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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2010.

El Calzoñador

En la época del skate ya se llevaba lo del calzón bermudero, que la fotico del ollie (salto con el monopatín) con la camiseta al vuelo y el culo sobre el calzón asomando por la bermuda era lo más. Hablo de los primeros noventa, cuando la Plaza de Santa Isabel era el corazón del skateboarding huertano, y los skaters se cogían a las traseras del bus para acercarse al Chino a saltar los nueve escalones, o levantaban a la muchedumbre en la Trapería cuando pasaban a toda velocidad por las lisas losetas de entonces. Han pasado casi veinte añicos, que se dice pronto, y ahora la cosa se ha llevado a los bañadores. Los adolescentes de los grupicos veraniegos llevan ahora trajes de baño largos con el culo asomando sobre slips, unas veces cosido a la propia pantaloneta, otras en plan calzón puro y duro, y se bañan así, los payos.

Cuando se llevaban en Santa Isabel por encima de la bermuda emulando a Tony Alva, los del bañador no habían nacido, acho, pero ahí están. El caso es que menos mal que a mi me tocó el calzón bermudero, porque no tiene que ser incómodo bañarse con slips debajo del bañador en la playa con la sal, las algas, la arenica y los trozos de conchas, que ya es chunga la redecilla, como para llevar calzoncillicos. Es lo que tienen los quince años, que se hacen esas cosas como si tal cosa. Es algo guiri, muy de veranos, que los alemanes, suecos y eso que he visto por La Manga, con sus pelazos blancos y sus pieles rojas, no perdonan. Llevo un pleno absoluto de calzoñadores, mismo patrón. Zagalón delgadupio, falso alto, larguipierno, pelo brillante y desaliñado, pulseras, y el susodicho calzoñador surferístico. Muy de foto de catálogo de El Corte Inglés.

A la made in Spain he visto menos, pero también los he visto, o sea, que ha llegado la onda. Algo menos conseguidos, que el rubio guiri da mucho juego para el surferismo andante, pero ha llegado la cosa. Made in Murcia he visto también alguno, en plan con pantalón de fútbol, que aquí han sido bañadores de toda la vida, con calzón dolce gabbanna asomando por encima, canicutre, pero que hace su efecto, sobre todo si no se transparenta. Que hay calzoncillos que pasan por bañadores, y bañadores que podrían ser calzoncillos, y eso es de siempre, así que era cuestión de tiempo que saliera el calzoñador, y además, en plan surfer, aunque a mi, acho, me ha llegado tarde. ¿Tienes un calzoñador? Vale.

03/08/2010 17:30 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

Prueba de Amor

En lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, en la compra de agosto, y hasta que la  muerte nos separe. Que lo vayan cambiando en las bodas, que matrimonio que supere juntos la compra de agosto en el hipermercado, es matrimonio con riñones. Acho, qué dolores… El otro día tocó diana, que como no queremos movernos mucho los días de relajación, hay que hacer compraca, porque aunque sea una semana, hay que hacer bartola lo máximo posible, que dicen por ahí que agosto tampoco es ya agosto, y en la ciudad están trabajando por las esquinas. Así que allí estuvimos, mañaneros, equipados y cargados de paciencia, pero a las primeras de cambio, nos vimos superados por un adversario inabarcable. La marabunta agostera bartolera. Cientos, miles, cientos de miles de semaneros, agosteros, veraneantes, vacacionistas, que tenían el mismo planning grabado sobre la sien, a fuego. Claro. Es lo que tiene el verano, que todos queremos veranear.

Minuto uno, no hay aparcamiento. Pero no hay, que no hay. Que se baja uno y el otro a buscarse la vida, no roces el coche, baja la ventanilla para preguntar, entra polvo, sudor, calor, empujones, no quedan carritos, el niño que llora, la madre que mira y quema, el padre que se muerde el labio. Llaman al móvil, no lo escuchas, mensaje, esperas, buscas, chisteas, el encargo de la suegra... Miran todos, menos ella, cola para hacer cola. Cuando llegas a la entrada, ahí están, casi a las manos por un carrito, que se cobran a doble euro… y un madrileño ofrece un billete de diez, y se cuela. Estantes vacíos, colas sin número, que se han acabado, olvida charcutería, pescadería, carnicería, olvida peso, pero no perdones la Estrella, que sin Estrella no hay verano. Sube, baja, pasillo ocupado, sudor, no queda leche.

Bueno, bueno, bueno… en la cola de la caja ves al del aparcamiento, que se limpia los churretes de sudor con un clinex, mientras sujeta una garrafa de agua de marca pepita, y otra de marca pepito, una cinco litros, y otra de tres. La lejía, dos cestas y una bolsa de patatas en los pies, heridas en las manos, y su jefa, que le abanica. - Mari… (suspiro, mirada bajo las cejas, churrete de sudor al ojo, levantamiento de cuello, y se escucha por ahí que una grúa anda llevándose coches fuera…) Mari… esto… esto… esto es una prueba de amor. Apúntala, que queda mucho verano. Sin duda. La compra de agosto es, en cualquier sentido, una prueba de amor, como no hay otra. ¿Hiciste compra para tus vacaciones? Vale.

05/08/2010 08:10 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

Flor de un día

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El día de la flor es uno de los días del verano. Es de esos momentos que aún sabiendo que va a llegar, cuando llega, siempre es inesperado. Por eso es un día especial. Los dioses mandan un buen augurio, fieles a su cita, entre julio y agosto, y sólo por disfrutar de la grandeza y frescura de la flor, ya se cumple la sintonía de buen karma que ha ganado fama entre los nuestros. Así es la naturaleza para todo, supongo. En el campo hay un cactus mítico que preside el jardín de la entrada a la Casa Grande. Majestuoso, se eleva por encima de todas las plantas dispuestas con gusto y detalle, en el parterre frente a la fachada, bajo dos gigantescos pinos centenarios. Es un cactus grande, señorial, clásico, de película, con sus dos brazos de guardia de tráfico, y su verde, verde, verde. Lleva allí dos décadas, impertérrito, superando heladas y calores extremos, cuidando de su jardín. Pero su esencia es otra. Su existencia es la flor, y hasta que no has estado cerca varios años, no aprendes a disfrutar de él y de su flor de sabiduría. Su flor de un día.

El Ruso de los Huevos, de Alguazas, tuvo hace muchos años la generosidad de dar en adopción un hijico de cactus de su jardín, que asombraba al prójimo. Aquel hijico fue plantado en la Casa Grande hace ya toda una vida, y cuajó la cosa. El cactus creció, y desde que tiene planta, regala una flor maravillosa un día del verano, una vez al año, una flor que nace al alba, crece, envejece y muere marchitada cuando cae el sol de su día, para deleite de todos los que pasamos allí verano, y cada mañana, al abrir la ventana, miramos al cactus, esperando su milagro.

La flor es del tamaño de una pelota, compacta, blanca, rosa, fucsia, verde… Nace a mitad del tronco, como una pequeña alcachofa, y se puede ver cómo crece, si uno se queda mirándola fijamente. La flor está abierta por la mañana, para recibir los primeros rayos del sol estival en el campo, y en su máximo esplendor cuando nos levantamos, y celebramos, que el día de la flor, todo sale bien. Su espíritu lo inunda todo de alegría. - ¡La flor! ¡La flor! ¡El día de la flor! Un año de lluvias y sequías, de vientos y ventiscas, para darlo todo en su flor, para un día. Tantas metáforas caben, que no podía ser en otra época del año cuando florece efímera la increíble flor de un día, cuando el cactus deja de ser cactus, un día de verano, para convertirse en ilusión. Vale.

Foto: La flor del cactus

05/08/2010 08:14 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

La Mojama

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- La próxima vez, que venga Mojama… le dijo una gitanaza de Graná, de esas que leen las manos y te venden tomillo en la puerta de la Catedral a la Michelle. Muy castizo calé el comentario, acho. La última vez que estuve en la Catedral de Granada iba escuchando al Murcia con mis pinganillos, y justo cuando marcó el Real, una gitana había cogido mi manico. Fue contacto, y gol, y grité en plan hooligan, que yo soy muy expresivo, y la gitana pegó un brinco de tres metros, abriendo los ojos más que en su vida. Luego la abracé y le di dos besos, que se tomó bien. Su malafollá granaina estaba bloqueá, del pasmo. No creo que Michelle entendiera el órdago a grande de su gitana, pero dicho con malafollá debió ser casi para incidente internacional. Sin Mojama no vengas la próxima vez, bonica. Vamos, o viene el jefe, o esto es más menos que una ofensa, quelosepas.

La visita de los Mojama está dando que hablar en las sombrillas, acho, que la boda de Chelsy se ha quedado a la sombra, y como Iker y Sara no dan el paso, lo que toca es el day a day analusian de la primera dama. Me parece guay que vengan los Mojama a veranear, que la impresión por las hijas de Zapatero seguro que tuvo que ver, por lo exótico, que Marbella no tiene pinta de ser muy gótica, pero bueno. Lo que no es de recibo, acho, es que vengan estos y corten la Gran Vía de Granada, ni más, ni menos. Ni seguridad, ni pijos en vinagre, hombre. Si no pueden tomarse el heladico, pues habas con ajo, que para eso habrá madelmans con microreja para hacer recados, como en el anuncio. Eso sí, la conexión Estados Unidos – Andalucía hay que meterla ya en los libros de historia. El rincón demócrata yankee andalusí, buen título para tema, que puede tener un apéndice sobre las advertencias de Bin Laden con Al Andalus, y todo.

A ver qué dice Michelle para enmarcar, que si los asesores de Mojama son buenos, tendrán una frase para competir con la de Bill. El atardecer más bonito del mundo, dijo el payo, y entonces ya le invitamos en Achopijo a que viniera a la puesta de sol sobre la Isla del Barón, en el Mar Menor, para que ordene sus atardeceres. A ver con qué nos sorprende Michelle, después de su helado italiano, su tarde en el Sacromonte, sus paseos marbellíes y sus compras… como le adosen el typical I Love Marbella! Podemos estar contentos, que será un triunfo del No-typical, aunque igual le meten un toque negrata, en plan hiphopero, algo como Marbella is in da house… Habrá que esperar, aunque de momento, nos quedamos con el Mojama gitanero como hito máximo de esta visita cañí. ¿Cotilleas con la visita de los Mojama? Vale.

Foto: Michelle, llegando...

07/08/2010 08:48 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Al otro lado

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Hay un día de verano que los de aquí nos vamos allí, o los de allí vienen aquí. Al principio, a ver a la novia que veranea allí, o a recibirla aquí. Un cumpleaños que reúne a los amiguetes, una comida porque sí, con ese afán tan murcianístico de juntarse en torno a unos bolitos y manjares de mar, a celebrar,a ver a la familia, a gorronearle al cuñado, a ver al vecino que ha alquilado... Cualquier excusa es buena, pero hay que verse en verano, y que los de allí vean tu aquí, y al revés. Contienda. Debate. Lucha abierta. El día de la eterna discusión. Dónde hay más tráfico, qué zonas de marcha están mejor este año, la nueva disco, las playas más tranquilas y menos concurridas, las aguas más claras y menos sucias, los garitos más modernens, fulanito, menganita, el acho tal, el acho cual, y cómo llevan el verano los de siempre. Armas a la lucha, y a debatir, que si La Manga, que si Mazarrón, que si Campoamor, que si La Ribera… y todo tiene su parte buena, y su parte mala, por eso es la lucha eterna.

Ahora tenemos El Ferry, que funciona guapo, y nos plantamos sin coche al otro lado en un plis. Eso hemos ganado, que lo del coche siempre es un handicap en verano, y de paso hacemos partícipe al Mar Menor, que al final es la unión de todos, menos los de Mazarrón, La Azohía y eso, que son de otra pasta. Recuerdo los días de Costa Azul, que había que madrugar, mochila y sueño, para pillarlo en el Cavanna y pasarse tres horas buenas al calorazo parando playica por playica, hasta llegar al otro lado puro, a la hora del baño, y cogerlo de vuelta al caer la tarde. Se metía uno un día de verano en los veranos de otros, y eso siempre curte, que la vida es cuestión de perspectivas.

Este verano ya hemos hecho la incursión, y muy bien que nos ha venido. Acho, que nos cenamos unos filetes de atún en La Lonja, a un metro del mar, que muy bien. Nos quejamos de lo que nos quejamos los de aquí, que para eso somos de aquí y no de allí, pero es que mira que hace sopa cuando el Mediterráneo se aleja. Eso sí, no quitemos lo cortés, que lo pasamos en grande. Hoy jugamos en casa, que viene una parbá de amiguetes a este lado, y toca demostrarles cómo nos las gastamos aquí, aunque tenemos el gran handicap para hacerlo, que además siempre sirve de excusa barata: es fin de semana, y de agosto. As en la manga que todo se desvirtúa, porque se llena de pesca y todo está sucio. Aún así, sacaremos las banderas, que playas como las de aquí, no hay en el mundo, ni fiestuki, acho. ¿Has ido a pasar el día allí ya? Vale.

Foto: Ferry!

08/08/2010 12:06 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

La hora corta

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Durante la noche sólo se escucha el mar, y se pierde con el sueño, aunque acompaña el descanso. Ya lo hemos hecho nuestro. No ha costado mucho. A las siete de la mañana el hambre grita desde el cuerpecito de Miguel, y nos ponemos en marcha. Tras el biberón, abro las ventanas de la terraza y vuelvo a sintonizar las olas del mar, que rompen suave esta mañana. El sol es aún naranja. El poniente ha limpiado el agua, que tan temprano, parece dormir convertida en mercurio. Miro el móvil sobre la mesilla, el ordenador en el sofá, y los periódicos de ayer. Amago con empezar a poner pins, pero consigo esperar, a pesar del olor a café recién hecho. Subo y bajo la escalera un par de veces, para entrar en calor, y bajo a la playa, estirando. El sol acaricia, aún no pica, aunque lo hará. Detrás de Isla Grosa intuyo la silueta lejana de un barco de carga, e imagino su ruta. Dos gaviotas sobrevuelan la línea de costa, mientras cuento una decena de paseantes en la orilla, unos hacia el Estacio, otros hacia el Cabo de Palos.

Empiezo a andar hacia Monte Blanco, la misma dirección que el día anterior, con el faro del Cabo en el horizonte, y al poco a trotar, que correr ya se me ha olvidado, y aún no respondo para eso. Los pies se van clavando en la dura arena de la orilla, hasta coger un ritmo tranquilo, llevable, que me permite no pensar mucho, y acompasarme al romper de las olas, que hacen de director de orquesta. El agua sobre los pasos borra el rastro de mi carrera, igual que la de los profesionales del footing, que me adelantan sin esfuerzo, y sin turbar mi ritmo de iniciador. Con sus relojes y pulsímetros, muñequeras, cintas para el pelo y mallas negras bajo los pantalones. Cuando aprieta el cansancio, reduzco casi hasta pararme, pero no dejo el trote, y me pongo metas. Hasta aquel chalet, hasta que me cruce con el próximo paseante, después de pasar esa arena más lisa y llana…

Cada día, un poco más lejos, y cada día, un poco menos de sudor. Al principio lo intenté sobre el asfalto, pero no era mi sitio, aún. En la playa es diferente. No es correr. Mis pies lo agradecen, aunque me dicen que no debe ser muy bueno. No hay días para tanto. Las olas recorren la orilla entera a veces, y los pececillos se cruzan bajo mis pasos. La vuelta es más lenta, y sólo cuando puedo distinguir mi terraza, cojo aire y aprieto dando zancadas y levantando las rodillas, sintiendo el aire de la velocidad mientras vacío las fuerzas. Estiro, y me siento un minuto sobre la arena, antes de empezar un nuevo día de vacaciones. Sí, me he rendido a correr, y esa hora es la más corta del día. ¿Eres un principiante del footing? Vale.

Foto: Amanecer en La Manga, Isla Grosa (cqv)

10/08/2010 11:01 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

El Cazador

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La otra tarde me di un paseo al atardecer. No muy largo, que había planes. Al poco, di con un cazador de tesoros playeros, de esos con equipo buscametales, que iba el tío como si fuera de la Nasa y buscara vida extraterrestre en las entrañas de la playa. Cables, aparato metálico, sensores y unos auriculares de esos de aeropuerto que muchas veces me ha apetecido tener para ir por la calle en lo mío. Dudé, pero me acerqué a preguntarle en plan periodista. Deformación profesional. Le hice un gesto cuando estuve a un metro, y me paró con la mano, diciendo que esperara y que ni me moviera. Acho, parecía que había encontrado una mina, y me quedé como el día que untaron de caramelo a Bob Esponja, quieto parao sin pestañear. Al poco, el tipo me dio descanso, y se quitó un auricular.

Estaba de mala leche. Si el Mar Menor fuera Florida, el cazador sería un veterano de Vietnam. Pantalón pescador de mercadillo, chaleco de un tono una chispa más ocre que el pantalón, camiseta de España con la Estrella de campeón del mundo, gorrilla visera con velcro, pelo canoso y largo con coletilla ínfima, apenas 50 kilos de peso en 160 centímetros de altura, ojos azules vidriosos, y expresión avinagrada. Cerrado acento madrileño. – Buenas noches, le dije estirando mi mano. – ¿Qué quieres chaval? Me respondió, dejando mi mano al aire. – Soy periodista, y me gustaría hacerle unas preguntas. Aún tenemos algo, porque enseguida se quitó los cascorros, se colgó el aparato, se limpió las manos, y estiró la suya, que apreté rápido… - Creí que eras uno de los que venía a reírse, aunque siempre vienen en grupo.

Don Ramiro, viudo, padre de tres hijos, guarnicionero, experto en el tratamiento del cuero, representante, ferretero, camionero, madridista devoto, y según sus propias palabras, ligón de playa en los cincuenta, lleva diez años, desde que se jubiló de todo, “hasta de sus hijos”, buscando bajo la arena. Vive en su coche, y viaja por toda la costa, desde Salou, hasta Matalascañas, “que en el Norte hace frío y allí la marea nos fastidia el trabajo”. – El año pasado por estas fechas aún estaba en Oropesa, me asegura, contento por la conversación seria. La crisis nos ha hecho más atentos, que suben los precios y bajan los olvidos playeros. Pero lo que no hay es oro. Cuenta Ramiro, que este año aún no se ha estrenado con el oro, raro, “porque las que más pierden cosas en la playa son las abuelas”. - Los del compro oro van a acabar con mi negocio, concluye. - ¿Cuándo vas a sacar mi entrevista, chaval? Se despide con una sonrisa, y sigue a lo suyo. La crisis, hasta en los paseos de playa. ¿Te has encontrado un olvido de otro en la arena? Vale.

Foto: "Los del compro oro van a acabar con mi negocio"

11/08/2010 08:32 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¡Pañales arriba!

Después de dos años y cuatro meses cambiando pañales es difícil seguir mejorando. Se llega a un tope, en forma y tiempos, y la cosa está en mantenerse. No cabe otra. Medida exacta, cintura justa, sin apretar pero no suelto, las pegatinas bien estiradas, y que el zagalico tenga movilidad. Si al cambiarlo no hay escapes y no ha habido superación por la espalda, aunque a veces es inevitable, el pañal estaba de matrícula. Pero acho, una cosa es ser un maestro pañalero, y otra el tema del aprovisionamiento, compra, precios, tamaños… un mundo en el que aún besamos la lona hasta los papis dobles con bebés pañalísticos, que cambiamos entre cuatro y ocho pañales diarios, fácil. Lo suyo es tener un sitio fijo para la adquisición, y dejarse de pamplinas, pero claro, nunca sabes dónde te va a pillar el momento defcon 1 en la falta de pañales.

Ahora en vacaciones, pues ya ves. Volver a empezar. Busca, compara y siempre hay que comprar lo mejor, que ese error fue el primero que cometimos. Con el rollo agosto y el pañalismo militante, que vacaciona, se acaban tamaños como rosquillas, y eso te obliga a cambiar de colores y marcas. En esas dimos con un pañal que yo creo, sinceramente, era para muñecos, que con esparto y fixo confecciono yo un pañal mejor que esos, acho. Es lo que tiene la obligación. Vuelta a empezar, en busca de tu color, o al menos, que el zagal cuando termines no parezca que se ha puesto el estropajo de pañal. Con la búsqueda, no queda otra que mirar en todas partes, y me río yo de las gambas al peso, y la imposibilidad de saber cuantos lechugos te vas a dejar en la marisquería, sabes que muchos, pero nunca cuantos. Pues acho, con los pañales, igual.

Ya podían fijar precios de referencia para pañales, toallitas y utillaje bebístico, que estamos hablando de bebés y primeras necesidades, acho. Las diferencias de precio entre sitios, mismo tamaño, marca, idéntica cantidad, envase, colores, motivos infantiles, textura… todo, en un abanico de 12 pavos europeos, unas dos mil calas de las antiguas, de diferencia, ojo. Que estamos hablando de 19,95 en un sitio y 32,50 en otro, que si te pillas tres paquetes en el segundo sitio, en el primero te sale un cuarto gratis al mismo precio. Oiga, que somos veraneantes, y necesitamos pañales, pero que se sepa, que nos están tangando a base de bien. Ser maestro pañalero para esto. Jefazos del pañalismo, pongan orden. ¿Te han atracado con pañales y toallitas? Vale.

13/08/2010 09:04 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Chistes

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Se están perdiendo los chistes, acho. Qué lastimica. La de buenos ratos de chistes que nos hemos pegado, y este mundo on line va a acabar con ellos, poco a poco. Aún estamos a tiempo, como con tantas otras cosas. Ya no quedamos a una hora en un sitio, como antes, eso va a ser más chungo de recuperar, pero los chistes… No sé si tendrá un componente generacional, que me acuerdo cuando contaba chistes siendo zagalico, y los mayores siempre decían eso de que me cuentan muchos, pero siempre se me olvidan, y sonaba más raro que una ensaladilla con pan. Ahora pasa. Sí, se olvidan si no tienes el gen ese de chistoso, que hay por ahí cada uno con carrera potencial de humorista dedicándose a otra cosa, que se agradece dar con alguno en una velada. Siempre que no se pase, porque los chistosos pesados son, en el grupo de los pesados, de los que se llevan la palma.

Pero ya no se cuentan chistes como antes, eso es evidente. Se saca el tema, y hay que terminar corriendo un tupido velo y hablando de otra cosa. No estira. No cuaja. Leves sonrisas… antes daba igual que no hubiera un chistista. Dice una buenísima amiga que es culpa de los correos electrónicos y el youtube, y eso, que ahora nos reímos solicos delante de la pantalla con lo que nos manda el típico ciberchistoso, que tiene otro perfil. No es el mismo amiguete el que ahora nos envía los mails del momento, que el que echaba el resto contando chistes con el gintoni. Yo creo que con la pérdida de Eugenio el chiste perdió su alma, y desde entonces va dando tumbos por España en busca de un renacimiento que se antoja chunguísimo, visto el ciberpatio. Mi amiga María José lleva mucha razón.

El caso es que en la tele parece que hay alguien que se ha dado cuenta y lleva unos meses rompiendo lanzas por el chiste de toda la vida, que nos clavan programicas de chistes en prime time, en plan competencia, pero nanai. No parece que enganche la cosa. Félix El Gato siempre me cayó bien, pero le falta reprís. Es que acho, el dedo se me va,  zapeo, que los chistes de la tele de ahora tampoco son lo que eran. Entre la edad, el tiempo que pasa, la ciberfagia global que todo lo engulle, la falta de nuevos talentos, la crisis, que también influirá, digo yo, y la nostalgia de Eugenio, Gila, Tip y Coll, por nombrar sólo algunos irrepetibles, estamos en el ocaso del chiste. Urge un plan integral por la renovación del chiste nacional. ¿Me cuentas el último chiste? Vale.

Foto: Mítico Eugenio

14/08/2010 11:44 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Verano 2010

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Este año no ha tocado viaje, y se echa de menos. Que somos muy de viajes, de todo tipo. Es el handicap de ser maestro pañalero de primer nivel, que se pierden puestos en la clasificación de viajero. Pero de espíritu seguimos ahí, pensando destinos y reordenando prioridades para nuestros futuros destinos. A mi me gusta, sobre todo, callejear, y perderme por ahí, dondequiera que esté, entrar en bares a voleo y ponerme en manos del camarero. Como me gusta todo, riesgo cero, que siempre es divertido. Lo bueno de los viajes es contarlos, poder recomendar cosicas que no están en las guías, o que nadie ha visto cuando fue allí, sea donde sea. Nos mola eso de viajar, no lo niegue nadie. Se nota en el Facebook, que casi podemos acompañar a nuestros amigos y followers twitteros a sus viajes a base de fotos y comentarios certeros.

Goteborg, Viena, Paris, Roma, Ámsterdam, Edimburgo, Nápoles, Londres, Cracovia, Ibiza, Praga, Carloforte, Marsella, Lisboa, Pamplona, Barcelona, Picos de Europa, Islas Cíes… desde julio, haciendo memoria así a bote pronto, he visto foticos de la pesca face por todos esos sitios, sin contar las domésticas, que con esas tenemos para otro álbum, que por cierto, coincide en llamarse casi siempre Verano 2010, clásico. De fiestuki, en el Zeta, en La Meca, en Maná, en el Pipurrax, que si el cumple de Menganita en su casa, la barbacoa de tal, Campoamor, la fiesta de disfraces, que si tarde de barco en medio del mar, de juerga en Varazú… Algunos se pegan unos veranos que parecen nómadas estivales, y así cada día entras a ver dónde está hoy Wally, y su foto reluciente que acredita su nomadismo viajero, para envidia de los contactos que estamos varados en otra época de la vida.

Antes sacabas el álbum, o por casualidad llevabas las fotos recogidas en Climent aún calientes de tu viaje a New York, y eso, y las enseñabas dando la paliza sobre el restaurante tal, el museo cual o que viste a un famoso en el Aeropuerto interminable de Atlanta. El verano 2010 ha cundido para mis tres centenares de ciberamigos, y yo que me alegro. Antes, supongo, esos mismos viajarían lo mismo, o más, que no había crisis, pero de la mitad uno no se enteraba. Situar a tus amigos, conocidos, casi con precisión gps está revolucionando las prioridades de viajes por hacer. Lo que no entiendo es cómo después de ver cada foto en cada destino, no te sale un banner oferta de una compañía de viajes para comprar billetes. Estaremos a punto de eso. ¿Dónde son tus fotos del verano 2010? Vale.

Foto: Verano 2010

15/08/2010 12:43 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

Llover llover

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El Dios del verano me ha dado bola. De días mediterráneos con castillos en la arena y aperitivos sin hora, a una vuelta a la oficina que se ha chupado de una el lento final de las vacaciones. Una pre gota fría leve, pero llevamos ya cuatro días en un que sí, que no, que caiga un chaparrón constante. Nubes claras, nubes blancas, nubes negras y lluvia fina y gorda. Muy de Murcia, acho, esa lluvia que moja más que cualquier otra. Lo contrario al orbayu, nuestro mítico llover- llover, que se dice. Aquí, en pleno agosto, coincidiendo con la vuelta a la silla acolchada con ruedas. Pues muy bien para mí, pero vaya descoloque para todos.

Decía Sylvia ayer que cuando en verano llueve y en la playa no hace sol la gente se descoloca, y no sabe qué hacer, y es en esos momentos cuando ella se siente cómoda. Es lo que tienen los libros, que a veces parece que se están escribiendo en el momento de leerlos. Sylvia es en Saber Perder (David Trueba, Anagrama 2008), una zagalica que me lleva loco estos días. El viernes anocheció a media tarde en La Manga. El Mar Menor se volvió plomizo, británico, aunque sólo por el color, porque la sensación era estar en Florida, una hora de tormenta ecuatorial, con calor que sube del suelo, y un chaparrón de gotones que caen como piedras durante unos minutos. Así me decía adiós mi playa bonita, en el verano de los niños. Me gusta ese final, con la playa grande alisada por el viento, y el mar cinco metros más cerca, con olas desordenadas en tonos café.

Es muy de últimos de agosto, primeros de septiembre. Los tres días de Levante fuerte que espantan a los veraneantes, y cierran el amor del verano con esa tristeza nostálgica tan azul. Salí al paseo por última vez, bajo el negro de nubes que adelantó dos horas el ocaso, y una chica permanecía sobre su toalla, mirando al horizonte, bajo el viento fuerte. Pensativa. Me recordó a la Muchacha mirando por la ventana, de Dalí, pero sin ventana. Imagen para mi adiós a la playa.

En Murcia se nota que es agosto, mínimamente. Llevan razón esos que dicen que agosto ha adelgazado, tanto, que va a terminar desapareciendo. En el semáforo de Juan de Borbón hay cinco coches por fila. La lluvia temprano invita a un almuerzo, a tres meses del apogeo otoñal, dan ganas de acercarse a un bar de barra metálica, aún tostado por el sol. Rarezas murcianas, que la lluvia es rara para todo cuando viene a Murcia, y más fuera de temporada. ¿Sientes el final del verano? Vale.

Foto: Tormenta manguera de final de verano

16/08/2010 22:49 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

Bob Esponja

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Si tuviera que elegir al Rey del verano, lo tengo clarísimo: Bob Esponja. Hace tiempo que compartimos cenas, pero estas vacaciones han terminado por elevar a Bob a la categoría de ídolo en mi vida, hasta el punto de comprarme una camiseta, o ponerme un póster en el estudio.  Aunque no se entiende el encumbramiento sin su inseparable Patricio, que monta tanto, tanto monta, Patricio, como Esponja. Como en la tele no hay nada, se utiliza, en dosis bien administradas, para aplacar el San Vito de El Guille, dos años y tres meses de pura energía, y es una bendición que a la hora de la cena veraniega compartamos mantel con las aventuras de Bob Esponja, el inquilino de la piña debajo del mar. Desde los Simpson no he visto yo transgresión mejor dirigida, surrealismo televisivo de mayor asombro, ni me he reído tanto con un gag, para sorpresa de El Guille, que me mira con extrañeza cuando me parto la caja con su Onja.

¡Onja! ¡Onja! ¡Onja! El Guille celebra cuando empieza el capítulo, al mismo nivel que los goles del Murcia, que nació pimentonero, y se sienta en su sillica de cenar. Pide su agua, sus tomaticos, la chicha y a disfrutar. No pierde detalle… Ni siquiera cuando Bob se saca el cerebro para limpiarse por dentro, y tiene que perseguirlo por los campos de medusas, lugar predilecto de Bob para sus paseos y bailes. Bob es cocinillas en el famoso garito del Burguer Cangreburguer. Ojo con eso. Mira que son dibujos sencillos, pero cuando sale la Cangreburguer, a uno se le hace la boca agua, que aún no entiendo como unos u otros no la han incluido en su carta, regalo de Bob, Patricio y Calamardo irrompible incluidos.

Bob es todo corazón, igual que Patricio. Son dos niños que creen en todo. Todo es posible para ellos, y quieren hacer partícipe de su felicidad al ñoño Calamardo, parecido razonable de miles de ñoños en el mundo. Al pobre Calamardo le pasa como al Coyote, se las lleva todas, y todo porque es el único que no se guía por el mítico Hakuna Matata de los dibujos animados intrínseco en todas las historias de Bob y Patri. Al fin y al cabo, sólo son dibujos animados, aunque cada capítulo tiene su moraleja escondida, no se vayan a creer. Echen un vistazo, y me cuentan. Vale.

Foto: El fósil más antiguo del mundo, una esponja marina de hace 650 millones de años... jejeje

17/08/2010 21:53 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

Una sola alma

Yayo, ¿pero qué mierda de artículos son esos que escribes, tío? ¿Te has vuelto maricón, o qué cojones te pasa? El domingo hacemos barrilada, pasaos y recoges los carnets. Con este mensaje empieza la temporada. Semana de partido. Presentación de los nuestros, ante casi diez mil valientes que han querido cambiar la historia de esta ciudad demostrando que cada década nos triplicamos quienes nos sabemos incondicionales, los murcianistas de corazón, los que somos el Murcia, abajo y arriba, de domingo a domingo, siempre. La fuerza del fútbol ya nos llama, cada noche antes de dormir. El nervio de la pasión palpita, esperando ese momento indescriptible, cuando el Real Murcia salta al césped de la Nueva Condomina por primera vez, un año más. Siempre como si fuera aquel día inolvidable, en el que supimos que esto iba a ser eterno, y consigue que, esté donde esté el equipo, cada temporada tengamos más ilusión.

Este año será especial. Lo sabemos bien quienes estuvimos en Montilivi; y quienes vivimos aquella década horribilis que nos llevó a los campos de toda la Región, luciendo con el máximo orgullo nuestro murcianismo, en Tercera División. Ha pasado el tiempo, y hemos cambiado todos. La vida sigue, y muchos de los que vivimos nuestra adolescencia durante aquellos años con esperanza y sueños de grandeza, hoy somos padres que nos abrazamos y charlamos, recordamos y vivimos nuestro murcianismo con idéntica ilusión, y con una nostalgia que hace que nos sintamos orgullosos. El fútbol es grande por muchas cosas, pero sentimientos como los nuestros, cuando el domingo volvamos juntos a brindar con Estrellas y a recordar goles, viajes, cánticos, alegrías y trsitezas, seremos campeones. Mis amigos del fútbol, mis hermanos de murcianismo, son los más valientes del fútbol mundial.

Hay que tenerlos bien puestos para ser murcianista. Sólo murcianista, con ese orgullo que se siente cuando nos saludamos, y cruzamos dos palabras sobre la temporada, el nuevo entrenador, los jugadores que siguen, los que ya no están… y cómo vemos el año. Es un orgullo difícil de entender para muchos, pero tan fácil de sentir, que Murcia entera se sorprendería de lo que es capaz al dejarse llevar por un sentimiento tan nuestro, como el murcianista, sin madridismos ni barcelonísmos fáciles. Nos reiremos de Ozil y de Cristiano, de Messi y de Guardiola. Nuestros ídolos son Richi, Chando, Alberto, Cañadas, Isaac, Pedro... y el gran Iñaki Alonso, guardián de nuestras ilusiones esta temporada, quien contará con todas nuestras fuerzas, desde el primer partido, al último, porque este murcianismo es el que forma una sola alma, y es incondicional. Nos vemos el domingo. Vale.

19/08/2010 10:23 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

Pines y pukes

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Habla con máquinas y di números, que como esto siga así nos vamos a mirar en el espejo y vamos a ver filas de cifras en plan Matrix, que ni saber quienes somos. Si tienen que inventar algo rápido es un sistema de reconocimiento que evite las cifras y los números para que los que mueven el mundo sepan que somos nosotros, que no se la vamos a dar con queso, hombre, qué desconfianza. Porque eso del dni electrónico ¿existe o no existe? Estarán conmigo en que no podemos estar por ahí dando pines y pukes eternamente. Acho, lo de las retinas, o las huellas dactilares, o el reconocimiento de voz, pijo, ¿no se puede instalar algo de eso en móviles, cajeros, teléfonos y ordenadores? O si no, que creen un ordenadorapio gigantesco que haga un solo registro para todos y nos sitúe electrónicamente, así, tipo el de Juegos de Guerra (1983), y nos evitamos estar dando numericos kilométricos a las máquinas y teleoperadoras, que no sé ustedes, pero acho, a mi ya me ha salido un tic, y cada vez que me piden el pin o el puk, guiño un ojo, y se me tuerce la ceja.

Es llamar a algo, lo que sea, tele, teléfono, Internet, banco… y venga números, acho, marque o diga despacio el número de su tarjeta, pulse 1, si tal, pulse 2 si cual, pulse 3, si pascual… vuelva a introducir su dni, seguido del número de activación… Acho, acho, acho. Yo soy yo, oiga. Mire, ni pin, ni puk, ni número ibam, ni dni, ni pijos en vinagre, yo soy yo, y ya está bien. Si ustedes no saben que yo soy yo el problema es suyo, pijo, que no puedo yo decirles más veces que soy yo, y como siga dándole a usted números el que no va a saber quién es soy yo mismo. ¿Oiga? – Marque de nuevo su código de activación.

Es como para llevar una chuleta en la cartera, con los pines, pukes, códigos, cuentas y demás, o en el móvil, que perderlos sería como morir en vida, y quedarse en un limbo social como alma en pena. Mira ese, perdió el móvil y la cartera y ahora vaga por las calles sin rumbo, con la mirada al infinito. Haga la prueba. Coja un papelico, y escriba todos sus pines, pukes, ibanes y demás. Móvil, teléfono, tarjeta, pin, puk, tarjeta de la tele, números de cuenta, pines de tarjetas, las tres cifras de seguridad, el dni… Si no se queda ciego, igual acaba viendo una conspiración en las cábalas de números que le van a salir. No empiece a sumar, que ahí estará a un paso de la locura. ¿Aún eres tú, o eres números? Vale.

Foto: Juegos de Guerra (1983)

23/08/2010 23:27 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Cantueso

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En mi casa siempre hay Estrellas, Agua, leche de bebé y Cantueso. Ese es el pack básico, lo que no puede faltar, hoy por hoy. Sí, sí, Cantueso para infusión. Sobrecicos de Cantueso de Abanilla-Monóvar, esa provincia alicantinomurciana cuya capital estratégica yo sitúo en Cañada de la Leña, centro neurálgico de la zona, capital de la gachamiga y el vino de lágrima. En esa estepa campera, murciana y alicantina, existe un tesoro en forma de hierba, nuestro Cantueso. Un regalo divino que conocen bien los habitantes de la zona, del que se extrae una infusión mágica y se elabora el licor de hierba más autóctono y majestuoso. Ideal para rematar las comidas, con unas propiedades digestivas que le asombrarán, sobre todo en infusión. Un milagro exclusivo, ya que el cantueso sólo nace en la tierra donde Alicante y Murcia son una misma cosa.

Flores violáceas entre abril y junio, tallos verdes, de escasa altura, y un olor inconfundible, más suave que el tomillo, más denso que el romero, el cantueso es fácilmente reconocible. Lo hemos protegido, como tesoro que es, y por eso no corre peligro, de momento. Unas botellicas del barril de vino de lágrima, y recarga de Cantueso en cada viaje al campo. Par de cajicas de infusión, Cantueso sin marca, de la tierra, sin alardes. Tazón con agua caliente, sobrecico dos minutos y listo el brebaje. La poción mágica. No les voy a engañar, mejor para el invierno y la mesa camilla después de comer, si ha sido comidón, mejor, que al Cantueso le gusta apaciguar batallas intestinales, de las que sale siempre victorioso, con su taza humeante y aroma inconfundible.

Desayuno con la noticia, y se me revuelve el estómago. Más que nunca, necesito un Cantueso templado, y no es que haya desayunado migas y gazpachos, es que leo que un vertedero ilegal en Barinas, pleno pulmón de Cantueso, además de reserva regional de Marisco fresco murcianista, (Félix es mucho Félix), amenaza a nuestra hierba mágica. Salvemos el Cantueso, camisetas ya mismo, y de paso, vamos a darle un empujón a nuestra autoestima, que bien lo necesitamos, con cosas tan increíbles y nuestras que parece que abandonamos debajo de la alfombra. De ahora en adelante, comida fuera, ni orujo, ni licor de pitiminí, ni pijos, pidamos una copa de Cantueso, con un hielo grande, o una infusión mágica de nuestro tesoro herbáceo, que es Murcia, y además, es lo mejor. Compruébenlo. Vale.

Foto: Mítico Cantueso ORO

25/08/2010 00:20 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Ruido

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Acho, tenemos que bajarnos el volumen. Lleva razón nuestro defensor, que cuando se lo propone, parece un elefante en una cacharrería, del ruido que arma… ruido informativo, entiéndase. Esta vez, para denunciar el ruido que nos rodea, que es mucho. Lejos de Europa en este tema, casi tanto como en las bicis y en los calcetines para las chanclas, acho. Pero es así. En lo de las chanclas podemos seguir sin prisa, pero en bicis y en ruido, deberíamos aplicarnos, que ya nos vale. Es que metemos a un suizo en mi grupo de amiguetes, y al tercer día de condumio en restaurantes tenemos que implantarle un sonotone, y reenseñarle a pestañear. Menudo griterío formamos cuando nos sentamos a la mesa. A partir de ahí, normal que todo lo demás esté pasado de decibelios.

En el tema decibelios no estamos instruidos. No sabemos bien qué son veinte decibelios, o cuarenta, o cien. Igual conviene un trimestre de instituto para el asunto. Menos mal que algún medio de comunicación tuvo a bien currarse una leyendica para situarnos, porque sabemos qué ruidos nos enervan, pero no de cuántos decibelios estamos hablando. Hasta veinte, lo que es hablar normal, y a partir de ahí, cuarenta en voz alta, sesenta a gritos, y más de cien la música de un garito. Podríamos establecer en quince un mensaje de móvil, y en ochenta el tubo de escape de una Rieju, sonidicos más porculeros y cotidianos. La OMS pone el margen en veinte (eso, en casa de Bob Esponja), y aquí en las Murcias, estamos en los treinta de media, por ley.

Pero mira que es chungo bajarle el volumen a una Región de millón y medio de pesca, en la que vive el sol y en la que somos no typicals. Acho, que esos decibelios de más igual son rasgo cultural, y vienen de serie con nuestro adn. Sería cuestión de investigarlo en el genoma, pero mientras, sí que podríamos hacer un esfuerzo, aunque sólo fuera en los tubos de escape de las Rieju, esas motos que parece que sólo tienen permiso para circular a la hora de la siesta, o de tres a cuatro de la madrugada. Si multan a esos que parecen haber tuneado su móvil para suene a doscientos decibelios, tampoco estaría mal, lo mismo que a los que hablan a gritos por su móvil, como si quisieran que nos enterásemos de su vida. Lo demás, poco a poco acho y con mesura, que hay que manejarse con los ruidos, por ejemplo, para hacer frente al llanto inagotable de un bebé, que digo yo, los bebés suizos también llegarán a los doscientos decibelios. ¿Qué ruidos te enervan más? Vale.

Foto: Hasta ahí no llegaremos ¿no?

26/08/2010 11:32 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

¡Vivan los novios!

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Llevo todo el verano sujetándome, acho, pero de hoy no pasa. Me gustan las bodas, en general, y en particular, no voy a esconderlo. Este verano hemos tenido unas cuantas, pero pacientemente he ido postergando el artículo, como si supiera que para el final iba a llegar lo gordo. Iker y Sara ya dijeron que nanai, que lo suyo está aún fresco como para darle la puntilla nupcial, y entonces conocimos lo de Pe y su Bardemcillo. Bueno, como fue tan secreto y eso, le dimos pase. Luego se casó la Chelsy Clinton, que tuvo su aquel, aunque nos pilló un poco lejos el asunto. Pero lo de Julito no podemos pasarlo. En su día plasmamos lo que supuso para el orden mundial la boda de Flavio Briatore, así que con lo del mismísimo Julio Iglesias, ya me dirán. Hay que hacer dos o tres comentarios sí o sí.

20 años de novios, cinco hijos y boda. Ya pueden echarle sal gorda al tema, que como a los hijos les dé por creerse Julio Iglesias, los van a tener en casa con su troupe hasta los 66 tacos, y viva España. Toda una vida dando largas, que si nos queremos y eso es lo importante, que si ella lo sabe, que si yo lo sé, que si nuestra vida es un cuento de hadas… ¿En qué queda todo eso ahora, acho? Igual se pone moda casarse después de haber vivido el amor, que tiene su metáfora. En plan Iker y Sara, pero contando 20 años, nada de amores de verano que acaban en islas desiertas. Desde luego, es bonito. Me caso después de haber demostrado que podía haberme casado, pero no me casé, y por eso me caso ahora. 

 A ver si Julio al final es un romántico de verdad, y no un mito del no casarse. Los chuloplaya iban diciendo por los chiringuitos: - Yo me casaré cuando se case Julio Iglesias, y reía el coro griego dándose codazos. Pues tendrán cara de ciervo, los chulosplaya, que se ha casado Julio Iglesias, acho. La Miranda siempre me ha parecido un encanto de zagala. Para las payas es la madre ideal, la que habría en la caverna platónica, que no hace más que parir, y luego está espléndida, al punto de acuñar término y decir que después del embarazo, hay quien sufre el Mirandismo, y logra recuperar su figura ipso facto, para envidia verde de todas las demás. Miranda Rinjsburger, que se llama. Igual es el nombre de hamburguesa por lo que Dios le ha regalado el Mirandismo post embarazo. Pues felicidades, y larga vida amorosa a los recién casados. Vale.

Foto: Julio y Mirandaparecementiraque hayatenidocincohijos

27/08/2010 17:01 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

El feeling

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La verdad, es importante, acho. No se está a gustico si no hay feeling, dígalo haciendo así con los dedos. Es una de esas cosas que no se pueden cuantificar, pero necesarias para todo. El feeling y el buen rollo. Por ejemplo, para feeling, lo de la pesca del Carrusel Deportivo, que menudo verano llevamos. Ya están en el otro lado todos, y van a arrasar, sólo con feeling y buen rollo como activo principal, y mueven audiencias y más perras que la vida. Así que sí, estamos hablando de cosas importantes. El feeling no se puede comprar, ni se estudia en la facultad, es o no es, y punto. A los que nos somos de matrícula nos queda el feeling para exprimir, acho, y es un tema, porque no se puede poner en el currículum, y mira que importa.

Díganselo a Guardiola, que va a ser quien ponga de moda lo del feeling para la temporada que nos viene, otoño invierno, y no descarten el palabro en el slogan del Corte Inglés. Espero que Mascherano tenga buen feeling con Pep, porque el feeling puede salir carísimo en fútbol. Los suecos es que tienen ese hándicap. Al norte de los pirineos escasea el buen feeling, que así son los guiris, pero sorprende lo de Zlatan, un zagalón que más que nada, lo que transmite, así de primeras, es buen rollo a una nariz pegado. En el asunto del feeling yo estoy más con Ibra que con Pep, que no es por nada, pero lo que es buen rollo no transmite mucho el míster, aunque sea un cool hunter como la copa de un pino, y mañana mismo los camaretas empiecen a llevar camisas de manga corta ajustadas con corbatas finas.

Es que tampoco se puede ser tan radical, que yo creo que el feeling se puede buscar. Es decir, no es cuestión de ser un radical del buenrollismo. Si no hay feeling, no hay nada que hacer… hombre… todo es cuestión de ponerse. Que no hay feeling, pues se crea, poco a poco, que a estas cosas ayuda mucho la Estrella, nuestra Estrella, sí. Quintos mediante, no hay feeling que se resista, y si metemos pulpo al horno, caballitos, marineras y matrimonios, verías tú que Ibra y Pep se hacían compares en un tris. Pero esto es Murcia, y no les extrañe ver mañana mismo haciendo feeling a Amaya con Iñaki Alonso, nuestro Pep con el nuevo, por decir algo, echando unos bolitos. Fácil. Es lo que tiene Murcia, que aquí el feeling se genera con respirar. ¿Sabes de feeling? Vale.

Foto: Ibra, sin pinta de malrollista

28/08/2010 09:34 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Atascos

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Los atascos tienen su punto si son lo suficientemente largos, porque cambian los planes y se convierten en novedad. Los atascos que se quedan en un retraso, son los que cabrean, y por desgracia, los más habituales. Acho, es que si un atasco dura más de dos horas, por poner un límite, debería llamarse de otra forma, porque eso ya no es un atasco. Cuando los conductores paran el motor, es el primer síntoma de que ya no es atasco lo que hay, se ha pasado de nivel. Si los ocupantes de los coches salen, e interactúan entre ellos, es que ha pasado algo gordo. Cuando uno ya desiste a llegar a dónde iba, es que el atasco te ha poseído. Recuerdo un relato de Cortázar, maestro de maestros, sobre un atasco gigantesco en una autovía. En el relato pasaban las horas, y los coches casi se convierten en dúplex de una improvisada vecindad en plena autopista. Comercio con agua, snacks, música… miradas, disputas, vigilancia. Da juego, literario, y televisivo, acho, que menudo reality hay ahí.

Es lo que deben estar barruntando las televisiones chinas, que esta semana he recordado el relato por la noticia increíble del verano, el atascazo de nueve días en Pekín. Ya suena acojonante de por sí lo de imaginar un atasco chino, que en China, como me contó mi compadre Hugo García una vez, cambian la bombilla de una farola entre veinte. Son tantos que todo lo hacen muchos, y con esa imagen tan plástica no me costó imaginar la que se debió montar la semana pasada en la autopista de entrada a Pekín, donde viven veinte millones de chinos. Nueve días, acho. Nueve días con sus noches, allí atascados sin moverse un pelo. Ni hacia delante, ni hacia atrás. Dicen que hubo quien hizo su agosto, cobrando las raciones de arroz en plan drive thru tres veces más caras. No me extrañaría que terminaran usando el trueque, cambiando rollitos de primavera por tabaco, y cosas así.

Menudo ambientazo debían tener los chinos, que allí es como los taxis en Atenas, las autoridades avisan, nada de ir un chino sólo en un coche, como hacemos aquí. Así que el atasco era completico. Ha venido bien conocer cómo se las gastan los pekineses en su operación retorno para contemporizar cuando nos paremos en el Puerto de la Cadena, hoy, mañana, pasado o al otro, porque da igual que sea uno mañanero, que vespertino, que noctámbulo para volver, un atasquillo no te lo quita nadie. Ahora podemos pensar en los nueve días de Pekín para relativizar los cabreos. Total, pase lo que pase, el atasco seguirá siendo la justificación líder del españolito medio al llegar tarde. Ni que vinieras de Pekín, acho. ¿Has estado en un atasco gigantesco? Vale.

Foto: Atasco pekinés 2010

29/08/2010 13:42 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Turrón e higos

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Los sabores de helados son una de esas cosas que podrían descubrir los secretos de la vida de cada uno. No hay casi nada más personal que elegir los sabores de un helado. Es maravilloso asistir a cómo se observan las tarrinas en el mostrador, leyendo con detenimiento los nombres de los sabores, explorando las texturas, y recordando sabores de años pasados, para encontrar el helado perfecto cada vez que toca. La evolución heladera en la predilección de los sabores tiene que esconder grandes secretos de la personalidad, porque pocos, muy pocos son fieles a un sabor, siempre, sin vacilar. Aunque también los hay, por motivos muy definidos. Curiosamente los del mismo sabor siempre son los más fanáticos, y los que menos, unos por fidelidad extrema y conocimiento, y otros por desgana.

Los grandes sabores de helados son los de barra de toda la vida. Los clásicos chocolate, vainilla, nata, turrón y fruto seco, ya sea pistacho, almendra o avellana, son como los cuatro elementos, y sobre ellos se construye todo lo demás. Los frutales son infantiles, y de acompañamiento, pero parecen jugar en otra división. Los demás, son épocas, modas, impulsos. La vainilla con cookies, la cheesecake, gianduia, caramelos, straciatella, espuma de limón… bandazos que heredan protagonismo desde la base clásica, siempre, sin que nos hayamos parado a pensarlo. Cuando elegimos helado en la infancia los de los mayores nos parecen aburridos. Sin sabor fijo, vamos picoteando buscando la mezcla más rara y sabrosa. La experiencia es un grado, como en todo, y en los helados, también. Después de años, pedir un helado de turrón y acertar es otra forma de madurar. Sin alardes, ni sabores secundarios. Una bola de helado de turrón, con sus chusquitos de almendra rota, es inigualable. Ya soy mayor.

Vainilla, turrón, avellana. Chocolate, turrón, almendra. Nata, turrón, pistacho. Evoluciones clásicas. Mi compañero Charlie Ranedo, heladista confeso y experto, ha sido padre hace poco. Su sabor vital era la vainilla, y ese era le seguirá doliendo, pero se sorprende a sí mismo disfrutando ahora del turrón, en una evolución que puede tener su lógica. La paternidad, le dije. Vainilla, turrón… ¿Será la avellana el siguiente paso? Respondió. Quien sabe… pero el sábado mi postre fueron higos toreros, y helado de turrón (no se pierdan la mezcla), y creo que jamás había terminado un helado con tanta devoción. Yo, que era de chocolate, también he tenido que reconocer el cambio. Después de tantos años de mirar el mostrador, hoy lo tendría claro, y no sería por desgana, sería porque ahora sé lo que quiero. Estamos en el turrón. ¿En qué fase heladera estás? Vale.

Foto: Helado de turrón e higos toreros

31/08/2010 00:03 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

Niños, playa, campo

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¿Qué tal el verano? Ya saben, toca la regresión anual septiembrera: Bien, niños, playa, campo… y luego, a escuchar viajes, gangas, bares, chiringuitos, anécdotas con más o menos gracia y el famoso de turno que se pilla en el aeropuerto, que siempre hay uno, o dos si son pequeños. Si es que la vida es un círculo, acho. Luego, hay quien tiene más gracia, y quién te cuenta cosicas interesantes, porque no lo tienes en Facebook, o los que pasan el trámite con un bien, ya sabes… que tiene su punto, y normalmente se agradece. A la tercera, yo lo tengo claro. Resumen telegráfico acompañado de gestos mediosonrientes: Niños, playa, campo…

La cosa dura hasta pasados los Huertos, que ya después es un suplicio, y dan ganas de preguntar - ¿Verano? ¿qué pijo verano? Socio, que estamos en noviembre. Como esos que aún en febrero te felicitan el año nuevo. Pero claro, llegan con su moreno lagarto, y tenemos que sufrir su aterrizaje. Luego están los de septiembre, pájaros profesionales, que cuando vuelven ya ni les escuchamos. Los que llevamos aquí ya semanita larga hemos perdido el aceituna playero y nos hemos acostumbrado ya al tono clásico, por eso alguno/a de los que vuelve ahora parece que se ha pasado el mes en el horno, que casi puedes verles con una manzana en la boca y patatas y tomates asados alrededor. Total, para que en una semana vuelva el pajizo oficina, y los dientes dejen de verse blancos.

Menos mal que tenemos la feria pronto, que para hacer la transición nos vale. Sobre todo por tener a Morante y Perera en el horizonte. Lo peor del 1 de septiembre es la vuelta de la ORA, eso que nadie lo dude. Vuelve la ansiedad oril a la vida de los urbanitas. Luego están los que te canturrean lo del final de verano, llegó, así levantando las cejas, y hay que sonreírles más falso que una ensaladilla con pan. Pero qué vas a hacer, acho. Otros que te tocan la fibra son los del buen verano, que suelen ser los mismos que los de la buena Navidad, y el buen año en general. Sí, los que te tocan la barriga, el michelín, y te atizan un copón en la espalda a la vez que te llaman gordo seboso con otras palabras, y creen firmemente que están siendo graciosos. El que adelgace en verano que se preocupe, porque seguramente estará enfermo. Pues nada, a disfrutar septiembre. ¿Qué tal el verano? Vale.

Foto: Mi pesadilla diaria

31/08/2010 23:56 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

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