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'Carpe Hole'

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“Toma las rosas mientras puedas;

veloz el tiempo vuela,

la misma flor que hoy admiras

mañana estará muerta”.

 

Walt Whitman

 

De repente, en un momento de la noche, ahí está Canco Rodríguez, subido en una mesa como un poeta muerto diciéndote cosas como si tu mejor amigo hubiera ido a rescatarte de un agujero de monotonía con seis botes de cerveza fresca cogiéndote por el hombro como en los recreos, y diciéndote que estamos aquí por lo que sea, pero estamos, y lo que toca todos los días es ser feliz porque quieres. Y tu te lo crees porque Canco es tu mejor amigo y le miras a los ojos y te zambulles en las palabras que mil veces te han rescatado de esa monotonía peligrosa que nos lleva a vivir sin ser conscientes de que cada instante es mágico, es único y es tuyo, y lo tienes para regalarlo a quien quieras. Eso de repente, un par de minutos, en los que Canco hace que quieras gritar que eres el puto Rey del mundo.

 

Pero no sabes si es que después de tres horas de show viendo a tipos y tipas hacer cosas que no se pueden hacer, cosas que podrías estar mirando muchos minutos sin pensar en nada serio, y no porque vayan más desnudos que desnudos o porque sus cuerpos sean como en las películas o como en Ibiza y lleven tatuajes y la luz y la música y los olores y colores te lleven a zonas perdidas de Asia, sino porque lo hacen todo en uno y verlo en las sombras de la cúpula del fantástico Teatro Circo de tu Murcia del alma hace que te sientas un péndulo que se mueve sobre un mundo fantástico hasta caer hipnotizado por completo, dando vueltas en un agujero de verdades eternas.

 

Digo que no, por eso. Porque luego Canco sigue ahí, con su bastón de MC, y en vez de estar en el escenario está manoseando tus recuerdos, incluso los que has guardado en tu baúl de recuerdos desechables en el descanso del espectáculo, y te dice lo que quieres escuchar, te dice que seas feliz que vivas el día, que mañana no se sabe, y es tan obvio de repente que después, cuando tienes la suerte de darle la mano y hacerte un selfie con él, le dices que le quieres y que es un tío de puta madre y él te sonríe y te da la mano y saca los cuernos cuando te coge por el hombro, como en los recreos.

 

No. No es chabacano, ni vulgar, ni siquiera es insolente. The Hole 2 es lo mismo que nos han dicho tantas otras veces, pero siempre son pocas, son muy pocas, porque lo que nos dice The Hole 2 es lo que deberían repetirnos muchas, muchísimas más veces y de tantas formas como nos sea posible escuchar y crear. Hay que reírse todos los días. Hay que perder el miedo a querer, a ser y a estar. El agujero es un soplo de vida en tres horas de desenfreno, y hay que soltarse. Además, está la China, que es la mejor, con mucho y de largo, y un montón de cosas que vuelan y se ven explotar que acompañan y se dejan acompañar. Canco, Carpe Hole! (Toma el agujero) Vale.

 

Foto: Selfie en el recreo

08/06/2015 10:19 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

El Día 'D'

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¿También ha levantado el sobre con su voto al trasluz antes de salir de la cortinilla a ver si se transparenta? El vecino de arriba, o el de abajo, no sabemos quién nos tocará este año en la mesa, nos dará la mano y nos preguntará qué tal. Luego en el ascensor valdrá el clásico levantamiento de cejas, o ni eso. Cosas del día en el que celebramos la fiesta de la Democracia, y los periódicos publican la foto de las monjas ejerciendo su derecho. Los que nacimos con ella, o andamos justicos, vivimos la adolescencia con aquellas campañas en la tele con dibujos del arco iris y palomas de la paz al son del libertad, libertad, deseando cumplir los 18 para sacarnos el carnet y votar, claro está. Meterse en la cortinilla siempre emociona, no me digan que no, y uno se acuerda de su primera vez, casi a la par que la comunión… y otras cosas.

 

Tiene hasta un punto sketch de esos programas de risas enlatadas y música rápida. Y más este año, que por fin en cada cubilete del estante va a haber papeleta de distinto partido, así que igual toca hacer cola por primera vez en la historia de la Democracia española, que los domingos para salir de La Manga sigue habiendo atasco, pero en la jornada electoral somos muy japoneses. Parece que sigamos órdenes y hacemos aquello tan lírico para la canallesca de escalonar el voto, a lo que sigue, que quitando algún incidente aislado en algún colegio donde no se presentó el presidente de mesa, hace que todo transcurra con normalidad.

 

Menuda nos podemos montar los ciudadanos, popularmente, socializando las papeletas para ganar, hacer, o lo que toque para el progreso del día, y creo que ya he metido a las grandes opciones, sin meterlas, en una greguería achopijera. Están los que llegan con el sobre de casa, incluso los que hacen alarde de su voto a la vista, casi con megáfono, como diciendo que nos chupemos esa del voto secreto. Están los de la mañana a primera hora, y se van a la playa limpicos de voto, y los que apuran y se van a la playa sin votar tranquilamente. Esos que comen a las cuatro sin despeinarse, y después de la siesta apuran y se presentan ya en los colegios cuando las cortinillas del habitáculo ya se atrancan. Los mismos que vuelven los domingos de verano después de cenar. Y los que entran y dan ganas de asomarse a los veinte minutos a ver si se han teletransportado o siguen ahí, leyéndose las listas al derecho y al revés.

 

Lo bueno, que terminan días largos y complejos, lo que es la Campaña, vamos, y los programicas con gráficos y alardes tecnológicos, para verlos pizza en ristre. Aunque la verdadera campaña empieza mañana, con los resultados. También es bueno que mañana todo es ya de verdad verdadera, y sobre todo, duradera, y entonces podremos empezar a comprobar que todos los que han merecido nuestro voto van a hacerse merecedores de él. Y este año, más que nunca. Yo, amigos, no tengo duda. Todos lo harán, porque hoy es el Día D, y eso es lo más importante de todo, con mucho, y de largo, y pueden acusarme de tópico si quieren. No hay que olvidar nunca el privilegio que supone poder elegir en libertad. Más que suerte, deseo a todos muchas ganas de trabajar a partir de mañana, que ahí ganamos todos. Ah, y no se preocupen, que el sobre no se transparenta… Vale.

 

Foto: Monjas votando (ABC Córdoba)

08/06/2015 10:14 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Baikal

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El lago Baikal es conocido como El ojo azul de Siberia, o Mar Sagrado. El tren transiberiano recorre sus costas, desde la ciudad de Irkutsk. Es el lago más profundo del mundo, y sus aguas, las más transparentes. Pero no dicho así como si tal cosa, no. Son las aguas con menor índice de turbidez del planeta, y cuando se congelan, son como aquel lugar donde estaba escondida la nave de Superman. Allí está en un solo lago el 20 por ciento del agua dulce de todo el globo, nada menos. Con más de 1.500 especies es el lago con mayor biodiversidad. Es, sin duda, otro Funafuti del mundo dónde algún día perderse y probar el omul ahumado con una cervecica siberiana, que con los calores de estos días, no me digan más... pero para mí, Baikal, además de todo esto, siempre significará esperanza.

Gracias a mi trabajo he podido estar cerca de muchas productoras y equipos de programas de televisión de muy diferentes cadenas, de varios países del mundo, tan variopintos como Kazajstán, Italia, China o Inglaterra y muchos de por aquí, claro, y ayudarles. Esto es, no estorbar demasiado y acompañarles en sus grabaciones por esta maravillosa tierra nuestra murciana. Sin duda, entre todos, los que más me llamaron la atención fue un equipo de la BBC que realizó un trabajo sobre nuestra Sanidad y grabaron varios reportajes cortos en nuestros hospitales. No sólo porque desplazaron gente como para jugar un partido de fútbol, ni por los equipos de cámaras, aparatos de sonido, iluminación, maletas… también por el material de guión y preparación… de cada plano, ojo. Trabajaron todo plano a plano, segundo a segundo. Si en la toma un gesto minúsculo, o una luz variaba lo más mínimo, repetían. Repetían, y volvían a repetir.

Años después la vida me puso cerca del trabajo de Baikal Visual, cómo no, porque los vi hacer en redes sociales; y quedé prendado enseguida de su estilo reconocible. Planos limpios, transparentes, como las aguas del ojo azul de Siberia. Se veía un trabajo fino, que recordaba a aquellos planos grabados hasta la extenuación del equipo británico, pero con el arte que otorga haber nacido en aguas cálidas mediterráneas. Les escribí y me dejaron ponerme junto a ellos detrás de sus cámaras como algo parecido a un ayudante, esto es, alguien que intenta no estorbar, y entonces he vuelto a ver aquel esmero por la imagen y el cuidado de los detalles. Una productora de vídeo moderna y resuelta, murciana, con un toque granadino, que trabaja. Esto también es Baikal, porque el sector audiovisual murciano empieza a moverse, y eso es uno de los síntomas de que Baikal no sólo puede ser claridad, transparencia y esperanza, también puede ser recuperación. Pueden conocerles cuando quieran en Baikal y apunten a la lista el transiberiano, por si acaso. Vale.

Foto: El lago Baikal congeladico... (Alexey Trofimov)

08/06/2015 10:11 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

#LaComunidaddelaSonrisa

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Estar en redes sociales, respirarlas, tener un blog desde antes de que existieran las redes sociales, hablar de Murcia y sus cosicas y ser de la tribu de la filosofía del vaso medio lleno te da la oportunidad de conocer gente que mola y suma, y de hacer cosas que siendo lo de siempre, son diferentes, porque compartidas tienen un sentido más amplio. Y por eso los amigos que son el motor interno, el alma, de todo lo que vemos, escuchamos y leemos en la red sobre la Costa Cálida me llamaron, junto a otros muchos, para pasar un día a lo más Murcia posible, al que si ponemos algún tema buenrollista de cualquier grupico murciano del panorama actual, el Mediterráneamente pasa a la segunda plaza detrás del mucho más idiosincrático Marmenormente. Porque el Mar Menor tiene eso, que es cuco y chiquitico, y que como sus tradiciones, no hay, no ha habido, ni habrá jamás.

Por no hablar de su valor medioambiental, sus leyendas o sus tesoros gastronómicos. Pero no voy a descubrir ahora al Mar Menor. Yo quiero hablar de buen rollo, y sobre todo de Mateo Párraga, que nos preparó los salazones y unos vinos de la tierra además de darnos una charla de esas en las que, al contrario que pasa por desgracia con las de los políticos, da exactamente igual lo que te estén contando, porque Mateo Párraga, sumiller, hombre de cocina y buen comer, murciano de los hombres extraordinarios, cuando habla de los salazones transmite mucho de lo que supone comer bien en el Mar Menor, y si estás en medio de dicho mar la cosa ya roza tintes míticos. Esto es, transmite pasión por el momento, la compañía, el sabor, la luz y la tradición. Mateo es de esas personas que habla sin mover la boca, porque las palabras le salen cocinadas desde el interior de su gran caja torácica, donde bombea un corazón que debe tener bordados los cuatros castillos y las siete coronas.

Para los que hablamos su idioma, sólo compartir con él un trozo de hueva ya te dice más que toda la obra literaria de Ken Follet. Si se pone a hablarte de Tito Bernal, en la popa de la Goleta El Cid entre las islas de La Perdiguera y El Barón, mientras la bandera regional ondea al son del jaloque ya, para qué quieres más. Cómo transmitir eso a los noruegos que quieran venir a los lodos, el sol y tomarse una paella en el Puerto. Así que luego me sentí incapaz por completo de decirle a una cámara en un minuto qué tenemos aquí para ofrecer. Me dieron ganas de decirles a todos los noruegos que vinieran, que aquí estaba Mateo Párraga, pero no creo que el metalenguaje llegue a tanto.

Ya dije que el logo de Costa Cálida me gusta. Pero verlo ahí, in situ, y ver cómo marida como Carrascalejo fresco con sardina y tomate con el solecico de media mañana, y el chismotear del mar sobre el casco de madera de la goleta, es fijar claramente como ventanas ideales todas y cada una de las láminas buenrollistas que se sacó del corazón el amigo Luengo para la campaña de Costa Cálida. Así que además de conocer y reír con un puñado de compadres de todo esto de compartir felicidad, comprendí que es imposible contarle a nadie qué es el Mar Menor, y qué es Murcia siendo fiel a la realidad. Lo único que vale es venir y dejarse llevar. Porque sobre todo, aquí además de muchas cosas, lo que hay es gente apasionada con la que disfrutar de la vida. Aquí hay felicidad. Ponte a explicarla, pintarla o escribirla. La felicidad se siente. Por eso es un orgullo formar parte de #LaComunidaddelaSonrisa que es lo que significa Murcia y lo que baña nuestra Costa Cálida, desde los dos mares, hasta Revolcadores. Vale.

Muchas gracias por el día a todos los que forman parte de Murcia Turística. Y a Bitterconch, Juanan, Manolo de Descubre Murcia, Vic Soriano, Me Encanta Murcia, Gastronomurcia, Gabi Navarro, Paqui Vicente, Carmen Celdrán y Antonio Carrión por un día inolvidable. A la tripulación de la Goleta El Cid y al grandísimo Mateo Párraga.

Foto: Soy el Rey del Mar Menor (Foto Vic Soriano y aquí más fotos suyas del gran día)

19/05/2015 13:48 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

#SolohayunRealMurcia

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Sólo hay un Real Mucia, y está en tu corazón. Esta semana lanzaremos el inicio de una campaña que hemos realizado varios murcianistas con el único ingrediente imprescindible en el fútbol: la lusión. Grandes jugadores de varias épocas se han mostrado amables y cercanos. Todo siguen el día a día del Real Murcia, y forman un gran familia, que está preocupada, pero se siente parte de algo grande que jamás podrá romperse, un murcianismo, un sentimiento común, que compartir estos días ha sido algo inolvidable.

Esta semana que viene iremos conociendo los detalles de la campaña, que ha auspiciado la Federación de Peñas (Fepemur) y el próximo día 21 habrá presentación a los medios y después, a las 20.00 horas, comenzará un parte del play off de ascenso más importante de la historia del club, y en esos partidos Murcia, la Murcia durante todas estas generaciones, ha estado con el equipo, de cualquier forma, y ha celebrado varios ascensos, vuelva orgullosa a sentir la identificación con el equipo que nos ha hecho grandes, y que nos debe mantener en el fútbol.

Todos sabemos que este puede ser un play off definitivo. La incertidumbre, ese rival del fútbol moderno donde sólo el Real Murcia sale más parado sin que nadie mueva un dedo (o sólo algunos a los que nadie hace caso) va a seguir acechando. Contamos con ello. Con lo que no cuenta la incertidumbre es con toda la gente que en potencia hay en Murcia dispuesta a disfrutar por su equipo en Primera División y alcanzando cotas deportivas al alcance, por historia, ciudad, club e incluso cantera, todavía.  Lo estamos viendo este año mismo.

Los equipos de fútbol son algo más que empresas, y son algo son una inversión segura. Nadie se eche las manos a la cabeza, lo que no era normal era la burbuja de los contratos que hemos vivido, y en muchos casos aún vivimos. Bien por la LFP por regular esto, pero no se puede regular disparando cañonazos contra Murcia y una venda en los ojos para todo lo demás. Siempre va a haber hinchas. Siempre va a haber ingresos. Hay que ajustar esto, y crecer a partir de ahí. Con equipos desaparecidos, clubs que se liquidan, clubes nuevos y descensos no deportivos nos cargamos el espíritu inquebrantable del deporte, donde gana casi siempre el mejor, o al menos el que más veces ha ganado, pero cada domingo, los hinchas, ganan sólo con poder ver a su equipo, como hacían sus padres y abuelos. Ahí no podemos perder, y para no perder, es el momento de volver. Porque sólo hay un Real Murcia, y está en tu corazón. Vale.

 

Teaser de la campaña aquí --->

https://youtu.be/NIhtVgsVbOU

19/05/2015 09:59 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

El Hada del Libro

Después de leer los periódicos y narrar algún partido del Real Murcia jugado en mi alfombra mientras por la megafonía del estadio sonaba María Callas, al sol del medio día, tocaba ir a la Biblioteca. Había que devolver los libros de la semana anterior y hacerse con algunos nuevos. Era mi único carnet. El primer documento propio que tuve, el carnet de socio de la Biblioteca regional, con mi foto grapada sobre un cartón desgastado y un número, que era el que había que poner al rellenar la ficha que estaba pegada en la última página, y en la que podías ver qué otros habían leído el libro antes que tú. Si te retrasabas más de la cuenta, te podían poner una multa, pero eso no pasaba nunca. Aurora se encargaba de que no falláramos. Los sábados sin biblioteca se hacían raros. Y eso que en casa teníamos libros para montar otra biblioteca, pero no, Aurora quería que fuéramos a aquel templo del silencio y el orden, como parte esencial de un mundo del que sabía que fromaríamos parte.

Luego tocaba aperitivo, ya con las nuevas adquisiciones. Recuerdo querer abrirlos allí, en la terraza de Novecento, pero ella me decía que esperara a casa, que se podían manchar con las patatas fritas o la mirinda, y había que recordar que no eran nuestros. Después de los dibujos de la tarde, casi siempre tumbado en el suelo, tocaba leerlos. Muchas veces los leíamos juntos. El mundo de los libros me abrió sus puertas entre los misterios y el respeto que Aurora transmitió desde el principio. Konrad, Momo, Bastian, El pequeño Nicolás, Vampiros, Celia, Cuchifritín, Los Cinco, Sawyer, Simbad, Verne, Dickens, las Greguerías entre otros muchos, y a veces aquellos en los que elegir tu propia aventura, aunque ella los rechazaba… “los libros sólo tienen un final, la historia no se escribe con opciones…” solía decirme. Si he tenido algo cuando era niño eso era imaginación, y la imaginación está en los libros, como tantas otras cosas.

El misterio y el respeto, el cariño y la innata pasión con la que Aurora enseña qué es un libro y te lo acerca es un don que ella tiene. Un don con el que ella es verdaderamente feliz. Su trabajo de profesora sólo es una fachada, como las gafas y la pose de periodista despistado de Superman. Ella en realidad es un hada de los cuentos, cuya misión en esta vida es descubrir el talento que todos tenemos para leer, y regalárnoslo. Inicia el camino y luego deja que fluya. De sus alumnos saldrán escritores, estoy seguro, y el día que todo ese talento se convierta en confianza para escribir, el mundo de los libros, además de un hada madrina, tendrá una reina de historias. Desde esta semana, la Biblioteca del IES Juan Carlos I lleva su nombre: Aurora Gil Bohórquez. Pocas cosas podemos ver hoy en día tan justas y necesarias como homenajear a quien nos enseña el interior del mundo de los libros, como lo hace ella, con respeto y pasión innata. Gracias Aurora. Vale.

19/05/2015 09:58 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Sardinero

Decía el periodista Joaquín López allá por finales del siglo XIX que “las grandes y cultas poblaciones no hacen buen papel, derrochando el dinero y la actividad en fiestas frívolas, de pura locura y de innecesario lujo…” Ya hace más de 130 años había cierta polémica con la fiesta del Entierro de la Sardina y su enjundia. Más menos como estos días en la red, y es que la canallesca se divide estos días entre cabreos y defensas, que es reflejo de lo que siempre ha sido esta ciudad, y su Entierro de la Sardina (juntemos Bando y Entierro en tres días, que saldrá todo mejor). Es parte de su encanto, y de su tradición. Va con el lote, como quien dice. Yo estoy con los que alegan falta de espíritu de equipo, ya podían ustedes imaginarlo, y es que El Sardinero, el platónico, es un tesorico de esta tierra, guste más o menos, sea más asardinerado o menos, porque como en todo, hay sardineros y sardineros. Igual que hay murcianos y murcianos, y todos son igual de sardineros, y de murcianos.

El Sardinero es un tipo noble y cercano, con don de gentes, generoso como buen murciano y con un punto frívolo que lo aleja de una ideología general concreta, más allá de interpretaciones superficiales. Tiene un punto de personaje de Faemino, copa, puro y repetir los chistes, sólo por reír hasta reventar la risa. Bailan alrededor del fuego y pegan pegatinas en sitios prohibidos, presentan carteles de artistas y regalan ilusión a los niños vestidos de purpurina entre pitos y petardos. Van un paso más allá del ridículo, venciéndolo mortalmente, y son conscientes de ello, aunque haya quien crea que no lo parezca. En toda esta vorágine, hay quién se queda por en medio enfangado en frívola y pura locura e innecesario lujo, López dixit a finales del XIX, claro. Ellos, me lo han dicho, no perciben esto cuando bailan con Murcia.

Yo creo que Picasso hubiera sido un buen sardinero. Y Michael Jackson. Madre mía, Michael Jackson. Lo que ha perdido Andy Warhol al no haber diseñado nunca una carroza del Grupo Marte, no me digan que no, o Dalí haber pintado ‘El Sardinero de Murcia’ como obra culmen del surrealismo, o que Toulouse Lautrec hubiera compartido con los estudiantes alguno de aquellos incipientes Entierros de la Sardina murcianos y hubiera dibujado aquella fiesta pagana sin igual. Pero no hemos tenido un Hemingway, y Carlos Herrera no ha sido nombrado gran pez todavía, así que ese Sardinero genotípico a mantener sigue luchando, año tras año, contra esa nube Murciana que, a veces, en vez de iluminar, emborrona, aunque sea parte de nuestro encanto y tradición propia. Algunos no necesitamos a Hemingway para mirar con la claridad del sol de Murcia al sardinero y al Entierro de la Sardina. Vale.

19/05/2015 09:57 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

No es el final

Los legionarios pararon justo a nuestra altura. La mañana de Viernes Santo se convertía en mediodía al sol de la primavera más luminosa, y el redoble de tambor dio paso al cántico. La Trapería enmudeció y los legionarios entonaron desde sus adentros el adiós a un compañero. Una lágrima solitaria recorrió la cara del que nos tocó justo al lado… con la certeza que tú, ya le has devuelto a la vida, ya le has llevado a la luz… la lágrima se secó sola, se diluyó al sol de la procesión, y los niños preguntaron por qué había llorado aquel soldado. Recuerdo que les dije que cantaban aquello por sus compañeros que ya no están, y que seguro que al cantar habían recordado momentos junto a ellos. En los recuerdos somos inmortales, les dije, y se quedaron muy serios hasta que un nazareno les volvió a dar caramelos.

Cuando el pasado martes fui a despedirme de Prudencio Rosique sus amigos leyeron la canción La Muerte no es el final, completa, para cerrar la misa de su entierro. Un día antes, cuando me avisaron de su fallecimiento, me quedé estupefacto, como miles aquella mañana de Lunes Santo. La muerte es para todos, y llega, muchas veces cuando menos te lo esperas. Alguien que hacía pocas horas andaba por los pasillos acercándose con cara de pillo para contarte un chiste o hacerlo sobre algún chismorreo cercano. Siempre con una sonrisa, siempre con la mano dispuesta a darte un abrazo.

Cuando empecé en esto del periodismo el móvil de Prudencio fue de los primeros que tuve. Era fácil hablar con él, algo que no crean que pasa a menudo cuando eres un zagalico en un medio de tercera fila. Pero él cogía el teléfono y opinaba de todo, con educación y buenas formas. Así que le llamaba para muchas cosas, incluso más allá del tema farmacéutico, y muchas veces le pillé en el camino que el otro día hice por primera vez en mi vida, entre Murcia y Calasparra, y le imaginé hablando conmigo sobre los precios de referencia o cualquier otro tema farmacéutico. Junto a ese, cientos de recuerdos quedan aquí.

Aquella lágrima del legionario guarda lo único con lo que podemos luchar contra la muerte. Las lágrimas cuando alguien no está son todo lo que nos quedamos de los que se van, y son tantas cosas, que bien puede ser toda una vida. Qué más sentido puede tener volver a la vida que asumir, como mínimo, que mucho queda en quienes nos quieren. No es cuestión de sólo de fe, es, sobre todo, cuestión de amor. Feliz Domingo de Resurrección. Vale.

19/05/2015 09:56 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Clavadas

El día del Padre nos fuimos en busca de nieve, sin que nos importara demasiado encontrarla. Más bien por salir de la rutina camino al Noroeste, que siempre es una bocanada de aire, y también fresco, que este año se nos ha metido el primaverano justo con la Semana Santa, en plan playa de océano, uno, dos, cinco mil. Le hice la ruta al gran Fernández Soria, mito antirunner y erudito de los buenos sitios, una guía con piernas, y nos envalentonamos hasta Santiago de la Espada, provincia de Jaén, nada menos. Una excursión curiosa y agradable, para ir sin prisa, claro está, que esto es la clave de toda excursión que incluye puerto de montaña a la asturiana. Lo disfrutamos, almuerzo casero de por medio. Pero lo que me llamó a capítulo con Murcia esta vez fue la comida en el Hotel San Francisco, en el corazón del pueblo.

Y es que nos echamos al cuerpo el menú del lugar, siguiendo recomendaciones, con aperitivo, postres, cafés y dos platacos, sin remilgo alguno en cantidades, y salimos, por qué no decirlo, a diez euricos persona, que si le sumas gasolina y almuerzo aún sales ganando con cualquier lugar para comer en el centro, incluso media huerta. Y esto, amigos de Achopijo, no puede ser, aunque sea. Quiero decir, que Santiago de la Espada sea más barato para comer entra en la lógica ordinaria, pero que todos estemos de acuerdo en que casi vayas donde vayas uno se resigna, es chungo, sobre todo porque ahí está lo que mide todo. No nos engañemos. Y si hubiera estadística de clavadas por murciano creo que veríamos una línea ascendente preocupante, no sé si me siguen.

Murcia ha sido siempre de salir mejor cuenta a más pedir, de eso que ya te ponen los bolitos casi sin contarlos, y eso, aunque entona con el generosismo huertano, puede muchas veces salirnos rancio, que por dos marineras, unas olivas y cuatro cañas al final se te va un riñón y un cachico hígado. Ojo, que hay cuerda floja, y el tema precios es un descontrol absoluto, que no se sabe bien si va con la demanda, con la ciudad, peligro, o con la calidad, sobre todo en cuanto nos pasamos un poquico.

Son días de recibir visitas y podemos echarnos ratos de paraíso celestial, que empieza la estación murciana de siete meses en los que podríamos ser la capital de la primavera mundial, pero si cuando hay que pintar billetes nos quedamos sin dedos perdemos todo en un envite. Es ya casi un mantra, “Murcia es carica…”, nos decimos y asentimos, sin querer decírnoslo… y es que, acho, lo es. O es cada vez más una cuestión a tener en cuenta, para todos los bolsillos, ojo. Que la cosa es que de lo más a lo menos haya pocas decenas, una o dos si acaso, y estén justificadas. No debería acabar este artículo con esta pregunta, siquiera… ¿Es Murcia una ciudad cara para comer? Vale.

19/05/2015 09:55 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Baldosas

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Cuando toca un rato de paseo sigo levantando la vista de vez en cuando. La ciudad es distinta mirada hacia arriba, no sólo por las infinitas perspectivas. Hay fachadas, árboles, balcones que se han escondido a nuestra rutina, y descubrirlos siempre es una bocanada exquisita de realidad. Tu ciudad de siempre aún tiene piezas por encajar, y las tendrá toda la vida, porque también cambia. Quién no ha descubierto un callejón perdido desde el que, de repente, se puede ver el perfil de la torre de la Catedral en un charco, y verla asomar entre cuatro antenas y dos terrazas viejas, o quién no tiene una balconada antigua destartalada en alguno de los edificios antiguos del casco viejo como objeto de deseo…

Pero lo habitual es ir mirando al suelo, y ahí Murcia es muy plana. No es que haya que convertirse en Vigo, que dice Jabois que las de allí tienen un muslamen único en su especie por la anatomía patria de sus calles, digo que somos planos porque las aceras murcianas son muy clásicas, sencillas, no dicen nada. Si pensamos en ellas casi podemos acordarnos de algunas, pero siempre en una amalgama de grises y losas mudas, con recuadricos morados. Ya sólo queda losa lisa en la Calle del Pilar. En los noventa había más, rojicas y verdosas, y desaparecieron aquellas losas en taquicos rectangulares que eran tan chungas para el monopatín, y en las que la McLaren vibraría como en una atracción de feria. Preguntar por tu adoquinado preferido en Murcia suscita respuesta con mirada de Webster.

No somos ciudad de adoquines, ni tenemos un paseo de la fama con las huellas de nuestras estrellas de cine, o de lo que sea, que tendría su cosa murciana, por cierto. Las hay originales, acaso las más antiguas que permanecen en uso en la ciudad en Vistabella, ese barrio único que avanza por el tiempo de una forma peculiar. Mi amigo Charly que es un genio de la publicidad usa una losa característica de Bilbao como avatar, que es marca de su ciudad.  La Baldosa de Bilbao no es cualquier cosica, es la seña de identidad de la villa de Bilbao. Cubre toda la ciudad con 66 millones de ellas y se mantienen desde hace casi cien años. Ahí lo llevas, que diría mi amigo Pereñíguez. Qué cosica tan sencilla para identificarse, pijo. Otro ejemplo, el Paseo de Alicante y sus olas tricolor.

Con los buenos diseñadores que tenemos aquí yo copiaría sin pudor (nunca es tarde), y que nadie se rasgue las vestiduras, cuando haya que cambiar una calle del centro, lo pensamos un poquico, que no está la cosa para decirle al pueblo que vamos a levantar las calles para poner losas bonicas (¿o sí?).  Ya que casi no nos queda huerta, plantaría enlosados originales murcianos o recuperaría alguno de principios de siglo que debe haber joyicas, o si acaso con formas sencillas de alcanciles, por ejemplo. Ya que muchos días nos toca volver mirando al suelo, que no sea ese gris monótono plagado de chicles lo que nos acompañe…  ¿Cuál es tu baldosa murciana preferida? Vale.

Foto: Bilbobaldosa

19/05/2015 09:55 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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