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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2010.

La Mina

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He vuelto a la mina. Sí, acho, volví, porque tuve la opción, y ni me lo pensé. Ya la tenemos abierta, dispuesta, coqueta… como para pensárselo. Las minas están en el candelero, sea Chile, o sea León y la putada con todas las letras que tenemos encima con las minas y el carbón, que no hacen más que decirnos cómo lo hicieron en Alemania… Bueno, eso son otros temas… pero para entender mejor todo eso, y también lo de Chile, y el mundo gigantesco que hay detrás del laburo minero, no hay nada mejor que dejarse atrapar un día por nuestras minas. Una experiencia vital esencial para entender de qué estamos hablando. Tenemos la inmensa suerte de haber creado un parque minero visitable, histórico, aquí en nuestra región, que además es la cuna del cante jondo, que nos ha convertido en capital del flamenco. La Unión es todo eso, y mucho más. Regresé después de unos meses, y aquello está que ni para los sibaritas. Acho, qué gustazo de mañana. Ni se lo piensen. Si buscan excursión, la tienen a media horica.

La mina Agrupa Vicenta de La Unión es imperdible. No sólo por el fresquito agradable de las entrañas de la Sierra Minera, por la inconmensurable grandeza de las paredes de pirita construidas por las manos del hombre. Cuando llegas bajo la cúpula de pirita de diez metros sólo puedes quedarte boquiabierto, que aquello no es arte, es una mina. Una mina que cavó el hombre para extraer pirita, dejando unas columnas que ya las quisiera para sí el más modernen de los restaurantes de New York, acho. Sobrecoge. El sonido de los picos acompaña la visita, cansa un poquico, pero es necesario, para no olvidar que aquello no se excavó allí por amor al arte, se hizo para sacarle a la montaña toda la pirita posible, y eso hizo de La Unión, en su día, ser conocida como la Nueva California, ahí es nada… que sólo le falta a la Sierra Minera unas letricas así blancas de Hollyunión.

Es, sin duda, una de las siete maravillas de nuestra Región, por historia, por trabajo, por sus gentes, por el cante, por tantas cosas… que repito tema hoy en el achopijo, porque estas cosas son con las que deberíamos sacar pecho en plan Bilbao, y no lo hacemos. Un sabadico bueno, de esos sin planes, acercarse a la mina es acertar de pleno, con los zagales, con la novieta, con par de colegas… que luego ahí allí condumio del habitual y agradable, y la playa a dos pasicos. Agrupa Vicenta. Déjense engullir, y escucharán la jondura en su alma, sin esfuerzo, sintiendo la historia de nuestra gente, bajo una inmensidad que les llevará a otra época. Un hurra por La Unión y su empeño en recuperar su historia, a ver si aprendemos todos, aunque sea un poquico. ¿Conoces la mina Agrupa Vicenta? Estás tardando… Vale.

Foto: Impresionante.

01/10/2010 08:44 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

Ensaladilla

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Una cosa es la marinera, y otra la ensaladilla. Mucho ojo, porque aunque un 80 por ciento de las veces si la ensaladilla es buena, la marinera lo es también, hay un amplísimo 20 por ciento en el que la anchoa y la rosquilla merman calité al bocado. Cuando se une una buena anchoa con reflejos azulicos y bien bañá de aceite, y una rosquilla quemadica, no muy gordica, que rompa fácil y no se desmigaje, tenemos la mejor marinera. Pero hoy hablamos de ensaladillas, si, prima hermana de la marinera, pero repito, que no es lo mismo.

A mi, si me ponen una ensaladilla en la que se vean los guisantes y la zanahoria es como si me escupen, acho, qué barbaridad. En Murcia hay pocos sitios en los que te pongan una ensaladilla con tacos de patatas y esas salvajadas que hacen de Hellín para arriba, que incluso te la sirven como primer plato, los payos, en plato hondo. Sacrilegio. Ahora, cuando te la ponen con pan, acho, es que dan ganas de hacerse el harakiri. En el tema ensaladilla es que soy tan integrista como con el Real Murcia, no paso ni media, porque para mantener el nivel ensaladillero exclusivo que nos hemos ganado es preciso ser un sibarita, que aún no me explico cómo no se llama murciana, porque es aquí, y sólo aquí, donde se le profesa un culto único.

Cuando llegué a Pamplona a estudiar y descubrí lo que se suponía que era la rusa, acho, casi me desmayo. Pero cuando supe que en ninguna panadería, pastelería, confitería de toda Navarra vendían rosquillas, acho, casi me da un síncope. Tuve que hacer marineras en mi cumpleaños con palitos de esos japoneses, que casi me excomulgo a mi mismo... Es que no tienen ni los palitos, que son las únicas rosquillas de pan allende nuestras fronteras. Menudo mito es lo de la ensaladilla, acho. La pesqui flipa con la veneración ñoña nuestra, porque para los restos, la ensaladilla rusa es otra cosa, y aquí es una religión.

En el tema ensaladilla no hay dudas, amigos. Café Bar Alfonso X y no hay más que hablar. Punto ensaladilla. Que no hay gesto más murciano que llevarse una buena bandeja ensaladilla del cafeto un domingo a mediodía. Hacen un completo, que hablando de marineras también se llevan la palma. No soy partidario de los inventos, y me molesta levemente el que pide una bicicleta (marinera sin anchoa), tanto como el que la pide con boquerón. Me gusta mucho la gente que se pide una empanadilla con ensaladilla, que yo creo que el que lo inventó fue sólo por la rima, y menudo invento, acho. Pero para inventos nuestra ensaladilla, pijo. ¿Cúal es la mejor ensaladilla de Murcia? Vale.

Foto: Marineras en el cafeto

02/10/2010 13:10 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Oasis

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Yo era de Oasis, y eso que hubo quien dijo en su día que me parecía a Damon Albarn… No se crean, que fue hace muchos años, cuando aún se me veía finico. Pero acho, a mi me molaba el rollo de los Gallagher, sobre todo porque después de mi verano en Manchester y hacerme seguidor del City, (mucho antes de que se convirtiera en el nuevo rico de la Premier) ver a Noel Gallagher con la elástica celeste, la misma que yo guardo en el cajón de las camisetas de fútbol, era demasiado para dar un giro. Además, es que no hay color, (What´s the story) Morning Glory? Fue mucho más álbum que The great scape, en su momento, y aún más pasado el tiempo. Aquellos años de saltar en pubs y sudar la marcheta con el renacimiento de la música inglesa había que ser de unos o de otros. A mi me tocó fuera de Murcia, y el norte era territorio Blur, ya ves qué cosas. Así que por todo, yo era de Oasis.

Todo esto porque ayer por la mañana nos tocó ordenar el despacho y vacíar cajones; y entre todo ese laburo de sábado, sacamos todos los cedés de las columnicas y los abrimos uno a uno, ordenándolos por épocas y grupos, y allí salieron varios de Oasis, de aquellos añazos. Los puse, claro, para terminar el trabajazo con recuerdos imborrables, y en el asunto Oasis, no he cambiado, mi tema predilecto sigue siendo Roll with it, que por cierto escucho ahora mismo mientras escribo el artículo y apuro un quintico de Estrella fresco, para celebrar que el estudio ha quedado como una patena. Determinados álbumes marcan una época en la vida, y esos, generalmente, son los más grandes. Oasis lo hizo, y de aquello, precisamente ayer, se cumplían 15 años.

Resulta que Oasis lanzó, tal día como ayer, hace tres lustros, el 2 de octubre de 1995, el Morning Glory. Es acojonante, acho, que justo ayer, el mismo día, reencuentre el cedé entre mi música, y decida ponerlo para aderezar la mañana de orden y limpieza, a mis treintapico, con toda la crisis nostálgica de la cercanía de los años buenos. Supongo que las canciones de una época tienen esas cosas. Fenómenico de convergencia para este inicio de curso, de los bonitos. El City ganó el todopoderoso Chelsea la última jornada, y juega hoy con el Newcastle con las miras puestas en el título. Oasis se disolvió en 2009 definitivamente, y ahora esperamos con ganas el disco en solitario de Liam. 15 años han dado para mucho, pero Roll with it sigue sonando perfecta. ¿Oasis o Blur? Vale.

Foto: Los Gallagher y el City

03/10/2010 08:49 achopijo #. sin tema Hay 11 comentarios.

Porteros

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Si los porteros no son una raza, acho, dime tu qué son. Yo, de zagalico, creía que el portero de mi casa no era un hombre humano al uso. Siempre le sentí como un ser de otro mundo, mezcla entre duende y mago medio brujo. Ni se me pasaba por la cabeza que ser portero de un edificio era algo que se eligiera en la vida, asumía al cien por cien que los porteros de los edificios nacían porteros y morían porteros, y por supuesto, la cosa pasaba de padres a hijos. Es más, yo imaginaba que el edificio era suyo. Los porteros eran antes, y luego el edificio. Un edificio sin portero no entraba en mi mundo. 

Los porteros son de color gris, amables, dispuestos y junto a los taxistas, son el único gremio capacitado para hablar de cualquier cosa con un aparente y estudiadísimo conocimiento de causa. No se si habrá porteros de izquierdas y de derechas, pero parece que todos voten lo mismo. Son como el productor del edificio, los conseguidores de cosas y los guardianes de informaciones valiosísimas escalera arriba, abajo. Quiero recalcar lo de grises, que yo había momentos en que les veía la piel gris plata, así brillantica en las puntas de orejas y nariz. Pantalón de pinza, gris, jersey de cuello de pico, gris o azul oscuro, camisa gris y blanca, o blanca y el manojo siempre visible. El manojo. Acho, el manojo de llaves del portero es como el hacha de Gimli, el arco de Legolas o la espada de Aragorn. El Portero es el Señor de las Llaves, acho. Su bien más preciado.

Cuando se me pasó la época de creer en brujos, en ese tiempo en el que te salen tres pelos rubios en el bigote, El Portero se convirtió en el alter ego de nuestras gamberradas. Era el policía del edificio. El respeto y el cariño seguían intactos, pero como compañero de patio y trastadas El Portero, lógicamente, era nuestro antagonista. Jugar a la Pichurri en los trasteros, perseguidos por El Portero entre los estrechos pasillos repletos de puertas con números, a oscuras, era de las sensaciones más adrenalíticas de esos años. El manojo delataba los movimientos del Portero. Creo que nunca nos pilló, todo por no soltar las llaves ni un segundo de su cinturón.

Hace poco, un día pasé por el Bar del barrio y asistí a una reunión de porteros. Allí estaban, gris y azul, la superpandi porteril de mi calle, confabulando contra vecinos y adolescentes, seguro que compartiendo información millonaria sobre dimes y diretes de todo tipo, con sus manojos de llaves relucientes en sus cinturones. Les miré de reojo y fijé conceptos: Los Porteros son gente de otra pasta. ¿Cómo es el portero de tu casa? Vale.

Foto: Todos los porteros son un poco Gimli

05/10/2010 08:39 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

Cosicas

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El primer beso de la mañana, una toalla caliente, ver caer una hoja seca, mirarse en el espejo y sonreír, empezar un libro, meter el brazo entre los cojines del sofá, estirar los pies hasta oírlos crujir, que te ofrezcan un bombón, la sonrisa de una desconocida por la calle, la mirada de una chica que pasa en el autobús, la carrerica para cruzar cuando el semáforo parpadea, el sonido de las ruedas del coche por la tierra, encontrar algo que no buscas, buscando algo que no encuentras, una canica en el bote de lápices, una foto antigua quemada por la luz, dejarse caer sobre la cama con los brazos abiertos, ver volar una cometa, madrugar un domingo, el olor a chocolate, una oliva en la cañica, esconderse debajo de la cama, encontrar una vieja libreta de notas, el mail de un amigo entre mucho spam.

El sonido de una gaviota en el puerto, y el chinchineo de los mástiles, el ruido del viento en el mar, la arena alisada por el invierno en la playa, el calor de una bufanda los primeros días de frío, una carta manuscrita en el buzón, un tiro fuerte al larguero, terminar de correr, una tele antigua, recuperar un recuerdo olvidado, acabar un libro antes de dormir, la luz al salir del cine, deshilachar una hoja de romero para oler a campo y el vuelo de dos tórtolas entre los pinos, el pan caliente, la horchata fría, el olor a almendra molida, y las primeras flores de azahar. Las luces de los rascacielos al atardecer, el aviso de un peatón por una puerta semi abierta, el beso de dos novios en un banco del parque, ver a los niños correr, una canción que llevabas tiempo sin escuchar.

Ver escrito el número del año que naciste en una camiseta, una pelota hecha con bolsas de plástico, abrir una lata de atún con abrelatas y chuparse el aceite de los dedos, sacarle el corazón a un tomate, cogerse las mangas de la camisa cuando te pones el jersey, el cojín de encima de la barriga en el sofá, acariciar su pelo mientras duerme, el ajete de las migas, la palomita dulce quemada, las veletas de los edificios, la escarcha en las hojas de morera, pisar sólo las losas blancas, el olor a guiso de ternera, mirar hacia arriba en las calles de toda la vida y descubrir nuevos balcones, doblar un clip, una flor entre las hojas de un libro, cerrar los ojos al sol de otoño, releer los poemas de niño, saltar una valla, chutar una piedra por el mismo carril de losas, un nuevo comentario en el blog, un día más, leyendo el periódico… Vale.

Foto: 1977!

06/10/2010 09:22 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Vips sin Ley

Paradojas de esta vida moderna, acho. Si te pillan con un bote de cervecica en el estadio, te empapelan con 3.000 euros, y te castigan sin entrar a un recinto deportivo una temporada, más menos. Sagrada Ley Antiviolencia. Pero a dos metros, puede haber un jerifalte de dedos gordos y corbata hortera de seda que mientras observa detrás de un cristal cómo la policía se lleva a un ‘desalmado’ que en el descanso ha abierto un bote de cerveza con su pastelico de carne, está brindando con su vigésimo tercio de Premium lager, cuando no sea una copa de champán. Siempre ha habido clases, y muy bien que los jerifaltes que amasan lechugos puedan tener un palco a sus anchas, saladitos, gambas, bombones y azafatas sonrientes con escotes prominentes… Superguay. Pero ¿qué les hace impunes a la Ley? ¿el dinero?

Ya es chungo entender que no en todos los estadios se cumpla esa Ley seca, necesaria y que compartiría si fuera universal, pero ni eso. En Ponferrada, el bar del Estadio vendía litros de cerveza a seis euros, en Segunda División. Por no hablar de las cantinas de helados de campicos de valla y tierra en nuestra actual Segunda B, que uno puede tomarse un Jack Daniel´s tranquilamente. ¿La Ley se dobla ajustándose según recintos, o aficiones, o estadios, o historial de los equipos? ¿Los ricos están por encima de la Ley? ¿En un palco no sube el alcohol? ¿Cómo va la cosa? A no ser que esté demostrado que a más perras, menos afecta el alcohol.

¿Qué mundo del deporte estamos promoviendo? Para más incredulidad, el Mundial de Sudáfrica y los primeros planos de los espectadores bebiéndose tranquilamente unas Budweiser, patrocinador del evento. En un Inglaterra – Alemania los hooligans pueden hincharse a Bud, pero en un Murcia – Lucena no podemos cenar nuestro pastelico con Estrellica, porque se ve que los que no estamos en los palcos somos animales, y no hay un cristal que proteja al resto. Es comprensible sacar el alcohol de los estadios, pero de todos. Igual que de todo el estadio. No somos diferentes quienes pagamos menos por nuestro abono o asiento, ni quienes no vamos al fútbol a presumir de peluco y peinado, y vamos a animar a nuestro equipo. Con disparates como este el fútbol se empobrece al margen de la sociedad. A ver si tenemos que hacernos con antorchas, colocar dos guillotinas en los fondos, y preparar una revolución futbolesa para decapitar a los señores feudales autócratas del vino y la cerveza. Estamos para injusticias, a estas alturas, y más con el condumio. Lamentable. Vale.

08/10/2010 09:25 achopijo #. sin tema Hay 15 comentarios.

Pesetas

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Mi abuela Pilar desaparecía siempre unos segundos antes de irnos de su casa. Volvía por el pasillo justo antes de que saliéramos por la puerta y sin que nadie se diese cuenta, mirando para otro lado, pero sonriendo, me metía en la mano un billete de cien pesetas, o los míticos veinte duros. Lo hacía siempre. Siempre que íbamos a pasar allí un ratico. Esos billetes de cien, son mi mejor recuerdo de las pesetas. No me duraban mucho, entre cromos, echar quinielas y flashes, pero el caso es que era un billete, y tener un billete era lo máximo.

Yo funcionaba con los duros mucho. Prefería cinco duros en monedas que una de cinco duros, siempre parecía más, y podías pedirte tres chicles de peseta en el kiosco de la esquina y que te devolvieran una moneda de dos pelas, sin duda mi moneda preferida. Los chicles de peseta se acabaron pronto. Eran insípidos y blancos, pequeñazos, pero tres a la boca hacían las veces de un Cheiw de duro. Otra moneda espectacular fue la de diez pesetas. La más pequeña, pero la más pesada. A mi me valía para jugar con los botones, de lanzadera. ¿Cuántas monedas de diez pelas habría? No creo que más de cien en toda España.

Recuerdo bien el cambiazo que supuso la modernización del tema monedas. Injustificado absolutamente. Lo que le hicieron al duro no tiene nombre… Y supongo que para muchos no superaron nunca lo de los cinco duros y el agujero. Desapareció la moneda de dos pelas, olvidada hasta los euros y se cargaron los diez duracos esos con el 50 más bonito de la historia de la tipografía numérica. Aquellas monedas del mundial 82 se perdían. Menos mal que no fue mucho tiempo el de los duricos esos pequeñujos que no valían ni para rascar premios, que ya se podían tirar con desprecio sin sentir perder nada, no como los preciosos plateados.

Hace ocho años sólo que perdimos las pesetas, y las añoramos. Con el euro es todo más caro, frase mítica que todo español ha dicho al menos una vez.. Echamos de menos los billetes de mil, salir con cien duros en una moneda, la consistencia de las doscientas pelas, el sentirse pletórico con mil duros en el bolsillo, el rojo de las dos mil, el billetazo de mil olvidado en un pantalón que salvaba el fin de semana… y aquel billetico marrón de cien pelas con el que hoy apenas podrías tomarte un café. Y es que, aunque ya no nos hayamos echo a los euros, hasta nuestro último día, seguiremos hablando en pesetas. Vale.

Foto: Moneda de dos pelas!

11/10/2010 11:42 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

No fútbol

El gesto antideportivo de una sola persona enciende una ira contenida, absurda. Lo que unos pocos mueven, arrastra el nombre de una ciudad entera. El lenguaje del fútbol tiene la capacidad de magnificar gestos, instantes. Después de muchos años viendo partidos en todo tipo de escenarios, sigue sorprendiendo cómo se pasa de la nada al todo en segundos, y se genera un peligro estúpido, como la violencia. Nada va a oscurecer que pasamos un gran día en Yecla, siguiendo al Real Murcia. Sería absurdo. Tanto como los múltiples errores que se cometieron, en un bando, en otro, en la organización, en todo. Los yeclanos son gente extraordinaria, y Yecla, un lugar único, con su identidad ganada a pulso, de gente trabajadora y hospitalaria. No voy a cambiar esa percepción aunque luego en el campo me sorprendiera la provocación constante de algunos, porque eso lo dejo para dentro del campo, como tantas otras cosas que también son fútbol.

Después de haber vivido el domingo por la tarde los incidentes acaecidos en el campo de La Constitución creo que lo mejor, siempre, es hacer autocrítica. Somos el Real Murcia, todos los que vamos siguiendo al equipo, y después de ver cómo nos han recibido en Yecla, debemos hacer un esfuerzo aún mayor por no responder a provocaciones, y hacer lo que hicimos durante 89 minutos, animar más fuerte con cada ataque dialéctico, con cada gesto en contra. Somos el equipo a batir. En la grada, también. Menos mal que Pedro marcó el segundo penalti, porque fue más que el punto. Aún así, cuando empezaron a caer piedras y botellas sobre la afición murcianista, pasamos miedo, y las reacciones que se producen con el miedo en el cuerpo son tan peligrosas como las piedras. La grada se convirtió en una ratonera, y no parecía que hubiera un plan para evitar un presumible desastre. Lo que era fútbol pasó a ser no fútbol.

Descontrol absoluto, y miedo. Miedo en la policía, escasísima a pesar de que el desplazamiento era de más de medio millar de personas, miedo en los murcianistas con niños que esperaban apiñados mientras caían botellas y vasos, reacciones desmedidas de unos y de otros, insultos estúpidos por ambas partes, amenazas… Un cóctel enemigo del fútbol, ya conocido, aderezado con la venta de alcohol en las gradas. Una situación que se fue de madre, y que gracias a la suerte no terminó mucho peor. Lunas rotas, vallas destrozadas, porrazos, miedo, miedo, miedo… Por un gesto estúpido y tramposo que prendió una mecha de odio colectivo. Un peligro que se palpaba en cada metro del campo, y que hoy debemos considerar un aviso, para entre todos, lograr que jamás se vuelva a repetir. Hubo muchos culpables que deben tomar nota y ser capaces de hacer autocrítica. El primero, el que lanzó el balón para hacer repetir el penalti, pero todos los demás, también. Vale.

12/10/2010 09:27 achopijo #. sin tema Hay 55 comentarios.

Verde

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Tengo un calendario de colores, que pasan por mi vida como una moda de sentimientos y cotidianidad. Hay semanas blancas, rojas, azules, naranjas. Negras y grises, marrones, amarillas… hay temporadas enteras de colores fluorescentes, y días cortos transparentes. Estados de ánimo, cambios vitales, simples momentos que todo lo pintan de un color que veo más fuerte. Como la camiseta preferida de aquel verano pistacho, azul eléctrico, o blanco ibicenco.

Un verde intenso del color de una manzana golden smith recién frotada con el jersey. Brillante y pulcro, tan llamativo que refleja la tentación de Adán como si fuera un espejo, como un ojo de serpiente que avisa, cubre mis días de este inicio de otoño, que suele ser ocre, marrón, gris y amarillo limón. Un verde onírico, irreal, pero pulcro y fresco. Un verde menta y rana, fugaz y punzante. Verde vivo, como la sangre daltónica, como el jugo de un insecto espachurrado sobre un cristal.

Verde es el césped, que huele a fútbol, justo al salir al campo. Verde es la poesía de García Lorca que Aurora leía a los pies de mi cama cuando era niño. Verdes son muchas emociones, antes de convertirse en sentimientos. Verde es el Río Segura y verdes son los juncos que lo abrazan en su cauce. Verde pino en el campo que susurra al viento secretos de la vida, dejando una estela de verde brisa otoñal. Verde es el agua de la acequia, y de la balsa, y verdes los nenúfares que flotan en la calma del agua. Verdes eran los fuegos artificiales que, a lo lejos, celebraron el Pilar, y España. Verde es libertad, para pasar. Vía libre para pensar, y hacer camino, pensando. Andando. Verde botella, de vino y de cerveza, verde es la ingenuidad del descreído y verde se siente el que la descubre.

De vuelta de todo está el verde Shrek, y verde es la fuerza bruta de Hulk. Verdes chirimoyas, como la de anoche, y otra vez manzanas. Detrás de la manzana hay un hombre. Es lo que vio Magritte. Un verde que esconde lo que a todos interesa. Sea lo que sea, es verde lo que lo cubre. Como verde es el principio de todo, en el inicio de una nueva carrera. Días verdes. Raros. Esquivos. En un otoño que madurará, tarde o temprano, y convertirá el verde en ocres anaranjados. Nunca un color se queda para siempre, aunque sea tan intenso como este verde, que también es el verde de la estrella en achopijo. Vale.

Foto: ¿Qué hay delante del hombre?

12/10/2010 23:06 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Los 33

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“Les dije que si esos hombres no habían muerto sepultados por el derrumbe, iban a sobrevivir hasta que los encontraran. Me los imaginaba allá abajo organizándose, dándose ánimo entre ellos, narrándose historias, contándose chistes, inventando mentiras…” Hernán Rivera Letelier, escribió estas líneas hace más de un mes (El País, 1.09.2010) en el primer y único artículo del escritor chileno, ex minero, para explicar el por qué de no haber respondido a cientos de peticiones de escribir sobre los 33 de Atacama. Aquel artículo me trasladó directamente a 700 metros bajo tierra. Su enfado contenido, una rabia segura y pausada, rechinaba en cada palabra, en alguien que sabe qué es ganarse el pan durante 60 horas a la semana bajo tierra. No pude dejar de imaginar a los mineros de Agrupa Vicenta, en La Unión, y asociar lo que allí aprendí de la minería y el sufrimiento de los mineros a las palabras de Rivera Letelier. Cuando salgan, y pasado un tiempo, sería precioso enviar una invitación formal a esos 33 héroes mundiales de la minería al Festival del Cante de las Minas de 2011, pensé.

Cuando el mundo supo que los 33 estaban vivos, Letelier ya sabía que los sacarían, que iban a sobrevivir. Yo le creí. Rivera sabía que el show se montaría a la salida de los mineros, como ha sido, porque el día que lograron hacerse escuchar desde el infierno, fue el día en el que salvaron sus vidas. Si alguien es capaz de resucitar, es un minero. Hemos vivido con júbilo los abrazos por televisión, la ilusión, los cánticos por Chile, por la alegría de una noticia que termina bien, por fin. Los 33 de Atacama marcarán el año 2010 en nuestra memoria, muy necesitada de recordar grandes buenas noticias.

Los mineros de todo el mundo habrán vivido este rescate de una forma más que especial. A todos, estoy seguro, se les intuirá un halo de compañerismo tan real y natural que no creo que exista en ningún otro laburo del mundo. Por todos ellos me alegro especialmente de este desenlace, y con ellos comparto que la salvación de los mineros fue el día que supimos que vivían todos, porque, si sobrevivir dependía de ellos, iban a conseguirlo. Ojalá las imágenes de abrazos y la alegría desatada sirvan para mejorar las condiciones y seguridad de la pequeña minería en Chile, y en todo el mundo, sería la mejor noticia de aquel 2010, año en el que cumplí 33 años y ganamos nuestro primer mundial, cuando rescataron a los 33 mineros chilenos en la mina de San José de Copiapó. Vale.

Foto: Hablaron desde el infierno

15/10/2010 08:48 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Amanecer

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Miguel ha empezado con los mocos y las toses. Se despierta en mitad de la noche, y llora. Una caricia, el chupete, y vuelve a sus sueños. La última vez amanecía. En vez de volver a la cama me he puesto un jersey y he subido a la azotea. Es bueno, de vez en cuando, mirar más allá y ver cómo el cielo lo cubre todo, en silencio y soledad. Había unas preciosas nubes chiquiticas, esparcidas en las esquinas, entre el Cristo de Monteagudo y la Cresta del Gallo, y otras en Carrascoy. El sky line de Murcia trazaba una línea gris bajo la falda del monte, y el azul blanquecino surgía tras la sierra, antes de que el sol de otoño pintara brillos naranjas sobre las palmeras, que se elevan como torres vigía en los pocos huertos que quedan entre la ciudad y sus pedanías. Las torres de rascacielos, cercanas, rebotan la primera luz del día, y brillan de arriba hacia abajo. Un perro ladra. Un camión llega a la obra de al lado.

El naranja deja ver la bruma que se despierta en los solares vacíos, donde no llegan las grúas que hace pocos años avanzaban cada hora. Han ido cayendo de la vista, y desapareciendo sonidos de camiones y cementeras. La última vez que subí conté más de veinte. Hoy, apenas cinco saludan al nuevo día. Unas golondrinas vuelan rápido cerca de la azotea. Los edificios empiezan a distinguirse en el centro. A medida que avanza la luz, la soledad del primer momento se va desvaneciendo, y parece que la ciudad te da los buenos días, a ti solo, que estás allí, contemplándola. El horizonte se agiganta. Ahí está Murcia, y ahí estoy yo, en medio del mundo, con infinito hacia todas partes.

Pequeño. Cuando el sol se agarra a la frontera del infinito, todo se ve pequeño. Un nuevo día de octubre gana el calendario. Tantos días. Tan pocos. Tan diferentes unos de otros. Sentirse pequeño es una bendición, tan grande como ver un nuevo amanecer y sentir la inmensidad. Suspiro cuando ya ha pasado casi una hora, y lo que veo es un fotograma más de la película de mi vida. Bajo a casa. Amanece, que no es poco. Sonrío recordando la gran película de Cuerda. Hay que vestir a los niños, desayunos, biberones, pañales, ducha, coche, trabajo… Otra bendición, después de ver amanecer un nuevo día de mi mundo pequeño, y la vez, tan grande y agraciado. ¿Cuándo viste amanecer por última vez? Vale.

Foto: Amanece, que no es poco

16/10/2010 10:01 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

El Outlet

Si  no es la palabra más chunga de pronunciar para un murcianico nacido entre el Segura y el Mediterráneo poco le faltará, acho. Outlet, que se pronuncia Autlet, así, con las dos tés bien dichas y apretadicas. Vamos, que nos cuesta más decir Outlet que comerse una ensaladilla con pan, pero acho, la semana esta que clavan en Murcia la Feria del Outlet en el Tontódromo la pesqui se vuelve de Massachusetts, pero de los de toda la vida, y toda Murcia habla del Outlet como si tal cosa. La globalización, la tele, el Interné, y todo eso, que quieras que no, deja huella: - Hemos quedado para pasarnos por el Autlet después del curro, a ver si hay algo.

Lo del Outlet sonaba a medida anticrisis el año pasado ya, pero se ha asentado. El Outlet, no la crisis, esperemos… que ya ponen el año en el logotipo; será porque habrá Outlet 2011, 2012 y así. Me parece cojonudo, acho, qué quieres que te diga, que nuestro paseo sabio luce pletórico cuando hay casetas y pesca de arriba abajo, con los plátanos bien altos, y las hojazas cayendo, que además, en otoño es cuando tiene uno más ganas de hacerse el tonto, paseando Alfonso X. Siempre he pensado que es curioso que le llamemos el Tontódromo, y el paseo sea en honor a un sabio, acho. Aunque ser tonto tiene un componente semántico de sabiduría. Que para hacerse el tonto, de tontico no hay que tener un pelo: - No, no es tonto el payo ni na... En fin, que lo que no es ninguna tontería es pasarse por el Outlet, que algo se encuentra, y es como ir de tiendas, pero en vena: pumba, pumba, pumba y ale, visto y comprado, y a otra cosa, como por ejemplo, un bolito y unos matrimonios.

Además, si nos ponemos de acuerdo y murcianizamos ya el palabro, igual ganamos en salud. Vamos, que en vez de decir Outlet así con pronunciación de born in Boston, podemos decir El-auh-léh, así, todo junto: elauléh, y dejamos de torturarnos. Bendito acento murciano puro.  Así que elauléh, y a por la ganga. Sepan que de Santo Domingo a La Redonda, se va en primera fila, y de La Redonda a Santo Domingo, en segunda. Es como una corriente oceánica que atraviesa el paseo. Mi consejo es que, en este caso, no vayan contracorriente. Lo mejor es empezar en La Redonda, dejarse llevar por la corriente a modo contemplativo, y al coger la ascendente desde Santo Domingo detenerse donde uno avistó para comprar. ¿Qué ganga has encontrado en elauléh de este año? Vale.

18/10/2010 08:37 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Tostadas

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Hay dos tipos de personas en el mundo, los que se levantan y con un ojo medio cerrado van a la cocina en modo piloto automático y se hacen un café y desayunan, y los que no pueden echarse nada al estómago hasta después de la ducha y el acicale. Creo, por experiencia vital, que formo parte del grupo minoritario. El segundo. Desayuno una sola vez, cuando ya estoy metido en vorágine. Los que hacen lo del café mediodormidos, que dicen necesitarlo para activarse, luego al rato redesayunan, o recafetean, o almuerzan dos veces, que es lo que me da envidia. Eso sí, ambos grupos coincidimos en el tema tostadas. Sea lo primero que uno se echa al cuerpo, o lo segundo, la tostada gusta, y mira que hay posibles, acho. He sido muy de media de tomate… pero hace poco volví al aceite puro. Porque gustándome mucho, de mantequilla soy si tengo tiempo, y en hoteles y eso, que con los huevos escalfados, como que pega más. Ya que uno se pone, se pone.

De normal, ahora, aceitico y sal. Lo mejor del momento tostada, para mi gusto es apretar una media con la otra media, que yo creo que por eso soy de aceite. Que lo de la media tostada es otro de los problemones de nuestro léxico diario. Resulta que media tostada son dos, o eso creo, que en algún sitio pides una entera y te traen cuatro tostadas, y dos piedras. Ya puedes ponerte a explicarlo, que la cosa no tiene ley. Así que hay tres grandes grupos tostadistas desayunantes. Aceite, tomate y mantequilla, que siempre incluye la mermelada, como el tomate incluye el aceite, claro. Con esas variantes, acho, anda que no cambian las calidades. Sobre todo por el tema pan, que hay por ahí tostadas que parecen suelas de castellanos. Pero dale bola al tomate y el mismo aceitico, que por eso creo que la gente es de una tostada o de otra dependiendo del sitio en el que le toque.

Luego están los de la variante quesofresquil. Que queda muy de dietero profesional. Y de ahí, al estrellato. Porque acho, llevo un tiempo que creo que a las tostadas no le damos el juego que merecen. Me lo decía mi compañero Fernando Ureña el otro día: - Es que las tostadas dan mucho juego. Ahí tienes tema. Pues sí, acho. Al hilo, me recomendaron una tostadica, que estáis tardando: Restregón de ajo, fileticos de caballa, en su aceite, y tomatico rallado. Menudo redesayuno, acho. Creía yo que la sobrasada con queso no tenía rival en la división de las algo más que tostadas, y lo que hay es un mundo nuevo de posibilidades culinarias. ¿De qué tostada eres? Vale.

Foto: Clásica de tomate... ¿Media?

19/10/2010 09:35 achopijo #. sin tema Hay 17 comentarios.

Tarjetas

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Un periodista vale lo que vale su agenda”. Frase mítica para los recién llegados al periódico. A mi me la dijo Tania Costa, mi primera jefa de redacción. Aprendí que la agenda era herramienta clave, claro, aunque luego te das cuenta que no vale sólo con tener los números. Ahí empecé a guardar nombres y teléfonos… y tarjetas. Los periodistas guardamos todas las tarjetas, y en pocos años acumulamos miles y miles. Es más fácil tirar unos zapatos que una tarjeta personal. Cajas, cajitas, de puros, de galletas, tarjeteros, álbumes para los muy organizados, por años, por orden alfabético… las guardamos. Cada uno a su estilo. El mío es la anarquía absoluta. Pero vale igual. Acho, porque aunque las guardemos y nos cueste tirarlas como si fueran diamantes, no las utilizamos. Llegó el móvil, los directorios electrónicos, las agendas en el correo web… y las tarjetas, ahí están. De vez en cuando las pasamos en plan cromos en el recreo, y recordamos momentos y personas. Son una especie de agenda nostálgica sin utilidad, pero imprescindibles.

Hubo un tiempo que estaban de moda, y no hace tanto. Que había unos diseños que flipabas newyork, acho. Muy rollo abogados y American Psycho. Además, coincidió con el boom de las tarjetas descuento en discotecas y bares, que también guardábamos. De estas no sólo los periodistas. Quien no tiene un cajón con dinero de Capítulo, pases vip del Nai Clú, o chupitos gratis del Quitahipo. Venga tarjetas. Es lo mismo que las de los restaurantes. Sí, hacen su papel. El garito te mola, y te pillas la tarjeta. La llevas en la cartera un par de semanas, y cuando reciclas peso de la cartera, con suerte, al cajón de las tarjetas, y ciao mamma! Si durante ese tiempo hay que recomendar sitio, quedas guay, pero si no… - Mira que cogí tarjeta, acho, pero no sé dónde la he puesto.

Si de verdad te ha molado el sitio el número va al móvil. Lo que no entiendo es cómo no hay ya sistema de tarjeta de visita electrónica para hacerse con el contacto del restaurante vía sms y sin gastar papel. Las tarjetas personales del futuro serán virtuales, e incluirán facebook y twitter, además de web y ofertas personales. Como Trapería 30, que manda a sus clientes los menús por e mail. Lo que es menos agradecido es el intercambio de tarjetas clásico de congresos y lugares comunes. Una de las acciones de comunicación humana que más detesto. Te doy mi tarjeta, dame tu tarjeta, nos damos la mano, ya te llamo. Pijos en vinagre. No llama ni el Tati. Tarjeta para la colección, y borrar la caché en tal que te has dado la vuelta. ¿Usas las tarjetas personales? Vale.

Foto: Flyer Capítulo (joyica)

20/10/2010 09:42 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Power Point

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No veo a John Keating, el profesor de literatura en El club de los poetas muertos, pegando una paliza con la clase en sombra, las diapos del power point de turno y el payo con su láser recitando poesía. Siempre he recelado del power point, acho, que no. Hay que ser muy bueno para que sirva de algo (digo yo). Lo normal es que te claven una serie de diapos con conceptos ultrasimples, o megacomplejos, que no hay término medio, que no sirven de nada. Termina el asunto con la fotico chulística o la cita, el aplauso, y el infinito en forma de blanco y pito como resultado. Tan feo es el estilo palabras sueltas en mayúsculas, como los liazos de flechas y gráficos. Dice la NASA, ojo, que fueron los que inventaron las toallitas para bebés, para mí el invento del milenio, que el Columbia se estrelló por culpa del power point. Échale anís a la olla del café.

Pero ojo, que los mandamases del ejército yankee dicen que power point es su mayor enemigo, hoy por hoy. Ni los mocos de las pavas del Malecón. Que les ponen a los generales presentaciones ppt y cuando salen del barracón empiezan a pegarse tiros entre ellos. No me extraña, acho. La mitad de la pesca se duerme con la tenuidad powerpointística, y la otra mitad se queda con tres palabras mal puestas, y eso cuando uno va por libre, si el ppt es la clase obligatoria, ni te cuento. Si es que no se puede uno quedar sólo con las claves de una conferencia, sin su contexto, y hay poca pesca que pueda hacer dos cosas al mismo tiempo sin ser mujer.

El colega Frank Frommer ha publicado un libreto en el que, básicamente, dice que el power point (500 millones de usuarios en el mundo) nos está volviendo gilipuertas. Bien por Frank. Ojo, que yo lo he utilizado, como todo quisque. Pero qué incomodez, acho. Chistes malos, metáforas incomprensibles, esquemas laberínticos, citas refritas… por no hablar de los problemas técnicos, que sobre todo en España, porque así somos, nos provoca el rollazo pendrive y demás parafernalia tecnológica. Siempre que falla y hay que improvisar la charla, cuando el conferenciante deja el atril y se acerca a su audiencia… suele ser cuando mejor sale, pero no aprendemos. Si no llevas power point, aún, parece que no te has preparado el asunto, pero acho, llevándolo, la realidad es que es más fácil que chamusques lo que vas a contar. ¿Crees que el Power Point nos vuelve estúpidos? Vale.

Foto: John Keating dando clase

22/10/2010 08:43 achopijo #. sin tema Hay 13 comentarios.

La Isla

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Sentado en la tierra y después de un ratico, el olor a agua estancada y podrida desapareció. Llegué con prisas,  y muchas ganas de imaginar aquel lugar. Un viejo muro repleto de graffitis, un camino de tierra, escombros cada dos por tres, y el ruido de los coches pasando por la ronda de circunvalación me acompañaron en el paseo. Enseguida la ciudad deja de serlo, y se convierte en solares olvidados en los que nacen cañas. Entonces resonó en mis pensamientos la cita de Pío Baroja con la que empieza el libro: “Yo creo que en las ciudades grandes, si Dios está en algún lado, es en los solares”. Han pasado más de 40 años pero el río sigue rodeado de parcelas a medio construir repletas de cañizo. Dios andará por aquí aún, entre la soledad del paisaje suburbano. El agua es marrón, y apenas corre. Dos patos, cuatro, seis, nadan alegres, como si no conocieran otro río igual. Me alejo del ruido, cuando el Segura avanza en curva y pierde de vista el nudo de la autopista. La isla no estaba allí, pero muchos años después, debía ser por allí dónde hubiera estado.

El sonido de las cañas multiplica el silbido del vientecico de otoño, que termina por ahogar el ir y venir de coches. Aún es temprano, y del cauce del río brota fresquico. A mediodía sobrará la chaqueta.  Delante de mí, atrapada entre dos piedras, hay una lata de Red Bull oxidada. Qué haría el Jiménez si en uno de sus días de pellas se encontrara semejante artilugio. A pesar de todo, no cuesta imaginar una islica de arena blanda y esponjosa, rodeada de cañas verdes, en la que acostarse con el sonido del agua cristalina del río a no pensar en nada, mientras el resto de la clase sufría la lista de los Reyes Godos. Ahí estaría la playa, y al otro lado, el vertido de los follones, que de vez en cuando llevaba el olor que hoy es perenne a la isla de forajidos alumnos del viejo Instituto Alfonso X El Sabio.

Cada pocos minutos pasa alguien haciendo footing. Por la edad, alguno de los que corre por allí podría ser el pobretico de García, que vuelve haciendo deporte al cauce del río de su infancia, y así recuerda aquellas tardes de cigarrillos sin boquilla y baños en el río. Qué privilegio es pasear por una historia leída en los noventa, y ponerle sensaciones a los recuerdos de tu gente, de esta misma Murcia en los primeros sesenta. Casi cincuenta años después, estuve allí, en La Isla de las Ratas, y volví a ver al Jiménez, al García… y a Martínez, adolescente. ¿Has leído La Isla de las Ratas? Vale.

Foto: El río Segura y el Puente Viejo

24/10/2010 07:42 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Autógrafos

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Que típico es lo de los autógrafos, acho. Una de esas cosas que hacemos sin que tenga mucho sentido hacer, pero teniéndolo todo. Un sí, pero no, a la larga, antológico, como diría mi compañero, el genio Charli Ranedo. Porque sí, en el momento, tener el autógrafo del ídolo, da un poco igual si es el máximo, o uno que pasaba por allí, es como un tesorazo, pero al tiempo, búscalo por los cajones, que otra cosa no sé, pero los autógrafos se pierden más que los paraguas y las gafas de sol juntos. Es cosa de los dieci, acho. Un trozo de papel con la firma de Tony Hawk, el mejor skater del mundo, era oro en paño, un trozo de cielo, algo superior, extra humano, gigantesco, a mis catorce añicos. Había que buscar el lugar adecuado para guardarlo eternamente. Se convertía en una de esas cosas por las que uno se despierta de madrugada y va a ver si sigue ahí. Quién no ha tenido un Tony Hawk en su vida.

Había, y hay, quien lo convierte en hobbie y colecciona, que se armaban unos álbumes en plan fan profesional que lorito. Esos son los que merodean puertas de hoteles, los cazautógrafos. No me refiero a esos, que para ellos sí que tienen su justo valor las firmicas, los cromos y las foticos. Esos (entre otros locos), son los que ayer tarde se asomaron así, como que no quiere la cosa, por el JC1 para pillarle dos garabatos a las estrellicas madridistas. El autógrafo de Mouriñico debe ser perla buena en ese mundo. Igual pone un número 1 junto a su nombre. No me mataría yo por su firma, aunque la de Iñaki Alonso la enmarcaría, que es seguro que hará historia, hoy, o dentro de dos años, pero la hará.

En autógrafos hablo de los de te pillo y te mato porque la vida nos puso ahí. Que Fabio Capello va en el avión, pues la madre que se acerca y le pide un autógrafo, así, porque sí. Qué guapo es, olía muy bien, qué amable, más alto, más delgado que en la tele… Detrás de cada autógrafo, suele haber una anécdota. ¿Quién no ha tenido alguna vez el autógrafo de algún famoso así porque sí? A propósito yo tuve el de Hawk, el más preciado, y en la época del murcianismo ochentero, tuve un póster firmado por casi toda la plantilla. Me faltó Moyano, acho, qué dolor aquello. Tuve un Capello que ni fu, ni fa, regaladísimo, un cedé firmado por Andrés Calamaro, y en plan raro, una camiseta autografiada por el más grande triplista del baloncesto europeo, Doron Jamchi... Porque lo de los libros, la firma y la dedicatoria, es otra liga. No conservo ni uno. ¿Quién te ha firmado un autógrafo? Vale.

Foto: Firma de Tony Hawk (en la red)

26/10/2010 08:55 achopijo #. sin tema Hay 12 comentarios.

Adiós, Paul

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Se ha ido como los grandes. Justo cuando había pasado su momento. Icono de la alegría y la ilusión por el fútbol en este país, el pulpo Paul había dado un paso atrás, sólo tres meses después de tocar la estrella. En su acuario de Oberhausen, prosiguió con su día a día, sin imutarse a pesar de ver cómo su fama se iba desinflando. El paso del tiempo, inexorable, le fue apartando de la actualidad, y ahora, nos deja, evitando la tragedia que hubiera sido perderle cuando estaba en lo más alto. Su muerte nos devuelve a la retina aquellas imágenes, ya historia de la televisión en España, en las que Paul se abrazaba a nuestra bandera, y a todos se nos calentaba el corazón, con el amasijo de nervios previos a los partidos, entre banderas y fútbol. Era un pulpo adulto, y sabíamos que esto llegaría.

No pudimos adoptarlo, ni traerlo a que viviera sus últimos días entre los suyos. Casi es mejor pensar que él prefería su casa, su acuario rectangular en la bonita Oberhausen, donde no falló una predicción, entre abrazos de ocho tentáculos. Cómo no íbamos a entender su voluntad, quienes hemos sonreído una, dos, tres, cuatro veces, y muchas más, hablando de él en comidas, aperitivos, mensajes de móvil, tweets...

Dejó de aparecer en los avatares del Facebook, y hacía ya muchas semanas que #pulpopaul no era hashtag en Twitter. Los chistes, las carantoñas, las sonrisas… quedaban ya atrás, como el Iniestademivida, la estrella en el escudo, el somos campeones del mundo, el olor a cloro de fuente pública, los abrazos y la afonía, el puro, el beso de Casillas a Carbonero, los balcones españolados... Recuerdos todos en los que, inevitablemente, estará él. El pulpo más famoso del mundo, la mascota de la España futbolera y alegre, que se hizo campeona jugando en equipo, quien sabe si también por la magia del pulpo Paul.

Paul ha esperado, paciente, a que su momento llegara habiendo cerrado bien su legado, como adivino ilustre, pero especialmente como mascota de millones de españoles. Cuando ya nadie se acordaba de él, nos ha dejado, tocando con sus ventosillas nuestros corazones por última vez, y nos ha hecho revivir, sólo tres meses después, aquellos momentos mágicos en los que España se sintió en la cima del mundo. Como los grandes, Paul, estarás en nuestros recuerdos alegres. Descanse en paz. Vale.

Foto: El abrazo de Paul

27/10/2010 08:46 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Cabreicos

Estrellar el dedo pequeño del pie contra un escalón de mármol, estornudar comiendo con alguien y que te salga el moco, subir tres escalones de golpe y romper el pantalón por la entrepierna, la gota de pipí en unos dockers claros, romper una cordonera al atársela en medio de la calle, el helado que se cae al suelo, la tostada que se quema por darle una segunda vez al botón, el agua ardiendo que te pilla desprevenido en la ducha, la cisterna que no tiene agua después de una buena deposición, o la que se atranca y el agua sube hasta salirse, doblarse el tobillo al cruzarse con una tía buena, saludar y que no te conozcan, que la radio del coche se vaya en el gol, el aceite que salta del huevo directo a la camisa, un chicle en el pelo, pegarle al suelo al disparar a puerta, o al aire al empalmar, o al contrario porque ha llegado antes.

Que suene el móvil en tu cuarto justo cuando te has echado en el sofá, darse cuenta de que no hay toalla cuando sales de la ducha, que se cierren las puertas del ascensor cuando te das la vuelta para meter la caja de leche, darle al limpiaparabrisas y que se haya acabado el agua, que salten los plomos cuando te estás haciendo la cena, una botella de agua vacía en el frigo, cuando cortas el pan para el bocata y te sale una parte gorda y otra que se rompe de fina, quedarse en la mano la anilla del atún, que aparquen delante de ti cuando buscas aparcamiento, perder el alambrico del pan Bimbo, que se rompa el abrefácil, soñar que corres pero que no puedes ir rápido, caerse al vacío y despertar.

Que te devuelvan diez euros en monedas y te digan lo siento levantando las cejas, darse en el codo con una esquina, que te soplen en el ojo cuando se te mete algo, quemarse la lengua con el primer trago de café, que te den la mano sudada y aprieten, la halitosis insospechada y cercana, la bolsa de basura que se rompe al cerrarla, la mosca en la cortina, el mosquito en el oído cuando estás adormilado en la siesta, las llaves siempre están en el bolsillo contrario, que no haya percha para dejar la ropa en el probador, ni asiento, el ojo de buey incandescente sobre la coronilla, taparse con el edredón y que salgan los pies por debajo… cabreicos diarios… ¿Eres gafe para estas cosicas? Vale.

29/10/2010 08:38 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

MurciaicruM

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Es imposible cansarse. Empiezas echando un vistazo, y caen los minutos como segundos, mientras pasas una foto y otra, y otra, y otra… No se puede parar. Da igual que las hayas visto cien veces, porque cada vez, vuelves a tocar con los dedos recuerdos, mezclados con los sitios que han sido el escenario de tu vida. La revolución que protagoniza el fotógrafo Ángel Fernández Saura en Facebook desde hace unos meses sigue en apoteosis, con menor calado que los asuntos de Pérez-Reverte o Felipe y Letizia en Twitter, pero con más peso nostálgico artístico, claro. Murcia y nostalgia en fotos es un plato de gourmet, bocatto di cardinale cibernético, más, si tenemos en cuenta que hablamos de los ochenta. Imperdible lo de Fernández Saura. Murcia la nuit, retratos, escenas… años ochenta en clave murciana, sonrisas, juventud, y mucho conocido plasmado en recuerdos. No puedo imaginar el tesoro que será para los retratados.

Pero acho, por esas cosas que sólo pueden explicarse por la existencia de los fenómenos de convergencia del cosmos, justo el día que descubro al mítico Saturnino Espín, otro de los grandes fotógrafos murcianos, en una de las nostálgicas fotografías de Fernández Saura, recibo un correo con una colección de imágenes suyas de Murcia como jamás se podría imaginar. Una colección reciente. Murcia sobre la lluvia, en todo su esplendor, con la inquietante y personalísima firma de color de Saturnino Espín, en unas imágenes para la historia de la fotografía artística de la ciudad. Las Flores, la Catedral, Santo Domingo, la Cárcel Vieja, Gran Vía, Plaza Fuensanta, Monteagudo, La Fuensanta… Todo. Un recorrido completo por una Murcia en soledad absoluta, recién castigada por lluvias torrenciales, entre charcos y colores vivos mojados y nubarrones autóctonos que demuestran que no sólo los naranjas de nuestro atardecer son únicos en esta tierra.

Murcia se refleja en el agua en cada foto, y el fotógrafo sabe exactamente dónde poner el énfasis de color para descubrir una ciudad nueva, que es tan fácil reconocer, que asusta no haberla visto, en esos días de mirar la lluvia por la ventana entre truenos y relámpagos. Casi huele a tierra mojada pasando las imágenes. Dos exposiciones con un buen pedazo del alma de Murcia viven estos días en la red, ojalá pronto podamos saborearlas adecuadamente, y se guarden como uno más de los tesoros que duermen en nuestra ciudad. ¿Has visto las fotos de Fernández Saura y Saturnino Espín? Vale.

Foto: Murcia llovida, Saturnino Espín

30/10/2010 09:17 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Velas

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Caiga quien caiga brindo sobre la luz de una vela 
Toda la noche brindo y que la mañana venga 
No es un momento triste ya que brindo con amigos 
brindo por el futuro con la noche de testigo

 Hay dos tipos de personas en el mundo, a los que les dan yuyu las velas, por un lado, y a los que les ponen en solfa, en diferentes cuestiones, pero en solfa. Luego, hay una ristra de valores medios entre unos y otros. A mi me dan un poco de yuyu, así que soy más de los primeros. Lo de las velas es otra de las victimas colaterales del mundo móvil. Igual que los mecheros en los conciertos. Si ahora hay un apagón, que cada vez hay menos, teniendo en cuenta los facturones que apoquinamos, la pesca se basta con su focazo del iphone en plan Gandalf y asunto resuelto. Eso de ir a tientas por la casa hasta el cajón de las velas, donde estaba preparado el mechero, las cerillas y los dos o tres velones, se acabó. Desde el móvil, el tema velas es más cosa de olores, sensaciones, iluminación juguetona, de hacerlo adrede, como el brindis de Calamaro… o rollo Halloween, vamos, lo que toca.

Tampoco soy de Halloween, y eso que lo de disfrazarme me mola bastante, pero me hace más cuerpo en carnaval, sin lluvia fina, ni rollo de muertos y eso. Alguna vez me han regalado una vela. Huele a Coca Cola. Pues vale. Encender velas por encenderlas no está en mi genoma, acho, debe ser que se me grabó en el tuétano lo del cajón de las velas, y por eso no les veo yo otra utilidad. Además, cuando empezaron a salir en pelis chungas las típicas escenas en las que la rubia fatal se baña fumándose un cigarrazo entre espuma y veinte velas de tamaños y colores rodeándola, que brillaban así en la imagen como si todo fuera un sueño macabeo, terminé por defenestrar cualquier uso sensitivo icónico para con las velicas.

Otro de los motivos por los que las velas me dan yuyu es la historia que contó un monitor de campamento alrededor de una hoguera, el payo. Nos dijo a los zagalicos con mofletes lisos que las velas atraen a los espíritus. Si encendemos una vela y se mueve la llama, es que los espíritus están bailando alrededor. Sabes que la llamica se queda quieta, o algo, acho. Así que igual que sigo cerrando los armarios que veo abiertos, no vaya a salir la mano verde, trato de encender pocas velas… y menos en la noche de todos los santos. Te diré. Para estos días yo prefiero el calabazate, los huesos de santo, los buñuelos de viento… y una escapada otoñal para el puente. Buen Halloween para el que lo quiera, desde Cuenca. ¿Te dan yuyu las velas? Vale.

Foto: Chamusquina

31/10/2010 10:08 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

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