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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2010.

Los Mundiales

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Acho, ¿has visto el anuncio de Quilmes de Argentina para el Mundial? Tela. Dios les habla a los argentinos, así, en plena calle, sobre la historia de la albiceleste en los mundiales… No fui yo quien marcó aquel gol a Inglaterra… Es un clásico en año de mundial, y no fallan, los payos. Aquí el nuestro lo hace Cruzcampo, y acho, no es por mi militancia Estrellalevantista radical, lo juro por estas, parece que lo haga como su aguachirri barrilera, porque lo que es emocionarnos, menos que cuando abre el telediario diciendo que en Sevilla están a 40 grados. Será porque aquí no gusta el fútbol, o bueno, no seamos tan extremos, gusta, de otra forma. Vamos que aquí decimos eso de que al fin y al cabo el fútbol es sólo un deporte, o un juego en el que 11 chalaos corren detrás de una pelota… Mientras que allí hablan de dioses, religión y una cuestión de vida o muerte, como en Inglaterra, o Brasil. Igual por eso han ganado copas del mundo, quilosá, acho… El caso es que a esta llegamos con más opciones que nunca, con un equipo de buenos zagalones, y un mister que si nos ponemos lo convertimos en el Santa Claus español, con unos retoques, que es la mesura echa seleccionador.

Ya están aquí los mundiales acho, que no se pierda llamarlo así. Hay ganas de fútbol al solecico, aunque ojo, que en Sudáfrica será invierno. Menos mal que allí los inviernos son así en plan Murcia, y con suerte tendremos partidos con el solazo, que es lo suyo. A mí de los mundiales me mola mucho el álbum de cromos, que por supuesto ya estoy coleccionando, las camisetas y los recuerdos, como no. Los mundiales de mi generación son el de México 86 y el de Italia 90. Yo tengo predilección por el mundial del tango Azteca, acho, que aquel sol en los campos resaltaba el colorido de las camisetas lisas, sin mariconás, que vestían entonces los seleccionados nacionales. Por aquel entonces eso de la Roja no existía, se hablaba de la Selección, sin más. Eso sí, siempre había un guapo, y en aquella estaba por surgir, porque a López Ufarte ya no lo llamaban. Gustaban los italianos, y cada mundial nos dejaba tres o cuatro jugadores que renacían, o salían del ostracismo, como el mítico Totó Schillacci en Italia 90. Ahora el guapo es Iker Casillas, que va a echarse el mundial con su titi allí en la banda, comentando micro en mano. Eso de salir con alguien de la oficina nunca ha sido buena cosa. Ya veremos cómo sale.

¿Estará por la grada la mítica pancarta de John 3:16? ¿Habrá dibujos animados de la mascota del Mundial? ¿Echaremos de menos a José Ángel de la Casa? Bueno, a la tercera pregunta podemos responder ya que sí, que han sido tantos años que mira que nos cuesta hacernos a otros, pero es que el Gran Pez que nos va a dar a la Selección, pijo, yo creo que cualquier sardinero podría hacerlo con algo más de chispa. En fin, a pesar de no tener anuncio de carnegallina, a pesar del patrocinio del aguachirri y de anhelar la vuelta de De la Casa, a pesar de que el guapo es el portero, y de que tendrá a su chorba por allí merodeando, y sobre todo a pesar de ser favoritos y confiar más que nunca en no caer en cuartos, veremos el mundial, cuanto más mejor, y el debut, después del Estado de la Región, que nos va a venir al pelo para desmarcarnos de la crisis (siempre que ganemos, claro). Felices Mundiales. Vale.

Foto: ¿Posará así en la banda?

06/06/2010 10:47 achopijo #. sin tema Hay 13 comentarios.

¿Madera o Melamina?

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Acho, mira que cuesta amueblar. No sé si en esto también tendrá que ver la crisis del pijo, pero vamos, por quedarme a gusto diré que sí, que es la crisis la que está detrás, que con tanto ajuste la capacidad de decisión se multiplica geométricamente. Cuando uno se casa la ilusión es suficiente gasolina para pimplarse tardes y tardes para amueblar la casa y eso, y con el empujón, llegamos a un digno 70 u 80 por ciento de amueble básico, con el que empezar. Las cosas que al año de casado se dejaron para más adelante… Beauh! Ahí siguen la mayoría, en el casillero del debe. Conociendo esa Ley de la vida, cuando uno es papi y llega la hora de volver a amueblar, la cosa cambia un poco, que metido en camino de facturas, préstamos, coches, ibis y demás, y aunque ilusión queda, la cosa se tuerce, acho. Ahí estamos, buscando habitación para los rubicos, atascados.

 

La capacidad para visionar catálogos y muestras en tiendas de muebles en una mujer es del orden de entre 8 y 10 veces mayor, todo acrecentado con la omnicrisis. Con esas, he estado ya en siete tiendas de muebles, y estoy en condiciones de diferenciar con los ojos vendados la melamina de la madera de pino y el lacado del texturado. Acho, y de lanzar al mundo una verdad incómoda, para que todos reflexionemos: ¿Por qué no hacen en melamina los mismos diseños que hacen en madera de pino? Es una pregunta sin respuesta. Cuando la lancé en las primeras tiendas, al observar las antagónicas diferencias entre las líneas rectas de la melamina y las curvadas e infantiles de las maderas, y considerando diferencias de precio del 60 por ciento, la tienda se oscurecía, sonaba una música tenebrosa, se agrietaba el suelo… y la mueblista adoptaba una inquietante pose de intranquilidad, mientras ejercitaba su pose de duda existencial, como si se hubiera mentado al mismísimo Belcebú. Así, que dejé de hacerlo. En muebles para niños hay dos opciones, o melamina y líneas rectas, o madera y líneas curvas infantiles, al doble de lechugas. Que no hay nada imposible, dicen, prueben a hacer muebles curvos con melamina, y luego me cuentan.

 

Ya puedes mirar, acho, que la Ley del Mueble es inexpugnable. Una vez que ya pasas de la quinta tienda, empiezas a desarrollar manías, que siempre han estado ahí en el mundo mueble, pero acho, como con todo, con la repetición, salta la liebre. Entre todo, está lo de los puntos esos. Acho, sí, lo de los catálogos y los precios, y la calculadorica, que para ser mueblista hay que ser licenciada en Matemáticas, que menudas cuentas hay que hacer para sacarle el precio a un mueble de catálogo. Yo, que en mates era y soy un zopencazo, intento seguirle la rueda a la mueblista y me entra fiebre. ¿Por qué no vienen los precios como en los catálogos de juguetes? Que además, menudo resquemor de las mueblistas, que se esconden así el catálogo como si fuera el sobre del ganador del Oscar para hacer el cálculo, no vaya a ser que les descubras el número clave. Luego la paya teclea la calculadora en tiempos de record del mundo, a tres números por segundo, más menos, que yo he llegado a creer que es paripé, y luego te dice más ancha que alta que el armario sale por 883 euros, al final se te quedaría por 790. ¿Al final? Pan, pijo y habas. No hay nada más aleatorio que el precio de un mueble, acho, pero lo más chungo es lo del presupuesto, que después de la hora en la mesa, todo queda en que te llamarán, y entonces te dicen que vuelvas, que por teléfono no hablan de perras... ¿Es que no quieren vender? Ahí estamos, atascados con la melamina. ¿Líneas curvas o rectas? Vale.

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Foto: Catálogo de melaminas

07/06/2010 10:40 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

Pase lo que Pase

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Esta mañana, al bajar del coche, justo después de despedirme de Pilar y los niños, en Ronda de Levante, he cogido aire, para afrontar el último día laborable antes de la final del domingo. Ensimismado en mis pensamientos, mirando al suelo, he llegado hasta el primer semáforo. Estaba pensando en Capdevila y Chando, en una jugada entre ellos que abriera el marcador en los primeros minutos. El partido soñado, con 20.000 murcianistas cantando el yo te animaré...

He vuelto a suspirar, para poner en mi mente todo lo que me tocaba currar antes... y he levantado la cabeza en el paso de cebra. Ha sido como un mensaje divino de esperanza, que me ha metido en el cuerpo un alegrón inesperado. Al subir la cabeza, en la acera de enfrente, un zagalón, ventipico, rechoncho, cara de buena persona, con orgullo y pecho inflado, vestía la elástica pimentonera sobre vaqueros y all stars rojas. Iba con su carpeta, y una sonrisa de prestigio murcianista que he envidiado tan sano que me he emocionado. Se ha puesto verde y casi no podía andar...

¿Cómo no hemos ido hoy todos con la camiseta grana al curro? Me he cruzado con él, y no se ha percatado. He pensado en decirle algo, pero sólo le he admirado, como compañero del alma. Orgullo en silencio. Muy grande para Murcia. Al llegar al otro lado, lo he pensado, y lo he decidido. Pase lo que pase, ganemos o perdamos, empatemos, esté más lejos o más cerca el descenso... el lunes iré a trabajar con la camiseta del Murcia, orgulloso. Os invito a que me acompañéis. Pase lo que pase, orgullo murcianista. Vale.

Foto: Sí se puede! (Elche - Murcia 2010)

11/06/2010 10:09 achopijo #. sin tema Hay 11 comentarios.

La Invasión

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Que dice el José Mota que nos van a invadir, así poquico a poco, que no se note, pero que en unos lustros nos la han hecho los manhuevos. Con esto, y con los listillos del Pilar de la Horadada, aquellos que se dedicaban a echar el mojón de San Pedro unos métricos, vamos listos. Como esto siga así vamos a tener que subir al presi en un escudo y que dos secuaces lo porten en plan Abraracurcix, que nos vamos a convertir en un reducto de murcianía que para qué los machos, así que vamos a ir encargando a nuestros druidas de Espinardo que se pongan con una poción mágica, que no tiene por qué distar demasiado de nuestra agüica espinardera, que con la Estrella nos bastamos. Nos vienen andanadas de insolidaridad, acho, nada más que nos asomamos a Europa, que es enseñar la pezuña con el chaleco de huertano y en un tris nos están invadiendo. Como lo del tren, pijo, que menuda línea proponían los Marianicos, así por todo lo que es la estepa ibérica hasta Zaragoza. Qué es eso de meter las mercancías por una zona superpoblada, con miles de empresas y posibilidades… No, hombre, el tren con Europa que vaya al desierto de los Monegros. Nos ha jodido.

Menos mal que aún, a veces, impera la lógica básica. Si es que somos más buenos que el pan, que de generosos dando caramelos y habicas tiernas a veces parecemos Pichote… y luego dicen que Murcia es typical, pues no, acho. Aquí que venga el tío la vara bien entrenadico, que no tenemos ni para empezar. Pero no se crea nadie que vamos a sacarle al Ginesico el Brevas, el huertano del barrio con fajín negro sexto dan en el uso del garrote, no. Aquí lo que haríamos es llevarnos al tío la vara a echar unas sardinicas a la brasa en la playica, un calderapio de las salinas de San Pedro, con unos langostinicos del Mar Menor escarchadicos, unos quinticos en hielo, unos gambones de Mazarrón, y en la siesta estaba el tío la vara vestido de huertano dejándose la aorta entonando el canto a Murcia, que al minuto le preguntas por Albacete y te responde el payo que eso-que-lo-qué.

Si es que ya lo dijo nuestro Abraracurcix, el día de nuestra Región, que lo que invade Murcia es la despensa de media Europa… Pues sí, acho. Aunque no estaría de menos echarle un ojo a los mojones por el Altiplano, no vaya a ser que. Ahora, una cosa digo, tienen más de Murcia los de Hellín, que de La Mancha los de Jumilla, pero de aquí a la última luna de Plutón andandini, nene. Así que yo no me preocuparía mucho por la cosa de los mojones, lo que sí me pone triste es que nuestros vecinos, a los que les damos caramelos en las procesiones, con los que brindamos en nuestras playas con Estrella, esos que cierran los ojicos y lloran en silencio de placer cuando le hincan el diente a un melocotón de Cieza, cada vez que asomamos la orejica, siempre con el mensaje de la generosidad, nos salen con invasiones y zarandajas dialécticas, como si el todos del agua fuéramos sólo nosotros. Pues eso, que romano que vean, romano que se lleven al chiringuito, le hacemos la de Murcia, y en dos horas mínimo, el romano será huertano. Compruébenlo este verano. Vale.

Foto: Abraracurcix

12/06/2010 10:05 achopijo #. sin tema Hay 14 comentarios.

El Ipad

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¿Acho, y del Ipad qué me dices? En el mundo tecnofreak esta pregunta no existe, igual que en el MIP, esto es, el mundo meimportaunpijo, tampoco. Pero en la zona media la cosa está que arde. Ipad sí, Ipad no, hay que esperar… Los del Ifón lo tienen claro, que ahí el amigo de la manzana fue más listico que los de Orihuela, y metió subliminalmente el ingrediente secreto de la tecnología para engatusar a todo el que cayera en sus manos, así los del Ifón en cuanto les dejen solicos un rato están saliendo del Corting con su Ipad bajo brazo. Del Ifón al Ipad, cuesta abajo, acho. Los demás, pues están ahí. Yo, que soy un observador envidioso, porque tengo el gen, pero no lo he cultivado, de momento soy del amplio grupo esperador, sin ser uno de ellos. Los esperadores clásicos son esos que van de saber moverse en el rollo tecno, y que su máxima es ser más listos que Steve Jobs por la manga: - Estoy esperando un poquico, acho, que el Ipad este lo van a sacar mejorado en un tris… así, como diciendo que los freak que ya lo tienen van a chuparse Ipads pase lo que pase, pero que a ellos no se la dan con queso.

Yo me quedé sin subirme al Ifón, haciéndome un poco el esperador, y aquí sigo, pero en realidad es por vagancia extrema, así que ahora con el Ipad me está pudriendo la presión, acho. Va a haber que mojarse con algo, que no todo va a ser como con el minidisc, y corremos riesgo de quedarnos anaipadfabetos, si nos descuidamos. Ahí estamos ya dominando Facebook, y empezando a trastear el Twitter, con retraso, pero cumpliendo, que la vida sigue. Así que para curarme de lo del Ifón me planteo dar el salto de la nada al Ipad, y convertirme en un espécimen, del que digan: - Acho, ese lleva el Ipad y no ha tocado en su vida un Ifón…

El otro día tuve un Ipad en mis manos, y la verdad es que no me dio el flechazo, que casi me mareo dándole cera, pero me entró el gusanillo. Menudo es el tal Jobs, el hombre que ha empezado a terminar con el papel, que ese es el leitmotiv de vida de los del grupico tecnofreak. El Ipad es el comienzo del fin del papel. Eso decía el último gurú con el que me crucé, un profesionalazo del periodismo que vino el otro día a Murcia a dar una conferencia cojonuda sobre comunicación on line. Lo bien que estábamos aquí sin Ipads, ¿eh? Que dan ganas de abonarse a los meimportaunpijo por segundos… pero coja su móvil y llévelo al camión de reciclaje, a ver si tiene lo que hay que tener. Pues dicen los gurús del tecnofreak que en el año 2038 se imprimirá el último papel. Hagan cuentas. A mi me pilla en el Cafeto echando unos bolitos, así que vamos a ponernos la pilas… ¿No? ¿Qué me dicen del Ipad? Vale.

Foto: Ipad e Iphone

20/06/2010 10:07 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

El Penalti de Montilivi

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La lluvia calaba hasta los huesos, entumecidos tras 12 horas de autobús. La voz se quedaba rota entre la grada y el césped. Durante 90 minutos los murcianistas animaron con el corazón, desgarrando la confianza plena que tenían en su equipo, después de tres victorias agónicas y de sentir la verdadera fe del fútbol, esa que les llevó sin pensar a mil kilómetros, convencidos de una última alegría. Los gritos ahogados de ánimo no cesaron durante todo el partido. La confianza pudo con todo después de tres finales ganadas. El murcianismo se unió y creyó, haciéndose fuerte en la adversidad, respondiendo cuando hay que hacerlo. El corazón de varios centenares les llevó a mil kilómetros, con la confianza convertida en bufandas, banderas y camisetas granas.

Con el 0-1 en el marcador, todo estaba escrito. Los minutos parecían horas, y cada esfuerzo de los futbolistas tensionaba hasta el último músculo de los seguidores. El Girona ponía balones largos al área, y encerraba al Murcia buscando su salvación. Su gente apenas cubría medio aforo del medio campo abierto en Montilivi. Sólo se escuchaban los agónicos gritos cansados de murcianismo. Pero fútbol es fútbol, y no valen colores, ni historia, siempre.

Después de ver que serían 3 minutos más, de cerrar los ojos implorando justicia al Dios del fútbol, sintiendo la punzada de ese 0-1 tan cerca de la garganta, llegó el penalti. Desde que el árbitro señaló con su brazo derecho la pena máxima, todo se volvió borroso. El sonido se iba y venía, las imágenes se sucedían a cámara lenta y rápida, como si fueran fotogramas de recuerdos futuros que pasaban por delante fuera de la línea espacio tiempo. Las protestas. Las primeras lágrimas de nervios. Los esfuerzos de Bea y Pedro por estropear el punto de penalti. Sergio implorando a Kiko Ratón que fallara. Parecían fotos de un reportaje al que asistíamos en directo.

De repente el balón iba a la izquierda de Alberto, y todo se detuvo. La imagen fija que veo al cerrar los ojos aún 24 horas después es esa. Alberto lanzándose a su izquierda, y el balón hacia él. Los jugadores al borde del área, y los murcianistas a mi alrededor con una luz de alegría en sus rostros, un instante de explosión, que fue colectivo cuando se desatascó el tiempo, y el balón fue al cuerpo de Alberto, como si la rueda del tiempo girara de golpe.

El Dios de fútbol nos tenía guardada una lección de vida, para un momento que nadie esperaba. Le plantamos cara con fe y confianza, a pesar de tanto sufrimiento, histórico y especialmente en esta amarga temporada, amarga ya antes de Montilivi. De aquella explosión de alegría, que suponía un cambio en la historia de la agonía grana con el fútbol, pasamos al negro intenso más cruel. Al momento futbolístico más duro que se puede vivir, no sólo en la de este equipo, en la de todos.

El tiempo volvió a girar sobre sí mismo, y se detuvo una vez más. Los corazones granas se pararon a la vez, cuando el rebote hace que el balón se cuele por detrás de Alberto, y recorre lentísimo un metro gigantesco, de agonía absoluta, hacia la línea de gol. Minuto 93. Nadie notaba la lluvia, ni el entumecimiento, ni sabía bien en qué parte del mundo estaba pasando aquello. Casi lo primero que venía al corazón era parar el tiempo, y darle, por una vez en la historia de la vida, hacia atrás sólo dos segundos. Casi podíamos tocar con los dedos ese devenir lento. Aquellos segundos eran historia viva del fútbol, que ese Dios nos estaba poniendo en el corazón, quién sabe por qué razón. Al abrir los ojos, y volver a las imágenes enrarecidas, escuchamos el gol de Montilivi, y vimos a sus jugadores abrazados sobre la red.

Caímos a un agujero ininteligible. Inexplicable. Fuera de la razón. Como preguntarse por la muerte. Un dolor inconsolable que sólo pudo convertirse en lágrimas. Fueron minutos muy largos en el infinito del fútbol, que abrieron una herida imborrable en nuestro sentimiento murcianista. Una herida que sigue abierta un día después, una herida que sería de muerte en condiciones normales. Pero ese Dios del fútbol, también es justo, dicen quienes lo han sentido tan cerca, y no nos ha matado. Nos dejó vivos. Vivos para abrazarnos unos a otros. Para sentirnos cerca y hacernos más grandes. Para unirnos en la mayor adversidad.

Salté al césped en cuanto tuve un poco de fuerza. Agarré a Alberto y le miré a los ojos. Le grité que él había parado el penalti. Que lo paró. Que siempre recordaremos esta tarde histórica, y nadie pensará que ha sido culpa suya. Los que vimos el tiempo pararse sabemos qué pasó allí, y por qué. Volví a mi grada y empecé con los abrazos… Pero no pude. Un niño de diez años lloraba desconsolado, junto a mi hermano de murcianismo, Javi Soto. Aquel niño estaba sintiendo aquello con sólo unos años de ilusiones granas. El palo para él era mayor, sin duda, que para nosotros. Lloré por él, y por todos los demás, y por mí, y por los jugadores, por todo aquello. Evacué todo unos minutos, y siguieron los abrazos, que iban recomponiéndome.

Seguíamos vivos. Allí estábamos, justo cuando volvimos a sentir la lluvia sobre nuestras camisetas granas, antes de subirnos al autobús. Allí estaban nuestros hermanos, en un mismo sentimiento, y empecé a entenderlo todo. Las heridas cicatrizarán, y nos harán invencibles. Esto no ha podido con nosotros, y ya nada podrá, porque en el fútbol, quienes estuvimos allí, después de Montilivi, sabemos que somos inmortales.

El Dios del fútbol lo hizo así. Nos puso un día de lluvia y frío, a mil kilómetros. Nos dejó saborear el milagro de cuatro partidos, calentó nuestra fe y nos vio crecer en confianza e incondicionalidad. Nos unió, y nos quitó todo de una en un minuto inolvidable, cuando la temporada moría, en un penalti injusto por todo, con un gol histórico, al que ya recordaremos como el Penalti de Montilivi, aquel que paró Alberto, aunque nos bajó a la Segunda B. Sólo un equipo especial baja así, porque lo que pasó en Montilivi nos hace especiales, y servirá para cuando seamos aún más grandes. Volvemos a empezar. Más fuertes. Más unidos. Más murcianistas. Que no nos pare nadie. Gracias, murcianistas, por hacerme ver. Vale.

Foto: Al volver a la grada, les vi, y no pude más...

20/06/2010 19:58 achopijo #. sin tema Hay 51 comentarios.

Inmortales

Cuando todo era confianza, llegó el palo. El Dios del fútbol nos castigó con la máxima crueldad. Alimentó nuestra incondicionalidad después de tres finales ganadas con casta, y luego, nos lo quitó todo en un minuto agónico. De penalti, en el descuento, y después de que Alberto parara ese balón, en el infinito del fútbol. Lágrimas. Llanto. Desconsuelo… y abrazos. El fútbol nos dejó vivos, por alguna razón. Las preguntas sin respuesta terminaron en una emocionante unión entre hinchas, que jamás olvidarán la tarde lluviosa de Montilivi, un día antes del comienzo del verano, aquel año 2010, cuando Alberto paró un penalti en el último minuto que nos condenó al descenso más cruel.

En Cartagena se alegraron. Es fútbol alegrarse de los males del eterno rival. Pero perdieron una oportunidad para crecer. A los que, puede que ingenuamente, creemos en este deporte, no se nos pasa por la cabeza que un equipo pierda queriendo. No dudaré jamás de un futbolista. El Albacete ganó, porque ganó. Pero el Dios del fútbol puso en el Cartagonova la oportunidad única de hacer más grande al Efesé. Sus hinchas hubieran celebrado el descenso de su rival, aún ganando su partido. Si lo hubieran hecho, hoy serían un equipo más grande. No sólo por la fantástica temporada, también por la elegancia de haber ganado su último choque, sin mirar a Murcia, por una vez. Pero les ganó el Albacete.

El dolor me hizo ver hasta qué punto supimos creer en un milagro. Cientos. El corazón nos llevó a mil kilómetros, ciegos de confianza. Nadie pensó en caer, y esa es la forma de ganar, en fútbol, y en la vida. Tenemos que estar orgullosos por eso. Estábamos preparados, sin saberlo, para una herida profunda en nuestro murcianismo. Por eso ya preparamos una campaña de abonados nueva, para responder ante nuestro escudo cuando más lo necesita, sin importarnos demasiado ahora quién esté detrás.

Este descenso ha sido especial. No hay otros equipos que puedan bajar así, haciendo realidad un guión de Hollywood. Sólo podemos crecer, y esperar a que la herida cicatrice, porque cuando lo haga, seremos invencibles, y ahora, más que nunca, sabemos que el futuro de nuestro equipo aún está por escribir. Le contaremos a nuestros nietos aquel día bajo la lluvia de Gerona, cuando el murcianismo se hizo único. En Montilivi tocamos el tiempo con la punta de los dedos. Lloramos, y juntos, superamos la muerte. Nos hicimos inmortales. Ahora sabemos que ese día soñado llegará. Ya estamos preparados. Vale. (*)

(*) Hoy miércoles 23 de junio, inicio una nueva andadura con Achopijo. Una columna diaria en la contraportada de La Opinión. Trataré, como he hecho hasta ahora, de mantener el espíritu de este blog, por eso seguiré colgando lo mismo que escriba en mi columna, que existe por este blog desde hace ya casi tres años. Además de mis artículos, subiré posts con diferente contenido, quizás más personales, o de los temas que habitualmente trato cuando me pongo a escribir casi por necesidad. Gracias a todos por estar ahí, al otro lado, una vez más. Este es el primer artículo de esta nueva etapa, hijo del anterior, pero no quería empezar sin que tuviera reflejo en el original Achopijo.

22/06/2010 22:30 achopijo #. sin tema Hay 17 comentarios.

¡A la Hoguera!

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Muebles viejos, maderos sueltos, y mensajes escritos en hojas de libreta. Malas noticias impresas en periódicos, quizás una carta, y mil facturas; apuntes de asignaturas por fin vencidas, juguetes rotos, palés de obra resquebrajados, rastrojos y cuerdas… Un montón esperpéntico, casi daliniano a veces, de malos augurios, para darle sentido al verano nuevo, cuando la noche es tan larga como el día. Un porroncico vino, un cubo de sangría, dos manos de morcillas y longanizas, un barreño de quintos, y ganas de adorar al fuego, que como un Dios al que invoca la huerta, se lleva en la noche más corta los malos augurios, y hace cenizas lo que ya no vale, para quitarse los malos recuerdos.

En la playa la hoguera se refleja en el Mar Menor, y lo ilumina hasta el horizonte. Un corro rodea el fuego, mientras se baila, antes de saltar las cenizas. Huele a sardinas, y muchos se bañan bajo la luz del fuego, en el primer mar del verano. Allí, y aquí, quemamos penas y olvidamos recuerdos de un año de los feos, brindando por un verano nuevo.

San Juan llegó el año negro de la crisis. Pocas alegrías, y mucho trabajo para las hogueras, pero desde el cielo anoche se vio Murcia rodeada de estrellas, que eran las hogueras, sobre las que cantaron y bailaron los huertanos, para olvidar y empezar el verano con ilusiones. Una guitarra, una bandurria, dos tragos del porrón, y a tocar las palmas, mientras los zagales saltaron las brasas, ya de madrugada, en la primera verbena del estío. Hubo que ser comedido, que la crisis entera en llamas sería mucha combustión, no fuera a griparse el fuego, y quedarnos, también, sin hoguera. Quemamos los males más hondos, y el resto, a sobrellevarlo, qué remedio nos queda.

El fuego hipnotiza en la noche de San Juan, pero deja que brillen las estrellas, en esas noches que ya en verano son limpias y azules. Crujen las cuerdas, y se desprenden los muebles, consumiéndose, mientras el papel se retuerce y suelta chispas, que suben al cielo en la columna de fuego, que se llevó en la noche los malos recuerdos a través de mil miradas y cien tragos. Todo pasa, y termina, como el fuego se apaga, y nace un nuevo día, el secreto de San Juan para mirar adelante con alegría. ¡Salud! Vale.

Foto: Hoguera de San Juan, en la playa

23/06/2010 23:40 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Santa Carbonero

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La Carbonero está de morros, que menudo mundial le están dando. Que si japonés por aquí, que si el Times por allí, y todos los graciosicos de la tele, con su sketch montado sobre la cosa. El caso es que da igual lo que haga, va a tener que acostumbrarse. Si saliera a la banda con dos pompones y antes de las entrevistas hiciera dos aspavientos dulzones la cosa no cambiaria mucho, creo yo, y es que la que está buena, está buena. A mi me da penica, acho, que yo la veo seria. Profesional, vamos. Lo que supone para una colega hacerse un mundial, y que la saquen en plan pin up no debe ser plato de gusto. Se le ha quedado un gesto de mecagoentoloquesemenea, que es ver su crónica, y sentir que lo lleva por dentro, la zagala, qué amargura, pijo.

Ese toque de dura cabreá también le sienta bien a la jodía. Es lo de la pescadilla, acho. Da igual lo que haga. Eso sí, al menos no la vamos a ver con la camisola de la Selección en plan trikini, con mirada felina y un titular del tipo ‘Casillas me para todos los balones…’ al menos eso sí lo sabemos, y es un logro de su mecagoentó, así que como estrategia, igual vale. A todo esto el Casillas estará bueno, el payo. Que una cosa es decir que no pasa nada, pero tampoco se dormirá a gusto pensando en el japonés que ayer le hizo setecientas fotos a su novia.

En estas hoy llega Chile, que tiene nombre de poca cosa en esto del fútbol, pero si se pudiera jugar con tres ojos, habría que hacerlo. Más miedo que hambre tenemos los españolitos, que en los mundiales nos las sabemos todas, acho, que el más tonto hace relojes, como los suizos. Así estamos, que lleva mi compadre el Checa intentando juntarnos a los amiguetes para verlo en plan bar, cerveza y bocata, y nadie da un paso al frente, que tenemos el canguelo de volvernos en el mismo avión que Henry.

Es nuestra final, ya estamos con el tembleque, y aún quedan cuatro. A ver si nos despiertan otra vez, como con el penalti de Cesc, y es verdad que lo de los suizos nos vino al pelo para meternos en el mundial como mandan los cánones, que al fin y al cabo somos España, y si nos vamos, Sarita dejará de sufrir, aunque ella esté dispuesta a seguir, con tal de que su titi levante la copa. Es nuestra mártir, Santa Carbonero, y a ella nos confiamos. Vale.

Foto: La Santa, con la Furia

(*) Añadido: Pero a ella le debemos seguir vivos, que menudo canguelo pasamos con Chile. Sí, sí, no lo nieguen, que estábamos que no queríamos ni verlo en un bar. Nos encomendamos a la nueva reina de la pantalla, y el chile resultó poco picante. Ahora ya no podemos fallarle, ni a la furia, ni a nuestra Santa martir, Sarita cabreá Carbonero, que con sus ojos verdes y mil flashes nos ha llevado a segunda ronda, a nosotros, los penas de los mundiales, nada menos.

Si lo de la Roja (por Chile, claro) fue una final, lo que viene ahora en octavos no quiero ni escribirlo, acho, que ya me tiemblan las rodillas. Lo del bar vamos a dejarlo para cuartos, o semis, si eso, y seguimos rezándole a Santa Carbonero, que menudo mundial llevamos, y lo que nos queda… (esperemos). Todo sea por ver a Sarita sonreír, mientras su titi levanta la Copa por todos nosotros, y nos pegamos una para no olvidar nunca. Vale.

24/06/2010 22:37 achopijo #. sin tema Hay 24 comentarios.

Jacuzzi Urbano

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Hacía mucho tiempo que no pasaba por la Redonda. Con las obras del tranvía, casi es mejor rodear por fuera, que atravesarla. Sólo voy cuando toca celebrar murcianismo, o algún año a las barracas, pero no la tengo como lugar de paso. El otro día quedé allí con un viejo amigo, a mediodía. Es un sitio extraño para quedar, pero salió así. Llegué con tiempo, me senté en el césped apoyado en una plamera y pasé unos minutos guapos. Junio es un mes largo y estresante en Murcia, caluroso, ya saben. Pues esos minutos me sacaron un ratico de esa monotonía, y se agradece. Con todo el jaleo de obras, vallas, cintas, tractores, perforadoras, señales de obra y coches, muchos coches, da la sensación de que estar en La Redonda va a ser un infierno, pero no es así. Al ratico, se apaga todo, y sólo se escucha el agua de la fuente. Es más grande la plaza, cuando estás allí.

Un niña pequeña grababa con una cámara de vídeo a su madre, justo en la espalda de la fuente, en el ángulo donde se escapa el agua en millones de goticas. Refrescante. Un grupo de zagalas, recostadas sobre sus mochilas parloteaba sobre el final de curso debajo de unos árboles, en el césped, y un tipo en chanclas jugaba con su perro, lanzándole un palo de madera, en el jardín del exterior. La Redonda no sólo es una rotonda, es un parque con vida. Se me había olvidado. Recordé tiempos de monopatines, cuando íbamos allí a probar nuevos trucos. El suelo sigue siendo bueno para patinar.

Al poco, llegó un grupo de zagales corriendo. Traían algarabía. Se iban persiguiendo unos a otros, y corrían quitándose las mochilas, hacia la fuente. Saltaron la vallica, pasaron al césped artificial que rodea la fuente, y empezaron a quitarse camisetas y zapatos. Como si lo hicieran todos los días. En menos de medio minuto estaban en bañador, o pantalón corto, o calzoncillos. Parecía que allí no había nadie más que ellos. Seguían con sus cosas mientras se iban aupando al borde de la fuente, y lanzándose al agua. El primero que entró, tras el chapuzón, se adentró en la fuente, y cerca de los chorros del centro, hizo el muerto. Se quedó flotando en medio del agua, mientras los chorros le caían desde ocho metros. Si eso no es felicidad...  En el corazón de Murcia, en plena hora punta, ignorando tráfico, prisas, obras, junio, crisis, suspensos, exámenes… disfruté aquella bonita escena, como una bienvenida urbana al verano. ¿Han visto a los zagales bañarse en La Redonda? Vale.

27/06/2010 09:27 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Spenge

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Spenge es un pueblito de unos diez mil habitantes, en Renania del Norte-Westfalia, el land más poblado y rico de Alemania. Es un clásico pueblo alemán, con su molino, su castillo del siglo XV, sus iglesias luteranas, y los casones de tejados gigantes entre praderas inmensas. Alemanísimo, vamos. Nadie lo conocería si no fuera por el fútbol, y no porque sea el pueblo de ningún jugador, ni su equipo sea un histórico. La columna de hoy habla de Spenge (es la que más me gusta) por un grupo de amigotes alemanes que me llevan loco este mundial. Si hoy me hacen la encuesta esa de con quién me iría de cañas, sería con ellos, los de Spenge, Grosblie, Osna  y Halle, y que me cuenten cómo es vivir todos los días en directo el mejor partido del mundial, cómo viajan miles de kilómetros, sus anécdotas, los seguidores de todo el mundo que han conocido...

Es una manía que tengo como amante de este deporte, fijarme en las pancartas que visten las gradas de los estadios. Detrás de cada pancarta, hay un esfuerzo, por pintarla, o por serigrafiarla, por cargar con ella todo un día, entre trenes, buses, aeropuertos… No es sencillo. Desdoblar, buscar el hueco, estirarla, atarla, y al revés para guardarla cada partido, se gane o se pierda, llueva o truene. Es una prueba de ánimo, un grito fijo que llega a todos, jugadores, equipo y espectadores de todo el mundo. Las hay de todo tipo, diseño y condición. Son, sin duda, un arte. Cuando las ves una, dos, tres… quince veces, en diferentes estadios y eventos futbolísticos, pueden convertirse en mito, como la histórica John 3:16 del mundial de México 86, que hasta ha salido en Los Simpsons.

Pues bien, en todos los partidos importantes del mundial, a diario, podemos ver cuatro pancartas, casi siempre juntas, en los fondos o corners, con una logística estudiadísima. Son alemanas, que cuando juega Alemania no fallan, pero están en otros muchos choques. Futboleros. Son las pancartas del mundial: Spenge, Halle, Osna y Grosblie, todas de lugares de la Renania, excepto la última, que no lo tengo claro aún. Detrás de esas pancartas hay una historia, de la que sabemos muy poco. En Internet apenas dos o tres seguidores, un francés, un inglés, un sueco… se preguntan por ellos. A ver si al final del mundial, alguien descubre a ese grupeto de míticos hinchas, que han triunfado, a su manera, en este mundial  sudafricano. ¿Habéis visto las pancartas Spenge? Vale.

Foto: Pancarta de Spenge, detrás del no-gol de Lampard...

28/06/2010 23:54 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

Julio

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Llegó julio, y aún queda un mes. El verano ya no es verano, acho, cómo pasa el tiempo. Cuando nos íbamos a la playa en un viaje en toda regla, que había que sacarle al maletero la bandeja para meter todos los trastos, la ciudad se quedaba vacía, y lo primero que hacíamos era llevar las bicis al taller, para ponerlas a punto. La leche con la pinza, y la fruta, en la nevera. Si te tocaba un camión, la cosa se alargaba media hora más, ventanillas bajadas, y prohibido sacar las manos… ¿Cuánto queda? Y aquellos semáforos en el centro de los pueblos, en el cruce, y los lugareños sentados en frente de la iglesia. Si salimos a las diez, llegamos a comer. Aquello sí eran colas. Todo era relativo, y no nos dábamos cuenta. Ahora hay atasco y uno se cabrea, porque no eligió bien el tramo horario, ese que va desde la siesta pura, la media tarde, la noche última, y hasta la mañana del lunes.

Julio es mes de listos. Esos que pueden elegir, se lo pillan fresco, que luego en agosto no llaman ni las lagartijas, pero se acabó lo del Rodríguez, que antes había viaje por medio, pero ahora sólo un rato. Los Rodríguez no se quedan en la ciudad, ahora van y vienen, y bajan a la playa por la tarde, con ojeras. No hay truco. Ya no baja el zagalico al chiringuito a avisar a Papá, que está el arroz de la abuela… Ahora suenan los móviles, hasta en la misma arena, que las toallas llevan bolsillos. Las siestas del Tour se han acortado, y echamos de menos aquellas tardes de helado y feria.

En el primer paseo playero de 2010 me crucé con más tipos enganchados al mp4 que amiguetes de cháchara por la orilla. La gente ha suprimido esas cosicas, casi sin darse cuenta. En el chiringuito toman nota en una pantalla, y algunos zagales se bajan la consola y juegan bajo la sombrilla a pegar tiros y matar dragones. Quedan por sms, ya no se plantan en la puerta de casa, pegando un grito, saludando y respondiendo a preguntas míticas sobre el curso y el futuro. Ya quedan lejos aquellos julios de bicis y cabañas, partidos en la arena, y beso, atrevimiento y verdad. Julios de sueños y estrellas, pero acho, no es sólo eso, que aunque pase el tiempo y cambiemos, también han cambiado los veranos, sobre todo, en julio, que ya no es julio. Vale.

Foto: Yo era muy Tito...

30/06/2010 08:49 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

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