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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2011.

Alfombraroja

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Con los nuevos actores americanos da siempre la sensación de que son el nuevo alguien. Es como un ciclo vital de regeneración que va sustituyéndoles, unas veces mejor, otras peor, y otras, sale algo original. James Franco es el nuevo James Dean, pero después de cinco o siete intentonas fallidas. Ahora se está dylanizando, rollo chico malo de 90210, pero tampoco. Ayer fue el So, porque Anne Hathaway fue la Sa, no por sorpresa, de una gálica sosa, sosa, sosa, pero que tuvo sus cosicas, Billy Crystal aparte, pijo, como todas (pelosdepunta con Regreso al futuro). Gran twitteo en directo de Franco, que estuvo mejor en Twitter que en pantalla. Lo mejor, la aparición estelar de Kirk Douglas, gigantesco ganador de la noche, con mucho, de largo.

Lo que queda después de ver la hora larga de alfombrarojismo es que los actores son una buena parvaica, que lo de la alfombra van a tener que cambiarlo por el campo rojo, la provincia roja, o un estado más llamado Redcarpet State… ¿De verdad entran todos en el Kodak Theatre? Menuda marabunta de zagalas peripuestas y fulanos de esmóquines, acho. Si alguna vez me toca, me planto con el traje de lujo de huertano, como el que tiene mi compadre Pedro Caballero, y verás la que armo allí repartiendo limones y pastelicos de carne. Qué vestido llevas, quién te ha peinado, a qué fiesta vas después… y cuando preguntas por los favoritos carcajeo y vampiro. Todos igualicos, acho, y todos los años la misma aceituna. Como la alfombraroja no se ve de la pesca que hay dando tumbos, este año las payicas le han dado al rojo. Ya saben. Color de moda.

Bien las de siempre. Halle Berry, Natalie Portman, la perfección haga lo que haga y Scarlett, que sin querer, se coló en el top five como que no quiere la cosa. Mal, Blanchett, Kidman, y dicen que Tomei. Sharon Stone decidió ir en 1991, con veinte años menos, y acertó. Pero menos mal que hay caricas nuevas que a veces te dejan tocadico. Hailee Steinfeld. Apunten ese nombre. La cowgirl de Valor de Ley, fue, achopijeramente, la más guapa del día. Pero claro, cómo iba a ganar el Oscar la nueva Natalie Portman, antes que Natalie Portman.

Por lo demás, aposté a La red social, que alguien que sabe mucho de esto me dijo que dentro de unos años sería el Ciudadano Kane del siglo XXI, no por la técnica, pero sí por el personaje. Si no era Facebook, iba a ser el King Speech, que se salen todos, y nos mola mucho esa época de entreguerras, en general. Penas, lo de Banksy… y Bardem, bueno, verle de blanco chonicáspico tuvo su punto, porque fue tan de loser… Por cierto, Pe me encantó. ¡Vivan los escotes! ¿Qué me dices de los Oscars? Vale.

Foto: ¿La nueva Natalie Portman?

01/03/2011 09:08 achopijo #. sin tema Hay 10 comentarios.

Desvirtualización

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El internauta está virtualizado, quién lo desvirtualizará, el desvirtualizador que lo desvirtualice, buen internauta será. El caso es que la desvirtualización globalizada está en marcha, en general, y por todas partes. Acho, y es más que necesaria. Para todo. Porque el supuesto anonimato de la red aleja la verdadera sensación de ser uno mismo, detrás de la pantallica, como delante de tus morros, por eso la progresiva desvirtualización de todo es básica para el desarrollo de la red, en general. El otro día participé en una desvirtualización colectiva, rollo blogger, gracias al gigante Antonio Rentero, filántropo de las relaciones humanas murcianicas, cinéfilo, maquinófilo, humanista, buenrrollero y tipo esencial para cualquier cosa. Una quedada blogger en los tiempos que corren, fíjense, suena hasta vintage, para que vean ustedes a la velocidad que vamos en la red, que allí éramos de treinta arriba la mayoría, por lo que fue una desvirtualización un tanto carca, pero moló que te cagas, porque acho, todo lo que no es rutina mola, y en Murcia, pues más.

Facebook y Twitter fagocitan blogs sin compasión, los comprimen, los adiestran, los adoptan. Las desvirtualizaciones pequeñujas se llevaban a cabo en plan chaterismo, rollo cita a ciegas, incluso antes del tema blogs. Ahora la cosa va hacia la profesionalización, y a normalizarla. Desvirtualizarse es, cada día, un paso más pequeño en este mundo rápido. Será bueno, supongo... Espero. Porque el anonimato de la red esconde un amparo peligroso. La lucha de ideas, la puesta en común, el intercambio, el conocimiento… siguen ganando, a pesar de las desvirtualizaciones, porque darse la mano y dos besos no tiene por qué ser lo esperado, siendo el mismo tras el teclado, que a pecho descubierto.

Así que a desvirtualizarse como conejos, que para algo más es su año, a normalizarnos en la red, y a seguir dándole a la comunicación la seguridad que debe tener, basada en la conciencia colectiva, esa que tan lentamente se construye en todos los ámbitos, desde la educación misma, y también, por supuesto, hasta la red. Del chat, al blog, a Facebook, a Twitter… y de allí a que los nicks seamos nosotros, tanto, como quienes paseamos por la Trapería dando hastaluegos, como haciendo amigos en las pantallicas. Fue corta, y todos terminamos con la misma sensación, una vez desvirtualizados, hay que seguir desvirtualizándonos. La próxima, una macrodesvirtualización espontánea, surgida en Twitter como #aperitivotuitero. Este mismo viernes…  ¿Te apuntas? Vale.

Foto: Desvirtuando

02/03/2011 08:34 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

Primurciavera

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La mañana se hace clara en pleno sueño, y un sol naranja único despereza la neblina, que ya no deja casi escarcha. Las palmeras asoman por encima de la brumica, cuando la luz recupera su fuerza, y el valle verde abraza la ciudad. Las lluvias se convierten en hierbas y vinagrillos, flores, polen y azahar, en la poca huerta, entre las grúas y solares vacíos. La manta ya no pesa, se abren las ventanas y se saluda la mañana con una sonrisa. Después del sollozo se cae el invierno al suelo, roto en mil pedazos. La radio suena viva, en la voz de quienes han paseado el amanecer de la primavera, en las calles, coloreadas. El aire se hace cálido, los rayos de luz lo acarician todo mientras caen por las fachadas de los edificios, y el azul del cielo ilumina hasta el último rincón, con ayuda del mar, que se acerca. Marineras, pulpo, caballitos, bolitos, brindis y olivas de Cieza.

La ciudad no tiene puerto, pero se siente llena, y siempre se recuerda, con un vaso de Estrella fría, lejos de la soledad del cantante, porque la primavera en Murcia es gentío, es alegría, es amistad y compañía. La hojarasca voló, caen flores del cielo y los niños buscan figuras en las nubes cuando los recreos se hacen cortos. La ciudad ya es una terraza que no cierra, cafés con hielo, y un paseo que no termina, en el despertar y el caer del día, naranjas, cuando la primavera vuelve a su casa, Murcia, la ciudad que se hace flor entre marzo y abril, meses de nuestra estación única: el primaverano.

En Belluga la luz clava la fachada barroca, en la imagen de la ciudad, y los grupos de japoneses no logran captar ese fulgor en sus modernas cámaras digitales. Sólo algunos elegidos lo han conseguido, cerrando los ojos, con el corazón, como el Maestro Gaya, acuarela templada, en el color cálido de una luz única que todo lo cubre. La noche cae despacio, suave, sobre el neón de la Gran Vía y la ciudad gira y gira, sin parar, sobre sí misma. Las estrellas se acercan al asfalto, y brillan, sobre el cauce del Segura, y la silueta de la Catedral, ilumina el paseo del Malecón, donde las palmeras casi tocan el atardecer, que en los límites de la ciudad, ya en la huerta, defienden la estancia de la gran madre Primavera, que ya duerme y se despierta con su Murcia hermosa, la ciudad donde nació. Vale.

Foto: Gaya

04/03/2011 11:20 achopijo #. sin tema Hay 1 comentario.

Javi Rey

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Pensó que era una broma. No le culpo. Los ídolos de hoy son otros, y los que fueron, ya están olvidados, si alguna vez lo fueron. El fútbol está lleno de ellos, muchos lo saben, otros menos, que la modestia escasea entre los egos de la competitividad, aunque hoy tengamos ejemplos que han roto el molde. Pero los hay también que jamás podrían imaginarlo. Javi Rey fichó por el Real Murcia en la temporada 88-89. Llegó como gran estrella, fichaje más caro de la historia en su momento (23 millones de pesestas), como un diez que juega de seis, cerebro mediocampista, por delante de la defensa, de los que sacan el balón jugado, activo principal de un fuerte Rayo Vallecano. No fue fácil soportar el peso de aquella responsabilidad, en el último Murcia grande, después de una década con más años en Primera División que ninguna otra. Javi Rey no tuvo suerte. En dos temporadas marcó un gol, y jugó menos de lo esperado.
 
Aún así, entre la exigente afición pimentonera, había un chaval que ya se desvivía por este deporte, con corazón grana. Un proyecto de romántico que ya era reserva de aficionado incondicional, cuando, al conocer la noticia del fichaje de Javi Rey se llevó la mayor alegría de su vida, como futbolero, y como murcianista. Dio igual que aquel diez, con toque y clase, espigado centrocampista de proyección quedara en lo que tantos otros futbolistas, que tenían todo para llegar, y se quedaron a medio camino. No para él. El fútbol, dice mi gran amigo Alejandro Oliva, es un deporte de equipo, y eso es lo que más se olvida. Esa máxima condenó a Javi Rey, y por eso mismo, él siguió su trayectoria, y trató de verle jugar cada vez que pudo. Los equipos hacen triunfar a los jugadores, pero eso no quita que haya grandísimos futbolistas en equipos que no ganan.
 
Tocaba hacerle un regalo grande, porque hoy, es un día especial para Alejandro. Javi Rey fue nuestro objetivo. Le llamé, después de buscar y buscar, y Javi Rey pensó que era una broma. No le culpé. No creyó en esa admiración… pero insistimos. Lo hicimos por el fútbol, y Javi Rey resultó ser un tipo espléndido. Dos llamadas más, y conseguimos que nos creyera, como quien cree en el fútbol de toda la vida, en una última oportunidad. Pudimos con el fútbol moderno, protagonizando una pequeña historia de pasiones, un reportaje minúsculo, que alegró dos corazones, y plasmó en lágrimas de alegría que hay muchos motivos para seguir creyendo en el fútbol de siempre. Gracias Javi Rey, y enhorabuena, Oliva y Raquel. Vale.

Foto: Making off

05/03/2011 10:56 achopijo #. sin tema Hay 13 comentarios.

Botas de agua

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Había unas azules, con el tope amarillo, muy resistentes, que llevaban un cordón para que el cierre con el pantalón fuera casi perfecto y no entrara ni una gota. Eran las botas de agua profesionales, con las que uno se atrevía con los charcos más míticos, el del campo de los chopos, o el gigantesco del campo del lao, junto al parvulario, que por el centro casi superaba la altura de las rodillas. No había perdón. Los días de lluvia, todos íbamos con botas de agua a clase, y en el recreo, de charco en charco. Como por la calle, que, como que no quiere la cosa, cambiábamos de dirección para pisar el charco, así, haciéndonos los suecos. Pocas cosas hacían más ilusión que calzarse las botas de agua, que lo de un niño con zapatos nuevos viene de ahí. Si había algo que nos unía a todos, esos días de charcos, eran las botas.

No había partido, y toda la clase, los niños y las niñas, nos juntábamos en torno a los charcos. Que algunas botas de hello kitty eran mejores que las profesionales de cierre hermético, acho. La fiebre botas de agua, katiuskas más allá de Albacete, era unisex. Ahora, vuelven con fuerza para mayores, aunque han sido ellas las que han hecho un remake. Sí, sí, las botas de agua de diseño están aquí, y pegando. Las hay de todos los colores, adornos y cierres: Las Hunter, échale. Una marcaza escocesa de siglos, que no es whisky, acho, que las llevan desde la Jolie hasta la Moss, que fue quien las puso de moda hace ya par de años, oiga. Como aquí no llueve… será que no he visto muchas.

Así que ellas han podido revivir el sueño de calzarse unas botas de agua, en plan lujo y modica, pero botas de agua al fin y al cabo. Como todo, lo bueno del paso del tiempo es que ahora puedes volver a vivir el momento botas de agua con los peques, y descubrir que es ponérselas, y la sonrisa, y al salir a la calle, directo a los charcos, a darle uso a las botas de agua, esa inolvidable prenda de recreo para las lluvias de primavera. No creo que lo de Hunter salte, que nosotros siempre nos quedaron mal las botas de agua. Qué cosas. ¿Tienes unas hunter? Vale.

Foto: Moss Hunter

08/03/2011 09:02 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Cinco años

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Hace cinco años empecé a escribir una columna diaria en Internet. El 9 de marzo de 2006, decidí que todos los días, o casi todos, escribiría sobre lo que me apeteciera, y siempre en clave murciana. Lo llamé achopijo. Actualidad, vivencias, recuerdos, fútbol, nostalgia, amistad, comida, mucha comida, gentes, viajes, libros, días buenos, días malos, murcianismo… un poco de todo, y mucho de mí. Al final achopijo soy yo. Así firmo en los comentarios, y así saltó el blog al papel, gracias a La Opinión de Murcia. Lo que queda es el rastro de cinco años de vida en pequeños artículos compartidos con unos cuantos amigos de siempre, y otros nuevos, que conozco sólo por comentarios y correos electrónicos.

Compartir es una de las acciones que nos hacen felices, y estos cinco años de blog y columna es lo que más me ha llenado, y sobre todo, lo que ha hecho que siga fiel a mi cita, casi diaria. Más de mil artículos, con más de 16.000 comentarios, cerca de 300.000 visitas… llenan un espacio que se ha hecho casi imprescindible en el día a día, porque lo que hacemos en achopijo es compartir.

Un lector de Cataluña, hijo de emigrantes murcianos, me escribió hace tiempo, diciéndome que imprimía todos los artículos de la semana, y se los llevaba a su padre, ya anciano, para leérselos. Me decía que los textos le inundaban de recuerdos de su niñez en Murcia, y le servían para explicarle a él cosas de la tierra de la que provenía. Al poco me escribió cuando murió, dándome las gracias por esos ratos de lectura murcianica. Así que creo que sólo por aquellos posts impresos ya ha tenido, de sobra, sentido escribir un blog durante estos años. Empiezas escribiendo para mantener el contacto con amigos, y descubres que lo que compartes con ellos vale para otros muchos.

Internet nos ha llevado al mundo a todos. Pequeñas grandes historias se escriben todos los días, compartimos recuerdos, opiniones, reflexiones… Lo único que hay que hacer es escribir, y a mi me gusta hacerlo. No hay más secreto, ni más ambición. Desde el primer artículo, un canto a la vida en el que enumeraba pequeñas cosas cotidianas que nos alegran la existencia, achopijo ha querido ser eso mismo, una pizca de sencillez, con un toque de Murcia en todo, donde pasar un ratico agradable, recordando, compartiendo y disfrutando. Yo lo he hecho, y lo sigo haciendo. Por eso, gracias a quienes estáis ahí, día tras día, haciendo que mi pasión por escribir tenga sentido, por pequeño que sea. Gracias. Vale.

Foto: Achopijo

09/03/2011 08:39 achopijo #. sin tema Hay 29 comentarios.

El Coaching

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Marketing, management, on line, consulting, network… palabros english que nos colocan como sufijos a todo tipo de cosas, y le dan un aire así en plan la pata baja de lo moderno y eficiente. No es nuevo. Cada temporada, como pasa con la frase hecha de la publicidad que se pone de moda, toca un palabro inglés que escuchas por todas partes, sin realmente saber mucho de qué pijo va el asunto, aunque te lo imagines, que con eso se juega en este rollo. Ahora toca el Coaching. No me nieguen que no han escuchado la palabrica en los últimos dos días. Coaching por aquí, Coaching por allá, Coach que te crió, personal coach, el Coaching aplicado al trabajo, a la familia, a la empresa… Está pegando casi tanto como hace unos años el rollo Management, y creo que va en aumento. Cosas de la crisis, que aquellos que bien la ven como una oportunidad, aprovechan su momento.

El tema del Coaching no es tontuna. Precisamente porque nace como vocablo de modica ahora, en plena crisis, y se basa, principalmente, y perdónenme los profesionales del Coaching si no es así, en la confianza, justo lo que hasta el de la camisa dice que hace falta para vencer a la crisis. Así que andamos en pleno acopio de coachers que insuflen confianza. Los hay por todas partes, así que algo tendrá el asunto, acho, que según leo por ahí está basado en las teorías filosóficas de Heidegger. El rollo es que hay que pegarse una buena paliza a hablar y responder preguntas sobre hipótesis que luego son metáforas, que sirven para superar adversidades y nos insuflan confianza en nosotros mismos y al final podemos ser quienes somos, que es lo que en las pelis dicen que tenemos que ser para ser de los buenos. Más o menos.

Menudo papelón, el del coach, acho. Que esa es otra. Un cualquiera no puede ser coach, por mucho rollo que tenga, que esto es una ciencia, y funciona. Acho, sólo tienes que poner Coaching en el Google images y uno ya anda la mitad del camino, qué contentura, pijo. Son todo imágenes de peña saltando, brincando, ganando en la meta, abrazándose, superando laberintos, cumpliendo objetivos y hasta con luces divinas y rayos de sol que iluminan caminos… que Google no miente. A la próxima charleta sobre Coaching que vea, me apunto, a ver si cargamos un poco de confianza en el tuétano, que Mercadona ha ganado pasta, pero dice que lo peor de la crisis está por llegar, y si lo dice Mercadona, es que vienen meses duros. ¿Tienes un personal coach? Vale.

Foto: Coaching

11/03/2011 11:08 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Flores

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A veces compro flores. Me llevo un ramico a casa, que alegremos el ambiente… la verdad es que no es un regalo especial, es especial que sea un regalo, que nos pone contentos. Al menos en casa. Hay flores y flores, claro está, y eso que soy alérgico y ya he hemos empezado con los gestos, picores de nariz y estornudos por doquier. Somos de azucenas. Pero bueno, en general podemos dejarnos sorprender. A mí las que siempre me han gustado han sido las margaritas blancas, aunque mi debilidad han sido los vinagrillos, que de zagalico me los comía hasta que la barriga se me volvía verde.

Me gusta el olor a tallos y flores frescas, en la floristería. El momento de comprarlas es chulo, así porque sí, y quizás por eso lo que más me gusta es comprarlas. Acho, porque además, las floristas, o los floristas, suelen tener un buen humor que se contagia. No se puede vender flores con cara de ciervo. Da igual dónde las compres, en la más pija de la ciudad, o en el mercadillo, las sonrisas y el buen rollo impregnan el ramo que uno se lleva. El delantal húmedo, el manejo de las tenazas, el cariño inmenso al preparar el ramo, las caricias a sus flores, los detallicos al hacer el ramo, las bolsicas para la conservación, los consejos de dónde ponerlas… y en el aire siempre un por qué. Siempre he pensado que si fuera florista tendría una libreta con una clasificación de motivos bajo el mostrador.

Contento. El componente voy a comprar flores hoy, así porque me sale del tuétano, también alegra un día, así que prueben, que en nuestra búsqueda de confianza diaria, un buen ramo de flores siempre suma. Llevar a casa algo que no se espera, esa es la clave. Como el otro día, que aparecí con media docena de pasteles del Mejías, así, porque sí, aunque eso se paga menos en las apuestas. En el tema flores, déjense aconsejar, o elijan a boleo, que nadie les pondrá peros. En mi casa hay ahora unas orquídeas que parecen de juguete. Una ramica con cinco flores blancas idénticas en un tallico que se inclina, sobre un jarrón alto de cristal. Eso es mi madre, acho, que las tiene ya un tiempo, y las cuida como hijicas ¡Cómo están!  Mirarlas un ratico tranquiliza. O las rosas gigantes que brillan en rojo que aún nacen en algunos huertos, cerca del río. Los rosales no faltan en los pocos huertos que aún quedan. ¿No se lo creen? Paseen por la huerta, y me cuentan. ¿Te gustan las flores? Vale.

Foto: Orquídeas

12/03/2011 10:51 achopijo #. sin tema Hay 2 comentarios.

Pelucos

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Hubo una época que había que quitarse el peluco y enseñarlo por detrás, que pusiera bien claro que era wáter resistant 200 meters, cuando estaban de moda esos así grandotes con cronómetro hacia atrás que eran lo máximo. Eso fue un poco después de que pegara el mítico reloj calculadora, que alguno usaba en exámenes de matemáticas sin que el profe imaginara que un relojico pudiera hacer raíces cuadradas, acho. Qué tiempos. Entre unos y otros estaban los casios. Sí, sí, los Casio de toda la vida. Digitales sencillicos, con su cronómetro, la fecha y su wáter resist a secas que no se sabía muy bien qué significaba. Luego ya llegaron los swatch de colorines, y fuimos creciendo hasta descubrir el mundo peluco, inabarcable hasta que uno entra en el tema pelucos paralelos, que no tonticos, que hay por ahí algunos que te los cambian por uno bueno y ni muerto. No sé si habrá otro objeto más camelado en el mundo, pero si tuviera que apostar, apostaría a que la mitad de los pelucos son falsos.

Acho, que hasta hay falsos buenos, y falsos malos. Ojo. Una vez me encontré un Tag Heuer más molón que todas las cosas, así naranja fosforito, que era verdadero. Me duró un par de veranos, que se quedó por algún cajón cuando hubo que cambiarle la correa. Después de una época de esferas gigantes, redondísimas o cuadradas, de pelucos bien grandones, así saliendo de la camisa, lo que vuelve es el plástico. Las zagalas llevan su Casio de oro como si tal cosa,  y no quiero saber las lechugas que cuesta, pero verlo en los puestos de mercadillo en plan a mansalva ya es suficiente para saber que la cosa está pegando. A mi es que el oro… ni aunque esté de moda modernen, acho. No diría que no a un Vacheron Constantin, pero con uno de andar por casa con su correa marroncica voy que me mato.

Aunque a uno le dan añoranzas casieras, qué sé yo. Igual que cuando volvieron las Victoria. No está el horno para relojes, pero mira que se depende. El mundo se divide en dos tipos de personas hablando de pelucos, los que se lo quitan para dormir, y los que no. Yo no me lo quito, y menos ahora que brillan las agujicas y puedes ver la hora a la que te desvelas. Seguimos mirándonos la muñeca para preguntar, pedir o ver la hora, y la tenemos en móvil, ordenador, anuncios, televisión, frigorífico, microondas, mupis, coches, motos y en la torre de la Catedral. Hay cosas que no cambian. ¿Te has pillado un Casio? Vale.

Foto: Casio 'Carbonero'

13/03/2011 21:08 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

La vida 'Sin'

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Cuando mi profesor de matemáticas en la Aneja, Don Diego Ujaldón, nos enseñó en clase los números negativos nos explicó que el menos-menos era más, que en lenguaje sería algo como decir que no hagas el no hacerlo, lo que supondría hacerlo. En ese momento llamaron a la puerta de la clase, y el bufón que hay en mí saltó rápido a colocar uno de esos chistes de aula que provocan la carcajada general: - No-no entre! dije, y la clase se escojonó. Don Diego se lo tomó bien, pero claro, luego me puso un menos en mi ficha, sólo, sin doble negación. Ahora, acho, en esta vida ‘Sin’ que vivimos casi compulsivamente en supermercados y restaurantes, a mi me dan ganas de probarme con el doble ‘Sin’, a ver si me traen algo normal aún pidiéndolo ‘Sin’, acho: -Una cerveza ‘Sin’, ‘Sin’. Aunque no creo que me cogieran el hilo. Si uno se planta en 1988 en el Internacional y pide una cerveza ‘Sin’, acho, al camarero le da un jamacuco, y que no terminaras con camisa de fuerzas… cómo que cerveza ‘Sin’…

Hace unos años la palabra ‘Sin’ para pedir algo sólo se usaba para el agua, y era extraño, porque sólo uno de cada cien españoles pedía agua con gas para comer, sin embargo, lo especificábamos. Sería por el tema guiris, los payos, que venden el agua con gas hasta la que es sin gas en sus países. Ahora, acho, todo lo puedes pedir ‘Sin’, o comprar ‘Sin’, que entonces no se pa qué pijo lo hacen. Cerveza ‘Sin’ alcohol, pan, jamón, queso ‘Sin’ sal, helado ‘Sin’ azúcar, ‘Sin’ gluten, ‘Sin’ lactosa, ‘Sin’ colesterol, ‘Sin’ cafeína, el té ‘Sin’ teína, los refrescos ‘Sin’ burbujas, los desnatados, ‘Sin’ grasa, hasta el chocolate ‘Sin’ chocolate hacen… Si Obelix pasara por aquí un día, sin duda diría aquello de "estos modernens están locos", mirando a Astérix de reojo y haciéndose así en la sien con el dedico.

No me malinterpreten, que la vida sana es importante, y hay que cuidarse y seguir las indicaciones del médico, pero eso era así también hace diez años, y no corrías el peligro de tomarte un bocadillo de jamón ‘Sin’ sal, con pan ‘Sin’ sal y una cerveza ‘Sin’ alcohol, que parece que estás bebiendo agua destilada y comiéndote un taco de folios. Que las cosas, como Dios las trajo al mundo, en su justa medida, son todas buenas, así que al Pan, Pan y al Vino, Vino, acho, que se nos está yendo de las manos la cosa. Y mucho ojo, que la Vida ‘Con’ (fibra, bífidus, soja, omega3 y eso) es la versión menos-menos es más de la Vida ‘Sin’, pero eso ya es otro artículo. ¿Qué cosas tomas ‘Sin’? Vale.

Foto: Están locos estos modernens

15/03/2011 11:43 achopijo #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Japón

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Cruda fragilidad, como la de Naoko. Elegante sencillez, como la de Watanabe. Reposado entusiasmo, como el de Midori. Murakami  terminó de construir mi imagen de Japón, con todo el resto de estereotipos, ese país donde viven los terremotos. Soy un admirador templado de su cultura. No un apasionado, quizás por miedo a algo tan gigante, aunque su secreto parezca esconderse tras una enigmática sonrisa, porque los japoneses, sobre todo, sonríen, y hacen que todo parezca natural, ordenado, sencillo. Tuve un amigo japonés, de esos de un mes de campamento en el extranjero, que se llamaba Haru. Decía el Acho más chulo que he escuchado nunca, y más rápido y gracioso. Siempre se tronchaba tras decirlo, no sé si al ver mi cara, o porque le sonaba gracioso. Cada vez que me veía, lo decía, desternillándose: A-chooo!  A-chooo! Estos días me he acordado de él, después de muchos años.

Las imágenes, una y otra vez, de la lengua negra de fuego y destrucción devorando la costa de Sendai siguen dejando sin habla. Los días pasan, y las imágenes siguen llegando. Una chica temblaba entre lágrimas, agarrada a un teléfono, buscando a los suyos, en la última que he visto hace sólo unas horas, entre noticias de alertas nucleares y constantes nuevas réplicas de temblores. Listas de desaparecidos, pabellones repletos de muertos, heridos… y los japoneses, aunque han perdido la sonrisa, guardan algo insondable. En cada imagen, mantienen esa calma sosegada, incluso en la tristeza más dura, mostrando la fragilidad humana en su grado más amargo, llama la atención. Hacen colas, van a trabajar, esperan al metro, organizan los rescates uniformados por colores, empiezan a poner orden en el caos que ha dejado el caos más tremendo. Nos llama la atención a todos, porque antes de que pasara esta tragedia ya confiábamos en Japón, y ahora, seguimos haciéndolo. Esa confianza se la ha ganado Japón, y también es insondable.

Desde esta minúscula columna, mi mensaje hoy es gritar esa confianza que el mundo siempre ha tenido en Japón. Todos estamos con ellos, y queremos que nuestros países ayuden. Nos sentimos impotentes ante una desgracia tan gigantesca. Estas letras diarias son para Haru, mi amigo japonés, y todos los suyos, de ánimo en forma de confianza, porque por difícil que sea para ellos, aunque parezca imposible, estamos seguros de que aquella isla que vive entre terremotos bajo el sol naciente, tan lejana como cantó No me pises, y que hoy queremos sentir tan cerca, seguirá siempre siendo Japón, a pesar de terremotos, tsunamis y fukushimas. #prayforjapan. Vale.

Foto: Help Japan

16/03/2011 08:59 achopijo #. sin tema Hay 6 comentarios.

#pastelicodecarne

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Hace más de tres años Twitter estaba en fase de creación. Llegó a España dos años después. Las redes sociales estaban lejos de ser la herramienta de comunicación que hoy conocemos. Entonces era la época de los blogs. La potencialidad de Internet se ha multiplicado exponencialmente gracias a la interacción de las redes, y con ello, hemos abierto canales gigantescos para comunicar. En octubre de 2007 subí una encuesta para dilucidar cuál era el mejor pastelico de carne que se hacía en Murcia. La respuesta fue masiva. Aquel post tuvo 60 comentarios y provocó un making off del asunto en el horno ganador, que fue Zaher. Sólo era un atisbo de lo que ocurriría trasladando el mismo experimento, tres años y medio después, a la red social Twitter. El periodista Joaquín Martínez (@jmartinez7RM) y mi amigo Luis Losana (@loislousan) charlaban el martes noche sobre ver el fútbol echando un #pastelicodecarne, hashtag (tema emergente) creado por Losana. Ahí entré directamente al trapo.

Fútbol, pastelico de carne, Murcia, redes sociales… Lancé la pregunta. Soy de Zaher. ¿De qué #pastelicodecarne eres tú? Y comenzó la revolución. Los usuarios murcianos comenzaron a moverlo, dando su opinión y poniendo en práctica nuestra señera fina ironía. @lopezdesa @martinortega10 @Javi7rm @gabinavarros @SIESOY @soniagainsbourg @pacoviudes @abellanmurcia … La cosa empezó a dispararse, y antes de la media noche #pastelicodecarne era tema del momento en la red a nivel nacional, lo que catapultó a nuestro #pastelicodecarne directamente a los recuerdos de cientos de murcianos en red fuera de Murcia, por todo el país, y por todo el mundo. Si hay algo que une a todos los murcianos es el pastelico de carne, y se demostró en la red. Tuits de todo el mundo, periodistas, políticos, informáticos, analistas, estudiantes… todos hacían referencia a un recuerdo, a una emoción, a una vivencia relacionada con el #pastelicodecarne.

Los de fuera flipaban. Preguntaban qué era, y cómo podía ser tema del momento en Twitter. No sé cuantos usuarios, pero muchos conocieron qué es un pastelico de carne, especialmente por los vídeos on line que colgó @alcazardemurcia además de los muchos enlaces que corrieron por los tuits. Durante más de 24 horas (aún ayer seguía como tema del momento en la red social) el #pastelicodecarne se ha situado en el nuevo mapa que mueve el mundo. Se han hecho carteles, propuesto quedadas, camisetas que recuerdan el 15 de marzo como el día del #pastelicodecarne… Todo un movimiento, que seguro, generó más ventas entre ayer y hoy en los hornos de la capital. Gracias a la unidad de cientos de murcianos tuiteros, pero sobre todo, gracias al mismo #pastelicodecarne capaz de que tantos y tantos guardemos recuerdos y nos emocione el simple hecho de echarnos un pastelico de carne con una cañica y unas olivicas partías de Cieza. Yo soy del Zaher. ¿Dónde está el mejor #pastelicodecarne de Murcia? Vale.

Foto: #pastelicodecarne TT en Twitter (vía @lopezdesa & @garciabastida)

 

17/03/2011 09:26 achopijo #. sin tema Hay 15 comentarios.

Papis

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- Papá… ¿Hoy no han pintado la luna? El Guille tiene casi tres años, y desde que empezó a hablar, además de los coches, es la luna lo que más le preocupa. - Papá, la luna está susia… me dijo otro día nuboso. Antes de dormir pregunta si puede mirar a la luna por la ventana. Si no hay luna, se acuesta intranquilo, enfadado, porque se han olvidado de pintarla en el cielo. Cuando hay luna y claridad, se ríe con alegría, y se acuesta mucho más tranquilo. La luna es mena, papá. Asegura mirándome a los ojos mientras advierte con el dedo y asiente con la cabeza, como si lo supiera porque sí. Hay cosas en los niños pequeños que asombran, a diario. Todo lo aprendemos, pero ver cómo va sucediendo hace que comprendas que hay cosas que lleva cada uno desde que nace, hasta que salen.

Ahora juega al fútbol en el pasillo, con Miguelico, que va para el año y tres meses. -¡Coge el balón del Musia!, le ordena, y el renacuajo se va corriendo a la habitación y vuelve con la pelota. El Guille lo llama Futgol, con muchísima lógica, y le dice a Miguelico exactamente las mismas cosas que yo le decía a él: ¡Con la mano no! Chuta fuete… ¡a la pimera! Y le explica cómo parar el balón, cómo colocar el pie y cómo dirigir el tiro... Luego coge su manita, se la pone en el corazón y le recuerda que ahí dentro está el Real Musia. Miguelico lo mira atónito, pero se suele reír, y termina chutando con su diestra hasta que se cae al suelo dando vueltas.

Ayer, al recogerlos de la guardería, lo primero que me dijo El Guille fue que tenían un regalo para mí. Uno que había hecho él, y otro que había hecho Miguelico, por el día de los papás. Es tremendo cómo en ese momento parpadeas y te ves hace 30 años llegar del parvulario con aquellos medios limones de escayola pintados, o los dibujos con papel charol y huellas de manos que llevabas a casa en el día del padre, sin saber muy bien qué significaba, y papá te subía por los aires dándote vueltas. Que papá se pusiera contento por un regalo que tú habías hecho era lo máximo… luego eso pasa, y aquella emoción especial vuelve ahora, de repente, porque el Día del Padre no es más que el día de los peques. Feliz día del padre, y a todos los Pepicos. Vale.

Foto: Día de los peques

19/03/2011 09:17 achopijo #. sin tema Hay 8 comentarios.

El Pedrín

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El otro día pasé por el Pedrín, acho. Aquel semáforo en El Albujón en el que tocaba parar sí o sí cuando íbamos a La Manga en una hora larga, Seat 127 mediante. Era un buen semáforo para estirar las piernas. A la vuelta, por allí siempre cantaban algún gol en el Carrusel, que con la salida del tapón, era la medida justa, salir de la playa empezando el fútbol, y llegar cuando acababan los partidos. Maravilloso viaje aquel… ahora, visto años después, claro. Pues pasé por allí, acho, y aunque todo cambia, aquel giro a la izquierda en el semáforo está igualico. Pero no giré para seguir, giré para empezar el día, hora del almuerzo, como manda la tridición allí, que ya es el otro lado del puerto: Asiático al gaznate, que ni las pilas del conejo. El Pedrín estaba a montones, acho. Menudo sitio de almuerzos. Otro que apunto en la lista para llevar a mi compadre Tomasso Fernández, que le gustan los almuerzos de barra metálica tanto como a mí. Ya iremos un día con hambre y tiempo.

A lo que voy al Pedrín es a saborear ese pecado cartagenero que admiro hasta mi tuétano murcianico, acho. Un café para dominarlos a todos. Yo confieso, soy un amante del asiático cartagenero, y en asiáticos, manda el Pedrín, acho, que se inventó allí, por el Pedrín, en paz descanse, después de la Guerra Civil, aseguran. Para que merezca la pena irse a El Albujón a tomarse un café, ya les digo yo que la merece, es que hablamos de palabras mayores. No sólo por lo rico, rico que está, por la amabilidad que hay detrás de la barra y el ambientazo almuercero, porque acho, con el asiático del Pedrín te pegas tu día de laburo como si tal cosa, y luego llegas a casa y preparas baños, cenas, pañales, pijamas, cuentas cuentos y cumples con lo que sea sin despeinarte, que casi se acuesta uno con el traje puesto en plan George Clooney, acho.

Así que esta semana, después de estos días de descanso y familia, que todos tenemos un Pepico, o un padre que se estira, para afrontar la semana, y si les pilla más menos de tirada, háganse un favor, y brinden la mañana con un asiático original, en el Bar Pedrín, pongan como excusa echar allí una quiniela, o un euromillón, que además toca… y si tienen algo más de tiempo, prueben la tortilla de patatas. ¿Has probado el asiático del Pedrín? Vale.

Foto: Mítico asiático del Pedrín (El Albujón)

20/03/2011 10:30 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Del Amor

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No es fácil lograr, con cada reportaje en el telediario, que el espectador disfrute de una forma apasionada de contar las cosas. Una y otra vez, con diferentes personajes o historias. Se trata de una sección tras la rutina diaria de noticias, casi siempre duras, complejas y desagradables, que nos ayuda a digerir la actualidad de cada día... Mucho más en los tiempos que corren. Una ‘cola’ cultural, alejada de la noticia chorra que suele meterse en esos tres minutos en algunos informativos, que nos sirve como vía de escape, necesaria para que todos los que seguimos la actualidad con interés cerremos el telediario con una sonrisa y algo de optimismo. Música, cine, arte… contado siempre desde una perspectiva que, especialmente, y ahí está el mérito, se sustenta en la pasión que el periodista pone en cada segundo del guión.

Los que hemos compartido con él alguna rueda de prensa, pie de campo, y hemos conocido su trabajo en sus inicios en Murcia, nos sentimos especialmente orgullosos de que el periodista Carlos del Amor (Murcia, 1974) haya conseguido ofrecernos tres minutos de sosiego en cada noticia que nos cuenta detrás de la cámara a todos los españoles, logrando un estilo personal, original, tan complicado en una sección cultural, de la que se espera precisamente lo que logra siempre Del Amor: Sorprender, divertir, recordar… No conozco a Carlos, ni siquiera para un hasta luego por la Trapería, no malinterpreten. A veces los periodistas también sabemos reconocer el buen trabajo de un compañero sin amistades de por medio

Ayer, decía en su Twitter (@cdelamorTVE), a unas horas del cambio de estación: En poco más de tres horas nos cae otra primavera y mañana es el día mundial de la poesía... No está el mundo ni muy primaveral ni muy poético. Al día siguiente: ¡Primavera es tema del momento en Twitter en España!¡Hagamos también Poesía, y combatamos el día a día con versos! Seguro que los próximos dos o tres minutos que le volvamos a ver, conseguirá dejarnos llevar por la historia que nos cuente este gran profesional que ha parido la pasión murciana, y al que hoy dedico estas líneas diarias, con la ambición de contagiar, aunque sea un poquico, confianza y optimismo a todo el mundo, que ya es primavera, acho. Enhorabuena compañero y gracias por tu trabajo. ¿Te gusta la sección de Carlos del Amor? Vale.

Foto: El tipo en cuestión

22/03/2011 09:00 achopijo #. sin tema Hay 13 comentarios.

Pipas

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De repente, acho, hemos dejado de comer pipas. No sé si será cuestión de hacerse mayor, que es lo primero que pensamos los treintañeros cuando nos damos cuenta de que echamos de menos cosas de nuestra vida reciente, porque esto ya no puede ser cosa de la crisis. O ni una cosa, ni otra, acho. Ahora hacemos un puñaico de menesteres nuevos que no hacíamos antes, y eso hace que haya otras cosas que vayamos dejando de hacer, que no hay tiempo, pijo. Evidentemente lo de las pipas era más en vacaciones y días de asueto, para ver una película, echarse un mus, o simplemente, una charleta comiendo pipas, acho, que esa era la mejor forma. Muy de premerienda en verano, eso de irse a la tienda de chuches en bici y descalzo y comprarse un bolsón de pipas y quicos.

Pues acho, hará que no tengo en mis manos una de esas, que ni sabría decirte. Me gustan las pipas, aunque soy más de quicos. Sí, sí, de los que busca los quicos entre las pipas de una forma irrefrenable. No era un pipa master, pero daba el pego. Acho, que había gente dotada con una forma innata para comer pipas. Parecían máquinas. En el tiempo que te comías una ellos pelaban ocho, así, sin chuparlas, en un solo movimiento. Siempre pensé que era cuestión de tener huequico entre las paletas o no tenerlo. Qué destreza, pijo… La bolsa de Churruca de cinco duros, acho, esa era la buena. En pipas he sido de Churruca, por encima de las de a peso, acho. El punto de sal era el más óptimo, y sobre todo... qué forma de crujir... Lo que vino después de piponazos y demás ya empezó a decaer.

Es que lo importante de las pipas es la cáscara, y que cruja y se pueda clavar el asunto de comer pipas en sí mismo. Por eso nunca triunfaron las pipas peladas. Lo que nos gustaba eran los gestos y el tuntún. El sabor de la pipa, la pipa en sí, siempre fue lo de menos. En ese asunto la prueba son las pipas de girasol, que están más ricas, pero como no se pelan igual, no hay crackismo, siempre fueron como de raruno. Pipismo independiente. Una cosa siempre he tenido clara, soy de pipas, pero para cuando no hay mucho que pensar o hacer. Así que en el fútbol, acho, no las entiendo. Pipas y fútbol no casan, y el que no lo vea es que no es hincha. ¿Hace mucho que no comes pipas? Vale.

Foto: Classic Churruca (camisetón)

23/03/2011 08:33 achopijo #. sin tema Hay 5 comentarios.

El Terrao

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Cuando las paredes de mi habitación se comprimían, y echarme en la cama no era suficiente para ver la salida, cogía el viejo llavero negro de cuero y subía al terrao de mi edificio. Abrir aquella puerta metálica granate era como un suspiro de libertad que se llevaba, de una bocanada, el peso de aquellas horas difíciles adolescentes... El terrao era como una salida a todo. Una maraña de cables, antenas de televisión y ropa tendida… y el infinito sobre una Murcia diferente.

En el terrao de mi casa no había nada. Algunos alambres para tender la ropa que no usaba casi nadie, y un enlosado amarillento, irregular, con grandes líneas de silicona negra en los bordes, entre algunas columnas de ladrillo que parecían chimeneas. En el centro, una casetica para el hueco del ascensor, con la máquina, que sonaba de vez en cuando y cables que unían mi edificio con los tres o cuatro más cercanos. Es un terrao amplio, cuadrado, en el centro del barrio de La Fama, en uno de los bloques más altos de esa zona de Murcia.

Siempre he tenido vértigo, así que jamás me he asomado mirando hacia abajo. Casi ni intentarlo. Yo subía, entornaba la puerta, y me sentaba, casi siempre mirando hacia Sierra Espuña. El ruido de la ciudad se iba apagando instantes después de entrar en el terrao, y terminaba por desaparecer. Antes de sentarme allí, paseaba, recorriendo con la mirada el Cristo de Monteagudo, la nueva Murcia, por el entonces incipiente barrio de La Flota, el centro y el Corte Inglés, cercano, justo después, detrás de La Merced, la Catedral, majestuosa, y más lejos Sierra Espuña, luego Carrascoy, la Cresta del Gallo, el Santuario de la Fuensanta, la Plaza de Toros y el Estadio de La Condomina. Desde allí, la huerta, tras La Paz, hacia Beniaján y Torreagüera… El mejor momento era al atardecer, cuando la ciudad ya está encendida, y aún hay luz natural.

Murcia es naranja. Desde la azotea, todo parece realzado por un tenue y cálido naranja único. Las palmeras, el contorno de la sierra, los viejos edificios altos de Captesa y Gran Vía, la silueta de la torre de la Catedral… Cuando se apagaba el ruido de coches y obras, me quedaba allí arriba mirando hacia el Morrón y Sierra Espuña, y la madeja de nudos y cerrojos que me atosigaba, se deshacía poco a poco, hasta que me cambiaba la expresión. Recuerdo sonreír, a solas con el mundo, en el terrao de mi casa, preparado para volver a la rutina. ¿Subías al terrao de tu casa? Vale.

Foto: Terraos de Murcia

25/03/2011 10:07 achopijo #. sin tema Hay 7 comentarios.

El Aeropuerto

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Acho, que lleven lo de los aeropuertos al consejo de hombres buenos, a ver si podemos quitarle al asunto la farfulla y dejarlo limpico de tontunas, que para una vez que vamos a tener aeropuerto en condiciones los murcianicos, andamos ya metidos en fango. Si nos ha faltado una cosica en todos estos años de espuma, ha sido un aeropuerto internacional que llevara nuestro apellido, pijo, que el colmo fue aquello de Alicante Sur, no sé si se acuerdan. Cariño a Murcia – San Javier, el máximo, que ha sido principio y final de grandes historias en nuestras vidas, y caer allí, junto al Mar Menor, era cosa fina, casi de dioses. Pero acho, Murcia – San Javier es el Sí pero no más claro de la historia de la navegación aérea internacional. Los Alacant nos la hicieron, que cuando nosotros nos pusimos manos a la obra ellos ya tenían Benidorm que nos les cabía ni una toallica más. Que nadie se engañe, de Orihuela arriba llevan su trote desde los setenta.

Un aeropuerto que no puede crecer, en la Segunda división como castigo perenne, no era el aeropuerto que necesita Murcia para despegar, ni en tiempos de espuma, y menos aún en los de bolsillos con eco, y hornos sin bollos. Para lo que sea, acho, una Región de 1,5 millones, necesita su aeropuerto con Duty free en condiciones, pantallicas de plasma, aceras grandes, cristales, un parking kilométrico, muchas señales y puertas, y el apellido de la tierra bien grandote por todas partes, esto es, en suelo del reino, pijo, que en la rutas aparezcamos en el mapica, y que las revistas pongan reportajes del Festival de las Minas, la Mar de Músicas, el SOS4.8, Caravaca de la Cruz, la Costa Cálida, la catedral de Murcia, el Museo Salzillo y el Teatro Romano en inglés y español un día sí, y al otro también.

Pues a dos días de que vayamos a tener nuestro aeropuerto, me importa el vinagre de los pijos por qué, o por quién, entramos en guerra contra nosotros mismos, mientras los Alacant, que ya nos tenían en el retrovisor, se descojonan mientras doblan su apuesta, y en Benidorm hay que hacer cuatro turnos para bañarse un ratico. La competencia es con la Blanca, y que sea en buena lid, con nuestro aeropuerto internacional. Pero echarnos millones al ombligo para seguir en Segunda, aunque sea en play off, es no mirar hacia donde no solemos, pijo, hacia Murcia, Región de, y su futuro con ambición: Aeropuerto Internacional Juan de la Cierva Murcia – Corvera, y que en El Altet vayan comprando retrovisores. ¿Cómo ves lo de los aeropuertos? Vale.

Foto: Juan de la Cierva Murcia-Corvera

26/03/2011 09:16 achopijo #. sin tema Hay 20 comentarios.

Autobús

Las últimas obras del tranvía nos obligan a esperar en el mismo asfalto, apoyados sobre las barreras de plástico rojiblancas de señalización, en La Redonda. En el tiempo que esperamos nuestro autobús van parando coches de alta gama constantemente, con las luces de emergencia, para recoger a niños que salen de colegios cercanos. Padres trajeados, asientos de cuero, gomina… Cuando el coche se marcha con los niños, enfilando Juan Carlos I, se percibe cómo la vida se mueve a diferentes velocidades. Es el centro, y hora punta, pero no pasa un solo taxi libre. Trato de ver cómo va el nuevo quiosco, trasladado desde la esquina de Ronda de Levante al jardín de la plaza, y le vaticino éxito de bolitos al sol. Lo imagino abierto y desbordado en el ascenso del Real Murcia.

En la fila, cuatro tipos de gente: Estudiantes, señoras con bolsas, currelas y un grupo nada homogéneo, indeterminado, el más pequeño, del que creo, formo parte. El autobús llega enseguida. Subimos en silencio, y cada uno busca su sitio. Me gusta cerca de la puerta de salida, de pie, y que nadie se me adelante a marcar la parada solicitada. Las conversaciones, la expresión, el conductor… casi podría asegurar si hace sol o está nublado, o estamos más cerca del lunes que del viernes, sólo por los gestos de todos.

Los chavales llevan sus cascos puestos. Mochila, rostro serio, y a lo suyo. Las chicas siguen llevando carpeta, y comen chicle. Las señoras con las bolsas siempre consiguen sentarse, y charlan entre ellas, con ese gesto tan característico de haberlo visto ya todo, y estar pasadas de vuelta, a estas alturas… Parecen decir en cada palabra, pero le ponen una sonrisa a cada final de frase. De vez en cuando, se ríen a carcajadas. De vez en cuando, cuchichean.

Una adolescente mira por la ventana, al infinito, embutida en un plumas blanco con capucha, abrazada a una carpeta sin fotos, de la que cuelga un candado. Otros miran el móvil. Se produce un efecto llamada, y saco el mío, para echar un último vistazo al correo y ver qué se cuece en Twitter, por si hay alguna novedad en Fukushima o Libia. Unas chicas hablan entre ellas de otra, que ha subido al autobús una parada después. Iba con escotazo, y creo que comentan algo al respecto.  Muy pocos días hay alguien leyendo un libro, o un periódico, o una revista, como en el metro de las grandes ciudades. En el autobús la gente se relaja, piensa en sus cosas, o cuchichea con quien le haya tocado. Se respira barrio, y antes de nada más, tocas el botón y te vuelves a acordar del hambre. ¿Usas el bus? Vale.

27/03/2011 12:46 achopijo #. sin tema Hay 9 comentarios.

Vinagrillos

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El día de la luna gigante lo pasamos en El Siscar. Llegamos pronto. Nos dio tiempo a pasear un ratico por un mar de limoneros que rompía contra la Sierra de Orihuela. Lo que es huerta - huerta, que se dice, pijo. Limones como balones de rugby, entre bancales antiguos, bien separados por piedra y barro viejo, empedrado, sobre una alfombra amarilla espesa de vinagrillos. Aire puro, acho. Día luminoso, y el olor a limonero, que alegra el alma… pero del paseo, lo mejor, de largo, fue mi reencuentro con los vinagrillos. Nostálgico que es uno. Hacía los años que no me comía un par de vinagrillos, que de zagalico me zampaba hasta la florecica, que había días que me costaba un buen dolor de barriga, el atranque a vinagrillos.

Recuerdo que florecían en los solares de La Manga, por los que íbamos buscando papeletas para el sorteo de la tabla de Windsurfing que tiraban los aviones de Grimanga. Papeletas, poquicas, pero nos poníamos tibios a vinagrillos, acho. Los bancales de limoneros estaban repletos de ellos, flores vivas amarillas con sus girnaldicas y sus tallos bien gordicos. En cuanto me metí uno en la boca volvieron imágenes de esas que tenemos escondidas, grabadas, en los recuerdos, como flashes de sitios, instantes… que uno tiene la sensación cuando los descubre que ya estaban en un cajón cerrado que no volvería a abrirse. Le expliqué al Guille que Papá se comía los vinagrillos cuando era pequeño, y le di a probar. Puso cara de apio, el payico, pero mordía y mordía… como cuando le das limón a un bebico, que cierra la carica, pero pide más al segundo. No guta… decía, pero lo siguiente que hizo fue coger un racimo y darle tientos, así, como que no quiere la cosa. Ya le habían atrapado los vinagrillos... 

Mi padre era, y es, muy de vinagrillos en los paseos, y de sombreros, que ese gen es el mismo para las dos cosas, y yo también acho. Lo asocio a paseos, y a la siestecica, que luego, echarse debajo de un pino, con un vinagrillo y un sombrero a pegarse la cansera, igual es más murciano que ahorrar agua, acho. El sabor de un vinagrillo… y viajar en el tiempo, son placeres únicos, de esos que se disfrutan con una sonrisa, y se comparten tan fácil y a gustico, pijo, que asombra, porque ¿quién no tiene un recuerdo con vinagrillos en Murcia? ¿Te gustan los vinagrillos? ¿A qué te recuerdan? Vale.

Foto: Vinagrillo

29/03/2011 10:53 achopijo #. sin tema Hay 3 comentarios.

300 palabras

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Acordarse de un amigo en un viaje y traerle un regalo. Son esas cosicas que nos alegran un abrazo. A los dos, al que regala, mucho, y al que lo recibe. No soy mucho de detallicos, ni acordarme de cumpleaños, fuera del Facebook, ni de escribir postales. Descuidado, más bien. Tengo grandes amigos, pero nos hemos hecho regalos contadicos, acho, esa es la verdad. Igual por eso cuando hay uno, hay alegrón. Por ejemplo, me gustó mucho regalar una preciosa camiseta del Verona de la que por entonces era promesa del fútbol rumano, Adrian Mutu, casi tanto como a quién se la regalé. El último ha sido hace poco, y tan molón, que toca contarlo.

Lo que más me gusta son las camisetas…  porque mira que es chungo hacer regalos originales, pero claro, este viene de Argentina, y del fútbol, y eso son palabras mayores, nunca mejor dicho. Una cajita, del tamaño de una pitillera, algo más ancha, con un imán en forma de campo de fútbol, y 300 palabras. 300 palabras con las que armar cánticos de hinchadas, que puedes colocar en la nevera, como los imanes de viajes y las sorpresas del roscón. Un pequeño mundo de canciones de fútbol para crear. Un bomboncico futbolero de quilates, ché, cómo es la Argentina para estas cosas…

Sugerido para ser expuesto sobre la heladera (el frigorífico) puertas de chapa o cualquier soporte metálico, pone en la cajita: Armapoesía, es la marca: Sustantivos, adjetivos, verbos, artículos, preposiciones, pronombres… para armar el cántico de tu hinchada. Son pequeñas tiras blancas con letricas verdes, calibri. Engancha. Puedes escribir casi cualquier cosa, y siempre suena a fútbol, a pasión, a hincha. Esparcidas por la mesa, en un vistazo: libertad, esperanza, campeonato, corazón, orgullo, destino, brillan, camino, muchachos, arquero, gambeta, sagrado, triunfar, aguante, maravilla, domingo, huevos y muchos dale, dale, dale, dale… 300 palabras, casi las mismas que compartimos unos días a la semana en esta columna.

Vamos dale amigo, lucha cada día como si fuera el último, dale siempre fuerte, dale de corazón, sigue siendo fuerte, por un destino de campeón. Ese es el cántico que esta semana he colgado en la nevera. Cada vez que voy al frigo, trato de ponerle una canción, me sube la autoestima, me saca una sonrisa, y me acuerdo de mi compadre Oliva, y su gesto tan serio como cariñoso, al entregarme este tesoro que me anima a afrontar cada día con un cachito de ese sentimiento incomparable que ha hecho al fútbol mucho más que un deporte. ¿Haces regalos en tus viajes? Vale.

Foto: 300 palabras

30/03/2011 08:30 achopijo #. sin tema Hay 4 comentarios.

Sardina y Pez

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Acho, que sea murciana siempre. Claro que sí. Que tenemos las mozas más guapas del mundo, frasecica que me sacó el maestro Montiel como titular, una vez que me entrevistó, y además, hay muchas que serían la doña Sardina perfecta. Es bueno para el Entierro que doña Sardina sea una mega estrella, y también es bueno para la cantera de super estrellas murcianicas ser Doña Sardina. Este año la reina de los pasacalles será Eva Abril, Evica, me tomo la licencia, que no la conozco, pero me mola mucho su deje murcianico, y ese brillo de ojicos cuando habla de su tierra, que hasta cuando guiña un ojo a cámara lo hace con gracia. Así que enhorabuena a los sardineros con Evica, ya veremos todos como cumple con sonrisas y bailoteos, y en su Testamento, a emocionarnos (espero que no se olvide del Real Murcia) a todos.

Luego tenemos al Gran Pez. Desde Camacho ha estado la cosa chunguica, que menudo es el Macho, su Iniesta de mi vida, sus camisas azules, y la gracia para tirar baloncicos. Patria, y elegido para irse de cañas no sé cuantos años seguidos. Con el Gran Pez debería pasar igual que con la Sardinica… proyección, acho. Antonio Hidalgo toca. Bueno… yo sé que cae bien, porque los zagalones guapicos de cara y simpaticotes caen bien, en general, a las señoras, y que lleva ya sus añicos aquí, sintiendo Murcia, que es imposible no sentirla... Mira que es difícil acertar con todo el mundo, pijo. Pero también entiendo que no haya calado en la parvá. Para mi, acho, es un poco como ser del Madrid en Murcia, así que mírenselo. Le dejaremos un margen, que a Antonio, tampoco le conozco. El rollo es que para estas cosas hay por medio cachés y tontunas que te enturbian mucho el asunto. Lo que es imperdonable es que haya habido grandes peces que han venido a hacer mutis, y cuando han podido hacer proyección vendieron su lengua al gato.

En el último párrafo, me tomo la licencia, como murcianico escribidor casi diario de tontunas varias, costumbrismo modernen y aún confiado en que podemos tener un Entierro de la Sardina que guste a todos, para proponer a Charo, la murciana más universal que ha parido esta maravillosa tierra, caracterizada por Los Simpsons, poseedora de las llaves de oro de San Francisco (California) y mega estrella mundial, como Doña Sardina, que igual con pagarle el vuelo sobra, y al compadre manchego, enamorado de Murcia, o de una murciana al menos, habitual del tren de la bruja que nos une con Madrid, Joaquín Reyes, como Gran Pez, que nos echemos unas risas, y agradezcamos su deje murcianomanchego. ¿Te gustan Doña Sardina y el Gran Pez? Vale.

Foto: Evica Abril, doña Sardina 2011

31/03/2011 22:33 achopijo #. sin tema Hay 14 comentarios.

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