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Vuelta al patio

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Después de la lucha por los sándwiches de Nocilla, lo mejor de los cumpleaños era el rato de la calle. En toda fiesta que se precie había cerca una calle en la que jugar, un patio, un garaje, una esquina sin salida, donde el cumpleañero y sus amigos recibían como anfitriones a los del cole en su lugar sagrado de divertimento diario. Ese lugar en el que a la hora de la cena se escuchaba la llamada de una madre desde alguna ventana. Los cumpleaños formaban una temporada completa de partidos fuera de casa, un calendario festivo que permitía conocer el juego en media ciudad. Mismos ingredientes, diferentes formatos, y muchas veces, preciosas novedades. Las reglas, las ponían ellos, los que recibían. Cuando tocaba cumple en el patio de casa uno hacía por sacar pecho, y mostrar las bondades de nuestro campo de juegos, en mi caso, el patio. Por eso ofrecíamos un completo, con fútbol, churro, mosca, chapas y guerra de globos de agua con los del patio de enfrente.

En la pared, una portería pintada, en el suelo, circuitos de chapas, zona de peonzas, jardín para el barro y gua de canicas, zona oscura y semi prohibida, vallas que saltar, garajes en los que se cuelan los balones, solares, altillos para encanar la pelota, farolas para torturar, bancos en los que se sientan las madres, la zona de las niñas, combas, elásticos, postes de porterías pintados en bordillos, salientes que hacen de canasta… Paseando por los recovecos de la ciudad se podían diferenciar esos cotos privados de sueños e ilusiones, marcados con tiza y rodillas sucias. La calle era el patio de juegos del mundo en los ochenta, y se ha perdido. Casi se acabó subir a por el bocadillo y bajar un rato más, se acabaron los partidos de pequeños contra mayores, las épocas de peonzas, canicas y chapas… que estarían ahora en plena temporada, con la Vuelta a España.

Digo casi, porque aún se ve algún atisbo de aquello… pero suena a lenta desaparición. No hay competencia posible con los simuladores por ordenador y consola, y por eso el salón va sustituyendo a la calle. Ahora los cumpleaños se celebran en parques infantiles, y paseando por la calle es raro encontrarse a un grupo de niñas jugando a la comba, una rayuela pintada en el suelo o aquella mítica portería en una pared. El pillao, el escondite, el hong kong fui elástico, el churro media manga mangotero, la mítica mosca, cu-ba-li-bre, balón prisionero, el pañuelo… ¿Se está perdiendo todo eso? Pues hagamos algo pronto, porque sin eso no sé a dónde iremos a parar. Vale.

Foto: Rayuela

02/09/2010 08:32 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

Otra vez Demi

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En la celda de Andy Dufresne los meses pasaban de sex symbol en sex symbol. La belleza del momento vestía la pared de la gloria, bajo la que Andy construía su túnel hacia la libertad. De Rita Hayworth a Rachel Welch, el protagonista de Cadena Perpetua (1994) encumbraba por temporadas a la reina del mundo. Desde aquello a mi me gusta no perder de vista mi propia clasificación. Siempre hay una diva a la que admirar por encima de todas las demás. No tengo capacidad organizativa para agenciarme un póster de mi sex symbol de cada momento para colocar en mi celda, esto es, despacho, estudio, cuarto, así que lo hago en mi blog, o mentalmente, que también se puede. En mi reinado ha habido muchas de las grandes, algunas compartidas por la mayoría, como la relativamente reciente Scarlett Johansson, que reinó a la par en mi vida, y en la del mundo entero. Igual que Jessica Biel.

Tuvieron su momento también Eva Mendes, Halle Berry, Laetitia Casta, Tyra Banks… bueno, y muchas otras. Ahora, en el póster está Christina Hendricks, una elección muy personal, lo sé, pero no es algo controlable, lo de la elección, digo. Es mirar a la pared de la celda de Andy, y ver a la secretaria de Mad Men con pose pin up guiñándome un ojo. Qué le vamos a hacer. Entre todas siempre hay alguna preferida, que ocupa el primer puesto virtual de la clasificación histórica. Ahí siempre he tenido una disputa reñidísima, una lucha sin cuartel entre mis dos guapas esenciales. Cuando vi Dentro del Laberinto me enamoré por primera vez en mi vida. Fue algo extraordinario. Un flechazo a través de la pantalla. Los ojos azules y la carita de ángel de Jennifer Connelly me atraparon para siempre. Fue como un primer amor idílico, al que no puedo renunciar nunca a colocar en la primera posición. Connelly, y luego todas las demás.

Quien está constantemente apretando en segunda posición es una de las grandes. Odiada por muchos, amada por otros, tiene que gustarte para gustarte, y esto no es una obviedad. Demi Moore es mucho más que sus lágrimas en Ghost. No sé qué tiene que fue number one un tiempo, y siempre vuelve. Siempre. Ayer mismo volvió otra vez, que no se le ocurrió otra cosa que a sus 47 primaveras de belleza independiente hacerse un par de fotos en bikini poniendo carantoñas y colgarlas en Twitter. Acho, que miré a la pared de la celda y estaba ella otra vez, con su móvil ante el espejo, tapando las curvas interminables de la Hendricks. Ya ven, en el tema sex symbol hay veces que el tiempo no pasa. ¿Cuál es tu sex symbol? Vale.

Foto: Otra vez Demi

02/09/2010 22:22 achopijo #. sin tema Hay 12 comentarios.

Rotondas

No estamos hechos a las rotondas. No son lo nuestro, y deberíamos hacer que nos lo miren, más que nada por no seguir haciendo rotondas como churros, que ya he visto yo alguna para única dirección, y eso ya es rotondear por rotondear. En tiempos, cuando aún no me afeitaba y me iba de campamentos a England estaba muy de moda decir que los ingleses eran todo roundabouts, que era muy cómodo y tal, y se daba uno el pegotazo, basado en esa vieja costumbre aún respirable de que en Europa todo es más moderno y bueno y desarrollado y educado y mejor, y aquí somos unos mametos. Además, aunque aún no fueras conductor, si hablabas con un adulto, te pegabas otro pegotazo diciendo eso de que claro, que en Europa se pueden hacer porque los conductores respetan las normas, y se ceden el paso como caballeros que son.

Menudo poso tenía el tema para que en unos años nos diéramos a las rotondas como descosidos, y aquí estamos, invadidos por rotondas y ni el de la camisa sabe meterse, ni salir. Los taxistas de Juan XXIII, que se pegan allí buenas horas, dicen que se oye una pitada cada tres segundos y ven una discusión cada cinco, es decir, cada dos pitadas. Un accidente cada dos horas. Ahora que además tenemos las obricas del tranvimur, pues dale manteca, que al final lo mejor es hacer la del kamikace, justo antes de entrar en la rotonda, cerrar los ojos y meter segunda al grito de Vivaspaña! Tengo yo un amigo que cada vez que entra en un cruce, o rotonda, el payo pita, como avisando: - ¡Que voy! Y le funciona que da gusto.

Lo más normal es ver coches girando a la izquierda con el intermitente derecho, y al revés, que el del interior se quede atrapado pidiendo paso, y el que va por el exterior tenga que esperar a que se desenrosque el otro, que si la rotonda tiene tres carriles ya puede volver Salomón a repartir justicia, que es más fácil determinar lo del huevo y la gallina que darle la razón a alguno. Ventanillas bajadas, gritos y miradas asesinas, encabrones en primera, quemazones de rueda, frenazos con cale, doble rotonda completa… y en las que hay semáforos, es aún peor. El otro día se liaron dos cuyas direcciones se cruzaban al salir del semáforo, cuando terminaron, ya estaba rojo. Menuda pitorrá que soltaron los de atrás, pasadas las tres con un perro hambriento dentro del estómago. Pues eso, que igual es hora de dejarles las roundabouts a los english, y aquí cruces puros, como en los USA, que para eso lo tuvieron claro, o nos cambiamos de lado y conducimos por la izquierda, que ese debe ser el truco inglés. ¿Cómo entras en las rotondas? Vale.

05/09/2010 22:36 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Tocados

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Tocado vintage, medio cinta, medio pluma, pero así aire cabaret. Eso es lo que hay. Bodas, de día, de tarde… de noche incluso. Ellas llevan tocado, sin ley, que creía yo que era cosa tipo pamelas, sólo para el día, pero nanai. Su hay fiesta, el tocado tiene vía libre. Complemento femenino para ceremonia. Estas cuatro palabras valen mínimo 50 pavos cada una, así que calculen precios para un tocado mínimo, ya sea pitiminí o tocadazo apamelado en plan reina del carnaval de Tenerife, que hay de todo, acho. Tirando por lo bajini, no se vayan a creer, que a un buen tocado, con su firma y sus cosujas podemos meterle ceros a las cifras como si fueran churros. No hay límite. Así que sí, desde hace tiempo lo tengo claro, si alguna vez tengo que buscarme la vida, me hago tocadista, que no conozco yo actividad con mayor margen de beneficio.

No se me enfaden las modistas tocado-manufactureras, que no quiero despreciar yo su arte, que lo es. Que hay tocados que llevan lo suyo… pero acho, hay otros… plumica, puturrú de redecilla y a correr la boda doscientas lechugas de por medio. Lo mío sería un alarde al tocado sencillo, claro está. Que si lo movemos en plan un payo que hace tocados con gusto y colocamos dos o tres en las cabezas adecuadas, esto tira como el humo. Desde que lo vintage ha vuelto la cosa se ha disparado, que el tema cinta ha resucitado el tocadismo complejo. En la última boda la diferente era la que no llevaba nada en el pelo, que pasa como con los tatuajes en la playa: - ¡Mira! ¡Un payo sin tatuajes! Pero con un tono víbora que le da aún más margen de mercado al tocadismo: - Mira la Menganica, con el pelo suelto… poniendo así ojos de plomo.

Yo, bueno, no es por empezar a hacer negocio, prefiero los tocados ultrasencillos, que sean una horquilla con adorno. Los que se ven desde cualquier punto de la boda son los que pongo en la última posición, y esos son los que tienen pinta de ser más duros de crear, pluma por aquí, goticas por allá, tirabuzón, redecilla, pedrería… que estar bailando y tener en el rabillo del ojo el tocado de turno moviéndose como si fuera una pava real por encima de todo el mundo es angustioso, acho, por no hablar de lo incómodo que debe ser. Menos mal que lo modernen aún no ha derivado en tocados masculinos, aunque no lo descarten. Acuérdense de los pareos. ¿Cómo te gustan los tocados? Vale.

Foto: Infinitas posibilidades

05/09/2010 22:42 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

Tronistas

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- Made in Greece, leía uno de los protagonistas de Nueve Reinas en el envoltorio de una chocolatina en pleno corralito argentino en una calle de Buenos Aires… - Este país se va la mierda. Ricardo Darín sacaba esa conclusión de aquel momento chocolatina, y Gastón Pauls asentía. La peli nos dejaba ese gag para percibir cómo estaba la Argentina del corralito, con la crisis. Bueno… España se va a la mierda, y esto lo digo yo. Pero nada que ver, aunque estemos a un milímetro del corralito. Esta vez la frase la hemos elegido para interpretar lo que le está ocurriendo a la lengua española con Telecinco, la juventud, el discotequeo y el famoseo de garrafón que nos invade desde Gran Hermano.

Si usted teclea en Google la palabra 'tronista' el primer resultado que aparece es una noticia sobre una zángana de Gran Hermano que se acostó con un tronista en una discoteca de Murcia. Para los no atelecincados la cosa suena más rara que una cañica sin espuma. Me cuenta mi compadre Pedro Caballero que se quedó patidifuso cuando, haciendo zapping, vio cómo presentaban a uno de los participantes en supervivientes como ‘tronista’. Mira que es raro que un tronista de la Semana Santa, ¿sevillana? Se meta en un reality, que parezca Ricky Martin, con sus tatuajes, y que salga rascándose los huevos en pantalla… pero más raro aún es que en Telecinco le presenten como tal: Fulano Menganez, tronista. La chamusquina huele a flores al lado de esto.

Resulta que ser tronista no tiene que ver nada con los tronos de Semana Santa, como hasta ahora. Los tronistas son payuelos que participan en un programa, se sientan en un trono y eligen una novia entre las zagalas que se presentan a conquistarle. Miravés. Adiós de una tacada al tronista de la Semana Santa, ya no hay nada que hacer. Canibalismo semántico. La tele siempre gana. Así que nada, en este lado del mundo ya hemos acuñado el palabro, que viene al pelo para definir a los musculitos camiseta apretada, gafas gigantes, olor a crema y pelo de pelu que pueblan las discotecas, chiringuitos, pubs y demás. – Esto está lleno de tronistas. Ya saben, por darle una vuelta más al robo, y contraatacar de alguna manera. Total, si nos vamos a la mierda, al menos que hasta el final podamos utilizar el ingenio para crear sinónimos de estas nuevas acepciones lingüisticas que sufrimos, que en definitiva, la lengua está viva y es cambiante. ¿Sabes lo que es un tronista? Vale.

Foto: Un tronista destos

07/09/2010 08:26 achopijo #. sin tema Hay 10 comentarios.

Madres no

La alegría máxima es tener un hijo. El momento es único en la vida, de esos recuerdos que quedan grabados de otra forma en el alma, para siempre. Ser madre debe ser igual en todo, pero multiplicado. Nada que no sepamos, o hayamos escuchado miles de veces. Sin embargo las madres pierden, y es una lástima que tanta alegría esconda un maltrato injusto en un país desarrollado como España. Tener un hijo es un frenazo en el desarrollo profesional, una parada en seco que muchas veces termina siendo definitiva. Años de ilusiones, estudios, noches en vela, anhelos y perspectivas de futuro que terminan en el ostracismo, cercenados por un problema de confianza absurdo, generalizado, que es una de las más grandes lacras de nuestro país, un eufemismo social intolerable... pero aceptado. Si está embarazada, no se contrata. No hay más. Ni las ayudas, la predisposición, la valía, el currículum… casi ni los enchufes, tan nuestros, sirven en un embarazo. El embarazo y la maternidad son un escollo insuperable para la empresa.

Se pierde confianza, y responsabilidad, justo en el momento en el que más te exige la vida. Una madre es quien mejor se organiza, quien más aprovecha el tiempo, quien mide los esfuerzos, quien mejor sabe cómo gestionar un día, y otro, y otro. Pero en el trabajo, las madres son apartadas. No hay contratos, ni responsabilidades, los ascensos se convierten en utopía, y crecen las miradas, las malas caras, y los escaqueos. Como si de repente fueran otras personas. Al principio duele. Se siente vacío, olvido, inutilidad… Un muro infranqueable. Pero todo lo puede el bebé, y esa alegría máxima en la vida. Es lo más duro, que los que miran para otro lado están bebiendo de esa felicidad para agotar la ilusión de personas, madres, mujeres… que terminan por aceptar esa injusticia.

Igual de deplorable es que una madre olvide su vida propia, y rendida ante el ostracismo se aproveche de su condición para devolver la moneda. El pez que se muerde la cola. Por supuesto, no podemos generalizar. Otras son culpables de que se entienda ese olvido a conciencia. Hay gente para todo, claro. Pero lo verdaderamente triste son los casos en los que se apaga la vitalidad, cuando se cierran los caminos durante años. La lástima es que ahora, tras leer la columna de hoy, todos nos acordemos de un caso de despido, de desprecio contractual, de relego al ostracismo, de alguna madre conocida a la que España cortó en seco ilusiones y sueños. ¿Hasta cuando esta injusticia? Vale.

08/09/2010 08:33 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

Feria Chochona

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Ponis, coches de choque, escopetas, patitos, dardos, barcos de choque, algodón de azúcar, carreras de camellos, coco y tómbola. Caía rendido antes de volver al asiento trasero del Ritmo para volver a casa, sobre los hombros de mi padre, entre los pareados geniales del tombolero, y las chochonas. Mis años de feria fueron los años de la chochona. Era ir a la Fica al caer el sol, y no dejar de escuchar chochona en dos horas largas. Cada tres palabras dos eran chochona, que por encima de todos los pitidos, músicas, tambores y bocinas de la feria estaba la voz que tronaba desde el micro y los altavoces de aquella tómbola gigantesca, más alta que los edificios de Vistabella, de la que colgaban bicicletas California que jamás tocaban. Aunque tal era la moda chochona que tocaba una bici en vez de la chochona y aún era una decepción.

Yo era un buen chochón para la feria, y lo sigo siendo. No soy de ferias en plan ferias. Vamos que las atracciones kamikaze no me gustan, que tengo vértigos y miedos al movimiento. Será por mi ansiedad vital, o simplemente que para todo lo que no conduzco yo soy un acojonao. Pero no me mola. Así que ir a la feria se ha reducido siempre a las casetas y los coches de choque. Nada de pulpos, girasoles, barcos vikingos, ni siquiera norias. Eso sí, las marranadas, todas, menos la manzana esa con caramelo, que me daba mala espina y aquí sigo con 34 y sin haberla probado jamás. Acho, era como la que envenenó a Blancanieves, a ver quién era el guapo. La feria olía a caca de vaca, azúcar quemada y a verduras a la plancha. Había que llevarse una rebeca, que luego refrescaba con la brisa del Segura, y de todo, lo que más me molaba era meter la ficha del coche de choque para arrancarlo.

Tener cuatro o cinco fichas de coches de choque es lo más parecido a ser rico que he experimentado en la vida, junto a aquel cofre con monedas de oro que venía en el barco pirata de playmóbil y los billetes del Monopoly. De chaval siempre pensaba que en mi casa de mayor tendría un coche de choque en plan mueble de adorno, emulando a la española a Tom Hanks en Big. Estoy por acercarme este año, llevo muchos sin volver, y negociar la compra de uno con el feriante… igual cuesta más que un utilitario, tu. Los zagales aún son peques, pero la cuenta atrás sigue ahí. Ya queda menos para volver, y no crean, unos disparos, unos patitos y unos choques, apetecen. ¿Volviste a la feria? Vale.

Foto:  La Chochona

09/09/2010 08:49 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Paramountazo

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¿Para qué? Paramount. Acho, menudo Paramountazo que les han hecho a algunos. Ahora habría que empezar a devolver los chistecicos y el retintín ese con el que los descreídos de la crucitis aguda y crónica hablaban cuando el desmentido de quien sabe quién de la ¿Para qué? Paramount. ¡Zas! En toda la Paramount. Digo habría, porque esto es España, el país de las envidias y los complejos. Si es que cuando la bilis se escupe perdiendo el control se corre el peligro de que te la den con ondas al tiempo. La prudencia es la mejor virtud, en política, y en murcianismo, como en todo. Que aquello de la Paramount era bueno para todos, y molaba; y cuando salió que la cosa se quedaba en un tocomocho monumental, en vez de unirnos a defender el honor de Murcia, empezaron las risotadas, los codazos así en plan que te agarro de la manga y me río por lo bajini, y la crucitis militante se explayó a gusto.

Pues acho, ahora caballeros somos, los que pusimos en duda aquel desmentido raro, raro, raro y nos enfilamos en la defensa de Murcia, sin cortapisas, sin usar el asunto para vilipendiar, no vamos ahora a sacar el codico, ni nuestra risa tonta. Lo mejor es aprender de las cosas, y en Murcia, aprender a mirar por nuestra tierra como un todo, pijo. Ahora, juntos a sumar, que el Paramountazo está ahí, pero lo más importante es que ganará Murcia. Menuda deben tener en el píloro los de la crucitis, y más aún, que los habrá, los que además de crucitis tienen samperitis. Esos deben estar que ni se encuentran, viéndole moscas detrás de la oreja hasta al de la camisa. Paso a paso, hombre. Prudencia…

Al final sí que hay Paramount, y eso es como un punto pelota del tamaño de toda la Región de Murcia. Un pasico más hacia la Florida de Europa, y eso es bueno, hombre. Estamos tardando en invitar a Don Johnson a La Manga a que se pasee así vestido de blanco, y en dos tardes hemos pasado a Miami. Pues no está de moda recuperar iconos setenteros. Con el parcazo de la Paramount nos van a poner en el mapa miles y miles de zagalones con bigotillo y calcetines con chanclas de Europa y más allá. Contento que estoy, pijo, que eso de ponernos en el mapa mundial a los ñoños de pueblo que sufren la murcianitis nos alegra por dentro. Paramountazo de mi vida. ¿Confiabas en que iba a venir la Paramount? Vale.

Foto: ¿Para qué?

11/09/2010 08:38 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

Pósters

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Los primeros pósters que vistieron las paredes de mi habitación eran de jugadores de baloncesto de la NBA. En la época de Cerca de las Estrellas, los años de Magic, Bird, Jordan, Wilkins o Barkley a ver quien no tenía un póster en su habitación. Era además, uno de los regalos fantásticos en los cumpleaños. El póster supuso un cambio de época. Del balón de reglamento, pasamos al póster de Jordan. En la sección del Corting siempre había algún adolescente con su camisa abierta, camiseta debajo, en plan Michael J. Fox, echando un vistazo a los nuevos pósteres en venta. En aquella época también tuve algunos de los mejores skaters, que el monopatín ya ocupaba una parte importante de mi vida. Tony Hawk, Titus, Colby Carter… también me acompañaron unos años desde ventanitas de idolatría en mi cuarto.

Junto a las modas de la época, nunca faltó el mítico póster de periódico que regalaba Cajamurcia, con el Real Murcia de la temporada. Una pena no conservarlos, pero de esos ha habido una decena mínimo. Variaban los tamaños, la cercanía de los jugadores, y el cuerpo técnico, siempre con la grada alta de la vieja Condomina detrás. Casi podíamos ver cómo iba envejeciendo Pepe Vidaña en la colección, o Súperjuanjo, con el jugador del momento siempre presente. Mohamed Tiumoumi, Guina, Javi Rey, los hermanos Mejías, Figueroa, Moyano, Tendillo, Manolo… Pero en fútbol los póster personalizados nunca triunfaron, aunque en habitaciones de otros, de madridistas y barcelonistas, sí llegué a ver a Michel, Butragueño, Buyo, o Lineker, Laudrup y Maradona.

Fútbol, baloncesto, skate y también algo de música. Aunque yo no he sido muy musiquero en tema ídolos, en las paredes de mi vida han tenido hueco Van Halen, Bon Jovi, Run Dmc, U2, Roxette y más tarde, Los Rodríguez y Andrés Calamaro. Un curioso cocktail. Tuvieron su época las ciudades, los rascacielos, y los paisajes… pero ahí no caí, ni siquiera en los viajes. Directamente llegaron los pósters de autores, museos y cuadros, una línea que aún perdura, con recuerdos del Moma, Louvre, El Prado… y Picassos, Klees, Hockneys y además de varios Roy Lichtenstein. Al tema artístico podemos unir el tema cinéfilo, cómo la línea posteril más cercana a mi treintañerismo radical. Pelis de toda una vida. Ciudadano Kane, Regreso al futuro, El tercer hombre, Chaplin, Evasión o victoria… también han tenido su presencia. Además de esos viejos pósters de exposiciones que siempre permanecen, carteles de feria, Semana Santa, Fiestas de Primavera, que tuvieron su momento de gloria, y aguantan en alguno de los muchos rollos de papel viejo arrinconados en el trastero. ¿Qué pósters han adornado tu vida? Vale.

Foto: Kenny Sky Walker aguantó varios años

12/09/2010 09:09 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

Noche de luz

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Después de muchos meses y en tiempo de uvas se hizo la luz, nunca mejor dicho, y pude hacerme con una noche murciana del momento. Aquí con treintaypico dándomelas de carroza, pero es lo que tiene ser un superpapa doble tan joven. Con esas, y gracias a la invitación de Nacho Reverte, compi, profesional, murcianístico, buena gente, me presenté en la inauguración de Luminata, el nuevo escalón en el desarrollo disco de la mítica Archi de siempre. Cuantas noches terminaron allí entre amiguetes… Me puse mi t-shirt de limones artísticos, bodegón de Juan Sánchez Cotén, haciendo casa, y mis all star, que se acierta siempre, y me acerqué con los amiguetes a rememorar, y a la vez, echar un ojo a lo que hace Murcia, que de vez en cuando viene bien, por eso de no acarrozarse demasiado. Menos mal que nada más empezar el asunto di con mi vecina Bitterconch, y corroboré que es su momento. Dos minutos charlando con ella, y no hacía más que ver iniciales de letras sobre las cabezas de la pesca que la miraba con disimulo.

Bueno, y fuimos saludando poco a poco, entrando en el inicio del desparrame sostenido que son estos saraos, y uno va recordando momentos, y se ve de repente saludando con el clásico gesto del hastaluego a personalidades y jefazos… y suben los colores. Menos mal que en los sitios modernens estos no hay luz, y la que hay rebota y brilla en los dientes. Aún así, somos del mundillo que Murcia es un pañuelo, y hay que saber llevarlo. A mi es que me cae bien todo el mundo, o casi, y no hablo mucho, ni bailo así de primeras. Luego sí, pero cuando empezaba el calambre ya nos fuimos con los objetivos básicos cumpidos. El garito, guapo y grande, que parece el doble que aquel Nai Clu pintado tigre en el que bailábamos technotronic. Lo que sí había eran muchos guapos y guapas, tronistas, alguno que otro, y luego gente de esta que se vende interesante que te cagas.

A los treintaypico tienes aún la cosa de ser hijo de, una especie de lastre, que ya no es tan cargante, pero que ahí está. Vas saludando a los amigos de tus padres, y dan ganas aún de esconder la copa, ya ves tú, como si no… Son saludos con un toque familiar emotivo, pero que se siguen haciendo raros. Aunque soy yo quien los propicia, ojo, que da gusto. Cosa de los saraos y los cambios generacionales. El payo del saxo, pues guay, noventero, pero anda que no mola lo del saxo. Mejor eso que cualquier perfomance que luego los interesantes descifran mejor que tú y te dejan tirao. Volveremos a laluz de Luminata… cuando toquen peras, que la pasamos bonita. Aunque si está Bitterconch, siempre es mejor. ¿Has ido ya a Luminata? Vale.

Foto: Nomehicefotosacho

14/09/2010 18:29 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

De romeros

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No pasan más de diez minutos durante la subida al Santuario sin cruzarme con un murcianista de los de camiseta y orgullo. Es día para lucir grana, y así fuimos toda la familia. Un año más hicimos la Romería completa, de subida, marcando un recorrido que año tras año gana empaque. Belluga, los guapas al son del himno nacional, la espera en el Puente Viejo, abajo en el cauce del río, para ver pasar a la Morenica por delante de la catedral y el sol, y luego café en Roses de avituallamiento para aguantar el ritmeto de la subida. Este año tocó verano puro, que el sol picaba en la nuca desde que asomó, ya a las ocho de la mañana. Qué bonico es ver a romeros y romeras acercarse por todas las calles hasta la Catedral. Emociona siempre. Aunque para emoción ver a las huertanas llorar a la salida de la Virgen.

Sólo hay agobios serios en El Carmen, cuando los coloraos la perfuman con miles de pétalos, y luego en las vías. Paramos un ratico, pero solemos adelantar a la parbá romera por los laterales, que hay que buscarse un sitio más menos cómodo para subir con los zagalicos. Luego está la vía, acho. ¿La veremos soterrada? Pasamos un día al año andando por allí, y qué nervios. Nos toca siempre el pitido y la bajada de la barrera, que es un visto y no visto. Un año va a haber una desgracia allí, que siempre espeta alguna sabia huertana de las que cumplen descalzas. No le falta razón. En ese tramo también hacemos un poco la flauta. Antes de la subida, echamos un bocadillico, que la subida se puede atragantar. Los zagalones del botelleo deben irse por otros sitios, que allí en la subida la gente descansa ordenadica. Eso sí, sombras, ni debajo de las moscas quedan libres, acho. Parece una foto del Spencer Tunnick aquello, de la organización que se gasta la pesca con la sombra.

La verdad que entre los puestecicos y la conversación con los amiguetes, la cosa ni se siente. Santuario, y en cualquier sitio, el merecido descanso. Lo chula que está Murcia desde allí arriba, pijo. Los minutos largos de mirar al horizonte no te los quita nadie. Ni el bote de Estrella escarchada que te venden por 0,75 pavos. La bajada es inercia… aunque las agujetas avisan ya. Lo peor, que nuestro bus tenía roto el aire, o eso nos dijo el chófer… ¿Será la crisis como insinuaba una viajera con el gesto del pito? Sea por lo que sea, el peor rato, en la sauna bus de vuelta. Marinera del Café Bar, y un año menos. ¡Guapa, guapa y guapa! Vale.

Foto: La última subida, de Dreh!

15/09/2010 10:11 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Abejaruco

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A veces no escatimo y me pego lujicos, como pillarme un taxi, acho. Herencia materna, y eso que no vivo a dos pasos del Corting, y se hace necesario. Día largo, pues telefonazo, que aquí al vuelo no se pillan. Los cojo a veces, que me mola el mundo del taxi. Las conversaciones que cuajan son que ni Auster, y cuando hay silencio, uno se relaja como si el asiento trasero fuera un spa de inercia urbana. Pues acho, han puesto unas pantallicas en los taxis, así como los dvd esos para niños, que te entretengas un poco durante el trayecto. Un mundo de posibles para nuestra Murcia y su despegue multifactorial. Una ventanita para contarle al viajero cualquier cosa. Pero, como una vez nos enseñó un profesor de empresa que era un fenómeno en un curso de marketing, lo que debemos de evitar es matar moscas a cañonazos, así en general, porque acho, en el taxi uno se siente mosca, y cada sketch, el disparo de un cañón desbocado.

No tengo nada contra los pájaros, aunque me den un poco de repelús. Durante cuatro minutos, desde que subí al taxi, la pantalla, sin sonido, mostró imágenes de El Abejaruco, pajarico gracioso, de colores que parece un ciclista de 50 centímetros, metiéndose en su nido de barro, y volando de rama en rama, con el escudo de Región de Murcia sobreimpresionado. Venga abejarucos. En ramas, en árboles, volando… picoteando… Me imagino neozelandés recién llegado a Murcia, y no alcanzo a imaginar por qué pensaría que me han puesto abejarucos en el taxi. Seguramente lo achacaría a un moderno sistema de relajación antiestrés urbana. – En una ciudad que se llama Murcia te ponen imágenes de pájaros en los taxis para relajarte.

Bueno, es cierto que aquí los taxis los cogemos a pachas los lugareños, pedáneos y murcianos con el problema de los diez minutos, y visitantes. Será porque conozcamos nuestra fauna… Pero no, que después del pajarico ponen anuncios de gestorías, aseguradoras y cosas así, sin sonido, y venga a salir payos hablando con móviles y en oficinas… Más cañonazos, y uno cada vez más mosca. Que digo yo, que igual una guía del ocio actualizada, que no cuesta tanto, daticos sobre Murcia así rápido, visitas cercanas de interés, unas imágenes de nuestra hermana Cartagena, playicas, bares, restaurantes… No sé. Incluso unos goles del Murcia históricos, aunque ahí barra para casa… Pero lo del momento abejaruco, o es insuperable en plan rollo zen huertano y yo cenutrio, no lo he pillado, o es una ramificación del no typical que desconocía, que por ahí, todavía tendría su cosa el asunto. ¿Has visto abejarucos en el taxi? Vale.

Foto: El Abejaruco

16/09/2010 22:24 achopijo #. sin tema Hay 10 comentarios.

Murcia pópuli

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Lo de Murcia pópuli se lo escuché a un clásico una noche de tantas, en la callejuela de Pícaro y Altea, patio de recreo nocturno de una parte de Murcia muy Murcia. Dicho así rápido y con el graciejo capitalino, ese que fuerza con sostenida elegancia las eses y las efes a la vez que inclina la cabecica así, tiene su cosa, pija, pero su cosa. Desde aquello es una de las caídas habituales en las conversaciones amiguetiles. Este es Murcia pópuli, el otro es muy Murcia populi, que si tal, que si cual… Vamos que acuñamos término para esas conversaciones pseudorosas locales que todo quisque mantiene. Los Murcia pópuli son esos que han aparecido en negrita alguna vez en las crónicas de los toros, por hacer una descripción así rápida y actual. Porque acho, taurinos haberlos haylos, pero lo que hay en La Condomina de albero es más tontería que otra cosa. Ojo, tontería de la buena, usen la acepción dulce del término.

El otro día estábamos echando las marineras post Romería y dos zagalones nos repartieron una revistica maja sobre la corrida del día. Muy Combina murcianista, pero en plan toros… y Murcia pópuli, claro, que aquí hacemos relojes todos, del primero al último. La doble central era un fotón de grada con cienes de camiseros, purofumantes, escoticos, escotazos, gominas y sonrisas de tontería torera máxima. Lo más Murcia pópuli del mundo, vamos. Qué acierto. No basta con la doble habitual y la letra en negrita del día, ha salido una Combina de la fiesta máxima del rollo. A ver quien se ve, y se queja, que el deporte murcianístico de la Murcia pópuli es quejarse cuando les sacan en los papeles… - Ya me han sacao otra vez, pijo, no puede uno venir a los toros tranquilo… - Nena, te vi en el periódico en los toros… - ¿Ah sí? No lo sabía… jejeje.

Menudo negocio lo de la Murcia pópuli, acho. No veas el rollo que dan las crónicas de Nieves Barnuevo aquí en La Opinión. Lean, lean, que entrelíneas siempre se cuece algo. Igual que con los pies de foto. No hay evento que dé más juego para poner pies de foto sobre murcianas y murcianos pópuli, enseñando cacha, o rodales camacheros en las camisas, que esa es otra de toros. Ir en camisa de colores bien luminosos, y de marca, claro. Que cuando cae tarde de esas de septiembrejulio menudo mejunje se arma allí en los tendidos, entre los puros, la merienda, los sudores y las camisas de rodales. Todo sea por lo pópuli. Claro que sí. ¿Has ido a los toros en camisa? Vale.

Foto: Los Amiguetes FC, en los toros, ayer

18/09/2010 11:20 achopijo #. sin tema Hay 11 comentarios.

Pastelicos

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No, no lo hago por hacerme el radical, se lo aseguro. Es que es como me gusta. Que yo no soy nacionalista, pijo. Acho, yo le echo limón al pastelico de carne. Todo empezó con el de sesos, que cuando pido un inteligente con olivicas de Cieza y bolitazo fresco de Estrella, pido dos medios limones como soles para estrujarlos al sesito, que al horno con piñones y ajetes, pedían limón a gritos. Pues en el hojaldre, también, acho. Así que empecé con el inteligente, y descubrí que cuando el pastel está crujiente, calentico, recién salido del horno, entre esos cuatro cortes clásicos de cuchillazo en la barra de metal sobre las servilletas, las goticas de limón maridan al punto de la anchoa y la ensaladilla. Así que sí, yo al pastelico de carne, le pongo limón. Murcia con Murcia siempre gana. El otoño es época de pasteles, cuando nos engaña el fresco y parece que termina el verano, empieza el fútbol, y seguimos vivos en Copa del Rey. No hay pastel que sepa mejor que el del descanso, aún más en la victoria. La pena es que en el fútbol ya no hay Estrellas.

En el fútbol no hay cerveza, pero en los colegios podrá haber pasteles de carne. No hemos sido muy de pastelicos al recreo, esa es la verdad. La cosa es una apuesta por el bocata y la fruta, que los enemigos son los que llegan envueltos en colorines y llevan de regalo pegatinas japonesas y calcamonías. Si algún zagalón quiere un pastelico al recreo, será por una buena razón, acho. Que la vista gorda, nunca mejor dicho, hay que hacerla con criterio, y si es Murcia quien lo dicta, yo no voy a ser el que ponga peros. Además, hay por ahí unos minipastelicos así de ración tres bocados, que están bastante conseguidos. Si es que para los asuntos de los zagales parece que no queremos enterarnos, casi todo es cosa de los padres, y menos, de los colegios y las leyes.

Han salvado al pastel de carne, pues alegría. Mira qué momento más bueno para traerlo a primera que ha tenido Ana García, que de la semana que viene no pasa el almuerzo otoñal de viernes en el Zaher. Porque acho, en pasteles de carne yo soy del Zaher, casi tanto como del Murcia en fútbol. Incondicional, por supuesto. Los demás, me los como todos, tonterías las justas, y menos con los pastelicos. Roses, Bonache, Espinosa, Mejías, Consuegra, Maite… incluso los del Corting tienen su punto. Son maestros todos… pero cada cual tiene su preferencia, aunque sea por un poquico. ¿Dónde hacen los mejores pasteles de carne de Murcia? Que los sigan haciendo por muchos siglos. Vale.

Foto: Classic Zaher

21/09/2010 09:30 achopijo #. sin tema Hay 15 comentarios.

Sushi

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Decir que el sushi está de moda es mojarse poquico, acho. Pero es que lo está, que te das un paseo por Madrid y se ven tres o cuatro locales de fast sushi por manzana, así nuevecicos. La vida modernen es muy sushi. No vamos a descubrir el mundo. Que hasta los del otro banco han recurrido al sushi para su nueva paliza diaria de naranja ahorrador. A día de hoy saber de comida japonesa es un input de los gordos. Vamos que yo, si supiera hacer sushi y controlara nombres y algapias, lo pondría en mi currículum, con par de fotos del making off inclusive, que eso es ganar por un cuerpo.

La sutileza del sushi es icónica, pero a mi vida no llegó en forma de arroz y pescado crudo, acho, cosas de Murcia. Yo descubrí el Sushi en un compañero y amigo. Sushi de Anguila, nombre de batalla cibernética, un certero comentarista, cercano, del que siempre hay algo que aprender, fue modelando en su amor a la cultura japonesa una imagen indisoluble del mejor sushi a la murciana, hasta que los conceptos ya se han fijado inmortales. Sushi es la persona, más que ninguna otra cosa.

Un nick, un mote, que cumple con esa tradición ancestral huertana de hacernos llamar como lo que comemos, otorgando al sabor oriental un sutilísimo y respetuoso toque murcianico. En Japón, los maestros le harían una reverencia a quien conjuga Murcia y su personalidad única con ese amor idílico por su cultura.

Con la seguridad de un viejo Samurai, Sushi, Mariano Pérez Ródenas, después de un abrazo de felicidad por su reciente matrimonio, me aseguraba que el sushi hay que tomarlo con Estrella de Levante. No hay maridaje mejor, en Murcia, al menos. Un triunfo histórico, la mesa de sushi y sashimi, entre copas de Estrella bien fría que pertrechó a su gusto exquisito en la Finca Buenavista. Asistimos a su día con una alegría gigante en el corazón. Mariano y Marian se dieron el sí quiero, y lo celebramos al sabroso sushi estrellado, brindando por una larga vida en Sherwood, ese mágico bosque donde Sushi, un huertano Robin Hood con kimono y palabras en vez de flechas pasea con Marian convirtiendo el mal rollo de los malos, en buen rollo para todos.

En un día inolvidable, plagado de esas metáforas que sólo la amistad sabe interpretar, el pasado sábado unimos Murcia, Japón, el sushi, la Estrella, las letras y el periodismo, los blogs, libros, recuerdos, páginas y páginas… y la amistad, para celebrar. El Sushi ya es, también, de Murcia. Vale.

Foto: Los novios...

22/09/2010 00:11 achopijo #. sin tema Hay 15 comentarios.

Otoño

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El otoño en Murcia es Alfonso X y las hojas secas, y la Feria del Libro, y las niñas de Jesús María sentadas con sus carpetas en la valla rojiblanca. El otoño en Murcia es madrugar con días de sol que amanecen oscuros, lluvias, días de jersey por la mañana y manga corta a mediodía. El otoño son filas de niños y sonido de bocinas, son propósitos, estudio, libros nuevos y bibliotecas. El otoño en Murcia es naranja pálido, y gris, y de rocío en la huerta, que huele a tierra húmeda. Es tiempo de San Antolín, y de las berenjenas del Bar Salzillo, y de los cuellos altos. Son tardes de sábado con paseos y películas de cine, llega la Semana Grande y eran tardes de birlochas y tirachinas. El otoño son también días de playas lisas y sonido de olas, de mar oscuro y algas en la orilla. Las naranjas están en su punto, y las peras, las manzanas y las uvas rojas de mesa.

El otoño es olor a puro, y banderas. Es murcianismo, rancio e ilusionado, son gritos, cánticos y afonías, y viajes largos, con una bufanda y un amor ilimitado que prestigia pimentonero. Del río sube fresco, y al cruzar el Puente Viejo el novio arropa a su chica, cuando la acompaña a casa y cae la noche. En otoño se oyen las campanadas de la Catedral a media tarde, y miles de transeúntes con recados suben y bajan la Trapería, que vive su estación preferida. El otoño es calabazate en San Pedro, y castiza la ciudad, con huesos de santo y banderas de España que saludan a la Virgen del Pilar. El otoño también son frutos secos, avellanas y comidas en la huerta los domingos, con partidas de bolos y tardes de palomos que pintan el cielo de colores.

Y es un plato de cochinillo asado, revuelto de setas y níscalos, huevos al Real Murcia y rabo de toro con un vinico de Bullas y un variadico de naranjas de Santomera, con nueces y tocino de cielo... y ya puede venir viento helado de Albacete y llover fino, que es entonces, al volver a casa, cuando uno se da cuenta de la suerte que hemos tenido de nacer, entre miles de millones, aquí junto al Segura, al amparo de la Fuensanta, los cuatro castillos, y las siete coronas, acho... que no hay un lugar mejor para nacer, para pasar el otoño y para todo lo demás. El otoño son semanas largas, de monotonía dulce, porque no hay fiestas, ni viajes, ni frío, ni calor, que cuando es otoño en Murcia, Murcia sólo es Murcia, y nada más. ¿Te gusta el otoño en Murcia? Vale.

Foto: Alfonso X, otoñal

24/09/2010 08:26 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

Politifashion

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Menudo cabreo se cogió la De la Vega el otro día con los del Frankfurter, acho, por lo de las muñequitas de Zapatero. Los alemanes es que tienen eso, que quieren hacerse los graciosos y se les va de las manos. Tienen pinta de pasarse cuatro pueblos con las bromicas, tan serios que son los payos. Pero mira… aquí la que ha hecho de alemana ha sido la vice, que respondió al asunto en plan ladrillo, que parecía de Gelsenkirchen, con toda la frente fruncida estilo codillo teutón. Yo sí que le pillé el tonico al artículo, acho, que hasta tenía toques achopijeros. El buen humor es que escasea en estos momentos preelectorales, de crisis agobiante y de inicio de curso… Que se meten con mis modelitos, acho, mientras sea eso y no con la subida de impuestos, digo yo que será mejor. A ver si estamos perdiendo humor, que eso sí que no es perdonable, ni siquiera al de la-foto-es-lo-que-importa.

La cosa es que lo de los modelitos da un juego muy de bolitos en barra metálica, acho. Si encima tocas barco cuando disparas torpedo, lo que no entiendo es cómo no están todos los columnistas políticos comentando el último modelito de la Tere, día sí, día otra vez. Que en la ropa también se es de unos o de otros, y los estilos, ni te cuento. Sobre todo en los extremos, porque el trajismo de los presidentes termina en un neutro imposible de descifrar. Pero en ministros y consejeros ya cambia el asunto. Azul y España por un lado, rojo y volantes por otro, y que vayan pasando, que es como si fueran dos equipos de fútbol. Unos con gomina, otros con fijador, las unas con pulseras, las otras con pendientes grandes, maquillaje serio por un lado, chillón por el otro, pelos lacios y flequillos, contra pelos cortos y alborotados, falda tres cuartos, y falda larga jipipija… Eso sí, todo de Serrano y tal, que de tres cifras no baja ni el de la camisa.

Luego están los lugares comunes, esas prendas que deberían llevar unos y otros para sus reuniones de acercamiento. El jersey de cuello alto, la camisa de cuello de chimenea, las toreras, las camisas blancas sin corbata, o los vaqueros en domingo, que no hay nada más político que eso, acho. Ese es el terreno centro, que la politifashion también lo tiene. Ahora, como prenda estrella, aún gana Felipe González, y su chaquetica pana… que el polo pádel de Aznar se quedó cerca, pero aún no hace sombra. Lo que se echa de menos es atrevimiento, y algo de ñoñería, pijo, que ya podría alguno sorprendernos en zaragüeles, esparteñas o refajo a algún consejo de Gobierno. ¿Qué moda de políticos te mola más, la una o la otra? Vale.

Foto: Las vogueministras

27/09/2010 11:33 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Los 23 de Münich

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Nos pusimos nuestra camiseta cervecera, exclusiva para el evento, y nos hicimos la foto para inmortalizar nuestro asalto a la cuna mundial de la cerveza. Con la Estrella de Levante en el pecho, oktoberfest 2010, from Murcia… y un nombre para el recuerdo: Los 23 de Munich. 23 buenos amigos, de toda una vida, que llevaron un cachico de Murcia a la fiesta que Alemania regala al mundo. Nos costó, porque en Munich todo es muy alemán, aunque allí prefieran llamarse bávaros, palabra de taxista, y lo nuestro fue un órdago a la mala suerte, que por esas cosas del destino, salió bien, como si todos lleváramos una estrella como amuleto. Es una fiesta gigante, pero nada queda al azar. Lo tienen todo controlado, se cumplen las reglas, y las alemanas son capaces de portear hasta catorce dobles litros de cervezas de trigo en jarras como soles. Una vez que consigues entrar en la fiesta… todo es disfrutar.

- Is not my problem, repetían los porteros en cada una de las entradas a la carpa… una y otra vez, y nos pedían que nos fuéramos. Con nuestro murcian-english les pedíamos que nos dejaran pasar… pero no vale ni el soborno. Recurrimos a la lástima, al humor, al buen rollo, al fútbol, a Iniesta… pero nada. Eran un muro inquebrantable. Si decides ir al Oktober, no lo dudes, reserva tu mesa antes que el hotel. Cuando ya casi dábamos por perdido el reencuentro de los 23 de Munich, uno de los porteros se ablandó. En el último lloro, y prometiendo citar su carpa en este artículo… bajó el listón, y nos dejó pasar. Dentro estaban todos, y empezó la fiesta. Más de 12 horas de bailar, cantar, reír y beber cerveza alemana de trigo, que misteriosamente, y debido al inmenso buen rollo que se genera en la carpa al son del mítico Ein prosit, no infla como podría parecer.

23 murcianos levantaron sus paulaners, y en pie encima de la mesa, al más puro estilo germano festivo, acompasaron sus afónicas gargantas para cantar una Parranda inolvidable, llena de sentimiento y alegría, en honor a nuestra Murcia querida y a muchos años de amistad. Los acordes resonaban en las altísimas paredes cubiertas de nubes y estrellas de la carpa de Paulaner en la Oktoberfest muniquesa, ante las miradas de alemanes, italianos, neozelandeses… que levantaban sus jarras al son de nuestro canto a Murcia. Abrazados todos, y después del tu huerta no tiene igual, el mundo nos aplaudió y brindó por aquella canción gritada por 23 almas en el corazón de la Oktoberfest, que por un instante, fue murcianica. Un momento para resumir un fin de semana que no vamos a poder olvidar, gracias a que nuestro colega Andrés Martínez, ese mejor amigo total que hay o debería haber en toda pandilla, merecía un homenaje antes de su boda, y de paso, sumábamos una nueva conquista festera para las huestes huertanicas. Vale.

Foto: El grupo de la Estrella

28/09/2010 08:46 achopijo #. sin tema Hay 23 comentarios.

Violín en huelga

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Hay un rumano tocando el violín justo debajo de mi despacho. Todas las mañanas me saluda con una sonrisa amable, algo tristona, pero sincera. Es moreno de piel y pelo, peinado con flequillo lacado, bien perfilado hacia la izquierda, con los ojos muy grandes, oscuros. Viste unos pantalones marrones viejos y un jersey de lana gris. Ayer llevaba chanclas de playa y unos calcetines oscuros. No es una esquina demasiado transitada, pero es suya. La caja negra de su violín, abierta, nunca lleva euros. Alguna moneda de diez céntimos, otra de cinco... siempre poca cosa. Mientras toca melodías desconocidas, suaves y lentas, no deja de saludar, ya vengan de frente, o por un lado. Casi nadie le mira a los ojos, aunque estoy seguro de que todos los que se lo cruzan sienten su sonrisa. Por eso eligió una esquina, supongo, para ganar público. No atosiga, ni se mueve demasiado. Siempre está junto a la máquina de la ORA, tocando su violín, repartiendo sonrisas.

Desde las ocho toca sin parar. Pone música a la mañana, entre el ruido de los coches y los pasillos. Las notas terminan por asentarse en la monotonía del día suavizando el estrés subliminal que provoca el quehacer, el teléfono, los mensajes, los correos, los faxes… Cuando vuelves al sonido del violín rumano, casi parece una mano tendida que te salva por un instante de la vorágine. Vuelve su sonrisa amable, que interpreto cada mañana como un esfuerzo gigantesco y sincero por superar una tristeza desconocida e inabarcable. El violín devuelve al sitio. A media mañana deja de sonar, y se le echa de menos. Cuando para, me asomo, pero el violinista ya no está. Su turno se acaba, y le sustituye una chica con un cartel de cartón que recorre todos los coches que paran en el semáforo.

Ayer, la caravana sindical para llamar a la huelga de hoy acortó el concierto diario. Los pitos, las bocinas, la música y los gritos le obligaron a dejar de tocar. Lo intentó tres veces, pero era imposible. Se dio la vuelta, olvidando su perenne pose en su esquina y a sus peatrones, y se sentó en el bordillo unos minutos. Miraba con curiosidad hacia las furgonetas y coches que pedían la huelga general. No se inmutó… Parecía más fastidiado por no poder seguir tocando su violín que por cualquier otra cosa. A él, la huelga, parecía importarle poco. Miró el reloj en la máquina de la ORA, recogió su violín con tranquilidad y se marchó. ¿Volverá hoy a su esquina, o hará huelga? Vale.

Foto: ¿Ves mucha huelga?

29/09/2010 09:18 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

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