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Calor en Murcia

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Después de tres minutos apoyado sobre la señal de tráfico, junto a la parada de autobús de la Redonda, con los termómetros marcando 42 grados a la sombra, y el estómago vacío, notas cómo el calor va entrando hacia dentro, baja desde los poros de las esquinas del cuerpo hasta que todo se concentra en el interior y comienza a salir en forma de sudor. Después de tres minutos, quieto, sin mover un dedo, cae una gota desde la mitad de la espalda, entre los omoplatos, y notas cómo se desliza hasta el pantalón. El calor te acaricia los primeros segundos, y en tres minutos, te ha poseído. Me miran, y creo que piensan que estoy loco, por estar allí, al sol, con la que cae. Igual que si estuviera lloviendo a mares y no me resguardara.

 

En la parada hay tres señoras con bolsas, sentadas en el banco de plástico, bajo una ligera sombrica que no le gana ni unas míseras décimas al sopor. Detrás de la parada hay otras dos señoras y un tipo delgado, con un bolso moderno y barba de dos días, escuchando algo en su mp3, guarecidos bajo otra insignificante sombra de morera, esperando el autobús. Los coches pasan con prisa madrileña, aprovechando el ámbar de los semáforos con precisión alemana, los taxis ocupados, y cada vez que llega un autobús no es el mío. Por la acera la gente casi corre entre las sombras de los toldos de las tiendas, o las de los árboles. Trazan su ruta esquivando la luz, con abanicos o botellines de agua. A las 15.02 el reloj de la Redonda marca 43 grados. Pasan los minutos, sigue subiendo la temperatura, y el sudor rehace el recorrido una y otra vez, desde la caricia cuando cae el rayo de sol, hasta la cosquilla de la gota, que se acumula en la espalda.

 

La luz se vuelve de un blanco anaranjado, y sin moverme, noto el calor subir del suelo, y rebotar en las paredes. Apenas se pueden mantener los ojos abiertos. Con todo, la sensación no es desagradable. El calor te abraza con una lenta suavidad que se confunde con el sueño, y hace olvidar el hambre. Como dejarse mojar por la lluvia, cerrando los ojos y abriendo los brazos. Nadie habla en la parada. Llega más gente, que busca una sombra mínima, detrás de un camión, al otro lado de la publicidad, bajo un periódico...

En la esquina del Dalton´s se encuentran dos mujeres. Se saludan, resoplan y menean las manos. Antes de seguir hablando se mueven dos pasos hacia la pared, buscando cobijo. Hablan del calor. Hay un Seat Ibiza parado a mi lado, en el semáforo. El conductor tiene los ojos cerrados, y los chorros de aire acondicionado dirigidos a su cara. El pelo se le mueve hacia atrás. El semáforo se pone verde y no se da cuenta. Le pitan. Abre los ojos y arranca. El pitido viene de una furgoneta, que pasa rápido detrás de él. Es de Frigo y va cargada de helados con prisa.

 

En la esquina del Dalton´s ya no están las amigas, pero mi autobús espera en el semáforo. Me incorporo. El polo verde de Springfield se me pega a la espalda. Me meto la mano al bolsillo y saco el euro con veinte. Al moverme, el calor se me desprende un poco del cuerpo. La gente sale de sus sombras, saca los bonobús, y atraviesa rápido el sol para subir. Han sido diez, doce minutos de calor en Murcia. Hasta que el sonido de los bonobús ticando el viaje acaba con la sensación de sopor, al entrar al fresco aire del autobús. No hay mucha gente, pero todos parecen descansar, seguros. Me siento hasta mi parada, y de camino, sigo observando el calor, en todas partes. Cuando llueve nos asomamos a la ventana y observamos la lluvia caer. Cuando cae el sol sobre Murcia, hablamos de él, y nos protegemos, pero sin embargo, nunca nos paramos a observar el calor. Vale.

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Foto: Calor en La Redonda

01/07/2009 10:08 achopijo #. sin tema Hay 16 comentarios.

Probafobia

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No aguanto más. Necesito unos pantalones. Al menos unos. Así que hoy voy a enfrentarme, así, de golpe y a pecho descubierto con varios de los miedos de mi existencia, esto es: rebajas, pantalones vaqueros modernos, tallas, sudor ansioso… y por encima de todo…hoy me toca vérmelas con los probadores. He estirado el chicle lo que he podido, acho, pero ya no puedo más. Los pantalones de mi armario me despiertan por la noche llorando como gaticos. No aguantan más. Quieren jubilarse en los armarios de la playa o el campo, reposando once meses al año y disfrutando de ese momento en el que los redescubres en verano y los cortas, o te los pones para estar por casa.

 

Acho, os imagináis un probador con un sillón orejero mullidico, y un par de banquetas, con varias perchas sobre un tendedero portátil, espacioso, con la luz a cuatro metros del suelo y su aparatico de aire a 16 grados permanentemente, con un espejo normalico de pies a cabeza, y una neverica de hotel con aguas, zumos y unas gominolas, y con el hilo musical muy bajito, y con dos mesitas y repisas para dejar las llaves, la cartera, el Ipod, las bolsas que ya lleves, el móvil, con varios cargadores disponibles, allí puestecicos en tres enchufes, por si quieres aprovechar ese tiempico para cargar la batería, con una cajica de clínex y otra con toallitas húmedas, dos botellas de nenuco y algún desodorante inoloro en spray allí puestecico. Si acaso también una pantalla plana con goles de Maradona, Bocchini, Rossi, y un interfono para hablar desde dentro con la dependienta… Eso sería un probador, acho. Me compraría pantalones todos los lunes, así, quiera o no quiera. Si algún magnate de las tiendas de ropa de payos lee esto que se apiade, que igual no soy el único. Mi alma por un probador con aire acondicionado a 16 grados. Mi alma. Lo daría todo por uno con piscina… pero eso ya es fantasía, claro.

 

Con eso me bastaría, acho, pero puestos a pedir, si ir a comprarse unos pantalones fuera ir a la tienda y en el estante elegir unos vaqueros lisos finos, de veranito, buenos, con el tiro adecuado, el largo justo, la cintura, todo en tu tallica buena, sin rotos, sin cueros colgando, ni sombreados, ni aclarados por los muslos, sin chinchetas, ni letras cosidas, del azul claro, o del normal, o del oscuro, y punto… Que fuera pedir la talla y meterse al probadorazo, y con calma chicha hacer la probatura y que a la primera todo fuera coser y cantar, frescura, suavidad, tranquilidad… Acho, es que pagabas el doble y ni te enterabas. Sales con el pantalón, lo metes en la bolsica, pagamenta y a casa a ponértelos, todo de una.

 

Ay! que la pregunta del dobladillo no existiera, que jamás un dependiente estirao se te agache a ponerte los alfileres y te mire desde abajo así en cuclillas, y sin que te vayas a tu casa sin vaqueros aún habiéndolos pagado después de sudar como un camello, probarte siete pantalones con diferentes adornitos insufribles, haberte torcido una muñeca sujetando la puertecica, haberte quemado la coronilla con el ojo de buey incandescente del techo a un metro cincuenta, olvidarte las bolsas en el probador, haber perdido el móvil, y haber discutido con quien sea que te acompañe en la pelea, mientras esa gota de sudor cae por la mejilla, y el dependiente te mira más fresco que una Sandía, con su pelo a lo Jason Donovan, y a ti te tiembla la pierna izquierda. Hoy me voy a la guerra. De pantalones, acho. Honorrr!. Vale.

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Foto: ¿Os imagináis un probador así?

02/07/2009 09:36 achopijo #. sin tema Hay 15 comentarios.

Shorts

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Acho, se han puesto de moda los shorts así apretadicos, que además los llevan con una camisa ancha que uno pierde el cuello con el rabillo del ojo para cerciorarse de que lo que hay por ahí abajo son shorts, acho. Menudos son los shorts cuando quedan como un guante, que el otro día iba una zagala por el Tontódromo con unos shorts así azulicos claros y detrás de ella un zanguango con bigotillo y acné incipiente, que llevaba los ojos hechos chiribitas a ritmo acompasado con los golpes de short a izquierda y derecha, que iba sonándole el móvil al zagalico y ni se enteraba. Que los shorts acho, si te atrapan estás perdido, si entras en la vorágine del movimiento, lo que hay que hacer es rezar para no encontrarse con un semáforo en la frente y romperse la crisma que te baje de la nube. Los shorts es que te hacen volar, y es que en tiempos de crisis, de ratico en ratico, está bien echar la mente a las nubes y dejarse hipnotizar por unos shorts, o por lo que sea, acho.

 

Los shorts históricos eran los de Sabrina. Sí, sí, que nadie se espante, que andábamos todos esperando la salida pezonil de aquellas supertetas ochenteras en forma de pepinos de Torre Pacheco, por entre la chaqueta de cuero de macarra, pero la señorita Sabrina calzaba unos shorts vaqueros mínimos que ojo al parche, acho. Roídos y empobrecidos, rasgados hasta el límite, y mínimos, tanto que yo creo que no sé si la Real Academia de la Lengua los admitiría como shorts al uso, acho. Aquellos fueron los primeros shorts de mi vida, que además estaban de modé en los ochenta en plan sex symbol, que en todos los talleres con calendario había una rubiaza, o Samantha Fox, con los shorts vaquericos rasgados mínimos enseñando la pepinada abriéndose la camisa. Claro, en el destape lo de los shorts pasaba desapercibido. Mientras que la minifalda fue más menos que una etapa histórica, sin nada que envidiar a la Ilustración o el Renacimiento, que tiene un tema en los libros de texto en el capítulo en el que se estudia el Siglo XX, junto al bikini, los shorts se han quedado en un injustísimo segundo plano.

 

Siendo una prenda ochentera, muy de Mecano y eso, ahora vuelven como con más tontería. No se ven shorts tipo Torroja, así con medias de rejilla y cadenicas, bajo cuero y tal, no. Se ven en colores claritos, con camisicas de seda y zapatitos de charol. Una vuelta del short refinada, conseguida, que bien merece un capítulo en el siglo XXI, si acaso. Tema 27: La vuelta de los shorts, o si no, al menos un artículo en prensa. Ahora, una cosa vamos a dejar clara, que para esto era el achopijo de hoy, en esto de los shorts, como en otras muchas cosas como el bañador huevera, no sólo hay que querer, hay que poder, que así es la vida, acho. Los pescadores sí que eran universales, cuando se pusieron hace cuatro o cinco veranos, pero lo de los shorts es otra historia, sólo se los ponen las que pueden. Son un milagro de la moda. ¡Viva los shorts! Vale.

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Foto: Shorts...

05/07/2009 23:38 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

Sombrillas

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Poner la sombrilla es todo un arte, acho. Hay un sistema de palitroque con rosca que utilizan esos playeros que se las saben todas, pero más del 50 por ciento de la pesca la pone a la mecagüen, esto es, palitroque arena y hacer fuerza como un cabrón. Se puede hacer girar así un poco, como si fuera un tornillo gigante, para abrir hueco, y luego se junta la arena sobre la base y se pisotea fuerte con los pies. Poco más se puede hacer. Si la playa es buena, lo normal es que sea suficiente. Luego la clave para aguantar bien la jornada de playa es bajar bastante lo que es la parte de la sombrilla, que además parece que da más sombrica. Luego hay quien cuelga lastres en las varillas para hacer más peso, pero suele ser contraproducente, que las varillas no están pensadas para aguantar lastres. Así que hay que jugársela, y esperar que al viento no le dé por tu sombrilla. El que diga que se queda tranquilo porque es imposible que se vuele la sombrilla, miente bellaco, porque eso, hoy por hoy, es imposible, acho.

 

De un tiempo a esta parte hemos venido observando un crescendo ventoso en nuestras costas que no sabemos si se deberá al cambio climático, o a la crisis, que una de dos, pero lo cierto es que hace más viento que en los ochenta, y eso es indiscutible. A mediodía, a la hora playera por excelencia, o levante o lebeche, pero viento chungo, casi siempre. Además, parece que el viento ha evolucionado estos años, y las sombrillas son para él un divertimento veraniego. El caso es que en tiempos no recuerdo yo que hubiera tanta sombrilla volando por ahí, porque acho, pasear por la playa se ha convertido en un riesgo máximo. ¡¡Sombrilla!! El grito de aviso ya se ha hecho mítico en las playas, que cada diez minutos de media una sombrilla se dispara contra la muchedumbre.

 

Por eso también desde hace un tiempo vemos los iglús esos que se montan en dos pasos, y que supuestamente el viento no puede derrocar, que es cuestión de pensárselo. También pueden ustedes tomárselo en serio, y hacer lo que observé atónito el otro día en La Manga. Un señor dejó toda la parafernalia antes del momento sombrilla. Sacó la pala de su hijo y cavó un señor agujero en el lugar elegido. Se acercó a la orilla con el cubo, lo llenó de agua, y la echó lentamente en el agujero, a la vez que puso el palitroque, y mientras su hijo vertía arenica poco a poco. Formó una especie de base cementada que tenía buena pinta. Creí asistir a la derrota del viento. Pero acho, minuto tres la sombrilla voló diez metros, y despertó a un señor que se había dormido leyendo el periódico.

 

El aire otorga la vida por unos segundos y las sombrillas aprovechan para volar en libertad entre los veraneantes, abriéndose y cerrándose, soltando las varillas a diestro y siniestro, en ataques rápidos… ¡¡Sombrilla!! Y la playa afila sus reflejos. El ataque puede venir desde cualquier parte. Nunca se sabe por dónde caerá una sombrilla. Lleven cuidado este verano. Contra el ataque de las sombrillas poco se puede hacer más que confiar en la suerte, y un poco, en los reflejos. Vale.

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Foto: Sombrilla

05/07/2009 23:41 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

El Chilaut

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Llega el verano y todo es chill out, acho, o chilaut, para achopijizar el término. La cosa empezó hace unos veranicos, que los sitios más inn de la costica cálida se ponían cara ibicenca, con las camas esas, los mimbres, el negro y el blanco, y cojines por todas partes, y allí se iba en plan famoso a dar la cara y el moreno y saludar a todos los hastaluegos del mundo, con el gesto ese de levantar cejas y barbilla. Creía yo que sería cuestión de uno o dos veranos, típica moda, como aquella en la que todos los bares ponían chundachunda y tenían apariencia bakala, que llegó incluso a mezclarse el rollo quinqui con el pijiplaya, que era un tema. Pues acho, pero lo del chilaut no hay manera de quitárselo de encima, que hasta los bakalas se visten de blanco. Garito que se precie, garito con mimbres, y cojines, y mojitos, y el house ese de la tarde que uno en vez de andar parece que va volando a un metro del suelo, con cortinas al viento y eso. El caso es que triunfa el rollo chilaut, que ya ni merece la pena acercarse un finde a Ibiza, pijo, si tienes Ibiza a media hora mires donde mires…

 

Pero… ¿qué es el chilaut? ¿música? ¿un lugar? ¿el todo mezclao del rollo? Porque yo ya le llamo chilaut a todo, que casi es un sinónimo de irse a tomar copas en verano a un chiringo o similar, que los sábados por la tarde mi compadre me manda ya un semese con lo de: - Acho, echamos un chilaut o qué… que se entiende uno divinamente, y es que no hay palabra que defina de una lo que se hace una tarde de verano modernen hoy día. Hacer un chilaut. Hagas lo que hagas, terminas en un chilaut, acho. Lo malo del rollo es que los ansiosos como yo no disfrutamos mucho eso del chilaut, que recostarse en plan romano en bacanal en una cama de esas con cortinas a tomarse el gintoni es cosa para unos elegidos. Los que tenemos la sangre caliente y además tenemos de aliado perenne a Murphy, el de la Ley, no podemos echarnos tranquilos a apretarnos el copazo, que terminamos tirándolo sí o sí, manchándonos la camisa blanca, y si acaso llenando de cristales el mundo onírico de los chilauteros, que terminan mirándonos así entrecejas.

 

Lo raro es que podamos entrar en los chilauts sin tatuajes, ni sombreros de estos que se han puesto de moda ahora en plan Michael Jackson. Para hacerse un chilaut hay que meterse en el papel, acho, si no la cosa no se disfruta. Además, con lo del chilaut hay que tener un poco de mano, porque enseguida llega un momento que se lía parda allí en el chilaut, y la pesca empieza a perder los papeles, que el house se radicaliza y lo que parecía la antigua Roma se convierte de repente en el fin del mundo… Como en el Zeta, ese lugar al que Ibiza lleva copiando más de una década, que si llegas un sábado pasada la tarde y abres la puerta te puedes encontrar allí al mismísimo Belcebú bailando la danza del vientre mientras el sol se esconde por detrás de la Isla del Barón, como dejando vía libre a quienes llegaron de chilaut y van a terminar out of chill. Así que ojo con el chilaut, que no hay manera de despegárselo, y es peligroso. Vale.

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Foto: Foto Zeta (La Manga)

07/07/2009 00:12 achopijo #. sin tema Hay 17 comentarios.

La Mina Sixtina

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En lo que llevamos de verano el lugar en el que más fresquico he estado ha sido la mina, acho. Sí, sí, la mina. La mina de la Agrupa Vicenta, en el corazón de Sierra Minera, allí en la cuna del cante jondo, en La Unión. Fresco y asombrado, tras haber disfrutado del privilegio de una visita guiada a uno de los tesoros que esconde esta Región de Murcia, no typical, pero para nada, que sigue guardando historias para deslumbrar. A menos de 20 gradicos en plena ola de calor y sin aire acondicionado, y gracias a la hospitalidad de Francisco Bernabé, alcalde de La Unión, y gran hombre en todos los sentidos, aquí el columnista del acho y el pijo pasó un rato maravillado, atendiendo atónito a las explicaciones que nos dispensó con el corazón en la mano un alcalde que siente a su pueblo en cada palabra que articula.

La mina de la Agrupa Vicenta es un tesoro único. Un entramado de túneles abiertos por paisanos siglo y medio atrás, entre columnas enormes de pirita pura, a 80 metros bajo la Sierra Minera. En aquellas paredes de hierro se dejaron la vida cientos, y se coció con la pena y el sudor de otros cientos la jondura más grande del sentir hecho cante, que salía de los corazones de quienes allí se ganaban el pan y perdían amigos a oscuras, construyendo una capilla sixtina de pirita y tierra húmeda.

Los chiquillos eran las ratillas, que se deslizaban como topicos por los resquicios de filones, para abrir camino, y morían entre la pena de los mineros, que con doce horas de laburo insufrible y dos tragos de anís, soltaban un quejío que puso nombre al cante de las minas hace 150 años, y hasta hoy mismo. La mina de Agrupa Vicenta es una obra de arte. Única en su especie, no hay otra en el mundo. Al bajar el centro de la cueva, y pensar en los mineros sacando de allí roca maciza durante años, uno se sobrecoge, observando la cavidad de más de 10 metros de altura entre enormes columnas que sostienen el interior de la montaña, en una pared inverosímil, tan diáfana que es complicado entender que antes de la mina allí no había nada más que roca, roca y roca. Huele a humedad, a tierra y a hierro natural, no hay aire, pero el frescor entra por cada poro del cuerpo, y se escucha una gota de agua que se escurre de las filtraciones de la montaña y cae por el pozo abierto para que respire esa maravilla de la ingeniería del siglo XIX. Un lago de vino ferroso, rojo pasión, baña el eco de la cavidad, y termina de dibujar un icono para La Unión, allí donde se bautizó el cante jondo.

Antes de Navidad estará abierto al público, y no hay que tardar en acercarse a La Unión y dejarse tragar por la Sierra Minera. Atender a las explicaciones y pasear por la historia, imaginando el sudor de cuantos allí crearon, con años de trabajo, una de las siete maravillas de la Región de Murcia, agujereando con pico y cincel una inmensa roca de pirita pura, dibujando un espacio único, en el que ya ha sonado la guitarra y el dolor del cante minero, tributo moderno y sentido a aquellos llantos que no tienen igual. El Cante de las Minas ya tiene una mina para visitar, una mina única, que sobrecoge, que maravilla, que se disfruta y sirve para admirar a todos aquellos que durante más de un siglo alimentaron a sus familias moldeando una mina ‘sixtina’ que hoy es un tesoro más de esta Región de Murcia. No se lo pierdan. Vale.

Foto: Mina Agrupa Vicenta

08/07/2009 23:43 achopijo #. sin tema Hay 10 comentarios.

Cristiano Discotecas

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Dice don Jorge Valdano, al que no se me olvidará jamás que un día relacionaron con la mismísima Preisler, que no, que no habrá fiestas para Cristiano. Hay que tenerlos cuadraos para fichar a un payo por 96 kilazos, pero para decir con acento argentino y apalizando al uso valdaniano que Cris ‘Playboyer’ Ronaldo no va a irse de fiesta en Madrid hay que tener por escroto las torres Kío, acho. Que en las casas de apuestas londinenses están buscando un número nuevo menor que el 1 para apostar por la primera foto del chico echando el resto en el garito de moda madrile, así, como con imagen borrosa y tres o cuatro pajarracas de piernas largas achuchándole en algún cherlón.

No tiene pinta el Cristiano de discotecas en Madrid, no. Le veo yo más en retiros espirituales de jueves noche en casa de los Kaká, entre zumos de pera y debates sobre la encíclica de Benedicto XVI. El zagalón, su pendiente y su rosario ese blanco al cuello que este verano nos vamos a comer desde la playa mañanera en trajes de baño, hasta la noche de chilaut en camisas blancas abiertas, no son carne de discoteco, no. Ni lo del CR9, ni los cochecicos rojos de motores a 220 cavallicos que gasta el nenico de los 10 millones de ciruelos. Esa sonrisa de pillastre es todo fachada, que al payo no le mola el tonteo, y aquello con la Parisica debió ser cosa del marketing, de ahí que la Hilton luego dijera por ahí que Cristiano es mosca, porque no le hizo un siete a su debido tiempo. Agárrense los machos porque ya está aquí el faranduleo ronaldiano. Sólo falta que al final Parisica Hilton tenga razón y en el próximo número de Zero salga el pillastre de Madeira del armario, que además de la que se montaría en Telecinco, la cosa se multiplicaría por infinito.

Lo que no entiendo es que aún no haya salido en el mundo cristianiano nuestra espada mayor del reino en el tema, la señorita Anita Obregón, con el García antes, que entre los dos pueden protagonizar un remake esperpénticomodernen de aquel libro mítico de Vicinczey, y convertir a Anita en la diva number one para los restos de este país. Las redacciones de los buitres deben estar echando humo.

Yo es que ahí soy más de la filosofía de El Flaco, que en su día dijo que lo que hiciera Romario durante la semana le provocaba sudor en susodicha zona de la anatomía masculina, mientras el domingo clavara chicharros y sentara defensas dibujando colas de vaca. Porque conocíamos a Romario, aquel pequeño pillastre con un 9 cosido a su alma, para el gol y para el líopardo, y por lo que sea, que igual es marketing, acho, conocemos a Cristiano, que en cada imagen que sale parece que está escondiendo la copa tubo vaso discoteca hielos pequeños, como se las toman los señores, y por eso pone esa sonrisa que yo sólo le he visto al pelícano Petros en la Isla de Mykonos, que más pájaro no existe sobre la faz. Así que apostemos, qué será antes, ¿la foto del copeo, o el golazo por la escuadra? Más vale que todo pase, aunque en todo el tema CR9 lo único que yo veo claro es que Valdanico va a tener que cenarse sus palabros. Vale.

Foto: Ronaldico y su colgante

10/07/2009 08:45 achopijo #. sin tema Hay 21 comentarios.

Jogging

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Acho, y a mí el verano que me da ganas de hacer jogging… Sí, sí, jogging, que no footing… Que es que no es lo mismo, acho, aunque no sabría decirles en qué se diferencian.  Yo digo que a mí me apetece el jogging, y no tanto el footing, y punto. A la pesca esta que sale a correr en plan profesional desde finales de los noventa la tengo encasillada en un subgrupo puro, que los que lean achopijo ya lo saben, aquí somos prejuiciosos por norma, que ya está bien de hacerse el diplomático. Son pesca normalmente sin pelo en la cabeza, sí, calvos, con mucho pelo en el pecho y sobacos, finos de piernas, con la vena del cuello que parece un vaso de tubo, y morenicos casi siempre, aunque hay ramalazo así de medio irlandés, medio de Javalí Nuevo, pelirrojos fibrosos, que lo mismo se corren 10 kilómetros diarios que se beben 15 cuabatas de larios cola en una tarde y siguen teniendo reflejos de comadreja. Pues ese mundo me pone a mí en verano, que tengo arranques de comprarme un conjunto Nike de esos de camisetica de tiranticos y pantaloneta colgandera y unas papas de esas que no pesan y salirme al jogging a eso del caer el sol por la Isla del Barón a sudar perro mientras escucho a los Strokes en mi Ipod y visiono a las familias mangueras subir de la playa con la tortilla francesa entre ceja y ceja.

Tiene su cosa el jogging, nos ha jodío. El que no lo vea es porque no quiere… Pero claro, hay que tenerlos cuadraos para coger y ponerse a correr con la que cae, y no pararse minuto uno con el aire sin fluir, que lo del jogging sobre todo mola verlo en otros, que parece que disfrutan cuando te los cruzas en el coche ahí todo puestos con su equipo, su sudor sanote, sus cascos, y el atardecer, uno, dos, uno, dos, uno, dos… Qué cabrones son. En otra vida prometo yo echarle huevos y hacerme un jogging que me vean los de los coches y pasen envidia, pero en esta, por mucho que me llame la cosa en los veranos, me da que el arroz está ya que parece de calamar ruso. A mí lo que me iba era la bici, acho. Que me hacía yo en mis tiempos 20 kilometricos diarios para irme con mis amiguetes, Manga parriba, Manga pabajo, y a veces me pasaba un profesional y sin despeinarme me ponía a rueda y 100 metros antes de llegar a mi destino demarraba en plan José Luis Laguía y le dejaba tieso. Anda que no molaba, que justo cuando el profesional me iba a cazar yo giraba derechas y me quedaba en mi sitio, y el otro se iba sin saber si había ganado yo o él.

De momento, para el verano tengo dispuestos paseos de playa a mediodía antes del cervezón del aperiti, y minipachangas a las palas, que sudo con mi compadre Ibiricu Del Rivero echándonos un Roland Garros completando el cuadro desde octavos de final que tela marinera. Algún padel caerá así tonto, esos días de Rodriguismo capitalino, y espero también dar largos paseos camperos, con subida a las canteras de rojo Alicante de la Sierra de Monóvar, allí en La Romaneta, que son un placer, y también se suda un poquico. Fútbol poco, porque en la playa duramos 24 segundos corriendo sobre arena, que no hay fuerzas ni para pegarle. Para el verano que viene prometo mentalizarme y a ver si consigo hacerme al jogging, si no al atardecer, al amanecer, que ahí también hay rollo carros de fuego. ¿Harás jogging este verano? Vale.

Foto: Jogging-playa

12/07/2009 22:01 achopijo #. sin tema Hay 11 comentarios.

Domingueros

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Acho, yo quiero ser dominguero. Sí, y plantarme a primera mañana en la playa con un toldo, tienda de campaña, con hierros y telajes varios, y colchonetas, esterillas, plásticos y sombrillas. Construir un refugio como en la época de las cabañas, cuando las hacíamos con palés de obra en los solares de La Manga, y organizar una mesa de comer, con sus sillas de playa y decenas de tapergüers repletos de comida. Quiero pasar la noche anterior etiquetando el condumio, y de compras en el híper. Quiero parar en la gasolinera, con el coche de las 10 iteuves repleto de familia y artículos de playa, el camping gas por si se alarga la cosa, e incluso un generador, para enchufar la tele, la playestesion y el ipod con los altavoces para escuchar la canción del Baute, sí señor. Quiero llevarme latas a cientos, de berberechos, pulpo al tomate y boquerones en aceite, y comprar tres barracas de pan de pueblo, y diez bolsas de patatas fritas, y preparar la bolsa térmica de la fruta, con peras, melocotones y picotas, y melón, y sandía.

Quiero que me miren mal los pijos que bajan a la playa a quitarse la resaca con un bañico, cuando descubran nuestro refugio domingueros que vean a mi primo Charly echarse un pro evolution allí mismo, mojadico y en la toalla del Real Madrí, mientras picotea aceitunas y ensaladilla de marisco con barritas de cangrejo. Quiero abrir el taper de frito de magra y echarle unos tientos antes de sentarnos a comer el arroz con gamba blanca congelá, y que se caiga en la arena un trocico de carne con tomate. Acho, y quiero abrir un litrico de Estrella escarchoso, de los que se ponen al fondo del cubo que compramos en el Carrefur para enfriar la bebida lleno hielos. Quiero llevar camiseta sin mangas, y jugarnos un partido de fútbol con los titos y los primos, con los balones de plástico duro esos que venden en las playas. Quiero echarme un cubatica suave para reposar la comida, antes de echarme en la hamaca a dormir la siesta a la sombra del refugio, con mi sombrerico de paja publicidad de piensos CARN, que es una delicia, y sentir la película de sudorico crecer por el cuerpo, esperando al baño post siesta, que es el mejor del verano, los domingos buenos.

Quiero pasear con mi palillo en ristre, y mi cadenica de oro de la Virgen de la Fuensanta, luciendo mi tatuaje étnico en el tobillo, con mi camisa hawaiana abierta hasta el ombligo, sonriendo abiertamente, rebotando las miradas de los playistas como el que oye llover, y quiero alquilar un patín con los primos y los tíos y que se tiren haciendo ruido y en bomba, y luego quiero participar revolcándome por la arena en una guerra abierta de pelotas de arena mojada, con los chavales, y que nadie nos chiste, ni nos joda nuestro día de playa. Quiero ver atardecer en la playa, y hacernos fotos toda la familia, allí en el refugio dominguero, y poner en el ipod a Los Chichos, para la melancolía del final del día, cuando las señoras empiezan a ponerse nerviosas y recogen los tapergüers, y los limpian en la orilla. Quiero ver a los peques dormirse rendidos, cuando ya no hay casi luz y ponemos el camping gas para terminar de recoger, meterlo todo otra vez en el coche, y despedirnos hasta el próximo domingo. Acho, yo quiero ser dominguero. Vale.

Foto: Nevera con radio, acho

13/07/2009 07:22 achopijo #. sin tema Hay 22 comentarios.

El Último Superviviente

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Bueno, bueno, bueno, los inicios del mediodía en finde veraniego tienen una cita ineludible en la pequeña pantalla, y es que de momento el señor Bear Grylls (¡¡qué nombre!!) está, hoy por hoy, ocupando con honor el puesto de ídolo máximo en mi vida, y no es fácil estar ahí, aunque sea unas semanas, porque pocos llegan a ese extremo de idolatría achopijera, pero es que lo de Bear es para empezar a imprimir camisetas y a crear una cadena franquiciada de merchandising en la que vender a mansalva todo tipo de artilugios y hamburguesas de camello. Bear es ese zanguango guapico que se pasa los mediodías de sábado y domingo en la Cuatro corriendo por desiertos, selvas y estepas heladas con un cuchillo y una mochila, tirándose en arenas movedizas y comiéndose todo lo que se encuentra en el camino que esté vivo. Bear es televisión pura, el payo.

Vende que es un seal, un marine, o algo de fuerzas especiales británicas y eso, que es experto en supervivencia extrema, y su programa consiste en que lo tiran en medio de la jungla, o del desierto, o del polo norte, y el payo tiene que llegar a pie a la civilización. En el camino pernocta, se monta campamentos, caza, come, y peligro que ve, allí que se tira el payo minuto uno. Bear no conoce la duda. Si ve un pantano negro, se tira de cabeza. Si hay un precipicio, hay que bajarlo, si se encuentra una pared abrupta, hay que escalarla, sin cuerdas, sin frenos, sin arneses, sin miedo… Bear lo hace por nosotros. Si alguna vez nos perdemos en la selva de Belice, los que tenemos a Bear como ídolo máximo ya sabremos qué hacer. Menuda hamaca se hizo el otro día el payo con ramajes y arbolicos. El último superviviente, se llama la cosa. Bear no sólo es un portento físico, que se sube a los árboles en un tris, además conoce las plantas, los árboles, los bichos más raros… todo tiene vitaminas, y normalmente, sabe a pollo, ya sea un escarabajo de a palmo, o carne de buey mongol.

El otro día cazó una boa constrictor así, en cuatro segundos, atizándole en la cabeza. La despellejó y destripó en un parpadeo, y se la echó al cuello el payo para seguir su ruta, y que no le faltaran vitaminas por el camino. Otro día se quitó la camisa y la enrolló en una rama doblada, se metió a un charco de mierda y pescó chirretes, que se los comía a pecho descubierto nada más pescarlos, sin limón ni ná, el payo. Se encontró un camello muerto, y se bebió su sangre. Decía que como estaba caliente, aún era aprovechable. Aprovecha la mínima ocasión para pintarse la cara de mierda, que siempre hay musgo con el que darse una duchica, aunque mi parte preferida es cuando se monta el refugio. Menudos cabaños se maquina el tío. En alguno que he visto yo me quedaba un par de días, pero él no, a las seis de la mañana ya esta de nuevo en ruta. Bear Grylls, el último superviviente, nuevo ídolo máximo, habría que traerlo a Murcia el 15 de agosto, soltarle en Espinardo y que cruce la ciudad a pie hasta Beniaján, a ver cómo se las apañaba. ¿Conoces las andanzas de Bear, el último superviviente? Vale.

 Foto: Bear, comiéndose una serpientica

13/07/2009 23:24 achopijo #. sin tema Hay 28 comentarios.

Patines

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¿Quién no ha montado en patín de agua? Pues to quisque, acho. Por lo que sea, al final, en la vida, todos hemos alquilado un patín y nos hemos ido a dar un voltio por ahí, y lo hemos puesto a toda máquina, pedaleando a tope, que mirabas atrás y veías la estela y uno se reconfortaba al ver cómo con los piececicos se puede ir como con un motor, haciendo olicas y to. Ahí están, en nuestras playas, los patines esperando a que alguien los alquile, impasibles al paso del tiempo, y todavía hoy se ve a un familión que se mete al Mar Menor y los zagalicos se tiran por el tobogán, y se suben, y se tiran y el padre pedalea que da gusto, pijo. Sí señor, los patines de agua. El otro día andaba yo por Mojácar echando una tarde modernen, fijándome en las cosas que se van a llevar este verano, que Almería es por donde entra el rollo Ibiza ahora, que allí siempre han tenido un feeling muy jipi autóctono que recibe la mar de bien lo que nos llega de la isla, y mira tú por donde, me fijé en los patines, acho.

Allí estaban, en fila, patines azul y blancos, esperando para que los alquilen, y me acordé de las dos o tres veces que he montado en patín. Me entraron ganas de echarme uno al agua, pero no me sentí con fuerzas de decirle a algún amiguete que dejara su mojito y el chilaut, y que se viniera a montar en patín, que tampoco era cosa de forzar, y me quedé con las ganas. Cuando era un zagalico me molaba por lo de tirarse, que eso de poder irse al medio de la playa y tirarse de cabeza como si fuera una piscina era una celebración, y también recuerdo cuando ya podías pedalear con tu padre al lado y seguirle el ritmo, incluso hacerle sudar, que uno se sentía más mayor que el copetín. Luego ya te acuerdas cuando la vida se ceñía a buscar sitios en los que magrearse con la novieta, y el patín siempre era una opción… Según la lejanía a la que ella estaba dispuesta a irse para empezar con el tema, uno podía establecer el grado de pudor al que se enfrentaba, que por aquel entonces éramos nosotros los que teníamos que llevar la voz cantante, que ahora me dicen que la cosa se alterna. Qué tiempos…

Luego el patín como opción se autodescartaba, que si el Simca 1000 es incómodo, el patín ni te cuento, acho, y en medio del mar no se puede andar uno con tonterías. Sin embargo quedaba romantic total, eso del patín, al atardecer, a unos metros de la costa, y la conversación del retonteo en su punto álgido. Así que antes de determinar ninguna moda veraniega en mi paseo chiringuitero por Mojácar, determiné que este año quiero volver a un patín y pedalear el mar, y ya es uno de mis objetivos para el verano, qué cosas. De lo demás, pues deciros que este año el color es el azul celeste, que todo, en general, en las playas jipimodernas de Mojácar, era muy azul celeste. Patines, acho, patines, ahí siguen, y por algo será. ¿Has montado alguna vez en patín? Vale.

Foto: Pues no llevan tiempo los patines...

15/07/2009 08:57 achopijo #. sin tema Hay 14 comentarios.

El Club 16

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Hay dos tipos de personas en el mundo, los que en verano necesitan tener el aire acondicionado a 16 grados y los que no pueden tenerlo a menos de 24, que se hielan, los payos. Cada uno representa una corriente diferente para el uso del aire acondicionado, que normalmente se encuadra en el respeto al medio ambiente como fondo recurrente, aunque realmente, aquí lo del medio ambiente y el gasto energético sólo preocupa en serio a unos pocos. Qué preciosidad de disputas laborales en torno a la temperatura ambiente, y eso que hay empresas que marcan los grados por Ley, dictadura, y punto, y de paso venden que ahorran, con los aires a 24 grados, aunque habría que ir a hacerle una auditoría temperaturil sorpresa al director ejecutivo, a ver a cuanto tiene puesto él su daikin, que igual se montaba la revolución francesa allí, planta por planta, cuando se corriera la voz de que el jefe tiene su despacho a 15 grados y obliga a los currelas a estar a 24, que es la moda europea.

No sé si se me habrá notado ya, pero yo soy del club de los 16. Pijo, pues claro. Eso de que la temperatura ideal es siempre 23-24 grados es un cuento chino. Pijo, ¿cómo va a ser la temperatura deseada la misma en invierno y en verano? Aquí lo que pasa es que lo frioleros tienen mucha tontuna, que con eso del medio ambiente se cargan de razón y hacen un uso sesgado de las posibilidades de uno de los inventos más increíbles del siglo XX: el aire acondicionado. Que se llama así por eso, porque tú te acondicionas el aire a tu rollo, y no a una temperatura media, nos ha jodío. Si en la calle hay 45, pues acho, coges tu aire y al entrar en casa que refresque, y en calzoncillos por casa frescazo, a 16 ¿qué es eso de tener temperatura de Canarias todo el año? y porque no se puede menos, y en invierno, al revés, llegas pájaro de la calle a 1 grado y te pones el aire a 32, y en casa, en calzoncillos otra vez, calientico, pijo. – Oyes, chaval, pero si todo el mundo hiciera eso gastaríamos el planeta, que lo dice Al Gore. – Pues acho, ahorremos por otro lado, que para un invento bueno que tenemos, no vamos a cercenarlo, digo yo. El AC es para estar fresco en verano y calientico en invierno, que sólo poniéndonos de acuerdo en eso podremos avanzar.

Lo que es más cierto que la mejor cerveza se tira sobre barra metálica es que tenemos termostatos diferentes, que en algún caso nos llevamos diez grados arriba y abajo entre unos y otros, y ponerse de acuerdo en la oficina es un tema peliagudo. – Uys! Qué frío, ¿no tenéis frío? ¿Puedo bajar el aire un rato? La lucha es constante y encarnizada, bañada en unas buenas maneras espectaculares, lo que la hace aún más peliaguda, pero que en determinado momento pueden explotar. – Qué calor hace en la calle… ¿ponemos el aire un ratico?, y ahí están los de un club y otro, poniendo caras, mientras por sus frentes pasan con luces de neón todo tipo de improperios de cómic a la vez que se aprietan los dientes hasta el rechine. También es digno de estudio lo que pasa en casa, que siendo dos en el mismo piso lo más normal es que uno sea del club 16 y el otro del 24, sin discriminación sexual, que tanto hay payas como payos en ambos clubes, lo que podría establecerse como una teoría mundial del amor, los polos termostáticos humanos negativo y positivo, se atraen, acho, qué cosas. ¿De qué club eres del 16 o del 24? Vale.

Foto: frío-calor

16/07/2009 08:54 achopijo #. sin tema Hay 26 comentarios.

Achopijo X 2

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Acho, hoy damos un pasito más. No sé hacia dónde vamos, ni de dónde venimos, en este blog que tenemos, pero sí sé que cada día me río, disfruto escribiendo, leyendo los comentarios, y compartiendo naturalidad con todos vosotros, y espero poder seguir haciéndolo muchos años. Lo he dicho ya muchas veces, vosotros sois este blog. Sin vosotros esto no tendría nada que ver con lo que es. Creo que después de tres años largos esto se ha afianzado, y a todos, a mis amigos de siempre, a los que veo a menudo, y a los que no veo casi, y a los que me habéis conocido y os habéis conocido a través de Achopijo os debo que sigamos dando pasitos juntos. Os considero a todos amigos. Habéis hecho que me sienta un escritor, o un periodista, o un bloguero, no sé, algo que me da vía libre para escribir de las cosas más absurdas y de las más serias a la vez, y de tener activado siempre ese detector de posts en las mayores gilipolleces, en los recuerdos más nostálgicos, en temas de actualidad, y sobre todo, en tener siempre presente a nuestra Murcia, y nuestra forma de tomarnos la vida.

 

El pasito que hoy damos quiero darlo con todos vosotros. Aún no sé cómo se dará, y qué efecto tendrá en los nuevos lectores que seguro se suman a esta parbá de gentecilla con ganas de pasar unos minutos agradables todos los días, a media mañana, a media tarde, o por la noche, que cada cual tiene sus horarios y hábitos, desde Miami a Ciudad El Cabo, pasando por Moscú, Hong Kong o Melbourne, que en todos esos sitios dicen los de Google que hay algún lector habitual, y por supuesto por Murcia y todos sus rincones, y esos murcianicos repartidos por España, y por el mundo, a los que Achopijo ofrece ese caramelico diario de su tierra, esa miajica de morriña huertana, que me agradecen con mails que guardo en lo más profundo de mi corazón. A esos 400 lectores de media, a los nuevos y a los de siempre, os informo de que nos duplicamos. Sí, nos vamos a clonar, como la oveja Dolly. Achopijo estará a partir de hoy, 16 de julio, disponible para los lectores del Diario La Opinión, entre los blogs que ya ofrece el periódico murciano on line.

 

Han apostado por nuestro rollo, y es un halago, para mí, y para todos vosotros, achopijeros. Los lectores de La Opinión compartirán con nosotros posts, comentarios, y todo el rollico achopijero, y eso, yo creo que es bueno, aunque he preferido mantener aquí el blog original, en el que además, seguiré ofreciendo, de vez en cuando, algún post en exclusiva. No cambia nada en esta esquinita, de momento, porque como digo, son pasitos que vamos dando, y que no sé bien dónde terminarán, o hacia dónde nos llevarán. Por supuesto que los contenidos seguirán en la misma línea, ahí no estimo cortapisas, y así me lo ha hecho saber La Opinión. Quiero agradecer a Ángel Montiel su confianza, haber permitido a Achopijo en su día dar el salto al papel, y ahora darnos salida on line para los lectores del periódico. Bienvenidos al Achopijo de siempre, ahora también en La Opinión y sobre todo, gracias a vosotros, lectores, achopijeros, por seguir haciendo de este blog algo mucho, muchísimo más grande que una ristra de artículos en un diario de un payo de Murcia. Vale.

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Foto: Entrevista de presentación del Blog (Marcial Guillén)

16/07/2009 21:38 achopijo #. sin tema Hay 24 comentarios.

La Luna

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Cuando era un zagalico me quedaba morguen mirando a la luna, acho. Recuerdo, en los tiempos en los que recorrimos España de camping en camping, quedarme hipnotizado mirando la luna llena, en esos días en los que se ven los cráteres, que casi parece que puedes tocarla, cuando ya es noche cerrada y la luna es gris brillante. Cuando en clase, mi profesora Pilar Tornero, esa profe que siempre recuerda uno con cariño especial a pesar del paso de los años, me decía eso de: - Yayo, ¡que estás en la luna! A mi me sorprendía un huevo, acho, porque no entendía cómo sabía mi seño que yo me quedaba ojiplático con cero pensamientos mirando a la luna llena, en los veranos. Luego ya aprendí que aquello era una expresión, y que no era porque mi seño supiera tanto de mí, y eso me tranquilizó. En verano me quedo un ratico mirando la luna casi todos los días. Cuando hay luna grande, me emociono, que llamo a Pilar, y ahora también al Guille, para que la vean conmigo. Esa luna anaranjada sobre la Isla Grosa, con la última luz del día, y la otra que platea sobre el Mediterráneo en el horizonte de La Manga, con cien estrellas y el negro cerrado, son mis lunas preferidas.

La luna llena de verano marcó después otra cita ineludible, los veranos de los años locos. La fiesta del Cuqui, en el Varadero, coincidía con la última luna llena de agosto, y allí que nos arrimábamos disfrazados a disfrutar de una noche sin igual. A esa edad, la luna llena era como cuando le soplas a las hormigas, allí andábamos todos los ventipayos como locos bailoteando, en noches de esas que tienen un algo especial, que no he conocido yo encantamiento máximo que el de la última luna llena de agosto, justo la noche antes de que el verano empiece a agonizar. No sabía na el Cuqui del Varadero. En la última fiesta que recuerdo iba el payo disfrazado de viuda. Nosotros fuimos de equipo de Rugby, y pasamos una noche inolvidable, bailando, bajo el embrujo de la luna gris. El primer año que fuimos también me acuerdo. Cubrí la fiesta como periodista, en mi primer verano de prácticas, y saqué a mi amigo Andresico Abenza vestido de moro en una foto en la que se le veía con “parte de su harem”, que fue su verano aquel de 1997.

Acho, y ahora se cumplen 40 años desde aquello del paso para la humanidad. Siempre he pensado que me hubiera gustado más vivir aquello delante de la tele, emocionado escuchando la retransmisión especial, con unas olivicas partías de Cieza y un quinto Estrella, que ser yo quien estuviera allí, en la verdadera luna, colocando la bandera y viendo la tierra a lo lejos. Yo prefiero seguir mirando a la luna en verano, tratando de entender por qué influye en las mareas, imaginando los brincos de Armstrong, recorriendo los cráteres, y recordando todos esos momentos en los que la luna estuvo allí mientras su embrujo nos embriagaba, en tantas noches de verano. ¿Qué piensas cuando miras a la luna? Vale.

Foto: Luna llena en Cabo de Palos

17/07/2009 15:00 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Día de Barco

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El sol de la mañana apenas pica sobre la piel, pero se intuye que lo hará en poco tiempo. El sonido de los mástiles es pausado, resuena como un hilo musical, con una sintonía monótona, pero llamativa, que envuelve todo. El lebeche sopla suave desde tierra adentro, y apenas levanta dos o tres crestillas de vez en cuando sobre el Mar Menor. Los marineros almuerzan en los bares su tercer desayuno. Tienen las manos rojas y ásperas. Las tiendas aún no han abierto, ni todos los bares, y por el muelle pasean con bártulos y bidones otros que como nosotros van a salir a navegar. Vamos subiendo al barco, pasándonos los bártulos, las cestas con comida, las gorras y las cremas. En el barco hay que ayudarse, y siempre estar pendiente de los demás para moverse. Tenemos un pequeño velero de apenas seis metros, que se balancea con cada paso. Cada uno hace su tarea. Deshacemos nudos, atamos cabos, despejamos la cubierta, limpiamos la tierra con la manguera, abrimos el camarotico… De vez en cuando el fuerte sonido de algún mástil vuelve a enganchar ese hilo musical permanente en el Puerto Tomás Maestre, y el sol va picando cada minuto un poquito más.

Tose el motorcillo al arranque como un carraspeo que aclara su rugido, y soltamos amarras. Me gusta quedarme de pie, junto al mástil, en la proa, mirando desde arriba la maniobra, y contemplando el fondo del mar. El agua está calmada. Parece un espejo de mercurio. El sol aún no refleja del todo sobre el mar. El viento hace cerrar los ojos al salir dirección al canal. Por encima de los mástiles se ve todo el Mar Menor, más azul, y la Isla del Barón, ligeramente a la izquierda. Otros barcos salen a la vez. La mayoría son veleros. Nos cruzamos con un dos palos de madera, recién pintado de blanco, que se llama Sardineta, y nos saluda su patrón, levantando la mano y poniendo una sonrisa, al timón. Enfilamos el canal. El verde se tiñe de azul, poco a poco, y el fondo se pierde bajo el agua salada. En la gasolinera reposta una lancha moderna, de motores gigantes, y dos muchachas esperan acostadas en la proa, tomando el sol, con sus gafas enormes. Nos mira el patrón, pero no hay saludo.

Despacito, salimos del canal. Las filas de rocas parecen despedirnos, como siempre, cuando se empieza a escuchar el viento del mar, y ya no llega el tintineo de los mástiles, justo cuando deja de picar el sol por la brisa del mar. Pasamos las boyas de señalización, miro atrás, el puerto se hace pequeñito, y crece La Manga tras él, que solloza despertando una mañana de verano. Se ven algunas sombrillas abiertas en las playas, y detrás de los edificios, el sol brilla sobre el Mediterráneo, en el que parece asomarse la Isla Grosa, de puntillas, para vernos por encima del skyline manguero. Al pasar las boyas, soltamos el foque, y subimos la mayor, acompasados, moviéndonos con orden. El viento enseguida llena las velas con un golpe seco, y el barco se desliza un instante, virando hacia estribor, aprovechando el flojo lebeche de la mañana, y Martínez apaga el motor. Las velas recogen la fuerza del viento, y del mar. El sonido del agua sobre el casco sustituye al tintineo de los mástiles, cuando se apaga el racarac del motor. Entonces me bajo del mástil, y me siento en la proa. Dejo caer los pies al mar, que me los acaricia, y el barco se mece libre por el Mar Menor, cabeceando las crestillas, y nos deja ver las islas, la costa, el cielo, mientras el sol sigue subiendo… y entonces piensas que esta vez la has disfrutado aún más que la anterior, y eso que aún queda el baño, el aperitivo, y volver a Puerto, con la caída del sol, el sabor a mar, y el cansancio pequeño de un día inolvidable. Vale.

Foto: Día de Barco, 2006

18/07/2009 10:39 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

El Mus del Muro

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En El Muro pasábamos las tardes de verano. He llegado a dormir la siesta pegado a él, en la minúscula sombra de El Muro, tumbado en la arena, sobre mi toalla, esperando a que bajaran todos pasadas las cinco. Acho, nos juntábamos allí todo quisque, como en el banquillo de la red de voley playa, mientras se jugaba un rey de la pista, o se cocía algún partidico de fútbol interesante, en nuestras toallas, dejando pasar las horas, planeando las barbacoas, las noches de estrellas, los botelleos, las salidas de marcha, y recordando veranos, tonteando, charlando de nuestras cosas. Pero lo mejor era el Mus, de largo. En Murcia se juega mucho al mus. Mus y vascos, navarros y madrileños, es la cosa, pero acho, y murcianos. Que en las horas muertas de facultad, en mis tiempos, había enormes timbas eternas, que servían de entrenamiento para luego en verano darle en la frente a los madriles y a los vascos que vienen en el Bilman Bus a nuestra Costa Cálida.

 

Como vamos de tapados, somos no-typical, y ya lo éramos en aquella época, les pillábamos por sorpresa. Pues no tenemos desparpajo para eso de las señas aquí en el Segura, acho. Con mi compi Pepe Abellán en aquellos tiempos nos pasábamos cien señas en dos segundos y los de Bilbao se quedaban patidifusos, que no pillaban ni la mitad de la misa, y encima se creían que estábamos faroleando eternamente… Luego, claro, les poníamos la frente roja, ganando unos órdagos a chica que ni Juan Tamariz lo haría mejor, o Mingote, gran maestro del mus español, que no del murciano. La adrenalina se desbordaba por encima de nuestras cartas, y nadie podía seguirnos el ritmeto. Mi hermano Ibiricu Del Rivero, de sangre murciana y costumbres alavesas, era mi pareja perfecta. Con él establecíamos el canal del metalenguaje coleguil para compenetrarnos, y hasta echamos de un campeonato serio, el de la Heladería de Los Chinos, a un par de parejas de señores barrigudos de Pinto, Valdemoro, Baracaldo y Tafalla, con un par, y al más puro estilo musmurcianístico.

 

Sorprende que aquí se juegue de tú a los de Bilbao, pero es que el mus tiene mucho para casar con lo Murcia más puro. Por donde discurre la ironía fina, la generosidad, el sentido común, y la solidaridad con tu compañero, es por donde se perfila la identidad murciana, y por ahí se pesca un jugador de mus invencible, y ahí andábamos, en El Muro, echando muses a quien se atreviera, pasando los veranos de aquellas tardes largas, entre voley playa, tonteo de zagalas, un partidico de fútbol con chilena, y mucho, muchísimo mus. Todo se echa de menos, pero acho, sobre todo, estas tardes, echo de menos aquellas partidas de mus, y dejar salir ese desparpajo murciano tras las cuatro cartas, bajo la sombrica de El Muro. ¿Para cuando una tarde de mus sobre toalla? Vale.

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Foto: Manico pa ganarlo to en mus

19/07/2009 08:45 achopijo #. sin tema Hay 14 comentarios.

Miss España

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Acho, ya tenemos Miss España, que ahora lo hacen en Cancún, así, como que no quiere la cosa, después de los farfullazos que se montaban últimamente, que un año estuvo a punto de ganar una señorita de Calabria el Miss España. No sé cómo sería la cosa, que de concursos de misses sé lo mismo que de Cricket, pero el tufo que echaba es que había más tongo que la tómbola del gitano Richar, aquel de las chochonas en los ochenta, en la Fica. Tenía el Richar un tongazo montao allí que la gracia era esa misma, decir por el micro con cara de pájaro carpintero que el número de las papeletas que habías comprado por cien pesetas no estaban en el bombo, y dale con la chochona, y los timados allí, riéndose a carcajadas. Pues lo de Miss España olía igual, más menos. Pero acho, siempre hay que saber quién es Miss España, siempre, que una cosa no quita la otra, y después del Rey, los cuatro o cinco deportistas de turno, Anita Obregón, el Pantojismo y los del Reality que más share tenga en ese momento, hay que controlar a Miss España, que si no uno no es nadie en la España cañí. La nueva se llama Estíbaliz, un nombre más Miss que la vida misma, que si alguien quiere que su hija llegue a Miss España, ya tiene nombre.

Gallega es la payica. Con aquello de los tongos nos hemos quedado sin asistir a ese momentazo miss en la elección cuando pasadas ya tres o cuatro rondas las zagalapias tenían que abrir la boca y expulsar algunas palabras contestando a las preguntas del Conde Lecquio y eso, que era una maravilla televisiva. Ahí estaba casi siempre Murcia, que las mozas aquí son las más guapas del mundo, achopijo dixit, y también tiene eso su corroboración en cada evento miss nacional, que siempre nos llevamos alguna bandica de esas de fotogenia, miss simpatía, piernas pantene, o pelo loreal y tal. Ahora, el mito miss murcianístico es nuestra grandiosa María José Besora, que además se mantiene en el hit parade missístico, esto es, que de vez en cuando aún es actualidad, porque las misses España, una vez dejan su corona, se encuentran solas en el mundo, y su meta máxima es aguantar el chupe el máximo tiempo posible, que ese suele ser el hilo de sus primeras declaraciones, como hizo la Amparo Muñoz, que es el espejo en el que todas las misses se miran.

Pero a mi de la Besora lo que más me mola es que a toda Murcia le ha puesto una copica cuando trabajaba en Los Claveles. Aquí vale todo, como en aquello de Ricky Martin: -Sí, sí, yo me acuerdo de ella, a mí me puso cientos de vodkas con tónica… Bueno, no sé el tiempo que estuvo nuestra diva en Los Claveles, si es que estuvo, pero debía poner copas en segundo y medio, que le dio tiempo a ponérselas a toda Murcia. La colección de ex misses España es tremenda, pero si echamos un recuento así sin pensar mucho nos acordamos de ¿cinco? Seguro que alguna que otra ha tenido que volver a poner copas. Estíbaliz Pereira, morenica clásica, con ojazos. Bueno. No creo que tenga mucho que hacer contra las venezolanas, que son las que ganan el mundial, pero ahí estaremos, atentos a su camino como ex miss. ¿Te gusta la nueva Miss España? Vale.

Foto: Estíbaliz Pereira, Miss España 2009

20/07/2009 08:48 achopijo #. sin tema Hay 13 comentarios.

Murcianización

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Acho, igual soy yo, y mis ganas, pero que me aspen si no estamos asistiendo a un proceso de murcianización global que parece orquestado por el consejo de hombres de buenos de la huerta, que al final han decidido tomar cartas en el asunto y se han puesto manos a la obra en plan la Agencia Sin Nombre esa americana de las películas. Parece que están aprovechando el veranico, así para hacer la cosa un poco como la operación negro, que como la pesca está entre playas, campos y ciudades, anda un poco despistada, y entretanto, se está tejiendo la Murcia de los próximos con unos ingredientes que hacía tiempo que faltaban, y que en achopijo agradecemos, que aquí somos murcialistas, que no nacionalistas, aunque más de una vez nos den ganas a los canseros murcianicos de hacernos el catalán con los cuatro castillos y las siete coronas, a ver si así nos pasan el bote.

Pues pijo, al fin abrimos la puerta de nuestro Real Murcia a paisanos que se han ganado el fútbol por ahí, pasando fríos, y la pimentonera tendrá bajo el escudo en licra varios corazones granas de nacimiento, y eso es siempre importante. Además, con el Cartagena, al que seguiremos llamando Efesé, metido en el ajo por fin, y un derby de altura para esta temporada, que nos situará en el mapa como hacía tiempo. Luego está lo de nuestro Obispo Lorca Planes. El día que le nombraron de Teruel-Albarracín, que tuve que entrevistarlo, ya le dije que lo suyo era transitorio, que él era el Obispo de Cartagena, y Murcia, y Espinardo, y eso lo sabía ya San Pedro, y aquí está, después de siglos, murciano de los pies a la cabeza para darle a la Diócesis ese plus de murcianía, que ya quisieran otros. También tenemos a Luis León ganando con la pija una etapa del Tour antivalverde, que ahí parece que quieren ponerle un tapón a Murcia, pero la fuerza se sale de la botella, con la familia León, que si todo sigue su curso, tendrá a Pedrito corriendo la banda de la roja en pocos meses. Ustedes lo verán.

Si es que acho, un día vamos a poner la MTV y va a salir Murcia pegándose la fiesta en plan modernen… ¿Cómo? Acho, pues ya lo tienes, que como condimento a este proceso enorme, el MTV Murcia Night lo tenemos ahí, a la vuelta de la esquina. En él estarán los Second, que a mi me da que con todo lo que está pasando, este año va a ser el suyo, y ustedes lo verán. Hasta nuestra Charo, la Charito, musa achopijera, tiene nuevo show en Los Ángeles, California. Además, acho, el otro día dijeron en las noticias que en Murcia hacía calor y salían imágenes del sudorico patrio, y no sacaron a Sevilla. Así que a agarrarse los machos, que la murcianización ha empezado, y no llevamos frenos. ¿Qué te parece la murcianización? Vale.

Foto: Luisle, ganando

21/07/2009 08:52 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Becarios

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Las salicas de prensa se llenan de becarios en verano, acho, y es un gusto. Las caras de lunes de todo el año cambian por unas semanas, y se agradece, acho que si se agradece, que la parbá becaria viene frescura y ensoñaciones mentales, con jovialidad y entusiasmo, mayormente, como dicen los sabios que toman la fresca en la puerta de casa. Porque alguno anda confundido por el mundo, que siempre descarrila ese becario que cree que esto del periodismo era coser y cantar, y estar en el ajo sin dar chapa, porque estudiar Periodismo es guay, y encima se aprueba con dos tardes, que hasta miran el reloj en la redacción a eso de las ocho de la tarde, hacen cálculos mentales y no les salen las cuentas a los pobreticos míos. – Es que he quedado con el novio, me decía una hace unos años, clavada delante de mi mesa. Pero para eso está el becarinato, para pulirse la vocación, y que los jefes de mesa rasquen el polvo que se ha ido incrustando en la facu y vean si debajo hay un diamante en bruto o más polvo, y sólo polvo.

Todos hemos sido becarios, y a todos nos han rascado el polvo. El diamante no es diamante, que es sólo verdadera sangre de periodista, que ya es rara, a pesar de tanta facultad. Luego, cuando uno pasa la ola del náufrago y se siente navegando en mar abierto se da cuenta de lo grande que es el mar. Acho, menudas metáforas que estoy colando hoy, y sólo porque espero que esos becarios que están ahora en la redacción leyendo el periódico con hambre de páginas, entrevistas, exclusivas, calle, historias y de no mirar el reloj, lean este achopijo y sientan el empujón de un colega, a la vez que se den cuenta de la envidia que les tenemos quienes llevamos algún tiempo en esto, cuando vemos brillar bajo el polvo las ganas de ser periodista, y descubrimos que verdaderamente hay vocación… ¡tal como está el patio! con el periodismo agonizando por las esquinas, con once puñales clavados por la espalda.

No hay periodista que no lea los periódicos, ni escuche la radio, ni se emocione con cualquier noticia. La historia más bonita es la que puede contar un periodista, y puede contarla el que ha leído muchas historias. No existe profesión que requiera de mayor pasión, y a la vez sea tan personal. La meta del becario es reencontrarse con su vocación, y con ella, hacerse periodista, y ahí están, tomando notas, pensando preguntas buscando temas, compitiendo, sintiendo el picor del gusanillo, sobre todo esos, a los que se les ve el brillo. Otros siguen llamando concejales a los consejeros y esgrimiendo citas con la novia para darse el piro sin terminar la página. Por eso, luego sólo seguiremos viendo a los que hacían eso, ser periodistas. Se convertirán en los profesionales menos defendidos de la historia de los curros, con horas interminables a sus espaldas por cuatro perras, pero serán quienes sientan la satisfacción única que produce contar una historia y sentirse parte de la máquina que mueve el mundo. Quien pudiera ser becario. Vale.

Foto: Simplemente Forges

21/07/2009 23:42 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

El Ovni 2009

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Acho, el otro día volví al Ovni, después de pasar allí una maravillosa tarde de verano hace un año, y resulta que lo han pillao los de Los Collados, que están montándose un imperio que tela marinera. Los Collados Beach le han puesto, volviendo a obviar su nombre innato, puesto por la pesca setentera y que perdura ya más de 30 años: El Ovni, en La Manga. Pues ahora es un restaurant del copetín de Bullas, arregladico, con el alma de chilaut pero sofisticado, que las sombrillas son de Veuve Clicquot, y hay champanes por allí puestecicos así, entre la piscina azul turquesa y las playas en las que se asiste al más maravilloso atardecer murcianístico del mundo. Dije el año pasado que lo bueno del Ovni era todo menos el servicio, y la cocina era un quiero y no puedo, y es que cuando el año pasado arrancó este proyecto con Roda Golf estaba verde, verde, a pesar de la potencialidad del Ovni. Aún así, pasé la mejor tarde del verano, acho, aunque claro, la compañía también hizo lo suyo.

Pues ahora han arreglado eso, acho, incluso se han pasao, que el servicio y la cocina ahora están ahí, ahí, tocando con la puntica de los dedos lo mejor que se hace por aquí, en esta Región culinaria por delante y por detrás, pero sin estrellica Michelín desde hace años. Así que parece que los dioses escucharon a Achopijo, y la cosa se ha puesto seria, acho, igual hasta demasié, porque mira que es chungo lograr un sitio sofistiqué, de ponerte la cartera incandescente, aunque lo disfrutes, y en plan chilautero a la par, que lo suyo es ir en chanclas, con la toalla, y no terminar de ubicarse. Parece como si quisieran mantener un toque pseudochiringuitero, ojo a la barra exterior que se han marcado, que parece que estás en un dibujo de Jordi Labanda. Supongo que para dar cabida a los chancleros, entre las sombrillas de Veuve Clicquot, con antorchas en la playa y eso, y una carta de bocadillos. Pero si mantienen ese corte, me da que lo de la estrella Michelín tampoco va a ser. El caso es que habrá que ver si en invierno la cosa se termina de poner seria y la pesca que se cambia de peluco a diario se acerca en el coche al quinto pijo a cenarse un rutufuá con vino del pago de santocristo y paga con billetes de tres números.

Yo me apreté un tataki normalico, un queso gratinado al tomatico que estaba de rechupete, y probé un arroz de categoría. Además, me invitaron a un vino dulce, un Ximenez, de nombre Pedro, de esos que lleva más azúcar que el azúcar, servido así escanciado a la remanguillé, que me cayó con gusto al píloro, además porque el zagalón tenía recursos camareriles con diferentes registros, algo que se agradece. Así que volví al Ovni, aviso a navegantes, seriedad y calité, con toques de chilaut fino, con cierto tufillo a guiri, que no molesta, servicio en ascenso, cocina para crecer, y un lugar idílico, que puedes borrar de una todos los clichés de Ibiza y fumarte un puro. Si van, con baño piscinero, aperitivo, y post siesta tumbonil hasta el atardecer. Hagan un completo si se suben al Ovni. Vale.

Foto: Renovado Ovni Collados Beach Club, en Veneziola, La Manga

22/07/2009 22:56 achopijo #. sin tema Hay 19 comentarios.

Lodos

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Pues el otro día eché lodos de esos del Mar Menor en mi esguince, y acho, yo creo que he mejorado. Tengo un esguince casi perenne en mi tobillo derecho, que no se me termina de curar, y que probablemente acabe con  mi carrera futbolística. Fisio, vendajes, pomadas, tobilleras… pero na, siempre está ahí esa debilidad, ese dolorcico latente, que el tobillo está al 60 por ciento. Pues como bajamos al Menor el otro día, que hacía un levantazo de los de arena picando contra el cuerpo, nos hicimos un lodos. La pesca se pone lodo de punta a punta, pero hasta en los ojos. Se han un piling de esos en toda regla, y luego se dan paseos mientras el lodo les aprieta todo el cuerpo mientras se seca. Porque acho, la sensación que da el lodo es la de un vendaje que presiona la zona en la que te lo untas. Yo me puse una tobillera de lodo marmenorense, y además me quedaba guapi, que coge un tonico gris plata que brilla cuando le dan los rayos del sol.

Lo que me llamó es que había bastante gente joven echándose los lodos a diestro y siniestro. Tipos cuadrados, como los de los chilaut, de esos que se depilan y hacen su hora gimnasio diaria, y calculan calorías así como el del anuncio, pues allí estaban los payos, mezcolándose con la tercera edad, yo te pongo barrito, tú me pones barrito, que la cosa tiene también su punto erótico, acho. Un señor de unos 75 largos le bajaba el bañador por la espalda a su señora y le untaba el lodazal despacio y suavemente, mientras la señora agachaba su cabeza y cerraba los ojos, y el caballero con una sonrisa que ni Joker. – Perdona, ¿sabéis de dónde se coge el lodo exactamente? Nos preguntó una zagalica con su novio tabletas y acento madrileño. Realmente no lo sabíamos, pero llevamos visto de años cómo la gente se mete un poco en la playa y en determinados puntos se agacha como cuando cogíamos berberechos y empieza a cavar. El mar se vuelve blanco, y eso es que hay lodo mágico.

Les explicamos nuestra teoría, y allí que se metieron, con una bolsica plástico a empezar el ritual. Meterse en el mar, buscar la zona, agacharse y empezar a cavar. Cuando das con lodo hay que sacarlo y hacerlo una pelota, con paciencia, y dejarlo sin arenas. Se genera una masa compacta de lodo gris perla, viscoso, que parece irrompible, como una especie de blandiblú. Vas sacando, y allí coincides con rusos, catalanes y paisanos, de todas las edades, desde chavales que casi no pueden sacarlo sin bucear, hasta los del matrimonio tu me pones, yo te pongo, y se charla mientras se hacen las bolas de lodo, y uno se lo pasa pipa, que se conoce gente, y se hace ejercicio. Luego sales, te pones el lodo donde te salga, y a pasear secándolo, charlando, al solecico. Mañana de lodos, que se van en un pispás con el baño posterior, y luego ya está listo uno para la cerveza. ¿Nunca te has puesto de lodos? Vale.

Foto: Típico viejo enlodazao

27/07/2009 20:46 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Libros

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En La Torre de la Horadada, cuando llego paseando bajo el viejo torreón de defensa, miro mar adentro, y veo las galeotas de piratas berberiscos surcando el Mediterráneo, perseguidas por las galeras de Nápoles, y me imagino a todos esos tipos duros que cuenta Iñigo Balboa con caras secas, cicatrices y barba, mascando el miedo, preparándose en cubierta para entrar en acción. Miro a la orilla del mar, y veo llegar medio muerto a Edmundo Dantés recién escapado del Castillo de If, y pienso en la sensación que debió experimentar al llegar a una playa, libre, y enseguida tener que  jugarse la vida con los piratas.

Cuando veo un grupito de chavales del verano de los 18 estos días charlando en la playa, pienso en Watanabe, y en esa angustia existencial del japonesico de los sesenta, y en qué diferencias culturales y circunstanciales existen entre esos que veo en las toallas encendiéndose un Marlboro, y los que se encendían Watanabe y Midori en sus paseos nocturnos por Shinjuku. Me pregunto si alguno de los zagalones se habrá leído cinco veces El Gran Gatsby. O si entre ellos hay alguno que se asemeje a Tropa de Asalto.

De viaje a Madrid paramos en una gasolinera por Cancarix, saliéndonos de la autovía. Tomamos un café en un bar de esos de carretera total, en los que aún hay torreta de maxicassettes, y apenas para ya nadie. Pensé en si alguien nos llenaba el tubo de escape de azúcar y tuviéramos que quedarnos allí en algún hostal de Cancarix hasta que nos arreglaran el coche, cómo podría cambiarnos la vida. Incluso me apeteció semejante circunstancia. También imaginé que si por allí hubiera un chalet enorme, perdido, podrían celebrarse dentro grandes partidas de póker entre millonarios estrafalarios.

Incluso todos hemos cambiado la percepción que teníamos de esa chica tímida, vestida de negro, que agacha la cabeza cuando nos cruzamos con ella. Puede que sea una hacker superdotada, con una dura historia detrás por superar. Digo todos, porque un paseo por la playa este verano observando qué lee la gente en la playa es indiscutible. Stieg Larsson manda. Siempre gana por goleada. En sombrillas, esterillas, asomando en las bolsas… lo que más se ve es la trilogía sueca.

He puesto la tele un segundo y ha salido Risto Mejide diciendo que mejor ver la tele a leer alguna mierda de libro. He apagado al instante, y he abierto El Fantasista, de Hernán Rivera Letelier, la historia que me engulle ahora, justo antes de comer. A la hora de la siesta me dejo llevar. En verano hay más tiempo para leer, y más tiempo para, de una forma o de otra, ya sean historias de piratas, de amores adolescentes, de intrigas sobre apuestas, o simplemente historias cotidianas, reconocerlas por ahí, pensar en ellas, utilizarlas para entender otras, darle vida a la imaginación, el más preciado don humano. Murakami, Pérez Reverte, Auster, Larsson, o el mismísimo Alejandro Dumas, son sólo algunos de mis compañeros de verano, a través de los libros, imprescindibles siempre, pero mucho más vivos en verano. ¿Qué leerás estas vacaciones? Vale.

Foto: Castillo de If, Marsella

27/07/2009 20:47 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Bautemanía

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Pues lo que nos faltaba es que se ponga de moda cogerse la canción del verano para incrustarla en anuncios, que si no tenemos bastante en chiringuitos, chilauts, radios del coche, baretos, móviles y el gusanillo reproductor de melodías moscarderas que llevamos intrínseco al inconsciente no controlado, ahora también tenemos canción del verano, y personaje del verano, en los anuncios, y este año, encima, de El Corte Inglés, nada menos, acho. Nos la trae calentica el verano de la crisis. Que lo de canción que viene de anuncio que luego es canción del verano ya lo habíamos asumido, pero lo de hacerle a eso la catorce venticuatro, y revertir el camino, de canción del verano a anuncio, no es algo que hayamos votado en las urnas, y afecta directamente a nuestro bienestar, a nuestra salud y a nuestro reposo merecido.

Cuando arrancó el tema a dos voces ya se visionaba que podría llegar a los chiringos. No había que ser Rappel para apostar unos euros al dueto Martita Sánchez, eternos casi cuarenta, y a los morros con piernas del Carlitos Baute este, que a pequeños saltitos, y desde aquello de la pantalla amiga, se ha colado en España y ahora te lo puedes encontrar jugando al padel con Botín un día de estos, que estos famosos parpadeas y ya son todos íntimos. Ya no es que el payo sea canción del verano, es que puede instaurarse como el primer ‘personaje del verano’ de la historia. Porque en estas fechas no echamos una sopa de vez en cuando, que si no allí estaría él, asomando por la cuchara, como aquel fantástico chiste de Puebla, el humorista gráfico murcianístico, o cartagenerístico, por no ser muy pillastre, por excelencia, que retrató al delegado González Tovar asomándose desde la cuchara de sopa; que cuando no es verano, ahí está nuestro delegado restando flashes a diestro, y sobre todo a siniestro.

Carlos ‘Morrazos’ Baute es un payo de esos, sí. A mi me da que siempre huele a colonia de viejo, no sé bien por qué, pero eso me da. Será por lo de la camisa abierta así, siempre enseñando piel canela sin pelo. No se cabrea mucho, parece, y bueno, con esos morros, pues cantará bien, qué se yo. El caso es que el cuidado ese que lleva la canción que se dice así bailoteando y levantando las cejas, y enseguida se mira para otro sitio, es la clave del éxito, y ahí lo tenemos, en las mecánicas del Corting diciendo lo de cuidado, y que si todo lo que cabe en tus manos y tal. El personaje del verano, el Baute este, que lo tiene to. Moreno pijolástico, camisas claras abiertas, añicos de famoseo a sus espaldas, acentico, morros y dientes relucientes, y cancioncica cosida al gusano grabador de la sien desde el Bando de la Huerta. El que apostó habrá ganado poco, ahora, lo que no sabemos es si Martita sigue en el ajo, o es que Baute se la jamó en un cuidado de esos de labios. ¿Alguna duda respecto a la canción del verano? Vale.

Foto: Baute, camisa abierta

28/07/2009 10:40 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

Churros

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Los carromatos de los churros son un punto de encuentro curioso, acho. Sobre todo en los veranos, que tienen más vida. Desde las 5 peladas de la mañana tienen pesca allí echándose un chocolate caliente con porrazas justo minutos después del cubata tropecientos, ya con las piernecicas cargadas de bailoteo chilautero, que esa inyección de azúcar en vena sienta de maravilla para dormir toda la mañana a pierna suelta, en esos veranos de no saber qué día es, o si ha empezado ya agosto o aún es julio. Son los primeros que llegan al carromato, que además escoge siempre el mismo sitio playístico, cerca de los baretos y las discotecas, y también cerca de las urbanizaciones o de camino a algún mercadillo, supermercado, panadería. No son nadie los churreros visionando el terreno para el mercado. Que yo pondría el país en manos de churreros y salíamos de la crisis echando chispas. Aparcan allí, en el punto medio de la vida veranico, y a esperar con el anzuelo echado.

El anzuelo de los churreros es quemar azúcar y caramelo, y pasarse con la primera rosca de porras cinco pueblos en el aceite, más caliente que la lava, que el quemazón en forma de humico salga de los ventanucos abiertos del carromato tan denso que parece de dibujos animados, y recorre los alrededores encantando a los transeúntes nocturnos a la par que a los madrugadores veraniegos que no hacen jogging, que a esos parece que el aroma encantado en plan cartoon network no les afecta, y ellos siguen a lo suyo, corre que te corre y suda que te suda. Al poco que han soltado el olorazo a churro caramelo y chocolato caliente, empiezan a llegar. Los que salen tempranico a por La Opinión, allí que se paran, a llevarle un manojo porras a la señora, que uno se guarda un as bajo la manga con eso de llevar churros a casa, que es casi como llegar con doce rosas rojas: - Algo habrás hecho, te dicen las pájaras.

Pero acho, las colas de los churros son masculinas en un 90 por ciento largo. Dato a estudiar por tesis sociológica. Y allí confluyen, los niñatos discotecas, con su pava subidica al nivel de la risa floja, jamando churros como si fueran churros, los bienquedas madrugadores, que le llevan el capricho a la señora, y a la vez se lo pegan ellos, que por dentro están relamiéndose, y el pater familias, que la noche anterior se le ocurrió prometer a su prole churros con chocolate para desayunar si perdían al trivial, y allí está, con legañas como puños, jugueteando en la cola de los churros con las llaves del todoterreno. Las colas del verano no sólo se forman en el Puerto de la Cadena, también en los carromatos de los churros. ¿Has desayunado ya una ración de churros con chocolate? Vale.

Foto: Porricas, churros

29/07/2009 08:55 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

Surf in La Manga

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El verano que empecé a hacer ollies con mi monopa Sancheski, aquel patinete naranja de un tale minúsculo y ruedas blandas cilíndricas, en La Manga estaba de moda el windsurf. Hice un cursico o dos, en la Escuela de Vela El Galán, y no terminó de engancharme. En cambio, sí que me di al skateboarding. El rollo del windsurf molaba, pero la intendencia era mucho mayor. El Skate era una opción más real, así que una vez que vi la peli de Tony Hawk y me compré una camiseta de Alva Skates color violeta con el símbolo ovalado de Alva, estaba listo, y ahí pasé cinco años de carrera skater. Me quedé en el impossible front foot, y un buen Ollie Sad bajando los tres escalones de Santa Isabel, cuando la plaza era el Skate park murcianístico por excelencia. Salvando las distancias, todo empezó en el mar, y terminó en las calles, como les pasó a Stacy Peralta, Tony Alva, y Jay Adams, este tercero quien encarnó el verdadero espíritu skater de los noventa como nos contó Peralta en Los Amos de Dogtown.

De vez en cuando saco de la parte de la corteza cerebral en la que se guardan los buenos recuerdos aquella vida skater, y la saboreo. Pero lo que me hizo recordar aquellos años Sancheski, los verdaderos comienzos de mi legislatura skater, cuando surcaba el Mar Menor con mi velica de la escuela y no quería cambiar de dirección por miedo a no saber dar la vuelta, fue un paseo manguero en la playa del Galúa. Hacía muchos años que no paseaba por allí. Había un levante fuerte, con banderas rojas en cada puesto de socorristas, y buenas olas. La verdad que antes de llegar a la playa del Galúa pensé que aquellas olas eran surfeables, pero en plan Mundaka, acho. Cuando llegué a cien metros del hotel empecé a ver a decenas de surferos montando sus tablas, con sus monos sobre el mar, remontando las olas hasta el final del enorme espigón que forma el hotel.

Había muchos. Más de 30, y formaban una imagen inaudita para un ex skater como yo, con mis lorzas de papito nuevo, y mi rojo quemazón en la espalda. Allí estaban, nadando con sus tablas detrás de las olas, esperando el momento. Me acerqué emocionado. Surfeaban casi todas las olas, y algunas, con recorrido, que se plantaban en la orilla después de remontar la cresta hasta cinco y seis veces. Surf in La Manga, pero de todas todas, acho, que parecía aquello el rodaje de una serie de esas australianas de adolescentes rubios guapos cuadrados y nenicas, con los grupos en la playa, y las tablas clavadas en la arena, y los maillots ajustadicos, y las tablas pulidas guapísimas, y aquellas olas de metro y medio y más de 25 metros surfeables, en la playa del Galúa, esa donde todos los años muere algún bañista, por las corrientes.

Me quedé allí un buen rato, mientras atardecía, el levante no amainaba, y los surfistas volaban por el Mar de La Manga. Al volver paseando, recordé los primeros ollies en el Sancheski, y el dolor en los brazos tras una tarde de windsurf en el Mar Menor, silbando aquel tema, Come out and play, de Offspring, que nos poníamos en el walkman para recorrer las calles de Murcia sobre una tabla. ¿Sabías que se hace surf en La Manga? Vale.

Foto: Un tal Miguelo colgó por ahí esta foto de surf en La Manga 2009

29/07/2009 23:23 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

Agosto

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Acho, llegó. Ya está aquí agosto. Para muchos es el santo grial, el climax, un momento orgásmico que se ve desde junio y julio como la salvación a todos los agobios. El antídoto antiestrés. El inicio de las vacaciones para la mayoría, y con el julio de sudores que nos hemos pegao, aún más. Algunos llevan una countdown horaria en el facebook desde hace días, y acho, aquí está ya, agosto. El verano antiguo no entendía mucho eso de agosto, que cuando llegaba era que se iban unos de Madrid y venían otros, y poco más. Bueno, algo más de gente, pero nada serio. Enseguida se volvía a perder la cuenta de los días, en aquellas tardes de bicis y noches de beso, atrevimiento y verdad. Ahora agosto juega un papelón, acho, sobre todo para los expertos programadores de vacaciones. Sí, sí, esos que se cogen julio, vuelven en agosto así, como que no quiere la cosa, que no curra ni el de la camisa, y veranico echao. Menos mal que lo de la jornada continua vale para julio también.

En agosto mola tener que volver a Murcia a hacer gestiones, ponerse los vaqueros un día, y moverte por el centro a tus anchas, que hay aparcamiento en zonas que ni sabías que eran blancas. Los de la ORA están de vacaciones, principal motivo para volver a Murcia, aunque sea a aparcar gratis en zona azul, que dan ganas de poner un papelico con el dedo del fuckyou así, en el parabrisas, y sentarse tranquilo morsa a tomarse una Estrella de agosto, quinto fresco, con el amiguete de turno que ha tenido que ir a renovarse el DNI porque se va a Islandia y el pasaporte le caducó en 1998. Si la cosa se alarga siempre es buena una noche arodriguezada, con visita codiguera si se tercia, que uno vuelve a la playa nuevo al día siguiente, y con dos medallas colgadas en la camiseta. También se iba en sus tiempos a regar las plantas, cuando el verano duraba ochenta días, que los helechicos agonizaban allí a los 50 gradicos agosteros del Segura.

Ahora aún quedan cosicas de los antiguos agostos, pero menos. Como todo. Ahora uno va y viene en un pispás, y en las playas tenemos de todo, hasta internete. Así que el agosto modernen está acabando con los Rodríguez a base de bien. Aunque siempre quedará alguno, pijo, eso por supuesto, que los hay con carnet. Los que se han chupado julio y aún tienen que esperar a septiembre son los más pájaros, que ahora sabes que no aflojan, y graban en el contestador eso de que es agosto y no hay nadie, llame en septiembre… y entonces tapan el auricular con las manos y se descojonan vivos murmurando que sí, que llamen en septiembre, cuando ellos estén bartola con daikiri sin madrileños en las playas. A mi eso me daría ansiedad vital, acho, esperar a septiembre no está en mi adn. En septiembre hay que currar, y hacerse con la feria. Pero bueno, pasemos agosto, que antes tenía 31 días, pero ahora una vez que pasa la virgen la pesca se pone en cola para salir pitando. Feliz agostico tengan. Vale.

Foto: Cerrado por vacaciones

31/07/2009 10:01 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

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