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San Silvestre

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Un zagalón se ha pasado la mañana del último día del año colgándose un cinturón de botes de Estrella de Levante como si fueran un cordón de bombas de humo, para camuflarse al estilo Batman cuando se acerquen los malos y rociarles con el agüica de Espinardo hasta que caigan enamorados de Murcia sin poder remediarlo, con su capa verde y la Estrella en el pecho. Otro eleva por encima de la muchedumbre un sujetador talla 120 extra grande color púrpura a modo de bufanda en plan you´ll never walk alone cuando los fotógrafos piden alegría, justo al lado de un grupo de monjas que llevan pins del Papa Francisco y visten mallas Nike. A mi lado, Carlos García da saltitos calentando mientras controla su programa de neorunner, y detrás de mí Angelón con sus colegas se colocan los pelos fuxias y fosforitos por detrás de las orejas para lucir bien el escudo del Real Murcia en sus camisetas.

Como los últimos tres años ahí están Vrito y Mon, fieles a su cita con la carrera, con sonrisa y ganas de dejarse mecer por el buen rollo de un día especial, ellos que son profesionales de la generosidad. Entre la multitud, diez, quince, veinte caras conocidas. Hasta luegos de Trapería que en pantaloneta y en medio del asfalto se convierten en sonrisas grandes, incluso abrazos. Los minutos antes de salir son largos, pero son los mejores, con mucho. La intensidad del pequeño reto para cada uno es totalmente diferente, pero para todos es una forma de terminar el año agradable, sólo por el hecho de compartirla. Y ahí en Murcia somos top mundial, así que lo que se respira entre el cauce del Segura y el Ayuntamiento es limón del bueno.

Luego Murcia te balancea por sus calles, justo cuando más lo necesitas. Cada uno lleva su película, sobre todo los que no hemos conseguido hacernos runners porque somos iniciadores de cosas, y nos falta la constancia,  la regularidad, y perdemos el ritmo sólo porque de repente suene Pulp en el Iphone y decidas gastar las fuerzas para tres kilómetros en doscientos metros. Descubres que los puentes se mueven si pasas con seis mil personas corriendo y parece un terremoto, y descubres, sobre todo, que cuando más lo necesitas, siempre hay alguien que te anima con verdad. Cuando los ganadores ya están de aperitivo en sus casas llegamos los que no sabemos correr, y ves la meta con el tiempo chorreando a borbotones, y Fran Sáez, que ya es la voz de ese buen rollo de Murcia (debían nombrarle speaker oficial al modo cronista, que ya estamos en el siglo XXI) te saluda y apuras el último esfuerzo con Alondra Bentley antes de los abrazos, el agua, el frío, nuevas sonrisas y la recta final de un año más, por el que, pase lo que pase, siempre hay que dar las gracias...  ¿Correr? No, no es correr. Es vivir. ¿No corres la San Silvestre? Vale.

Foto: El zagalón Estrellaman

05/01/2015 09:44 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Fenómeno

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Le dejé la batuta para presentar la recopilación de achopijos que hemos parido esta Navidad, y no crean que tuvimos muchas sesiones para preparar el guión… yo confié en su don natural murciano, y salió como tenía que salir. Perfecto, porque Alejandro Campillo (Murcia, 1972) vocalista e ideólogo de Fenómenos Extraños, es mucho más que un buen tipo que cuando coge un micro o se ve en un escenario muta convirtiéndose en un superhéroe del buen rollo, es puro nervio huertano generador de naturalidad. Si esto fuese Hollywood ya habría superado a Billy Cristal presentando la gala de los Oscar, y si Murcia no fuese esta esquina perdida de España los Goya hubieran sido cosa suya sin despeinarnos y sin ningún tipo de dudas… Talento murciano desbordante.

Así que en sus manos Achopijo brilla como los limones de Mundosol y como la Estrella Levante que nos marca el camino, también esta Navidad, como brilló el decorado hogareño y alimonado que nos colocó Begoña López Dávalos de Magenta. Terminamos tan bien como empezamos, con el book tráiler que se marcó Raspabook, con los vinicos de Barahonda para cerrar un día inolvidable. Amigos todos, unas risas y el espíritu de esta columna en la sala del MUBAM, dónde, por cierto, hay que volver sí o sí a ver la exposición de juguetes antiguos que ha creado con mimo Javier Bernal.

A veces sólo hay que hacer las cosas para que salgan, aunque si está Belén Unzu a tu lado todo es más fácil, igual que con Tini, Enca y Juana. Igual que con todos esos lectores y amigos que empezaron en 2006 a hacer de Achopijo un lugar común, y el jueves estuvieron ahí, con la misma ilusión que siempre. Todas las semanas me siento frente al folio en blanco y la mayoría de las veces el Achopijo ya está escrito en algún momento de la semana. El de esta fue el día en el que esta columna dio su tercer paso. De blog a columna, y de columna a librico. Y el padrino sigue siendo el mismo que lo vislumbró en su día, y al que dedico hoy estas 400 palabras. Va por ti Maestro, y que sigamos compartiendo la alegría de vivir en Murcia. Vale.

PODÉIS COMPRAR EL LIBRO EN:

Murcia:

Librería Diego Marín @librodiegomarin

Librería Educania (La Técnica) @educania

Internet:

www.raspabook.com

http://www.raspabook.com/#!lo-mejor-de-achopijo/c1j3l

 

GRACIAS!

 

Foto: El Fenómeno y El Achopijo

03/01/2015 11:25 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Décimo

 Es ver el número y tratar de no memorizarlo, y eso que memorizar un número de cinco cifras no está entre lo más común que podamos hacer, porque como mucho nos quedamos en la terminación, a no ser que seamos un concursante de Saber y ganar, que el otro día me quedé dos minutos echando un vistazo y hacían cuentas como desaparecen quisquillas en el Café Bar. En el mundo, por mucho que diga Sergio Gallego, hay dos tipos de personas, los que juegan a la lotería de Navidad y los que no, y somos más los que sí. Quien pasado octubre hace un viaje y no compra un décimo en  un pueblo perdido de Salamanca es de los que no, y esos son poquicos, porque es que hay una fuerza sobrehumana que te hace comprar unos décimos, que luego hasta se siente uno culpable si no le ha comprado el numerico al compadre. Mi vecino Peter nos trae un jamón todos los años de Don Benito, y hacemos en su casa una jamonada de Navidad que es una delicia, y con el jamón, trae unos décimos, claro.

En mi casa la Navidad empieza cuando uno se despierta el día de la lotería. Au hacía chocolate y compraba monas en Maite, y con la banda sonora original de los  niños de San Ildefonso desayunábamos atentos a ver si salía premio, como media España, con los décimos en un cajón, y sin recordar los diez o doce que nos han pasado por la cara en el último mes sin comprar.  El Andrés nos dice que lleva veinte, pero en realidad da la impresión de que lleva cuatro mil números. Es de esos que maneja los décimos como si fueran parte de él mismo, como si le brotaran de las manos. Es de los que sabe cómo hacer participaciones con fotocopias y fotos en los grupos de whatsapp y que todo sea legal, como si tuviera un sello de auténtico lotero registrado. Qué importantes son esos tipos en todos los grupos de amigos. Los que organizan despedidas de soltero, los que recaudan, los que saben abrir una goma y contar lamiéndose la yema de los dedos.

Un año me tocó ir a Barinas que cayó allí un premio navideño. Fuimos toda la prensa de la época a media mañana, por el desierto de Abanilla, hasta aquel rincón de Murcia perdido en medio de la nada. Un oasis con ecos murcianicos que nos acogió a los foráneos con el garbo de un momento histórico. Al principio costó encontrar la clásica imagen de la gente humilde con el décimo y las botellas de champán, pero entre las ganas de la canallesca y las de los agraciados al final había unos tipos brindando en cada esquina. Terminamos con un arroz y marisco en Casa Félix, brindando por la Navidad, con gente llegada desde Orihuela y Murcia sólo para celebrar. Los décimos, premiados o no, ondeaban en manos calientes, y el telediario repetía las imágenes que todos los años nos recuerdan que la vida es cuestión de suerte. Vale.

03/01/2015 11:22 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Turrones

Imagine una mezcla de sabores inverosímil, sea la que sea, la primera que se le ocurra, ponga dos, tres, cuatro de los sabores que más le gusten sin que tengan por qué maridar en absoluto. Lo más probable es que el turrón que los mezcla exista y esté ya expuesto en algún supermercado esperando a su paladar. Si hay algo que desde hace unas cuantas navidades ha desarrollado un salto hacia el mundo de lo increíble es el de los sabores de los turrones. Pocas cosas comestibles ofrecen una variedad tan absolutamente fantástica. Uno no deja de sorprenderse todos los años con nuevas creaciones que rozan el dadaísmo confitero. En mi bandeja navideña no faltan los clásicos, pero todos los años nos hacemos con un turrón raruno, claro que sí, que ya se ha convertido en tradición. Este año aún no hemos elegido, pero ya he visto por ahí novedades tipo turrón de gin tónic, o turrón de galletas Oreo con Snickers.

Hace unos años dimos con uno de tarta de queso que podría haberse convertido en el primer turrón que se desestanca de la Navidad, como hizo en su día el helado de turrón, de lo buenísimo que estaba, y de las posibilidades que ofrecía para maridar con postres varios. Luego está la feria de Navidad de Monóvar, que vamos todos los años, que tienen puestos allí de turrones artesanales que eso es una delicia, claro, y caen los clásicos de siempre. Uno de higos recuerdo que también merece especial mención turronera. Los que fuimos de Suchard toda nuestra infancia, con aquella mirada escrutando la bandeja en busca del trocico de chocolate, siempre mantendremos al turrón de chocolate en el top tres.

Y que sí, que si la lotería, que si Freixenet, pero hasta que no llegan los anuncios de turrones esto es un quiero y no puedo. Turrones y colonias y ya es que la cosa ha empezado en serio. Como aquel, que ponía el Belén todos los años haciendo casitas de turrón y cuando llegaba el 7 de enero ya no tenía que ponerse con las cajas, que el Belén había ido desapareciendo con la Navidad. Vamos, lo de comerse el turrón de forma literal. Así que nada, nos ponemos con la bandeja y el aguilando murcianico, y a ver si fuera este año el que encontramos un turrón de paparajote, que eso sería delicia. ¿Cuál es el turrón más raro que has visto? Vale.

03/01/2015 11:20 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Mobile lovers

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El otro día estaba parado en un semáforo y un chica no cruzaba la calle a pesar de que estaba en verde para ella. Miraba su móvil. Se había quedado mirando, supongo que tras leer un mensaje, con un gesto de ternura tal que sólo podría ser de alguien a quien debía querer mucho. Se quedó enganchada en ése gesto, regodeándose de felicidad, hasta que incluso le brotó  una sonrisa natural extraordinaria, iluminada por la luz de su smartphone. Fuera lo que fuera lo que leyó la interactuación con el aparatito pasaba el umbral de lo físico. Nos hemos acostumbrado a llevar el teléfono en la mano y a que los mensajes y fotos cobren la vida de quien nos lo manda hasta el máximo. Aquel gesto sólo era reproducible con la persona en cuestión al lado, y sin embargo ahí estaba. El semáforo se puso en verde para mí y tuve que seguir mi camino. Allí se quedó ella, obnubilada mirando la pantalla.

En los siguientes semáforos desde aquel día he vuelto a mirar qué hacemos con el móvil. Siempre hay alguien que habla, alguien que escucha música, y la mayoría, si les toca esperar, saca el móvil para enviar un mensaje o chequear los que hayan podido llegar. Nuestra forma e interactuar ha cambiado radicalmente. Podemos estar constantemente diciéndonos cosas que antes no nos decíamos. En el tranvía una chica leía algo en su móvil. De repente quedó impresionada. Levantó la vista y se percató de que el resto de gente estaba absorta cada uno en su pantalla, y suspiró. Se apretó el móvil contra el pecho y cerró los ojos. Por un momento pensé que se iba a poner a llorar… Pero no. Se santiguó y volvió a encender la pantallita. Leyó otra vez con precaución, para que nadie se diera cuenta. Escribió algo muy rápido y cerró, besó la pantalla y apretó los puños cerrando otra vez los ojos. No supe de qué se trataba, la nota de un examen, un cambio de planes, un mensaje de alguien especial…

El móvil es una prolongación de todas esas noticias y situaciones. Es una ventanita a nuestro mundo, y lo tratamos casi como una parte más de nuestro yo. Es fácil observar cómo mucha gente se palpa el bolsillo por dentro cada poco tiempo, para tocarlo. Hemos desarrollado toda una capacidad de expresión alrededor de nuestros móviles, que hace sólo unos años no existía. Este verano se subastó una de las obras más chulas de Banksy, ‘Mobile lovers’ que refleja muy bien esto de la dependencia del móvil, o de cómo las pantallas, los aparatos ya forman parte de nuestra vida. Medio millón de euros y el colegio de Bristol donde lo pintó, al que se lo cedió el artista callejero, pudo salvarse del cierre. Es dependencia, sí, pero la cara de aquella chica en el semáforo, aquello me pareció algo sensacional. Vale.

03/01/2015 11:19 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Generación Duquesa

Hace ya algunos años que nos pasó aquello del anuncio de Coca Cola cuando fuimos a devolver un balón perdido en algún jardín y un chaval nos llamó señor. Fue por entonces cuando todavía no queríamos darnos cuenta de que ya veíamos a los futbolistas como coetáneos, y eso que la mayoría ya tenían diez años menos que nosotros… Mientras quede por ahí alguno de nuestra quinta, Don José Luis Acciari nació en 1978, mantenemos aquel espíritu de ver en los cromos jugadores con bigote o calvos y pensar que seguimos en la preadolescencia. Por eso todavía nos sorprende cuando vemos que Messi nació en 1987, hace dos días. Y eso que la imagen de los futbolistas ha cambiado más que el mundo mismo. Podemos comparar la estética de Migueli con la de Neymar, o la de Calderé, Gordillo, Señor, Maceda o Joaquín, aquel espigado ocho del Sporting, con Sergio Ramos, Alves, Marcelo… Bueno, aunque haya de todo un poco. Antes parecían padres de familia metidos a futbolistas, ahora parecen raperos metidos a estrellas de cine.

Todo esto porque el otro día el Rey Felipe VI recibió a los campeones del mundo de motociclismo, y allí estaba Marc Márquez, con su cara de zagalón, charlando con el nuevo Rey como si tal cosa, y de repente el tiempo me soltó un muletazo que me tiró a la chepa treinta años en un segundo. Lo nuestro era Ángel Nieto con Juan Carlos. Los cambios generacionales se producen delante de nuestras narices, pero lentamente. De repente de das cuenta de que toda una generación ya tiene otros parámetros de coexistencia. Es imposible situar una fecha exacta donde habrá un cambio de generación, pero es evidente que de aquí a poco, los que conocimos los cien duros vamos a tener pinta de carcamales, porque otra cosa que pasa es que las generaciones cada vez son más cortas, a pesar de que ahora vivimos más años. El año que viene saldrá el Iphone 7.

Así que con todo esto se nos va la Duquesa de Alba. Una línea clara y brillante, permanente, que ha estado ahí, en las revistas de la peluquería, en una conversación o dos al año, en su paseo por Ibiza con su pelazo de menina, en un mal rollo de alguno de sus hijos, y nos despedimos de ella como alguien cotidiano a toda una vida. Media España, los que hemos compartido décadas con sus apariciones, podemos recordar un buen número de imágenes, que a quién más le habrá dado hasta llorera, y con razón. Así que como las cosas nunca pasan sólo porque sí, y si no es así ya estamos nosotros para darles un sentido, a los que nacimos con la Democracia nos está pareciendo que se están tocando muchas teclas de golpe en la cosa de los cambios generacionales. Será que los 40 están a la vuelta de la esquina… Pero entre tanto hizo lo que quiso, vivió en libertad y la duquesa del tasqueo, con su adiós, también se va un poco de nuestra generación. Vale.

03/01/2015 11:18 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Jorge Guillén

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Pude verlo con la claridad que se ve la torre de la Catedral de Murcia los días de sol a mediodía cuando Santiago lo propuso en su conferencia. Jorge Guillén hecho estatua, con sus gafas grandes y redondas, en medio de la explanada junto a la Plaza de la Cruz, ladeado, haciendo visera, mirando hacia arriba, contemplando la inmensidad y belleza de la Catedral hecho estatua de bronce, bien pertrechado con su traje antiguo y repeinado. Reluciente por sus hombros, por donde cientos de paseantes, turistas y murcianos que van y vuelven, se hacen la foto abrazados al poeta, para compartir con todos los suyos que están otra vez en Murcia, en su Murcia del alma, como lo fue un tiempo la de Jorge Guillén, y que como él, están junto a la torre. Y allí, a los pies de su estatua, los versos que escribió un día que pudo contemplar Murcia desde lo alto:

 

                                   El caserío se entiende

                                   Con el reloj de la torre

                                   Para que ni el viento enmiende

                                   Ni la luz del viento borre

                                   La claridad del sistema

                                   Que su panorama extrema:

                                   ¡Transeúntes diminutos

                                   Ciñen su azar a la traza

                                   Que con sus rectas enlaza

                                   Las calles a los mismos!

 

Y todo el que lo lee y contempla su figura mira hacia arriba, hacia el campanario, allá donde puede intuirse a Jorge Guillén, eterno, mirando al horizonte, dibujando aquella Murcia de huertanos y calles con toldos y barro de 1927, por la que discurría la suerte de la vida hace casi un siglo, de la misma forma que el día de hoy, y de  mañana, y de todos los días del mundo, y se cierra un círculo de letras, sentimientos y épocas. Ahí quedará la vista que aquel día escribió el poeta de la Generación del 27, y con sus versos, perdurará un legado de valor incalculable.

 

Cumpliríamos con él, con su herencia para siempre, y que no pase una generación más que olvide el paso por Murcia de uno de los más grandes poetas que han dado nuestras letras, y sea la décima lo que recitamos de memoria cuando invitamos a una marinera en el Susano a quien nos viene del Norte, y les contemos que sí, que aquí escribió el poeta universal, discípulo de Miró, Becquer, Góngora, Darío…parte de su obra maestra, ‘Cántico’, y dejó este poema para los murcianos, y entonces se acerquen un poquico más a esa sensación única de pararse en los soportales y notar en el alma cómo Murcia bombea la vida de sus gentes desde lo alto de la torre de su Catedral. Vale.

03/01/2015 11:16 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Amarre

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Chema se cogió un descanso. Sin descansar, porque las personas que no pueden parar de hacer cosas, sobre todo esas cosas que se les dan bien, no pueden descansar. No saben. Y Chema no sabe estarse quieto. Le viene de familia, no se crean. Así que después de muchos meses de escrutar Murcia entera en busca de su lugar, después de muchas noches consultando con su almohada, dibujando el sitio que quería, de mucho hablar con su Paqui del alma y de escuchar a sus miles de colegas con consejos de todo tipo, Chema se puso manos a la obra. Eligió la Plaza Mayor, a la que ya le ha dado un nuevo aire murciano en sólo un par de semanas, y se puso a hacer realidad sus sueños tirándose a la piscina, ahora, que dicen, empezamos a empezar a salir de la crisis.

Lo suyo era (lo sigue siendo) el traje de luces y arrimarse a los morlacos con temple y valentía, que la tiene impregnada en su alma y se le ve en los ojos esa fuerza torera que se sigue desperdiciando por quién sabe qué razones que va poniendo la suerte a lo largo de la vida. Porque José María Requena, torero, en una vida muy cerca de esta, es un grande del toreo. Todo ese empeño se puede paladear en el que es su apuesta personal por la gastronomía murciana. Chema ha recogido los frutos de muchos días, infinitos días, de más de diez horas de compadreo, pero currando, tras una barra con toda Murcia y ha montado el garito de tapas perfecto. Nada menos que con la mar como mismísima compañera de faena. El Amarre, en la Plaza Mayor, terraza amplia, barra todo lo que da de sí el local, con todos los clásicos murcianos del aperitivo a nivel de Champions league (marinera directa al top tres), tiene el plus de la Pescadería Jose. Pescaico fresco a diario para hacerte allí mismo a tu gusto, o al de Chema.

Menudo festín de mar fresquica, de olores y colores, de Mar Menor y Mediterráneo, atún, magres, doradas, quisquillica, gambones, chapinas, berberechos a precio de lonja… Acho, qué ricura. Y todos los días, un plato de cuchara en el menú. Y allí está él, todos los días, sus diez, doce, quince horas, con su sonrisa de estar dándole forma a todo aquello que ha ido soñando, y ves cómo es admirable quien hace lo quiere y lo que cree, y se sacrifica con la recompensa única de haber hecho lo que quería hacer. Así que vaya desde aquí mi brindis por todos aquellos Chemas del mundo, y por El Amarre, un puerto de mar en el mismo corazón de Murcia, que en unos días se ha convertido en parada imprescindible en los aperitivos de esta bendita y muy gastronómica ciudad, por Nuestro Bar. Vale.

03/01/2015 11:12 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Un nuevo Murcia

Me dice El Guiri mirándome a los ojos, como él mira, sonriendo, que se puede. Que él está dispuesto, y si él lo está, debe haber otros muchos que lo estén, y otros, los que más, que no sepan aún que lo están y haya que decírselo. Y que él se ofrece a hacerlo. A batirse el asunto con su acento murciano del este de Inglaterra en despachos y barras de bar, en asambleas y salones de actos. Y yo tengo que creerle, claro que sí. Alguien que ha vendido limones de Murcia por todo el mundo durante años merece el máximo respeto. Y la verdad es que mientras haya gente que sepa mover ese rueda tan compleja que hace girar las cosas desde la nada hasta hacerlas realidad, y aquí la hay, se puede. Claro que se puede. Esta ciudad tiene un debe enorme con el fútbol, un debe que está ahí, al alcance de la mano y que nunca hemos rozado, y puede que la solución sea, de una vez por todas, implicarse directamente. Otra cosa nunca ha funcionado. No cuesta reconocer cierta envidia sana, convertida ya en respeto absoluto, por quienes echaron a andar por su cuenta con el resucitado Ciudad de Murcia.

El Real Murcia tiene la historia, la tradición, la gente, las peñas. Tiene a sus pequeños accionistas organizados y con ganas, y una larga lista de familias y empresarios ligados emocionalmente con el club. Sólo tenemos que ponernos de acuerdo, y empezar. Hay una unión especial, que nació en Montilivi y se hizo inmortal este verano, luchando contra el infranqueable muro de la desidia hecha esperpento entre Tebas y Samper. Pero el escudo de las siete coronas pende de un hilo. Aunque Acciari se empeñe en darle brillo cada domingo, con Aira y otra veintena de valientes. No es difícil confiar en quienes están ahí desde que sus abuelos les llevaron a la vieja Condomina un día, y quedaron prendados de los banderines grapados a palos de madera, el olor a puro y el Gol, Gol, Gol en el marcador, o de las palmas al ritmo que marcaba Don José Rico, Panadero de Archena.

Hay una historia aún por escribir en esta ciudad, con el Real Murcia como protagonista. Samper ha fracasado junto al modelo. Los clubes fracasan uno detrás de otro, fracasa Tebas y fracasa la Liga, con la excepción de los intocables. Lo que me cuenta El Guiri suena a ciencia ficción. Pero quién nos iba a decir hace cuatro meses, como narra con delicia Mondo Moyano, que íbamos a estar dándole los dígitos de nuestra tarjeta al Zamora C.F. para ver un partido del Murcia en el Grupo I por Internet. Usemos esos dígitos para ganarnos nuestro futuro, juntos. El fútbol da vueltas, muchas veces al son de quien sabe hacerlo girar. Quien mejor que nosotros, no sólo el murcianismo, Murcia entera. Abordar juntos un ejemplo de club que se salva a sí mismo sería mejor que ganar cualquier Copa. Sólo tenemos que convertir el Fuera Samper en un ahora nos toca a nosotros, y demostrarle al fútbol que Murcia es capaz de defenestrar un modelo obsoleto. Pablo Baeza y Miguel Martínez, y otros muchos ya hemos empezado, y sólo podemos seguir creciendo. Vale.

03/01/2015 11:10 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El logo

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Medio limón, un pastelico de carne (superperrete copyright), un plato de zarangollo, el Teatro Romano, casi el Mar Menor, un caldero… o el mismo sol que vive aquí, todo cabe en los nuevos logos de Costa Cálida, y en todos entra la sonrisa murciana, esa sonrisa solidaria que nos hace de aquí. El logo me gusta, además de porque es de Murcia, y ahí, como siempre digo, me cuesta ser objetivo… y es que lo de todos a una no rima con Murcia, y nunca lo ha hecho. Un logo que guste a todos sería milagroso. Pero F33 nos ha dado un logo que sí tiene el consenso de quienes se ganan el pan con esto del turismo, pero ni eso nos vale a todos.  Un logo que, nadie lo niega, esto no, se ve por todas partes. Desde una clínica dental noruega, hasta en el servicio de 24 horas de los ascensores, y el photocall de Austin, si… y hay quien en esto ve una desventaja. Acho, si todo recuerda al logo de Costa Cálida, bienvenido el recuerdo. Porque deberíamos estar hasta en la sopa. Es que, bueno, se trata de eso, esencialmente. Y la cosa está registrada, así que…

 

Arriesga por sencillo, y la gente echa de menos rasgos de identidad… pero ojo, que yo veo Murcia. Primero porque la sonrisa es la costa, y porque resuelve en una sola imagen y varios colores a todas las Murcias que tenemos disponibles, que menudo mejunje de logo puede salir si metemos un sol, el mar, la montaña, la Cruz de Caravaca... Será mi pasión ciega, que no escondo, pero es que yo hasta veo una evolución de aquel logo de los ochenta en naranjas y azules, que se ceñía más al rollo cálido playero, eso si. Pero este es reproducible para un niño, como dicen algunos como crítica…y la sonrisa  me vale para el Teatro Romano, para Los Caballos del Vino y para el Viernes Santo de Lorca y de Murcia, y para la playa, y para Sierra Espuña… ¡Niños que pueden hacer el logo! Ya me dirás qué otros logos pueden presumir de eso. Mis hijos han hecho ya una colección de logos Costa Cálida que les ha quedado para exposición.

 

Tampoco voy a convencer a nadie, ya lo sé. Que el que lo metió en el saco del ridículo murciano nada más verlo, vaya sorpresa, no lo va a sacar por leer un Achopijo. Para gustos, marineras, pero igual si le echáis un poquico de limón… Lo que me parece extraño es que siempre que sale algo llega eso del ridículo y de Murcia por algún lado, y digo yo que si todo es siempre ridículo igual es que se mira la ecuación de forma incorrecta. Pero bueno, como yo voy a lo Fuenteovejuna, tampoco puedo sorprenderme demasiado. Ojalá la felicidad dependiera de uno mismo, pero sólo es un logotipo, amigos. Sólo es una sonrisa. Y ya lo dijo el Maestro Montiel al día siguiente, lo importante no va a ser el logo aunque nos guste, lo importante es que lo sepan mover, hacen falta imágenes ya en Internet y hacerse con algún dominio, un poquico de posicionamiento web, y que pite. Que pite y que venga medio mundo a conocer el lugar cuyo logo está en todas partes. ¿No te gustaba el logo? Vale.

03/01/2015 11:09 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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