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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2009.

Foremans

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Ya puestos, acho, que vuelva el Macho Figueroa, con el 8 a la espalda, y salga a tirar unas faltillas, que algo le quedará y en lo de vender camisetas a los que éramos del Murcia y sólo del Murcia allá por 1984, que somos un huevo, íbamos a dejarnos los cuartos… Aunque no vuelva, pijo, podrían poner en la tienda del Murcia un stand remember con viejas camisetas murcianistas, que se echa de menos el merchandising en aquellas épocas en las que no existía, hoy en día, con tanto Benzemá, Ibrahimovic y demás basura mediática mundial, que aquí teníamos nuestros ídolos y no hemos podido vestirlos con nombre y número nunca.

El caso es que ahora está pegando lo de volver pasados unos años en busca de la gloria perdida, y así hacerle un quiebro al fantástico blog de mi colega Eduardo Casado, ‘Que fue de…’ que nos acerca el presente de todos aquellos mitos deportistas olvidados. Volvió Lance superestrella Armstrong para que Contador le diera pana gorda en pleno verano, y ahora vuelve Michael Schummacher, después de pasarse unos años tocándose el pijo, pero entrenando aquí al ladico, en Cartagena, que un día se hizo un chichón y montó una en la Arrixaca que por lo visto le vieron vestido como ET cuando fue al médico no fueran a sacarle una fotico.

Volvieron Jordan, Foreman, Mark Spitz, Carl Lewis, Bjorn Borg… vuelven los que han sido grandes, así, como para demostrarse que aún lo son. Yo creo que es un masoquismo existencial, que lo que quieren de verdad es que les den pana buena, como ha hecho Contador con Armstrong, que en el fondo parece que le ha gustado el tute. Sí, que tiene mérito el payo, y todos, pijo, claro que sí, que volver con los 40, rodearse de zagalones que no te conocen más que por fotos y eso, y jugártelas con ellos no debe ser fácil, ni para estos. Eso sí, un respeto aparte mereció George Foreman, que con 45 castañas aún ganó un campeonato del mundo a su vuelta, que eso sí fue ya para no volver más. El payazo demostró que en lo de crochés y ganchos él y punto. No hace falta que vuelva. Así que el único que lo ha logrado ha sido él, por lo que podemos bautizar el hecho de volver al deporte de élite años después de la retirada y triunfar otra vez como hacer un Foreman.

Así que Schummi es el siguiente que pretende hacer un Foreman. Bueno. Esas cosas le dan vidilla al deporte, y más si es la Fórmula 1 de este año, que uno se divierte más contando ovejas que viendo las carreras, después de todo aquello de los difusores. Viendo que la cosa está de moda yo he hecho mi lista de candidatos a hacer un Foreman, que encabeza, repito, el Macho Figueroa, como último fichaje y guinda a la murcianización del Real Murcia, pero no estaría mal volver a ver a Michael Chang, aquel ganador de Roland Garros con saque por lo bajini, Sergei Bubka (¿seguro que no volvió?), Onésimo, que me juego un pastel de carne a que guarda un regate inverosímil para llevarnos al Mundial de Sudáfrica, o al que más apoyaría para verle en 2010 haciéndosela al Armstrong, el ídolo total del ciclismo patrio, Jesusito Montoya. ¿A quienes te gustaría ver hacer un Foreman? Vale.

Foto: El Macho

01/08/2009 09:03 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Saltos

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Escuché gritos y zambullidas, y enseguida me vino a la cabeza el recuerdo de los saltos. Salí a la terraza y enseguida les vi. Eran tres zagalicos, de unos 12 años como mucho, a los que miraba todo el vecindario, como si fueran las gradas de una piscina de saltos de trampolín olímpica. Saltaban de los restos del viejo puente del Estacio, sobre el canal, en una caída de unos cinco o seis metros. Cuando me asomé uno de ellos medía la distancia. Se dio la vuelta, dándole la espalda al mar, y abrió los brazos después de persignarse, colocándose como el Pan de Azúcar, mirando a tierra. El vecindario, en vilo, se sobrecogió un poco al ver el gesto, pero el zagal no paró. Dio tres saltitos pequeños de control y enseguida voló hacia atrás, girando carpado sobre sí mismo, describiendo un círculo, y entró al agua de pie, recto, en una zambullida perfecta que apenas desplazó agua y que se escuchó sorda sonar contra las paredes de los edificios del canal del Estacio, en La Manga.

 

Cuando salió del agua se escucharon aplausos. Otros niños en la otra orilla le animaban como si fueran su familia en plena final olímpica, y los otros dos, desde arriba, hacían gestos de incredulidad a la vez que aplaudían la maniobra. En el canal hay suficiente profundidad, no había peligro, y aquellas horas no pasaba un solo barco. Saltaron los otros dos. Un mortal hacía adelante, casi perfecto, y un salto normal, sin pirueta, del que parecía menos experimentado. A todos les aplaudieron. Saltaron una vez más cada uno, recogieron sus cosas, y se fueron en sus bicis, supongo que en busca de un nuevo reto veraniego.

 

Hace años nos íbamos a Cala Reona a pasar el día nada más que para saltar de las rocas al mar. Había una caída de unos 15 metros, muy limpia y con profundidad suficiente. Además, había tres o cuatro alturas para perfeccionar el ángel, o la carpa desde las más bajas. Pocos se atrevían a hacerlas desde arriba, aunque de vez en cuando llegaba algún zagalico renegrío, un icue puro, que pegaba un salto del ángel que hubiera puntuado nueve novecientos ochenta y cinco en unos juegos olímpicos. Pasábamos la mañana saltando, subiendo rocas, saltando, haciendo piruetas, gritando en los saltos… Me acuerdo que del gran salto jugábamos a ver hasta que letra del abecedario llegábamos antes de zambullirnos. También nos íbamos al puente de la risa, al final de La Manga, a tirarnos. Allí era más peligroso, que había poco fondo.

 

Los saltos. Otro de aquellos alicientes del verano, con su leyenda negra sobre paraplejias y miedos maternos absolutamente fundamentados, porque mira que alguna vez alguien estuvo a punto de romperse la crisma, por no hablar de los panzazos, espaldarazos, o golpes de agua en los oídos… Yo, del gran salto, nunca me tiré de ángel, ni me atreví con un mortal, y además, solía llevarme unas zapatillas viejas, para amortiguar el golpe en las plantas de los pies. Un día de estos volveré a saltar en Cala Reona. ¿Alguien se apunta? ¿Dónde saltabas en aquellos veranos? Vale.

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Foto: Salto del ángel

02/08/2009 10:28 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

El Ferry

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Los ferrys suenan para mares fríos así y Long Island y Noruega, y tal, pero hay uno en el Mar Menor. Acho, que está guapo, porque puedes irte a La Ribera a comerte un caldero y volver sin tener que pasarte La Manga entera ni dar la vuelta al Mar Menor con el coche arriba y coche abajo, que con eso de que Murcia está a menos de una hora de cualquier playa nos pasamos el verano en el coche, y sólo por cuatro lerines. Una travesía coqueta, de 20 minutos cortos, y puedes tomarte una cañica a bordo. En las pelis los ferrys están siempre llenos de asesinos mezclados con gente normal, y tienen así un toque misterioso humano que te cagas. El asesino nervioso que huye se fuma un cigarro y una niña le guiña un ojo, así, jugándosela sin saberlo, hasta que la madre llega y la salva.

Los ferrys tienen ese punto negro de las historias de canguelo, muy de cine negro. Por eso me gustó ayer usar el ferry del Mar Menor, acho, que creí que iba a estar Bruce Willis con un abrigo largo mirando así entre ojos, pero acho, no. Lo que es el ferry lo lleva un zagalico renegrío, y un calvo marinero en plan pescador rudo, pero de San Pedro en vez de Feroe, que se mueve por el barco como si fuera una araña. El toque murciano mezclado con lo ferry plomizo da un resultado curioso.

La pesqui se monta para echar un rato en barco, tomarse un helado en la otra orilla y volverse, en plan atracción de feria. Eso la mitad más menos, el resto hay de todo. Novias que van a pasar el día con el novio, que veranea en Lopagán y viceversa, familias que van a ver a los hermanos y cuñaos, currelas que vuelven del laburo manguero, y un interesante porcentaje que lo usan como verdadero transporte, de camino al puesto de curro, o incluso al aeropuerto. Como en todo aquí, hay un tercio de inglesazos de esos que se vienen Southampton – San Javier 10 euros ida y vuelta y van con la espalda que se les cae a trozos y una pantera tatuada en el antebrazo. Así que sí, es un viaje curioso.

Te cruzas nuestro charquico y cenas en la Pescadería Miguel, echas una cervecica en Pipurrax, o te pasas por el Club Náutico, que tiene una barra nocturna de lo más inn en la Región, y sales de la rutina de tu playa entrando en la rutina veraniega de otra, que viene bien. Las horas impares sale de La Manga, las pares de La Ribera, hasta la una de la madrugada. Luego ya si te han liao, tienes que esperarte a las nueve de la mañana, a volver en el primer barco. Siempre queda ver un amanecer sobre la Isla del Barón, que tiene su aquel. Un señor ferry murcianístico, sin tipos nerviosos con gabardinas. Pruébenlo. Vale.

Foto: Cartelico en El Ferry

03/08/2009 10:01 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Urgencias de Verano

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En los veranos largos siempre pasaba algo. Igual que asistíamos a los cambios radicales de esos chavales que llegaban en junio con cara de angelicos y volvían en septiembre con voz ronca, nuez marcada, el primer bigotillo y comprando cigarros a cinco pelas en el kiosco al salir de clase, aquellos veranos siempre nos dejaban un día en Urgencias. En mis tiempos aún no empezábamos a beber tan temprano como ahora, así que hablo de visitas a Urgencias por accidentes veraniegos, la mayoría relacionados con las bicis, picaduras, caídas, obras o quemazones solares. Algunos incluso han hecho pleno en aquellos tres cuatro veranos que juntos suman casi un año completo de veraneo zagalero. Cuando pasaba algo gordo en la pandilla de amiguetes sólo se quedaba tu verdadero amigo, que era el que iba a casa a dar el susto a tus padres. El resto de la pandi solía hacerse el francés, y hacían mutis por la esquina de la urba, sin mirar atrás.

Yo hice un casi pleno en aquellos años, acho. Me clavé un anzuelo en el dedo, pero clavadico hasta el hueso, que sólo se veía el hilo salir de la carne de mi dedo, y me caían lagrimones como melones de Torre Pacheco, cuando me llevaron a casa, y de ahí, al ambulatorio, a que me lo sacaran. Lo hicieron sin ponerme puntos, y la cosa quedó en anécdota, y sin cicatriz. Otra vez me clavé un clavo oxidado de seis centímetros en el pie. Estaba clavado en un madero, en la segunda planta de una obra inacabada a la que íbamos a coger cosas para hacer cabañas. El clavico atravesó la chancla, y se me incrustó en el centro de la planta del pie, acho, que casi parecía un estigma, y también brotaron melones, que diga, lagrimones de a kilo. Qué dolor, acho. Casa, Urgencias, antitetánica, y otra vez sin puntos. Más aparatoso que otra cosa fue aquello del clavo.

Otro día se me ocurrió irme de La Torre de la Horadada a Cabo Roig, por el interior, en bici, sin camiseta, y a las cuatro de la tarde, que me cayó en el lomo todo el sol de las costas cálida y blanca, y el resultado fue un caparazón de cangrejo rojo sangre que se me subió en plan golpe de calor y me dejó patidifuso. No pasó a mayores porque me bañaron en hielo y vinagre. Que menudas tontunas hacía uno por las novias en aquellos veranos largos. También visité médicos en verano por picadura de medusa, esas que dejaban el hilico, que debieron picarme siete a la vez en el pecho, y me cosieron vivo, y otra vez que buscando papeletas de aquellas con las que Grimanga sorteaba una vela de windsurf pisé un panal de avispas y me picaron siete u ocho en la pierna, que también me pincharon no sé qué pijos, y hubo otro susto en casa. Así que bueno, si sus hijos tienen el primero de esos veranos, es decir, entre 12 y 16 años, si se ven en Urgencias, no se apuren, que es lo normal. ¿Cómo fueron tus urgencias veraniegas? Vale.

Foto: Era difícil no clavarse las poteras...

04/08/2009 08:29 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Cebos

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De pescar, acho, lo mejor era la preparación de la jornada de pesquera, quitando el almuerzo del día de pesca, claro está. De la preparación lo mejor, con mucho, de largo, era el aprovisionamiento de cebos. Dependiendo de qué tipo de pesquera ibas a echarte al cuerpo era necesario un cebo diferente. El más a mano era el pan duro, para ir de mújoles al Mar Menor, ya fuera a carrete con poteras y nudo corredizo, o a mano, cañica bambú, boya fina y dos o tres anzuelicos pequeños. Pan duro pelaico y cortado en mendrugos de pan para los corredizos y masilla bien manoseada, con un poco de aceite y azafrán para que los peces se tiraran como locos.

Íbamos después de comer, entre las tres y la cuatro, cuando el sol parece que está a 100 metros de Murcia, de restaurante en restaurante pidiendo pan duro. Había suerte cincuenta cincuenta, aunque nos sabíamos los contenedores donde dejaban los supermercados el pan sobrante del día, y allí hacíamos acopio de pan. Era chulísimo, acho, hacerse con un tesoro de cinco o seis barras de pan, y pelarlas bien blanquicas una vez llegábamos a las rocas. Con las cortezas, se cebaba la mujolada.

Otro cebo que había que prepararse a conciencia era cuando nos íbamos de Mar Mayor, noche o madrugada temprano, ya fuera allí al Estacio, o a las playas del final de La Manga, a pescar a fondo con carrete y plomo y anzuelo grande para doradas, lubinas, magres y lo que entrara, que entonces, además de comprar lombrices, o cogerlas de la playa por la mañana, sardina o algún calamar, nos íbamos de pitufos toda la mañana o toda la tarde, que llenábamos botes de garbanzos entereticos.

Los pitufos, que así los llamábamos nosotros, son una especie de anémonas chiquiticas que nacen en forma de flor en el fondo del Mar Menor. Cogerlos era divertidísimo, porque había que ser rápido y fuerte a la vez, y si había mucho fondo se hacía bastante complicado. Había que acercarse con sigilo y rodear la florecilla, que eran del tamaño de una moneda de dos euros, y en forma de gancho de máquina de esa que captura llaveros, meter los dedos en la arena y apresar el pitufo, que se encogía hacia el interior con una fuerza importante. Había que pillarlo del medio, que a veces se rompía, y una vez que lo tenías bien sujeto, tirar hacia fuera, y sacarlo. Es una especie de anémona viscosa, suavísima, de color marrón claro. La flor desaparece cuando lo sacas de la arena. Los había gordísimos, casi como un espárrago, y otros, la mayoría, finicos y chiquitos, que siempre, cuando los pillábamos y contábamos alguno hacía la bromica esa de que tal pitufo era como la minga de fulanico, y todos nos reíamos.

Las tardes de pitufos molaban, porque nos íbamos con nuestras gafas de bucear, y lo pasábamos pipa, y además servía para luego pescar, aunque en aquellos tiempos no era nada fácil echarse una dorada de palmo, claro que no íbamos al mismo canal, como hacen ahora. No sé qué pijo verían las doradas en los pitufos, acho, porque al minuto de sacarlos del agua echaban una peste que no se podía aguantar. Así que sorteábamos a los chinos quien se los llevaba a casa a pasar las horas pre pesca. Lo normal era que las madres los tiraran, y así nos arruinaban el día, aquellos veranos de pitufos y pesqueras. ¿Has cogido alguna vez un pitufo? Vale.

Foto: Otro mito de la pesca era la caja de la pesca

05/08/2009 07:53 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

El Periódico

¿Está usted leyendo este artículo en la playa? Espero que no haga viento de ese cabrón, que te clava granicos de arena a discreción cada 25 segundos, así, como ametrallándote, porque seguramente estará usted cabreado, recolocando el papel de su ejemplar de La Opinión cada diez segundos, con arena entra las páginas, las gotas de agua que le caen de vez en cuando, el emborronamiento… o quizás es usted un gentlemen de esos a los que en la vida este tipo de cosas como leer un simple periódico en la playa no es un sufrimiento vital. En ese caso, me alegro por usted. Siéntase un privilegiado. No todo el mundo puede leer el periódico en la playa pancho, pero panchito. Yo mismo no puedo. Pero jamás. Día que decido llevármelo, día que termino doblándolo de mala manera y ahí se queda, en el bolso de la playa, sí, ese que paseamos a diario arriba y abajo y al final apenas usamos sólo la crema solar, si acaso.

El periódico es otro de los elementos veraniegos por excelencia, acho. A mi me gusta leerlo tempranico, más que nada, por no tener que llevármelo a la playa cuando toca bajar. El pan, los periódicos y alguna chuminá para desayunar, esa es la tarea que inicia un día de veranico. Las tres o cuatro columnas de rigor, los cinco o seis pesambres diarios, que nos vienen dando caña desde hace ya muchos meses, y luego a ilusionarse con el Murcia, a pesar de que normalmente la prensa se empeñe en darnos caña con el murcianismo, que en eso tenemos vacuna los que vimos al Murcia perder con el Caravaca el año de Tercera. Aunque también hay que tragarse, quiera uno o no quiera, el capítulo XVII del Real Madrid del amigo Florentino, y el mejunje de jugadorapios que se está clavando. Como en la jornada uno vaya el Xerez y les clave un 0-2 nos vamos a reír a mansalva. O si no el otro, el de la República de California, que ficha al Ibra este para quitarse los complejos, porque dirás tú que le hacía falta al Barsa.

En fin, que luego si es fin de semana también tienes ración de corazón, y en estos días nos cuelan siempre la foto en el yate de algún piel canela, o alguna con gafas de sol de a palmo con su bikinazo, y hay que desentrañar si es posado o robado, que esa es la clave de todo. Yo estoy esperando una entrevista a doble página del que ahora mismo, y con mucha diferencia, es mi personaje del patrañerío preferido, el amigo Paquirrín, que a mi me da que si nos lo llevamos los amiguetes de cañas por las Flores íbamos a terminar siendo hermanos de sangre. Luego están los cuadernillos de verano, aquí donde estamos a diario echándonos unas risas, recordando cosicas de aquellos veranos, con el achopijo, y es que acho, ya somos parte del veranico también, pijo. Cada día cocinamos esta columnica, con palicos y cañicas, como explicó Enrique Nieto, maestro en este arte, el último día de su columna sinfín, para darle un toque a ese plato diario que son los periódicos, en todos los veranos. ¿Lees el periódico en la playa? Vale.

06/08/2009 00:16 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Autostop

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Como antes no había gripe A, y los malos eran los rusos en plan ejército, y no los terroristas que ahora pueden estar detrás de ti en el semáforo y ni te enteras, ni había películas, ni series de trastornados que violan, asesinan y la policía no les coge, pues antes, acho, se cruzaba uno el país en un tris así haciendo autostop. Que sí, que sí, que a mi me ha contado Martínez (mi padre) que el payo cogía y se iba tranquilamente a Santander haciendo dedos. Entiéndalo bien, no sean pájaros. Sí, el autostop empezó a enfermar en los ochenta, fue muriendo en los noventa, y pasado el mileno desapareció casi por completo. Al final se han quedado haciendo dedo los asesinos y los violadores, por si cae algo, así que con razón ya ni el de la camisa coge a nadie en el coche. Es más, cuando hay uno haciendo pulgar los coches aceleran. Nos ha jodío. Ahora mismo hay en España más jugadores profesionales de Bridge que autostopistas, acho, que en sus tiempos tenían hasta un club internacional del autostopista que era tela marinera.

La verdad que en este tipo de cosas uno ve indicios del retroceso mundial de la vida humana. Aunque igual hay que achacarlo a que antes éramos más ingenuos. No sé. Ahora, un zagalón ve a una chavala haciendo autostop y lo primero que piensa es en mojar, aunque la mayoría ni pararía, que la propaganda anti autostop ha sido durísima. No sé si sería así en los setenta. El caso es que yo aún viví los últimos coletazos del autostopismo, que incluso hemos subido a algún guiri por las Españas a llevarlo de una iglesia a otra, en aquellas carreteras nacionales rectas en las que detrás y delante se veía a lo lejos la torre de la iglesia. Los payos se recorrían Europa con el dedico pulgar, tan anchos. En aquellos tiempos de gloria en los que el autostop era una actividad normal, panacea también para los agarraos a la cartera.

Era un rollito muy jipilondio lo del autostop, cuando lo jipilondio lo inundaba todo. Alguno, dicen, cuentan, que hasta pagaba la gasolina. Menudas historias de autostopistas deben tener por ahí los que eran mediojipilondios en aquellos años. Darían para blogs de gran calidad narrativa, acho. El blog del autostopista. Menudas historias. Dicen que siempre paraban los Citroen dos caballos, y los minis, qué cosas, y algún camionico también, que los pobres camioneros andan faltos de compañía y ellos no tienen miedo a nada, así que la mitad al menos de los viajes se hacían en camionanco, de esos con calendario de payuflas colgando del asiento. Como autostopista mi experiencia es minúscula. He subido con algún portugués, y con un ucraniano muy simpático una vez, que nos llevó al zoco en su camioneta. Pero acho, eso de enmochilarme y tirarme a la carretera para viajar en el interrail setentero de las carreteras, jamases. ¿Tienes alguna historia de autostopismo? Vale.

Foto: La alargada sombra del autostopista

07/08/2009 11:08 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Soy Polarista

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El Show de Truman, Pleasantville, un lugar de plástico… la primera sensación que uno tiene cuando visita un resort de Polaris World es esa. Llama la atención, porque parece que te han dejado en medio de un decorado cinematográfico. Pero enseguida empiezas a ver vida, y la percepción se amolda a esa idea del american way of life de los cincuenta, pero en pleno siglo XXI, con todo lo que eso conlleva. El mundo Polaris lleva apenas cinco años en marcha, pero ya es más que suficiente para demostrar que esa fórmula funciona. Vaya que si funciona. He tenido la suerte de conocer estos días La Torre Golf Resort, sí donde fue Woody Allen a tocar el clarinete en Nochevieja, y donde se jugará la Copa Davis en septiembre. No es casualidad. La pesca de Polaris sabe lo que hace, y allí hay un pequeño pueblecito multicultural, europeo, y murciano, por supuesto, con su lago, su campo de golf, su hotelazo, el spa, las piscinas, unas casitas preciosas… en fin una nueva forma de vivir que cada vez tiene más creyentes.

Pasé una noche de verano diferente y fantástica, porque ayer empezaron las fiestas patronales de La Torre Golf Resort. Es el segundo año que se celebran, en honor a Neptuno dios de los mares, porque allí todas las calles tienen nombres de peces. Había un ambiente impresionante. No se crean que allí hay bar de tapas, pub, discoteca y hasta un chilaut tienen, sobre el lago. Organizan barbacoas al aire libre, en las noches de verano. Ayer, hasta había luna llena, que brillaba sobre el lago con Venus muy cerca, y me imaginaba a Ed Harris allí controlando todo. No me extraña que Polaris se lleve la Davis, y además, estoy seguro de que será un éxito de organización, y servirá para que los murcianos conozcamos un poco más ese mundo Polaris que se sigue desarrollando, y al que parece que no queremos asomarnos del todo. Una de las cosas que más me sorprendió es que no es un mundo guiri, acho, que vivir a 20 minutos en coche del centro de Murcia en esas condiciones no es moco de pavo.

Soy Polarista, llevaban en sus camisetas los uniformados camareros de las barras, como no, puestas por Estrella de Levante, entre marineras, ensaladilla rusa, caballitos y todo lo que uno pueda esperar en unas fiestas murcianas, entre bien tostados ingleses e irlandeses con sus familias pasando la noche de fiesta. Allí cayó por suerte el achopijo, que por carambolas de la vida terminó siendo pregonero de las fiestas en honor a Neptuno de La Torre Golf Resort, y en inglés que leí, with my macarronic style made in La Fama, Murcia. Así que hoy me declaro Polarista, y les pido a todos esos que sólo conocen Polaris por la publi que se animen a darse una vuelta por allí y descubran esa nueva Murcia que vive en Resorts. Viva el Dios Neptuno! ¿Conoces algún Resort de Polaris? Vale.

Foto: LTGR, el campo de golf

08/08/2009 09:49 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

El Campo

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Yo nunca he sido de campo, acho, pero ahora paso los veranos en la Casa Grande, en Monóvar, a dos tiros de piedra del Altiplano, y a otros dos de Abanilla e hijuelas, al fresco de agosto, que hay que dormir tapadico. No pasa mi semana de verano campera sin que piense en Jinojito, y recuerde sus aventuras en la Huerta de Murcia, cuando dejaban la ciudad y se iban al fresco de la sierra, y me reconcome un poco haber sido un zagalico de ciudad, de barrio, de calle, y no tener historias como las de Jinojito, con toda esa sabiduría de la gente de campo y huerta. Envidio al Guille, el payico, que se marca unos paseos por el campo viendo pajaricos y conociendo la vegetación autóctona, que en poco tiempo va a saber leer las cabañuelas de agosto con dos vistazos a norte y sur. Aquí, en el campo, muchas veces le llamo Jinojito, y me mira con cara de ocho, pero sonríe. Vaya padre raro tengo, parece pensar.

Salgo en la bici, y me pierdo por los caminos hasta que las piernas se me quedan tiesas. No se escucha más que a las tórtolas, y de vez en cuando, el viento se filtra por las ramas de los pinos carrascos amortiguando la brisa, que en agosto llega desde la albufereta de Elche. Las canteras de mármol están casi paradas. La crisis se nota también por aquí, porque antes bajaba un trailer cargado de rojo alicante con destino a Estados Unidos o Japón cada diez minutos, y ahora es raro toparse con algún camión que baja cargado de las canteras. Sin embargo, el 15 de agosto celebraremos San Roque en la vieja ermita de la Romaneta, y todo el mundo bailará y beberá vino de lágrima con alegría, en las largas noches de verbena, en las que toda España olvida y festeja.

Imagino cómo habría vivido estos veranos hace años, de zagalico, subiendo colinas y árboles, en las verbenas de todos los pueblos, lejos del trajín playístico, de los saltos, las hogueras en la arena, y los pubs modernos de luces ultravioletas. También consigo no pensar en nada, perdido entre esos caminos de tierra que rodean los montecicos, reconociendo a lo lejos dónde hay viña, donde hay almendro, donde hay olivo, y tratando de situar Jumilla, Pinoso, Abanilla… Luego toca ducha, y la mejor de las noches, cena en La Amistad, ese mesón en Cañada de la Leña, del que ya os he hablado alguna vez, en el que se cena como en el limbo de Murcia con el mundo, unos caracolitos en tomate, embutido sabroso, pescadillas fritas y el lágrima bien fresquico. Para un zagal de barrio y playa, esto del campo sigue siendo un descubrimiento. Un bendito descubrimiento. ¿Pasas parte de verano en el campo? Vale.

Foto: La Casa Grande

09/08/2009 12:19 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Momento Veraniego

El bebé nos despertó una mañana más, justo cuando salía el sol por detrás de isla Grosa. Miré el móvil, y a duras penas comprobé que aun no eran las siete de la mañana. Me tocaba a mí, así que me levanté con dolor en todos los músculos, y cogí al Guille, que enseguida dejó de sollozar, y apoyado en mi hombro, se durmió en dos meneos. Me estiré, fui al baño, y recompuse mi existencia, como siempre que me toca. Pero en verano, con tiempo y algo de relax por delante, en vez de volver a la cama a aprovechar al máximo las horas de sueño, salí a la cocina, abrí el frigo y me puse un vaso de horchata de almendra que trajimos de Monóvar el día anterior. Me asomé al balcón a ver la calma de la mañana de verano, y asistir a aquel momento único, cuando el sol va iluminando toda la costa de La Manga poco a poco, y brilla sobre un mar que parece de mercurio.

Abajo, en la calle, tres zamarros en vaqueros y sin camiseta jugaban con una pelota del Entierro de la Sardina, de esas de cuero malo, que parecen casi globos, y que mola tocar en la playa. Tenían el coche allí aparcado, y el maletero abierto. El juego consistía en colar la pelota centrando y rematando, pero no lo conseguían ni a tiros… y eso que parecían tener buen toque. Debían tener unos 22, o 23 años. Su noche de fiesta terminaba con ese ritual del balón. Se divertían. Se reían, porque el balón tocaba en la matrícula, en las comisuras del maletero, pero nunca entraba. Me cansé de mirarles, y descubrí a un chaval en un portal unos metros más lejos, despidiendo a una chica. Se besaban. No puedo decir qué edad tendrían, pero parecía más joven. Tras el beso, ella le tocó el pelo, y el le hizo una cosquilla en la cintura. Se dijeron adiós varias veces a través de la puerta, y el chico echó a andar por la acera de aquel edificio. Justo al lado del portal había una moto pequeña, que imaginé que cogería para irse, pero pasó por delante, y giró la esquina. Iba en dirección al mar, al otro lado del portal del edificio.

Iba andando despacio, como pensando. Le seguí con la mirada. Pateó una piedrecilla que se encontró en el camino. Los chicos del coche metieron el balón por fin, y gritaron. Miré y se abrazaban los tres, como si hubieran marcado un gol. El chico también les miró, pero siguió enseguida su camino. Llegó al paseo, se descalzó, pasó a la playa, y se sentó en la arena, mirando al mar. Apoyó sus manos detrás de su espalda. Apuré la horchata, y traté de imaginar en qué estaría pensando aquel chaval, y a la vez, recordé tantos y tantos momentos que pasé no hace muchos años, en veranos como el suyo. Los tres del balón se metieron en el coche, y se fueron. Aquel chico, siguió allí. Recogí el vaso, comprobé que el Guille seguía dormido, y salí otra vez al balcón. Allí seguía, jugueteando con la arena, solo en la playa, sentado, descalzo, supongo que pensando, o saboreando aquel momento, uno de esos momentos de verano que no se olvidan jamás. ¿recuerdas aquellos momentos de verano? Vale.

10/08/2009 08:55 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

Tinto de Verano

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Menuda patraña se ha montado con el tinto de verano, acho. Si en el 89 pedías un Sandevid en un chiringo te miraban así como si les hubieras dicho que te has bajado lo último de Arctic Monkeys por la mula, o si le pides al del bar si tiene cargador nokia, en aquellos tiempos, que te hubieran dicho que un momento, y habrían llamado al manicomio. Porque lo del tinto de verano no era más que vino con casera de toda la vida, y no los pseudobrebajes que ahora tenemos disputándose la corona del tinto con Casera. Todo cambia, acho. Lo que era antes prepararse una jarra de vino del barril y abrir una botellica de La Pitusa, de aquellas de cristal y tapón con la goma naranja, que conseguía el vacío más fácil que en la Nasa, en un plisplás, y ahora abres cualquier nevera que se precie y hay una botella de esas de Sandevid o sangrías atintadas de verano, o mezclas extrañas rojas embotelladas, que hasta se vende en polvos, acho. La sangría tiene un pase… pero eso del tinto de verano ya mezclado es una aberración casi a la altura de los intentos constantes por vendernos cerveza con limón, manzana y estupideces varias.

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El vino con Casera no tiene parangón. No se puede copiar, ni confundir con sangría. Lo del tinto de verano es un intento noventero por destrozar la auténtica y autóctona mezcla del brebaje veraniego por excelencia, el vino de barril, y la Casera fresca en botella de cristal, el artilugio más reciclado del mundo con diferencia, ya fuera por los dos duros de rebaja en la siguiente, o porque la botella de Casera, o La Pitusa, se utilizaba luego años, y años como botella del agua fresca. Sabes que ahora vas a reutilizar una de tintorro de ese de plástico para algo, acho. Si no hay Casera, nos vamos. Hasta han tenido que renunciar al mejor slogan publicitario del mundo para competir con los tintorros de modé, auspiciados por el empuje del kalimotxo, y hemos asistido a la descaserización de la propia Casera, que ha terminado sacando su tintorro.

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Una jarra de vino, y una botella de casera, y si acaso un vaso con hielo, para darle vida. El kalimotxo para el pillastreo, pero que no nos confundan más, hombre, que unas sardinas bien braseadas no pueden saber igual con un vaso de tintolástico de este que nos invade, por no hablar de la desgracia del latino ese que te ponen de barril ya listo, acho. Nunca será comparable con un buen vaso de tinto con Casera, o La Pitusa, mezclado al gusto y al fresco, en vaso de cristal, y que se escuche el schhhh característico de lo que es el verdadero y único tinto de verano, aunque se empeñen en cambiárnoslo. Donde vamos a llegar, acho, donde vamos a llegar. ¿Sigues pidiendo vino con Casera? Vale.

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Foto: Botella de Casera, icono español

11/08/2009 08:51 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Las Toallitas

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Entre las cosas que tiene bueno ser padre hay una superespecial y acho, que no conlleva nada físico, por lo que cualquiera no padre podría beneficiarse de ello. Es por esto que hoy vamos a descubrir ese gran secreto de los padres: las toallitas para bebés. Digo que hay que ser padre para descubrirlas, porque nadie que no lo es va por ahí paseándose con un pack de toallitas limpiaculos, a no ser que haya descubierto el secreto que hoy desvelamos en achopijo, que haberlos, haylos. Las primeras veces las utilizas a mansalva para limpiar las mierdicas esas líquidas que acostumbran los muy bebés, y apenas les das otro uso. Cuando el zagalico ya jama bibes empiezas a usarlas para limpiarte las manchas que provoca el bebico cuando eructa con premio, y ahí uno empieza a visionar la multimegasuprapolivalencia de las toallitas para bebés, que bien podrían llamarse el didi seven de la vida, si es que se acuerdan ustedes de aquel producto maravilloso del teletienda que era como el photoshop, pero para la vida real.

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Pues acho, las toallitas para bebé son eso, como un photoshop, que además huele de maravilla. En mi vida ya son un elemento más, junto a llaves del coche, móvil, llavero, portátil, ropa, cleenex y tarjetas de crédito, siempre, y gracias, eso es cierto, a la intendencia carrito bebé, que ofrece más sitio para guardar cosas, siempre habrá un pack de 72 toallitas limpiaculos para bebés. Veréis, son el mejor quitamanchas que jamás hayáis visto, lo limpian todo, y sobre cualquier superficie, no se crean ustedes, que lo mismo limpia rotulador de un polo, que tomate frito de una camisa de seda, que de un vaquero, que de la mismísima alfombra, sofá o silla de playa, lo que sea. Frotando la toallita fuerte y rápido, no hay mancha que se resista. Además, seca en menos de un minuto, y huele a bebé, a nenuco con jabón, para más maravilla.

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Una toallita fresca de bebé es el lavado de manos perfecto. Después de una comida, en vez del mugriento frasco de jabón del bareto de barra metálica, una toallita de bebé vuelta y vuelta, y las manos como las de un cirujano, acho. Por no hablar de un lavado refrescante de cara después de, por ejemplo, subir la compra al coche, para limpiarse el sudorico, quitarse la impresión de oler a presidio, y sentir una explosión de minúsculos trocitos de hielo y azahar en la cara. Las toallitas para bebé, acho, ese secreto que nos aguarda cuando uno se convierte en padre, y que está ahí, al alcance de cualquiera, en los estantes del supermercado a menos de dos euros las 72 toallitas. Yo he tenido que ser padre para descubrirlas. No esperen más, háganse con unas, y al bolso, a la mariconera, a la riñonera, al coche, al maletín, a la bolsa de la bici, donde sea, les serán más útiles que una llave inglesa al mismísimo McGiver. Gracias a Graham Bell por el teléfono, a Gutenberg por la imprenta, a Edison por la bombilla…y sobre todo, por encima de todo eso, gracias a la NASA por inventar las toallitas para el culo de los bebés. Sí, sí, a la NASA, que ellos las inventaron, así que no es de extrañar que algunos las consideremos como uno de los grandes inventos de nuestra era. ¿Conoces las toallitas para bebés? Vale.

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Foto: Toallitas Dodot

12/08/2009 08:47 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Nuevo Agosto

Las comunicaciones, los grandes centros comerciales, los móviles y los ordenadores, la movilidad, la radio cedé, el bluetooth, el motor diesel, las tarjetas de crédito… todo mezclado, no agitado, y tenemos como resultado un nuevo agosto en Murcia. Aquellas vueltas esporádicas en pleno agosto a la ciudad ya no son lo que eran, acho. Una añoranza más del mundo del treintañerismo que cabalgamos, porque el lunes volví, y no había un solo sitio en zona azul, que sigue siendo gratis, al menos, ni en roja, siquiera. No había aparcamiento a las diez de la mañana, y había cola para entrar al parking del Corte Inglés. La gente se agolpaba en los semáforos de la Gran Vía, hablando por el móvil, con bolsas y maletines, mirando el reloj. No hay tregua. Murcia ya no es Murcia, y la playa, el monte, el campo, ya no son otro mundo. Se han complementado, y el día que uno vuelve se encuentra con otros miles que van o vienen, que pasan una mañana en la ciudad, y comen en la playa, y así, agosto ya no es agosto.

Las obras llenan la ciudad de polvo, y vuelven las alergias, porque las calles están repletas, con las nubes de las cabañuelas, que ya no pasan por el centro recogiendo las aceras, antes vacías. Los relojes termómetro presiden las avenidas, con ríos de gente. Ya no pueden romperse después de tres días a 50 grados. Apenas hay tiendas cerradas, y llama la atención cuando lees aquel cartelico agostero: Cerrado por vacaciones. Entre la multitud se ven zagales con mochilas y libros, que van y vuelven de bibliotecas, entre temas y apuntes, y también se descubre a quienes veranean en la capital, con sus chanclas, a paso lento entre el enjambre urbano que sigue su ritmo, en estos primeros agostos de vorágine. No hay tregua. Quiero cortarme el pelo, pero en la peluquería no hay hueco hasta mañana. Desisto, aunque incluso pienso en volver mañana sólo a eso, y volver a volver, y me descubro sumido en este nuevo concepto de agosto que nos ha engullido.

Salimos del centro, para hacer unas compras, absorbidos por la maraña comercial de las grandes superficies, y agosto sigue enseñándonos el cambio obrado por la tecnología y el desarrollo. En las terrazas cubiertas de los restaurantes de comida rápida se agolpan miles de veraneantes, o currantes, o ambas cosas, apurando hamburguesas y pizzas, entre bolsas, chanclas y maletines, con prisa por volver a tiempo a la playa, o al curro, o qué se yo. Vuelvo a mirar la fecha en el periódico: 9 de agosto. Un nuevo 9 de agosto, sin duda, al que hemos llegado poco a poco, y al que le debemos pasarnos los días de asueto con una maleta semivacía de un lado para otro, haciendo más kilómetros que si nos fuéramos a Moscú. Cosas del desarrollo, la comodidad, la tecnología… digo yo. ¿Cómo vives este nuevo agosto? Vale.

13/08/2009 09:02 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Arroz y Mújol

Ya lo sabía… donde caben dos caben tres… como una ola, la pasta entró, como una ola. Bueno. El otro día estaba comiéndome un arroz y mújol en un chiringuito sin playa, ni piscina, menos veraniego que la vida misma, pero fresco y con un condumio de categoría, como todos los sitios a los que me lleva mi hermano Tomasso Fernández, y de repente empecé a escuchar, una tras otra, esas tres melodías que le han puesto banda sonora al veranico, a parte de nuestro amigo Baute, y creí que me había vuelto loco, acho. Pero no, resulta que había allí en el chiringo del Polideportivo de El Pilar de la Horadada una tele de plasma escondidica, y de ahí salía la b.s.o. estival: - ¿Vosotros ustedes estáis también escuchando lo de la ola y los millones o me he vuelto majareta? ¿o es que acaso es Dios que me está mandando un mensaje? pregunté a mis compadres comensales, y me señalaron la tele a mis seis.

No sé, pero lo que voy a hacer por si las moscas es echarme un boleto, que como me entre la ola de pasta vais a ver como alargo mi verano unos años. El sorteo extraordinario está siendo ya un clásico en los jingles publicitarios, y eso es un mérito, tanto como tener un disco de platino, acho, o así lo veo yo. Que aun estamos terminando de desclavarnos el aserrín aserrán, y ya está en el tuétano lo de la ola, que menuda es la ONCE para esto desde tiempos ha, con aquello de la ilusión de todos los días. Aunque para mi, que más que lo de la ola, el hit parade de jingles publicitarios veraniegos lo encabeza Ikea, con su donde caben dos caben tres, que está empezando a acercarse a las grandes corrientes de vocabulario callejero con origen en un jingle o slogan publicitario, al nivel de Be water, my friend, al menos. - ¿Quién se come la última tortillica de camarones? – Yo ya me he comido dos… - Donde caben dos caben tres, dice el graciosillo de turno, y todos ríen.

Bueno, tanto en el mensaje, como en el jingle en sí, el tonico y todo lo demás, mucho porque es Ikea la marca, lo de donde caben dos caben tres está pasable, y lo soportaremos un tiempo, con gracia incluso, que es aplicable para muchas situaciones… Pero estarán ustedes conmigo que a los del Ya lo sabía no se les puede ni ver, pero acho, a ninguno, y mira que son. Es que yo creo que han elegido mal la cosa… que ya lo sabía, ni ya lo sabía, ni que piano de cola… a mi además es que me recuerda a la parbá de rancios que ocupan la tribuna en la Nueva Condomina, que no se quitan de la boca el ya te lo dije, con estos negaos no ascendemos, perros, todo es culpa de Samper y demás… Es que el recochineo así como estrategia no sé yo si es muy acertado. Además, en cuanto caes en la cuenta que es el rollo del banco naranja, como que pasas a otra cosa. Qué payos, los de ING, ¿cuántos años llevan diciéndonos que somos gilipuertas? Al final no queda más remedio que verle gato encerrado a estos del banco sin cajeros. Pues eso, que me arrimé un arroz y mújol espléndido y que pillaré un décimo terminado en 9, el año de la crisis, a ver si cojo la ola. ¿Qué cancioncica de anuncio no te puedes quitar de la cabeza este verano? Vale.

14/08/2009 10:48 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La Siesta

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Si hay algo sagrado en verano, acho, eso es la siesta. La absoluta siesta veraniega empieza a coger forma cuando el tour y eso, que el que no ha dado una cabezada con el tour delante es que no es español, y de ahí, ya uno coge el hilo y no lo suelta hasta que una noche de repente estás cenando en los huertos, y todo vuelve a la normalidad. Las siestas de agosto, pues, son ya señoras siestas, en toda su plenitud, aunque hay muchos tipos de siestas. A mi me gustan todas en sí, pero lo chungo es al despertarse, que según el tipo de siesta que haya sido la cosa cambia mucho. De momento aún no he tenido lo que llamo la siesta platónica, la que se debían echar allí en el caverna, los del mito, que la mía es esa siesta larga, fresca, en la que no se suda, y uno se duerme sin esa sensación de buche repleto, aunque saciado. Suele darse en cama, aunque alguna en sofá, o hamaca de playa también me ha sorprendido, y se siente el vientecico… Es esa siesta pulcra, que además uno se despierta, se despereza, bebe agua, y listo para lo que sea.

Siestas así son raras, la verdad. Lo normal es la sudorípara, de sensación de bolo de plomo de tres kilos en el píloro, cuando se te cierran los ojicos así como en los dibujos animados, y suele empezar con ronquidos guturales. Esas siestas, más comunes, pueden enderezarse, y una vez que uno se duerme profundamente, la cosa mejora. Además, suelen ir acompañadas de sueños extraños, y al levantarse uno no recuerda dónde pijo está, ni por qué, y cuesta horrores moverse. Entre estos dos tipos de siesta se encuentra la siesta común, que no es ni tanto, ni tan calvo, de una hora de duración, más menos, y en un 80 por ciento de las veces transcurre en sofá o sillón, tele encendida. Es la tradicional, tanto masculina como femenina.

Luego está esa siesta recordada por los siglos. Yo tuve una en Menorca, en cala mitjana, debajo de un pino enorme, solico, con una toalla de esas bien amplias, un sombrero de paja sobre la cara, y un vinagrillo en la boca, que me quedé patidifuso, escuchando las olicas del mar, con la brisa justa, en mi sombra, que dejé de sentir mi cuerpo, y además, no sudé una gota. Están también las siestas en el coche, o las que se pega uno cuando está solico, que por algún motivo se duerme las tres horas largas, las que te jode el de la moto en la playa, las que son como el Guadiana cuando estás viendo una peli, y te despiertas para la acción, una y otra vez, hasta que la ves terminar, las siestas sin sueño, leyendo en la cama, o pensando, o la siesta X, que tampoco es mala… Ahora, sea la que sea, siempre con cojines, por supuesto, que sin cojines ni almohadas no sé quien será capaz de dormirse la siesta. Ahora, yo lo que estoy estudiando es lo de las presiestas, que los payicos que mejor viven del mundo, esto es, los bebés, se pegan una presiesta antes de comer que tampoco tiene que ser mala. La siesta del borrego, la llaman. En eso estoy, a ver si la instauro y experimento cómo influye en la siesta agostera. ¿Cómo duermes la siesta? Vale.

Foto: Siestecica vangoghiana

15/08/2009 10:46 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

La Verbena

La zagala de la orquesta se lleva presentando a Operación Triunfo seis años, acho, pero no pierde el sentido del humor. Canta del copetín de Bullas, que lo primero que sonó fue Eloise, y me río yo de Tino Casal, el agudo que soltó la zagala dejándose el alma de rodillas sobre el escenario, en la pared del frontón. Las lucecitas y guirnaldas apenas se mueven, cae un buen bochorno, el suspiro de San Roque, cuando media España está dando palmas y bebiendo vino en honor a la Asunción. La barra está repleta. Allí está el abuelo garrapata, tomándose un anís, con su camisa abotonada hasta la nuez, y a su vera, un inglés de Cardiff, rojo como un salmonete, sosteniendo un mini de cerveza, entre varios compatriotas. Un grupo de zagalicos se persigue entre la gente, tirándose globos de agua. Aún huele a pólvora. El castillo este año ha sido más pequeño, que la crisis aprieta, y no se ha escatimado en condumio, ni en la verbena, pero se han recortado los fuegos.

Las familias siguen llegando a la plaza. Un grupo de zagalones deja sus bolsas de hielo, botellas de Brugal, tintos de verano y mezclas, en un carrito de la compra, junto al bar. En otra mesa, otro grupo comenta la vaquilla de la tarde. – Ya me gustaría a mi ver a José Tomás toreando a la Mamachicho, que esa vaca sabe más que el Obama. La orquesta se luce con temas de los ochenta. Hombres G, Los Sencillos, Modestia Aparte, Mecano… la gente se arranca cuando la zagala canta a capella La chica de ayer, y se la dedica a Antonio Vega “como todos saben, fallecido este año”. El abuelo garrapata aplaude como un loco, mirando de reojo a su Antonio, que le hace gestos de darle cera con la mano, mientras él baila con una tetona guiri, que abre los ojos más de lo que parece humanamente posible, y disfruta, sintiéndose Hemingway por unos minutos. Los zagalones comentan los primeros escarceos sobre la pista del frontón, y empiezan a cruzarse las miradas entre ellos y ellas.

Ya no se pide bailar como antes, cuando los zagalones se ponían en una esquina del frontón, y las zagalicas en la otra, y según iban sonando los pasodobles, iban los pajaricos pidiéndoles la mano a las pajaricas, según orden y criterio establecido a lo largo del verano, que pocos se salían del tiesto. La música va siendo cada vez más actual. Los botelleos van terminando, y el abuelo garrapata ya ha contado a sus seguidores dos o tres veces cómo conoció, hace ya 60 años, en aquel frontón, una noche de San Roque, a su Antonia del alma, cuando le pidió bailar con la bragueta bajada y todo el pueblo se dio cuenta menos él. Las luces se vuelven naranjas, y el frontón de repente está lleno de bailes, de pitos y palmas, de miradas y besos, de sonrisas y vasos, y la zagala de la orquesta se siente una estrella, y como una estrella la tratan desde la alegría de agosto, en toda España, en tantas y tantas verbenas como la de anoche, como la de hoy. ¡Viva la Virgen de la Asunción! ¡Viva San Roque! Vale.

16/08/2009 10:24 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Bolt

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Lo de los 100 metros de Usain Bolt ha sido un condimento de esos que luego visten el recuerdo de un verano: - Sí, acho, fue el verano aquel en el que Bolt hizo los 9,58 con la gorra… Ese tipo de cosas son las que luego nos sitúan los recuerdos. Aunque con este zamarro no se sabe bien, porque igual pasado mañana nos baja del 9,50, y ya tenemos que volver a reorganizar nuestro fichero de memoria. No me extrañaría, porque el Bolt este parece que corre como el que no quiere la cosa. Los que corren a su lado, o más bien a su estela, deben tener el ánimo de hierro, porque mira que debe ser frustrante correr como corren los payos apretando los dientes y dejándose el píloro en la salida, y ver cómo el Bolt les deja metros mientras se va peinando las cejas, o colocándose la camiseta, que en una de estas se va a encender el payo un puro mientras gana. Acho, si es que parece que les puede ganar a la pata coja, el tío.

Los 100 metros es de esas cosas que nos molan al nivel del tour, la champions, eurocopas y mundiales de fútbol, y finales de baloncesto. Que debían correrse series mundiales cada fin de semana, y montar un sistema de maillots, puntos o lo que sea, incluso competiciones a 100 metros uno contra uno, que menudo espectáculo sería. – Oye, achopijo, pero eso para las teles no es rentable, que dura muy poquico… Eso es lo que parece, compaire, pero todo el rollo de las presentaciones, los calentamientos, los gestos, los nulos, las ceremonias… al final te puedes sacar media hora larga con dos pausas publicitarias que hasta dan para un programica de una hora, con históricos y reportajes previos y tal, que bien vale pillarse dos pastelitos de carne del Zaher, y abrirse dos laticas Estrella. Menuda sería la liga de los hombres más rápidos del mundo. Que luego el sketch de los muchachada tampoco sería manco.

Pero como corren cada uvas o peras, pues lo almacenamos como dato histórico en esa parte de la memoria cuando nos deleitan con un carrerón como el de Bolt y sus estratosféricos 9,58. El bigardo de Ben Johnson hizo 9,80 el payo, hasta las orejas de doping. Aquí el Bolt lo ha hecho tocándose el corazón antes de entrar, con lo que frena ponerse la manico delante del pecho en la meta. El día que corra con dos tigres detrás persiguiéndole yo creo que baja de los ocho segundos. Bolt, Usain Bolt. No tiene nombre, el tío. Yo era muy de Carl Lewis, claro. Aunque realmente me gustaban todos, porque en los 100 metros pasa como en casi todo lo relacionado con el atletismo, que aglutina los nombres más chulísticos del mundo: Leroy Burrel, Frankie Fredericks, Linford Christie, Donovan Bailey… El verano en el que Bolt hizo 9,58. Sí, aunque yo creo que le veremos correr por debajo de 9,50. ¿Crees que Bolt bajará de 9,50? Vale.

Foto: fotón de Bolt, 9,58

17/08/2009 22:56 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Lo del Registro

No hay una cola definida, ni aparato electrónico para coger número, ni de esos de hipermercado, ni vallas para hacer una fila. La pesca está allí al tuntún, como si se fuera a subastar pescado de un momento a otro. Pero no. ¿Quién es el último? Al hacer esa pregunta comienza un lanzamiento de miradas asesinas.

Llegas al Registro Civil, a las ocho de la mañana, acho, y parece que sean las doce del mediodía. Todo el sol de Murcia cae justo allí, en la puerta del Registro Civil. Cuando llegas ya llevas tus veinte minutos de retraso sobre lo previsto cuando te levantaste a las 6.41 en la playa, porque toda la planificación se va al carajo cuando tienes que aparcar allí, en el sitio en el que han puesto el Registro, que parece un estudio de cine, o un after hour chungo jamaicano, o lo que sea menos un sitio oficial, que por no tener, no tiene ni calle. Así que mucho menos va a tener aparcamiento. Pues bien. Llegas y te cercioras de que abre a las nueve. Te quedan 42 minutos allí, con un sol, repito, que parece que te hayan dejado en el corazón del Sahara a mediodía. No eres el primero, claro, que en estas cosas de colas en Murcia, y en España, hay auténticos profesionales.

Hay unas 60 personas, más menos, y unas 16 ó 17 nacionalidades, así, a bote pronto. No hay una cola definida, ni aparato electrónico para coger número, ni de esos de hipermercado, ni vallas para hacer una fila. La pesca está allí al tuntún, como si se fuera a subastar pescado de un momento a otro. Pero no.

–¿Quién es el último? Al hacer esa pregunta comienza un desorbitado lanzamiento de miradas asesinas, como si todos los que van a pujar por los atunes estuvieran jugándose la vida propia y la de sus familias en una mano de póker, y nadie responde. Con dos cojones hay que acercarse al que ha mirado para abajo, como escondiéndose del mundo: –¿Es usted? –Sí, yo soy el último. O eso creo… Con menos seguridad que un noruego cantando con los auroros, te pones allí, junto al que es el último y miras el reloj. 08.21.

Quedan 39 minutos de miradas, de llegar gente, de sudar el solazo y de repasar los papeles de la carpeta, y compararlos con los de otros, y dudar… ¿tenía que haberme traído el libro de familia? Porque acho, todo quisque lo lleva bien cogido y te miran la mano con tus papeles así como diciendo: –Donde irá éste sin el libro de familia. Llega más gente, hace la pregunta, sigue sin haber cola. La pesca ha ido ocupando las sombras, lejos de la puerta de entrada al Registro. Una señora informa de que la máquina para dar número la utiliza una funcionaria, que hay que hacer una cola para coger número una vez que abran. Sus palabras parecen no calar en un principio… pero a las 08.52, cuando entran algunos funcionarios a preparar la oficina para una nueva jornada de gestiones, se obra el milagro. La señora coloca a su órbita en una fila, y la gente empieza a ponerse nerviosa. La partida de póker deja de jugarse mentalmente y pasa a la acción. Se forman dos colas, en dos direcciones.

Los líderes, quienes más han aguantado en la fase silenciosa, atacan directamente a los más débiles, y los mandan atrás, se produce algún que otro rifi rafe, y al final, cuando abre a las 09.01 la puerta del Registro hay una fila ordenada, aunque con ganadores y con perdedores. Yo, creo, que más o menos me coloqué donde me tocaba, haciendo un estudio rápido de la situación y sin querer jugármela. En una hora, sin el libro de familia, salí de allí con mi gestión hecha. Una vez dentro, la cosa funciona, pero… ¿qué pasa con la cola para hacer cola? Si eso también estuviera organizado, Murcia no sería Murcia, ni España, España. ¿Has hecho cola para hacer cola en el Registro? Vale

19/08/2009 11:27 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Sexo en Verano

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No acho, no, no se confunda usted, lector de La Opi, que no soy la Teresa Luengo. Yo soy mucho más feo. Esto sigue siendo el achopijo de siempre, sólo que hoy, vamos a hablar de sexo. O mejor dicho, vamos a hablar del hablar de sexo, en verano, que no es lo mismo, aunque casi. Llevo desde que me di cuenta de que estábamos en verano haciendo un mini estudio sociológico con los temas, artículos, prensa en Internet y tal que llena el sexo día a día, en los magazines, suplementos, blogs, o fotonoticias calenticas, más clásicas del estío, que estos días llegan en una proporción que triplica a las del resto del año a los medios. Fotos frescas, que dice el redactor jefe de turno, cuando pide una foto de topless, o de zamarros en tanga, o famosos pillados, o cosas curiosas, pero con el gancho triple xxx.

Pues acho, no sé si será la crisis… pero a mi me da que el contenido sexual este 2009 ha subido por encima de la media de los últimos veranos, y eso es una alegría, pijo. Que la vista se alegra, y la imaginación, leyendo como se lo monta la pesca, también vuela que da gusto, nunca mejor dicho. Según mi estudio, realizado mediante la técnica del rabillo del ojo hasta que se llena el vaso, día que aparece noticia picante, día que es la más leída en prácticamente todos los diarios. Cuando salió la Sharon Stone en pitones casi se rompen las listas de lo más leído. La paya era lo más leído en Le Figaro, en USA Today, y en todos los españoles, por supuesto, incluido el Marca, acho. Yo creo que de todo los sex, este verano, la Sharon es la reina, aunque aún quedan días.

Que piyuelos somos, acho. Que sale un video del médico ese playboy rompecorazones que luego termina rendido ante una zagalica en el Anatomía de Gray, desnudo de los cueros, pues lo más leído del día, desde que se publica, hasta la medianoche. Lo de Eric Dane es de ayer, ojo, pero desde que el verano es verano, ahí está, el sexo, top one de lecturas, mires donde mires, ya sean los de la acera de enfrente, los de un lado, o los del otro, los lectores prefieren el sexo, y luego todo lo demás, al menos en verano. Así que mi compi Teresa Luengo anda por el primer puesto día sí, día también, con su Consejería del sexo, abierta 24 horas en verano, bien subrayado, que con los calores nos ponemos tontuelos. Vaya mi reverencia a la autora, y mis agradecimientos, que siempre se aprende algo de las consultas que nos pimplamos bajo la sombrilla.

A todo esto, ayer conocí a la Pamela Ánderson inglesa, que le dicen, acho. Yo la veo muy murcianica. Una tal Katie Price, que ahora es noticia porque ha dicho que va a contar su alcobeo. No me lo digas. Pues sí, ahí está, lo más leído, que la foto que ponen a la noticia era como para leérsela. Bueno, no hemos descubierto el mundo hoy, pero hemos comentado un poco la jugada, sin hablar de sexo, hablando de lo que se habla de sexo. Es que acho, en sexo, es mejor no hablar… ¿No? Se lo preguntaremos a la Luengo. ¿Conocías a la Katie Price? Vale.

Foto: Katie Price dando el ok

20/08/2009 09:01 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Chicharras

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Otra de las bandas sonoras del verano nos la interpretan durante 24 horas al día nuestras amigas las chicharras. Cuando es temprano, o en la siesta, las escuchamos un ratico, porque no se escucha nada más, pero las payas se pasan el verano dale que te pego, tocando ese instrumento que tocan de una sola nota y que suena como en dos tipos de compás, uno, más murciano, así mono tono, largo, largísimo, que es como si se hubieran dejado una tecla pisada y suena así: srhchrshcrhcsrchsrschr. Espero que las chicharras no necesiten aire para hacer ese ruido, porque vaya tela de pulmones que deben tener, al menos las murcianas. El otro, el alicantino, es a golpes de chicharreo, y quizás es más molesto, porque es como un martilleo constante: chrsse chrsee chrsee chrsee chrsee chrsee… incesante. Los diferencio geográficamente, pero también puede ser que las chicharras que están en alto, árboles y eso, hagan el alicantino martilleante, y las que están seguras a nivel del suelo, nos deleiten con el largo constante.

 

Si te pasa lo de la chicharra estás perdido. Al menos una siesta veraniega te arruinan todos los años, que por lo que sea no concilias y te da por escuchar el canto de las chicharras, y ya no puedes parar. Pasa un poco como cuando empiezas a no pisar las baldosas blancas, que empiezas por tontería y acabas dando saltos, o empujando a peatones, no vaya a ser que nos quiten una vida Mario Bros, acho. Pues empiezas a escuchar y ya no puedes parar. A medida que el día avanza los ruidos del verano absorben su cántico, y dejamos de achicharrarnos, pero ellas no creas tú que paran. Que si uno se esfuerza, entre motores de coches y barcos, gritos de niños, altavoces de los cines de verano, ambulancias y murmullos playeros, las reconoce. La cosa es si su canto será cosa de ruido vital, o lo que hacen es darle al palique, y contarse historias unas a otras sin parar, que si es así, ya tengo yo tres o cuatro candidatas a ser chicharra en la vida próxima.

 

Lo que es un misterio bastante gordo es su aspecto. En general las agrupamos en el conjunto de los saltamontes. Todos hemos visto un saltamontes. Incluso hemos asistido a su des-sierre en el recreo, en los años de colegio. Pero realmente… ¿Las chicharras son saltamontes? No. Acho, no lo son. Lo que son es más cuidadosas con dejarse ver que la mismísima Preysler. No he visto yo animal más reacio a dejarse ver. Ni el camaleón, acho. Además, si te acercas a una demasiado, siempre sin saberlo, por supuesto, las payas se callan chitón. Pero que no mueven un pelo. Deben tener mil ojos, además de una garganta prodigiosa, para ver todo lo que se acerca, y si la cosa se pone chunga, hacerse las mudas. O si no esa leyenda urbana que algunos ponen en práctica como si fuera la panacea: - Si les silbas se callan, pero nunca pasa, a no ser que coincida que te has acercado a una. Menudas son las chicharras. Se pasan el día largando, y si te acercas enmudecen y se esconden. Ya te digo que más de una ha sido chicharra en la vida anterior. Porque… ¿Hay chicharros? No sé si habrá chicharros, lo que sí se es que esta temporada, en la Nueva Condomina, el Murcia va a colar muchos. Ustedes lo verán. No como a las chicharras. ¿Has visto alguna vez una chicharra? Vale.

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Foto: Así son las chicharras...

21/08/2009 09:07 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

Bambas

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El rollo Victoria sigue funcionando, acho. Este verano, con mucho, lo que más he visto han sido evoluciones dispares sobre la base de las Victoria, y sorprendentemente, funciona. Su vuelta caló, está claro. Yo mismo, que soy muy  de dejarme llevar, estoy terminando mi verano bambil con unas de El Ganso, una tiendecica madrile que descubrí en el primaverano, muy british, que mola bastante, y que hace unas bambicas así avictoriadas, pero con diseños de cuadritos escoceses y rayicas italianas, que están guapas. Muy modernens, sí. Las all star no van a morir nunca ya, y también se siguen viendo por ahí, con bermudas y tal. Aunque personalmente las diferentes evoluciones que se ven me dan un poco de grima. Las all star están mejor en clásico, que se desvirtúan muy fácil. Las que no he visto mucho son aquellas italianas de retro basket en plan colorines de charol. Algún intento he localizado en zapaterías, pero verlas en la calle no las he visto. A algún italiani así suelto por Torrevieja, y en el anuncio de Movistar, que uno de los que se tira en un sofá lleva unas adidas de esa guisa.

 

Lo que sí he comprobado este verano es como se han asentado las chanclas esas tipo zueco asturiano con agujericos, en plástico, que las llevan a mares en las playas, desde los zagalicos, hasta los abuelos. A mi esas no me molan. Me da la impresión de que el pie sufre ahí metido, siendo zapatos de playa, y en plástico duro. Siempre he defendido las chanclas de dedo, y me gustó su vuelta hace dos o tres veranos. Esto de los zuecos de plástico me huele a chamusquina, literalmente… ¿Con el pie ahí encerrao en plástico no se formará mejunje? En fin, igual es ponérselas y ver el cielo. Porque si estéticamente fueran el Copón de Bullas, se podría hacer un intento… Así que hemos seguido dándole vida al dedo gordo del pie y a las chanclas del año pasado, que no hemos tenido ni que renovar. Porque además, el apartado de chanclas de dedo en la tarta de las chanclas sigue comiéndole terreno a las chanclas de banda ancha.

 

Ahora que llega septiembre y uno siempre se compra algo de ropa, a mi me gusta apostar por unas zapas. Es un buen mes para estrenar bambos. Aunque igual implica tirar algunos de esos que tenemos en el armario o zapatero que no usamos desde hace años, con el dolor que siempre supone tirar unas zapatillas a la basura. Unas Stan Smith así blancas, sencillas, me apetecen mucho, acho, pero con las zapas también pasa un poco como con los vaqueros, que encuentras evoluciones, pero las originales cuesta encontrarlas un mundo. Si hubiera unas Cons de aquellas sencillas, o las Nike azules clásicas, con aquel colchoncico de goma en la suela, también apostaría. Aunque igual surge algo, o nos llegan los efluvios de la new wave zapatillil madrile, y nos gusta. Lo veremos pronto. ¿Qué zapatillas has usado este verano? Vale.

21/08/2009 23:50 achopijo #. sin tema Hay 14 comentarios.

Posh Bags

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No me gusta nada la Adams, acho. Nunca me han gustado esas payas de ojos para dentro y piel huesuda, a las que parece que si las achuchas se te van a romper en mil pedazos, y si no se rompen, se te van a quejar: - Ay! déjame... La Victoria Adams, que no me gusta llamarla Beckham, siempre me ha dado tiricia. Me provoca un azogue repelusiano, que si coincidiera con ella en un ascensor creo que no respiraría. Porque además tiene pinta de ser más especial que la hija única del tío Gilito, aquel hermano rico del Pato Donald. Así, la Posh me incita una sensación que como tío heterosexual y murcianico de los pies a la cabeza, me llama la atención sobremanera, y es que me da rabia que David esté con ella, cuando lo normal es percibir ese sentimiento hacia el mismo sexo, recurriendo a esa manida frase comentadora al uso que utilizamos los tíos cuando nos cruzamos a una tía buena del brazo de su novio: - ¿Cómo esa pedazo de paya estará con el pringao ese? Pues acho, con la Adams me pasa al revés: - ¿Qué pijos hará el Beckham con la Posh?

 

Pero acho, lo que me maravilla de esta pesca es la facilidad para hacer cosas. El dinero, que lo hace todo. Ahora la tiparraca quiere hacer bolsos. Pues los hace. Igual que la Hilton se hizo música, y no lo hizo mal. Pijo, que con unos milloncejos se hace lo que se quiera. Me la imagino con su caniche vestidico de Prada en el Sheraton de Los Ángeles, mientras un chino marica le hace la manicura diciéndole a 27 asesores cómo quiere que sea el bolso que tiene entre ceja y ceja. Luego le ponen Victoria Beckham en letra Vivaldi, y a cobrarlos a 400 ciruelos y que los copien como rosquillas en Taiwan. Saldrá bien o mal, hasta que la Posh se canse y le de por otra cosa, pero mientras, ahí quedarán, los bolsos de la Beckham. Qué gustico, pijo. Así que con todo lo que no me gusta la paya, leo la noticia de lo de los bolsos, y me maravillo. Esta hará bolsos y Fernando Alonso va a montar un equipo ciclista. Y dos piedras. Luego abres el buzón y vuelve a llegarte una multa de la ORA, y la vida se respira de otra manera.

 

Saquille O´Neal sacó unos discos de rap, Antonio Banderas se pilló una bodega en La Rioja y sacó unos perfúmenes, Jesulín de Ubrique sacó un disco, Agag compró el Queen`s Park Rangers con Briatore, la Hilton hizo un disco, nosequé otra creó su propia línea de ropa… y la Posh hará bolsos. – Diseño bolsos, y antes era cantante. ¿Dirá eso a las payuelas que se encuentre en el gimnasio de Bel Air? Mientras, David tiene que vérselas con los hinchas de los Galaxy y con los paparazzi americanos, que son mininos, y ahora además, tendrá que llegar a casa y opinarle a la Posh sobre el diseño que ha estado trabajando todo el día para la nueva temporada otoño-invierno, y de darle besos, ni hablar, que ahora además vendrá con jaquecas del curro y se pondrá el parche de ojos para que la luz no le presione el estrés del día sobre sus hondos párpados enfermizos. Acho, David… ¿qué haces con la paya esa en Bel Air? Mi amigo Campos te hace un hueco en la banda izquierda, te dejamos el 7, vuelves a vestir de rojo, y los domingos nos damos un garbeo por las Flores, que vas a ver lo que es vivir. Estás tardando. ¿Invitamos a Beckham a Murcia? Vale.

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Foto: La Adams, en lo suyo

27/08/2009 09:51 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Amigos Para Siempre

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Anoche bailamos por última vez la cancioncica del Baute, a la orilla del Tajo, en un Cigarral sacado de un cuento, con Toledo iluminado sobre una noche perfecta. Allí estuvo Murcia, que uno de los suyos, mi compadre Abelardo Mínguez, se casó con Mamen, ayer la novia toledana más guapa de la historia, y despedimos el verano. Fue una buena guinda para terminar de presentar este verano del 2009, el verano de la crisis, que ha hecho que en los bares de carretera pongan letreros que dicen: “Sólo se pueden consumir productos adquiridos en este bar”. Al final el ejército de carabelas portuguesas no se pasó por nuestras costas, ni hemos pasado ese verano de corralito… aunque no hemos terminado de quitarnos la crisis de la chepa. Las sardinas ayudaron, y las cañicas en chiringuitos, que ahí estaban un año más, y lo agradecimos. Nos subimos al ovni y disfrutamos de la cocina, volvimos a Murcia, y descubrimos un nuevo verano de ida y vuelta constante, y paseamos una maleta semi vacía de aquí hacia allá. Paseamos por el campo, hicimos poco deporte, nos tocó algún día de esos en los que la Costa Cálida se muestra esplendorosa, y también nos chupamos algún Levante.

Hubo helados, de hoy y de ayer, nos trasladamos a Tokyo, a la Murcia de los años cincuenta, al siglo de oro, al Londres de extrarradio, de la mano de Murakami, Pérez Reverte, Auster, Hornby… y a la Suecia de Lisbeth, por supuesto. Pusimos la sombrilla y se nos voló, y hasta cinco veces fue noticia Sevilla, por el calor. Seguimos la pretemporada futbolera, y nos ilusionamos con el Murcia. La foto de Cristiano en discotecos salió antes que su primer gol, acertamos ahí, y tuvimos tiempo para probar el arroz y mújol, y echar dos o tres días de amigos. Hablamos de sexo, y nos echamos varias buenas siestas, de todos los tipos. Descubrimos modicas, y nos dio tiempo a cambiarnos de playa, a chuparnos algún atasco en el Puerto de la Cadena, y a pegarnos una noche de cine de cojines, al aire libre. Hubo tiempo de trabajar duro también, y de querer lanzar el móvil al medio del mar. El verano tiene sus cabreos diarios, con lentos soporíferos, obras en la ciudad, falta de aparcamientos...

De madrugada, todos los de nuestra generación, más de cincuenta treintañeros de media España, nos abrazamos en la boda toledana y cantamos amigos para siempre a pleno pulmón. Así terminó el verano este año, aupando a Los Manolos a nuestro particular hit estival. El verano del 2009, aquel en el que Bolt batió el récord de los 100 metros, con 9,58. Cuando Toledo se quedaba a nuestra espalda, volviendo a Murcia, solos por la carretera, sentí lo mismo que cuando en el asiento del SEAT Ritmo, me asomaba aupándome para ver alejarse los edificios de Campoamor, el día que tocaba volver. Ahora toca libros de texto, feria del libro, huertos, toros y feria, multas de la ORA, pantalón largo, domingos de emociones, gimnasio, pádel, colegios, institutos, guarderías... Han sido sesenta días, sin faltar a la cita. Muchas gracias por haber estado ahí. Si ha habido alguna carcajada, o algún recuerdo volvió, habremos hecho buena esta columna de cosas pequeñas, cotidianas, murcianas… Con suerte, el año que viene volveremos a hacerlo. Disfruten septiembre. Vale.

Foto: Cirgarral del Santo Ángel Custodio, Toledo

31/08/2009 08:37 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

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