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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2010.

La Nacional

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La luz se cuela entre los gigantescos nubarrones negros, a media mañana, e ilumina los ocres y amarillos de los árboles sobre los que se abre la carretera nacional, que zigzaguea sobre La Mancha, y parece huir de la tormenta. Llovizna. Lluvia. Chaparrón y minutos de sol que hacen brillar el asfalto en cada curva, diferente. El horizonte se alarga, y cuando el camino se endereza, la torre de la iglesia marca la distancia en la ruta. Suena un viejo cedé de Pink Floyd, que acompaña la conversación. Los niños duermen, mecidos por el lento vaivén de la conducción suave, entre ochenta y cien por hora. Urracas y cuervos asisten al paso de los coches, posados sobre los quitamiedos, en las entradas de los pueblos, cuando hay que parar en el semáforo. Una nave, dos tractores, la gasolinera… y un nido de cigüeñas en el campanario. Siempre hay cerca una buena venta, un cartel que anuncia vino y quesos, una colina, o un riachuelo que cruzar.

Es imposible atisbar las prisas de la doble vía. Ni siquiera cuando algún desorientado adelanta a todo trapo saltándose las señales, justo antes de un cambio de rasante, o en el aviso de una doble curva. No conocer la carretera es una ventaja para conducir por ella, cuando es una vieja nacional, y disfrutas un día de fiesta. No hay que hacer medias, ni calcular kilómetros, ni mirar el reloj, ni siquiera cuando llega el rato del camión, o hay que adelantar a un tractor, que se echa al arcén, da paso cuando no viene nadie y saluda el conductor. Jugar a las matrículas, al veo veo y a cantar… y el saludo de un paisano que se cruza, cuando ver un MU era sinónimo de familiaridad. Todo, son recuerdos de una carretera nacional.

Al poco, siempre llega la señal azul. Todo fluye hacia la gran vía de velocidad, donde conducir es otra cosa, y más que viajar, los coches vienen y van. Como en todo, lo inesperado y pequeño, a veces, es de lo que más se disfruta. Amigos, paseos, preciosas vistas, risas y juegos, Cuenca, castillos, murallas y fortalezas, vino, morteruelo y un chocolate en el Parador, y entre todo, un rato largo de recuerdos, recorriendo el alma de La Mancha por una vieja carretera nacional. ¿Te gusta conducir? Vale.

Foto: Campanario y cigüeña

02/11/2010 09:51 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

El Chino

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- Hay un chino al doblar la esquina. Después de explicarnos cómo funciona la calefacción y dónde estaba el calentador…lo básico, lo siguiente fue la ubicación del chino más cercano. Antes que el supermercado, la panadería o la zona turística. Se agradece, acho, claro que sí. Sabiendo que hay un chino cerca uno siempre está más tranquilo. Lo que son las cosas. Hace unos años no había chinos. Lo que ahora son chinos antes eran todo a 100, que fueron todo a 1 euro apenas dos semanas, todo lo más, porque lo siguiente ya fue el clásico chino en el que se vende de todo. Lo de ahora ya es una revolución, que lo último son los hiperchinos, pero en plan El Corte Chino, imitando logotipo del Corting sin pudor, en los que hay hasta hilo musical. Échale almíbar a los paparajotes. Pues no son nadie los chinos.

En el tema de los hiperchinos aún no estoy muy puesto, que fue noticia ayer mismo, y quitando los playeros, que pueden confundirse con tienda de veraneo de toda la vida, no he pisado un hiperchino como tal, aunque tengo visto uno en la carretera de Alguazas que un día me paro y echo un vistazo, que tiene pinta de merecer la pena, aunque sólo sea para sorprenderse, o quien sabe, igual hay algo de importación que rompe el mercado. Como se unan todos y creen una buena marca, ahora que han decidido hacerse un censo y ordenarse, a ver quien los para. De momento, ir a un chino ya no es ir a un restaurante, es una tienda donde hay de todo, y jugando con ese concepto, lo que es la base, están a un paso de meterse el mundo en el bolsillo. Su objetivo debe ser la vigésima tercera edición del Diccionario de la Lengua Española.

Leo la entrada: chino 1, chino –na 2, y chino –na 3, con más de veinte acepciones, pero acho, aún no está la definición, que, hoy por hoy, más utilizamos los españolitos de a pie, la del chino a la vuelta de la esquina, que cierra a las doce, en el que los chinos chinos ven películas en chino mientras atienden y hacen la cuenta en chino antes de pedirte el resultado en eulos. Vamos, el chino que ya es el chino de toda la vida, donde venden chucherías, pan, bollería, agua, droguería, juguetes y de ahí, al infinito y más allá. El chino donde siempre hay un niño pequeño, o un bebé chino que sonríe como en los dibujos animados. Como no se den prisa igual hay que incluir lo de hiperchino a la par, como el chino de todos los chinos, conseguidísimo slogan de uno de los nuevos hiperchinos que nos invaden. ¿Qué es un chino para ti? Vale.

Foto: El Corte Chino

03/11/2010 08:25 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

La Pulserica

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Luego vas a Nueva York, y quien no se compra algo con el clásico I love NYC, corazoncico y eso. Que si la estatua de la Libertad, que si el skyline, que si el taxi amarillo… claro, pijo. No hay nada como una sudadera con las letricas para sentirse más neoyorkino que Spike Lee, paseando por el Village así como si tal cosa. Aquí tenemos otras cosicas molonas, y cuando alguien apuesta por ellas en plan Murcia, identidad y estilo, yo me alegro, como buen ñoñocostumbrista modernen que aspiro a ser. Por eso hay que aplaudir a los amigos de la mítica Joyería Del Campo, ahí, en el corazón de la ciudad, en plena Trapería, que su pulsera murcianística ha roto el mercado del regalo en clave Murcia, hasta ser la moda de la temporada, y del año. Contentico que me pongo, acho.

En Semana Santa descubrí la pulseraza, y aposté como regalo de aniversario. Acierto pleno, que Pilar nació para lucirla, como la huertana más guapa del mundo que es. Pulserica graciosa y con clase, en diferentes colores, aunque a mí me puede el rojiblanco, en negro es una delicia, con la catedral, la fuensantica, el ángel de Salzillo, el Entierro de la Sardina, la rueda de La Ñora y el escudo de la ciudad, y ahora también, el del Real Murcia. No se puede pedir más. La ves puesta en una muñeca, y es lo mismo que ver a una huertana el día del Bando. Además, el 5 por ciento de cada pulsera, va a parar a Assido (Asociación de personas con Síndrome de Down), pues acho, anchoas sobre ensaladilla, mejor que mejor, casi imposible.

Digo casi, porque ya que estamos, se podría hacer Región con la pulserica. Sí, sí… que me digan los del puerto que no quedaría molona en rojo Cartagena, con el submarino, la Virgen de la Caridad, el Teatro Romano, el Puerto y el Ayuntamiento, en clave cartagenera, que la ciudad departamental está de moda…y ya puestos, con el Castillo de Lorca, en azul y en blanco, y así, que cada cual pueda lucir su corazón en la muñeca, como dice el slogan. Ahora que llegan los amigos invisibles, y en la constante lucha por reforzar nuestra identidad que necesitamos, bienvenida esta pulserica, que nada tiene que ver con la última modica de las pulseras milagro, porque la pulsera murcianística alegra el alma y el corazón, y no hay mayor milagro que sentir orgullo por ser de dónde uno nació. ¿Conoces la pulsera de Murcia? Vale.

Foto: La pulsera de Murcia (vía Ramón Avilés)

05/11/2010 08:46 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Apellidos

Soy la número uno de la clase. Así se presentó una compi a la profesora en prácticas que sustituía a la Seño aquel día en Primero de EGB. Me quedé perplejo. Es verdad que era una alumna brillante, aplicada, educada, lista… pero de ahí a autoproclamarse la número uno de la clase iba un trecho. No dije nada, que yo era listo y eso, pero a veces la diñaba bien. Acho, al poco tiempo caí en la cuenta. Era la número 1 de la lista, así que la cosa iba con trampa. Sin embargo, siempre existió una mínima relación. El primero solía ser buen alumno, y el último, un bicharraco. Cosas del orden y las listas. Yo era el 7. Delgado. Siempre he estado por ahí, entre los diez primeros, después de los abellanes, y algunos pocos más, fiel a mis notables bajos.

El momento lista siempre me moló. Cuando se hacía el silencio y el profesor ponía la falta en la libreta, mientras la clase miraba a un lado y a otro, y se preguntaba si Fulanico estaba malo o estaba en los maceteros fumándose unos Celtas. Luego estaban los apellidos de las dos piedras, que se dice. Sí, sí, que era sonorizarlo el profesor y evitar la carcaja, con o sin eco, era imposible. – Montoya, y dos piedras. Menuda es la época de los granicos para estas tontunas. Nos reíamos poco, y siempre con los mismos, claro. Que poetas salen pocos de los institutos, pero las rimas con el apellido daban más juego que Belén Esteban en Telecinco.

Hay que destacar a ese tipo de pesca que clava su uso habitual. Sí, sí. Esos que enfatizan, y que casi convierten en arte el nombrar por el apellido. El número uno de esa estirpe fue Andrés Montes, tikitakafacts, con sus míticos ¡Daimiel!, y ¡Salinas! Pero todos hemos tenido un compañero apellidista, que suele acompañar la llamada, con una precisa e inesperada palmadaza espaldera.

Murcia centro es muy de apellidos, por los Maristas y eso, y por los clásicos, todo sea dicho, que a veces vale más un apellido que cualquier otra cosa. Ser de nombre y apellidos es mucho ser, acho, aquí, y en Lima. Ojo. Lo que hay que hacer es llamar a la gente como a los árbitros, con los dos apellidos, y así dará igual cual va primero, pijo, lo que no comparto es lo de hacerlo alfabéticamente si no hay quórum, porque acho, luego cómo se distingue si Mengano se llama así, o asao, porque no hubo fumata… Si no hay acuerdo, sorteo puro, que con las listas de clase ya vamos sobrados de órdenes alfabéticos. ¿Alguien te llama por el apellido? Vale.

06/11/2010 11:53 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Juguetes

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Besos, saludos, cara de bueno… y enseguida mi abuela me guiñaba un ojo. Me tiraba la mano, y yo sonreía de emoción. Casi quitándome el abrigo, enfilábamos el pasillo hasta el armario de los juguetes, donde estaba el cesto. La ceremonia se repetía en cada visita. Mi abuela abría las puertas del armario, y allí estaba, el cesto de los juguetes, para mí solo. Los juegos de todos los nietos, para el rato de la visita. Siempre había algo que no recordabas, o alguna sorpresa, un juego nuevo que había llevado alguien. El cesto de los juguetes era como el cofre del tesoro. Los juegos de caja, los balones, la bici… Son cosas diferentes. En el cesto estaba todo, y lo mejor era buscar y buscar, y encontrar piezas de aquí y allá. Los peques tienen su cesto de juguetes, y más que jugar con algo, lo que más les gusta es buscar, buscar y buscar.

Por eso siempre he comparado el mítico cesto de los juguetes con la no menos mítica revista catálogo, que ya está dando tumbos por ahí. La revista de los juguetes es el primer pistoletazo de salida para la Navidad. Ni los adornos del Corting, ni las luces en las calles, ni los turrones en los supermercados son más clave que el día en el que llega el primer catálogo de juguetes. En tiempos, era avisado, que había que ir al Corting todos los días a preguntar, no fuera a ser que la tuviera alguien en clase antes que tú, y se hubiera pedido todo ya a principios de noviembre. Ser juguete y no estar en la revista era, directamente, no existir. Menudos genios los directores de contenidos de esas revistas, acho. Porque era impensable que algún juguete de temporada que machacaba la tele con anuncios no estuviera bien colocado en el catálogo.

Ayer llegó a casa la revista de este año. Menudo bicharraco de catálogo, acho. Parece una guía de teléfonos. Sólo en videojuegos lleva más páginas que las nuestras en tiempos. Revistón. Será cosa de la tele, y de tantos canales… Pero acho, es como hipnótico. Juguetes por doquier, y la zagalería se pasa los minutos mirando todos y cada uno, eligiendo, sopesando… Con la misma carica que ponen cuando la abuela saca el cesto de los juguetes. En algún súper hay turrones expuestos, alguien ha preguntado ya por Nochevieja, y la sombra de la cuesta de enero ya nos roza, porque acho, ya circulan por ahí las revistas de juguetes. ¿Escribías carta a los Reyes Magos? Vale.

Foto: Catálogo 2010

08/11/2010 14:25 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

El Espíritu de Jenaro

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Ojeda, Canito, José, Pazos, Ponce, Ruiz Abellán, Vera Palmes, Murciano, Cristo, Casco y Juárez. El bueno de Jenaro se sabría de carrerilla aquella clásica alineación aún hoy, 37 años después de la quiniela que le puso apellido para el resto de la historia y le hizo millonario, gracias a la película de Mariano Ozores. En ‘Jenaro, el de los 14’ (1974) el pregonero del pueblo, Jenaro (Alfredo Landa), acierta un quinielón gracias a un gol de nuestro Real Murcia en el último minuto en el coloso Bernabeu. Un penalty que transformó Vera Palmes tras rechace, y que, en la película, daba la victoria al Murcia, haciendo saltar la sorpresa. Ozores juega con la magia del cine para regalarnos a los pimentoneros además de la más mítica aparición cinematográfica de nuestra historia, una victoria a domicilio sobre el Real Madrid, que no fue tal, todo por revalorizar los 14 de Jenaro en la quiniela, porque el Real Murcia, aún, no ha ganado nunca en el Santiago Bernabeu.

Pero ojo, que aquella alineación y las imágenes del partido, son reales. El Murcia no ganó, pero el canario Vera Palmes sí marcó un penalty en el último minuto en el Bernabeu, en la temporada 73-74,  sacando un empate histórico que rompería miles de quinielas, y que entre otras cosas, gestó la idea de la película, que se estrenó sólo un año más tarde respetando, en parte, aquel partido. Alfredo Landa clavaba su personaje haciendo gala del máximo esplendor del landismo, en aquella época en su punto álgido, y nuestro Murcia quedó para la historia como equipo rompequinielas, durante aquella época, con la vitola de matagigantes… Y todo, por Jenaro y sus 14. El que quería ser Jenaro, ya sabía qué hacer, ponerle un 2 al Murcia, y esperar el milagro con un vaso de leche y una torta de naranja en el bar del pueblo.

37 años después de aquella gesta, que culminó el canario Vera Palmes, los pimentoneros nos plantamos en el mismo escenario con el sueño de lograr ese mismo resultado, y con otro canario (Rubén Rosquete) en la delantera. No hace falta que sea el resultado de la película, porque haciendo lo que hicieron los de Felipe Mesones (1-1), el grana hará historia eliminando al Madrid de Mourinho en su casa, y pasando a los octavos de final de Copa del Rey con el sobrenombre de matagigantes, con el espíritu de Jenaro. Muchos cientos de murcianos viajan hoy a la capital, confiando en este equipo sorprendente, serio, fuerte y apuntalado por la ingeniería deportiva de Iñaki Alonso, invocando al espíritu de Jenaro, para pasar a la historia del murcianismo en el coliseum blanco, en un partido de película. Vale.

Foto: Jenaro, el de los 14

10/11/2010 00:01 achopijo #. sin tema Hay 10 comentarios.

Deja vu

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¿Me he quedado dormido? Dejo de soñar, como si una alarma extrasensorial se activara de repente. No me he caído. Me he despertado. Estoy en el sofá. ¿Me he quedado dormido? Sí. Miro el reloj. Era eso… la hora. El tiempo justo para lavarme la cara, los dientes, arreglarme, y volver a la oficina. Estiramiento y suspiro gigante. El cuerpo pesa. Las siestas laborables tienen ese peso, espeso. De pie, y otro estiramiento. Voy hacia el frigorífico, pero al fondo del pasillo veo abierta la ventana. Paso por delante de la cocina, aparto la cortina, y me asomo. Llega. Tampoco sientes que venga, pero al instante, lo tienes. ¿Sigo soñando? Esto ya ha pasado. Piensas que quieres retener y recordar al mismo tiempo, y el tiempo sigue pasando, lento. El sol ilumina la pared, y descubre motas de polvo en la habitación… Esto ya ha pasado. ¿Lo acabo de soñar? Es inútil. No puedes saber cuando fue, ni por qué, sólo sabes que estás ahí, en una sensación repetida.

Vuelvo hacia el frigorífico por el pasillo. El mueble viejo me recuerda a mi tía Au. Enseguida tengo dos imágenes de ella. Jugando al ajedrez, en la vieja casa de mi abuela en Vistabella, y en la Plaza de los patos, dándole de comer a las palomas. Son recuerdos quemados, como fotografías, que surgen de ese pensamiento que sigue ahí, como abriendo cajitas que llevaban cerradas muchos años. Saco el agua, me pongo un vaso y me siento en la cocina. Bostezo. Vuelve a pasar. Esto ya lo he vivido. Quieres entenderlo, pero no puedes. Todo, desde el sol en la habitación, hasta el bostezo, es repetido, en algún lugar, en algún momento, en algún recuerdo de mi vida... ¿Es por el sueño? Lo último que pienso es que lo he intuido. Siento que cuando pasó, ya sabía que iba a pasar. Puede ser… No estoy seguro. Jamás lo estás, porque a veces se cuelan recuerdos extraviados.

Una alteración de la memoria. Cansancio. Estrés. Lo de siempre... Se adelanta el subconsciente. Lo poquito que usamos del cerebro, patina, y mete en el baúl de los recuerdos imágenes del presente, haciéndole un quiebro al yo consciente, dicen los expertos. Ahí se quedan... Como vetitas de sensaciones, trompicones de recuerdos de situaciones monótonas, que despiertan recuerdos extraños. Un deja vu, ya visto, que decimos. Bebo agua. Suena la alarma del móvil. En diez minutos tengo que estar en la oficina. Me activo… y al minuto, se me ha olvidado todo, hasta que el estrés vuelva en forma de un recuerdo ya vivido. ¿Has tenido un deja vu? Vale.

Foto: Pega lo del ajedrez...

11/11/2010 23:48 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

Garitos Afternoon

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Aquí la pesca pasa la crisis lo mejor que puede, claro que sí, pijo. Que se nota bajón en todo, pero hay cosas que no se tocan, o que parece que hagamos turnos para mantener. Hablo del Murcia way, y del plan full equipe del sábado medio, aperitivo + comida + garbeo de tarde, con la opción cena para los más pudientes, pero con el objetivo claro de no empezar el finde por la noche. Como vivimos donde el solecico, también en este otoño aprimaveralizado, nosotros podemos; fácil, acho. No hay sábado en el que no haya parveo por las Flores, el cafeto, y los garitos del centro, que ya son años de jolgorio de día, y esa fama va ganando la ciudad. Mi teoría es que un año, por el inicio del milenio, las comidas de Navidad se alargaron hasta febrero, y la pesca siguió con el guión, hasta hoy.

Es por esto que hubo boom garitero, en el reino del mítico ya, aunque joven, 609, heredero del clásico Época, antes Mesón Taurino, y garito originario del movimiento, con el respeto al siempre clásico Café de los Nueve Pisos e incluso Kennedy. Plaza 3, metiendo cabeza, y después llegaron el 080, el Class… construyendo el cinturón de la movida afternoon murciana, como una ruta nueva que llena de posibles las tardes de viernes y sábado y/o fiestas de guardar. - A las seis de la tarde parecían las tres de la mañana. Ese es el slogan que ha transcendido en el boca a boca de este movimiento, afianzado ya, que hasta sirve para traer viajeros deseosos de contemplar el cambio horario del jolgorio a orillas del Segura desde todos los puntos de España. - En Murcia, se sale por la tarde, dicen.

Tal movimiento, como es lógico, ha creado escuela. Como si poner un local de café, copas, música y tenuidad cerca del corazón de Murcia fuera la nueva gallina de los huevos de oro. Asistimos a una segunda hornada de garitos del rollo afternoon, que surgen como competencia completando ese cinturón que constriñe el centro de la ciudad con bailoteos. Chinatown, en Pérez Casas, callejón con posibles y muchas acciones para subir, con larga tradición, y el Café Moderno que ultiman en pleno Alfonso X, además del recién inaugurado Origen, frente al Cine Rex, son la nueva hornada, que cierran el círculo que siguió la ya renovada Boutique, en Centrofama. Siempre quedarán Las Tascas, pero Murcia se ha movido hacia el día, y se ha convertido en paradigma de la marcha del atardecer. ¿Prefieres la tarde a la noche? Vale.

Foto: 609, ya mítico

13/11/2010 11:05 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

El Ranero

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Acequias, azarbes, huertos y brazales rodeaban el norte de Murcia  a principios del siglo XX, dejando casas aisladas en pequeños poblados.  Como una isla verde, paraíso de las ranas, entre la capital del Segura y las huertas de La Albatalía, quedó El Ranero. Desde la vieja calle del Rosario creció, con dificultades, durante muchas décadas un pequeño núcleo urbano. Por su situación, tras el despegue de la ciudad, las autovías de circunvalación lo rodearon, situando al barrio en una zona estratégica para su crecimiento. El Ranero despegó en los ochenta, y se convirtió en un coqueto Chelsea murciano, cerca de todas partes, y con su espacio bien delimitado. Una pequeña ciudad dentro de la ciudad, renacida con gusto y estilo, con todos los servicios y bien comunicada, que atrajo a gente joven, ya desde los años noventa. El Ranero es hoy un barrio hijo de los ochenta, y que representa el éxito, que también lo hubo, del boom de la ciudad.

Pero hablar del Ranero es hablar de fútbol. En los patios de colegio siempre había alguien que jugaba en El Ranero, ese equipo verdiblanco que ponía en apuros en todas las categorías y divisiones al gran Real Murcia. El equipo del fútbol base por antonomasia en la ciudad nació en el barrio, reforzando su identidad. Un club que ya cuenta con más de 30 años de historia moderna, ya que antes hubo otros equipos, convirtiendo sueños de niños en realidad. Jugar en El Ranero era sinónimo de fútbol táctico y sencillo, jugadores con generosidad en el pase, y buen trato de balón. Los grandes clubs españoles respetan por eso al Ranero, como uno de los equipos escuela con más solera y tradición en las bases, una fama ganada a pulso por el esfuerzo de muchas familias a lo largo de estos años, que, muchos años con lo justo, la mayoría de las temporadas, ha mantenido sus equipos compitiendo en lo más alto, desde alevines a juveniles.

El barrio vive ahora una madurez espléndida, con la construcción de su nuevo campo de fútbol, y la culminación de instalaciones, centros comerciales y últimos desarrollos hacia Espinardo, que parecen acercar al Ranero a culminar su personalidad urbana, bajo los rascacielos de la nueva city murciana en Juan Carlos I. Un buen plan de sábado, o domingo, es un paseo matutino hasta El Ranero, acercarse al campo de fútbol y ver los resultados de un trabajo de cantera de muchas décadas, y luego dejarse aconsejar para el aperitivo, que como buen barrio murciano cuenta con sus rincones gastronómicos para chuparse los dedicos. Nos vemos en El Ranero. Vale.

Foto: Maqueta del Plazarte, que culminará el barrio

15/11/2010 08:48 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Rankings

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Folios en blanco, lápices de colores, y los anuarios de El País. Con eso me pasaba las tardes de otoño elaborando clasificaciones a mi antojo revisando los rankings de todo tipo que venían en los anuarios. Me inventaba puntuaciones, y hacía medias, dibujando banderitas y clasificaciones. Algunas tardes me daba por exportación e importación internacional, otras por deportes y medalleros, y otras por temas nacionales, sobre todo relacionados con la automoción y las matriculaciones. Recuerdo cuando vi el primer coche matrícula de Murcia con doble letra como uno de los días más felices de mi niñez. Entrar en el club de la doble letra fue parecido a un ascenso a Primera. Luego, tocaba el concurso, emulando a El Tiempo es Oro, aquel mítico programa que presentaba Constantino Romero. Pasaban las horas así, investigando las trayectorias en la producción de café, zinc o carbón en el mundo. URSS, Japón, Estados Unidos, Alemania… no fallaban. En todo estaban arriba. Nosotros, muy irregulares, siempre estábamos en la lucha con Brasil.

Más adelante, hacíamos los viajes futboleros de carretera, manta y guía Marca. Imprescindible. Lo mejor es hacer de madre en el concurso, situando a esos futbolistas que fueron míticos en el tiempo y color adecuado. Clasificaciones históricas, goleadores, partidos, datos… De todos aquellos juegos se me quedó un cariño especial por las clasificaciones y los rankings. Cada vez que una información establece una clasificación, no sólo leo con el máximo interés los detalles, algunas, incluso las guardo en una carpeta, por si alguna tarde me da por ponerme a hacer medias a mi bola. Las últimas, de ayer mismo. Murcia, entre las diez ciudades de España donde mejor se vive y se trabaja, aunque no aparecemos como ciudad para divertirse. No se puede tener todo… y cómo siempre dice mi colega Pedro Caballero “que no se enteren, no vaya a ser que se vengan todos aquí y la jodan”.

Otra de ayer, sobre transparencia y percepción de corrupción. España, puesto 30 mundial, Murcia, de nuevo en el top ten. Muy en la media histórica. Notable. No somos los mejores, pero ahí estamos. Preciosos rankings de noviembre. Aunque si hay un ranking que me maravilla, como ya he dicho alguna vez, es el de los cerveceros de España, con la lista de personajes con los que uno se iría de cañas, que no hay mejor índice de popularidad que ese. Aún habrá que esperar al verano para ver quien sustituye a Camacho. Ahora todo está en Internet. Hay auténticos maestros del dato, como el fenómeno Alexis Martín – Tamayo (@2010MisterChip en Twitter), fuentes inagotables de estadísticas de las que beben todos los medios, especialmente los deportivos, y muchas veces sin citar a los que se lo curran. Para todos ellos, un respeto periodístico, y gracias por los rankings. Vale.

Foto: Anuario 1989

16/11/2010 08:40 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

Cables

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Acho, ahora los cajones crían cables. Antes criaban papeles, canicas, imperdibles y libretas de ahorro viejas, y ahora cables de todo tipo. Si dejas cerrados tres o cuatro cajones un par de años, cuando los abres hay cables de teléfono, de antena, finos, dobles, gordos, blancos, negros, grises, y si eso, alguno amarillo, para la tele, para la play, para el ordena, y otros que son hermafroditas, que parece que sirvan para la Minipimer y para el portátil a una, o que incluso puedas conectar cualquier cosa, con cualquier otra

Es que ayer abrí dos o tres cajones de esos que no se abren mucho, buscando un sacacorchos de amigo invisible, que lleva un tiempo missing, y acho, empezaron a salir cables y casi acabo atrapado. A ver quien tira un cable, que todos tienen pinta de ser imprescindibles. Vamos, que tiras uno y a los dos días deja de funcionar algo y resulta que ese cablecico era la clave. Entre ellos descubrí un par así corticos, que parecían conectar móvil y portátil, o portátil y tele, que podrían tener un uso, y los escamoteé para hacer probaturas, pero se ve que las clavijas no se habían desarrollado lo suficiente. Lo que parecía un USB en toda regla resultó ser un arcaico enganche Amstrad, o Spectrum, o MSX.

Ahora, el jefe de los cables es el que tengo allí que ocupa un cajón entero, que si sigue creciendo vamos a tener que bajarlo al trastero. El de la tele por cable. Cuando lo guardé era del grosor de un lápiz, y ahora parece una serpiente pitón, el payo. Al cogerlo del cajón para inspeccionarlo reverberaron en el salón las palabras del técnico: “te dejo un cacho cable aquí que seguro que lo necesitas alguna vez”… como para tirarlo, o algo. Había dos o tres de esos de teléfono, de cuando Internet se conectaba que parecía que estabas invocando espíritus, con sus clavijas múltiples, que juraría jamás había visto antes. Acho, cuando me repuse de mis descubrimientos, fui al estudio, me metí debajo de la mesa, y allí estaba saludándome la Bruja Avería, con su melena de cables.

Recordé mi viaje a Silicon Valley, hace ya cinco años, cuando todo giraba en torno a la apuesta californiana por el wireless, que no había anuncio en el que no saliera la palabrica… Así que objetivo nuevo para este año, teclado y ratón inalámbrico, que igual podemos empeñar ese mogollón de cables, tal y como está el patio… ¿Te invaden los cables? Vale.

Foto: La Bruja Avería

17/11/2010 10:39 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Strawberry field

Déjame llevarte allá, 
porque voy a los campos de fresa. 
Nada es real y no hay nada para perder el tiempo.
Campos de fresa para siempre.

Naranjas y nueces, y una lluvia de miel que suena al caer como pompas de corcho. Flores y hierbas calientes, que huelen a infusión, y nubes rojas de viento. Un pantalón vaquero descosido, sobre unas viejas botas de montaña, un palo de pino hecho bastón, y esa sonrisa que rompe contra el píloro en mil estrellas que chispean. El flequillo sobre las gafas finas, y el verde gigantesco reflejado en mis ojos, como cálida sencillez, única y personal. Un beso en el recuerdo, y mil te quieros más, encajonados en un viejo Renault. Una barquita de agua, y una sábana de sol, y la luz que vuelve del mar, una y otra vez, y bailamos, como la noche de los zapatos perdidos, cuando todo empezó con un guiño, una sonrisa y Murcia.
 
Una camiseta con el número 5, y otra con la letra Y, y el verde del Atlántico, con los rascacielos a los pies, y Twin Peaks. La suerte de una galleta china, y una isla, y un puente sobre las nubes; arena blanca, enormes rocas y un bosque junto al océano. Noches prohibidas y silencios largos de comodidad, una canción de Andrés Calamaro y Miguel Ríos convertido en halcón. Una copa de vino, el marinero y el capitán, la chimenea de la Casa Grande, y el sofá para soñar un día de sol azul octogonal, en la onda sideral de un campo de fresas y arándanos a un millón de metros de altura… y un solo paracaídas. Lluvia sobre coches amarillos que huelen a cebolla frita, un camino gris y el árbol de John Lennon, allí donde se sueña sin dormir, y llovió bajo nuestro paraguas.
 
Una mano apretada, dos veces, para tocar la felicidad y sentirse inmortal, y Alondra Bentley que viaja con los Magos de Oriente sobre la estrella de los recuerdos imborrables. El azul de Alhucemas, el cariño de un abuelo, palabras que no se olvidan, y abrazos de color magenta. Tres claveles, un escudo del Real Murcia y los guapa, guapa y guapa. Una sonrisa tuya y mía en ellos. La luna está sucia, y un sollozo que dice Papá. Fresas miles, millones, en un campo que llega al horizonte, un día, y otro, donde todo es verdad porque tú estás, y podemos seguir con los ojos cerrados, para siempre. Vale.

19/11/2010 08:51 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Noviembre

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Dos tipos llegan al bar a media mañana y se quitan las bufandas. Se saludan. Piden dos vinos y se intercambian décimos de lotería de Navidad. Sobre la barra del café hay flyers de discotecas con información sobre fiestas de Nochevieja. Precios a la baja. Por las tascas, en las paredes que aún aguantan con carteles de conciertos, ya se ve alguno con la oferta para de fiestas. Los periódicos hablan de los presupuestos, y en todas las conversaciones se palpa el miedo a esta longeva crisis. En un semáforo de Gran Vía una hija riñe a su madre para que vaya al centro de salud a vacunarse, que ya hay gripe y no se puede uno tomar a broma su salud. Los adornos de Navidad ya están colgados en algunas calles. Campanas, renos, coronas, estrellas… y en los escaparates abunda el rojo. En Libertad es lo más comentado: el Corte Inglés manda en el calendario.

Se encuentran dos amigos en el centro. Bandeja de pasteles de carne, para ver el fútbol esta noche. Se cuentan planes, una casa rural, una escapada a la sierra, dos sitios buenos para comer. Aunque este año más que puente, se ve un río caudaloso que no hay por dónde cruzar. Hasta Navidad, nada, que no está el horno... y se despiden hasta luego. En los parques juegan los niños con el anorak puesto a media tarde, y las confiterías venden monas con chocolatinas. En Santo Domingo siempre hay caminos que se cruzan, carritos de juguetes, y gente esperando. Las primeras colas en el Gato Negro, y los corrillos de sabiduría en el Drexco se dejan pintar de grises y marrones. Carpetas, libros, bolsas... y fotocopias. Siempre fue tiempo de fotocopias. Apuntes y horas de aula de estudio, aprovechando la monotonía del entretiempo. Las últimas batas se recogieron un viernes por la mañana, y toca apretar hasta volver a casa, por Navidad.

En la liga aún es pronto, pero no es el principio. Ya sabemos dónde estamos, y que estaremos ahí. Son domingos largos de fútbol, de recuerdos de radio, manta y sofá.  Aunque pase lo que pase, se hablará del clásico, de los de siempre, que cada vez más, nos arrinconan. Un día amanecerá nevada Sierra Espuña, y otro, oleremos a castañas al doblar un picoesquina. Matanzas, capeas, campo y pan de pueblo para los fines de semana, o Granada. En el próximo bolito toca planear la Nochevieja. Un año más, Murcia transita por noviembre. A gustico. ¿Qué ves por la calle en noviembre? Vale.

Foto: El Gato Negro

22/11/2010 20:04 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

El Cantoná

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Menudo día que ha elegido el Cantoná para hacer un Cantoná, acho. Ahí, en pleno puentecico, la revolución contra los bancos. Échate la cansera al raso y sin mantica. El amigo Eric Cantoná ha decidido llevar a la práctica aquella idea peregrina de los chinos saltando todos a la vez, que como les diera por hacerlo, nos salíamos de nuestra órbita y fundido a negro. El enfant terrible del fútbol del gallo quiere hacerles un fundido a negro a los banqueros, que no hacen más que amasar pasta del pueblo, y a la vez, piden más y más y más. Así que el día 7 de diciembre hay que levantarse los picos del cuello camisero, en plan Cantoná, otro de sus legados de bad boy, y sacar los eurillos del banco, que los dejemos en bragas, aunque sea por un día. No sé si fundirá a negro la banca, no creo, pero sudores fríos el 6 por la noche sí que habrá, y yo creo que eso es lo que busca el pájaro del gallo con el siete a la espalda.

Pero no tenían otro día, pijo. Ahí, en pleno puentecico, o para empezarlo, que no veas el papelón de verse a las nueve de la mañana con todas tus lechugas en la cartera y cinco días de fiesta por delante. El lunes cerramos la persiana del mes, y pan y agua. Igual los gabachos cantonean más que nosotros, acho, que mira que nos gusta poco ir al banco, que ni para darles cera nos apetece. Al menos a mí, que me llevo con los bancos como la ensaladilla y el pan. Por no ir, yo creo que los colchones levantinos son los que más hacen de banco del mundo, que aquí, más que fundir a la banca a negro lo que sobra es negro en el dinero que nos fundimos, que no es lo mismo, acho. Por eso creo que lo del Cantoná, en las Murcias, como que no.  Al menos de momento, que habrá que ver cómo les va a los lapatrie con el asunto... Igual la solución a Irlanda es deportar a Dublin y a Cork a todos los gabachos que saquen su pasta del banco ipso facto, que se la gasten allí en Guiness.

Porque mira que rechina escuchar noticias de los beneficios de los bancos, y verles con sus corbatas de tres ceros diciendo que tienen pan y vino, pero que quieren más pan, y más vino, los payos… y luego hay que llamarles cada dos por tres para que te quiten la comisión de mantenimiento de la tarjeta, o asistir mes tras mes a ver cómo no baja la deuda del préstamo ni un pelo. ¿Dónde está la pasta?  Suerte a los Cantonás, pero lo de los chinos saltando nunca me dio miedo real. ¿Cruda realidad? Vale.

Foto: Cantoná quiere hacer un Cantoná

23/11/2010 09:36 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Mandarinas

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Un día me comí ocho mandarinas. Tendría tres o cuatro años, no más, y me quedé a comer en casa de mi abuela Pilar. En su casa solía haber montañas de mandarinas en cestos y cajas que le traían de la huerta. - Son recién cogidas, me decía mientras las pelaba. Me pirraban las mandarinas por dos cosas, porque era la única fruta que podía pelar, que el reto era sacarle la piel de una, y me hacía sentir mayor, y porque estaban de rechupete... Al menos las que había en casa de mi abuela, que el porcentaje de mandarinas jugosas era altísimo. Me acuerdo que estuve contándo lo de las ocho mandarinas un tiempo, como una proeza única, como un gol de chilena, o partir una peonza en el recreo.

La fiebre mandarinera me duró años… pero la fui perdiendo. Sobre todo en los tiempos de exilio jocoso estudiantil. La Ribera de Navarra es mucha Ribera, pero a las mandarinas alguien les había robado su esencia de la pulpa, y eso que solían ser murcianas o valencianas. Se ve que los viajes en camión, o el frío, no les sentaban bien. Cuando abres la tercera y el gajo sabe pálido, vas perdiendo el mandarinerismo, hasta el punto de no reconocer una buena mandarina entre las mediocres, que ya ni cuentas los gajos a ver si sale alguna con menos de diez o con más de doce. De ser la fruta que más molaba pelar, también pasó a ser la más chunga, qué cosicas, pijo. Algo tuvo que ver, para rematar el cambio, el fuerte olor a mandarina en los viajes de autobús cruzando España, que era digno de estudio, pero todo viajero mayor de 60 años terminaba su bocadillo y se pimplaba dos mandarinas en su asiento esparciendo en la madrugada el olorcico a palidez mandarinera por todo el autobús.

Ayer nos trajeron mandarinas recién cogidas a casa. Son del soto, de Alguazas. Bonicas y bien parecidas. El Guille, con sus dos años y medio, empezó con una y con otra, y sacaba la lengua mientras las pelaba con mañica, emocionado. – Mmmmm, ¡guta naranjina! Decía después de cada gajo. Así que ha tenido que ser El Guille quien me devuelva a la senda de la mandarina, coqueta frutica patria de origen chino, que por eso se llaman así, con nombre de grupo pop, para, espero, no volver a abandonarlas. Fue echarme un gajo a la boca, y acordarme de aquella proeza, cuando un día, me comí ocho mandarinas. ¿Te gustan las mandarinas? Vale

Foto: Mandarina

24/11/2010 09:17 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Abrefácil 2.0

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Definitivamente aún no se ha inventado el abrefácil. El verdadero abrefácil. Hace cuatro años que tratamos el asunto en achopijo, y la evolución ha sido nula. Mira que es chungo que en los tiempos que corren algo no evolucione, pero con el abrefácil, así ha sido. Se ve que como no precisa de alta tecnología, pues se estanca. Hasta que no podamos abrir los envases de embutidos con el Iphone, vamos a tener que sufrir los abrefáciles. Han cambiado las texturas de los papelicos que separan el jamón, quizás es ahí en lo único que se ha notado una ligera mejora, pero aún lejos de lo que sería óptimo. Antes los papeles además de no separar, pringaban, ahora ya no son de plástico pringoso, aunque separan menos. Pero hasta llegar a los papeles hay que pasar por la esquina del abrefácil puro, y sigue siendo necesario armarse con cuchillo, y/o tijeras.

Lomo, salchichón, pamplonica… aún jamás, nunca, he podido retirar una única rodaja del envase. Una vez abierto tijeras en mano, despegado el plástico envasado al vacío, sujetado con una servilleta para que no se repliegue, manteniendo en tensión la bandeja para no moverlo todo a la vez, cuando enganchas una rodaja, es materialmente imposible no arrastrar otra, al menos, cuando no es toda la ristra. Como para pedirlas finicas, que se forma pelota en un visto y no visto. Todo sigue igual. Sacas la ristra, y a separar las rodajas que te interesan. Una vez elegidas, tenedorcillo en mano, ya irremediablemente con las manos naranjas, está la operación volver al envase, que se echa de menos un bisturí y dos ayudantes al menos pasándote el material quirúrgico.

Claro, una vez devuelta la ristra sin las dos rodajas que necesitas, ponle el plástico que has tenido tres minutos a presión abierto… No se cierra ni sentándose encima. Se queda dos segundos, y luego, fffiiiush! Se abre enrollándose sobre sí mismo. Así que recurres al tupper, que es la solución a todo, y una de las industrias que sobreviven gracias al estancamiento en la evolución de los abrefáciles. Los paqueticos hacen su papel, que es abrirlos, coger dos lonchas y a la basura. Su misión es tratar de que se te seque el condumio lo antes posible, claro, que así hay que comprar más… Por eso creo que igual es una conspiración, que nos la están haciendo con los abrefáciles, acho. El abrefácil 2.0 es igual que el primero. Seguiremos desarrollando la cirugía embutidera, qué remedio… Vale.

Foto: Chorizo suave (mítica)

26/11/2010 10:47 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

La Pescadería

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Siempre hay una mesica, porque si hay que esperar, se espera, que no hay horas en el tiempo para disfrutar del Mar Menor, allí, donde mora su espíritu, entre barquitos, casicas blancas de primera línea, paseos y las crestillas del agua salada reflejando la luz de la luna, con la feria al fondo, como un espejismo de gentío que se oscurece al buen rollo de una copa de vino blanco y una bandeja de langostinos, en la mítica Pescadería de Miguel. Desde que tengo uso de razón no ha habido verano sin hacer fonda, ya sea desde Murcia, La Manga, o con los amigos ribereños, Murcia de toda la vida, en la terraza de Miguel, brindando por las noches largas, y por la vida en general. Sin Miguel y el marisquico del Menor, el verano nuestro no es verano, y el de La Ribera, ni puedo imaginarlo, porque allí empieza todo en La Pescadería.

Lo había conseguido hace mucho tiempo, y cuando se consigue eso en un restaurante, ya es para siempre. El lujo sin alardes, el placer del lugar sin moderneces, ni decorados, ni luces, ni camareros vestidos de negro. Sin cartas largas, con nombres afrancesados, sin estridencias, ni probaturas, sin cambios radicales… la fórmula de aquí, con esta tierra en todo lo que se hace, y el Mar Menor. En la Pescadería de Miguel lo que se come y se bebe es el Mar Menor, su luz, su calma, su descanso, su olor… toda una sencillez natural que se degusta en cada plato, y buenos amigos. Uno de esos sitios en los que tantos años de comidas y cenas de buenos momentos han dejado poso. Un templo de gastronomía apuntalado por los miles que volvemos, volvemos y volvemos…

Cuando hablaron del final de los chiringuitos, ni se me ocurrió. Miguel no es un chiringuito, es una Catedral. La Catedral del Mar Menor, pero no ha sido suficiente. Desidia. Allí, donde la playa no es playa porque es la Pescadería, desde siempre, vale más lo escrito en una Ley, que tumba un lugar sagrado, único, irrepetible. Incomprensible. Perdemos todo sin la Pescadería, todos, y no ganamos nada. ¿Nadie puede poner criterio y salvar ese trozo de alma del Mar Menor? Si no es así, es que el mundo no sabe a dónde va. Pase lo que pase, el verano que viene, y al siguiente, y todos los demás, el Mar Menor me llevará allí, a la Pescadería de Miguel, porque no me cabe en el alma que no vaya a estar, donde siempre. Como siempre. Vale.

Foto: La Catedral del Mar Menor

26/11/2010 19:06 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

El Máximo

El partido de la máxima rivalidad. El de la máxima. Ese partido era el Madribarsa, o el Barsamadrí, según la tradición española de radio y prensa. Aquella senda de evolución semántica se perdió entre Inglaterra y Argentina y la pasión de sus hinchas. Malcopiando a unos y otros, por la falsa similitud de sus grandes partidos de rivalidad, trasladando lo que allí es un derby, o el superclásico, a nuestro partido de la máxima, con lo poco que tienen que ver unos con otros. El partido de los partidos en los ochenta y noventa era El Derbi, que se castellanizó el vocablo, y después, hasta ahora, El Clásico. Lo de Derbi quedó para los partidos entre rivales de una misma ciudad, o región, algo que no cabía en uno de la máxima… Lo de clásico tenía más mimbres. Así que se lo robaron al Boca-River, y dos piedras.

Es un detalle más de cómo fagocita fútbol el gran partido de los partidos en España, entre superestrellas galácticas y dreamteams hexacampeones. Hace tiempo que la máquina es imparable. Quedan pocos hinchas en este país que no tengan un corazón con dos escudos, el del equipo de su tierra, y luego el blanco, o el blaugrana, porque en la Liga, también hay dos ligas, una la que juegan los del clásico, y otra la de los demás. Allá donde van, sea donde sea, se cantan sus goles en la grada, porque si sólo hay un escudo, no es el pequeño. En cualquier campo es normal, habitual, que algún hincha lleve la camiseta, o el chándal de uno de los dos, aunque su equipo esté a mil kilómetros, y en ese estadio no se juegue en la misma categoría.

Porras. En todo el país, más que en Madrid y Barcelona. Los madridistas, apuestan por su equipo, los blaugranas, por el suyo, y a sacar pecho si toca. El partido de la máxima todo lo cubre. Entristece ver cómo parte del fútbol desaparece bajo la gigantesca sombra de los titanes, y por unos días la realidad de lo que es el fútbol en España golpea sobre los colores de todos los demás, sin piedad… y lo peor, es que cada año que pasa parece que ellos son más grandes, y los demás, más pequeños. Cada año es más fácil ser del Real Madrid, o del Barcelona, por eso, cada año hay que estar más orgulloso de sentirse especial cuando llega el partido de la máxima, y nos da igual quien gane. Vale.

28/11/2010 10:58 achopijo #. sin tema Hay 14 comentarios.

Hay Migas

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Una tapica, bien surtida, con su longaniza, sus trocicos de panceta, lomico, un poco de apio, par de uvicas negras, cebolletas… calenticas buenas, tostadicas, bien sueltecicas, casi crujientes, que parecen arroz moreno en todas sus variables, con ese ligero toque de aceitico, que no se pase, en su buena cazuela de barro, chato de vino de Bullas, o de Jumilla y ya puede seguir lloviendo, acho. Lo bueno de la lluvia murciana no es sólo el riego que supone siempre para nuestros sedientos campos. Para los currelas de a pie y urbanitas del estrés diario, un día de lluvia, atasco, losas sueltas, pantalones mojados, paraguas olvidados y frío en los pies, la lluvia tiene un ángel que nos salva, ese que va escribiendo con tiza en los paneles de los mesones, bares y restaurantes esa frase que nos anima a seguir echando el resto: Hay migas.

Las migas se convierten en la zanahoria del burro, y con las migas en el horizonte, tiramos arriba con el día, y podemos con lo que se ponga por medio, nos toque, o no nos toque. Porque acho, sólo leer el cartelico ya es, en sí mismo, motivo de regocijo, porque pijo, si alguien tiene el chance, ahí están sus migas, esperándole barra metálica mediante, o mesa y mantel, que como en todo, podemos hablar de migas, y de migas. El pan duro aguanta al sol, y cuando llueve, se moja, para darle al alba cariño a las migas, que no hay manta ni lumbre que calienten más y mejor, como es bueno el calor, desde dentro y para dentro; y para terminar, miel o chocolate, para los muy migueros.

Muy migueros, y miguistas practicantes, esos héroes que no perdonan día de lluvia entre septiembre y mayo, y en cuanto leen el cartelico, entran y se piden la tapa. Que las migas son muy de pedir una tapica, así, como que no quiere la cosa, y dime dónde ponen las migas en plan Bulli, que no es plato para puturrufear, y de la tapa a la ración va más bien poquico. No perdonan. Almuerzo a migas y a darle cera a la vida, claro que sí, pijo. Los migueros son más clásicos, hacedores, cocinicas, con sus secretos, amantes de la ñorica crujiente, y el tomatico seco, esos que pertrechan las migas con semanas de antelación, y cuando llega el día, se lucen. Migueros, miguistas… da igual, siempre hay que tener uno cerca, para que el día de lluvia sea completo en Murcia. Hay migas. Vale.

Foto: Migas

30/11/2010 08:42 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

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