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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2010.

Audrey

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El regusto de la canción del verano, mezclado con una pizca de alerón de Opel Kadett maqueado con muchos euros, unas pequeñas dosis de plató de televisión, aderezado todo con el resabor del sueño americano, con ese toque kitsch de la lata de sopas Campbell´s, amortiguado por una sobreexposición antinatural del símbolo, con una pérdida supina del verdadero origen de admiración, además de una pequeña sensación de impotencia al estar frente al Sí, pero No, más No de la historia viva de los Sis, pero Noes. Eso es lo que veo cuando, casi a diario, me encuentro una imagen de Audrey Hepburn apopizada, ya sea con estilo, o vulgarmente, colgada en una pared. Da igual cual sea de las cuatro o cinco que pululan cual hastalavictoriasiempre sobre marcos, lienzos, pósters, bolsos y hasta camisetas. Cigarrito, gafotas, mirada felina, My Fair Lady, o Breakfast at Tiffany´s, ahí está el icono Audrey, martilleando sobre su propia identidad, en bares, restaurantes, pubs de medio pelo, paredes de intentonas modernens, tiendas de regalos… y no parece perder vigencia.

Aún quedan valientes, no se sabe si románticos fans de Audrey, verdaderos creyentes de su religión, pensadores de su imagen, enamorados de la sencillez elegante en blanco y negro, o ratoncicos atrapados en la corriente iconoclasta inconsciente que ha minado la mirada de la chica perfecta. A veces, cuando cruzas tu mirada con Audrey de repente en un bar, o entre la gente, al fondo de un escaparate, aún creo en ella. De repente todo cuadra, y no entiendes cómo es posible que no todas las mujeres del mundo quieran ser ella. Otras veces se cuela en tu campo de visión, y la ves atrapada en una mirada eterna, aplastada por colores fuertes, fumando de su larga pipica, y parece que se te atraganta. Hoy no es mi día Audrey. Cada vez tengo menos días Audrey. Igual es cosa mía, como todo, que hasta con una chica como ella al final la culpa de todo la tiene uno mismo.

¿Y si pusiera en mi estudio una vieja imagen de Audrey bien guapica y repeinada, mirándome desde la pared? Así podría verla todos los días, y tratar de dilucidar qué me pasa con ella. Podría tener largas conversaciones, como las que tenía el chaval Hornby con Tony Hawk en Todo por una chica. Los días Audrey empezarían a tener un sentido diferente. Creo que me enamoraría, como un loco, con esto del treintañerismo y mi complejo de Peter Pan. Luego, vendrían coleguis a casa, entrarían al despacho, verían el póster, y acho, ¿qué pensarían? Eso mismo pensarán los valientes, cuando una mirada de Audrey se te atraganta inesperada, porque mira que el mundo tiene recovecos, que hasta esa dulce y sencilla elegancia en un gesto, puede llegar totalmente del revés. ¿Cómo son tus días Audrey? Vale.

Foto: Audrey popface!

02/02/2010 19:04 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Sea Murcianista

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Libérese, hincha, futbolero. No sufra más inconscientemente y sienta el sabor de la realidad en su alma, en su corazón, en su vida. Aprenda a ver el fútbol en su interior, antes de juzgar con premisas equívocas, alejadas de sus sentimientos. Dé un paso hacia usted mismo, renazca, y atrévase a formar parte de algo eterno, intangible, real. En todos estos años… ¿se ha preguntado alguna vez por qué es usted del Real Madrid o Barça? Bueno, son recuerdos, con camisetas, álbumes de cromos, autógrafos, finales, partidos, jugadores… Sí, es verdad, hay una tradición, no se puede ocultar, pero realmente… ¿por qué? No hay respuesta objetiva que pueda llenarle el corazón, porque simplemente busca una respuesta. El hincha nace hincha, no se hace, como se hizo usted. Por eso puede buscar mil respuestas que fortalezcan su débil forofismo. La fuerza está en lo innato de un sentimiento. Un hincha no asume un por qué. No hay causa y efecto, sólo hay ser. Atrévase. Vaya al cuarto de baño, póngase delante de un espejo y mírese a los ojos hasta que se vea a sí mismo por dentro. Espere unos segundos. Cuando se descubra esa pequeña sonrisa, diga en voz alta: - Yo antes era del Madrid o Barça… pero ahora sólo soy de mi equipo. Ahora sólo soy del Murcia.

 

No se ría más, ni esconda el rubor. Ahí está su corazón. No es vergüenza, es la verdad, que fluye cuando uno se encuentra a sí mismo. Su pasión innata, escondida y prostituida por una imposición cultural, que usted, sólo usted, puede vencer. Descubra un nuevo mundo de ilusiones. No volverá a sufrir con las victorias del Barcelona o Madrid, ni con las derrotas inesperadas, ni tendrá que soportar absurdos comentarios globales, generalizados, comunes, simples. Sólo disfrutará del fútbol de esos dos grandes equipos, podrá dejarse llevar, y descubrir el talento de unos y otros de una forma absolutamente libre. Sus alegrías se multiplicarán por millones cuando lleguen las victorias, y descubrirá la verdadera fidelidad, cuando con las derrotas, crezca su confianza, aumente su amor, multiplique sus fuerzas, y sienta el mayor orgullo que es capaz de sentir un hincha por su equipo. Una nueva dimensión del fútbol está ahí, agarrotada bajo confusas ideas mezcladas por el bifutbolismo cegador. Suéltela. Déjela libre y mirará el fútbol con los ojos de la verdad, y sentirá todo tan vivo que ir al fútbol se convertirá en una experiencia sensorial que jamás imaginó.

 

Pasará a formar parte de un todo único y exclusivo, y podrá ver la ceguera de quienes no se han atrevido a mirarse al espejo y a liberar su auténtica pasión. Será parte de una grandísima y eterna alma única, que acudirá siempre en su auxilio, y por la que dará todo desde una grada, en una conversación, en la barra de un bar, entre amigos, y lo hará en honor al fútbol. Podrá decir que su equipo es el Murcia y sólo el Murcia, sin rubor, con orgullo y pasión, y le mirarán con incredulidad, desde una envidia inconsciente que reforzará su renacimiento como hincha, como futbolero. Libérese. Guarde sus recuerdos, no los defenestre jamás, manténgalos ahí, como el poso del inicio del fútbol en su alma de verdadero hincha y aprovéchelo. No hay que renegar, ni caer en radicalismos. Sólo hay que despertar. Sólo hay que ser. Sea usted mismo. Deje que su murcianismo crezca y se abra paso, crecerá el fútbol, y usted como hincha. Sea murcianista. Sea el Real Murcia. Vale.

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Foto: Una sola alma

04/02/2010 13:10 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

Pueblos

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Pues no he viajado yo en coche en plan de pueblos, acho, y de camping, cuando nos poníamos de rodillas así mirando por el cristal de atrás, y veíamos la torre de la iglesia que se quedaba a lo lejos, y al volvernos, ya se veía la torre de la iglesia del siguiente pueblo. Carreteras nacionales, acho, eso sí que eran viajes, con El Gitano Sandro en las maxicassettes allí con sus venas en su nuevo single: Amor prohibido, y el Boom 3 y eso, en las gasolineras, y los coches aquellos que iban atornillados en cajas de plástico duro que estaban más guapas que todas las cosas. A mi me molaba, además de hacer clasificaciones de matrículas por provincias, que me pasaba el año estudiando anotaciones hasta que salía el anuario El País para comprobar si me acercaba a la realidad, estudiar los trayectos en el mapa y jugar con Au a ver quién acertaba el nombre del pueblo que tocaba. Todos eran nombres bonitos, sobre todo los compuestos, y discutíamos sobre si los que jugaran a los pueblos en Murcia pensarían lo mismo de Puente Tocinos, Javalí, Caravaca, Alcantarilla, Los Infiernos… Al final, decidíamos que sí, que al menos les parecerían curiosos.

 

Acho, en aquellos años mi memoria era pura, era un puto John Nash de la memoria en cuanto a nombres de pueblos, que además, como los anuarios viajaban conmigo, los clasificaba por población, y durante un tiempo supe con una exactitud cuasiperfecta la población y la progresión de aumento o descenso de cientos de pueblos que pasábamos en nuestras rutas. En aquello del aumento poblacional quedé impactado con Fuenlabrada, un pueblito que en los ochenta apenas pasaba de los 10.000 habitantes y de un año para otro pegó un sprint que se colocó en los 115.000, par de huevos, que si seguía con esa progresión antes de las olimpiadas de Barcelona cogía a Murcia, y sus 303.000, que nos colocaban como ciudad capital de provincia a la que no superaba en población ninguna ciudad que no fuera capital, y eso era importante del copín. Pero hablamos de pueblos, y de sus nombres. Con lo del cementerio nuclear y los pueblicos que han saltado a la fama, he recordado, y gracias al enorme Javi Ruiz (cómo echo de menos su vocecica enlegañado en mi camica), aquel mundo de viajes y pueblos, nombres y habitantes. Acho, cómo he olvidado nombres, aunque aún, a veces, cuando vuelve el nombre de algún pueblo, brota un número a su lado.

 

Llivia, el pueblo rodeado por Francia, apenas mil habitantes, y unas truchas de rechupete, aunque las mejores las hacían en Roncesvalles, menudas truchas a la Navarra que me cuajaba con  mi metro veinte, son dos pueblos que recuerdo con especial cariño. De los cientos por recuerdos únicos, nunca olvidaré Aledo, y mi primer campamento, Alaior, el Rohirrin menorquín, o Cariñena, y las comidas de carretera, como las cenas de madrugada, en Daroca, enamorado, o aquel Roda de Ter, y el verdor de agua dulce. También Olula del Río, mármol familiar, y el sol de Almería, esos pueblos grandes que se mantienen con sus varios miles de habitantes. También Rodalquilar, abandonado y precioso, junto al playazo, recuerdos cercanos. Meres, una maravilla oculta en el corazón de Asturias, y por la amistad, como el Campo de Borja, o el pequeño Els Falcons, ahora La Romaneta, de donde soy hijo adoptivo. Imposible no citar Cañada de la Leña, limbo murcianístico, donde tengo guardado un trocito de corazón en forma de gachamiga, y otros tantos, como Medellín, Artá, Cesantes (sin haber ido), Benimantell, en Aitana, Urrez en Burgos, Astigarraga y la sidraría, y sobre todo, Unciti, con el baile en el frontón, en una de las mejores noches de mi vida. Fuera, Stockport, Malvern Wells, o Carmel, donde se puede pasear entre playas gigantes y olas de verde océano… ¿Qué pueblos son parte de tu vida? Vale.

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Foto: Unciti (Navarra)

05/02/2010 10:40 achopijo #. sin tema Hay 11 comentarios.

El Balón

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Jugábamos con mi balón nuevo en el patio. Un tango Adidas brillante, de color naranja, exclusivo para partidos en la nieve, cuando los campos de fútbol se pintaban de rojo. Siempre era una responsabilidad jugar con tu balón, y con ese, aún más. Ser el dueño ofrecía algunos privilegios, pero también generaba envidias. Nunca me gustó ser el dueño del balón.  Si venían mangantes al patio, en aquella época de asaltadores de partidos, el dueño del balón era el que terminaba en primera línea. Después de aquel día pasaron muchos años hasta que volví a ser el dueño de un balón. El patio estaba repleto. Jugábamos un partido de los grandes, en la parte de atrás. Al poco, un disparo lejano superó la valla de cipreses y salió a la calle. Pasaba a menudo. Era de los momentos complicados para el dueño, porque si no estaba claro quién había sido, tocaba salir a la calle sin permiso de casa. Aquel día Carlos tenía claro que iría él. De los mayores, técnico, gracioso y chulico cuando había que serlo, pero cumplidor. Enseguida se dirigió a la puerta, y yo respiré.

Nos agolpamos en la verja, para ver si antes de que saliera Carlos alguien nos devolvía la pelota, con el clásico: - Señor, por favor, ¿me tira el balón? Pero no había mucha gente. Domingo por la tarde, el Murcia jugaba fuera, y Rector Loustau estaba vacío. El balón llegó al otro lado, a la carretera, junto al bordillo. Cuando Carlos asomó por la esquina la gente volvió al campo, a esperar el balón, que siempre se recibía con un aplauso de tranquilidad. Yo me quedé allí, agazapado, esperando acurrucado en un hueco entre los cipreses, sin quitarle ojo al balón. De repente, un coche se acercó. El semáforo estaba lejos, pero el vehículo, un Renault 11 gris con el alerón negro, que no olvidaré jamás, se paró junto a mi pelota. Miré a Carlos, que hacía gestos con la mano. Se detuvo, se abrió una puerta, y asomó medio cuerpo de un hombre, que cogió el balón. Carlos le pedía que le pasara, y yo, empecé a gritar angustiado: - ¡¡Aquiiiii!! ¡¡Aquiii!!

En un segundo aquel tipo había cerrado la puerta llevándose el balón. Levanté la cabeza para ver el color de semáforo. Verde. Cuando arrancó el coche Carlos ya estaba corriendo a dos metros del alerón negro, pero el Renault 11 no se detuvo. Siguió hacia la Avenida de la Fama, girando a la izquierda. Carlos pasó como una exhalación por delante de la valla, persiguiendo el coche. Yo gritaba, y los demás venían corriendo a la valla a ver qué estaba pasando. No quería llorar, pero fue imposible. Con 10 años ver cómo te roban un balón nuevo de aquella manera no era fácilmente digerible. Otros mayores salieron, pero no pudieron hacer nada. Al cabo de unos minutos volvió Carlos: - Le he perdido en el colegio. Estoy seguro de que me ha visto. Subí a casa y me tiré contra mi cama. Juré que nunca más iba a llevar yo el balón.

La otra tarde, por Santa María de Gracia, un balón Nike amarillo salió de un jardín unos metros delante de mí. A apenas dos pasos de una señora que portaba un carrito del mercado. Creí que enseguida vendría algún chaval, pero no fue así, y cuál fue mi sorpresa cuando la señora se agacha junto al coche donde estaba la pelota, la coge, mira para todos lados sin percatarse de mi presencia, lo mete en su carrito y sigue su marcha. A los pocos segundos un chaval sale por la esquina, buscando. Corrí hasta ella. La paré. Le dije que aquel chico buscaba el balón que ella había guardado en su carrito. Sorprendida y enfadada, devolvió el balón. El chico, chándal del Barça, zapatillas de futbito, cara sucia, dijo gracias cabizbajo, cogió carrerilla y chutó por encima de los coches. Cuando el balón cayó al patio, escuché un aplauso. Sonreí. Veinte años después, terminé de cerrar una herida. Vale.

Foto: Tango Adidas para nieve

07/02/2010 00:22 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

Monteagudo

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Acho, ahora nos sale una enwayomización murcianizada aquí, en nuestras carnes, y algunos tipos con ganas de que les saquen el flequillo en los telediarios y programuzas de tres al cuarto se ponen a currar para echar abajo el Cristo de Monteagudo. No es broma. Claro que sí, ya que este mes no ha habido decapitado, ni teenager de turno que asesine familiares, nos sale un sarpullido nuevo, que todo sea dicho, nos dará un aire noticioso diferente, esto es, sin sangre de por medio, pero se convertirá en lo que los flequilleros de turno quieren, que se lo han guisado con tacto. Con la Iglesia hemos topado. Menuda declaración de intenciones para pinchar mollica y no soltarla, compadre. Estrasburgo, opresión franquista, memoria histórica, símbolo religioso, catolicismo radical… dos minutos de meneo y sirva en frío, que en cuanto la copa esté lista ya habrá doscientos buitrazos picoteando, y otros miles atrapados en la trampa, con pancartas debajo del Cristo, y mostrando su indignación ante las cámaras, y ese será su triunfo. Si estamos a tiempo, hay que pararlo, que la máquina arranca, y ya no para.

 

La soflama nacional ya tiene un nuevo punto de apoyo, el Cristo de Monteagudo y su valor paisajístico y monumental, y el que sea bien de interés cultural, o sea un símbolo para la ciudad, sólo son argumentos de peso para ganar el partido, porque aquí no se trata de querer derribar el Cristo, que nadie dude, el gol que ya han marcado es hacer tortilla y salir en los papeles. Y digo nacional, porque no creo que en la Región se despierte ahora el sentimiento antimonteagudil por doquier, y nadie se lo arrime como causa de liberación laica, que tendría eso gracia, y lo digo entredientes, que alguno ya verá en el flequillo al nuevo Che Guevara. Si no están preparando el logo con el Cristo dentro de una señal de prohibido que se me caiga un brazo. Es que no me sorprendería, acho, que ya estamos curados de espanto. Que se atrevan con el Pan de Azúcar, y repartan octavillas por las favelas, a ver si les dura el flequillico.

 

Ya que se ponen que quiten las siete coronas de la bandera, y los castillos, y si acaso que tiren la estatua del Cardenal Belluga, y renombremos la plaza con el nombre del salvador del laicismo en Murcia, y hasta podemos poner un busto suyo, con todo su flequillo, justo después de la demolición de la Catedral, y que el catolicismo radical no salte, y menos la ciudadanía, que nadie tiene por qué soportar la opresión de tales manifestaciones opresivas religiosas. Ay, España de las envidias, Murcia de los complejos y sociedad de la televisión, y que esto valga para que alguno haya pensado que le será beneficioso, y lo peor, que lo termine siendo... o lo que será peor aún, que algunos otros avispados transeúntes de la misma acera miren para otro lado haciendo longuis, y no hagan Murcia por una puta vez en su vida, de manera firme y contundente. Si acaso que los flequilleros manden una copia de su brillante salto a la fama al mismísimo Abenladén, que ahí igual encuentran un apoyo, y pueden engancharse a la liberación de Al Andalus, y empezar por Monteagudo, que como símbolo, hombre, no está a la altura de las Torres Gemelas, pero tiene su cosa. Ojalá podamos quedarnos con una reacción de Murcia, y que el filo por el que han apostado estos showlawyers les salga rana, aunque ya hayan marcado el primer gol, un gol que además, como siempre, encajará Murcia.

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Foto: El Cristo de Monteagudo, el Pan de Azúcar murciano

09/02/2010 12:17 achopijo #. sin tema Hay 13 comentarios.

La Hora Trágica

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Sobre las siete y pico de la tarde empieza, y su duración es muy variable. Puede durar unos minutos, y hasta dos horas completas seguidas. A veces después del bibe hay un tercer tiempo al que ya hemos denominado La Resurrección, y se produce a diario, sin excepción. Siempre, durante algunos minutos, todo queda a merced de ellos. Es La Hora Trágica, acuñación maestra de la mejor mami del mundo, o sea, mi abuela Mamen. Por cosas como las que han inspirado Lost, cuando anochece y se mezclan las sensaciones de cansancio, hambre y cambio de tercio diario, los bebés muestran toda la cara de un sexto sentido oculto que poseen, que se alimenta de adrenalina y llanto, mezclado con nervio puro, ansiedad y multiactividad, y que protagoniza lo que mi abuela en su día, y con siete hijos a la vez, experimentó en diferentes épocas de la crianza, según iban teniendo sus hijos entre 0 y 3 años, y dio en llamar La Hora Trágica. Los bebés lo llevan de serie, como si fuera un examen de selectividad para padres.

 

Un silencio minúsculo precede el inicio. He tratado de percibirlo, para adelantarme al momento, pero es imposible. No lo he comprobado, pero les cambia la mirada, sus pupilas se dilatan, las venas del cuello se endurecen, sus cuerpecitos se preparan para la acción, y de repente, con cualquier nimiedad como excusa, pierden el control. Suele comenzar de golpe, con el escorzo bebístico, postura muscular característica de la rabieta, en la que el bebé trata de tocarse con la nuca los talones a la vez que esconde su mirada, grita, y se gira sobre sí mismo. Si eres un padre inexperto y te pilla el comienzo cambiando un pañal, date por jodido. El escorzo en el cambiador es para los muy bebeteros. Espasmos, golpes a los juguetes, patadas al bulto, y miradas de fuego. La Hora Trágica es la primera vez en la que un ser humano frunce el ceño. Acojona, pero uno se acostumbra. Después de las primeras uno intenta la técnica del ostracismo, que a veces funciona, pero muy a la larga. Los bebés parece que vienen entrenados para resistir al menos una hora de media.

 

En los últimos días hemos descubierto que entre ellos se confabulan para meter presión. Son un equipo perfectamente engrasado. La tragedia se contagia en apenas segundos. De arriba abajo, y de abajo arriba, acho. Miguelito ya tiene un mes, y El Guille ha debido instruirle en descuidos de los papis. Le imagino en una siesta dirigiendo una ceremonia ritual para nombrar al pequeño Miguelico caballero de La Hora Trágica. En pocos días su compenetración asusta. Hace días que empezaron. Primero era Guille, y a los segundos, entraba Mike con fuerza por el flanco. Ahora ya hay días que Miqui coge las riendas, y El Guille, orgulloso de su discípulo, lo da todo siguiéndole.

 

Ayer, Guille corría por el pasillo con la intención de que nadie le cambiara el pañal antes de cenar, llorando, mientras Miguelico empezó con una serenata en do mayor con visos de batir records internacionales, con enrojecimiento visceral y pitido timpánico, de los de plantearse ir a la Arrixaca. Me tocó correr detrás de uno descalzo, mientras que a Pilar le pilló terminando su ducha pre hora trágica. Cuando cogí a Mike este empezó a multiplicar por seis su llanto, mientras Guille se unió al increscendo a la vez que decidió empezar a lanzar coches por el pasillo. Al acudir a ver qué era ese ruido de disparos, me di en el dedo meñique del pie con la esquina de la pared. A la pata coja, con Miqui subiendo el tono en mis brazos, observé como a Guille se le había soltado el pañal, que rebosaba un cacón verduzco para batir otros cuantos récords.

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Cuando Pilar asomó de la ducha le entregué el grito en forma de Miguelico que portaba, comprobé que mi uña del meñique era historia, fui a por El Guille y pisé con el mismo pie malherido una mini grúa que me guiñaba un ojo. Caí sentado al final del pasillo. Vencido. Derrotado. Guille hacía círculos en el otro extremo. El pasillo parecía Haití, con cientos de coches esparcidos, empezó a sonar el teléfono, llegó un mensaje, de fondo empezó a escucharse la voz del muñeco de Mickey Mouse… Pilar me miraba con el peque en sus brazos, llevando la escala musical a extremos desconocidos. Se sentó a mi lado, nos abrazamos y nos reímos. Al vernos morder el polvo, callaron, a la vez. Guille nos miró por debajo de su cuerpecito, y esbozó una sonrisa. Cada día lo hacen mejor, pero nosotros, también. ¿Conocías La Hora Trágica? Vale.

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Foto: y pisé con el mismo pie malherido una mini grúa que me guiñaba un ojo...

11/02/2010 11:16 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

Generación Fenómenos

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¡¡¿Alguien ha perdido unas llaves en un llavero de la Región?!! El concierto había parado entre canción y canción, y Alex Campillo se dirigía a la parbá borrachuza del día del Bando de la Huerta en la horrorosa Plaza de Europa, que estaba a reventar. En un instante me eché la mano al bolsillo del chaleco, y allí no estaban mis llaves. La pesqui pensó que sería un gag más de Los Fenómenos. Llavero de la Región, pregunta al público… podía pasar cualquier cosa. Con el tiempo siempre he pensado que a ellos debió de gustarles que entre la peña que brincaba con sus temas alguien hubiera perdido un llavero de la Región de Murcia… De hecho, igual encontré mis llaves gracias a que las puse para ese día en un llavero con las siete coronas y los cuatro castillos, que encontré en un cajón. Cosas del destino, y del marketing, que perder un llavero así en un concierto de Fenómenos era una preciosidad. Estaba en primera fila, así que no me costó llegar hasta Alex y pedirle mis llaves. Me las tiró, pegó un brinco característico, y lanzó un gigante: ¡¡Viva Murciaaaaa!! Al poco empezaron a sonar los acordes de Camisas granas, sin duda, la canción que más me toca de los Fenómenos.

 

Antes de aquello, un buen día, domingo soleado de fútbol, olor a puro y cánticos, al llegar a la grada del Sector B de La Condomina nos encontramos cientos de folleticos en los que se veía a cuatro zanguangos vestidos de huertanos, con guitarras y corbatas, bajo el nombre Fenómenos Extraños, y por detrás la letra de un hit desconocido: Soy un grana sur. Aquel día sonaron en la megafonía de La Condomina. La canción molaba, pero era absolutamente nula para cantarla en la grada. Se convirtió en un himno en el sector B, que en poco tiempo la tradujo en una de las soflamas murcianistas más entonadas. Desde aquel día habré estado en una decena de conciertos de los Fenómenos, y he tenido la suerte de coincidir con el mayor showman murcianístico de nuestra era, un genio de la velocidad mental, un fanático de la vida, de la música y del Real Murcia, un tipo de esos que te encuentras cada cierto tiempo, en diferentes ambientes, y siempre en conexión, porque acho, Alejandro Campillo tiene un don, y es que reúne todo lo bueno que puede darle Murcia a un payo, y lo explota al cien por cien.

 

Pues no hemos pasado noches interminables en el agujero de Chris Peterson, el grandioso Búscate, hablando, sobre todo de fútbol, aunque la cosa terminaba siempre derivando en un canto al surrealismo murcianístico que bien podría haber dado con la fundación de un movimiento huertanodadaista sin problema alguno. En aquellos años los Granas Sur eran la suma de todo lo peor, pero muchos buenos chicos parábamos por el fondo sólo con ganas de murcianismo, y eso lo entendía poca gente. Creo que Los Fenómenos terminaron entendiéndolo. Años más tarde celebramos con ellos el centenario no oficial del Real Murcia, en un concierto inolvidable… Pero no sólo han sido murcianismo y fútbol, son la banda sonora de Murcia, su tasqueo, con fina ironía, genialidad y guitarras bien tratadas, en temas gigantescos, un grupo que ha marcado a toda una generación.

 

Cuando salía el Bilman Bus, dejando Murcia atrás por la autopista al atardecer, camino de Pamplona, después de un fin de semana intenso en casa, me preparaba el walkman, ponía Mi Huertica, y me despedía de Murcia por unas semanas, con las pilas cargadas. De aquellos momentos hace ya una década, y hoy Los Fenómenos celebran sus veinte años con un conciertazo. Estaré con el corazón, con ellos, y con todos los que hemos sido parte de la Generación Fenómenos. Felicidades, y gracias. Vale.

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Foto: Fenómenos Extraños, corpore sano, cuerpo serrano

12/02/2010 11:03 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Libros, Prensa, Café

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Ratos muertos, entre paseo y hora de quedada, de vuelta a casa, de camino a alguna cita, media hora larga en sábado por la mañana, o en domingo. Días de comida menú y momento de calma antes de la vuelta. Libros, prensa, café y sándwich, una ecuación perfecta. Rapidez, y vorágine urbana, cierto, pero con un aroma a calma en el corazón mismo de la ciudad, que es el secreto. Una combinación pluscuamperfecta, pero que no existe en Murcia. Los que desarrollamos la Vipsdependencia madrileña en aquel tiempo que pasamos capitaleando es una de las cosas que más echamos de menos en esos raticos que parece que no existen, pero están ahí. Mira que es feo eso de la prisas madrileñas, y las carreras hacia las escaleras al salir del metro, pero acho, con esas, luego siempre se sacaba un ratico para esparramarse en algún doble sillón de cuero rojo, y tomarse unas tortitas, o unas tostadas francesas, leyendo el periódico, después de pillarte un cómic, un libro que se te escapó, o alguna revista que te ha llamado.

Es muy de ir solo, y eso también es bueno de vez en cuando. No se queda para ir al Libro, Prensa, Café. Cada vez que veo un bajo libre en el centro visualizo un Vips murcianístico que abre, y me emociono yo solico. También cabría un Starbucks, claro, que es un poco lo mismo, pero en el rollo café, y de eso de tomar café en Murcia ya vamos servidos. Aquí lo del cafetico papelorio no creo que se instaurase, que prisas llevamos las justas, y como dice mi maestro cinéfilo, Carlos Marañón, lo mejor del Starbucks es la tarta de queso, y que no se fuma. Así que mis sueños sobre el futuro de los locales en venta o vacíos es un Vips, o similar, que la fórmula está ahí, para el que se atreva a plantarle cara a la crisis. Un local así abiertico, en plan el nuevo Café del Arco, que lo han dejado urbanísimamente guapo, con sus libros, sus mesitas, su prensa bien puestecica, su rollito tienda de aeropuerto que te soluciona rotos y descosíos tipo San Valentín y cumpleaños de última hora, en los que pillar hielo, un abrecorchos, perchas y una navaja multiusos, a la vez que un juego de la Wii, y una cafetería de esas en las que los sándwiches los queman lo justo y saben a gloria, ensaladas, menús baratos, y batidos con tortitas. No parece chungo, aunque sea apostar de verdad por tres negocios en uno.

También podríamos probar con una diversificación de algún holding patrio murcianístico, en plan que Diego Marín abriera una cadena de Dimars, en plan Libros, Prensa, Café, más modernen que la vida, y además murcianístico, o que Cónsul, o el Drexco, que mira que tiene un sitio divino, apostaran por el Libros, Prensa, Café, redimensionándose… y por meter a un grande de la prensa, también imagino una preciosa Covachuela renacida, con un logo a lo antiguo, que vestiría el Libros, Prensa, Café mejor que nadie en nuestra city. El caso es que se echa de menos ese lugar de ratos muertos buscados para leer un poco, echar vistazos, comprar la prensa, y desayunar, cafetear, o comer y cenar sin tiempo pero con ganas, donde llevar a un visitante que llega pasado el arroz, donde quedar de paso, donde esperar la hora, en el centro puro, que los Libros, Prensa, Café tienen ese hándicap, o están donde la gente pasa, o chungo. ¿Te molaría un Libros, Prensa, Café en el centro de Murcia? Vale.

Foto: Pues eso

14/02/2010 09:07 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

La Involución

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Acho, me meten el correo electrónico en el móvil, que me da vida en momentos de curro estresísticos, y al metérmelo, me sacan trescientos números de mi agenda. Así, sin comerlo ni beberlo, de repente pierdes tu vida y te quedas Lost, que he intentado llamar al 4-8-15-16-23-42 pero no ha respondido nadie. Será mi malfario con la tecnología, y en especial con lo relacionado con el móvil, que no hago más que perder agendas, contactos y números que quien sabe si no han sido vitales. No hay copia de seguridad. Como Andy ha rescindido su contrato de shopper conmigo, me quedo desnudo bajo la lluvia, que sólo falta que venga un bigardo y me cueza dos manoplas sonoras, una por mejilla, y que no sólo me queme el píloro. Mira que jode la impotencia ante la involución tecnológica que sufrimos desde hace unos años, acho, que si en una década no es tema en los libros de Historia Contemporánea que me entierren. La Involución Tecnológica I y II, con subtemas del tipo: El retroceso televisivo, El colapso del sistema sms, El MiniDisc y otros artículos que nacieron obsoletos, El ocaso de la comunicación telefónica…

 

Me pasé un día pasando contacticos, a mi way de fulero de móvil, y creo que esos han sido los que ahora ha expulsado la instalación el Exchange nosequé. Cosas que pasan por el desarrollo tecnológico, pijo. Si todo fuera como antes tendría mi agendica bien pertrechada con mis contactos más panchos que un oso pardo escritos a bolibic. Pero nos dio por la tecnología. Igual que otro de los pasos históricos que vamos a dar hacia atrás, acho, con lo de la tedeté. Que más que tedeté podrían llamarlo jódete -deté, así repetidico con retintín. ¿Es que no veíamos bien la tele? Se ve que en el tema tecnodesarrollo hay que ir haciendo cosicas. No valen errores como el minidisc como ejemplos. Hay que mirar para otro lado, que si en vez de mejorar lo que pasa es que se hacen mierdasecas es lo mismo, al final todo camisapayo se termina pillando el asunto, que nadie es tonto.

 

Con esas nos llevan metiendo la tedeté con calzador un par de añicos, se dice pronto. Ahí es nada. Además, como son prisas tecnológicas y billetazos para tiburones, échale ajicos al asunto, que menudo lío tenemos los palurdos del pixel con la tedeté del pijo. Que si aparato, que si va en la tele, que si con Ono se ve, que si es cosa de la antena, que si ya no valen los aparaticos que regalaban los periódicos, que si ahora es un cable… y encima ahora salen letricas avisando del apagón cada cinco minutos, y yo con mi ex shopper sin dar señales de vida. Estoy barruntando una contraoferta a ver si renueva el contrato, al menos hasta abril, que una tarde pueda venirse a casa a instalarme la tele. Porque acho, si alguien ha hecho todo lo que se ha dicho no quiero imaginarme la invasión de cables, cajicas y mandos que habrá en su salón (cuando no había mandos se vivía mejor)… y todo para que la tele no se vea. Cierto, que perdemos la niebla esa de cuando se iba la señal por la tormenta, que cuando volvía la carta de ajuste era un alegrón. Ahora la cosa es el fundido en negro, o la imagen congelada, con el sonido haciendo guturismo, que es lo que tiene lo digital. Apagamos y encendemos, y así, como si no tuviéramos ya suficiente callo en el pulgar de intentar subir el volumen (ay! cuando era una ruedecilla antisedentarismo). Menos mal que Dios me ha dejado el móvil de Andy vivo en mi agenda… ¿Eres consciente de la era de la involución tecnológica que vivimos? Vale.

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Foto: Tedeté, o la involución en el concepto televisión

16/02/2010 09:57 achopijo #. sin tema Hay 12 comentarios.

Peter Pan

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Un día normal no hubiera podido llegar a aquella rama, a ocho metros del suelo. Los pantalones, el cinturón, la camisa, y el canguelo… que ni era, ni soy, un amante de las alturas, que digamos. Pero aquel día una fuerza sobrehumana estaba conmigo. Aquel día no era Yayo el que trepaba por el tronco del árbol, en el patio del colegio como si fuera una rutina. La elasticidad de los leotardos, la libertad de aquella casaca verde, el sombrero con su pluma roja, y el puñal del Entierro de la Sardina al cinto, eran mi poder. Subí al árbol en busca de mi sombra, y a ver si por allí arriba estaba la casita de Campanilla, y bajé de allí en dos brincos, persiguiendo a mi sombra, con el puñal desenfundado. Ese es el recuerdo que tengo, del día en el que me convertí en Peter Pan, porque aquel carnaval en 1985 no fui disfrazado al cole, aquel año me convertí en Peter Pan, y desde entonces sigo siéndolo, que ya no he podido quitármelo de mi sombra.

 

Era un disfraz único, hecho a medida, cómodo para trastear por el patio, y calentito, que todavía recuerdo bien aquellos leotardos, y aquellas botas puntiagudas hechas de tela, que mientras subía al árbol parecían agarrarse por arte de magia al tronco. También me acuerdo que por primera vez en mi vida no me apetecía jugar el partido del recreo. Allí estaban todos vestidos de futbolistas, justo el año en el que yo no había sido el Macho Figueroa. Peter Pan no jugaba al fútbol. Aquel disfraz me marcó, porque me acuerdo especialmente de la ilusión que me hizo ser Peter Pan. Tanta que todos los años, y hasta muchos años después, cuando me tocaba disfraz, siempre lo buscaba en los cajones escondidos de mi armario, para reutilizarlo, pero claro, Peter Pan se quedó pequeño, y guardado en una cajita, hasta perderse entre cambios de armario, trasteros y años de tiempo.

 

Lo que no perdí es aquella sensación, en lo alto del árbol, sin sombra, mirando al infinito con mi mano puesta como visera a ocho metros del suelo. Así que ahora que toca carnaval y que ya somos Peter Pan con hijos, ha tocado coser nuestra sombra de lo que fuimos a la próxima generación, y se han cumplido las expectativas. El Guille se mostró algo reticente al principio, sobre todo con el gorrico, pero al poco, ya se sentía Peter Pan, y eso que no sabía, hasta hoy, quién era. Yo no pude repetir disfraz, así que él seguro que lo hace. Que sin tener dos añicos ha sido hoy el mejor Peter Pan del mundo. ¿Has sido alguna vez Peter Pan? Vale.

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Foto: Buscando la sombra de Peter Pan

18/02/2010 13:42 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Efesé-manía

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Acho, pues yo al Efesé le tengo manía. Claro, pijo. Nací murcianista, que no pude elegir, lo soy ahora, y lo seré siempre, hasta después de muerto. Pero sobre todo, porque además soy futbolero. Esto me he hecho poco a poco, con el tiempo. También puede ser consecuencia una cosa de la otra, pero si nos ponemos con eso terminamos como con lo del huevo y la gallina. Es que en el fútbol patrio hemos perdido muchas veces la esencia, con tanto fair play, tanto lo que el ojo no ve, y tanta chuminá. Fútbol es fútbol, pijo, que dijo Boskov. Sin salirnos de ahí no serían necesarias las medias tintas, los falsismos, y la mismísima alma del fútbol no tendría que soportar expresiones políticamente correctas que a todo hincha le chirrían en el corazón. Hay gente que piensa que el fútbol es una cuestión de vida o muerte, pero en realidad el fútbol es mucho más importante que todo eso. Los que somos futboleros compartimos con Bill Shankly la definición global de lo que es fútbol, una definición que sólo tiene sentido si eres hincha, y ahí no hay vida o muerte que valga, acho, ahí sólo vale tu corazón, y el fútbol.

Así que hablando de fútbol, al enemigo ni agua. Los de colorao son los nuestros, obviedad que Bilardo tuvo que gritar en vena para recordar a sus propios jugadores con quien se debían dejar la piel. Ni agua, que esto es fútbol y no somos misioneros. Así que sin prendas, y en futbolero original, soy murcianista y no quiero que suba el Efesé a Primera, hombre. Para un hincha hay rivales, y luego está el eterno rival. Frasecica tópico futbolístico que luego gustan de usar los plumillas cuando se acerca el clásico regional. Eterno rival. Pues eso, que seguimos hablando de fútbol, y allí donde el submarino, que también hay hinchas (o eso creo) querrán que baje el Murcia, igual que nos alegramos con aquel gol de Ramos con el Córdoba, o lo mismo que allí cantaron cuando nos dieron estopa los dos años de Primera. Así luego nos cantamos y nos echamos pestes, y los jugadores encienden los partidos, y nos desgañitamos animando a los nuestros diez veces más que cualquier día, pintando las gradas de color, pasión, alegrías y penas, cánticos y le damos al fútbol aquello sobre lo que se construye. Es la biblia de fútbol, su salsa más allá del gol, la pasión, la rivalidad. 

Ya perdimos los papeles futbolísticos una vez, cuando media Murcia se hizo de un equipo usurpador del pimentón. Rojillo, le llamaban, y vimos como miles de supuestos hinchas se partían el corazón en dos, o directamente se lo cambiaban, en busca de éxitos deportivos. La costumbre de usarlo para fines merengoides o blaugranísticos a la par que a murcianistas, sería, digo yo. Ya le dolió al fútbol aquello. Si Bill Shankly levantara la cabeza… Pero por donde no podemos pasar es por robarle al fútbol la rivalidad entre hinchas, por una vez que la tenemos tan cerca. Que Cartagena está de moda es otra cosa, y que pasearse por allí, visitar el Teatro Romano, o hacerse un aperiti-comida-gintoni y disfrutar con la brisa marina paseando el puerto no tiene que ver con que los murcianistas no queremos que suba el Efesé, y que eso lo disfruten sus hinchas si suben, y nosotros que nos lo traguemos, que el fútbol es así. Nada tiene que ver la deportividad o el señorío con que queramos que el eterno rival pierda, a no ser que seamos más falsos que las marineras con boquerón. Esto es fútbol, una pasión inexplicable, preciosa y sentimental por encima de todo lo demás, y el que lo siente, así lo entiende, sin medias tintas. Pero ahora que tenemos rival no vamos a darle cremita, hagamos fútbol, y a por ellos. ¿Eres murcianista y quieres que suba el nuevo Efesé? ¿Estás loco? Vale.

Foto: Cartagena no es Murcia

20/02/2010 10:07 achopijo #. sin tema Hay 29 comentarios.

Apuntes

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Acho, el último fenómeno de convergencia que he experimentado ha sido en torno a los apuntes. Sí, sí, los apuntes. Lo de tomar notas en clase en folios para guardarlos en la carpetica. Por esas cosas por las que triunfa Lost, en tres conversaciones distintas, con distinta gente que a priori no tienen nada que ver unos con otros, en los últimos días ha salido el tema de los apuntes, y acho, no he sido yo el que lo sacó. Así que toca post, porque como tema tiene su cosa. Yo era muy de dibujicos y de coger apuntes mínimos, porque en el tema apuntes, a groso modo, y como todo en la vida, hay dos tipos de personas, los que cogen hasta los estornudos del profesor, y los que con tres pinceladas se chupan una clase, mientras en una esquinica dibujan caretos, goles, edificios, símbolos, flores o gotones de suso33. Yo soy de los de las pinceladas, y muchas veces casi sin pinceladas, que empezaba con una rosa de los vientos y acababa pintando Il Duomo de Florencia. Aunque ojo, luego sin mis noticas y dibujicos no podía estudiar, que hacían su papel.

 

Aún así, acho, he fotocopiado muchos apuntes, y es todo un arte. Hay dos corrientes de fotocopiadores de apuntes, los que buscan clarividencia letrística, y los que prefieren calidad conceptual, que no siempre son cosas coincidentes. Es digno de estudio, pero la buena letra en apuntes no era sinónimo de buenos apuntes casi nunca, incluso había un porcentaje sorprendentemente elevado de muy buena letra y un bajísimo nivel conceptual, que era un peligrazo. Había que hacer un baremo improvisado para hacerse con unos buenos apuntes, legibles y que reflejaran bien la clase, y además, cuadraran con tu recuerdo plasmado en tres monigotes y dos gotones de suso33. Además, era importante poder subrayar los apuntes sin problema, que yo, en lo de estudiar apuntes soy subrayadista radical, no en plan mi compadre Tomasso que en su sitio de la biblio podía tener encima de la mesa 72 rotuladores sin despeinarse, pero casi.

 

Los apuntes eran para estudiarlos, aunque siempre pensé que los que hacían lo de copiar hasta los suspiros ya estudiaban en la clase, aunque luego algún telegrafista me confió que el secreto era desconectar y copiar como si fueras una máquina, así que aún me pareció más inoperante esa forma de hacerse cayo en el dedico peinetero, gastar folios y encima no quedarse ni con la jota. Para estudiar era cuando yo cogía apuntes, acho. Era un reapunteador subrayadista en cuartilla de folio, con especial tendencia a la reescritura en negrita de las claves a memorizar, y cuando tocaba definición, hacía lo de las iniciales. Esa era, y es, mi técnica de estudio apuntil. Desgranaba las asignaturas en unos cuantos folios doblados en cuartillas rehaciendo apuntes de los apuntes fotocopiados, mezclados con mis garabaticos. Así me saqué la vida con media de bienotable, que no está mal dada mi ansiedad constante, aunque también conté con la utilización de mi frase comodín. Una frase que he utilizado en todos y cada uno de los exámenes que he hecho desde primero de BUP hasta el final de mi vida de estudiante. Para rematar el vuelco de datos e información, rubricaba un: Además, me ha llamado a la atención… y cualquier cosa específica de la pregunta en cuestión que no estuviera en el temario, ni en los apuntes, en plan minicontextualización personal. Un día de estos abro los archivadores y recupero mis cuartillas y mis apuntes con dibujicos, que desempolvar todo aquello igual me retrasa un par de años el Alzheimer. ¿Cómo eran tus apuntes? Vale.

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Foto: Mítico plof de Suso33

23/02/2010 10:14 achopijo #. sin tema Hay 20 comentarios.

El Gintoni

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Los he visto de todo tipo, acho, y me han gustado muy diferentes. Todos sientan bien, sobre todo después de comer, pero de copeo tampoco son desdeñables, en absoluto. Será la tónica, o que soy de esa mitad del mundo que ha terminado bebiendo blanco, que el cupo de amarronamiento lo cubrí en Pamplona. Traté de iniciarme en el bonito mundo del ron dulce, y sus variedades con gas blanquico, y granicos de café, pero me empalagó. Al final, y sobre todo gracias a lo del tercer gintoni, terminé varado en el brit tónico, excitante y alimonado murcianísitico copón de sobremesa, que si está bien puesto dura doble, y por eso pasa lo del tercero, que cubre necesidades y evita traspiés de memoria. El gintoni, de por sí, es un copazo muy Murcia, de los copistas puros, de los whiskeros, y de los amantes del aperiti peruano, que enlaza el tercero con una birra precena. Así que sí, después del Belmonte, asiático (nueva costumbre que sigo en desarrollo) o el cortadico vaso chato, lo mejor es el gintoni, majestuoso, en copa de balón, con corteza de limón, y asuste de goticas, hielo hecho, a mi preferir pequeñujo, y con alguna gin estrambótica que lleve buena dosis de comino. La tónica, a presión, que se gaste un poco al tercer sorbo, y se deslice por las paredes estomacales con suavidad.

 

Hay quien se lo toma sin limón, con un cubazo hielo gordo, en vasotubo, y con gin de óxido en el tapón, y también me valen esos, en merenderos y bares de carretera, para digestiones rápidas y duras. Ese es el gintoni de fumador, que digo yo, y como yo no fumo, no estilo mucho. Luego está el awhiskado, de Saphire con dos hielos pulcros y gordos, en vaso culón, y con su rodajaza de lemon verde que vista el burbujeo. Ese se clava demasié, y en vez de la suavidad, provoca fiesta en el píloro, que se enfría todo menos lo que es el gintoni en sí, y se pierde el comino. Quizás con Goa, Tanqueray, pueda revalorizarse el culón, pero así se toma el whisky, con hielo en tiempo y culo, y no el gintoni, que es de sorbos más largos. Están los nocturnos, rápidos y esquivos, en tubos de a dos hielos, con el traje de la copa de toda la vida, que entran en plan overcraft, y tienen más peligro que dos murcianos en la oktoberfest. Esos son de matanceo y campeo, también de merendero, y su regusto es un ligero recuerdo al gintonismo original de sobremesa, pero con el aura de copismo de bareto o discoteco.

 

En los sitios inn les ponen palito para remover, y eso a mi juicio es tontuna, que el gintoni si tiene algo, es que es una mezcla perfecta. Su sudoración es lo que lo hace grande, nada de vuelta pamplonesa al copón, que hay que tomárselo como caiga, que caerá bien. No hace falta paciencia whiskera, porque la fusión es instantánea, como el Nesquik. Prefiero corteza al gajo, que la mayoría de las veces desluce, porque si hay gajo, debe ser el platónico, y no una sucia medialuna alimonada con pepitas y manchas, aunque, por eso del gintonismo, en vaso de tubo de plástico en plan matanza bruta, me bebo antes uno de esos de color gris carne tierra, con hilos de limón y hielos deformes que el copón perfecto sudado con frescura comina. Porque eso es lo que tiene el gintoni, aquí, y en cualquier parte, que hay uno para cada sobremesa, y todos valen para cualquiera, eso sí, al tercero, parada de deguste, que la mesura es la reina del gintoni, reinado que compagina con el del buen vino. Así que, resumiendo, y sin descartar el pepino: Copón, ancho y chato, hielos pequeños, pero hechos, pocos, chorrico alto de gin acominada, con dos ramicas de corteza verde y dos goticas de limón de la última huerta de Murcia, con muchísimo miedo, tónica fría a presión, y sencillo golpetazo de gintoni al achopijo. ¿Marcas?Goa, Tanqueray, Seagram, Hendricks… ¿Cómo te gusta el gintoni? Vale.

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Foto: Un buen gintoni...

25/02/2010 12:41 achopijo #. sin tema Hay 27 comentarios.

Murciafest

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Ahora se entera uno de los bolos por el facebook, acho, cosas de la vida. Que estar colgado ahí al aire del mundo sirve para poco, pero entre las cosas para las que vale es para que te lleguen invitaciones a eventos, y ahí tenemos una agenda que te hacen otros invitándote a sus cosas que vale su peso en oro. Por eso conviene ser amigo de la Filmoteca, el face-club, Fnac, La Mar de Músicas, y de Lola Gracia, que maneja eso de los eventos como nadie en las Murcias, entre otros, y así se te escapan menos cosas, aunque se sigan escapando. Lo que no se escapó fue esto que han montado en Los Perros de la Fiesta de la Cerveza en Murcia, en plan oktoberfest, ahí en una carpica, y que nuestro metalenguaje bautizó como la Murciafest. Llegó evento en viernes, con plan acoplable, y allí que nos apuntamos los Amiguetes Fútbol Club, que para eventos con cerveceo de por medio logramos quórum once veces de cada diez. Siempre hemos querido ir a Munich en octubre, desde que mi hermano de murcianismo Javier Soto, alias Fuchi con cariño, estuvo de bierfest y nos trajo unas fotos con dos jarrazas de cerveza brindando con una rubia teutona sonriente, así que los de Paulaner nos convencieron fácilmente, que cambiar un día de aires cervecísticos tampoco es malo.

Lo alemán mola, acho, qué quieres que te diga. El brindis ese a grito pelao y el chocar de las jarrazas esas de dos litros sobre el mesón de madera es algo que hay que hacer de vez en cuando, y si hay teutonas o similar en plan peli de la RTL por allí con bandejas de lazos de rosquillas de pan y música en directo, ni te cuento. Además, se puede no ser salchichero y que te gusten las salchichas alemanas gigantes con salsa blanca de esa, porque mira que si uno se pone en el papel se las pimpla a gustico. Así que nos juntamos el equipo titular en una preboda histórica para dedicarle unos brindis alemanes a nuestro compadre Pepito Peña, que da el paso de anillarse eternamente a la dulce Esther, un acierto mundial después de mil años de novios y que toco celebrar ayer por todo lo alto (felicidades). Así que lo celebramos vía evento facebook levantando paulaners al viento, y engullendo codillo con salchichacas, en carpica bierfest. Bueno, la verdad es que haciendo algo que se llame fiesta de la cerveza y habiendo cerveza, es difícil fallar en Murcia. Eso sí, les recomiendo que se tiren a por la Paulaner de trigo, que la pilsen es aguachirri cruzcampera, y para eso, mejor un litro de Estrella.

Los puristas del equipo lanzaron algún improperio clásico en honor a nuestra patrona, no la que trae agua de lluvia, la que nombra al agua de Espinardo, nuestra santa Estrella verde levantina y murciana icónica, pidiendo una Murciafest estrellada, con chato murciano en morcillas y salchichos, migas y arroz de verduras, en carpa, con concierto de los Fenómenos Extraños y bailes de las peñas huertanas, copiando la disposición en mesas alargadas y brindis teutones, con glorias a la Fuensanta y al Real Murcia, y entre Paulaners y roscas de pan germano ideamos una Murciafest a la que ya estamos buscando huecos en el calendario. Sin menospreciar el alemanismo, ni la apuesta de Paulaner, a los que agradecemos un buen rato diferente de viernes, y un brindis que no olvidaremos jamás, el de la despedida de soltero de nuestro capitán en el medio campo, que recordará toda su vida que el día antes de casarse brindó en plan teutón con unas paulaners de a litro. ¿Irás a la Murciafest? Vale.

Foto: El cartelico de la Bierfest en Murcia

28/02/2010 09:27 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

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