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Superman Returns

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El cine comercial me encanta. Dejé de ir a los estrenos en macrocines, porque me agobiaba mucho ver a esa gente, y ver la peli entre tanto ruido de palomitas, carcajadas, aplausos y gamberrerías de chavales al salir del cole, pero no me pierdo una peli de las de taquillón, americanas claro. Es un cine que considero especial entre todos, y una verdadera obra de arte. Pero últimamente, me está defraudando mucho. El Código Da Vinci ni siquiera mereció pronunciamiento, me defraudó en todos los sentidos como peli comercial super guay... pero valga reseñar que una noche de estas en KKO-Torrevieja, hacen la ‘Noche Código Da Vinci’, sin duda lo mejor y más comentable del universo Dan Brown vivido en la Vega del Segura... Pero lo de Superman Returns ya es demasié, pichica.

 

Las pelis comerciales, creo, ahora empiezo a dudar, siempre han tenido a bien crear un entorno histórico acorde, o han tratado de ofrecer cierta coartada realista al asunto puesto en liza, un hilo argumental, un trasfondo creíble, una atmósfera de realidad, de verosimilitud (Indiana Jones, Rocky, Rambo, Regreso Al Futuro, E.T. )... Ahí medía yo parte del triunfo de la peli, a mi manera. Otra vertiente es conseguir el ambiente necesario para hacer una peli fantasiosa, en la que se respire cómic (Bat Man, Charlie y la Fábrica de Chocolate, Mars Attacks, Piratas del Caribe), o se cree un estilo uniforme que la aleje de la realidad definitivamente... Pero cuando el híbrido en cuestión es una peli sin pensar, con tantas cosas como había para pensar, en la que además debes jugar con saltos temporales, versiones anteriores, continuaciones de historias, tremendos actores que hicieron tremendos papeles y cuentas con caras nuevas... corres mucho peligro. Meterse a Superman sin tener todo bien atado me parecía imposible, pero los cabrones lo han hecho, y no tengo más remedio que ponerme la camiseta de los gafapastosos y criticar esta pseudopelícula, cuyo único fin se me antoja el conseguir perras y más perras. Los actores, mal. Muy mal. Sólo rescato alguna mirada de Spacey, y claro, porque es Spacey. Los demás, nulos. Quizá Frank Langella se salva también, buen papel, buen actor.

 

Lo demás, un auténtico batacazo. Los cristales, la kriptonita que de repente no daña a Superman, la fantasía de Luthor, la maqueta y los apagones, el Pullitzer, el fotógrafo, ¿Años 60? Años 90? ¿qué años es?, la vuelta de Superman en meteoritonave, sus ¿vacaciones? Clark, el hijo de ¿Superman?, el cornudo feliz... creo que son cientos de detalles inconexos con las películas anteriores... total, un desastre. Una peli comercial desastrosa, que lejos de ser pseudotaquillazos como ‘La Máquina del Tiempo’ y similares mierdas, esta será un taquillón, usando el nombre de, nada menos, que Superman Returns... me siento estafado. Sobre todo porque fui al Rex a ver Cars, y por un error de ‘La Verdad’ (cómo están últimamente, por cierto...) me topé en el estreno de Superman, y la tuve que ver con chavales de vacaciones, palomiteros, golosinos y demás. Total, que este descalabro me hace pensar... ¿Me he hecho mayor y ahora veo las pelis comerciales como una mierda, cuando siempre lo han sido? O por el contrario... ¿Vive también el Cine Comercial una crisis de talento? Vale.

13/07/2006 10:08 achopijo #. sin tema

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Autor: achopijo

Tiran la toalla desde el principio. Comienza este nuevo Superman returns, con nuevos intérpretes, nuevo director, nuevos guionistas, nueva historia, y junto a los títulos de crédito iniciales suena la música de siempre, la inconfundible fanfarria creada por John Williams para la versión de Richard Donner, estrenada en 1978. Primera secuencia: paisaje extraterrestre; se oye la voz del que se supone que es el padre del superhéroe y se ve una especie de holograma de Marlon Brando, recuperado de la película de Donner, que recita unas cuantas frases desechadas en el montaje final de aquella cinta.

Dos señales de alarma que vienen a decir algo así como que la película que todo el mundo conoce, protagonizada en su día por Christopher Reeve, es insuperable; que les asusta crear una música nueva que desmerezca de la de Williams, y que no han encontrado una presencia tan magnética como la de Brando para interpretar al progenitor del planeta Krypton (se pensó en Anthony Hopkins para ese papel antes de tirar por la acera de en medio).

Los productores de la película se curan en salud afirmando que no se trata de una nueva versión sino de una continuación (lo que es cierto, pues en la historia se da por supuesto que todo lo ocurrido en la película de 1978 es el pasado reciente), pero todo suena mucho más a operación comercial y mercadotecnica que a verdadero convencimiento.

Llegados a este punto, parece justo destacar que Superman returns es una lujosa producción de apabullantes efectos especiales, que dura dos horas y media y que casi en ningún momento se hace tediosa.

Bryan Singer, director del evento, autor de, entre otras, Sospechosos habituales (1995) y X-Men (2000), quizá consciente de que Superman es un cómic de poca trascendencia dramática más allá del puro entretenimiento (que no es poco), intenta dar realce a su historia de una forma tan insólita como legítima: convierte a su personaje en una especie de Jesucristo que muere y resucita para seguir salvando a la humanidad, a través no sólo de una trama que abunda en esos detalles vitales, sino también de una inconfundible iconografía religiosa.

Singer compone de esta forma una odisea de tono lírico, quizá un tanto relamida, en la que también aporta como novedad una especial saña en la ilustración de los momentos bajos del superhéroe. Como en el calvario de Jesucristo, Dios hecho hombre, Superman sufre un proceso de humanización que le lleva al dolor supremo, tanto físico como psíquico. No por casualidad el director utiliza en la parte final una frase como "el padre se convertirá en hijo" para explicar ciertos detalles de su trama. Si todo esto termina siendo una virtud, un defecto o ninguna de las dos cosas es materia opinable. A este crítico no le sobra esta visión religiosa del superhéroe, pero en lugar de incidir en una perspectiva tan discutible quizá hubiera sido mejor aunar esfuerzos en construir una película alejada del yugo de la versión de 1978.

Así, Brandon Routh es calcado a Reeve, incluida su sonrisa de aire honesto, y para mejorar la secuencia en la que el héroe paraba un tren, sólo se les ha ocurrido que ahora pare un avión.

Javier Ocaña, El País.
Comparto.

Fecha: 14/07/2006 11:04.


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