Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2011.

Pepinos

20110601094152-20110531064531-1306768602-1.jpg

Echarle la culpa a los pepinos, menuda salida, acho. Hace unas semanas poníamos a los alemanes de ejemplo, que se quería ir allí hasta el de la camisa, que repartían curros a cascoporro por las esquinas, y ahora nos hacen la del pepino, término acuñado como sinónimo de balones fuera de aquí, para los restos. Porque acho, resulta que los afectados con la bacteria E.Coli han pasado por Hamburgo, son de allí, o han estado con pesqui que ha estado allí. Algo pasó en abril en la ciudad de las hamburguesas, acho, no hay que ser Poirot. No sabemos, ahora, si lo que comieron allí fue pepino, tomate, coles de Bruselas o salchichas blancas teutonas. Ahora en vez de recomendar que no se visite Hamburgo, con los balones apretando ocho días, y sin que los estamentos oficiales tuvieran material suficiente para lanzar la alarma, la flecha a los pepinos españoles.

Como no está cayendo recio, dos piedras. Menuda mano nos echa Alemania. Al cuello. Que hasta han dejado de pedir frambuesas. Empezamos con el pepino, y por si las moscas, ya no queremos nada español. España caca. Un dolor tras otro. La crisis de los pepinos es tan española… Entre berlanguiano y esperpéntico, en un cóctel en el que el ingrediente principal es Alemania, con menudos hemos dado. Que al fútbol les metimos los pelos, pero en credibilidad internacional ya podemos meter a Del Bosque como ministro de Agricultura, que ni por esas. Menos mal, que al menos, hemos sido rápidos y ya hemos pedido que se reinstaure nuestro honor, de la única manera que se puede hacer, devolviendo las perricas que se han esfumado pepinamente. Mientras, en Twitter la peña se quitó los nervios de la única forma en la que España sabe dar cera, esto es, con la ironía, esa fuerza descomunal del intelecto patrio que parecen no tener los guiris.

Las #pelispepineras le dieron el toque sexi a la movida de la crisis del pepino, que ya como tal, suena a chiste malo de Arévalo. El hombre del pepino de hierro, Un pepino muy lejano, Apepina, que no es poco, La guerra de los pepinos, El pepino del fauno… Muchos ejemplos, y eso, mucho antes de saber que lo que había hecho Alemania con los pepinos españoles era eso, una película en toda regla. Ahora, la guerrilla de teclados sigue en marcha, y en el objetivo está Alemania, ya no como paraíso del curro bajo la lluvia fina de Baden Baden, si no como un pepino gigante en forma de mosqueo mundial. Que curren como saben, pijo, y encuentren pronto el foco, que así, nuestros pepinos volverán a ser los de siempre. ¿Qué me dices de la crisis de los pepinos? Vale.

Foto: La foto del año

01/06/2011 09:41 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

Línea 1

20110606200912-tranv.jpg

Desde el tranvía se ve otra Murcia. Los solares de Juan Carlos I, y la última huerta antes de El Puntal, los pajaricos que corretean por el césped de las rotondas, bajo los arbustos, y las manzanas y avenidas del centro de la ciudad, en La Redonda, giran y giran dejando nuevas perspectivas de árboles, hojas secas y flores, fachadas y señalización. La ciudad pasa como una película de colores, ayer grises, con esas imágenes fugaces de tren, que avanza sobre un caminico de baldosas amarillas, como el de Alicia, en una nueva dimensión urbana de un todo de siempre, pero distinto.

Mamás y niños con mochilas pueblan los vagones, aún con la ilusión de estrenar un viaje nuevo al cole, o a casa. Aparecen los primeros libros, en esos diez minutos de repaso o evasión diaria, hasta que empiece la rutina de un día más. El balanceo desaparece entre las páginas de La vida es sueño, que lee un tipo con barba y una rasta que le cae por su oreja izquierda, sentado contra dirección. Estos días me ha dado tiempo hasta a ver turistas que bajan al centro tempranico, con su mapa de Murcia, desde algún hotel del Parque Empresarial, como se llama la última parada en la avenida.

Se hace agradable el traqueteo, y hasta el suave pitido cuando pasa un cruce. A veces, se dispara en las rectas, y hay que tragarse eso de la lentitud. Otras veces, se atasca entre los semáforos de triangulicos, cuando no hay un frenazo para la parada. Pero en general, es suave. Lo mejor, y no sé aún si es casualidad, que cuando te deja el tren en la parada coincide el semáforo en verde. Si es así porque está decidido me parece una maravilla sin igual, si no, supongo que este año no me tocará el gordo, porque he tenido un pleno celestial de velocidad casa – tranvía – curro en diez minutos cortos, y descubriendo esa Murcia distinta, desde la ventanica del Tranvía.

Sí, yo soy de los que ha visto el cielo abierto con el tranvía. Adiós a la ORA para siempre, y al buscar aparcamiento y que te lo coja el de delante una vez sí, y la siguiente también. Adiós a la doble fila, y a la triple fila, y al camión que se pone en luces de emergencia justo cuando se pone verde el semáforo. Adiós a los locos de las rotondas, a los que pitan para entrar al trapo, a los que salen del interior de la rotonda acelerando y al policía que da paso a todos menos a ti. Ahora, soy de la Línea 1, y me he quitado dos kilos de estrés mañanero. ¿Has visto la Murcia del tranvía? Vale.

Foto: La tormenta, desde el tranvía

06/06/2011 20:09 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

Las Muletas

20110608083227-54rey1-i300.jpg

¿Quién no ha llevado muletas alguna vez? Muy mítico el momento muletas en la vida, acho, qué quieres que te diga. En plan esguince, rotura, torcedura grave, lesioncica… claro está. - Necesitarás unas muletas… y la sonrisica. Siempre había alguien que hacía poco había llevado unas, y tocaba pedírselas, o si no, siempre está la opción abuelos. Pues no daban juego las muletas, acho. Yo he sido muy de esguinces, que los del skateboard cuando nos caíamos nos reventábamos, sobre todo, los tobillicos, y luego pues futboleando, claro. El último, al pádel. Un pedazo esguince que ni te cuento. Así que en el trastero tengo unas muletas. Las mismas que me llevé en mi primer cruce de charco. Sí, sí, mi primer América en plan niñato que se pira a aprender inglés, como el prota de California 83, novelón de Colubi que recomiendo a la voz de ya mismo. Como no soy gafe en plan Murphy, a dos días de Florida, me hice esguince de camión, y allí que me fui muletas mediante.

Descubrimiento, acho. Como en los USA estaban ya por el siglo XXI cuando me empezaba a salir bigotillo resulta que los lisiados teníamos pajera abierta. Me pasé las visitas a los Universal Studios y demás parafernalia en muletas y sillica de ruedas, que no había que hacer cola en nada. Todo tiene su lado bueno… Como hacerse el duro en plan muletas, que para cinco minutos no está hecho el cuerpo humano, pero para todo el día se acostumbra uno, y quedas como Rambo cuando tensionas los antebrazos: - Te acostumbras… Decías, y echabas a correr en plan demostración del Malaguita, que daba gusto. Durante unos días te convertías en la mascota, y además, llegabas a sitios donde nadie más, llamar al ascensor con la muleta, colgar la pierna en el agarre y charlotear, subirlas a la bandeja del bus, y andar pata coja, ponerles muñequeras y cinta americana, pegatinas…

O si no, el mítico disparo de metralleta muletero para reírte de algún chuleras con las chatis, que era mucho más que dispararle de verdad, pegarle unas ráfagas así riéndote en plan Pantoja, y que el chuleras te mirara así ojicos como diciendo, ya te curarás el esguince cabronazo, ya. Qué míticas las muletas… y encima todos esos y esas, sobre todo esas, que no te hacían ni caso en el día a día, era llegar con muletas y te tocaban la espalda así como si fueras Mimosín. No quiero imaginar si en tiempos hubiéramos tenido las muletas Rey Juan Carlos, de moda en toda España estos días, con luces y claxon. Esguinces falsos a manta, es lo que hubiéramos visto. Hoy no, que hoy hay consolas y eso. ¿Has llevado muletas? Vale.

Foto: Las muletas Rey Juan Carlos: furor

08/06/2011 08:32 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

El Estacio

20110613170808-omyyal.jpg

Los barcos cruzan de mar a mar cada dos horas, y la gente se agolpa en los balcones. Por la mañana, del Mar Menor al Mediterráneo, y por la tarde, al revés. Vuelven de un día de sol y mar, en Isla Grosa, la costa de Alicante, o más allá del Cabo de Palos. Bicicletas y paseantes se acercan al borde del puente, mientras la carretera se levanta, para ver pasar los mástiles. Los niños saludan. La fila de veleros y pequeños fueraborda es interminable a mediodía, y la carretera se llena de coches. Muchos salen a estirar las piernas. Los pescadores siguen a lo suyo, impasibles, esperando ese banco de doradas o lubinas que a primera hora de la mañana, o ya por la noche, alegran la jornada. No como cuando viene la Guardia Civil, y han de recoger sus cosas a toda prisa, como si fuera un top manta de pescado fresco.

Cruzan el canal zagalones con música y botes de Estrella, o grandes yates, de vez en cuando, con familias enteras tomando en sol en cubierta. Alguna moto de agua chulesca desarbola las corrientes del canal, navegando a más de tres nudos, rompiendo el sonido suave de la navegación correcta. Las gaviotas se elevan sobre El Estacio y se dejan llevar por el viento, sin avanzar. Alguna, parece hasta compartir mirada, con quienes asistimos año tras año al espectáculo del trasiego de barcos y el cruce de coches. Desde la terraza, como si fuera la defensa de un castillo, se siente uno en una encrucijada estratégica. Los tres mares, el Mar Menor, naranja, plomo, con crestillas de lebeche, dibuja su costa, mientras que el Mediterráneo se divide en dos mares, los que corta El Estacio, con la playa grande de La Manga enfrente, y la preciosa bahía de la playa del Pudrimel, blanca y mucho más calmada, incluso en días de fuerte Levante.

Abajo, la playa que fue Chica, olvidada, espumea en la orilla, ante preciosas dunas naturales y palmito. Cercada por tierra y grandes bloques de acero, muere un poco cada año, bajo el croquis de Puerto Mayor. Más allá, cientos de mástiles chinchinean en Tomás Maestre, en las aguas siempre mansas que acompañan al canal. En verano, los zagales se tiran del viejo puente del Estacio, convertido en trampolín de cemento armado. Cuando el canal va revuelto, tendremos viento. Cuando se ve el fondo, hará un día espléndido, de sol y calma, y se ve cómo las doradas platean el fondo, entre las rocas. El Estacio, donde empieza el verano, y termina, y hay tres mares en La Manga. ¿Qué ves desde tu terraza? Vale.

Foto: Desde la terraza

13/06/2011 17:08 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

Sombreros

20110614083210-snatch7.jpg

Acho, George Clooney ya se lo ha puesto, así que yo creo que este verano es el definitivo. Llevamos varios años con un querer y no poder histórico, pero al final la cosa se quedaba para unos pocos elegidos y siempre para los momentos fiesta patronal y verbenica, Sanfermines aparte. Pero yo creo que este verano vamos a notar el acelerón del asunto, y eso que el sombrerico le queda bien  a un bajísimo tres de cada diez. Así que dispuestos a ver la pasarela esperpéntica. Al menos no son hueveras, acho. Borsalinos, fédoras, panamás… y hasta bombines, acho, que a los que le queda bien el rollo sombrero, molan en plan tocar el fagot, y en plan con chanclas y camiseta, que es el verdadero rollo sombrero. Han sido dos días de playa, pero ya canta que se vendan más sombreritos modernens que gafas wayfarer del palo bueno. Lo que toca es el chilautismo sombreril.

Como decía, hay dos tipos de personas en el mundo, los que les quedan bien los sombreros, así sean de copa o mexicanos, y a los que es ponerles un sombrero y parecen tornillos. Yo, soy tornillo, claro está. Para que te quede bien un sombrero hay que tener los abdominales de Cristiano Ronaldo, o hacer música buena, una de dos. Medias tintas no funcionan. La barba ayuda… según estudio rápido, pero en general, somos siete de diez los que nanai. A ellas les quedan mejor, como todo. Luego tampoco se puede ser un nervios, porque llevar sombrero exige olvidarse de que lo llevas, o al menos, aparentarlo, no estar tocándoselo cada minuto, o sentir cómo el ceño se arruga de tanto sentir el calorcillo del susodicho.

Soy muy fan de los panamás, en general. Sobre todo cuando son míticos señores mayores con clase los que los llevan. Son ese tipo de gentleman a los que te sale sólo un buenos días, buenas tardes o buenas noches cuando te los cruzas. Gente de pañuelo en la solapa y eso. Justo después en la clasificación están los sombrericos de los quinquis, acho. Que menudo elemento son. Si te cruzas con una banda, y uno de ellos lleva el fédora modernen, no vale apostar, ése es el líder. El que lleva la voz cantante. Al que copian los famosos, y por los que se han hecho modica estival los sombrericos. Sí, como el de Brad Pitt en Snatch, porque esencialmente, es un rollo muy british, esto de los sombreros. ¿Has visto sombreros? Vale.

Foto: El jefe de la banda

14/06/2011 08:32 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Pisar Estrellas

20110615101107-987962-uytqymcbtkgvlcl.jpg

No queda más remedio que copiar a los americanos. A mi no se me caen los anillos… Aunque pijo, en este país de creativos y artistas, ya podían haberle dado un toque diferente, aunque fuera con la misma idea, a nuestro paseico de la fama. La Calle de las Estrellas, ahí, en el centro de Madrí, para que todos los provincianicos vayamos a hacernos la fotico de turno con la estrella de Paco Rabal, que iremos, y pongan dos o tres tiendas con merchandising del paseo, en las que puedas poner tu nombre y esas cosas tan americanas. Acho, no sé, en vez de estrellas en el suelo, que se nos ve el plumero, manos en una pared, un murete, estatuillas en plan pivotes, pero que se hubieran calentado un poco el tarro. Nada, estrellicas cinco puntas y pelota. Que no le cambian el nombre a la calle Martín de los Heros por Hollywood Boulevard de milagro.

Dos estrellicas al año, y un anhelo más para los actores y actrices patrios. Habrá 25 y ya estamos echando de menos a algún actorazo, seguro. Menuda es España, como decía mito Jorge Luis Borges, donde se habla de la envidia a todas horas, y cuando queremos decir que algo es maravilloso decimos que es envidiable, citica por los 25 años de la muerte del maestro argentino. No somos nadie para envidias, y ahora estrellas de la fama. Espero que esté Garci. Aunque no es el rollo que se traerán los actores en plan que les da igual estar o no estar; lo que más me llama es ver cómo hace la Españica de a pie con las estrellicas, que en Vine Street están más limpias que una pista de hielo, y aquí ya apuesto a que desaparece algún mito del suelo, o le salen pareados irónico festivos día sí, día también.

Con todo, ya digo que los anillos puestos, que son estas cosicas las que hacen divertida a una ciudad. Sitios a los que se va, así, por la tontería, cuando uno está en esos ratos de entre una visita y otra, y se disfrutan. Cosicas urbanas que molan. Ya tenemos lugar para hacer la foto de la contraportada a Pe, o peregrinación y lágrimas cuando nos dejen los mitos vivientes. Dos colicas de telediario al año… y empezamos a 1.975 estrellas de distancia de los Hollywood. Cuando la cosa esté ya en marcha y me toque hacerme un Madrid, le llevaré un quintico de Estrella a Paquico Rabal, y se lo pegaré allí, junto a su loseta famosa, para que cuando le digan allí donde esté que le han puesto una Estrella, no se lleve una desilusión. ¿Te mola el paseo de las Estrellas cañí? Vale.

Foto: Harrison Ford star

15/06/2011 10:11 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

El día Obregón

20110618110628-ana-obregon-posado1-200x150.jpg

El posado de Ana Obregón predice cómo será el verano. Es como el día de la marmota en Punxsutawney, cuando la marmota Phil predice cómo será el invierno, según la tradición canadiense y norteamericana. Anita es grande, y el que no lo vea es que ya tiene que mirárselo. Que una zagalona sea la atracción especial del inicio del verano a sus 56 estíos cumplidicos, ahí es nada, es para que le perdonemos todo, si alguno no lo había hecho después de su estelarísima aparición, acho, nada menos que en El Equipo A. No se me ocurre mujer más mito. Cual marmotilla alegre, Anita sale a la playa de turno, este año en Estepota (nada es casualidad) y nos muestra su, esta vez sí, tersa y bronceada piel bajo una escultural figura. Algo chusquilla para un murciano de armas como quien escribe, muy de consistencias, pero más que pasable. Sobre todo, por esa sonrisa, que ya le gustaría a la Gioconda, o al propio Leonardo estudiarla durante unos años de tesis doctoral, aunque no encontraría el secreto.

Anita se abonó al triquini hace algunas fotos. Este año, repite, así, como lanzando un mensajico al mundo playa, que no se ha terminado de recibir (no se ven muchos). Azulico celeste. Ya pueden ir comprando pintura para la vieja Vespa. Este año toca el azul cielo. Será por lo interminable de la crisis, pero ya tenemos color para el verano. Urge camisetica fina azul clarico, para llevarla a la playa por la noche, que la marmota no se equivoca nunca. En cuanto a la metáfora de la pose, podemos extraer diferentes conclusiones. Este año Marmotilla Obregón aparece en sofá, recostada y con una sonrisa más leve, aunque también nos deja los clásicos de orilla, incunables ya. Hay que tomarse el verano con calma este 2011. Como si no lo supiéramos. El tema Estepona, ahonda en el asunto. Nada de lujos miameros, ni fiestones ibicencos.

“Lo importante no son los años de vida, sino la vida de los años” ha sido el slogan que ha transcendido. Un cambio significativo del mito Obregón, que se echa a las espaldas los años, sin pudores de famosica de tres al cuarto, madurita sin complejos, que ya sabe que ha roto moldes históricos con su posado de junio, y lo que nos queda. Asumido está, querida Anita, que ahora, lo que falta es un buen grupo de sabios que traduzca el mensaje estival de tan significativo posado, y podamos seguir los consejos de la gran madre Obregón. Como si fuera el chupinazo, llegó el Día Obregón, y empezó el verano. Que lo disfruten. Vale.

Foto: El posado 2011

18/06/2011 11:06 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

El Reto AEAL

20110618111151-img-3877.jpg

Cariño, esfuerzo y esperanza. El próximo 6 de julio tendrá lugar en pleno Mar Mediterráneo una hazaña de esas por las que uno cree en el ser humano. 22 héroes van a cruzar a nado el canal de Ibiza, 180 kilómetros a relevos, durante tres días, noches incluidas, con un único fin: la superación. Mi amigo Víctor Rodríguez lleva un año preparando el reto AEAL, justo el tiempo que lleva recuperado de un linfoma que le tuvo muchos meses fuera de juego. En ese lugar donde sólo los que están saben exactamente dónde está. Quimioterapia, autotrasplante, médicos, incertidumbre… De todo aquello Víctor sacó vida en estado puro, y la convirtió, desde el primer instante en el que pudo, en esperanza para los demás. Cariño, esfuerzo, tienen ese resultado: esperanza. Duros entrenamientos, y vencer un miedo al agua de su antigua vida, han sido las primeras pruebas superadas.

Ahora, a pocos días de lanzarse a mar abierto, ya cuenta con el apoyo de 21 nadadores del Club Natación RC7 de Alicante, que le acompañarán en un gesto humano de los que te hacen sonreir desde el interior del alma. Mucho trabajo. Permisos, búsqueda de patrocinadores, barcos, enfermería, autoridades, instituciones, prensa… El reto empezó hace semanas. Lo que queda es sólo la culminación. Cuando estén de madrugada, nadando hacia un triunfo seguro, lo único que sentirán es esa esperanza que quieren transmitir a todos los enfermos de cáncer de España, y del mundo. Hay vida. La más mínima posibilidad, hay que aprovecharla. Víctor sólo pide sonrisas. Carcajadas. Son la mejor terapia, mucho más eficiente que la quimio.

Un equipo humano gigantesco, que va desde una zagalita de 13 años, dispuesta a todo para ayudar, que nadará con el grupo, hasta la entrenadora, Serrana Fernández, abanderada de Uruguay en Atenas 2004, nada menos, todos serán campeones en la Travesía del Siglo, una de esas cosas por las que 2011 será un año inolvidable. Barcos, kayaks, una caravana de esperanza cruzará el canal, y como padrino, nada menos que David Meca, que también se lanzará al agua para cumplir con el reto. Mis letras, les acompañarán, en Twitter, en Facebook, en una aventura que escribirán 22 corazones. El reto AEAL ya está tocando a su fin. Cuando este equipo llegue al Postiguet de Alicante el día 9 de julio por la tarde, el mundo será un poco mejor. Vale.

Foto: Presentación del Reto AEAL (¿Quieres ser patrocinador? Te esperamos)

18/06/2011 11:11 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Querétaro

20110619104539-images.jpg

Desde aquel día es una de esas palabras bonitas que guardas asociada a múltiples buenos recuerdos. El juego de El Buitre era muy mío, en las pachangas del cole. Pararme con el defensa delante y superarle con engaño y toque, de siete, era el fútbol que todos queríamos hacer. Sobre todo los chupones que no soltábamos el balón. Aquella madrugada España pasó de ser la selección de siempre a ser favorita para el Mundial, y a tener un jugador grande, grandísimo. El fútbol para un niño era completo, por la ilusión, y aquella noche, con el permiso especial para ver el partido de la selección, se convirtió en inolvidable. Desde aquel día soy gran seguidor de Dinamarca, y de su camiseta, la más bonita que jamás he visto. Allí jugaba Elkjaer Larsen, que después sería uno de esos jugadores fetiche para mí, póster incluido, con su Hellas Verona.

Michael Laudrup, Jesper Olsen, Soren Lerby, Morten Olsen… Camacho, Calderé, Salinas, Butragueño… y aquel solazo, con la pancarta de John 3:16 en la grada. Justo hace dos días se han cumplido 25 años del partido de Querétaro. Por esas cosas de la vida. El partido que después del España – Malta era historia de la Selección antes de Sudáfrica y la Estrella. El 18 de Junio de 1986 se asociaron recuerdos de felicidad futbolera a Querétaro y México, una de esas ciudades que visitaría cualquiera de mi generación con una sonrisa, y que quedaría para siempre ligada a aquella emoción, con el siete a la espalda.

Qué cosas… el árbitro de aquel partido era holandés. Seis mundiales después, España ganó a Holanda su primera Copa del Mundo, y aquel tipo, Johanes Keizer, seguro que vio el partido en su casa, el año pasado, recordando a Butragueño en Querétaro. Ayer mismo, 25 aniversario de los recortes del Buitre, en el día del castellano en el mundo, el día E, el Instituto Cervanes elige la palabra Querétaro como la más bonita, porque así la han votado, y la generación que hemos tenido el Azteca en nuestros pies, y aquella madrugada vibramos con el fútbol, hemos sonreído especial. La isla de las salamandras azules, significa querétaro, palabra reina del castellano el mismo día en el que allí, en la ciudad a la que da nombre, soñamos millones de españoles con levantar la Copa. Votaron más de 30.000 mexicanos, pero otros muchos lo hubiéramos hecho, sin dudarlo. Qué grande es el fútbol, y qué grande es el castellano… ¿Verdad? Vale.

Foto: Aquel día, Butragueño llevó el 9

19/06/2011 10:45 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Veletas

20110621092002-veletas-de-todo-tipo.jpg

En las viejas casas abandonadas junto a carreteras secundarias suele quedar alguna, chamuscada, convertida en óxido. Me fijo siempre, porque me sorprende que aún queden por España muchas de ellas, sin que nadie pare a llevárselas. En cada ruina, la busco, entre los torreones derruidos, los tejados abiertos y los muros que aguantan. Cuesta imaginar la casa, la finca, el lugar que aquella veleta un día dominó, señalando tormentas y avisando de lluvias, con un suave tintineo, o simplemente, apuntando al horizonte que preludia los relámpagos. Las paredes se quedan desnudas, el cañizo y los maderos descubren el paso del tiempo, entre tejados caídos y brotes de cañas, cactus, esparto, palmito...

Pero a veces, allí sigue, en lo más alto de lo poco que queda. Cuando hay veleta, me emociono, como cuando era niño y sólo el hecho de ver las torres de dos iglesias, una detrás y otra al final de la carretera, ya era divertido, esperando encontrar la veleta, y el nido de cigüeñas. En la Venta de Los Collares, en la vieja carretera de Fortuna, hay un caserón abandonado, viejo, destartalado, grafiteado, junto a la carretera. Aguanta su tejado, porque han crecido decenas de cactus salvajes, y allí, mantiene intacta, aunque oxidada y sin bailar, su pequeña veleta, protegida por un bosque verde de espinas.

Siempre he querido parar, iniciar una colección de fotos de veletas olvidadas, en una de esas cosas que siempre has querido hacer, pero se queda en pensamientos de viaje, carretera y recuerdos. Al poco, en todo viaje, casas nuevas, habitadas, rehabilitadas, caserones de fincas, y todas con su veleta nueva. Una bruja, una campanica, un juego de formas geométricas, números, letras, el gallo y la flecha, cigüeñas, ruedas de la fortuna, bicicletas, el As de una baraja, una nube que sopla, el búho, Don Quijote y Sancho Panza, el toro, una vespa y escudos de fútbol, gatos, barcos, aviones, cruces y abstracciones… una colección gigante, tan grande como España, o los campos de todo el mundo, algunas, elaboradas con mimo y un estilo personalísimo, que dicen mucho de qué casa es sobre la que señalan con el viento, y aunque ya sólo son de adorno, siguen dominándolo todo. ¿Buscas veletas en la carretera? Vale.

Foto: Bruja

21/06/2011 09:20 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Súper

Suelo cometer un error y medio por viaje al supermercado, lista mediante, claro está. Hay dos tipos de personas en el mundo, los que se ciñen a la listica, y los que además de la lista, juegan con impulsos según van paseándose por las estanterías, o ven lo que compra alguien al ladico. Yo soy muy de los segundos. Creo que una sola vez me ceñí a la lista, y la verdad es que no fue lo mismo. Si hay una tarea de casa que me gusta por encima de todas es ir a hacer la comprica. No sólo por la conducción del carrito, en especial para dar esa curva cerrada ya con la compra hecha que precisa de control de la potencia en el antebrazo, poniendo las ruedas en trompo, también porque siempre te encuentras con alguien, acho. Es muy de Murcia lo de ver a alguien en el Superdumbo.

¿Qué qué es el Superdumbo? Milagro. Me enteré hace poco, pero se ve que era cosa populi. Cadenica de supermercados floreciente, made in Murcia, por cierto, que está como la espuma, porque su receta es marcas a buenos precios. Buenos no, los mejores, y además, hablan maravillas de la carne, el embutido… Bueno, bueno, bueno… y yo buscando entre los grandes, y el cansancio hacendado. Al caer la tarde, listica y a por todas, que alguna sorpresa siempre cae. Qué tal los niños, qué haces este fin de semana, te leí el otro día, dónde andas ahora, cómo está el patio… Con el paquetico de cereales en la mano. Luego están esas dos o tres cosas que se dejan para el final en la lista, y que no encuentras. Siempre hay algo, acho, para que llegue el momento no voy a preguntar, que puedo encontrarlo, y es cuando nos leemos las instrucciones de los quitagrasas, los suavizantes, las pastillas para el lavavajillas y esas cosas que suelen esconder, o poner en estantes ilógicos.

Suelo utilizar el comodín de la llamada, que puede incluso dar puntos. Antes de cagarla, llamas. Porque si preguntas, normalmente te dicen, ahí, al lado de las bolsas de basura… Que es precisamente de donde vienes. Gracias, y vuelves allí a mirar sin ver. Normalmente, cuando la lista se ve en una primera toma de contacto, a priori lo que crees que va a ser la cagada no suele serlo, porque precisamente, utilizas el comodín de la llamada. Luego la cagas en el café y cosas así, que dabas por controladas. Como a la peña, aunque siempre, cada poco, te encuentras con alguien nuevo. A Fulano de tal lo suelo ver yo en el súper… ¿A que no sabes a quién he visto en el Súper? ¿Dónde haces la compra? Vale.

23/06/2011 08:51 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Murcianear

20110624090034-untitled.jpg

Murcianear es dejarse mecer por la tranquilidad del Mar Menor, cuando el sol roza la Isla del Barón, y el naranja envuelve todo. Es nadar bajo el agua verde turquesa de las playas inmensas de La Manga, con arena plateada, fina y suave, y no necesitar toalla. Murcianear es cobijarse bajo la sombra del cañizo, con olor a sal, y probar los bolitos de verano, entre sardinas recién tostadicas, unas marineras y unos matrimonios. Es arena en los pies mojados y andar descalzo, no llevar reloj, y moverse en bici entre playa y playa. Es descubrir el catamarán, y la vela de las tablas, es probar el kite surf, sentir el viento en la manos, en apenas unas horas, y conocer el Levante y el Lebeche, y meter la mano en el agua para hacer una estela de espuma, al navegar. Es volar en el mar, y descansar la fuerza escuchando música, bajo las sombrillas gigantes en Cala Reona.

Son tardes de baile y carcajadas, entre fiesta y fiesta, de jueves, viernes, sábado, o de lunes, martes o miércoles, pisando arena, al azul del día. Murcianear es un caldero único en el mundo, con su caldico, y su pescado de roca, con un buen tinto de Bullas, o de Jumilla, y una buena hueva de mújol para empezar. Es Cabo de Palos, y el paseo por el puerto, al anochecer. Murcianear es Mazarrón, y el mar abierto, limpio y azul. Es aperitivos interminables, con gente de aquí y de lejos, que han hecho la Cálida Costa su lugar. Murcianear es salir a correr bien temprano, antes del calor, y empezar el día con fuerza. Es conocer unas salinas únicas, con el más bonito atardecer del Mediterráneo, junto a la playa del Mojón, en San Pedro del Pinatar. Es Lopagán, y la Ribera, y el ambientillo familiar de ferias, chiringuitos y bares de siempre. Es cercanía, y un plan para todos los días, playa, montaña y ciudad.

Mucianear es tener a una hora la sierra, el Teatro Romano, la ciudad de Murcia y su catedral, la vera Cruz, en Caravaca, y las fiestas de Jumilla, para no perderse. Azul, blanco, rojo, naranja, verde. Murcianear es sonreír, un primer beso, una canción especial, una carretera de tierra, una playa inolvidable, un manjar tras otro. Murcianear es natural, como Murcia es, y los murcianos. Murcianear, es mucho más que veranear. Feliz murcianeo. Vale.

Foto: Isla del Barón

24/06/2011 09:00 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

Del Gallo Lemon

20110625092001-delgallo.jpg

El Bar Lemon gana. Es de esos garitos que, a pesar de llevar sólo cinco años dando guerra, parece que haya estado toda la vida. Es cosa del barrio. El tasqueo mantiene su formato, aquí y allá. No es lo que fue, pero se sigue tasqueando. Las barras se han modernizado, las maderas y el vino viejo ha dado paso a cristales, luces de neón y art decó modernen. No es fácil dar con la tecla, y mira que lo era hacerlo en plan rollo tasca, con esa luz amarilla tibia que invita a charlar entre cacahuetes y viejos bolitos de vino dulce. Reinó El Cuervo… pero ahora los garitos son otra cosa. El espíritu es el mismo, pero el mundo pasa por Murcia, que resurge urbana con nombres y apellidos. El Lemon gana. Murcia en raspadura de limón, en unos gin tonics especiales de la casa que no debe perderse si es usted de Murcia desde el meñique hasta el píloro. Lo fresco en esa copa es el limón… Lo demás, casi ni importa.

Rodeado de limones psicodélicos, una luz tenue perfecta, precisa, y siempre buena conversación. Ahí seguimos a buen nivel. El Lemon es bar de fútbol, de toros, de comidas de empresa y de tasqueo, claro. Además, tras la barra, murcianismo de casta, que se agradece. Pocas cosicas hay más murcianas que el limón, así que acierto, y victoria, repito, para un lugar con alma.

La Cresta del Gallo. Siempre he sido un enamorado de nuestro particular Twin Peaks, y de esa cuesta que todos hemos subido, o intentado subir en bici alguna vez. La montañica con nombre de grupo punk está en nuestros corazones…. Y allí le dieron los amigos de Drink & Eat. Mítico Bodegón Santiago, arroces imperdibles en la finca, reconvertida los fines de semana en finísimo italiano, para crear un monstruo de la vida social murcianística.

Del Gallo Blues, el más claro ejemplo de posicionamiento a través de un trabajo descomunal en redes sociales, sustentando por una agenda de club de película americana. Actuaciones, eventos de todo tipo, y todo aderezado poniendo a la práctica lo que yo llamo el sistema Togo, abierto para desayunar, para almorzar, para comer, para el café, la merienda, para cenar y para echar un rato de copeteo. Del Gallo, por la crestica, que me confesó en el último #desayunosgallo Juanka, al pie del cañón. Garitos con alma murciana, que triunfan para esos ratos de quitarse el estrés de la vida, a base de buen rollo. No se pierdan la cheesecake, que tiene nivel para competir con cualquiera que sirvan en la mismísima calle 42 en pleno Manhattan. ¿Lemon? ¿Del Gallo Blues? Murcia se mueve. Vale.

Foto: De vez en cuando, tocando el tema baretos

25/06/2011 09:20 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

La Isla y el Sol

20110628083644-untitled.jpg

Había desaparecido. Sin más. Cuando los primeros rayos de sol abrieron el día desde el Mediterráneo pudo verse el vacío, que durante la noche dejaba ver más luces de una orilla a otra que de costumbre. Una mancha plateada de tranquila agua de plomo había sustituido las tres colinas de la Isla Mayor. Muchos no se percataron. La vida seguía igual, aquel mes de junio, ya de verano. Ir y venir de pequeños barcos, corredores de footing, paseos con bolsas de la compra, bicicletas y algunos coches en los semáforos. Era el tercer día de Levante. Apenas soplaba el viento tradicional. Se esperaba calor. Los que miraban al infinito del pequeño mar salado y descubrían el abismo, enmudecían. Miraban y miraban… buscando el viejo torreón, pero sólo descubrían las pequeñas colinas de la isla de la Perdiguera.

Se echaban las manos a la cabeza, pero dudaban en levantar la voz, o incluso preguntar a quienes se cruzaban sin atisbar cambios en su día de descanso. La tarde anterior, como todos los días, permanecí mirando la puesta de sol hasta el final. La luz se hace rosa, justo un instante antes de desaparecer tras el pequeño valle que forma la Isla, y la silueta del castillete se oscurece sobre el firmamento, que lanza un destello fugaz al apagarse que parece el último todos los días. Un sol gigante cae en el verano naranja del Mar Menor. - Este día, ha sido el último. Murmuré, sonriendo, como todos los días. Jamás imaginé que la mañana siguiente fuera a ocurrir algo así. Levanté la persiana, desayuné tranquilamente, y jugué un rato con los peques. Fue al bajar a por los periódicos. Cogí la bici, como todas las mañanas, y al llegar al paseo el mar llamó mi atención. En la playa, había quien miraba perplejo, y señalaba. Algunos se asomaban a los balcones. Solté la bicicleta y como un sonámbulo me acerqué hasta la orilla.

No estaba. La isla se había ido. Se había hundido, o navegaba lejos de allí, como la Atlántida, buscando quién sabe qué, o por qué. El mar estaba suave, aunque ligeramente más frío, y más calmado de lo habitual. Las banderas aún no ondeaban el flojo viento de Levante. Cada vez más gente llegaba a mirar, y se hacía el silencio. Un silencio cómodo, raro, único. Los coches paraban, los balcones se llenaban de gente, los barcos perdían el rumbo… las radios hablaban ya del suceso inexplicable. Los locutores no sabían cómo dar aquella noticia. Caí en la cuenta, y volví la cabeza. Miré hacia la hermana Grosa, allá en el Mediterráneo, y seguí la trayectoria de la luz. A media mañana, el sol ya está entre los dos mares, y entonces lo comprendí todo. Sólo había día. Sólo había luz. La isla no estaba, porque se había ido con el sol. Vale.

Foto: La Isla del Sol

28/06/2011 08:36 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Los Melones

20110629095859-cajas-abuelo-melones.jpg

Me enamoré de sus melones”, grita cantando Alejandro Campillo, vocalista de los FEX, con la vena hinchada y pegando botes cuando canta el super hit murcianístico ‘Mi güertica murciana’ al ritmo de Sweet home Alabama, como una de esas cosas murcianas con las que presumir de patria. Los melones son un orgullo, acho, claro que sí. Todos. Los que te llevan a enamorarte, esos que tiran más que dos carretones, o carretas, utilícese al gusto, o de los que uno se enamora verano tras verano (no piensen mal), los meloncicos de Torre Pacheco. El que no haya parado en un puesto de melones en la carretera antigua de la playa que revise su DNI porque igual no pone Murcia. Aquellos melones furtivos fueron un tiempo seria materia de discusión playística, que la cosa de saber si va a salir bueno por el color, tacto, peso y temperatura era una de las parafernalias de padre más míticas que han existido. Ni para probar vinos, dónde va a parar. Salir bueno, era la expresión clave.

Pasar la manico, mirarlo al sol, apretarlos suavemente, olerlo… -Este está maduro, dame otro. Menudos expertares éramos en melones… No en los de carretas, en los del Abuelo. Sí, sí, los del Abuelo con mayúscula. Mítico el Abuelo de los melones, sello de calidad del melón tradicional de piel de sapo, los melones más dulces del universo, acho. Para enamorarse, que los hemos llevado a todo el mundo. Igual que el hit de estos meses en youtube. El vídeo murcianístico de los abuelos, para enamorarse de Victoria, una nietecica que sorprende a su abuelo con el máximo cariño, y todo, porque el Abuelo de los melones se ha empeñado en endulzarnos el verano, no sólo con los piel de sapo, también en la red. No se lo pierdan, que ya son más de 50.000 los que han llorado de emoción murciana. Me enamoré de sus melones, decían los Fenómenos. Será por lo que sea, pero yo siempre he sido más de melón que de sandía, el más claro derby regional en frutas, moras rojas y negras aparte.

La sandía es como más lineal… En el tema melón el handicap está en los extremos de calidad, de ahí viene lo de la parafernalia al comprarlos… Anda que cuando uno marrón, feo, blando y con pelo salía bueno defenestrando todas las teorías, no nos reíamos los primos en la mesa, comiendo rodajas como si no hubiera un mañana, porque los meloneros somos rodajeros o trocistas. Los del zapato con el cuchillo, son trocistas, y los que lo hacemos en plan caverna, rodajeros, que no sabe igual, acho. ¿Te gustan los melones? Vale.

Foto: Melones del abuelo

29/06/2011 09:50 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris