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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2011.

#Noeresmurciano

Hay que ir acostumbrándose. Pronto veremos la almohadilla y la arroba aún más de lo que las vemos en la red. De momento, se puede disfrutar de lograr un ‘Trend’ tema del momento en Twitter si el ‘hashtag’, etiqueta, es lo suficientemente llamativa. Una libertad maravillosa en la red que permite caprichos como el que vivió esa Murcia virtual que cabalga por ese medio de comunicación social que es Twitter, esa radio que no suena y se escribe en 140 caracteres. El ingenio de @LauExposito y @JFGaliano aupó a los temas del momento en España el hashtag #noeresmurciano que se acompañaba de un condicional que te unía inequívocamente a esta tierra. Ahí dieron en el clavo. Sentimientos. No sólo la gente de aquí quiso compartir imperfecciones y tradición, los murcianos de fuera participaron activamente, echando mano de nuestra morriñica particular.

#Noeresmurciano si dices Mediterráneo en vez de Mar Mayor, si no le echas limón al café, si no te parece mejor todo lo que es de fuera, si se te rompe la marinera en el primer bocadico… Bueno, cientos, miles de tuits con los que sonreír, o incluso pasarte un buen rato riéndote, que pusieron en común a miles de murcianos en todo el mundo describiendo nuestra murcianía en toda su extensión. Menuda herramienta de marketing ¿verdad? Políticos, artistas, deportistas, periodistas… todos participaban, muchos repetían ideas, las conjugaban, se respondían entre ellos, destacando las más ingeniosas. Un movimiento que en un día igual generó más identidad, imagen de marca y unidad a nuestra sociedad que ninguna otra cosa en mucho tiempo. Son fuerzas que no debemos obviar, menos aun cuando se trata de un medio que quizás destaca especialmente por su libertad de participación y respuesta.

Twitter hirvió, y Murcia dio un pasico más dentro de ese medio. No sólo fue un tema del momento en toda España, sirvió para que otras regiones copiaran el formato de ese hashtag para remover su nostalgia por el mundo de la red. Twitter no para de crecer, especialmente en España. No sabemos qué pasará dentro de unos años, pero es evidente que a día de hoy estar en la red social que más se mueve ofrece infinitas posibilidades. Hay que estar, y estar sabiendo estar. ¿Tuiteaste #noeresmurciano? Vale.

06/12/2011 00:08 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Viñetas

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Máximo respeto al periodismo gráfico que a diario nos cuenta la actualidad en una viñeta de un dos por tres. No quiero imaginarme lo que debe ser enfrentarse a un folio en blanco todos los días para plasmar la actualidad con un golpe y que la respuesta sea la carcajada del lector. Pocas cosas en esta bendita profesión me parecen más difíciles, mucho más allá de la técnica, que eso será cuestión de tiempo. Lo que no se pare es el ingenio, que se tiene o no se tiene. Soy fan de las viñetas. De hecho, cuando tengo un ilustrador fetiche es lo primero que leo del periódico, antes que a Montiel, los deportes, ver la peli que toca esta noche o que el titular de portada, incluso si me afecta en el curro. Acho, no hay nada mejor que empezar a leer el periódico con esa carcajada.
 
Intento adivinar el asunto que será plasmado, pero pocas veces adivino. Siempre sorprenden. Ahora mismo soy fan de Puebla, y no porque tire la tierra, acho, que Manu tiene el gen más visible casi Forges, y mentamos al maestro. Con Forges me he reído tanto como con una peli de los Hermanos Marx o un chiste de Eugenio, y eso es otra liga. Era mucho de Oroz, allí en Pamplona, y de envidiar sus tiras osasunistas, pocas veces rancias. Siempre me han parecido ingenio puro Gallego y Rey, y soy fan, tengo todos los libros que hay, del mítico Goomer de Ricardo y Nacho, metiéndome un poco más en el mundo cómic, donde claro, mandan Los Mendrugos, de Juan Álvarez y Jorge Gómez.
 
En esto también, qué le vamos a hacer, soy de vaso medio lleno, así que llevando la contra al mundo, y aunque no dejo pasar leerlo, y reconozco su talento, no me gusta El Roto, ya pueden salir los tendenciosos a ajusticiarme, que ya tenemos suficiente gris en las largas noticias serias como para malgastar talento en las viñetas, por mucho que sea otra cosa lo que haga. Mítica era aquella clasificación que ponía Estudio Estadio con las viñetas de Mordillo, y mítico es El Tío Pencho, claro, aunque yo soy ultrafan de Pifanio, y un respeto enorme merece también Xim, tantísimos años de caretos largos. Así que las 400 palabras que ha rellenado el cursor sobre mi folio en blanco son hoy un pequeño homenaje a esos compañeros con los que empiezo el día sonriendo, caiga la que caiga. Vale.
 
Foto: Muy de Goomer
06/12/2011 00:09 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Sócrates

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Fue mi primer ídolo. Cuando mi sueño era idéntico al de todos los que jugábamos tres partidos de fútbol diarios en el patio del colegio, ser futbolista, ganar un mundial, marcar de chilena en la final, un día mi madre me habló de Sócrates. Me llamó mucho la atención que Aurora me hablara en serio de un futbolista, ella, que preguntaba hasta tres veces qué equipos estaban jugando y aún así los seguía confundiendo. Aquel tipo espigado, con barba y un juego lento y preciosista, además de jugar al fútbol había estudiado, y eso era lo que quiso transmitirme ella. De Sócrates me gustó todo. Lo que más, que no era Zico, el ídolo carioca por aquellos incipientes ochenta, su nombre de filósofo griego, y sus goles de penalti. El que marcó a Polonia en México 86 es para mí el penalti de la caverna, el penalti platónico, el mejor penalti de la historia del fútbol. Desde su ejecución, hasta su celebración carismática, puño en alto.

El gol a Zoff, engañando a toda Italia, alcanza un status diferente al ser él quien ejecuta un movimiento de pillo, de jugador especial. Recuerdo explicar a mis compañeros de recreo quién era Sócrates, y por qué era único. Leo que hace algunos años dijo que moriría en domingo, y sería un día con el Corinthians campeón. Cosas del fútbol y su magia, así ha sido. Sócrates utilizó el fútbol para defender ideas… y dejó un lema que valdrá siempre para todo niño que quiera ser futbolista y para todo futbolista que lo consiga: ‘Jugar para que no te olviden’.

Hace poco, ‘El Doctor’ dijo sobre el fútbol: “No se trata sólo del juego en sí. Antes que nada, el fútbol es una batalla psicológica, el aspecto humano es lo más significativo”, algo que si unimos a otra cita, esta vez del filósofo griego que le dio su nombre: “La sabiduría no consiste en la simple acumulación de conocimientos, sino en revisar los conocimientos que se tienen y a partir de ahí construir conocimientos más sólidos” construimos una filosofía aplicable a cualquier aspecto de la vida, fútbol incluido. La pelota nos deja esta semana de diciembre grandes argumentos para afrontar una jornada en la que nuestro equipo ha perdido, por ejemplo, sólo repasando el legado de aquel ídolo, treinta años después. Qué grande es el fútbol ¿verdad? Vale.

Foto: Sócrates

06/12/2011 00:13 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Buenas noticias

El primer brindis de una comida de Navidad de este año ha sido ‘por las buenas noticias’. No era una comida multitudinaria, ni mucho menos. El caso es que éramos dos a la mesa, en una conocida terraza murciana, en la que además no tenían su día los camareros. No sé si será también cuestión de estos tiempos, pero cada vez se echa más de menos la gracia murciana al otro lado de la barra. Estábamos esperando una buena noticia, de esas que no suelen llegar. Diagnósticos, hospitales, preocupaciones, noches en sillón… Antes de meterle mano a los calamares en su tinta, sonó el iphone. La conversación duró un buen rato. Por su cara no podía saberse nada, y además, mi compañero, buscó intimidad. Pensé en cómo aquel brindis podría pasar a ser el peor de la historia durante aquellos minutos interminables.

Alrededor grupos de trabajadores de oficinas brindaban entre carcajadas contando la última anécdota del cabrón de su jefe. Las terrazas han ganado vida con el tabaco, y el recorrido de los camareros se ha duplicado… ¿Será por eso que han perdido ironía, el buen humor? De un momento a otro, de repente, la vida puede dar un giro y te enfrenta a la muerte. Nunca lo esperas. Da igual la edad. Al final, de una forma o de otra, llega ese momento en el que todo lo demás queda apartado de tus días, en los días de las personas que más quieres.

Cuelga. Vuelve. Se sienta. Coge aire y suspira… Después de todas las pruebas, llega la buena noticia, esa por la que habíamos brindado unos minutos antes. Brillan sus ojos. La esperanza lo inunda todo, justo en un instante.

Al minuto, una monja y una viejecita con mirada tierna se paran en nuestra mesa. Venden un décimo de lotería de Navidad. No dudamos en comprarlo a medias, sabiendo muy bien que la suerte no es que ese décimo nos vaya a tocar. Ojalá esos 23 euros fueran enteros para la causa de aquellas dos mujeres, que en pleno diciembre de crisis recorren las mesas de una terraza vendiendo décimos para sacarles tres euros a las comidas de Navidad. Antes del postre y para rematar una comida especial, a pesar de la mala leche al otro lado de la barra, se nos acercó Antonio Gómez Fayrén. Nada menos. Nos saludó atentamente y dedicó unas muy bonitas palabras a esta columna, de la que se declaró lector incondicional. Escribir de cosas agradables es sencillo. A veces no lo es tanto descubrirlas y darse cuenta de que están por todas partes, incluso en tiempos difíciles. ¡Por las buenas noticias! Vale.

12/12/2011 13:40 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Trastero

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Hay dos tipos de personas en el mundo, los que tienen el trastero como una patena, que uno podría colocar una cama de 90 perfectamente y vivir allí como en uno de esos minipisos con los que de vez en cuando cierran los telediarios, y los que lo tenemos en plan jungla, esto es, como si fuera una selva de cartones, maderas, papeles y botellas creando un hábitat único en su especie. Lo mío es innato. Da igual que tras ese día en el que nos remangamos, nos ponemos una sudadera con capucha de los ochenta y limpiamos el trastero, hagamos el juramento de mantenerlo organizado. Incluso acompañamos visita a Ikea para darle fuerza a la promesa, pero los que somos del modo jungla no podemos. La siguiente vez que toca bajar a dejar algo, ya está igual que antes del currazo. Misterios sin resolver.

La Navidad es muy de trasterismo. De hecho, puede haber años que pasen completos sin bajar hasta que no hay que subirse el árbol, los adornos, las luces y el Belén. A saber qué se encuentra uno allí abajo, o arriba, que los de antes estaban al fresco del terrao. Mejor no hablamos de goteras o inundaciones varias, que una vez en la vida, o dos, pasa, quieras o no, seas de los patena o de los jungla. El nivel de asilvestramiento trasteril se mide según el ángulo que uno es capaz de acaparar al abrir la puerta. Cuando hay que colarse en plan serpiente, es que toca reorganización. Ahora, los patena, lo que se pierden es el maravilloso mundo de la regeneración espontánea de recuerdos que ofrece el modo jungla trasteril. De repente, en una caja, surgen, como si brotaran, objetos que jamás habías dejado ahí, incluso que nunca viste en mudanzas, después de decenas de años. Eso que se pierden. El otro día, en una caja de zapatos llena de casettes que no pude tirar, encontré una chapa caracterizada de Greg Lemond. Chúpate esa, patena.

Los patena tienen unos trasteros que parecen el cuarto del bebé, los payos, y huelen a limón. Suele ser pesca de bricolaje y eso. Con sus estantes, sus zapateros, su espacio aprovechado… También cumplen el sueño de todo hijo de vecino. Sí. Lo cumplen. Se montan una bodega, los payos. Pero no eso de tener tres botellas de vino ahí, entre las maletas y las cajas de cosas que no son basura aún, no, en plan de obra y con su temperatura, en plan fino, que hasta les ponen cartelicos con las añadas y eso. No sé, pero según guipo cuando me toca trasterismo, en esto la cosa está menos pareja. Diría que hay un 80 jungleros y un 20 patenas. ¿Eres jungla o patena? Vale.

Foto: Greg Lemond (KAS)

13/12/2011 09:17 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Amarillo limón

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Qué pijo… ¿ahora vamos a rasgarnos las vestiduras con el amarillo? Pues no es nada el amarillo Murcia, empezando por el limón, esa delicia única de la huerta murciana que llevamos en el tuétano quienes vimos el primer rayo de luz entre el faro de Cabo de Palos, las puntas de Calnegre, Revolcadores y la estepa manchega. La tierra del pijo es la tierra del limón, y se acabó. Quien no le eché limón a todo lo que esté empanado que se mire el árbol genealógico. Amarillo limón, ese color que se mezcla con el azahar y el azul claro más fino del mundo en plena huerta, que uno aspira cerrando los ojos y ve la película de todos los buenos momentos en dos instantes. Los cuatro castillos y las siete coronas, amarillas son, y ahí están, que nos hacen ser algo en la bandera.

Amarilla es la luz de la mañana, en verano y en invierno, en este lugar del mundo donde no es que no se ponga el sol, es que es dónde más sale. Ese amarillo cegador, que ensoñisca, y que luego al caer la tarde deja esos tonos naranjas que convirtieron en el principio de los tiempos los limones en mandarinas. El amarillo, acho, es tan murciano como las migas de la lluvia, la cansera o el sonido de los tambores nazarenos. No podía ser de otra forma, con amarillo celebramos el blanco de la Resurrección, y pasamos de la penitencia, a la Primavera, esa larguísima estación en la que mucho antes de que acabe el invierno se dibuja un manto blanquecino que se vuelve amarillo en la flor de los almendros, que en Murcia se anticipa a la naturaleza.

Limones como soles, y soles como limones, gigantescos como los molinos del Quijote colocaba yo por media Región, como los toros de Osborne, que si me apuras, metía el limón en la bandera, que ni el agua de Espinardo nos une más a los murcianos que un chorrico de limón a la alegría del apertitivo. Más amarillo, pijo, claro que sí, que hasta pone el asunto ese del mal fario, que nos hace románticos a los murcianos, en ese permanente estado de ver siempre lo mejor al otro lado del mojón. Amarillo se percibe el imafronte de la Catedral, amarillo pinta Murcia los Muher, y en amarillo ganaría el submarino peral, o su réplica, allí, en el Puerto de Cartagena. Amarillo luce deslumbrante el Castillo de Lorca, y amarillo es el mejor caldero del mundo, cocinado a la orilla del Mar Menor. Pijo… que nadie reniegue del amarillo regional, ni siquiera cuando el gran Real Murcia lo luce con orgullo en su camiseta. Más amarillo limón, y menos amargura, que ya cae bastante… ¡Viva el amarillo Murcia! Vale.

Foto: Aguilera limón

 

14/12/2011 11:09 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'Una sola alma'

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Ayer fue presentado oficialmente el primer libro que publico… Digo el primero, porque amenazo, espero que no sea el último. Los periodistas nos metemos por lo bajini en el mundo de los escritores, muchas veces, la mayoría, sin serlo. Perdón por eso, pero acho, vivimos de las palabras, bastante mal, casi tanto como la mayoría de los escritores. Cosas de la vocación y las letras, así que espero no se queje nadie, que cabemos todos, creo. Ahí queda el librico, y con eso me quedo yo. "Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro", ya he cumplido con José Martí, sobre todo por echarle cara, que no se necesita más, en esto del libro, y lo he pasado en grande haciéndolo.

Si no me hubiera dado vergüenza, hubiera escrito veinte páginas de agradecimientos. Es, de largo, lo que más me moló de publicar. Esas cosicas de los libros molan. Igual que la dedicatoria, ahí, en una página en blanco. Se lee como en un suspiro siempre. La mejor forma de compartir las historias que lo componen es hacerlo con quienes forman parte de ellas. Diez años escribiendo del Real Murcia y del fútbol han tenido la culpa, porque el que lea alguno de los artículos sólo tendrá que cambiar colores y nombres por los de su equipo para entender el mensaje, porque todos, o casi todos los artículos llevan un único mensaje: la esperanza como sentimiento del hincha, por encima de cualquier otro.

El vaso medio lleno. Las pequeñas cosas de la vida nos hacen saborear la felicidad, muchas veces son la solución a problemas que nos parecen gigantescos. El sentimiento de incondicionalidad en fútbol enseña a ver el lado positivo de las cosas, siempre, sobre todo donde no se gana habitualmente. Los pitos, los pañuelos, el enfado, la crítica… pertenecen a una parte del fútbol muy española, residual en otros lugares del mundo, y que aquí especialmente, no nos ha llevado a ese lugar que anhelamos en Primera División. El seleccionador que llevamos todos dentro tiene que dejar paso al hincha, que anima siempre, y la crítica, a la esperanza, aún más en los peores momentos. Una sola alma es el you´ll never walk alone del equipo que sigo desde niño, representa a una afición que se mantuvo fiel en un descenso histórico a Segunda B, y nace tras cien años de fútbol en la ciudad. Es cambiar el enfado por la incondicionalidad, porque al día siguiente volverá a salir el sol, y la vida es tan corta... Vale.

P.D. Muchas gracias, de corazón, a todos los que estuvísteis en la presentación del libro. Fue todo muy emocionante para mi. Creo que pasamos un gran rato, así que objetivo cumplido.

El libro cuesto 10 euricos. Lo podéis comprar en las tiendas oficiales del Real Murcia y Diego Marín, de momento. Si estáis fuera podéis pedirlo aquí y os lo envían a casita. Muchas gracias.

Foto: Presentadores de lujo de ’Una sola alma’ (Fran Manzanera)

16/12/2011 10:41 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Rollo Second

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Recuerdo a Jorge moviéndose con su Skate en la antigua Plaza de Santa Isabel, patinando y pensando en sus cosas, probando una y otra vez el truco que estuviera de moda aquella semana, hasta que le salía. Cuando le salía, lo repetía hasta que lo dominaba, y después, lo lucía sacándole brillo. Años después, siempre que le he visto en concierto pienso que no me sorprende la maestría con la que ha llegado a tocar la guitarra, y aunque estoy seguro que detrás del éxito de Second se esconden muchas horas de trabajo y ensayos, también estoy seguro de que un grupo no suena así de bien sólo por trabajo. Tuve la gran suerte de acudir el pasado viernes al concierto del año en Murcia. Bueno, suerte y previsión, que saqué las entradas hace muchas semanas, porque lo que fue inolvidable ya se sabía que iba a serlo.

Un grupazo como Second grabó un disco histórico, que recordaremos dentro de muchos años, nada menos que en el nuevo Teatro Circo, más que un lujo para la ciudad, que el viernes noche dio un paso de gigante hacia su propio futuro. Second lo hace todo bien, y con una pausa especial, un moverse por las partituras melódicas del pop rock de más calidad como que no quiere la cosa, ya han conseguido meterse con luz propia allí donde sólo están los grandes. Ellos siguen a lo suyo, porque les gusta, y ahí están, para quien quiera disfrutarlo, y vaya que si lo bailamos y cantamos. Hasta cerrando canciones desde el suelo Second mantiene una compostura elegante en el escenario, que mantiene limpio su sonido. Es eso mismo, el ‘rollo Second’ que Sean Frutos se vio obligado a describir entre canción y canción, en lo que se ha convertido la banda murciana por antonomasia. Second ya es Second, y lo mejor es que siempre ha sido Second.

Fran, Nando, Javi, Jorge y Sean, junto a una sección de cuerda a la Sinfónica Regional, pasaron a la historia de la música, y fue aquí, en su tierra, a la que han dejado en herencia un himno y un lema que viste a toda una hinchada, entre otras muchas cosas. El rollo Second ya es otra de las aportaciones no materiales que Murcia deja en herencia al patrimonio inmaterial de la humanidad. Cuando puedan, no lo duden, háganse con el concierto en directo de Second, y entonces sobrarán todas las palabras de este achopijo. Rollo Second. Vale.

Foto: Second en el Teatro Circo

18/12/2011 10:50 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Sancheski

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En la carta a los Reyes Magos siempre había un regalo máximo que muy pocas veces llegaba. Normalmente había que conformarse con un sucedáneo de lo elegido, así llegó a mis estanterías en su día el TCR, sustitutivo del Scalextrix mítico, o la Game Boy, en vez de la primera consola Nintendo. En esos años en los que juegas a hacer creer que no sabes lo que sabes y los padres juegan contigo a creerse que no les estás haciendo creer que sabes lo que sabes, es la época del tira y afloja más bonito de la era Reyes Magos. Fue en esa época cuando recibí el regalo que pedí, exacto, clavado, justo. Un monopatín Sancheski clásico con el que estrenar mi pasión a los 12 años, el skateboarding por las calles de Murcia. La moda del Skate en Murcia acababa de empezar. Todo empezó en el barrio, y de allí, a Santa Isabel, Redonda o Parque Chino, auténticos centros neurálgicos del monopatín huertano.

El skate ha sido una de mis mayores pasiones. Durante cinco año s de mi vida, como si fuera una pequeña carrera universitaria, patiné sin parar todos mis ratos libres, leía todas las revistas, pasaba por las tiendas a ver qué tablas habían llegado nuevas y obligué a mis padres a llevarme a los campeonatos cercanos. Todo aquello comenzó con la tabla Sancheski naranja de plástico duro, un monopatín imposible para saltar o hacer trucos, pero rápido y suave cómo no he patinado otro. Un skate vintage que por supuesto, no guardo, aunque fue uno de esos objetos de mi adolescencia que adoré como si fuera un objeto divino (dormía con el skate a los pies de la cama como si fuera mi mascota).

En la carta a los Reyes Magos de mi hijo Guille (3 añicos buenos) hay un patinete de Rayo McQueen (todo es de Rayo McQueen o de Inazuma) y desde hoy, que he conocido que Sancheski vuelve al mercado con su tradicional skate, he añadido así, como que no quiere la cosa, un Sancheski de nueva generación en mi cartica de Reyes, y hace ya mucho tiempo que no me hacía tanta ilusión un regalo de Reyes, aunque sea para colgarlo en la pared del estudio. No sé si me echarán de casa el día 7 de enero, cuando, si ha habido suerte con el Sancheski, me descubran con él a los pies de la cama… Qué le vamos a hacer, la nostalgia del treintañero, será. ¿Has pedido algún regalo vintage a los Reyes? Vale.

Foto: Sancheski (Irún)

 

20/12/2011 11:01 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Reventón

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Se descubrió sonriendo al mirar por el retrovisor antes de adelantar a la hormigonera, tarareando el crescendo de Where the streets have no name,  mientras recordaba un abrazo colectivo en aquel mítico concierto en Montjuic con su amigo Joan Sans en septiembre de 1997. El viejo coche coreano utilitario apenas alcanzaba los 130 kilómetros por hora, pero seguía deslizándose suavemente por la autovía, sobre todo si no hacía viento, como aquel día.  Antes de que Bono empezara a cantar, y al tercer toque de la mano derecha contra el volante, el coche giró hacia la izquierda inesperadamente, como si se hubiera metido en un charco de aceite. Perdió el control durante unos segundos, apagó la radio de un manotazo, y miró por el retrovisor de nuevo buscando al camión, que quedaba lejos. Fue justo el tiempo que necesitó para darse cuenta de que había sufrido un reventón en la rueda trasera izquierda. Enseguida escuchó la goma rodar, quemándose contra el asfalto, y pudo dirigir el coche hacia el arcén, frenando con suavidad. El camión recién adelantado quedaba lo suficientemente lejos, aunque se acercaba rápido por detrás.

Redujo orillándose a la derecha, hasta meterse en el arcén, justo cuando el camión pasaba adelantándole con las luces de emergencia.  Una vez parado, permaneció dentro del coche unos segundos, hasta que se repuso de la tensión. Apretando el volante, mientras los coches pasaban a toda velocidad por su lado, volvió a mirarse en el espejo retrovisor. Sonrió aliviado. Era la primera vez que pinchaba una rueda. No tenía demasiada prisa así que decidió darse un respiro. Volvió a enchufar la música, bajó las ventanillas y subió el volumen al máximo. Where the streets have no name sonó a todo volumen desde el principio. Con los ojos cerrados, golpeando el volante para seguir el ritmo, cantó la canción como si fuera la última vez que iba a escucharla.

Su mente voló a Montjuic, cuando terminó abrazado a sus amigos levantando los brazos al cielo tocando la felicidad con la punta de los dedos, a sólo unos metros de Bono tras una interpretación magistral de Where the streets... Recordó las tardes de estudiante, cuando alguien ponía música a todo trapo y todos salían de las habitaciones como si fueran madrigueras de estudio para estirar las piernas, y los títulos de las canciones de Achtung Baby escritos con boli Bic en las mesas del instituto. A woman needs a man like a fish needs a bicycle… Qué tiempos... Terminó la canción y volvieron a escucharse los coches pasar a toda velocidad, que le devolvieron al mundo. Apagó. Comprobó el freno de mano, y antes de salir a buscar el gato y la rueda de repuesto, se volvió a mirar en el espejo retrovisor, y volvió a sonreír. Vale.

Foto: A woman needs a man like a fish needs a bicycle

 

21/12/2011 09:23 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Trato

 Decía hace poco el Maestro Pérez Reverte en una de sus diatribas que estábamos perdiendo el trato. Fue uno de esos días en los que un zagalico junta letricas como el Achopijo se sentía plenamente identificado con el Maestro, y sin querer, como pasa con esas cosas que uno más que leer, aprehende con el píloro, me puse la camiseta para hacer frente al gran maremoto que está arrasando sin miramientos ese grandísimo tesoro del castellano en cientos de miles de situaciones. Decía el Maestro que no tan allí de decirle buenos días dos veces hasta los espantapájaros, que eso es de tontos o de borracheras largas, los jóvenes, sobre todo los jóvenes, han perdido las formas. En esa conversación divertida, en la que la familia cuenta un par de aventuras gastronómicas con las que lucir un buen rato de los de recordar, salió el asunto por sí solo.

Mientras hablábamos de esos lugares en los que pasaron las horas felices ante un buen chuletón de buey, un gallopedro fresquico o un guiso de fabes como jamás hayan imaginado, regado todo por unos caldos de premio de guía internacional, y unos postres dignos de manjares antiguos, lo que unía a todas las referencias era un dueño, un camarero, un maître, una familia que había sido no simpática y amable, con trato exquisito, si no un poco más. Una invitación por un cumpleaños, una consideración especial sin conocimiento previo, una atención anormal para con los clientes, era, fíjense, lo único que desde Asturias a Cádiz, pasando por Palma de Mallorca, tenían en cuenta todas esas historias.

Un buenos días dicho con el corazón es sólo la punta de un iceberg de trato español que es la herencia del castellano, y que esconde la amabilidad gigante de las personas, esa que hace, por ejemplo, a los platos de sus fogones los más sabrosos de todos. Hasta comprar el pan puede significar un día distinto con dos preguntas y consejos que nos hagan más cercanos a los demás. El trato, desde el primer saludo, es un tesoro titánico que esconde la felicidad, esa de las pequeñas cosas, que luego contamos con alegría y brillo en los ojos cuando nos juntamos con quienes más queremos. Pasen ustedes un martes de categoría. Vale.

29/12/2011 12:35 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

C-3314

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La inercia de la Navidad adelanta el anochecer, y alarga la tarde, mientras cruzamos el Norte de la Región de Murcia de punta a punta, desde la Sierra de Moratalla hasta la de Monóvar, en la ruta Caravaca de la Cruz a Jumilla. La tarde se apaga lentamente entre los campos de tierras marrones que pasan del verde de los bosques de pinos del Noroeste, a los campos de olivos, almendros y vides a los pies del Altiplano. La vieja carretera comarcal corta el golfo de tierra que apunta al corazón de la península, que hace peculiar el mapa de Murcia. El termómetro del coche no sube de los seis grados. Los niños duermen plácidamente desde que nos pusimos en ruta, mecidos por los vaivenes de las muchas curvas que impiden adelantar al camión que siempre toca delante.

El cielo gris va recogiendo ese naranja fuerte del viento y el frío. Venus brilla bajo una luna mora que parece colocada por Tim Burton sobre la estepa murciana. Una gasolinera abandonada, cubierta de graffitis, junto a un edificio que apuntaba a bar de carretera, nuevo, pero olvidado, firman que la crisis también ha llegado a aquellas viejas rutas venidas a menos. Decenas… centenares de mirlos descansan sobre los cables del tendido eléctrico, entre los palos de madera que acompañan en la carretera de forma intermitente. Un besito en Cieza, y el cruce de caminos más carismático del final del pasado siglo, sigue gobernado por la Venta del Olivo, que aparece en los carteles oficiales de dirección como un municipio más.

Los cien kilómetros se hacen tan largos como diferentes, y la conversación ameniza tanto que pasan los minutos sin que miremos el reloj. El asueto navideño se mezcla con esa parsimonia clásica de la vieja carretera nacional, y en la primera recta larga, el camión da paso con el intermitente derecho. Cae la noche sobre el Castillo de Jumilla. El gps del Iphone nos juega una mala pasada, que corregimos sin problemas. Hora y media después, con los mismos seis grados en el termómetro del coche, repetimos abrazos con la familia, esta vez de bienvenida. En casa, nos recibe la chimenea y el aroma a cordiales recién hechos... ¡Feliz Navidad! Vale.

Foto: Venta del Olivo

29/12/2011 12:41 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La bolsa del pan

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La bolsa del pan estaba siempre en el armario de detrás de la puerta de la cocina. Al salir al cole, la dejábamos puesta en la puerta de casa, y al volver, allí estaban las dos barras diarias de pan horneado y crujiente. El panadero recogía el dinero del fondo de la bolsa y dejaba las vueltas allí mismo, en la bolsa de tela del pan. Si llegaba el primero a casa, iban directas a la hucha, o al bolsillo, y solían convertirse en un par de sobres de cromos del álbum de la Liga. Era la época en la que el butanero y el huevero pasaban por casa también, y coincidíamos en el rellano todos los vecinos. Menuda le armábamos al huevero en la procesión del Domingo de Resurrección, que salía siempre con la Policía Local, al grito de ¡¡El Huevero!! Era un tipo simpático, de esos que sacaban caramelos de las orejas a los niños pequeños.

Todo esto porque escucho con alegría que los panaderos quieren recuperar el uso de la bolsa del pan. Mítico. Una de esas noticias que pueden pasar inadvertidas en la lectura y escucha del menú informativo diario, Urdangarines, crisis, mercados y nombramientos del nuevo gobierno aparte, pero que a los que llega seguro les ha sacado del baúl un par de sonrisas. Pilar, de niña, las bordaba a mano como pasatiempo, junto a su abuela, porque en todas las bolsas del pan iba escrita con diferentes adornos la palabra ‘Pan’, claro. La hoja de trigo era de lo más recurrente. A los pisos como el mío, iba panadero, y la bolsa cumplía con varios objetivos, entre otros, el de despreocuparse del momento comprar el pan todos los días. Los que iban a la panadería con la bolsa ganaban un pan en buen estado, no ese pan chicloso plastificado que no llega ni a la merienda si se guarda en esas bolsicas de plástico transparente que, cosas de la involución, sustituyeron a las bolsas de tela de toda la vida.

El Panza, en Alguazas, medía las barras de pan con exactitud alemana. Si a la hora de comer alguna familia no había recogido su pan, allí que se iba el panadero, profesional hasta el tuétano, a recordar que el encargo no iba a desaparecer, y la barra terminaba en su bolsa bordadica. Medida ecológica en la lucha contra la invasión del plástico, que además, nos va a solucionar algunos problemas de una tacada, en especial que el pan nos dure el doble de tiempo, y en el asunto bordar la bolsa, si lo amalasañaneamos, igual sacamos un buen objeto de regalo de amigo invisible, que lo de personalizar la bolsa del pan suena hasta modernen, que es sostenible… Lo molón y europeo que queda una bolsa del pan bordada en el asiento de atrás de la bici, acho. ¿Tienes ya bolsa del pan? Vale.

Foto: Una bolsa del pan classic

30/12/2011 09:49 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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