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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2010.

Muy SOS

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A media tarde bajé al centro en tranvía, que para colaborar con la sostenibilidad, dejé el coche en casa. Muy SOS todo. Ese era el rollo. En la parada había dos chavales ventipocos con barbica de dos días y camisetas modernens, con vans y eso. YO les vi muy de Madrid, pero a saber.Era un poco como ir al fútbol y ver a la gente por las calles con sus bufandas. Los soseros se ven a distancia, y a medida que me acercaba a La Fica, pues más soseros, en cantidad, y en calidad, que ya en la puerta había uno con bermudas naranjas flourescentes, gafas de a metro amarillas, pelo revuelto azulado, camiseta de cuero y brazos y piernas con tatus. Menudo mogollón, acho. Una parbá de ventitrentañeros, y Alondra Bentley de fondo, para darnos a todos una suave y cálida bienvenida al festival cool de la Murcia menos typical, acho, que el SOS nos ha puesto en un mapa en el que nunca salíamos, y eso no lo niega ni el de la camisa. Ver un cartelón de Estrella de 50 metros ya es bastante guapo de por sí, pero lo verdaderamente llamativo era el ambiente. Sí, acho, el aire que se respiraba, típico de festival, pero con el plus del rollito Murcia, que maridan como la buena música y la amistad.

Al primero que vi fue al Quiles, acho. Un compi del Instituto al que quiero un huevo, que hacía ya años que no veía, aunque ahora con lo del Facebook todo el mundo está un poco más cerca. Resultó que el Quiles es el Rey del SOS, acho, que según me corroboró un camareta el payo se ha tomado la primera birra los tres años de SOS, y eso es un mito. Que de cada cuatro, tres eran de fuera, y ahí estaba el Quiles, metiendo el codo el primero. La cosa es que como no funcionaban los móviles, que ahí nos la hicieron bien, me perdí por ahí y viví la mitad del SOS parando de grupeto en grupeto de conocidos, acho, y mola, porque estás con pesca que no sueles, y eso está bien. Muy SOS todo, acho. Cuando se me olvidó que no podía llamar, y dejé de buscar a mis amiguetes, acho, los encontré, y justo empezaba Franz Ferdinand. Así que subimos un nivel la escala del buenrollismo, y nos pegamos unos bailes que pa qué. Como había amplitud, y era fácil pedir, ir a la barra era una alegría, acho. Casi teníamos un camarero para cada uno, y además, también tenían buen rollo, que a veces te perdonaban un ticket.

Molaba lo de los carteles de cartón, que la peña ponía cosicas así tipo: Eres guay! Y los sacaba en plan como si fuera un bocadillo de cómic. Me recordó a cuando salíamos de bares con titulares recortados, en los tiempos de la facultad, que para cada momento teníamos uno guardado. Detallicos, que todo fue muy SOS, acho. Cuando llegó Hot Chip la noche estaba en lo máximo, y como no hacen guerra los tipos de Hot Chip, pues nada, tocamos el cielo un ratico, y luego ya llegó la hora de irse, que los que ya no somos ventis, aunque nos sentíamos como en casa, no tenemos el Hot Chip para probarnos. El móvil seguía sin funcionar… pero por la mañana ya iba, acho, no cayó esa breva, que fue mucho SOS, pero se acabó. El año que viene, más y mejor. ¿Fuiste al SOS? Vale.

Foto: Fondico SOS

02/05/2010 10:11 achopijo #. sin tema Hay 11 comentarios.

El Murcia Somos Nosotros

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Carta abierta a los jugadores del Real Murcia:

El Real Murcia se estaba jugando el descenso a Tercera División. Estábamos abajo en la tabla, muy lejos del play off a Segunda, en la peor década de la historia de este club. En las gradas, apenas 3.000 murcianistas fieles apoyaban a aquellos jugadores. Parecía mentira, pero había una unión extraña entre una afición casi centenaria por aquel entonces, de un equipo histórico, y un equipo, aquella temporada, que tenía todo para bajar a Tercera. Nadie pensaba entonces en la desaparición, y por raro que parezca, había hasta confianza. Después de un gol en contra, en casa, que nos condenaba, de las lágrimas y la impotencia de aquella situación, surgió un cántico que recordaré como el que más he sentido desde que soy murcianista. La grada lateral rugió en pocos segundos: ¡EL MURCIA SOMOS NOSOTROS!

Fue un cántico espectacular, que en aquel momento terminó de identificar un sentimiento futbolístico inexistente en la mayor parte de hinchas y aficionados a equipos en España. Aquel grito desesperado estaba construyendo una forma nueva de entender el fútbol para muchos jóvenes, que a finales de los noventa, cuando el Murcia aún optaba a ser un equipo asentado en Primera, nos enganchamos sin remedio a nuestro club. Allí estábamos, sintiéndonos parte de esto. Ese sufrimiento continuado llegaba a un momento de total hundimiento, y en esas circunstancias, mostramos todo nuestro orgullo. Los más veteranos de la grada lateral se desgañitaban con el cántico, que cumplió varios propósitos a la vez. Mostró el orgullo de una afición que sentía en primera persona la situación del equipo. Sirvió para que los jugadores entendieran que la camiseta que ellos vestían sobre el césped, el escudo que portaban en sus pechos, era el corazón de cientos de murcianistas. Ellos estaban defendiendo sólo a quienes estaban en la grada, gritándoles que ellos son el Murcia, y nadie más. Sólo importaba eso, y se consiguió una unión emocionante.

Somos nosotros. Claro que lo somos. No era ninguna novedad, pero en aquel momento significó mucho más. No había nada que perder más. Habíamos tocado fondo, y nos dimos cuenta que aún en esas, nosotros éramos el Real Murcia, y lo íbamos a seguir siendo siempre. Aquella temporada logramos aguantar en Segunda B. Pasaron varios años difíciles, pero se hicieron plácidos, sobre todo después de haberlos pasado. Muchos sentimos orgullo de haber estado ahí, de darnos cuenta de que esto es para siempre, porque nosotros no somos del Murcia. Nosotros SOMOS el Real Murcia.

Pasaron jugadores, directivos, entrenadores… y con cada uno de ellos, muchos de aquellos que lloramos aquel grito hemos defendido lo que somos con todas nuestras fuerzas, temporada tras temporada, en los éxitos, y sobre todo, en los fracasos, con auténtico orgullo. Nos ha dado igual quién ha vestido esta camiseta, que es nuestra alma, nuestro corazón, nuestra pasión, nuestro ser o no ser. Los que han sido nosotros, han tenido nuestro apoyo incondicional, siempre, porque vosotros, jugadores, como los directivos, entrenadores, cuerpo técnico, hoy estáis aquí, pero mañana, muchos de vosotros estaréis en otro sitio, y nosotros seguiremos aquí.

No podemos exigiros nada, porque el Real Murcia somos nosotros, esos cientos que estábamos, que estamos y que estaremos, y nosotros, los murcianistas de siempre, nos sentimos exigidos por vosotros, sois vosotros quienes defendéis nuestro escudo, y sólo por eso, os animaremos incondicionalmente. Para quienes nos sentimos este club por encima de todo, como hinchas, somos nosotros quienes nos sentimos exigidos en la incondicionalidad. Es un regalo ilimitado para quienes tenéis el orgullo de llevar nuestro corazón pegado a vuestra camiseta, un orgullo que vale lo que vosotros, jugadores, seáis capaces de asimilar. Es también una enorme responsabilidad que depende, como todo en la vida, de cada persona; porque dependemos de vosotros, y por eso estaremos ahí siempre, aplaudiendo cuando falléis, animando cuando encajemos un gol, alentando cuando algo no salga, jaleando cuando otros piten. A veces somos los menos, pero es importante que sepáis, que muchos, estamos ahí, con vosotros.

Volvemos a estar en un momento complicado, y por eso, quienes nos sentimos el Real Murcia queremos demostraros que estamos con vosotros a muerte. Que sois nuestra esperanza, que confiamos en vosotros para sacar esto adelante, que sabemos que podéis hacerlo, y que tenéis muchas razones para luchar. Tantas como murcianistas van a animaros estos siete partidos que nos quedan. La bronca de un presidente, las razones de un entrenador, o incluso de un capitán, las palabras de los medios de comunicación, lo que diga un directivo, vuestra profesionalidad, vuestra carrera deportiva, la trayectoria como futbolistas, la alegría personal, la identidad con la ciudad en la que vivís, en la que habéis hecho amigos, esos amigos, vuestras familias, las palabras de los representantes, de vuestros amigos de siempre… Hay muchas, muchísimas razones, pero por encima de todas las que podáis encontrar está que el Real Murcia os necesita, y por eso, el Real Murcia os apoyará incondicionalmente, pase lo que pase, hasta el último segundo, porque el Real Murcia que os habla a través de estas letras es el único Real Murcia que es eterno: EL MURCIANISMO INCONDICIONAL.

05/05/2010 11:55 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

Libertad

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Allí, en Libertad… eso está por la zona de Libertad, o nos vemos en Libertad... acho, qué molón, o incluso en Avenida Libertad, que suena algo bonaerense, porque yo siempre que pienso en nuestras Avenidas de la Libertad y de la Constitución me suenan a una canción de Andrés Calamaro, que dice tener una hermana que se llama Libertad. Bueno, nosotros, los murcianicos, sí que tenemos una nueva hermanica guapa en pleno corazón de la ciudad, y aunque el parto ha tenido lo suyo, hay que ver cómo se nos cae la baba con Libertad, que es más bonica que todas las cosas. Acho, es que mira que es fácil hacer una ciudad, sólo hay que peatonalizar a mansalva, sin miramientos, que parece que es quitar el asfalto y darle vida a sus vecinos. Por mi que siguieran peatonalizando sin parar, y convirtiéramos Plaza Fuensanta en nuestro Times Square a la huertana, y ya que han puesto bichicos para los zagales, que sigan con la cosa y pongan frutones enormes, limones, naranjas, pimientos y berenjenas por toda las calles peatonales, y que los guiris se hagan fotos en la Huerta de Europa, pero en la urbana, que tenemos que darnos cerica, pijo.

Acho, eso sí, lo que hay que poner son unos toldos buenos, de esos así como de Expo universal, modernens, pero que cumplan, como ya los hubo tiempo ha en la Trapería, que ahora que empezamos con los calores se agradecen buenas sombras en la peatonalización.  Libertad mola, pero se quedará pequeña, que cuando la gente llegue a la Gran Vía las calles van a parecer ríos rápidos, y lo mejor va a ser dar la vuelta, y para dar vueltas ya teníamos el tontódromo, acho. Aunque mucho ojo con bajar al parking, que en cualquier momento salen los de CSI Miami grabando una escena de esas que salen colores en la tele que uno no había visto jamás, acho, qué modernidad, y dicen por ahí que no se puede hacer metro en Murcia. Menuda estación megamodernica tendríamos con esas lucecicas azuliverdosas ahí abajo, en la línea 1 del suburbano murcianístico: Libertad. Vamos, para hacer merchandising en un tris, que la ¡M! aquella que diseñó Corazón nos valdría como símbolo para el metro, fácil.

Bueno, tenemos nuestro tranvimur, que no es manco, y los paseicos se hacen agradables. El metro se mueve mucho y es para los prisosos de Madrid, y eso, que salen del vagón corriendo a la escalera, como si se les hubiera metido un alacrán en los calzoncillos, acho, qué agonías. Bueno, que ya mola cuando pasas por una calle que hacía tiempo y ves que han cambiado tres o cuatro comercios, o que el de toda la vida sigue allí, y uno se alegra de ver cómo cambia y crece su ciudad, así que cuando te renuevan para bien todo un cacho de recuerdos, uno se emociona. En Libertad me hizo el gran Caval la mejor foto el día de mi boda. Cruzábamos corriendo por el paso de cebra, Pilar de novia, y aquí el acho, de novio, entre un montón de gente, con la avenida repleta de coches de fondo, y saludábamos, más contentos que unas castañuelas. Una foto preciosa, que en solo cuatro años pasa a tener un valor especial, porque ya no se puede cruzar esa avenida, ahora se disfruta paseándola, en Libertad. ¿Te gusta la nueva Libertad? Vale.

Foto: Cruzando la Libertad (Caval 2006)

09/05/2010 09:41 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

Superhéroe

Es de ese tipo de personas con las que te sientes bien en cualquier situación, alguien con quien te irías al fin del mundo, en quien confiarías para cualquier cosa. Siempre le he visto como una especie de protegido, como en la peli de Shyamalan. Si hay personas que están en el mundo para proteger a otras, él es una de ellas. Enseguida se le percibe ese aura de seguridad, que me llamó la atención desde el día en que le conocí. Es un tipo serio para todo lo que precisa serlo, conciso, equilibrado con precisión suiza, con un sentido del humor rápido e irónico, tan murciano como él mismo. Creo que podría pintar un ejército de soldaditos de plomo con la presteza del mejor japonés en ese arte, en la mitad de tiempo, y además, dejar en mantillas a las primeras de cambio a Buenafuente en un cara a cara de monólogo, o subir la banda y centrar pasando por encima de Maicon. Es una de esas personas que se quieren sin que te des cuenta, en las que se confía sólo por un motivo, porque son confianza en estado puro.

 

Es el compañero ideal para cualquier situación complicada, el que pediríamos primero en un pares y nones para elegir pareja en una isla desierta, acho, es el McGiver murciano, con el que me tocó cambiar la primera rueda de mi vida tras un reventón en plena autovía, a las mil de la noche, y lo hicimos como si fuera rutina. Es un orgullo como amigo, de los que se acuerdan de los detalles, de los que los aprecian, de los que se divierten con el corazón, de los que te hacen sentir un desastre a nosotros, esos amigos que nos olvidamos de todo y no tenemos detalles con nadie. Es el mejor amigo de uno de los míos, y eso siempre es especial. Las cadenas de amistad son lo mejor del mundo, y para mi, Vrito es el mayor eslabón de una cadena gigantesca de amigos.

 

El día que supe de su enfermedad me bloqueé. No podía ser posible. Vrito es un superhéroe. Está aquí para cuidar de otros muchos, no para que cuiden de él… pero pasado el tiempo y tratando de entender la vida, me he dado cuenta de que tenía razón con él. Ahora ya no hay duda: es un superhéroe, porque su enfermedad ha hecho que mi amigo Vrito tenga un nuevo reto, no consigo mismo, que también, con todos cuantos ven cómo les cambia la vida esa enfermedad, y desde el principio ha dedicado todas sus fuerzas a luchar por ellos, y ha ganado ya muchas batallas. Ha ganado la suya, incluso antes de tiempo, porque no hay nadie que yo haya conocido que desprenda más confianza que él, antes de la enfermedad, y aún más, cuando parecía imposible, después. Estoy seguro de que para muchos, muchísimos, Vrito es un ejemplo, por eso creo que ha conseguido cuidar y proteger a quienes más lo necesitan. Vrito, no sé si en estos momentos valdrá de algo darte un abrazo y desearte ánimo, lo haré yo y lo haremos otros muchos, porque a pesar de todo, supongo que ahí dentro la lucha será feroz, lo que sí quiero decirte es que te admiro, y que cuando todo esto termine, vamos a volver a Pamplona a recordar buenos tiempos. Conduces tú, claro. Vale.

12/05/2010 12:49 achopijo #. sin tema Hay 17 comentarios.

Nit Mursiana de Arts y Ciencies

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Acho, cómo está Valencia, nene. La verdad es que por un lado ha perdido encanto, que la Malvarrosa en plan mediterráneo decadente tenía su aquel, y ahora está un pelín que se pasa de gigantismo urbanita, pero acho, lo del puerto, los edificios esos de cristal, que si Oracle y esas cosicas, y las avingudas esas de tres carriles donde caben seis coches, no como las rondas de aquí que en dos carriles meten cuatro y vamos los coches cogidicos de los espejos retrovisores, molan, que le han dado el plus a els valencians, acho, y han pasado a Sevilla así por la patilla. Porque acho, lo de las Artes y las Ciencias, para que contarte, que parece que uno se ha muerto y está en una película con Tom Hanks y Robin Williams, de esas en las que todo es un sueño y los colores son vivos, porque los jardines que hay por allí, con el azul del cielo que compartimos con ellos, y todo aderezado con el impoluto blanco calatravero, acho, hacen que uno mire en plan ensoñación, y encima con el ruidico del agua.

 

Estuvimos en Valensia este finde unas 24 horicas buenas, que fuimos los amiguetes football club, sección Las Trincheras, a despedir de solterico al gran Jordi Climent, que celebró amistad y título de su Barça el mismo finde, y acertamos con Valensia, nano, que está así misme, a dos horiques de res, y aunque dimos con algún valensiá de esos que parecen de Bilbao, también dimos con alguno de esos que vive como hermano de una misma familia, que otra cosa no, pero la luz y la huertica de pedanía son una misma cosa entrando a Murcia, y a Valensia, acho. Allí es que dicen nano, en vez de acho, y tú, en vez de pijo. Son así els valensians. Empezamos haciéndonos un poco el Hemingway, apretando un arroz sequico pero rico al rape, en La Pepica. Luego nos dio por ir, nada menos, que a un japonés de Sushi en plan modernen, así, sin pensarlo mucho, y después de malvarrosear toda la santísima tarde. Como hacía tiempo que no nos juntábamos, pues acho, nos da por hacer patria, y a todos nos sale natural un murcianico radical que tendríais que haber visto al metre del Sushi club con su flequillo rubio quemado y su acento valendrileño, poner caras de ciervo cuando le pedíamos un poco de canne, y pescao, y vinos tinto y blanco, así, como pa una boda.

 

Nos trajeron la tempura y no dio tiempo a más, acho. Que allí en la mesa del Sushi club no estaba el horno para bollos, y cuando once zamarros de cepa antigua de Murcia se juntan fuera, o el camarero es nacido en la Puerta de Orihuela, o no nos vamos a entender así pasen dos milenios. Menos mal que la Estrella Damm se parece un poquico a nuestra agüica espinardera, que mira que nos gusta a veces ser de pueblo, y a mucha honra. Sashimi, que si Hirakuzuri, que si Sakana… sí, sí, pero tú trae canne y pescao… En fin, que brindamos en el Sushi club valensiá, allí con el blanco calatravero brillando en la nit, por el Climent amigo, y su Pepa, y su vida guapa y larga, y nos abrazamos colectivamente que esas cosas son una delicia, acho, y lo que nos reímos en el paseo de vuelta recordando la canne, y el pescao. Es lo que tiene juntarse… eso sí, al camareta morderniquen del Sushiclub valensiá no creo que se le olvide nunca lo que es atender a once huertanicos en plena vorágine amiguetil. Luego, pues bareto, y terminamos, no muy tarde, todo sea dicho, en una disco de cuento, con cascadas, palmeras, selva y sábanas al viento, allí en el mundo calatravero mismo, que apaciguó la noche valensiana; y el sábado, bodica buena. Amunt Jorge y Pepa! ¿Te mola Valensia? Vale.

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Foto:... y todo aderezado con el impoluto blanco calatravero

18/05/2010 10:29 achopijo #. sin tema Hay 19 comentarios.

Stealing Beauty

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Me enamoré de Liv Tyler en Belleza Robada, perdidamente, pero no por sus ojos azules, su melena suave, su mirada dulce, sus labios únicos… Ni por sus curvas, que os veo venir, me enamoré, en general del rollo Stealing Beauty, ese aire único que dibujó Bertolucci en película. Pantalones anchos, andar descalzo, piscinas de piedra, hojas secas, piedras viejas, verdes y naranjas, madurez desinhibida, dulzura real, verano sin días, y con noches largas y estrelladas. Las lamparitas en las habitaciones, las esculturas por la finca, las escaleras y las alfombras, los encuadres y las ventanas, el baile y las miradas, la frescura mediterránea, y las arrugas en las caras. Un todo en el que Liv entraba como de repente, y se asentaba tan fácil como lo sería para mí, estaba, estoy, seguro; tanto, que me enamoré de ella, y de todo lo demás. Durante años me echaba la siesta en la playa escuchando la banda sonora, y me dormía en esa quietud de la Toscana, aplicada a mi mundo veraniego. Sencillo. Casi superficial. Pero tremendamente natural, como las cosas buenas de verdad.

 

Hacía tiempo que no me pasaba eso de redisfrutar una peli, mucho tiempo después, y recordar cómo la veía, para comparar qué veo ahora, en ese ejercicio tan achopijero que es darle cuerda a la nostalgia. La vi en Pamplona, con Soni, en esa época inolvidable. Me entiendo. Sigo viendo las mismas cosas que en su día me enamoraron de esta película, y a la vez, las entiendo mejor. Había borrado de mi mente aquella finca de la Toscana, y a esos personajes familiares, estrambóticos, a los que en su día asocié con conocidos que he vuelto a recordar, por muchos momentos vividos y olvidados. No sé si Bertolucci era consciente de cómo puede evocar recuerdos creando personajes familiares tan sencillos, pero sigue siendo una genialidad, haya o no intención. Había olvidado aquella banda sonora, que ya he incorporado a mi emepecuatro, y que estoy deseando volver a escuchar, bajo la sombra de un  pino, en la inmensidad de la calma en la Casa Grande, entre muros de piedra vieja, el desvencijar de maderas y el sonido del viento en el campo, con una copica de vino de lágrima.

 

Es curioso, sobre todo, como cambia el quién es quién, quién es ahora Liv, y quién es ahora Jeremy, o la mismísma Rachel Weisz, con uno de los mejores desnudos de la historia del cine, por cierto; o quienes siguen siendo los mismos que en su día te inspiraron. Las asociaciones de personajes, años después, te dicen mucho de ti, de tu pasado, y de tu vida. Es una buena película para ver ahora, en este incipiente verano, justo cuando aún nos queda un último empujón antes de disfrutar de unos días de olvido y familia. A mi me dio fuerzas, y eso no es poco, tantas que me ha salido un post de estos superficiales profundos, algo a lo que nos atrevemos quienes escribimos por necesidad y tenemos capacidad para sentir a través de casi cualquier cosa, sobre todo, porque como dice este blog, siempre queda hueco para un toque de nostalgia. ¿Has redisfrutado hace poco una peli que hacía tiempo que no veías? Vale.

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Foto: Liv, Belleza Robada

20/05/2010 15:01 achopijo #. sin tema Hay 12 comentarios.

Las Gojibayas

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Acho, pues yo ni papa de las Gojibayas esas. Aún no las he probado. Resulta que hay otra modica de las guapis, con unas bayas que se llaman de Goji, y son algo así como la poción mágica de Panoramix, acho, pero en plan para hacerse el sano. Sí, unos fruticos así rojos en plan herboristería, que dicen saben a cereza con arándanos, y tienen pinta de pasica mascá, muy roja, más aparentes que el copetín de Bullas, y que además, menudo nombrecico que les pusieron, así, con un toque japonés, y un componente Gummi bears, que hacía tiempo no veía yo una genialidad mayor para ponerle nombre a un producto milagro. Aunque este está tan bien documentado que igual fueron los Osos Gummi los que se comían Gummibayas por las bayas de Goji, léase Goyi, porque la suavización de la jota es otra de las claves del éxito de estas bayas, que la musicalidad que se logra entre la yi de Goji y el ya de baya es de hilar más fino que Eddy Murphy en Superdetective en Hollywood.

 

El caso es que crecen en el Himalaya, y allí los mongoles y eso las usan de toda la vida para recuperar su energía vital. Échale dos anchoas a la marinera. Vamos, que no tienen las bayicas cartel para hacer un vini vidi vinci de los históricos, aquí en la España de la Esteban, donde los canirulos llevan tatus con letrones chinos que dicen que es su nombre, o la representación del alma en paz con la tierra, y esas cosas. Si yo fuera representante de las Gojibayas echaba el resto por sacar a la Carmen Lomana picando Gojibayas en el primer fiestón de terraceo ibicenco, y de ahí, al findelmón. Nada tengo contra los tatus chinojaponeses, lo juro por estas, y tampoco contra las Gojibayas, pero es que son temas, acho. Si nadie ha tenido la idea aún, estamos tardando en juntarnos y sacar una Diet Gojicola en lata de 33 centilitros, con un diseño en plan himalayístico, y un sabor así como aquella mítica Cherry coke más o menos, que nos forrábamos vivos, acho, y en dos días estaban los del chiringuito echándose unos 100 pippers con Goji que ni te cuento: Gojicola, Vital Energy, y un buda levitando.

 

Ahora, con la crisis y la negrura que tenemos encima, con la que está cayendo, nos salen modicas de estas a mansalva, acho. Que si la Power, que si las bayas de Goji... Es todo un poco cuestión de fe, que me dicen por ahí algunos achopijeros. Si es cuestión de fe, acho, ¿por qué pijo van a bajar los sueldos? Porque mira que aquello de los brotes verdes tiene todo para meterlo en un pack con las bayas de Goji y la Power balance de Pablito Motos y Patxi López. La verdad es que siempre ha habido cosicas Goji de estas, lo que pasa es que ahora tenemos una crisisdependencia de caballo, acho, y todo parece que viene, o que va hacia el agujero negro, que la crisis es el principio y el final de todas las cosas. Menuda vorágine… Menos mal que de aquí a na estamos con los pies en la arena, y una Estrella fría en las manos, y todo volverá a ser relativo, acho, aunque hasta entonces, igual pruebo a picotear unas Gojibayas después del desayuno y antes de acostarme, a ver por dónde salen, que perder, no perdemos nada. ¿Crees en la Gojibayas? Vale.

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Foto: Bayas de Goji

22/05/2010 08:32 achopijo #. sin tema Hay 15 comentarios.

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25/05/2010 11:23 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Don Carlos

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Me citó en su casa, con la naturalidad de quien te conoce de toda la vida, y sin importar ni preguntar quién era yo, de dónde había salido, ni la edad que tenía. Yo era un pipiolo, con apenas unos meses de experiencia en prensa, aunque con las ganas y el entusiasmo de quien quiere comerse el mundo, o al menos, empezar con Murcia. Agradecí su trato, y él, el mío, por teléfono. Me costó comer, y media hora antes de la cita ya estaba en el portal de su casa, esperando a que el reloj marcara la hora señalada. No quería importunar en plena siesta, y hasta calculé el tiempo que marcaba el botón del telefonillo. Recuerdo bien esa sensación de nervios mezclada con la ilusión de quien está disfrutando con su trabajo. Abrieron enseguida. Me recibió su mujer, amable, cariñosa, y me hizo pasar a su despacho. Don Carlos vendría enseguida.

 

No era demasiado grande. Me recordó al de mi padre, por lo familiar y el agolpamiento de figuras, marcos, diplomas, títulos, homenajes de toda clase, estatuillas, trofeos, banderines, folios, archivos, libros… y aún así, no demasiado sobrio, más bien sencillo. Era un despacho viejo, de usado, tan vivo que enseguida deduje que las palabras de su mujer eran una verdad gigantesca: - Pasa horas y horas aquí, así que no te asustes si está algo desordenado. Recuerdo que devoré cada rincón, observando, y pensé que sólo con esos dos minutos en el despacho ya podría llenar una página. Hoy no recuerdo detalles, sólo sensaciones. Don Carlos llegó enseguida. Me levanté y estreché su mano. Me saludó por mi nombre, y desde el primer gesto percibí un grandísimo respeto, algo que me enorgulleció sobremanera. Aquel caballero sabía tratar a todo el mundo, era más que evidente. Lo primero que me dijo es que éramos colegas, y que íbamos a tratarnos como tales. Enseguida preguntó por mi familia, y resultó que conocía a mis padres, así que hablamos de literatura murciana, de los periódicos, de la profesión… y de la gente. Recuerdo que le pregunté cómo es que te conozca todo el mundo, y me dijo que es una bendición, y que él jamás ha dejado de devolver un saludo, una sonrisa o una mirada.

 

Recuerdo muy bien que sentí que se ilusionaba escuchándome, y aquello era algo que no podía imaginarme. Enseguida la conversación derivó en Murcia, la murcianía, las procesiones, anécdotas varias, las fiestas y por supuesto, los aperitivos, la comida murciana, las mujeres huertanas y el vino, y tuve mi entrevista. Una entrevista que Don Carlos habría hecho un millón de veces, pero que a mi me hizo sentir como si fuera la primera, casi sentía que me llevaba una exclusiva, porque aquel gran hombre, cronista de la ciudad, paradigma de la caballerosidad, el padre del presidente, nada menos, hablaba conmigo, Yayo Delgado, el pipiolo periodista de El Faro con hambre de mundo, de tú a tú, en el despacho de su casa, y entusiasmado con los temas que le proponía. El tiempo pasó volando, y casi sin darme cuenta, había vuelto a la redacción y estaba terminando de escribir aquella entrevista, y desde entonces, le he vuelto a ver a menudo, con su traje impoluto, paseando lentamente por sus calles, parándose a saludar, con una sencilla y eterna media sonrisa de sabiduría, como si fuera el alma de la misma ciudad, arropando a los suyos. Don Carlos me hizo sentir periodista, y periodista murciano, hizo que sintiera orgullo por esta tierra y sus tradiciones, reforzó mi vocación, y siempre he pensado que sobre todo, aquel día, su respeto y educación me ayudaron a tener confianza en mí mismo. Gracias, Don Carlos, de corazón, como murciano, y como colega. Vale.

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Foto: Don Carlos Valcárcel Mavor, descanse en paz

26/05/2010 09:03 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

Denmark

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No ha sido muy difícil elegir mi selección alternativa para este mundial, acho. En tema selecciones el fútbol es otra cosa, y por encima de ir con tu país, que eso es cuestión natural, y en selecciones no hay vuelta de hoja, menos mal, las simpatías por otros equipos van más allá. Yo lo tenía claro, pero después de ver a Villa y a Messi el otro día en rueda de prensa de Adidas, casi lo pasaría mal si nos enfrentamos a ellos en la final. Acho, hablo de Dinamarca, como habrán sabido por el título del post. Es una selección que me desata, acho, qué quieres que te diga. No sólo por haber diseñado la mejor camiseta de fútbol de todos los tiempos, y con una diferencia abismal con respecto a cualquier otra, sin ningún tipo de discusión posible, también por su fútbol, su hinchada, su actitud, el país en sí, los colores y por si fuera poco, los nombres de los jugadores, y de su estrella que siempre tiene el nombre más molón, y en eso van a la par que Brasil. Desde Preben Elkjaer (menudo nombrazo nene), hasta hoy, Nicklas Bendtner, casi na.

 

Estaría dispuesto a ir a una subasta a conseguir la camiseta original de Preben Elkjaer con el 10 azulón sobre esa maravilla Hummel con la que los daneses le metieron los pelos a Uruguay con el fútbol más alegre y acompasado que se ha visto jamás en un mundial. Pero a dar todo lo que tengo, acho, que sería mi ruina. Porque es que, si hacemos otro concurso de escudos de selecciones, no se pierdan el DBU de la rooligan, nenicos, que eso es fútbol relleno de crema. Pues os decía lo de Villa y Messi, porque lo que le hicieron el otro día a la Danesa fue el mayor desprecio que jamás he visto yo en fútbol en 33 años. Sí, sí. Desprecio. Una periodista danesa, a la que imagino igualica a la modelo que nos da su móvil en el anuncio de Carlsberg, les preguntó su opinión por Dinamarca en el mundial, y allí se partió la caja hasta el de la camisa, mientras Villica y el Messi hacían lo del codo y se tapaban la risica. Cojonudo, acho, ya ha empezado la estrategia danesa. Ese día metí 25 pavos a Denmark en semifinales.

 

Que a la Euro llegaron cuando ya estaban hartos de Tuborg aquel verano, invitados en el último momento, y se llevaron la Euro de Alemania en Suecia, que se dice pronto. Así que nada, que Villa y Messi demuestren en público su incultura futbolística, y que el fútbol se siga convirtiendo en un espectáculo de ídolos, que yo para este mundial, seguiré a lo mío, y a los futboleros les pido que echen un ojo a su grupazo (Camerún, Holanda y Japón), y sigan de cerca a Michael Krohn Dheli, a Tohmas Kahlenberg, y por supuesto a Nicklas Bendtner, que se consagrará en este campeonato, por no hablar del ex murcianista Daniel Jensen, que lo tiene todo Denmark, acho, pero no dejen de ver la listica completa. Así que rece Messi porque la Rooligan no les coja por los cuartos y les haga un Uruguay, o un Alemania… de Villa, mejor no hablo, pero mira que jode cuando un futbolista de primer nivel muestra públicamente que no le gusta el fútbol. Quitando España… ¿Cuál es tu selección para el mundial? Vale.

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Foto: Michael Laudrup y Preben Elkjaer, con la joya, en el 6-1 a Uruguay (Mexico 86)

28/05/2010 10:08 achopijo #. sin tema Hay 15 comentarios.

El Abuelo

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- ¿Papá, tú cuanto pagas de hipoteca? – Nada, ya terminé… y el recién nacido abuelo sonríe con ese gesto que sólo el tiempo sabe dibujar. Me gusta ese anuncio. Yo conduzco, y Martínez, el abuelo de mis hijos, es ya mi copiloto, como en la vida. Eso es volver a nacer, no dejar de pagar la hipoteca, que tal y como estamos, también; ser abuelo es volver a nacer, dar un paso más en la vida, y afrontar una nueva etapa llena de posibilidades, sobre todo cuando llega la jubilación. El nuevo abuelo recordará este año 2010 por dos cosas, fue el año en el que nació su segundo nieto, y el año en el que se jubiló. Era un horizonte ansiado, sobre todo después de muchos años de pelea con sus alumnos, en especial con esos que no ponían el interés suficiente, por los que se culpaba por no saber hacerles ver las posibilidades que tiene la literatura y la expresión escrita. Después de muchos años, en los que estoy seguro que recuerda a cientos y cientos de buenos alumnos que aprendieron con él a amar las letras, decidió irse a la cocina de la Educación, y echó de menos a sus alumnos, pero siguió aprendiendo de sus colegas. Tanto, que al poco ya estaba preparado para ser abuelo, y él no lo sabía.

A sus últimos compañeros, casi una década de día a día, les tocó el homenaje, y lo hicieron como todo lo demás, con una naturalidad exquisita, que le ha enriquecido enormemente estos últimos años. Gracias por eso. La vida va poniendo personas en nuestro camino, y de todas se pueden aprender grandes cosas. El abuelo lo sabe, y siempre lo ha puesto en práctica. Él me lo ha enseñado a mí, y se lo enseñará a sus nietos. En la enseñanza es una pena que existan jubilaciones, porque es a partir de esa edad cuando una persona inspira más respeto, y más puede transmitir y enseñar, aunque claro, quizás hablamos de la vida. Un profesor lo sigue siendo, igual que un escritor, e igual que un fontanero, un sastre, un futbolista… para siempre, aunque ahora sus alumnos no estarán en una clase, serán sus alumnos quienes quieran escuchar. Agasajaron al abuelo, sus compañeros, amigos, y él quiso esconderse en su familia, en sus nietos, porque no le gustan los homenajes, ni los discursos, ni ser el centro de atención, pero ha aprendido a serlo, como tantas otras cosas.

Él trajo las letras a casa, y la llenó de libros, entre los que crecí. Cuando me tocó hablar, sólo pude recurrir a ellas para darle las gracias a él, y a sus compañeros, por convertirle en un abuelo con sonrisa de sabiduría y naturalidad, como el del anuncio, y a todos les prometí estos párrafos. Brindamos por él, y por otro abuelo que comparte nacimiento, es decir, jubilación, el profesor Juan Soriano, al que estoy seguro le valen estas mismas letras como homenaje. Llega un nuevo tiempo, en el que yo gano un copiloto sabio, mis hijos un abuelo gigantesco, y ella, Au, la persona más importante de nuestras vidas, gana alguien que es ahora mucho mejor que nunca para compartir una nueva vida entera, con tiempo e ilusión, y que sea la nostalgia de tantos años buenos la que dibuje esa sonrisa única, que sólo un abuelo puede regalar. Vale.

Foto: Martínez, como lo ve Au

30/05/2010 07:49 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

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