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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2009.

Crack del 9

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Acho, lo que nos faltaba para este verano es lo de las medusas asesinas. Yo no sé qué pijo pasa con 2009, pero de aquí a na podemos cambiar aquello del crack del 29 por el del 2009, que suena casi igual, y aquí no sólo hace aguas la bolsa… Que parece que los dioses estaban esperando a que hubiera una megacrisis para colarnos por el mismo precio to lo que pudieran, acho. Porque mira que eso de los chiringuitos tiene tela. Que asoma el primaverano y parece ser que es cierto eso de que van a quitarnos los chiringuitos de las playas, y aquí nadie ha dicho esta boca es mía. Claro, que si el paro, que si las hipotecas, que si la crisis, que estamos como para ponernos a pensar en chiringuitos cuando quedan dos meses larguiiiiisimos para el veranico… Pero mucho ojo, que ahí no queda la cosa. Con la banderilla de la abolición chiringuitera colgando, nos entra de frente una pandemia de gripe, que ahora es gripe A, que ayer era nueva gripe, que antes de ayer era gripe humana de origen porcino, y antes fue gripe porcina, y antes de eso era una gripe que sólo pasaban los cerdos, ojo al dato, porque tiempos ha, los humanos se la endosamos… Qué cosas tiene este 2009, acho. Pandemia, menudo palabro acongojante. Pero para pandemia la de alergia, que llevo ya una semana tierna, que si hubieran hecho aquello de las mascarillas antipolen hubiéramos hecho un dos pájaros de una de libro, con lo de la gripe A.

En estas estamos, y nos leemos el otro día lo de las carabelas portuguesas, que como nombre de libro suena para leerlo en una tarde, pero para nombre de medusa acojona más que dos pandemias de gripe, porcina y aviar, junticas de la mano, acho… y si ves la fotico de una, échale sal a la sartén y pega un respingo, nene, que menudo bicharraco es la medusaca esta. Pues dicen que vienen dispuestas a jodernos el verano a base de bien. Que como no vamos a poder estar frescos cañica en mano en la barra del chiringuito, no pensemos tampoco en meternos en el mar, que como te cruces con una carabela portuguesa  no lo cuentas. Por lo visto estas medusicas van en plan tiburón, que llevan una aletica así sonrosadica que avisa, y luego por debajo son como un iceberg, que llevan tentáculos de a metro , listos para el asesinato.

Medusas asesinas, gripe pandémica, crisis mundial, abolición de los chiringuitos… ya sólo queda que Cruzcampo anuncie la compra de Estrella de Levante, y entonces mejor pedir hora en Espinardo y buscarse un buen sitio para descansar eternamente… o al menos, si pudiera ser, hasta que pase este 2009 horrible, que no se puede juntar un 2 y un 9 en un año, que la cosa hace crack, está visto. Mi consejo para olvidar todos estos pesambres, el de siempre… Pasen por Consuegra hoy a mediodía, háganse con dos pastelicos de carne tostadicos para la cena, un par de marineras de aperitivo, y una oración a nuestra Fuensantica para que toda esta vorágine no arrastre a nuestro Real Murcia, y sigamos el año que viene en Segunda, si puede ser, jugando contra el Efesé. Vale.

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Foto: La carabelica...

03/05/2009 10:26 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

Miradas

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Tenía los ojos verdes, almendrados, y grandes, bajo unas pestañas infinitas. Un lunar en el moflete, arriba, casi debajo del ojo derecho, y el pelo largo, lacio, un poco ondulado al llegar a las puntas, y castaño claro. La comisura de sus labios era perfecta. Tenía una boca única, que le proporcionaba un gesto natural absoluto. Sus labios, con una voluptuosidad platónica tintada de un rosa vivo mágico, trazaban un límite finísimo con su piel que atraía mi mirada sin posibilidad alguna de resistencia. No llevaba maquillaje. Vestía vaqueros, zapatillas deportivas, camiseta de chico vieja, ancha, y una chaquetilla remangada que dejaba ver varias pulseras de cuero en su brazo derecho. Era una chica normal, tan natural que brillaba especial, a pesar de un gesto rudo que chocaba con todo lo que llamaba la atención de ella, excepto con algo que no se terminaba de ver en su interior, una dureza sensual, que la hacía aún más interesante, y que quizás completaba aquel encantamiento con el que secuestró mi mirada aquel día, sentada en la penúltima fila del Bilman Bus, un atardecer de primavera en Pamplona, a punto de empezar viaje de diez horas para cruzar España, la primera vez que la vi.

 

Julia Roberts. Era una Julia Roberts mejorada, con 20 años, y ese gesto duro, para nada estridente con su aspecto de grunge sencilla, que la alejaba de comentar con alguien que se parecía a ella. Nada más verla perdí el control de mis ojos. Recuerdo que la miraba sin pudor, porque no podía no mirarla.  La miraba directamente, obnubilado. La miré más de un minuto seguido, y ella me mantuvo la mirada. Ella sabía que no la conocía, pero no dudó, me clavó sus ojos, y así estuvimos segundos larguísimos, hasta que pude darme cuenta de dónde estaba y qué estaba pasando, algo que siempre pensé que ella sabía perfectamente. Entonces cambié el gesto, y ella también. Diría que sonrió, pero fue un gesto tan leve, que jamás pude leer. Sólo sé que han pasado 12 años y recuerdo aquella mirada como si fuera ahora mismo, y cómo pasé diez horas conteniendo miradas, y miradas, y más miradas, interpretando gestos, y cómo estaba seguro de que aquella sensación la tenía yo, sólo yo, y nadie más que yo, aunque ella, cada vez que la miraba, clavaba sus ojos pardos en mí, y hacía ese gesto invisible, ilegible, tan natural, tan real, que me tocaba algo dentro que muy pocas veces me habían tocado.

 

¿Era amor? No lo sé. En aquellos labios había un beso. Un beso irresistible, único, aunque eso no pude pensarlo hasta tiempo después, y carecía de importancia. Lo que había en esas miradas era otra cosa, era un momento, un tiempo, una conexión de mil circuitos, entre los que enamorarse era sólo un chispazo más. Estoy seguro de que si hubiera ido a hablar con ella en Daroca, en la parada de las 2,30 de la mañana, mientras se tomaba aquel Cola Cao con croissant dos mesas más allá, igual hoy no recordaba aquella mirada, ni aquellas diez horas de constante y emocionante incertidumbre. Aún era noche cerrada cuando el Bilman paró en Valencia. Ella recogió sus cosas, apagó su walkman, y pasó por delante de mí en el pasillo del autobús. Fue la última vez que nos miramos aquel día. Diría que nos despedimos para siempre, no el uno del otro, sino de aquel momento, con otro leve gesto, aunque no sabría decir qué significó. Bajó la escalerilla, recogió su maleta y se alejó por el andén con mi mirada clavada en ella. Sabía que no se iba a volver. Si se hubiera vuelto me hubiera defraudado, y sentía que lo sabía. No se volvió. Salió por la puerta de la Estación de Autobuses a la vez que el Bilman arrancaba.

 

La volví a ver dos o tres veces más, en una calle, cruzando la Ciudadela, y la miré, y me miró, sin más. No hablé mucho de ella con nadie, aunque lo intenté alguna vez, sin poder explicar nada. Luego ha habido muchas miradas, y antes también las hubo… pero ninguna como aquellas. Ayer vi a Julia Roberts en Notting Hill, y me acordé de aquella chica y de aquel viaje hace 12 años… y ahora pienso que algo como aquello sólo puede pasar en determinados momentos de tu vida, como tantas otras cosas. ¿Recuerdas alguna mirada especial? Vale.

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Foto: Julia Roberts, sin aquel gesto...

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P.D. A Vol, que si se acuerda de ella, me dejará tocadico...

05/05/2009 10:01 achopijo #. sin tema Hay 24 comentarios.

Apocalipsis Media

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Acho, unas horicas en Madrid y me entero de que ha empezado el Apocalipsis Media. Sí, sí, por decirlo de alguna manera, que por lo visto aún no tiene nombre la cosa. Pero que es inevitable. Irreversible. Me lo dice Erri, pero no informándome, no. Me lo dice así, como el que te habla del calorcico, el payo. Pues eso, que el cine, la música, los periódicos… se están muriendo, y está ya aceptado. La verdadera e inquebrantable agonía ha llegado a Madrid, y de ahí, se extenderá poco a poco hasta que nos la encontremos de frente por Alfonso X, como todo. La corriente apocalíptica atrapó a los realistas en los Américas hace ya muchos meses, claro, que de allí nacen todas estas cosas, y también las soluciones, porque incluso hay librepensadores que llevan años buscando soluciones al temica. Si es que la cosa estaba ya malica antes de la megacrisis, así que ahora ya se ha puesto la cosa madura, pero negra, que el moho empieza nacer por todas partes, y era cuestión de tiempo unificar la situación en el gran Apocalipsis Media. Pues acho, aquí está, y nosotros con estos pelos.

 

"La gente se sigue tomando copas, pero no compra el periódico", dice el oráculo Berri. La punta de un iceberg llamado crisis de la comunicación, que por debajo esconde el enorme bloque de hielo llamado Internet que aún está por terminar de emerger. Un zagalón de pelohuevos de los de hoy no tiene ni puta idea de cuantas perras son cien duros, y no nos hemos dado ni cuen, que pondrá la mismica cara que cuando nuestros abuelos nos hablaban de la perra gorda y la perra chica… y de aquí a poco diremos que íbamos a un sitio llamado cine a ver películas y a comer palomitas (sí, en casa no saben igual) y comprábamos cedés de música en tienduchas de discos con encanto y grandes almacenes. Acho, que hasta el Fnac debe estar planteándose la conversión en una especie de Media Markt, según respiré ayer en Madrid, y tras la lectura de los últimos números de Rolling Stone y Cinemanía, en los que, de una exquisita fórmula subliminal, el Apocalipsis Media es monotema.

 

Lo peor de todo esto es que no es pesimismo ya. Esa etapa pasó, y los agoreros de ayer hoy pueden decir eso que tanto gusta a la rancia afición murcianista: Yo ya lo dije. Hoy, sí, hoy mismo. Porque todos los periodistas que leéis este blog podéis empezar a conectar noticias sobre nuestros medios de comunicación, sobre el cine en Murcia, sobre música, y nuevas formas de llegar, de vender, de subsistir, y descubrir que estamos rodeados de esa moho nueva, que aún no es consistente, pero que ha engullido la comunicación tal y como la conocíamos hasta ahora. Sí, todo es cambiante, y hay que estar al día, pero no nos confundamos… No estamos ante un problema de formación continua, que es inherente a cualquier profesión. Estamos ante la defunción de un mundo y el nacimiento de otro que no es hijo, ni nieto… es, de golpe, tataranieto. Saboread las redacciones, las películas en el Rex, los títulos de crédito, los trailers, y la publi de Movierecord, daros una vuelta por la tienda de discos, comprad unos cedés, volved al periódico del domingo, coged una última bocanada... y fuerzas para una nueva era. Acho, que lo dicen en Madrí. Vale.

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Foto: Icono periodístico lichtensteiniano

07/05/2009 11:47 achopijo #. sin tema Hay 20 comentarios.

Renfe Club Lounge

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Llegué a la estación dos horas antes de la hora de salida del tren, nervioso por cien mil cosas. Entre otras, trabajo por hacer, llamadas que responder, sudorico, ordenador colgando, una raya de batería en el móvil, dolor esguincero… Con mi trajecico enfrascado desde las 5.30 de la madrugada, con el viaje de ida a cuestas y tres cafetos en el cuerpo, después de una larga mañana de reuniones y  cientos de llamadas, y con la eterna duda murcianística  de si tenía que haber ido a Chamartín aún atosigándome me planté en Atocha. Allí estaba yo, oliendo a jabalí, con pinta de tener la gripe del avestruz, en la selva esa de Atocha, mirando la pantallaza. El Altaria murcianico no salía en las salidas aún. Tenía tiempo y cosas que hacer, así que mi objetivo era buscar un lugar relativamente tranquilo en el que poder abrir mi portátil y cargar el móvil, que el pinzamiento nervioso del quejido angustioso de su batería era, de largo, lo que más me apretaba el ventrículo izquierdo del corazón. Con esos objetivos y un 81 a 1 en las apuestas de poder cumplir al cien por cien, comencé a deambular por Atocha como una comadreja sin cabeza y un portátil colgando.

 

No había sitio en el café. Había hasta cola para pedir mesa, y en las mesas, payicos así como yo pero sin sudor, sin pinta de comadrejas, con sus portátiles abiertos, currandico así mientras esperaban, y la batería del móvil que lloraba cada medio minuto, y tres llamadas impepinables por hacer. Subí a la primera, desde donde salen las grandes líneas, por si allí había una salica o algún letrero de wi-fi libre. Sin darme cuenta me puse en una cola y un jurado me sorprende mirando al infinito de los pasillos: - Su billete por favor… Le miro así, y me dan ganas de hacerle una de Mel Brooks: - ¡Mira un elefante! Y salir corriendo en dirección contraria… Pero no lo hago. Saco mi billete y se lo doy: - Tiene usted preferente, aunque su tren sale de cercanías ¿quiere esperar en el Club Lounge? Paro el tiempo. Miro el reloj: 17.41, y enseguida compruebo que las apuestas en betwin han bajado a un relajante 1,65 a 1, y respondo: - Sí, gracias, por donde… - Entre y vaya hacia la vía 13, justo enfrente está la sala del Club Lounge. – Gracias, muy amable.

 

Una recepción de hotel, una sonrisa enorme delante de una zagala fresca vestida de azafata, hasta con pañuelico y cofia, y una sala enorme repleta de sofás bajos, mesicas, mesas de trabajo, sillas cómodas, luces, cientos de enchufes, un bar autoservicio con agua, cerveza, coca colas, frutos secos, barra, vasos, hielo, y hasta una sala con un letrero que dice: zona de silencio… Acho, un kit global de todo lo que en ese momento necesitaba, como si me hubiera encontrado a Aladín y con un chasquido hubiera puesto en mis narices la cura a todos mis males, la solución al 90 por ciento de los problemas madrileños de un provinciano ansioso en día de curro. - ¿Su billete por favor? – Gracias, gracias… El Club Lounge de Renfe, acho, si no escribía un post de esas dos horas iba a tener una herida abierta toda mi vida.

Saqué el cargador, cargué el móvil, hice las llamadas necesarias, vacíe mi correo, devolví los mails que era indispensable devolver, me bebí una botella de Evian helada que reconstituyó mi aspecto humano, y tuve tiempo de leer el As y el Marca, y darme cuenta que a tres metros estaba el jeta ese que era ¿bailarín? que se casó con la Ordóñez… Estuve tranquilo, incluso, obviando que la sonrisa con piernas del mostrador me dijo que en el Club Lounge no avisaban de la salida del Altaria a Murcia, que estuviera atento al reloj. Ni con esas. A las siete en punto bajé, fresco, a la vía seis de Cercanías, subí a mi tren, y pude viajar a Murcia con todos los objetivos cumplidos… ¿Está cambiando algo en mi vida, o es que Murphy libró el miércoles? Vale.

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Foto: Renfe Club Lounge Atocha

08/05/2009 10:18 achopijo #. sin tema Hay 30 comentarios.

Fototrofeos

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Anda que no me molan las foticos que hay colgadas en los restoranes del dueño con la famosera… Que pasas por las mesicas echando vistazos a ver qué famosote ha estado allí comiendo y siempre falta tiempo para verlas todas bien. Que no te vas a ir parando a ver las fotos entre comensales, por muchas ganas que tengas, que esas cosas se miran así, como que no quiere la cosa. Yo lo que hago es siempre imaginarme ese momento  foto en el que el dueño, o chef, o jefe del sitio se acerca al famosico para ofrecerle un hueco en su pared, que no hay medidor de fama más calibrado que tener foto en un restorán. Casi siempre la instantánea es idéntica. El jefe le pasa el brazo por el hombro al famoso, ya sea sentadico en mesa, o de pie junto al rótulo del restorán, que el famoso se deja hacer, así con cara de ciervo, y el jefe pone la mejor de sus sonrisas… que luego, cuando algún comensal curiosote pregunta, el chef engorda quince kilos y sale con eso: - Sí, sí, de to la vida de Dios… para aquí a comer siempre, es muy buen cliente… pero mejor amigo... Y entonces hay que insistirle al jefe para que cuente algo de cuando estuvo allí. Acho, es lo más parecido a trofeos de caza, fototrofeos de famosos, cazados.

 

Parece que muchos ponen restoranes para esos momentos famoso, que otro motivo para colgar esos trofeos en las paredes no hay, acho, se hace para lo que se hace, y punto pelota. El otro día estuve en Águilas, en la Casa del Mar, que es de los de fotos por doquier, y tenían a Julián Muñoz y a la Pantoja, con un par de huevos, allí puestecicos, con el jefe. Nos dijo que era cosa de la mujer… Toreros, futbolistas,  y presidentes de equipos de fútbol, lo que más, de largo. Acho, lo de los presidentes en los restauranes es de tesis también, o comen dos veces al día, o no se entiende ese acaparamiento de marquicos.

 

Anda que no tiene que ser precioso el momento colocación del trofeo. Sacar la foto, buscarle un marquico bueno, y pasar a la elección del lugar en el que colocarla, que irá impepinablemente ligado a la categoría del famoso cazado, según el criterio del jefe… Aunque en esos momentos de elección seguro que opina hasta el pinche que lleva dos días pelando patatas… - Acho, a Clemente ponlo allí abajo, que no se le vea mucho… Luego estarán esos pseudofamosicos que irán a comer y no les reconozcan, y ellos mismos pidan foto, que haberlos, los habrá, pardiez, claro que sí… y por el contrario, los famosos que no sean reconocidos y pasen desapercibidos, que igual algún chef ha tenido en su salón a Paul Auster y nifunifá.

 

El que no dejó pasar la oportunidad fue el Venezuela de Lo Pagán, acho, el último restorán en el que comí como un señor el otro día, con mi compadre Erri Berri, su futura y los Bernal, un arroz de la casa duro, pero riquísimo, con un Marina que salió espléndido, y una tarta de almendras que estuvo un tiempo en el top tres de postres. Allí el del Venezuela lopaganero tiene una buena colección de trofeos, el payo, que se sabe que de relaciones en la tierra va sobrado, pero con el ojo del mismísimo Tony Segarra, calzó su fotico, na menos, que con Woody Allen en las bruces de la entrada, con marco de los grandes, y la foto en tonos sepia, que acho, hasta parece el fotograma de una peli del susodicho, sentadico con el universal gesto de ciervo enjaulado, en una mesa, con la carta del Venezuela bien visible, y el jefe a su vera: - Buen cliente, mejor amigo. ¿Qué comería Woody en el Venezuela? ¿Qué pensaría cuando el chef se acercó a lo de la foto? ¿No tiene todo eso de las fotos en los restoranes un toque neoyorkino? Vale.

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Foto: No caí en hacer una foto del fototrofeo, que hubiera sido lo deseable...

12/05/2009 10:11 achopijo #. sin tema Hay 15 comentarios.

Penta, Strokes... y Antonio Vega

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Llegamos tarde, y no había casi gente. La luz era amarillenta, y las paredes rojas. Había barra por todas partes, una máquina antigua de tabaco junto a la puerta y sillas viejas amontonadas sobre mesas viejas en una esquina. En el centro, lo que parecía ser una pista de baile, y más allá escalones, en una especie de escenario. Un bareto cutre, pero con alma, que se respiraba desde el mismo portón de la entrada. Era una noche de esas tontas, en las que todo iba de carrerilla, cuando el dejarse llevar parece una virtud, en esos años en los que tienes todo de cara. Esa noche habían tocado los Strokes en Madrid. Era el concierto del año para los malasañeros de toda España, y ese ambiente se vivía en la noche madrileña, nieta de aquella movida que dio nombre a los ochenta. A la hora del Penta llegamos unos cuantos, no todos, y allí había otros tantos, amigos de un amigo que era amigo de otros amigos, que habían venido al concierto.

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Nada más entrar pedimos unas copas, y justo después de que la coca cola llenará el vaso de tubo clásico con sus burbujas sobre los tres dedos de cutty sark y los dos hielos, tras ese primer sorbo que reactiva, y dar el primer paso hacia la pista de baile, pisé algo. Levanté el pie y me agaché. Era una chapa amarilla de los Strokes, de algún modernen que aquella noche les había visto en directo. La cogí, la limpié, y me la puse sobre mi Lacoste azul marino para que me acompañara el resto de aquella noche. Había estado otras veces en el Penta, pero había sido un agobio, y no terminamos de hacerlo sonar como queríamos… pero aquella noche fue especial. Quizás porque no había casi nadie, porque estaba abierto cuando no lo esperábamos, por lo tarde que era, o porque no era viernes, por eso que tienen esas noches tontas... Al cabo de dos o tres copas, y diez o doce bailoteos con buena música, el dj accedió a la petición incansable de algún empecinado en escuchar el himno de la movida, en aquel bar, aquella noche íntima… y sonó La Chica de Ayer.

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Se escuchó más fuerte, y bajó el tono de luz. Bailamos todos, con un algo especial indescriptible, y una tirada de tejos ingenua y preciosa, por lo simpática e inofensiva que fue, y cantamos, con los ojos cerrados y las venas del cuello hinchadas, el estribillo de aquel himno, en donde nació, en un homenaje extraño que recuerdo cada vez que escucho Is this it, el disco que permanentemente llevo metido en el cedé del pequeño Getz, porque aún conservo aquella chapa amarilla de los Strokes, que irremediablemente me recuerda a la Chica de Ayer, a la única vez que disfruté de la música en el Penta, y a partir de ahora, también a Antonio Vega. Descanse en Paz. Vale.

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Foto: El Penta

13/05/2009 10:01 achopijo #. sin tema Hay 17 comentarios.

Rey del Fútbol

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No soy del Barça, ni soy del Athletic. No tengo simpatía por ninguno de los dos equipos, en absoluto. Para mi son lo mismo, e iré contra ellos sólo cuando su derrota favorezca a mi equipo, el Real Murcia. Pero si hoy, ya con el 1-4 en todos los periódicos, me preguntaran de qué hinchada me hubiera gustado ser ayer no tendría dudas. Hoy estaría orgulloso de ser del Athletic, porque ese equipo ayer ganó algo que no se puede comparar con una copa, ni con una liga, según entiendo yo el fútbol. El Athletic ayer demostró que el fútbol es algo inmenso. No es sólo toque, juego, vistosidad, marcajes, esquemas, jugadas ensayadas, técnica, visión, equipo, organización… El fútbol no es sólo lo que tiene este Barça invencible, porque ayer, durante los 30 minutos en los que las fuerzas estuvieron parejas, por fútbol, el Athletic le dio un repaso al que dicen es el mejor equipo del mundo.

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Con garra, coraje, orgullo, honor, fuerza, pasión, amor, entusiasmo, alegría, pundonor, brega, fe, ganas, ilusión, identidad, corazón, implicación, lucha, emoción, exaltación, fidelidad, compenetración, ímpetu, agallas, cojones, dignidad… identificación, con todo eso, el Athletic demostró que tiene algo que muy pocos tienen, y eso no es comparable a ningún título, porque además, con eso, jugó anoche una final, y llenó cientos de miles de corazones de esperanzas. No sé si tendrá que ver con el modelo Athletic, con que sus jugadores sean vascos o pseudovascos, o por el absurdo sentimiento nacionalista que ciega a algunos, en un lado y en el otro, pero eso no me importa lo más mínimo. Lo que yo vi ayer es que durante 30 minutos el Athletic jugó con cientos de miles de corazones dentro de sus camisetas, y con ese empuje, se comió al superbarça, con patatas. Era evidente que el Athletic tenía algo que el Barça no tenía, en una final de Copa del Rey, en el año 2009, había once jugadores que estaban por encima de otros once, y no eran mejores, pero iban ganando 1-0, y se adelantaban una y otra vez a sus rivales.  

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Dicen muchos que las aficiones no ganan partidos… que lo que importa es hacer un equipo, acertar con los fichajes, hacer fútbol… Bueno… que lo digan, que no les voy a quitar la razón, pero el fútbol es mucho más que eso, y aficiones como la del Athletic hacen que un amante de este deporte, murcianista hasta el fondo de su corazón, hoy envidie al Athletic mucho, muchísimo más que al Barça campeón. Vale que era una final, que también hay rancios en Bilbao, que habrá mucho borrego, como en todas partes, y quien quiera, que vea otras connotaciones que nada tienen que ver con el fútbol, pero es que el fútbol es todo eso también, y ahí radica su grandeza, porque como ya dijo Bill Shankly: “Algunos creen que el fútbol es sólo una cuestión de vida o muerte… pero el fútbol es mucho más importante que eso”. Hoy, con el anhelo de que algún día el murcianismo se parezca a la afición del Athletic, felicito al Barça por el título, y por convertirse en el Rei de Copes, pero como hincha me quedo con el ejemplo de una afición que anoche, perdiendo, hizo a su equipo Rey del Fútbol. Vale.

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Foto: La afición del Athletic, en Mestalla

14/05/2009 10:24 achopijo #. sin tema Hay 44 comentarios.

Terrazas

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Un día de estos tocará la noticiaza de que en Madrí han abierto las terrazas y veremos a la famosería con sus bronceados preveraniegos luciendo pechuga bajo la luz grisácea del atardecer en la Castellana, entre jardines cool, huose ajazzeado, minicanapés recalentados, copas de champaña, y sonrisas perfectas, que es lo que viene tocando ya. Los jefes serán los que hayan vuelto del Supervivientes, delgadísimos y marrones Beyoncé, con sus barbicas y camisas blancas… Que la temporada de terrazas viste mucho, acho, y aunque sea campo semántico del jeta way of life, tienen lo suyo, y no por ser patio de obregones y jinetes de reality el resto de los mortales no vamos a prescindir de tan agradable temporada, y es que acho, en Murcia, no-typical, teniendo las posibilidades de Jauja para el terracismo, no estamos muy puestos, y será por aquello del acho, déjalo estar… nuestro laissez faire murcianizado para utilización cotidiana en el ponernos con algo en serio.

 

Pues acho, el otro día, o mejor dicho, los otros días, como da gusto escuchar a algún transeúnte en algún picoesquina, echamos un ratico de los de echarle dos limones exprimidos en una nueva terraza en pleno corazón de la Nueva Murcia, que fue una delicia. Que mayo es mi mes, acho, y le preparé una fiestecilla sopresa a Pilar, para agradecerle que lleve ya 30 años siendo la mejor del mundo, y un sexto de su vida cargando con mi corazón a cuestas, con todo lo que eso implica. Así que adelantándome a la noticia madriloide busqué y encontré un pedazo de terraza nueva en la City huertana, que sin ser Le Ciel de Paris, es un honroso Cielico de Murcia, y eso que hablamos de cuatro alturas. En el Marla Center, ese edificio que uno se encuentra al salir de la Ronda Oeste por la salida de Juan Carlos I, hay una terraza coqueta que se llama Banaba, desde la que se ve pasar al Tranvía, se divisa el Cristo de Monteagudo y lo que queda de Huerta, el zoo, la Torre de la Catedral y un doble skyline según se mire a Norte o Sur, de la Murcia de siempre y de la Nueva Murcia, con las torres de Godoy, JC1 y la preciosa Torre Medi como acompañantes.

 

Aperitivo y un ratico al sol, con sillones cómodos, y el pub acristalado, que puede uno estar al fresco, o pasarse dentro y seguir viendo Murcia tranquilamente. De momento no creo que se monte el parbeo, que se estará agustico al atardecer, incluso para esa copa de entresemana que cuadra los cabreos cotidianos y amansa el estrés que hoy día llevamos cosido a nuestro currito diario, que las terrazas tienen eso, y la del Marla, lo tiene… y mucho por delante para mejorar lo que cueste arrancar, aunque de momento, yo vuelvo seguro, a echar unas charletas, en compañía de Murcia, y con esa luz anaranjada que sólo aquí envuelve a la ciudad y realza las palmeras, que ya quisieran los barbicas camisiblancos de la famosería para ellos solicos. Así que sí, que al terraceo, que es otra buena estrategia anticrisis, y aunque no nos dejemos la barbica, y nos sobren los kilos de siempre, ahí estaremos, y que todo rascacielos que se preste se ponga terracica, que se está muy a gusto teniendo nuevas perspectivas de nuestra Murcia. ¿Te gusta salir de terrazas? Vale.

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Foto: Los colegas, en la terraza del Marla

15/05/2009 09:40 achopijo #. sin tema Hay 18 comentarios.

Todo sea por los libros...

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Me manda el Ventiblog un rollo de estos de cadenas blogueras que yo no sigo mucho… porque no soy de cumplir estas cosas, para nada… pero como viene de Ventimiglia, un señor que se ha dejado 22 kilos porque le ha salido a él del pijo, y es un murciano de los de saludar levantándose el sombrero, y un cartagenero de los de saludar además con una respetuosa reverencia, no podía yo hacerme el sueco… y a pesar de la compañía a la que me ha adosado esta cadena, ni más ni menos que Sushi de Anguila, y Wunderk.

 

Digo a pesar de, porque si alguien quiere que este cuestionario sobre lectura le resulte realmente enriquecedor, lo mejor es que visite los blogs de mis dos compañeros de cadena, porque aquí poco hay que mojar. Que como lector, achopijo juega en Preferente y el amante del Sushi, y la musa del arte universal, deben andar camino de Roma para jugarse la finalísima de la Champions Book. Aún así, señor Ventimiglia:

 

¿Qué libro estoy leyendo? Sigo con Tokyo Blues, de Haruki Murakami. Lento voy, acho, que me pilló la gripe porcina en plena hinchá Murakamística, y tengo que retomar… Pero ojo, que aunque he descubierto tarde a Haruki, lo estoy disfrutando. Es lo bueno de ser un lector que lee a impulsos, que aún me queda muchísimo, pero muchísimo, por descubrir.

Un libro que nunca terminaré. Pues acho, aquí voy a hacer casi un copiapega con el Venti, que lo agarré por la casa de la playa de Au y Martínez hace poco, y lo empecé, que tenía título así para empezarlo, y a las ochenta, lo dejé y se me olvidó ya, y no creo que lo retome... ’El Cuento Número Trece’, de Diane Setterfield. Yo es que soy muy de iniciar libros, sí, un desastre, pero como en todo, que anda que no he empezado cosas y las he dejado a medio… Más del doble de las que termino. Lo cierto es que con el poco tiempo que uno puede sacar para la lectura si no es un sí, ya no lo será… supongo, y este me parece que ampliará el número de cosicas iniciadas en mi vida.

Un libro que me decepcionó. Pues no suelen decepcionarme, ni siquiera los que no termino, que son muchos. Si los dejo no es por decepción, es por incomprensión casi siempre, o a eso lo achaco yo. Todos tienen algo, como el cine, pijo, que no soy yo nadie para decepcionarme con libros, sobre todo porque de todos se aprende, y no he leído nunca de algo sobre lo que sepa tanto como para que me decepcione, que ser un mediocre de mierda tiene ventajas a montones, y una de ellas es que no te decepcione ningún libro. Eso sí, hay que me gustan, y que no me gustan; y ya se que los motivos pueden ser muchos. Pero bueno, por citar algún ejemplo reciente, diré que esperaba más de Viajes por el Scriptorium, de Paul Auster… pero acho, decir que me ha decepcionado, es mucho decir.

Un best seller que no tengo el más mínimo interés de leer. Todos los libros que se convierten en best seller atraen mi atención, y la mayoría los empiezo, claro que sí, pijo, y el resultado es sorprendente: no suelen gustarme, y me pasa al contrario que con el cine, porque adoro el cine llamado ‘comercial’. Así que en este tema haré un quiebro, y diré que como todos los best seller sí me interesan, os pondré un ejemplo de uno que empecé y que aborrecí: La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón. Me pareció una auténtica bazofia, y no entendí tampoco cual era la clave de tanto éxito… Así que un best seller que no tengo el más mínimo interés en leer es El Juego del Ángel, del amigo Ruiz Zafón. (Vaya choque con Venti en esto).


Un libro que me gustaría que me regalasen. Cualquiera. Un libro, sea el que sea, es siempre un buen regalo. Dice mucho de quien te lo regala, y siempre es agradable engordar las estanterías de casa. Me encantan las dedicatorias.

Un libro que me emocionó. Pues el último fue El Niño con el Pijama de Rayas, de John Boyle, acho. Lloré desconsoladamente. Aquí damos con el típico best seller que sí me enganchó, y ya os dije que me pareció una historia bien contada, a pesar incluso de lo previsible. Muy cinematográfica… aunque no he visto la peli, porque creo que joderá el relato.

Un libro pendiente que seguro que leeré algún día. Acho, acho, acho… no sabría decir uno… hay tantísimos, y además, sé que si pongo uno aquí igual ese no me lo leo jamás… Porque de lo que estoy seguro es de que hay muchísimos que me gustaría leer y que no voy a leer. Tengo clavado Escuela de Mandarines, de Miguel Espinosa, que he oído tantas veces que es un libro para sesudos, que hay algo ahí en mi interior que me dice a veces: - Aún no estás preparado, Yayo, todo llegará… y cuando esa voz me de vía libre, igual lo cojo, lo abro y empiezo a ver… Así que lo cuelo aquí, por si acaso las moscas, acho. Bueno, y tengo que leerme, como cualquier españolito medio, El Quijote, de una y en orden.

Un libro que me gustaría volver a leer. Soy un relector importante. Acho, los libros que me han gustado mucho los he releído varias veces... Alguno hay por ahí que tengo pendiente releer… y sobre todo son libros juveniles. Quiero releer un huevo, acho, como La Historia Interminable, de Michael Ende, Eloísa está debajo de un almendro, de Jardiel Poncela, el libro con el que más me reí de niño de largo, o cualquiera de El Pequeño Nicolás, de René Goscinny y he releído varias veces El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, y los del Capitán Alatriste, del amigo Pérez Reverte… Me gustaría releer El Hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl, que leí en la carrera y saqué unas conclusiones, para ver qué pienso ahora, diez años después de aquel librito que hubo que leerse para Antropología en primero de carrera. Es que lo de releer dice mucho de uno mismo… ¿Verdad?

Un libro que recomendaría. Pues yo siempre recomiendo Fiebre en las Gradas, de Nick Hornby, que es uno de los libros que más he disfrutado, y que a los que amamos la inmensidad del fútbol es como una biblia… que lo de menos es que sea de un gunner, porque sobre todo es fútbol. Recomiendo fervientemente Fútbol y Cine, de Carlos Marañón, un libro que no he leído de carrerilla, porque se disfruta cogiéndolo de vez en cuando y leyendo aquí y allá… y esos libros no tienen precio, porque son esos libros que han llevado detrás un trabajo de ratoncitos, y luego valen para siempre. Luego por hacer patria, os insto a leer Jinojito El Lila, del Maestro Campmany, y La Isla de las Ratas, de Santiago Delgado, un relato murcianístico necesario.

Un libro que me sorprendió. Bueno, me han sorprendido muchos, por no decir que casi todos, que como he dicho antes, todos tienen algo… Pero en su tiempo, que lo leí con los veinte añicos más o menos, me sorprendió Siddhartha de Herman Hesse, ya ves tú, que hasta me dio por leer cosas budistas y el capullo… y habría que releerlo ahora a ver qué pasaba…  Me sorprendió mucho, hace poco, Brooklyn Follies, de Paul Auster, sobre todo por el final, y bueno, diré que me sorprendió a mi mismo que me gustara tanto leer Los Gozos y las Sombras, de Torrente Ballester, sin saber que hubo una serie de televisión que hizo famosa esa trilogía que cayó en mis manos y devoré.

 

Pues ale, sumado a esta cadena bloggera, que viniendo de Venti es irrechazable… y que yo no voy a prolongar señalando a nadie… Aunque eso sí, todo Blogger que me lea y quiera darle gas al asunto, él mismo, que casque un copypaste y responda a este interesante compendium sobre lectura. Vale.

18/05/2009 14:00 achopijo #. sin tema Hay 12 comentarios.

Moticos

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Acho, las moticos… nene. Cuando la época de la motico yo miraba rana, que no he sido de motos en la vida. Pero que nací con el miedo a las motos en el cuerpo, cosido al miedo a las atracciones de feria tipo El Girasol y el Barco Pirata. Sí, acho, yo nunca me subí en el Barco Pirata. Nunca… y nunca, jamás, así como suena, he conducido una motico. Sólo en las de feria esas que iban dos bien amarrás al rail en el scalextric que daba dos vueltas a un circuito y las dos motos iban detrás de una lancha y un Range Rover, y en esas, aún con miedo. Si en algo ha tenido éxito Au en su vida es en lo de grabarme a fuego el miedo a las motos, que ella lo tiene también de nacimiento. No sé si somos una especie, como eso de que hay dos tipos de personas en el mundo, los que aman las motos, y los que les tenemos miedo chillao… porque también hay mucho nifunifá, que si tienen que irse a Yecla en moto, cogen y se van, y punto, que me quedo morgen.

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Es que en toda adolescencia que se precie ha habido un payo que tenía una motico de esas pequeñas que era lo más guay, que hubo incluso época de que alguno tenía hasta un Cart, acho. Después de la motico esa que era como de cross pero tamaño BH azul pequeñica, llegó la época de las vespinos, que no vespas, porque con todo, he querido alguna vez echarme una y montar un vespaclub en Murcia a lo modernen. Que nunca se supo la edad a la que se podía tener una, pero ha habido veranos que he visto yo zagales de 9 años fumando Fortuna a todo puño saltando los guardias muertos en la playa todos los días, cuando estaban de moda aquellas pulseras de nudos corredizos, acho. Anda que no era trulero montarse a la zagalapia en plan vieja huertana, pero delante, y salir quemando rueda. De aquellos años recuerdo personajes que cogían el vespino ese fino y se iban Murcia-Torrevieja sin despeinarse, con un casco de papel de fumar. Hora y tres cuartos, decían que tardaban.

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Yo nunca he tenido problemas en reconocerlo. No me subo ni muerto, ni vivo. Vamos, ir de paquete en una motico... No hay situación en la vida humana de mayor descontrol que ir de paquete en una moto. Prefiero a dos albanokosovares apuntándome con una AK47 a la garganta a viajar en motico por una autovía… porque algún trayecto corto me he visto obligado a hacer alguna vez, y he pasado después 56 horas sin comer.

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Pero de las moticos lo más chulérrimo era cuando pasaban por mi casica de la playa a la hora de la siesta a to puño, que a mi me jodían el Alpe d´Huez un minuto, pero a Martínez su sagrada y vital siesta sudorípara sillonera, que no he visto yo motivo más claro de absolución por asesinato en un juicio que un disparo a quemarropa a un zagalín motico vespino que pase a todo puño por la puerta de tu casa a las 15.52 de un día cualquiera de verano murcianístico. Menudas se agarraba Martínez, acho, que los motiqueros lo hacían con precisión británica, y pasaban con el crraaaaaarrrrrrrrrr justo en el mismísimo momento en el que Morfeo terminaba de susurrar el último verso del poema que trasladaba a Martínez al sueño ansiado de descanso… Ahora en El Puntal estoy iniciando similar animadversión, así que en el tema moticos he heredado de los dos, qué cosas… ¿Eres de moticos? Vale.

 

Foto: No sé por qué, pero la vespica me da menos miedo... ¿Montamos un vespa club? (Quadrophenia)

19/05/2009 11:11 achopijo #. sin tema Hay 24 comentarios.

Llaveros

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Ahora llevo uno de la Universidad de Oxford que me trajo mi suegro de su último viaje a Inglaterra, pero acho, se me ha jodido el tornillico que lleva y no hacen más que caérseme las llaves, que menudo lío. Igual llevo así un par de meses, agachándome a recoger las llaves sueltas, porque el tornillico pierde aceite… Así que tengo que cambiar de llavero. Menuda decisión de esas de no saber tomar… ¿Se compra uno un llavero alguna vez? A no ser que estén superdemoda algunos, y eso desde aquel de bola de hilo náutico no pasa, llaveros lleva uno el que pilla… Suele haber en las casas en los botes de lápices y bolis, con la canica, el imperdible, un sacapuntas… o en ese cajón en el que se guardan relojes antiguos, una caja con cartas, folletos, pegatinas… y cosas varias… Pero chungo. Porque además hace un tiempo comenzó una etapa de olvido llaveril sólo comparable al olvido que sufrieron los regalos ‘Recuerdo de…’ en forma de baldosas, tazas y platos. Que ya no se regalan llaveros así, fácil, como en los noventa.

 

El histórico de mis llaveros es cortico… Aunque unos diez más menos sí que puedo recordar. El primero era un llavero del ¡Real Madrid! Que me endosó un vecino, y que no duró mucho… obviamente. Ha habido varios del Real Murcia, pero han tenido mala suerte… cortas vidas, que un escudo del Real Murcia no es para llevarlo en el pantalón como si nada. Me ponía nervioso. Así que no me han durado mucho. No tuve el de bolica de cuerda náutica, y me posicioné en contra absolutamente del llavero arnés y similares, ese que obliga a meterse la camiseta o polo por dentro para que se pueda uno enganchas bien las tropecientas llaves que suelen llevar esos, y que aún llevan hoy día algunos, así enganchadico al cinturón, o a las hendiduras de los vaqueros, con un par de huevos. Los hay de cuero así con botón, de arnés puro en plan montañismo, y de ganchico. Anda que no es el llavero ese indicador de na, acho… Tampoco he llevado multiusos, ni navaja, ni participé en el intento de moda del llavero con el láser, que los hubo.

 

Tuve uno, medio de ganchico, pero que su ventaja es que era abridor de quintos, acho. Yo creo que fue el mejor que tuve, y me duró de los que más. Me lo regalaron al comprar una camiseta de Scorpion Bay, y me sacó de la situación hay cerveza y no hay abridor más de diez veces, lo que lo convierte en un llavero-abridor verdadero. Luego, bueno, tuve uno de publicidad de una aseguradora que era un monedica que giraba sobre un círculo exterior, que tenía su cosa, porque me pasaba el rato haciéndola girar, que siempre es importante para un occidental tener algo que toquetear, que los griegos ya tienen el rosario ese que trastean hasta cagando. Antes del actual que tengo que cambiar tuve una cinta, así, sin más, que me duró tiempo. Ahora medito buscarme un nuevo llavero-abridor, o probarme con un llavero-pentdrive, que por cierto, para regalo de empresa-boda-detalle es de los que luego sí se le da uso, para el que apunte este tipo de cosas… Ahora, sencillico, que ya he visto por ahí por Interné que hay llaveros-abridor-láser-equipodefútbol y hasta con radio, acho, que eso es demasié, que ya sufre uno pensando lo que puede perder si pierde el móvil, como para perder el llavero multifunción. Por eso ando más cerca del clásico abridor. ¿Usas llavero? ¿Cuál ha sido tu histórico de llaveros? Vale.

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Foto: Llavero abridor, clásico

20/05/2009 10:37 achopijo #. sin tema Hay 21 comentarios.

Hablemos del Gobierno

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Le preguntas a una zagala cualquiera, así, al tuntún, por la calle de la Aurora que qué río desemboca en Lisboa y te mira como si le hubieras dicho a malasangre los tres primeros reyes godos de la lista, que igual hasta le provocas un shock ojiplático que la mantiene varios minutos en un estado de reinicio catatónico. Que acho, puedes tener suerte y te toque una de sobresaliente, que si es premio extraordinario, o no le ha dado por ver Física o Química y eso, igual hasta lo sabe… pero lo normal es que suceda lo de la catarsis. Pues esa zagalupia puede coger, pegarse un polvazo bueno con quien se le arrime, con todas las letras, y preñarse, que luego así entre ella y sus 16 añicos, aborta... y dos piedras. Es su decisión, que lo dice José Luis de Rodríguez y Zapatero, nuestro presidiendo, que es gerundio. Lo de fumar ya no es decisión de ella, acho, que echarse un manolo y abortar sí que es cosa de su razón dieciañera, pero fumarse un pito es decisión de peso y para eso hay que esperar dos añicos. Una cosa es decidir abortar, y otra votar, o conducir, o fumar… Total, si abortar es para seguir disfrutando del sexo, según dice Leire, la Pajín, que todo tiene su explicación.

 

Mientras, la ministrica que se llama como eso que cantan los siete enanitos, sale con que un feto de 13 semanas es un ser vivo, no un ser humano. Si esto fuera un monólogo ahora me pasaría dos minutos largos mirando al infinito, en silencio. Vamos a analizar esto, que tiene rabo. ¿Se puede matar a un ser vivo porque aún no es un ser humano? Porque a las focas de Canadá se las pimplan que da gusto, a pesar de que las Aídos del mundo salgan defendiendo los derechos de las focas, seres vivos, y que se sepa sin planes para pasar a ser humanos en los próximos años, que no días… ¿Vale más la vida de un ser foca que la de un ser vivo? ¿Se refiere a ser vivo así como si dijera que es como una ameba, o un mosquito? ¿No tienen derechos los seres vivos? ¿Dicen estas cosas con consciencia y deliberadamente para que nos quedemos morgen los españolitos? ¿Lo dicen realmente para que no hablemos de los cuatro millones, la crisis, y el capullo? Yo es que llevo unos meses que ya pienso que igual esto de ser padre me ha trasladado de golpe al pensamiento rancio tardofranquista anclado en los valores de la España del No-Do, que me miro al espejo y no me encuentro.

 

Igual me dejo bigote, me engomino, me pongo tirantes, que como esto siga así, me veo sin remedio convertido en Martínez El Facha, para regusto de todos los prejuiciosos pijodetectores, y todo sin comerlo ni beberlo. Pero acho, yo no he hecho na, y esto de España no deja de írseme de las manos… Porque no me toques las bolas con guantes de lana, acho, lo de los coches y las ayudas es de argumento de película de los Hermanos Marx. 1.500, 500, 700, 1.000 + 500, + 700, 3.000, en total, 2.500… pero vente a Andalucía que allí da igual lo que pase en tu paísquedigacomunidad, que aunque seas de Socuéllamos, en Huercal Overa el coche te sale por mil lechugas menos, y que al Pepe el del concesionario, de Socuéllamos de to la vida, le den por el culo hasta dejárselo en carne viva. Así estamos, nenico. No sabría decir hasta dónde puede llegar esto, porque para mi raciocinio mediocrístico amurcianizado, con la absoluta carga de provinciano de mentón hacia fuera, hace tiempo que pasamos el carajo,  y con esto de que nuestro presidiendo se dirija a los padres del país diciéndole a las zagalas de 16 que se hinchen y si sale bombo decidan ellas por su pellejo, que los padres son como poner un cero en el denominador, ya no creo que España tenga límite… ¿Alguien sabe de una tienda de tirantes antiguos? Vale.

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Foto: Un ser vivo de 13 semanas

21/05/2009 14:38 achopijo #. sin tema Hay 35 comentarios.

Patatas Fritas

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Acho, con las patatas fritas de bolsa pasa como en la liga escocesa… incluso un poco más, si hay que ser sincero, que hay una, o dos, con una superioridad bárbara sobre el resto. Pero algo que no creo que exista otro producto en el que ocurra lo mismo, y juro por el Real Murcia que a mi no me paga nadie por decir estas cosas, que me salen del corazón. Acho, las patatas fritas de La Torre de la Horadada tienen un nivel inalcanzable por ninguna otra marca, y el que niegue esto será que no ha terminado de entender nunca lo que son pa-ta-tas-fri-tas. Menudo apetizer tenemos con las pataticas fritas, que un plato bien aliñado con sus tres limones maduros, sus seis boquerones bien elegidos, su sal, su pimientica, y sus siete u ocho olivicas desperdigás así en un platazo grande es cosa que si El Bulli aún no se ha puesto a deconstruir es por falta de visión culinaria, porque no conozco yo maridaje aperitivil más sencillo a la par que sabroso que ese plato, si puede ser de plástico, y un litrazo de Estrella de Levante más frío que la escarcha para arrimárselo descalzo en playa, con mar y solazo en el lomo.

 

Porque si a alguien se le ocurre montarse el mejunge patatafritil con unas Lays que se olvide del CRUJKC ese del patato, que toda la que no es de la Torre de la Horadada (Celtic de Glasgow) o de El Tano, a lo sumo (Glasgow Rangers) se convierte en papel mojado, que comérsela es como sentirse paloma o mújol comiendo pan con agua. Qué consistencia, qué crujir, qué aceitosidad majestuosa, qué romper en la boca el sabor a mar, con sol, con sal… y como piden cerveza las cabronas de ellas… Si es que aquí no hay post, acho, que para escribir de patatas fritas de bolsa sólo con la foto de las de La Torre de la Horadada estaba todo dicho. Leo eso de que han obligado a las Pringles (nunca me gustaron) a llamarse patatas, y me quedo morgen, pero enseguida, cual pensamiento instintivo al más puro estilo Homer Simpson, pienso en patatas fritas, y la imagen residual que plasma mi superyo es la bolsa de La Torre, y de ahí, al post que lees, acho.

 

Me acuerdo en un merendolo en casa de mi compadre Pedro Caballero, don Piter (man), embajador de La Torre de la Horadada y fundador del club de fans de susodichas patatas en Murcia, que un payo de esos de la especie humana que nace con un palo de escoba en lugar de una columna vertebral, dijo aquello de que aquellas patatas fritas no le gustaban, que estaban muy aceitosas… Recelo es poco, acho. Le miré así como mira Homer a veces entrepárpados, y espeté un - ¿Aceitosas? ¿aceitosas?... Aceitosas, dice, aceitosas… con todo el tono máximo de una trabajada mezcla de Faemino y José Mota, y creo que me quedé corto. Menudos prejuicios tengo yo para estas cosas… un palo de escoba que dice que las Patatas de La Torre de la Horadada son aceitosas. No me digas más. Para volver a tomar en serio algo que diga ese payo tienen que volver los dinosaurios a la tierra, acho. Me juego un codo a que era del Ciudad.

 

Uno de los secretos es la bolsa, acho. Primero por la tremenda facilidad para abrirla, aún después de haberse comido una bolsa antes, o sea, con los dedos, manos, brazos y cara bien untadicos de aceite patatil… y segundo por esa maravilla que hace la bolsa que facilita convertirla en recipiente sobre el que montar el mejunge… y no esas mierdasecas de plastipapel, que no se abren, resbalan, y además se pueden utilizar de espejo. Esas letras, ese logo… la transparencia… esas burbujas de crujidos… Ay! pataticas La Torre… ¿Cómo siguen vendiendo los de Matutano? ¿De qué patatas eres? Vale.

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Foto: Uniforme patatil del Celtic de Glasgow

22/05/2009 09:38 achopijo #. sin tema Hay 22 comentarios.

32!

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25/05/2009 00:00 achopijo #. sin tema Hay 38 comentarios.

El Dobladillo

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Recupero un post de agosto, sobre un tema muy achopijero, inspirado por El Adversario. Una de las grandes luchas de mi vida, y que aún espero ver antes de morir: comprar un pantalón y llevármelo en el acto con el dobladillo hecho. En esta crisis inventar una máquina instantanea de dobladillos sería hacernos millonarios minuto uno. A ver si alguien se pone.

Acho, puedes ver la final de la Champions en el móvil, llevar la vida en un pent drive, hablar con el bluetooth del coche con alguien que ande por Alaska, hacen trasplantes de caras, mandan máquinas a Marte, pero cuando te compras un pantalón hay que esperar una semana a que le hagan el DOBLADILLO. Me lo expliquen, por favor. Se escapa a mi forma de entender el desarrollo del mundo que ni Perry haya inventado un aparato en el que metes el pantalón y dos segundos después lo sacas con el DOBLADILLO hecho a medida, y si está inventado ¿por qué no lo tienen en todas las tiendas del universo? Ya cuesta lo suyo pasar por el probador, encontrar un pantalón cuyo tiro no te deje impotente, y que sea normalico, sin bolsillos, imperdibles, tonalidades, rotos, correas y botones por todas partes, para que cuando ya lo tienes, aún haya que esperar una semanaza para poder llevárselo a casa. Acho, ni la confirmación de lanzamiento de misiles en las pelis de submarinos es tan paliza.

Lo del DOBLADILLO es una de esas cosas que se siguen haciendo como hace dos siglos, que tiene su encanto, sí, pero acho, en cosas como esta del DOBLADILLO en la que es más necesario que la vida poder comprarse un pantalón en el acto, no hemos avanzado, más valdría seguir en coches de caballos por ahí, sin contaminar, pero con lo del DOBLADILLO solucionado. Si es usted ingeniero y está leyendo esto, póngase a ello, que el máquino no creo que sea muy complejo, sólo tiene que hacer una pequeña doblez, lo que es el puro DOBLADILLO, desprender lo sobrante, y coser sobre la parte doblada, o sea, el DOBLADILLO en sí, y listo, pijo. Un paso para la humanidad más gordo que el de Armstrong, diría yo, y un forraje de euros que ya quisiera yo saber hacer máquinas simples.

DOBLADILLO MAKER S. A. y a ganar pasta. Le vendes las primeras 100.000 máquinas al Corting, que menudo giro a la política de vender pantalones, o la comercializas individual, que sería otro tema, tener una DOBLADILLO MAKER en casa, para cualquier tipo de DOBLADILLO. Pero por favor, que no tengamos que esperar una semana para que nos den nuestro pantalón, que vamos a estar de vacaciones en la luna y sin poder comprarnos unos pantalones en el acto, a no ser que sigamos cortándolos a la me cago en diez, o forzando el DOBLADILLO falso, ese que se puso de modé hace un par de años made in Italy, con to el vaquero dobladico en los pies, por eso de que no te hacen el DOBLADILLO. ¿Dejas tu pantalón para que te hagan el DOBLADILLO? Vale.

Foto: El dobladillo

26/05/2009 10:21 achopijo #. sin tema Hay 10 comentarios.

Territorio Series

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Lo de Antena 3 ya tenemos que tocarlo, acho, que no puede uno verse una final de Champions atragantado con un  minicabreo cada dos minutos porque toca ver la retransmisión en Antena 3, y eso que estaba el mismísimo Matías Prats, el hombre leyenda, y nos libramos de JJ Santos, el Gran Pez más worst del mundo, en la decisión murcianística peor tomada en la historia de esta bendita ciudad, que más tonto, y periodista con ínfulas no existe sobre la faz… Porque el tal Luque, el señor de los ojos que nos narra el fútbol en la 3 no es mal tipo, el payo, aunque sea cansino con sus elogios, suelte tópico tras tópico, y se quede tan ancho, que a eso ya estamos hechos. A lo que no hay derecho es a lo de los Hombres de Paco, la película suputamdre y al mensaje que toque ese día, que no se puede ver fútbol con esas, y no es un detalle pequeño, ni una locura de hincha, es insufrible, y no conozco yo persona que al escuchar esas mierdasecas decida que va a ver los Hombres de Paco sí o sí.

 

Que hay que coger y ponerle el mute, pero acho, es que eso no es suficiente. Pijo, que llevan en Roma tres días el Manu caragrande y to la pesca, y luego te obligan a ver la final en Mute, cuando podrían hacer algo medianamente pasable, y olvidarse de aprovechar que tienen 3 millones más de pesca entelevisionada para venderles cagarrutas de series y poner así por abajico anuncios de la cadena, que anda que no joden tampoco. Nos tienen en la manico y entonces nos obligan a escuchar que el Chapi Ferrer no se pierde un capítulo de la malobradísima Chica de Ayer, los domingos por la noche, que El Chapi, menos ver la 3 hará hasta el pinopuente.

 

Pero acho, ayer fueron más allá. Pero, acho, peor que lo del himno de la Copa del Rey, para mi diez veces peor, es que nos quitaran esos minutos de después del final de celebración, de hinchadas, de naturalidad, y de los periodistas corriendo como locos detrás de los jugadores para ponernos anuncios sin sonido y dejarnos el recuadrico ese, que casi nos perdemos hasta la entrega de la copa… Que si el ojicos diciendo que no tiene retorno, que si el Manu entrevista al Rey de espaldas y a gritos, sin preparar en absoluto, que no hablan con Guardiola, que meten en diferido la entrevistica a Eto´o, que si dan paso al del felquillico y no sale… vamos, que tenía que ponerse Matías a tapar agujeros cada dos segundos, y nos perdimos esos minutos después de tragarnos una final condimentada con la programación de Antena 3 de la semana, por no hablar de los comentarios de Rambito Bakero, que habla como jugaba, echando balones atrás. Que eso, que lo de Antena 3 no puede pasarse por alto, y a ver si cogen sus bártulos, desocupan el territorio Champions, y nos liberan de sus paupérrimas retransmisiones futbolísticas. Vale.

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Foto: Territorio Champions

28/05/2009 13:02 achopijo #. sin tema Hay 32 comentarios.

Alhucemas

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A mi abuela Mamen, porque sí.

Esta semana he pensado en la Isla de Alhucemas. He pensado en cómo serían los atardeceres desde lo alto del acuartelamiento allá por 1963, cuando la isla se quedaba en silencio y sólo se escuchaba el mar romper contra las rocas. Cuando los únicos niños que vivían en el cuartel ya dormían, y su madre tenía unos minutos de sosiego para mirar por alguna ventana hacia el horizonte, y coger fuerzas para vivir un nuevo día de aquel verano tan excepcional, quiero pensar, como amargo. Ella estaba embarazada, y pasaba las horas del día sola, con cuatro niños pequeños y un bebé que cuidar, enseñar, alimentar… tres niñas, un niño y una preciosa bebé, a los que legar un cariño inmenso. Imagino el momento en el que volvía su marido al cuartel, tras varios días fuera, con su uniforme, una sonrisa única, y muchos paquetes con los que paliar aquella soledad tan excepcional, quiero pensar, como amarga. Imagino el alboroto, y la alegría de las pequeñas, y las carantoñas del bebé, ante la sonrisa sostenida de una madre ejemplar.

 

Había una piscina de latón, de agua de mar, y días de viento cálido. En las mañanas de silencio podían escucharse los pasos acompasados de los soldados en la instrucción, entre los graznidos de las gaviotas. Imagino tazas de gazpacho, y niños correteando por el pasillo mientras ella hervía unas verduras y daba de comer al bebé. Imagino días largos, larguísimos y cansados, y esa sensación de fuerza sin igual que hace que las madres de todo el mundo puedan sonreír con el corazón después de tanto esfuerzo, cuando una niña pequeña pregunta por qué flotan los barcos en el mar, o por qué están pasando el verano en aquella isla solitaria, dentro de aquel trozo de cemento habitado por soldados y presidido por una bandera de España. Los soldados estaban allí, pero la suya era otra historia. Ella estaba en una isla familiar, mental, dentro de un islote, a dos pasos de África, en medio del azul, largos meses de sol, amarillo fuerte al principio, y cada vez más anaranjado, y un cansancio amargo, y a la vez, excepcional, quiero pensar.

 

Con unos ojos gris claro, vivos, brillantes, idénticos a los que tiene ahora, la imagino mirando por esa ventana, al atardecer, hacia el futuro, con tantos motivos y tanta fuerza para hacer frente a un nuevo día, que aquellos pensamientos lanzados contra el destino por el amor de una madre pasaron por encima de la isla, vencieron el horizonte y atravesaron el tiempo; y hoy los siento en mi alma chocar, como las olas contra aquellas paredes verticales que separaban la isla de Alhucemas del Mar Mediterráneo. Creo que aquellas miradas le ayudaron a pasar aquel verano amargo, y excepcional, quiero pensar, al menos porque hoy, 46 años después, siento esa fuerza dentro de mi cuando cierro los ojos y pienso en Carmen Bohórquez, mi abuela, una heroína que ha hecho que toda su familia viva la ilusión que ella anheló para sus hijos, y que hicieron posible que aquel verano amargo hoy sea para sus hijos, sus nietos y bisnietos un verano excepcional. Vale.

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Foto: Islote de Alhucemas

 

29/05/2009 10:45 achopijo #. sin tema Hay 16 comentarios.

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