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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2009.

El Cuervo

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Terminaba la noche murciana, un sábado cualquiera, de un fin de semana cualquiera, en aquellos años de noches largas, tertulias, bailoteos, y carcajadas geniales, y nos hizo gusanillo entrar al bar del Cuervo. No éramos asiduos, pero todos habíamos empezado alguna noche entre vinos dulces y cacahuetes, contando chistes, y escuchando las leyendas del barman murcianístico por excelencia. – ¿Cómo se llama tu padre? – Ehhh… y antes de que pudieras contestar, El Cuervo ya te había dicho que hace 25 años le puso un vino a él y a sus amigos. Causaba admiración, porque El Cuervo en un segundo estaba dentro del grupeto. Se hacía respetar, y entraba contando alguna andanada, con la vida pasada de aliada, y esas expresiones del que se las sabe todas, y las disfruta, echándolas sobre la mesita de madera, noche tras noche, a veinteañeros con el puntico, estudiantes, marroneros, borrachos, empollones, adolescentes, atormentados, enamorados, genios, tímidos, dicharacheros… para todos tenía la mueca adecuada, el comentario que le situaba, allí, a la luz amarillenta de su bar antiguo, en el que cuatro generaciones de murcianos han brindado con él.

 

Aquella noche nos entró con el ron. Después de acreditar que conocía a nuestros padres, a sus amigos, y nuestros hermanos mayores, y a los pequeños, El Cuervo nos contó cómo se hacía el ron en Cuba, y cómo vivió tres días bebiendo ron y follando, sin nada más que echarse al cuerpo, en un viaje sideral, años ha. Sorbimos la historia con devoción, como público de un espectáculo privado, irrepetible. Hacía pausas. Miraba a los ojos. Sonreía. Bebía un sorbo de vino. Partía un cacahuete. Peter, Hugo y yo, escuchábamos. Preguntábamos detalles, y él, se regocijaba. La historia era lo de menos. – El ron envejece como los hombres buenos, el sabor a caña se limpia con los años, como la sabiduría, y al final queda ron puro, como cuando muere un hombre, que queda sólo lo bueno que hizo. Brindemos, y olvidemos. Que nos recuerden por lo bueno.

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– Lo bueno de estas noches es que nunca las olvidaremos, Yayo. Me decía Peter después, camino de casa, cruzando La Merced, con los primeros rayos del sol de domingo. El Cuervo juntó dos mesas, y se puso de pie sobre ellas. Se aupó a una leja alta, frente a la barra de su bar. Allí había tonelitos de madera. Fue al más viejo, y más oscuro. Con el puño cerrado, tocó como llamando a una puerta, varias veces. - ¿Escucháis? Ahí dentro tengo el ron que me traje de aquel viaje a Cuba. ¿Queréis probarlo? La noche iba a terminar con el sabor del ron, sin metáforas. Un ron especial, de un barril especial, de un viaje especial, en una noche especial. El Cuervo llenó una botellica, y arrimó cuatro vasos de chupito, sucios, sobre la mesa.

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Los vasitos sonaron a madera cuando los lanzó, uno a uno, hacia nuestra posición. Colocó el ron en el medio, e inició un ritual, en silencio, para llenar cada chupito, con delicadeza. Se sirvió. Se acercó su vasico, y aspiró de cerca, cerrando los ojos. Le mirábamos obnubilados. Por un segundo, pareció desaparecer de allí, y transportarse a Cuba, años ha. Hicimos lo mismo que él, y probamos el ron, mojándonos los labios, cerrando los ojos… excepto Hugo, que se bebió aquel ron histórico a lo Pancho Villa, de una tacada, en plan cerebrito (luego le recordamos aquello durante varios años). Saboreamos. Brindamos por el recuerdo. Nos despedimos bajo la persiana del bar, medio cerrada, con el sabor a ron añejo, y a un recuerdo vivo. Aquella fue nuestra noche veinteañera con Paco El Cuervo, como la de tantos otros. Cierra El Cuervo. Siempre estará en nuestra nostalgia tasquera, y ligado al alma de Murcia. Larga vida a esos recuerdos. ¿Cómo fue tu noche en El Cuervo? Vale.

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Foto: Taberna El Cuervo

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P.D.: Para Knight, con las gracias por darme un tema importante...

02/10/2009 11:19 achopijo #. sin tema Hay 10 comentarios.

Un Buen Día

Con la fresca, en día de sol azul, y alguna semana antes de que la escarcha aparezca sobre lo poco que queda de huerta, salgo vestido de corto, con mi Ipod, escuchando la selección de canciones de Andrés Calamaro que se reactivaron con el conciertazo del sábado pasado. Paseo desde el Cruce del Puntal hasta la Redonda, a buen ritmo, mientras la luz del entretiempo murciano va subiendo hacia el otoño. A la vuelta, paro en la camioneta de churros, y subo dos chocolates y ración y media de porras. Desayunamos bien temprano, después de una ducha templada. Periódicos. Recordamos la corazonada, que al final tuvimos todos, cuando nadie creía que pudiera ser. Bajamos al centro. Alfonso X está mejor que nunca, como siempre. Pasado el mediodía la parbá de paseadores ya se arremolina sobre las barras del Café Bar. Aún quedan mesas. Familias de boda, carricoches, y manga corta, aunque ya se ve algún jersey al cuello. Los amigos van llegando. Te encuentras a unos y otros, y se habla de todo un poco. De aquel día, de este, del otro, unas risas, y algo de fútbol, siempre.

El tiempo se alarga, en ese ambiente aperitivesco único, en el Romea, Las Flores, o el Café Bar. El plan va cogiendo forma, y después de dos o tres bolitos, terminamos acogidos por nuestro maestro, el Niño de la Parranda. Mesica fuera, sol de otoño, que aún pica, y buena conversación. La crisis se nota, pero las terrazas están a tope. El Guille pide otra rosquilla, y señala los camiones de las obras, parados durante la siesta del sábado. Se acerca la hora, y el estómago empieza a hacer chiribitas. No es amor adolescente, es ese sentimiento de nervios que todo hincha experimenta en día de partido. Unos se van, otros llegan, los caminos se separan, y caemos en el bareto de siempre, pantalla grande, con la 7 bien puesta, que se escuche narrar al grandísimo Joaquín Martínez. El Real Murcia nos vuelve a necesitar, y con él seguimos el día. Sufrimos, gritamos, comentamos, nos abrazamos, nos damos ánimos unos a otros, y con el pitido, descansamos, sea cual sea el resultado. La próxima semana volveremos a jugar, y allí estaremos.

De vuelta a casa me cruzo con veinteañeros, de aquí para allá, preparando un nuevo Saturday night murcianístico. Dicen que ahora pega lo de Atalayas, pero las tascas siguen oliendo a desparrame y jolgorio. Paso por la puerta de El Cuervo, y recuerdo aquella noche. Nostalgia, justo un momento antes de salir del barrio. Juan Carlos I ya está gris, las farolas empiezan a pintar todo del color de la vorágine, y yo vuelvo a casa, contracorriente. Hay pelis aún por ver. Un baño con El Guille, entre lanchas, muñecos y muchas carcajadas. Cena, y se duerme en mis brazos. Un hervido huertano, con cebolla, zanahorias, judías y patata aligera el día, justo antes de sentarnos en el sofá, y elegir la peli de la noche de sábado. Mañana, toca descanso, y prepararse para otra semana de laburo. Pasada la medianoche, caemos, y ya hay que taparse con la colcha. Antes de dormir, sonrío, para despedir este sábado. Un buen día. Vale.

Vídeo: Los Planetas, Un buen día

04/10/2009 09:38 achopijo #. sin tema Hay 12 comentarios.

Sueños de Niño

Riham tiene un añito y medio. Es morita. Su mamá trabaja todo el día, y casi no puede estar con ella. No puede cuidarla, porque no tiene tiempo, ni recursos, ni posibilidad alguna de mantenerla. Fuera, sólo está ella. Ya no es un bebé. Tiene carita de niña buena, con la piel color canela, y un pelo negro azabache precioso. Sus pestañas son largas, como las de una modelo de Margaret Astor. Sus mofletes brillan como los de una muñeca de porcelana, y sus labios finitos, aún lactan en sueños, haciendo pucheritos de biberón. No he conocido a Riham, porque cuando la he visto hoy me estaban hablando de ella por primera vez. Estaba profundamente dormida, en su camita, pegada a sus pulmones con cables y monitores, en una habitación de la UCI pediátrica, en el nuevo Hospital Materno Infantil de la Arrixaca. Riham lleva allí toda su vida, desde que nació. No puede respirar por sí misma. Su casa son aquellas paredes de hospital, y sus mamás, las enfermeras de la planta, que la agasajan y juegan con ella, dándole todo el cariño que pueda necesitar.

 

Riham dormía. Soñaba. Quietecita en su cama, bien bordadita en su almohada, arropada entre las sábanas, mientras se escuchaba perfectamente el ritmo mecánico, acompasado, de su respiración a través de dos tubos que salían de su cuellecito, y que desde el primer día la mantienen viva, enganchada a una máquina. Sofía, la supervisora de la planta, me habla de Riham, su niña del alma. – Es una niña más. Como todas las demás. Pero para respirar, necesita la máquina. En la mesita de su cuarto hay cuentos, y una tele. Le ponen películas, dibujos animados, y Riham regala sus primeras sonrisas a todo el que se acerca con carantoñas; enfermeras, payasos, doctores... – Es la alegría del hospital. Sofía la mira con una dulzura imposible de describir. – Es una niña. Repite. Lo es. Ella es una niña, y Sofía, como todas las enfermeras de la planta, es su familia. El sueño plácido de Riham dice eso, y mucho más.

 

He pasado el último año viendo dormir a Guille durante muchos minutos seguidos. El sueño de un niño es una ventanita a lo más profundo de uno mismo. ¿Qué sueña un niño de un año? Despiertos son todo ingenuidad, felicidad, necesidad… ¿en qué consistirán sus anhelos? Riham tenía la misma expresión de placidez que Guille. Esa mueca dulce, que hace que te preocupes por él, y por todo lo que hay en la vida a lo que tendrá que enfrentarse, cuando entienda tantas cosas que no pueden ocupar sus sueños ahora, ni sus pesadillas. Al ver el sueño de Riham sentí lo mismo, pero una lágrima enorme subió desde mi estómago hasta mi corazón, y por un segundo viví una pena tan profunda que no voy a olvidar nunca. Sofía miraba a Riham, con esa cara de dulzura: - Es una niña. Dijo entonces… y me tranquilicé. Es una niña. Supongo que es la mejor respuesta para algo tan incomprensible.

 

Me fui de allí con el corazón encogido, pero a la vez, sintiendo una admiración excepcional por Sofía, y por todo el personal de la planta, la familia de Riham. Una familia muy especial, que cuida de ella con profesionalidad, y a la vez, con un cariño humano que es, por sí solo, una esperanza para la vida de Riham. Sus primeros pasos, sus sonrisas, y sus primeras palabras, sus gestos, sus biberones y sus meriendas, sus pañales, las carantoñas… todo eso lo tiene Riham gracias a todas sus mamás, un cariño que no se aprende en ninguna facultad, ni escuela. Ese cariño se respiraba en la habitación de la UCI, y en los pasillos, y en la expresión de Sofía mientras hablaba de ella. Un cariño que forma parte del día a día de muchos profesionales, enfermeras, a las que por encima de todo su esfuerzo, hay que sentir como esas personas que están ahí, cuando nadie más está, y que a Riham le permiten, al menos, soñar, como sueñan los niños, porque Riham es una niña más, gracias a ellas. Vale.

05/10/2009 14:12 achopijo #. sin tema Hay 12 comentarios.

Barbicas

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Acho, se ha puesto de modé la barbica, nenes. Aquí el culjanter ha sido mi hermano bernal, que lleva barbipuesto ya desde antes del verano, con unos recortes que ni Llongueras. Ahora se la ha dejado David, y con eso, ya está la cosa clara. Toca barbica. En los tiempos de barbica universitaria el máximo exponente era mi compadre Soni, que vestía, y viste, una barbica pelinaranjoide que ya la quisieran Beckham, Pitt y compañía. Con la barba pasa como con la vida, que la ves en otros y la quieres, pero luego la tuya no es como la de los otros, aunque barbica sea. A mi me mola mi barbica, pero acho, si ya soy carapanero, con la barba más que sexy al descuido, lo que parezco es el Oso Yogui. Bueno, de vez en cuando me la dejo, que para barbicas la de mi Martínez, que tiene los años que yo tengo, acho, con sus canicas. Las tres veces que se ha afeitado al cero la barba mi progenitor, cuando le vimos por el pasillo salimos corriendo y llamamos a la Policía: - ¡Hay un extraño en mi casa!

 

Los barbica con gafapasta también están pegando ahora. Hay un solapamiento interesante de la modernez, como pasa con todo, que llegará a su punto álgido sin en un mes vemos a Guti Haz con su barbica correteando por los campos. El caso es que ya se dejó un perillón así de espadachín… Ya veremos. Lo que sí podemos dilucidar es que lo de las barbas se ha dado por películos. Que los Pitt y Carrey, otro que han metido en el saco, se las han dejado por el papel. Una pena que a James Woods no le haya tocado nunca un papelón barbudo, que hay por ahí tres o cuatro a los que les pagaría una cena con tal de verles con barbica cerrada. James Spader, Gabino Diego, Stanley Tucci, Silvester Stallone o Justin Timberlake, el único caso en el que creo que objetivamente la barba no le sentaría nada bien. Tampoco estaría mal vernos un día a Bandido, Peter (man) o al mismísimo Sushi de Anguila bien abarbicados, que un cambio de imagen así a veces se hace necesario.

 

Gran parte de lo bueno de dejarse barba es cuando te la quitas, acho. Aunque el afeite de barbaca es chungo, se gastan de tres a cuatro cuchillas desechables, el resultado final es, al menos en mi caso, y gracias a mi pan-cara, un culo de bebé brillantico, más suave que las pantorillas de Mimosín. Luego está lo de los besos. Al Guille cuando llevo barba le salta la alarma anti arrumacos en el segundo uno cuando me acerco. Ese sonido gutural gargantero que utilizan los bebés como repelente se activa cuando me acerco a 5 centímetros. Sin barba, aún aguanta dos o tres besos y apretones. A las payas… bueno, habrá de todo, que a alguna le gustarán los pelos y eso, pero así, en general, y por los tiempos que corren, me pega más el rasuramiento facial. Además, hace unos años vi un reportaje super gay sobre hombres-hombres, que van soltando aceite por un tubo, pero su cosa es ser peludazos barbipuestos, y se hacen llamar osos, los payos. Se gustan por las barbas. Aquel día fijé algunos conceptos en torno a mi imagen barbicera, y el Oso Yogui que decidí contener, no vaya a ser que. Aún así, veremos si no me dejo atrapar, que con el otoño, un par de semanas de barbica no vienen mal. ¿Llevas barbica? Vale.

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Foto: Jim Carrey, con barbica

09/10/2009 09:38 achopijo #. sin tema Hay 18 comentarios.

Farolas Pedáneas

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Acho, cuando cinco o seis de la clase se te arremolinaban así alrededor como lobos encrespados esperando una señal, y tú te sentías como un conejico, mirando a un lado y a otro, esperando el instante del ataque para tratar de salir corriendo y evitar sus garras, lo normal era que se estuviese fraguando una farola. Hacer la farola era una de las putadas más propias del recreo. Si los lobos eran malintencionados, podían hacerte un buen estropicio escrotal, aunque también dependía de otras cosas, como qué tipo de calzoncillos llevabas, pantalón, época del año, y en qué farola te la hacía. Si la farola era fina, peligro. Si era un farolón, menos problema, que era más complicado que te abrieran en canal. Lo normal era contar hasta diez enfarolamientos. A mí no me han hecho muchas, que como correteador, no era malo. Pero alguna cayó, nos ha jodido. Aquello era hacer la farola. Pero lo de hoy no va por ahí, aunque claro, la palabra farola siempre la entenderé con ese doble significado.

Es que acho, han puesto unas farolas nuevecicas en la Gran Vía que tela marinera. Como para no comentarlo. Recuerdan a aquellas parisinas que trajeron para la Calle Correos, pero tienen un plus. Son más grandotas, y no servirían para hacer farolas recreriles, porque son rectangulares. De forma, bueno, pasan. Me gusta lo que es el farol, vamos, lo que da la luz, que al fin y al cabo es lo importante, porque está bien alto, y es una luz blanca de esa moderna que no contamina lumínicamente, pero ilumina bien. Parecen hoces sin martillo, esa es otra. Pero al parecer el diseño vanguardista de faroles sigue estancado en la cosa hoz, y hay que tragar. Además, llevan doble iluminación, una en la puntica, y otra en lo que es la hoz. Lo que no me termina son las lucecicas que llevan aparejadas, en un tono amarillo navideño, en todo lo que es el troncazo farolero. Son cuatro bombillicas, que hacen un total de seis por farolo, y eso debe ser un gastaco bueno. Cuando las vi por primera vez, acho, creía que estaba viviendo un deja vu a lo bestia, y que estábamos en Navidad en pleno septiembre, cuando quitaron las lucecicas de los moros, y seguían allí las bombillicas amarillas.

Pero lo mejor es lo de las pedanías, acho. Ahí yo sí veo detalle. Por el Interné ya he leído a alguno que critica. Si es que… Anda que si en Madrí nos dan una farolica a cada capital de provincia en la Granvi, no iba a ir allí la pesca a hacerse la fotico de turno en su farolica más contentos que un perro ratonero cuando le tiras una morcilla.  Pero claro, aquí en las Murcias no es lo mismo. Pues acho, a mi me parece un detalle capitalino de señorío. Aún no he buscado la farola de mi pedanía, que soy of The Puntal city, a mucha honra, y en cuanto pueda me acerco y me hago fotón allí vestido de huertano, con mi farola en el down town de Murcia. Así que en general, lo de las farolas, bien, por el ahorro, la luz, y los nombres de las pedanías. Con el detallico de invertir los colores de los taxis, que fueran rojos con la rayica blanca, ya seguíamos creciendo en eso que tanto nos hace falta: identidad murciana, pijo. ¿Te gustan las farolas pedáneas? Vale.

Foto: Farolica nueva

11/10/2009 14:55 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

La Combina

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Fue nuestro gran sueño, y se puede decir que lo cumplimos. La temporada 2002-2003 La Combina, nuestra primera y única aventura empresarial en el mundo de la comunicación, titulaba un ‘Va por ti’, con una inolvidable ilustración de César Oliva de don José Rico, Panadero de Archena, apoyando al murcianismo desde su recién estrenada tribuna celestial. Aquel año fue entero por él. Con toda la ilusión del mundo hicimos real nuestro sueño: Una revista murcianista, para los murcianistas, y la llamamos La Combina. Éramos unos chavales (un poco más que ahora), y apenas tres años después de licenciarnos, nos pusimos a crear una empresilla, a hacer de comerciales, a cobrar facturas y pagarlas, y a la vez, a disfrutar haciendo periodismo murcianista. Con Andrés, Paquito Martínez, Pepico Bernal, la inestimable colaboración de la gran Gloria Nicolás, los diseños de Martínez Abenza Junior, Carletto desde la distancia, y el apoyo pamplonica y gijonés, arrancamos la temporada fuerte, y en poco tiempo, teníamos planes de expansión, para hacer revistas de programa de partido en varios campos de Primera y Segunda División.

 

Partido tras partido elaborábamos con mimo los contenidos, y luchábamos en despachos con caimanes del marketing murcianístico, sin experiencia, pero con ilusión. Pepe el de las gambas, el Pato´s, Krafft Auto, Espaicasa, y por encima de todos, Davimur autos, nos daban aire, y salíamos, todos los domingos, con más de dos mil ejemplares que nos quitaban de las manos, en aquella grandísima temporada con Vidal de maestro de ceremonias. El perfil que le dedicamos en alguno de sus números fue reconocido por el propio entrenador como uno de los artículos más fieles sobre su fútbol que jamás había leído. Era una revista coqueta, llena de fútbol, de murcianismo, y de ilusión. Una ilusión que fue partícipe de aquel gran Murcia de Ismael, que acabó haciendo de aquel brindar la temporada al Panadero de Archena, una realidad: Un Murcia de Primera.

 

No puedo olvidar que las pasamos canutas, incluso años después de todo aquello, con deudas por nuestra inexperiencia, más que otra cosa. Deudas y pagos que nos costaron disgustos, pero que no lograron apagar el orgullo que hoy aún sentimos quienes participamos en aquella aventura cuando sacamos la colección completa de Combinas y le echamos un vistazo. Hubo quien llamó, temporadas después, solicitando dos o tres números que le faltaban para completar la colección, y esos detalles ya son mucho para guardar el mejor de los recuerdos de aquel año de lucha, y de ilusión.

 

La Combina ha vuelto. Esta vez en Internet, como una esquinita murcianista más, que mantiene intacta la ilusión por el fútbol, por el Real Murcia, y por el periodismo, gracias a la determinante labor de Pablo Pérez, a las ganas de Oli, y a las mías, hemos vuelto. La hacemos con amor como único ingrediente, y sólo esperamos a cambio compartir esa ilusión, la misma que hace seis años nos llevó a Primera División, cuando conseguimos mantener La Combina en papel cada domingo que el Real Murcia jugó en casa. Gracias a todos los que aquel año hicieron posible aquel milagro, y bienvenidos otra vez a La Combina en Internet. Vale.

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Foto: Logo de La Combina 2002-2009

14/10/2009 13:31 achopijo #. sin tema Hay 10 comentarios.

Antitabaco

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Hay que salir de las madrigueras ya, hombre. Ahora, justo un poquico antes de que fumar esté bien prohibido, y aunque aún seamos minoría, por la libertad del ser humano, hay que salir. El humo asqueroso que genera el chupe microbacteriológico en la boca, se filtra por las encías sangrientas plagadas de restos de carne nervada y similares, entre la saliva vieja de la lengua y el olor a sarro, desciende por el esófago húmedo adquiriendo hedor humano de años, atraviesa los pulmones, engancha en sus paredes, y recoge toda la mugre propia de haber respirado un trillón de bocanadas de todos los tipos de aires, y con las mismas, vuelve a recorrer idéntico camino de salida, saliendo al exterior bien pertrechado, manteniendo la nicotina y el alquitrán, además de otras cientomil sustancias, a través de la nariz, pelomoqueada, volviendo a recoger bien lo que encuentra a su paso, y pinta de humo fino, blanco, el ambiente, y los no fumadores que estamos por ahí, nos masticamos obligados las cientomil sustancias humanas del fumador que ha encendido su piti a nuestro lado, que terminan en nuestros pulmones, esófago, estómago... boca. Qué gustico, ¿verdad?

 

Pero claro, están en su derecho. Es libre el mundo, y como es libre, tenemos que respirar nicotina, nervios de carne muerta, hedor esofagil y demás cientomil cosicas, y que nadie diga no cuando el fumeta nos mira y nos dice: ¿molesto? Acho, molestas. Claro que molestas. Dejémonos ya de tontunas, hay que ser neoyorkino pa to, y no sólo pa las mariconás. Si acaso, hasta hoy, se le decía a un amigo, que no fume, al menos, mientras se come… A partir de ya hay que decirlo siempre, y no sólo a los amigos. Guerra abierta, pijo. Somos minoría, pero el futuro pinta antitabaco, y hay que destaparse, pijodiola. De aquí a la década adolescente del siglo 21 vamos a asistir a la desaparición progresiva del tabaco. Será por ganas, pero yo atisbo ya cierta imagen de antigüedad retrógada, quasirancia, cuando veo a alguien fumarse un cigarro, cual actividad obsoleta, de cuando el mundo cayó en la trampa del cigarrillo, y llenó de pastagansa los bolsillos de unos pocos, y de tumbas los cementerios. Dentro de años, la imagen de un humano fumando será cosa del recuerdo del siglo XX, como el walkman, la máquina de coser, la bombilla… y los libros de historia explicarán la era del tabaquismo, que mató a quinientos millones de personas en menos de 100 años, y los zagalones dirán: - Pues menudos gilipollas eran.

 

Todo empezó en el cine, y en el cine ha empezado a terminar. El que fuma en una peli hoy, es el malo malísimo. El Salieri de toda peli yankee, fuma carretero. No se puede fumar ni en Central Park, pijo, qué gusto. Aquí hicieron la chapuza, y ahora la quieren corregir, cuando los buenapersonas se han dejado kilo y medio en separar zonas en sus garitos. Eso por quedarse a medio. A los radicales del humo les quedan dos telediarios. Al final, tendrán que claudicar, cuando sean el hazmerreír de los transeúntes: - Mira, mira ese, fumándose un cigarro… jojojo. Así que nenicos, empiecen a dejarlo, que cuando todo esté en marcha, puedan decir eso de: - Yo lo dejé cuando aún estaba de moda, y quedarán como señores, y no como ratas inmundas obligadas por el avance de una sociedad que al fin sienta la cabeza, poco a poco, y libera del tabaquismo obligado a los que ni fumamos, ni nos gusta que se fume... ¿Os imagináis volver de una noche de traca sin que tu ropa huela a hedor esofagil de mil fumadores? ¡¡Viva Nueva York!! Vale.

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Foto: Pues eso

15/10/2009 10:13 achopijo #. sin tema Hay 18 comentarios.

El Porno

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¿Quién no ha visto un peli porno en su vida? Bueno, bueno, bueno, qué temica sacamos hoy, acho. Con todos los matices del mundo yo podría decir que no he visto ninguna, con un par. Porque acho, verse una pornico entera es cosa de frikis del porno, que haylos, o de pasar una de esas rachas viagrístico pendulares y que te pille la cosa fácil de intendencia, porque mira que se hace difícil verse una completa. Ni la mitad, acho.  Que para eso se cuidan los pájaros productores de porno, ese gremio de pesca que está entre las dos o tres dedicaciones profesionales que aglutinan más chunguismo, de hacer escenas bien diferenciadas unas de otras, que si la cuqui que sale en la primera no te mola, lo más probable es que la que salga en la siguiente prenda la mecha. Lo del argumento es uno de esos clichés bien puestos de la vida. Si hay alguna que lo tenga bueno, yo no la he pillado.

 

Pero a mi, más que el porno yankee mítico, de ese que ponía las imágenes difuminadas, me molaba el pornico suave erótico-festivo alemanoluxemburgués de las noches tempranas de viernes en la RTL, cuando salían las tetonas teutonas con esos vestidos corriendo por el prado con una tetaza fuera y el alemano detrás con su flauta persiguiéndola. Esa es mi concepción del buen porno, acho. - ¿Viste el viernes la de la RTL? – Jejeje, qué bueno cuando se le empañan las gafas al granjero. No ha pasado mucho desde que el Plus tenía llave, y los más descosidos se tragaban el porno codificado, que llegaban el lunes a clase con los ojos de Igor. Los cabrones veían perfectamente el pezón de la chati, pero luego los domingos no había huevos a traducir el resultado del partido. Acho, hasta sabían si el payo era Rocco Sifredi, pero luego ni puta de quién había marcado.

 

Desde el porno codificado al porno en Internet se ha desvirtuado todo mucho. Que lo de ver porno era, más que nada, hacer lo prohibido, lo difícil, y desarrollar esa habilidad ultrasónica del dedo veloz, para cambiar en medio segundo de canal si se oía la puerta… y creíamos que nadie sabía que veíamos la RTL en cuando nos dejaban solos. Luego esa habilidad nos ha valido para aprobar en lo de escribir mensajicos sms. Ahora, la duda existencial que más me atormentó hablando de porno era sobre los que decían que ellos no veían, que eso era una guarrada asquerosa. ¿Era verdad? ¿Por qué decían eso? En el otro extremo había siempre un par que decían que ellos veían el porno en libertad absoluta, con su madre, su padre y su abuela, y a mi me daban tanto repelús unos, como otros. También me soplaba la cabeza la pregunta eterna ¿Ven las payas porno? Las demás dudas sobre los tiempos de follisque de los actores, tamaños y demás parafernalia, eran más carne de frikis, que se las sabían todas. Hasta los nombres de algunas actrices, acho. Ahora prohiben emitir porno en abierto… ¿No estaba ya prohibido? ¿Qué es porno y qué no es? ¿Qué porno veías? Vale.

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Foto: Dos teutonas en la Oktoberfest, a la que por cierto, podríamos ir un añico... ¿No?

16/10/2009 11:01 achopijo #. sin tema Hay 11 comentarios.

El Outlet

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Si  no es la palabra más chunga de pronunciar para un murcianico nacido entre el Segura y el Mediterráneo que me corten los codos ahora mismo, acho. Outlet, que se pronuncia Autlet, así, con las dos tés bien dichas y apretadicas. Vamos, que nos cuesta más decir Outlet que enhebrar una aguja con los ojos cerrados después de tomarnos diez quinticos Estrella, pero acho, la semana esta que nos clavan la Feria del Outlet en el Tontódromo la pesqui se vuelve de Massachusetts, pero de los de toda la vida, y toda Murcia habla del Outlet como si tal cosa. La globalización, la tele, el Interné, y todo eso, que quieras que no, acho, deja huella: - Hemos quedado para pasarnos por el Autlet después del curro, a ver si hay algo. Hace unos años eso era ojicos, levantar la barbilla, soltar un – Ahhh… así como que no quiere la cosa, y – Taluego.

Lo del Outlet sonaba a medida anticrisis el año pasado ya, pero parece que vamos a tener Outlet anual, que ya ponen el año en el logotipo; será porque habrá Outlet 2010, y 2011 y eso. Me parece cojonudo, acho, qué quieres que te diga, que nuestro paseo sabio luce pletórico cuando hay casetas y pesca de arriba abajo, con los plátanos bien altos, y las hojazas cayendo, que además, en otoño es cuando tiene uno más ganas de hacerse el tonto, paseando Alfonso X. Es curioso que le llamemos el Tontódromo, y el paseo sea en honor a un sabio, acho. Siempre he pensado que ser tonto tiene un componente semántico de sabiduría. Que para hacerse el tonto, de tontico no hay que tener un pelo, o si no,  la coletilla esa: - No, no es tonto el payo ni na... En fin, que lo que no es ninguna tontería es pasarse por el Outlet, que algo se encuentra, y es como ir de tiendas, pero en vena: pumba, pumba, pumba y ale, visto y comprado, y a otra cosa, como por ejemplo, un bolito y unos matrimonios. Nada de parking, ni colas en las cajas, ni escaleras mecánicas, ni ofertas que luego son clavos por la espalda.

Además, si nos ponemos de acuerdo y murcianizamos ya el palabro, igual ganamos en salud. Vamos, que en vez de decir Outlet así con pronunciación de born in Boston, podemos decir El-auh-léh, así, todo junto: elauléh, y dejamos de torturarnos. Bendito acento murciano puro. Como el del paisano que el otro día revolucionó a los de Callejeros en Cuatro, que dio una lección de lo que es ser de aquí en Sydney que casi se me saltan las lágrimas.  Así que elauléh, y a por la ganga. Sepan que de Santo Domingo a La Redonda, se va en primera fila, y de La Redonda a Santo Domingo, en segunda. Es como una corriente oceánica que atraviesa el paseo. Mi consejo es que, en este caso, no vayan contracorriente. Lo mejor es empezar en La Redonda, dejarse llevar por la corriente a modo contemplativo, y al coger la ascendente desde Santo Domingo detenerse donde uno avistó para comprar. ¿Qué ganga has encontrado en elauléh de este año? Vale.

Foto: Los politis inaugurando el auhléh

18/10/2009 10:04 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

Rotondas

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Debe ser cosa de genética, acho, pero no estamos hechos a las rotondas. No sé si será cosa murcianística, o más bien de nuestra madre España, que ya es abuela y tiene Alzheimer, más menos. Pero acho, no son lo nuestro, y deberíamos hacer que nos lo miren, más que nada por no seguir haciendo rotondas como churros, que ya he visto yo alguna para una única dirección, y eso ya es rotondear por rotondear. En tiempos, cuando aún no me afeitaba y me iba de campamentos a England estaba muy de moda decir eso de que los ingleses eran todo roundabouts, que era muy cómodo y tal, y se daba uno el pegotazo, basado en esa vieja costumbre aún respirable de que en Europa todo es más moderno y bueno y desarrollado y educado y mejor, y aquí somos unos mametos. Además, aunque aún no fueras conductor, si hablabas con un adulto, te pegabas otro pegotazo diciendo eso de que claro, que en las Englands se pueden hacer rotondas porque allí los conductores respetan las normas, y se ceden el paso como caballeros que son.

 

Menudos ingredientes de poso que tenía el desarrollo de las rotondicas para que en cinco años nos diéramos a las rotondas como descosidos. Pues dos cojones, y a hacer rotondas si o sí, y aquí estamos, invadidos por rotondas, sin que ni el de la camisa sepa meterse en una, ni salir. Los taxistas de Juan XXIII, que se pegan allí en la rotondaza de Ronda de Levante buenas horas, dicen que se oye una pitada cada 3,4 segundos, ven una discusión cada 6,8 segundos, es decir, cada dos pitadas, y se produce un accidente cada dos horas. Ahora que además tenemos las obricas del tranvimur, pues dale manteca, que al final lo mejor es hacerse el portugués, cuando se pone en verde antes de entrar en el round about cerrar los ojos y meter segunda, y que sea lo que quiera la Virgen. Si a la vez pitas, pues ya se iguala la cosa, que así no se sabe quién tiene la culpa. Tengo yo un amigo que cada vez que entra en un cruce, o rotonda, el payo pita, como avisando: - ¡Que voy! Y le funciona que da gusto. Aunque ya sabéis que mi consejo es no pitar jamás nunca.

 

Lo más normal es ver coches girando a la izquierda con el intermitente derecho, y al revés, que el del interior se quede atrapado pidiendo paso, y el que va por el exterior tenga que esperar a que se desenrosque el atascado, que si la rotonda tiene tres carriles ya puede volver Salomón a repartir justicia, que es más fácil determinar lo del huevo y la gallina que darle la razón a alguno. Ventanillas bajadas, gritos y miradas asesinas, encabrones en primera, quemazones de rueda, frenazos con cale, doble rotonda completa… y en las que hay semáforos, es aún peor. El otro día se liaron dos cuyas direcciones se cruzaban al salir del semáforo y el atranque duró hasta que se volvió a poner rojo, ahí en la rotonda de la mantis azulica de Juan Carlos. Menuda pitorrá que soltaron los que se comieron semáforo doble pasadas las tres con un perro hambriento dentro del estómago. Pues eso, a quien concierna, que igual es hora de retirarnos y dejarles las round about a los english, y aquí cruces puros con semáforos, como en los USA, que para eso lo tuvieron claro. Igual es cosa de conducir por la izquierda. ¿Cómo entras en las rotondas? Vale.

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Foto: y Juan XXIII en obricas, acho...

20/10/2009 12:12 achopijo #. sin tema Hay 19 comentarios.

De Bodas...

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Años de boda tocan, acho. Hemos dado carpetazo al añico con once bodapias mininas, que se dice pronto. La lista del año que viene sigue creciendo, y acho, qué contentura más buena me da lo de las bodas, que me lo paso en grande en todos y cada uno de los capítulos bodiles, esto es, primero en la cañica barística junto a la iglesia, si han tenido a bien no hacerme testigo, situación que cambia por una reconfortante sensación de amistad profunda sentado en el banquico reservado en el iglesio, y que hace que reflexiones cosas, algo que viene bien de vez en cuando. El segundo capítulo es el cocktail, y aquí tengo serias dudas sobre si es el mejor de todos. En el cocktail es donde realmente puedes cazar tendencias en los trajes, corbatas, zapaticos y variedades varias… además de visionar con mayor amplitud de campo el pavoneo femenino, que también tiene lo suyo. Si los aperitis están bien, es momentazo. Suelo pedir un italiano blanco y grana mezclado con mucho hielo, que me dure.

 

La entrada en las meses tampoco es mala cosa. Si has tenido suerte, puede ser interesante… Aunque hay mucha diferencia de disfrute, según mesas. Aún espero esa boda en la que me claven con 7 auténticos desconocidos, sin que nadie se conozca previamente, en plan Gran Hermano y poder inventarse uno su propia vida a lo largo de la cena. Que uno dice que es juez, pues tú le dices que trabajas en la Nasa. También depende del ritmeto que establecen los camaretas con el juego de vinos, que en alguna boda llegas a la carne después de haber cantado ya La Parranda. Aunque he oído por ahí historias sobre megáfonos en las mesas que podrían elevar este capítulo a límites insospechados. Luego está un subcapítulo que cada vez es más interesante, por lo que ocupa, y de momento, el más cambiante. Es el precopeo, que incluye puro, cafés, y espectáculo circense, bailístico, fotográfico, cinéfilo o similares, y precede al baile-corte de tarta-disparo de salida para las copas.

 

Ese capítulo es el que menos me mola, y eso que suelo encender el puro, para hacerme el harakiri ideológico antitabaquil, y que mis amiguetes me señalen partiéndose la caja torácica. Ese capítulo puede alargarse demasiado, pero en él se fragua mucho de lo que vendrá durante las horas siguientes: Las copas. Para muchos lo mejor, y no puedo quitar razón, aunque no se da abasto, con tanto grupico que se forma. En las copas se mantea, más o menos, y ahí pueden empezar los problemas. Que si los hay, se dan en las copas, como es de rigor, que alcohol es lo que tiene. Aunque pensándolo bien, lo raro es que no se líen tropelías en las bodas. ¿Lo de la prohibición de barra libre en Cataluña va también por las bodas? Luego viene la conversación comparativa bodil recurrente, de la que paso entero, el mejor submomento: la recena, ya sea churrera, pastelerocárnica, o empanadillosa, que es una delicia. Duerme uno luego que ni Misha. Así que bienvenidas las bodas, alegrones siempre. ¿Qué parte de ir de boda te mola más? Vale.

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Foto: Los amiguetes, de boda

22/10/2009 14:06 achopijo #. sin tema Hay 18 comentarios.

Alleta, Anone, Abua

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- Hola, me llamo Yayo y tengo cuatro años. Me gustan las nutrias y las pecúlicas. Así comienza la grabación que encontré ayer, en una vieja caja de zapatos de algunas Adidas viejísimas, entre otras 25 cintas de música, entre las que estaba el Boom 3, aquel Jump! De Kriss Kross, el Bon Jovi New Jersey y un par de cintas de pop ochentero que me grabó Piter (man) el siglo pasado, entre otras. Escucharte con cuatro años te produce una sensación de pinzamiento de alma que parece crear el inicio de una explosión de sensaciones justo desde el píloro. Recuerdos. Cuando destapas los recuerdos más antiguos casi siempre están relacionados con historias que te han contado sobre ti, o tienen que ver con fotos. Parece que recuerdas perfectamente aquel viaje a Venecia, cuando te quedabas dormido en los brazos de Papó, pero luego repasas los álbumes y ves esa imagen en una vieja foto Polaroid ¿Es eso acordarse?

 

Aún no puedo grabar una conversación con El Guille. Con él me entiendo con miradas y sensaciones. Su dedo índice es todo su abecedario, aunque el payico dice bien ‘alleta’ ‘anone’ y ‘abua’, además de Papá, así que morirse de hambre no se va a morir el principico, porque cuando mira hacia arriba con los bracitos levantados y dice: ‘¿alleta?’ no podría negársela ni Cruela Devil, acho. Lo de la cinta destapó esos recuerdos que no son recuerdos, pero que están almacenados ahí, con los recuerdos verdaderos. Resulta que El Guille tiene una dislexia asociativa que afecta a su concepción del género heredada de su padre. Cuando yo era Guille a mi madre le llamaba Papá. El Guille hace lo propio. A mi me dice Papá, con voz algo más grave, y a Pilarín le dice Papá, con voz más dulce y aguda. Qué payo… ¿Eh? Con el tiempo, en vez de arreglarlo, yo dilucidé que no podían ser el mismo, y decidí seguir con Papá para mi madre, y a Martínez le llame esos años Papó, que era más propio.

 

A mi me molaba el Nesquik, y decía que era espontáneo. La palabra que más me costó aprender fue periódico. Aún algún día se me cuela la d, y lo digo como acostumbraba: pediórico. Si me dejaban solo un plis, cogía el plumero y lo metía en la fregona, que eso me pirraba, parece ser. Cuando nos cruzábamos un coche, decía marca y modelo cuando aún no medía un metro, y Au tenía que ir a comprobar que había acertado. Parece ser que la fijación por los coches también debe ser genética, porque El Guille flipa con ellos. Sobre todo con tractores y camiones. Kakó es tractor. Kar Kar es coche, y Kakuuu es camión. Yo era rubio, pero rubio platino, acho. A mi familia acostumbraba a decirles: - ¿Veis este pelo? Cuando sea mayor será negro, y mi abuela, cuando hablaba de mi, siempre decía lo mismo: - A este niño más vale comprarle un traje de marinero que invitarle a comer… Ahí sigue llevando razón, mi abuela, que es muy grande. Es, además, otro de los puntos de conexión que unen los recuerdos sobre mi niñez con el presente de El Guille… ¡cómo jama el zagalico! ¿Cuáles son tus recuerdos más antiguos? Vale.

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Foto: El Guille, en su salsica

23/10/2009 10:55 achopijo #. sin tema Hay 10 comentarios.

"Escribiendo he aprendido a reírme sola"

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Conchita Díez de Revenga será los domingos Bitter Conch, un alter ego no tan alter como ego, que nos traerá en una columna las aventuras y desventuras de una treintañera tan enamoradiza como exigente en el amor, tan viajera como murciana, tan sincera como ingeniosa… pero eso sí, siempre con el sabor amargo de la más ‘bitter’ de sus muchísimas íntimas amigas: su propia soledad

Conch es tan ácida como dulce. Es como un limón para un bebé, que siempre quiere más, aunque pique cuando traga. Es una payica murciana, de todas todas, pero aunque ahora sueña en panocho, lo ha hecho en inglés, en alemán, y hasta en francés, italiano y portugués. Sonríe, es rápida, mordaz y exquisitamente modesta, y dice que ya está de vuelta de muchas cosas, a sus treintaypocos. Ojazos, morenica, y ella dice que culona... muy orgullosa. El día del Bando, siempre de huertana, a pesar del refajo, y los domingos por la mañana guarda las llaves de Murcia debajo de su almohada.

Por amor hace cualquier cosa, aunque no quiera. Dice que no juega con los hombres, ni los hombres con ella… Yo diría que Conch juega a que los hombres jueguen con ella, y reconoce que “siempre pienso que el juego terminará en amor, y al final vuelvo a entender que eso sólo pasará una vez”. Los que la conocen bien la llaman Sweet, aunque entienden lo de Bitter: “Es que dejo un sabor amargo en la gente”. Yo creo que lo deja porque siempre se va. Conch se ha paseado por medio mundo, y ahora vuelve a Murcia, “la mejor ciudad de la tierra”, aunque sigue siendo un culo inquieto. Conch estudia y enseña, lee, sale, canta, baila, y ahora va mucho de bodas, como cualquier treintañera, y es parte de una troupe de 13 amigas amiguísimas de las que se separa lo justo. Aunque últimamente se siente sola, y por eso le han regalado un gato. Se llama Michifú, y pronto le conoceremos bien. “Empecé a escribir por la soledad, y aprendí a reírme sola”. Su blog es un imán para los de nuestra generación, y ahora ya no puede parar: “me leen chicos y chicas, pero me comentan más los zagalones… es cosa de la naturaleza”, explica.

“No sé si es una vocación perdida, o me viene de familia, pero la verdad es que siempre me ha gustado escribir”, reconoce, aunque matiza que “nunca le dije a nadie que había empezado un blog”, sin embargo todos terminamos allí, engullendo su visión del mundo sin remedio. En su diario se presenta, y nos dice: “Conch es apasionada, impredecible, con un par y una lengua venenosa. Torpe, perezosa, algo hedonista y tremendamente egocéntrica. Con mucho rollo, más cara que espalda y un estómago sin fondo. Y verde, verde que te quiero verde”. Conch siempre tiene algo que contar, y ahora lo hará todos los domingos, para el que quiera escuchar. No se despisten, porque Conch está en todas partes, y cualquier día, uno se reconoce en una columna, atrapado en el mundo Bitter que dibujará Conch con palabras.

Para un huertanico de su quinta y siempre orgulloso de su Murcia del alma, compartir página con la dulce amarga de la vida chula más interesante de la blogosfera universal, es un auténtico placer. Estoy seguro de que también lo será para quienes nos leerán juntos, en clave murcianística, en el diario La Opinión. Desde mañana domingo nuestra Bitter Conch empezará a dejar en mantillas a la mismísima Carrie Bradshaw. Disfrútenla.

P.D. Entrevista publicada hoy en La Opinión de Murcia. ¡Bitter Conch ya es columnista!

Foto: Conch, en un momento vida chula

24/10/2009 10:30 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

Nueva Murcia

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Cuando empezó el boom de los edificios y le poníamos a todos nombres monárquicos, que fuimos noticia por el Edificio Princesa Letizia dos días después de conocer aquel bombazo informativo, parecía imposible que del Zigzag para arriba se fuera a hacer la nueva Murcia tan rápido. Efectivamente, la cosa se ralentizó, que llegó nuestra querida crisis para que supiéramos lo que era crecer a cámara lenta, y durante muchos meses el barrio nuevo del Norte, el de Juan Carlos I y El Puntal, más allá de la Avenida de Europa, y hasta Juan de Borbón, se convirtió en una ciudad fantasma de obras paralizadas y carteles de se vende. Pero pasico a paso el barrio se ha ido pintando con vida. En la negrura de la crisis parecía que aquello se iba a convertir en una especie de Bonn de la construcción y el ladrillo, acho, pero no ha sido así, y contento que me pongo. La nueva Murcia ya tiene alma, ya da sus pasitos, y empieza a balbucear sus primeras palabricas.

Esta última semana ya he recorrido dos veces toda la circunvalación en la que la realeza se da la mano con Miguelón, para terminar haciendo honores a los trabajadores, en la Avenida Primero de Mayo, hasta la ya madura Ronda Sur. Esas avenidacas que te evitan los atascos de las viejecicas rondas, se llaman costeras. A mí me recuerdan mucho a la vía de cintura de Palma de Mallorca, ciudadica tan Murcia que ya debíamos empezar a hacer los papeles para hermanarnos, aunque es menos autovía. Esa perspectiva diferente de la ciudad, desde la costera Sur, significó para mi esta última semana el parto definitivo de la Nueva Murcia. Las oficinas compiten en el skyline con la Catedral, que siempre majestuosa domina nuestro valle, sonriendo al Cristo de Monteagudo, nuestro Pan de Azúcar murcianístico, y aún se ven brotecicos de huerta junto a los esqueletos de los nuevos rascacielos, un paisaje autóctono, que tiene su encanto, aunque sea inevitable suspirar por naranjos y limoneros. La expansión sigue, lentamente, pero adelante, como la vida misma.

El viernes a mediodía varias decenas de tipos trajeados ocupaban una de las amplísimas nuevas plazas del barrio de Juan Carlos I. El alcalde inauguraba, junto al incansable Óscar Castro, presi de los dentistas murcianos, una plaza en honor a todos los odontólogos que ha dado, da y dará esta bendita tierra murciana. Una plaza de la Nueva Murcia, con sus terrazas, restaurantes, cajas de ahorro ya en marcha, su jardincico para los niños, y apenas uno o dos carteles de se vende entre los ocho edificios cuyas ventanas dan a la plaza, entera peatonal. Fue un día grande para los dentistas, pero también para Murcia. Había carricoches, y parejas jóvenes, curiosos en las ventanas, y apenas aparcamiento en la vía de servicio de la Avenida. Una pequeña colonización, parecía, de Murcia sobre Murcia. Me asomé a la avenida, y la parada del tranvía estaba repleta. Montones de gente cruzaban el paso de cebra del Zigzag, y desde allí, no se veía ya ni una sola grúa. Murcia había llegado, en ese momento, hasta la nueva Plaza de los Dentistas Murcianos. ¿Has paseado por la Nueva Murcia? Vale.

Foto: Murcia Skyline

25/10/2009 12:19 achopijo #. sin tema Hay 11 comentarios.

La Ducha

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Luego nos quejamos de Ikea, acho. Pero si pillas algo para montar en cualquier otro sitio, o tienes el bricogen, o date por jodido. Yo no tengo el bricogen, como ya intuiréis la mayoría, que mi ansiedad vital, y mi irregular ambidiestrosidad mermaron mis posiblidades, aunque saco la lengua cuando hay que hacer algo que requiera concentración, y me las apaño en plan Homer, eso sí. Con Ikea me llevo, que monté mis cosicas de lejas y cedés, los Billy esos son pan comido, y una mesa de despacho, par de huevos, que no se han caído en tres añicos. Pero acho, es salirme de los bocetos de Ikea y entrar en una negrura insalvable. Los suecos deben tener el bricogen invertido, es decir, un conversor de bricogenes para los que no lo tienen en materialización, porque hacer capaz a un tipo como yo de montar una estantería es uno de los méritos más loables del ser humano, un mérito que se agiganta cada vez que me enfrento a montar algo que no es sueco.

 

El otro día pillamos una nueva manguera para la ducha. Sí, sí, con masaje y un alcachofón de esos que te mojan agua por todo el cuerpo a la vez, y no sólo en el cuerno. Qué gustico, pijo. Un gran paso para una casa como el de mejorar tu ducha es suficiente aliciente para ponerse un chandal, una camiseta vieja de los Sixers, los Reebok pintados, reunir la caja de herramientas y el taladro, y enfrentarse al paquetico de la mangui ducha super relax gti vaporizator, la segunda más cara que había en Leroy Merlin: - ¿Es fácil de montar? – Se monta sola… Dijo la payuela de verde guapa de cara y coleta, y cinturón de herramientas colgandero. Con el dibujico del agua saliendo en plan perfección ya me había ganado a mi la manguerica, pero cada novedad de la que me enteraba (se podía aprovechar uno de los dos taladros necesarios para colocarla, o tiene una barra para apoyarse al entrar y salir), me seguía ganando, así que cuando escuché eso de se monta sola ya estaba guardándola en el maletero.

 

Eso fue en septiembre, acho. Allí está la manguerica. Que entro a casa mediodía con el hambre del perro de Gárgamel y la escucho descojonarse de mi desde el estudio, donde descansa junto a la caja de herramientas y el taladro, en una esquinica. Tras una hora larga de estudio, bien pertrechado con mi vestimenta de faena dominguera, sólo conseguí quitarle el plástico duro que la envolvía, y no fue fácil, que usé cuatro cuchillos y dos tijeras. En cuanto vi las instrucciones, sin leyenda, ni pasos, ni na de na, supe que tendría que rezar. No uso gafas, pero a la cuarta vez que releí las instrucciones me puse unas de Pilarín a ver si engañando a la maguerica me entraba algo con un toque más intelectual. Pero nanai. Allí hay siete piececicas, siete, sí, siete, que no aparecen en ningún esquema, por las que no entra ningún tornillo, y que no sirven para nada, ni por sí solas, ni encajándolas, porque acho, no encajan me juego los codos y las rodillas. Lo único que logré montar es el alcachofo, acho, que tiene cuatro posiciones. Cuando paso por delante del despacho giro la cabeza, y me hago el tonto. A ver si gana el Murcia y con el ánimo, me pongo otro día a traducir al sueco las instrucciones de nuestra nueva ducha, acho. ¿Tienes el bricogen? Vale.

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Foto: ¿Si llevo las instrucciones a Ikea me las traducirán al sueco?

27/10/2009 14:17 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

Peatonalize it!

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Soy un ultra de la peatonalización. Pero rozo la intransigencia, acho. Peatonalización sí o sí, y no habría que dar ningún tipo de explicación. Es como con la Cruzcampo. Eso no es cerveza, y punto pelota. Pero bueno, ya que tengo un blog, y el debate de la peatonalización ha llegado a nuestra Murcia, habrá que tocar el tema, manque nos cueste, acho, porque mira que cuesta apoyar algo que es tan obvio. Uno relaja el razonamiento y no encuentra argumentos, porque la cosa en sí ya es suficiente argumento. Así que por delante que soy peatonalista convencido radical, integrista del quitar coches de los centros de las ciudades, y motos, y por tanto, obviamente, ruidos, olores, aparcamientos, atropellos, semáforos y pasos de cebra. Si eso no es lo más parecido al paraíso en urbanidad que se me salten las uñas. Para mi la definición más plástica de Europa es una ciudad peatonal. Sí, sí, con su alcantarillado central, sus losas de mármol, sus tiendecicas a los lados, y la algarabía tenue de los pasos.

 

No sólo haría peatonal la Libertad, seguiría hasta Santa Isabel, y dejaría la Plaza Fuensanta como el corazón de Murcia entera, que no es la primera vez que lo digo, y rodearía el Corte Inglés, y celebraría allí el año nuevo, y daría permisos a terrazas, y encargaría a Gabarrón un pimiento de 50 metros. Murcia ya no es aquella Murcia. Deberían multar con un año sin carnet al que coge el coche y vive entre el Zigzag y El Carmen, entre El Ranero y Primero de Mayo, y que quiten las paradas de autobús del centro, pijo. Intercambiadores estratégicos, con tranvía y autobuses, y de la Plaza Fuensanta, hasta la Catedral, Alfonso X y la Redonda, y hasta el mismo Puente de los Peligros, andandini, que nos íbamos a quitar el sobrepeso en dos tardes. Señores, si yo tuviera las llaves, peatonalizaría hasta la Gran Vía, pan, pijo y habas.

 

Que respiren Trapería y Platería, y crezca su mito de callejuela murcianística, pónganles letreros enormes al principio y al final, y que un río europeo de gran ciudad inunde nuestro pequeño centro urbano de una vez, hombre. ¿Cómo puede haber alguien que niegue la peatonalización? Pero que no se queden a media, pijo, que le echen huevos, y enlosen asfalto, ganando civismo, comodidad, salud, urbanidad, y dándole a Murcia un empujón definitivo hacia la gran ciudad que lleva camino de ser desde hace 20 años. ¿Apoyarías una peatonalización completa del centro de tu ciudad? Vale.

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Foto: Obras en la Avenida de la Libertad (Murcia)

28/10/2009 11:22 achopijo #. sin tema Hay 25 comentarios.

Fotógrafos

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Son el alma del periodismo, y eso les hace de otra pasta. Sin su mirada no hay noticia completa. Son la puerta de entrada de cualquier información, el condimento indispensable para los lectores. Ellos corroboran, sellan la información, la hacen real. Son los primeros en llegar, y los primeros en irse, porque una vez hecho su trabajo ya hay otro esperando, en algún lugar. Prenden la mecha de las historias, y muchas veces son ellos quienes las crean, de la nada, o de un todo escondido. Su experiencia les hace meticulosamente perfectos, y su pasta les dibuja como absolutamente despreocupados, un desaliño conceptual absolutamente irreal, que les identifica como profesionales. Auténticos y únicos profesionales. Nadie puede disfrazarse de fotógrafo. Para parecer un fotógrafo hay que serlo.

 

Con el tiempo pueden ver cosas que no otros no ven, y ver lo mismo que cualquiera, de otra forma, y de otras muchas. Han visto de todo, pero cada día, ven algo nuevo. Cuando guiñan su ojo para encuadrar, la cara de un fotógrafo de prensa experimenta un gesto único, especial. Es un muro añejo de arrugas que apuntan con el objetivo de alguna máquina de última generación, una nueva imagen que será noticia, que será portada, si saben valorarla en la redacción, y el gesto, siempre es el mismo. Lo demás lo llevan por dentro, en forma de cientos de miles de recuerdos archivados en fotos mentales, las que hacen con su propia alma, y que jamás podrán borrar con el icono de la papelera. Las injusticias, el dolor y la tristeza, la pena, la sangre y las miradas perdidas, el sufrimiento, las lágrimas… todo son fotos. Son trabajo, y son recuerdos. También las sonrisas, las alegrías, los abrazos y las celebraciones, los gritos, y otras lágrimas, son fotos. Y trabajo. Y también recuerdos.

 

Cuando miras a los ojos de un fotógrafo no es igual que mirar a los ojos de cualquiera. Ese muro de imágenes, de recuerdos, les hace únicos. Suelen sonreír, porque combaten su archivo mental con esa pasta que les hace especiales. La vida les ha dado un don, y también les ha hecho principales espectadores de todos sus horrores, y de toda su belleza. Entre ellos les basta un instante para entenderse. Hablan un lenguaje diferente, que transcriben a diario en soledad, y que saben usar entre ellos. Cuando descuelgan su cámara sobre la barra de un bar, parece que se despojan de su propio cuerpo, que descansan un peso de mil toneladas, aunque nunca se alejan demasiado de su otro yo. Como si hubieran recibido instrucción militar, vigilan con todos sus sentidos su cámara, casi pueden sentir que alguien la toque, aunque no estén mirando. Algunos duermen con la cámara en la mesilla de noche, y se despiertan con ella en las manos.

 

No es extraño que cuando llaman de la redacción para enviarles a un incendio, un accidente, un asesinato, ellos ya estén allí. Los fotógrafos son así. Son más que periodistas. Son la esencia de esta profesión preciosa que es el periodismo, y por eso supongo que a final de mes vuelven a sonreír, de la misma manera que cuando les miras a los ojos… Un trabajo así no se paga con dinero, debe pensar el mundo. No podemos cambiar eso, pero dedicar hoy este post a los fotógrafos, a su inconmensurable esfuerzo y dedicación y mostrar todo mi respeto por ellos es gratis. Este post, compañeros, va por todos vosotros. Chapó, y sobre todo, muchas gracias. Vale.

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Foto: El gran Caval

29/10/2009 14:12 achopijo #. sin tema Hay 17 comentarios.

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