La de San Esteban

Se ha montado la de San Esteban, acho. Qué buenos son los santos para estas cosas, pijo, pero desde San Quintín no se conocía onomatopeyización léxica más importante que la que se está cociendo aquí, en nuestra Murcia no-typical. Los jipis recogieron firmas, y el salvar San Esteban se convirtió en una especie de No a la guerra murcianístico, que había camisetas ‘yo he firmado contra el parking de San Esteban’, que creo que hasta le mandaron una a Javier Bardem. A esas alturas el santo ya estaba metido en el ajo hasta las trancas, y ahí sigue, barruntándose un concepto que ya podemos acuñar: Se montó la de San Esteban. Arquéologo freak mediático, partidos políticos, jipis, moros, vecinos poderosos, superconsejero, mezquitas, iglesias góticas, palacetes extramuros, el Corte Inglés de sopón cercano, miles de peticiones de plazas de parking, muchas, muchísimas páginas de periódicos y todo coronado con el escudo de Murcia en forma de sombrillica coctelera. Agiten y sirvan en frío, que en un plis montarán ustedes la de San Esteban.
Mister Del Toro Jones, nuestro Indi mediático patrio, dijo desde la sopa que en las ruinas había un mezquitón, además de una decena de palacios, y que los brutos arqueólogos pagados por el Doctor No, encarnado por el mal personificado en las huestes anti culturales de los gobiernos local y regional, se habían cargado ya una iglesia gótica del siglo XIII, y dos piedras. Se quedó ancho Indi, y en los comments de la noticia, que hacía la número un millón sobre ‘La de San Esteban’ Murcia se puso guapa mostrando ironía, y arqueólogos que sí están a diario en excavaciones aseguraban que acho, que no sólo había allí una iglesia gótica y el pijo, que encontraron también una mano del Coloso de Rhodas, varias planchas del Faro de Alejandría, un busto de Cleopatra, y una copa que bien podría ser el Santísimo Grial de Jesús de Nazareth. Claro, con esas, cómo pijo iba a hacerse un parking. Se ve que los apuntados por orden a la plazas manifestaron su deseo de mantener ese orden para beber de la copa encontrada, por si las moscas. Así que, si es que vamos a tener una Alhambra ahí, que sigan y derrumben el Gobierno regional y El Corte Inglés, acho, y empezamos de cero. Borrón y cuenta nueva para Murcia, y así podemos hacerle sombra al despegue de Cartagena.
Bueno, se agradecieron las risas, en medio de este berenjenal que mañana empezará a desentrañarse cuando los arqueólogos hagan público su informe sobre los restos. Acho, yo me quedo, como no puede ser de otra manera en este bloguico, con el fino manto de humor que tiene todo lo que pasa en esta bendita, pero sé que esto es muy serio. Ojo, y por eso hoy, antes de que sepamos lo que nos van a decir los arqueólogos, voy a mojarme, aunque sólo a medias, y me explico. Acho, yo de ruinas, historia, arqueología y demás se un poco menos de lo justo, y como murciano, me interesa mi historia al máximo, claro que sí. Como no creo en Indiana Jones, y tampoco en el Doctor No, con lo poco que tengo, me fío de nuestros arqueólogos. Tanto, que me mojo por ellos, y respetaré lo que digan mañana a pies juntillas, porque estoy seguro de que será lo mejor para las ruinas, y para Murcia. Eso sí, si salvan algo, que merezca la pena, y que lo recuperen con garbo, bien vestido y cobrando entrada… que no termine por ser una mansión para los gatos en pleno centro, y se llene de mierdasecas, como ha pasado con otras ruinas, que para eso, parking y a dormir. Que ya se sabe, aquí sacas una losa y aparece un palacete. Menudo suburbano íbamos a construirnos, imaginen si montamos La del Metro… ¿Qué harías con las ruinas de San Esteban? Vale.
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Foto: Ruinas encontradas en las obras del Parking de San Esteban
La Rubio

En la RAI ponían una serie sobre algo medieval que jamás entendimos en nuestro nido de éxtasis coleguil, los años apamplonados, porque la veíamos sin volumen siguiendo las enseñanzas del mítico Lolico Sandino, un auténtico crack de la vida, malagueño universal, una de las personas con más talento para las relaciones humanas que jamás he conocido, que nos enseñó su lección número uno en la vida: ver Los Vigilantes de la Playa sin volumen. Un regalo para los sentidos de un veinteañero estudiante universitario, más aún cuando la reposición era a media mañana del sábado, y con el climax cuando tocaba escena a cámara lenta, coincidiendo con el primer trago de agua de la resaca iruñesa. En aquella serie extraña medieval italiana salía una payaca rubia con inmensos ojos azules y labios de chicle, pómulos incisivos, rizos tenues y suaves, naricica mínimamente respingona, hombros de crema pastelera y brazos de canelica fina, siempre visibles bajo esos blusones medievales blancos ariel, con volantes apuntillados ajustantes, que solían marcar un estratosférico escote. Inusual, porque aquello se pasaba de castaño, y de oscuro, acho, que mi apuesta era una 115 C. La mujer de Dios, la llamábamos.
-¡Acho, acho, la mujer de Dios en la RAI! Bajábamos el volumen, y nos quedábamos un ratico suspirando delante de la caja tonta. Pues pijo, a mí la Pilar Rubio me recuerda un taco a la mujer de Dios de la RAI. Lo que pasa es que aún no he tenido el placer de verla un rato seguido sin volumen en la tele, y eso es un handicap, aunque el mayor de los handicaps es lo del blusón medieval, y mira que la zagala se viste guerrera, que hay días que parece un payo de lo buena que está, siguiendo el leitmotiv de otro compadre pamplonero: - Si ves una tía verdaderamente imponente, es que es un tío. Bueno, los rasgos de la sposa di Dio no dejaban lugar a dudas, y lo mismico le pasa a la Rubio, más paya no se puede ser, acho.
Esto va porque Telecinco sigue haciendo honor a su antigua estrategia mamachicho, carne y tetas, que algo de audiencia quedará, y muy bien que lo veo. Por eso ficharon a la Carbonero, y ahora se pimplan a la Pilar Rubio. Si las visten de vigilantas de la playa, o con blusones medievales, volveremos al mute style en plan remember, y si ya dejan unos minutos a cámara lenta y les tiran agua con una manguera, mejor que mejor, que ya puestos, lo mejor es quitarse las máscaras. Ojo, que por mí, si crean una nueva línea papachicho, pues también, y que las zagalas prueben lo del mute, total, para lo que hay que escuchar hoy por hoy en la tele… El caso es que la Pilar Rubio no me cae mal. Sin saberlo, sé que a mi hermano Ibirix le debe chiflar su forma de ser, o la que vende por la tele (eso no se sabe nunca), en plan ingenualistatonta, que le zurula con todo perri, y hasta parece que no es por lo buena que está… Ahora en Telecinco la tentación de darle al mute cuando salga será irrefrenable. Cosas de la tele. ¿Te mola Pilar Rubio (vaya pregunta)? Vale.
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Foto: Pilar Rubio (en mute)
El Casino

Desde que tengo uso de razón pasar por la puerta del Casino de Murcia me inspira un respeto máximo, acho. Pero que hasta que dejé de ser niño, y aún me queda, me daba una cosa que se parecía mucho al miedo. Aquellas puertas giratorias, y la inmensidad de su fachada, no por lo grande, por lo emblemático, y sobre todo, los señores de más de cien años que allí se sentaban, cuando había mesas fuera, y yo aún iba de la mano. Además, siempre parábamos allí unos minutos, que Martínez compraba la prensa en La Covachuela, antes de pasarnos por el Novecento, donde se reunía la parbá cultureta murcianística las mañanas de sábado, hace ya varios lustros. Escondido detrás de mi padre, miraba de reojo a los viejos con bastones, que fumaban puros, muy repeinados, con pañuelo al cuello y olor a tabaco mezclado con Agua Brava, y trataba de mirar hacia el interior de aquel sitio tan señorial. De todo aquello quedó un poso de respeto del que hoy me siento muy orgulloso, cuando ya conozco más sobre nuestro Casino: el alma eterna de la ciudad de Murcia. Es místico. Una vez que las 20.000 láminas de pan de oro te embrujan y te llena la calma del Casino, los sonidos tenues, el olor a antiguo, y el frescor del mármol, te trasladan a una idea de Murcia pura, única, que se asimila a estar justo en el centro del ser de muchas generaciones de murcianos.
Si Dan Brown fuera huertano y escribiera un best seller que transcurriera en la capital del Segura la cosa tendría su miga en el Casino de Murcia, por supuesto. Menudas leyendas que se pueden escarbar en el Casino, acho, sean verdad, o sean mentira. No sé si a alguien le suena la cara de la Selene que hay pintada en el techo del tocador de señoras, pero dicen que quienes iban a retocarse la conocían bien, de la vida alegre en los días de luna llena huertana, aunque mejor la debían conocer los maridos de las susodichas… o los gestos y expresiones del Conde de Floridablanca, del pintor Villacis, de Julián Romea, o del mismísimo Francisco Salzillo, murcianos ilustres que viven allí al calor de las setecientas estrellicas que iluminan el salón de baile. Nada está dispuesto al azar, en un sitio como el Casino de Murcia, tumba de miles de secretos, y cuna del saber de cientos de murcianos.
Allí se reúnen los sardineros para votar, y discutir el devenir del próximo desfile. Sus paredes son testigos de debates sobre qué pasa en Murcia. Allí se han cerrado alianzas y se han sellado acuerdos entre caballeros, con un apretón de manos. Ha habido bailes y fiestas con larga tradición, que han dejado miradas que aún siguen clavadas en los ventanucos, en los tapices, y en los preciosos lienzos del siglo XIX. La madera de la biblioteca inglesa, los farolillos, y los tomos de libros antiguos, el enlosado, las enormes lámparas de cristal, la Venus, y las puertas de vieja madera… Aún recién restaurado, se escuchan pasados crujidos desvencijar, y el sonido del agua rebotar sobre el pan de oro, que reza: alá es grande.
Mi hermano de barrio, Pedro Caballero, desde la adolescencia me dice que tenemos que sentirnos herederos del Casino, hacernos socios, y dejarnos atrapar por su magia. Yo estoy con él, pero siempre le digo lo mismo: Poco a poco. El Casino hay que ir conociéndolo lentamente, y sólo con el paso de los años uno termina de apreciar un lugar así, en el que sentir la ciudad desde dentro. Con sus puertas de nuevo abiertas, Murcia recupera su alma. Vale.
Foto: Selene, en el tocador de señoras
Cafeses

A un compi le trasplantaron el hígado, acho, se dice pronto, y con esas, de no tomar café en la putavida, el payo ahora se arrima uno cada 17 minutos, vamos que puede meterse al cuerpo 25 cafetos durante la mañana, tranquilamente… (hagan así con los dedos pulgar e índice). Se ve que el donante era de los que se activan cafeína diaria para funcionar, y ahora le toca recuperar el tiempo perdido al nuevo huésped. Acho, mira que somos con los cafeses, y eso que aquí no hay Starbucks, y el café modernen papeliforme no se estila demasié, aunque todo llegará, que nadie se asuste, que el verano pasado había un morito con fez sentado en un banco jamándose unos fish and chips de campeonato en la plaza mayor de La Romana (Alicante). Porque acho, al café no le afecta la crisis. Los adictos, ese tipo de pesca que necesita un café para ponerse a funcionar (atisbo yo un 45 por ciento global más menos), no van a dejarlo jamás, y luego, por no pedirse otra cosa, la pesca aquí se pide un cortado, que la palabra cortado está propuesta como sinónimo de comodín para la próxima reunión de la Real Academia.
Los que lo necesitan para afrontar el día parece que al despertar sólo tienen fuerzas para levantarse y poner la cafetera, acho, que lo vivo en carnes, aunque no en propias. Yo no puedo ingerir ningún tipo de nada hasta pasada hora y media despierto. Una de mis manías. Eso sí, pasada esa hora y media, cafeto con tostadaca, es lo que me pide el hígado. Pero paren máquinas, que si me tomo otro café antes de comer me pongo que ni Manojo Venas, que se puso a cortarse la uñas y se cortó los brazos. Así que mi cupo se completa rápido, que los ansiosos tenemos esas ventajas, con un café nos da para rellenar la barra de vida para el día. Después de comer, pues acho, soy de los muy pocos que invierte las cualidades cafeteras, porque un cafetico calientico después del jameo a mi me provoca un hilo de sueño más coqueto que cien cachorros de Mimosín. Ya puede ser café negro de cafedonia, que a mí, después de comer, me torra vivo. Eso sí, me despierto de la siesta como si me hubieran puesto en los ojos eso de la Orange Clockwork, y de ahí, al infinito y más allá.
Soy de cortado purista, aunque ahora, que han abierto un Dúe Caffé aquí al lado del curring, y nos hemos hecho fans incondicionales, me aprieto todas las mañanas un Capuccino Clásico que ya no caben las cagadas de la perra en la puerta, que además el payuelo nos dibuja una ramica de olivo con la crema que da lástima removerlo, pijo. Así que ahora más que nunca el hígado me pide que abran yaunaputavez un Starbucks, que ya estoy listo para el Frapuccino diario.
Cuando hay amiguetes y pardismo por delante, me achucho un Belmonte, que ese sí que me da flagelo por el píloro, y luego el gintoni entra que parece el esófago la entrada a Jerusalem cuando la burrica. Acho, y en Cartagena no cedo terreno, y me enjuago unos asiáticos que tiene que traerme el camareta luego un retal de tela marinera para llevármelo puesto. Por la noche no he tomado jamás café. Así, como suena. Mi miedo al insomnio es atroz. Ya algún día de doble café mañanero he visto fantasmas con la cara de Martínez revolotear por mi cama pasada la hora de acostarme, y eso es lo más duro de la vida: acostarse y no dormir, y que no sea por estar jugando. Es que nunca se sabe cómo va la cosa hereditaria, que Martínez siempre achacó lo suyo al café, y yo no quiero jugármela. Así que bueno, soy un cafetero pasivo cortadista de alto rendimiento y escasa repetición, que apuesta por lo tradicional fuera de la monotonía. ¿Qué tipo de cafetero eres? Vale.
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Foto: Mítico Frapuccino starbuckístico volaniano
El Fresquis

Acho, menos mal que nos llega el fresquis ya, que este año ha tocado verano de siete meses, y es que sea ciclo, sea cambio climático, las cosas son que en Murcia hay dos estaciones: el calorapio y el fesquis. Pues ya era hora de cambiar, pijo, que el calorapio nos ha hecho la trece catorce este octubre unas quince veces. Esto es, lo de llevarse un jersey, un incluso chaquetaza por las mañanicas, previendo la llegada inminente del fresquis, y luego echar la gota gorda volviendo a mediodía con el calorapio sofocando a 30 grados, que cerró Chamby jugándose muchos helados por vender. Ahora ya sí, acho. Ya no hay que ponerse el aire en el coche dos minutos para situar el termostato antes de afrontar el día, y no sobra el nórdico, que menudas noches de nórdico nos hemos pasado con el cherlón del veranico, y entre las mejores cosas que tiene el fresquis es lo del nórdico, acho. Que desde que comenzó el milenio parece que la humanidad se ha propuesto una renovación colectiva de los juegos de cama, que parece que un día va a llegar la policía haciendo una redada confiscando mantas. Ahora hay que tener nórdico, acho, y ojo con la plumas que hay alérgicos a los que les cuesta la vida, el nórdico. Con la llegada del fresquis a Murcia a mi me mola pasearme por San Antolín. Con los amiguetes lo tenemos grabado a fuego: otoñinvierno es lo mismo que San Antolín, cosas pijo. No me pregunten, que son eso, cosas, pijo. Así que cuando ya no sobra el nórdico, ni la trenca (la tengo ya dispuesta en el armario de la entrada) un domingo de estos nos echamos a San Antolín a aperitiviear castizo, y si es un día nubladico, mejor. Aunque una cosa buena que tiene el fresquis es el solecico que no suda ese, que cae los domingos, y que resbala en los poros, ese solecico bueno que si vas en camisa aún escalofrías. Porque acho, otra de las renovaciones colectivas impuestas por esa Ley oculta que rige el desarrollo de las costumbres vitales, es la de los jerseys. Sí, sí, la de los jerseys. Acho, la prenda absoluta en tiempo de fresquis es el jerseicico, que no jersey, ese de punto fino que hace unos años no existía, y ahora lo lleva hasta el de la camisa, nunca mejor dicho. Es un jerseicico así de cuello de pico, de hilico fino, que se pone con camisa, o camiseta lisa, que vale para llevarlo de refuerzo con chaqueta encima, que parece que si le cae agua se va a deshacer, y abrigar, lo que es abrigar, no abriga cuando hay fresquis, pero si te lo clavas en la temporada de los errores, te abrasa con el calorapio. Prenda buena, el jerseicico. Yo tengo dos, que para los calurosos olvidajerseys ha sido todo un hallazgo. Pero acho, lo mejor del fresquis es la comida. Cuando la cosa apriete, vuelven los guisos, los gazpachos de Jumilla, y las celestiales gachamigas, con su tintico de la tierra bien del tiempo, que no hay nada como comer sobre el terreno con jersey de cuello alto, cuando con el fresquis se va uno de plan rural, que ahora empieza la temporada. Riachuelos, senderismo, chalecos, bufandas, cafés calientes, calcetines secos, hojarasca, lecturas en pijama, sopas con limón, nieve en Sierra Espuña, y la lucecicas de Navidad. Bienvenido fresquis, Murcia. Vale. Foto: Clásica trenca achopijística
El Derbi

A la tercera, puede que vaya la vencida. No hay que descartarlo, porque el fútbol tiene esas cosas. Aunque más sabe el chache por viejo, que por diablo, y después de un siglo viendo fútbol en grana y blanco, esta ciudad ya está curada de espanto. Vuelve un derbi regional en Segunda División, y con un equipo de Cartagena. 23 años después, nada menos. Pero es una película que nos suena a todos, no por aquellos partidos en Segunda B en la aciaga, pero recordada con nostalgia, década de los noventa, no. Primero fue el Ciudad de Murcia, engendrado aprovechando una supuesta agonía de nuestro centenario Real Murcia, usurpando colores e identidad, el que logró llegar a lo más alto de Segunda, y vino a la Condomina sacando pecho, con el ascenso en las manos, y un futuro que destapó el corazón traidor de varios cientos de supuestos murcianistas incondicionales, que terminaron por mostrar un antimurcianismo que se asentó en el complejo rancio aún visible en las gradas murcianistas. Es un equipo de Murcia, decían al principio.
Luego llegó el Lorca de Baños. Otro nuevo rico que llenó las gradas de nuestra vieja Condomina de putamurcias, y aparcó decenas de autobuses en la Avenida de la Fama, cuando jugaban en Segunda, pero ya eran de Primera, con el Émery mediático como estandarte. Después de los coleccionistas de espectáculos patrios, los lorquinos tuvieron su momento de gloria. Pero no llegaron con gasolina suficiente al final, y para el verano ya estaban merendándose sus putamurcias con patatas. Al año siguiente no quedaban ni las brasas. En una metáfora exquisita, un murcianista con más de 50 años de fútbol a sus espaldas me dijo hace poco: - El Ciudad, o el Lorca encarnan la burbuja futbolística, prima hermana de la burbuja inmobiliaria. Equipos que se han hinchado tan rápido como luego se deshincharon. Entiéndase hincharse como la afluencia masiva de nuevos hinchas. Hinchadas de humo, que cuando esa burbuja pinchó, desaparecieron como las ratas. Así es el fútbol en España. Fiel, pero sólo a los triunfos.
Este Cartagena huele igual que el Ciudad, es otro club engendrado a base de usurpar la agonía del histórico Efesé. – Es un equipo de Cartagena, heredero de aquel, dicen. ¿Quién hereda de un vivo? Entendamos el fútbol, y entendamos el hambre de triunfos, ya expuesta como el motivo principal para hinchar equipos. Aquí llegan los albinegros, haciendo camisetas con la histórica clasificación, que les sitúa por primera vez en un derbi 17 puestos por encima del viejo Real Murcia, y miles llenarán las gradas, esta vez de nuestra Nueva Condomina, de los mismos putamurcias que ya nos escupieron los lorquinos. Volveremos a encajarlos animando a nuestro club. Al club al que llevamos animando más de un siglo en esta ciudad. Porque en Murcia lo que se hereda de padres a hijos es el sentimiento por el Real Murcia. Ojalá el humo se haga sólido, y el fútbol sea compasivo con la hinchazón del Nuevo Efesé. Ojalá no tengamos que volver a sentir condescendencia de aquellos hinchas que verdaderamente están creyendo en su nueva pasión, y el fútbol eche raíces en Cartagena, y juguemos muchos más derbis, sin humo, sin veletismos, sólo con fútbol, con pasión, y con la rivalidad propia de dos ciudades de fútbol. Con ese anhelo, os deseo a todos feliz derbi, y que gane el Real Murcia, claro. Vale.
Foto: ’Contigo hasta el final’
1V

Acho, qué guapo, vamos a empezar una de esas tradiciones que tiene visos de convertirse en mito, y si eso, en unos años, cuando la retome El Guille abuelo, que la sellen como patrimonio intangible de la humanidad. Es que acho, cuando a los treintaypocos uno se emociona con procesos iniciadores de la envergadura de este, uno se recuerda como quinceañerista puro, y eso cosquillea pilorísticamente, y al menos, aunque luego sólo sea una arremetida iniciadora más, pues acho, eso que te llevas en el cuerpo. La cosa es que llevamos tiempo barruntando imponer en plan golpe de estado una quedada íntima coleguil mensual, por eso de vernos como nos mola, en plan Trincheras, y que no se pierda el metalenguaje amiguete que tantas alegrías nos ha dado los últimos tres lustros. Estamos en eso ya, acho. Con las cornadas de la vida, y sobre todo el tema de quedar por el móvil, nos vemos como los espías, de dos en dos, unos minutos, y de cerezas a naranjas. Así que en las bodas, en ese momento de exaltación de la amistad que coincide con el puro y el precopismo, hemos ido perfilando lo que hemos dado en llamar el 'Proyecto 1V'. Al final no hemos incluido en los estatutos la cláusula por la que avisábamos a la Guardia Civil con un día de antelación sobre la fecha elegida para hacer la quedadapia pardera mensual, pero sí establecimos que se avisaría vía blog del Yayo, que se sepa, pero que no se sepa, como te digo una cosa, te digo la otra. Ya me entiendes. El caso es que después de quedarnos afónicos en la última boda, la del Niño de la Parranda, quedó finiquitado el tema. Hubo quórum. La reunión fue de pie, duró tres minutos doce segundos, y participamos los 16-17-18 implicados en el asunto, que lo nuestro más que una pandilla ha sido siempre un escuadrón. El primer viernes de cada mes, dos amiguetes se encargarán de planificar la noche murcianística, con cenapia y copeo, siempre en plan mole (esto es, sin separarnos), y con un contrato firmado de permanencia mínima que se cifró en las 3 de la 'noche', aunque habrá permisos especiales para abandonar después de la primera copa, tras la cena, sin hora... (que hay padres y pringaos que tienen másters los sábados por la mañana). Luego no quedó del todo claro cómo se haría la quedada última, pero se medio estableció el e-mail como medio de comunicación a utilizar, elaborando un grupo de distribución para generar la lista de participantes. El punto número uno de los estatutos dice que jamás se suspenderá un 1V, y el que falle a tres seguidos por motivos inaceptables en votación interna, será expulsado a no ser que se defienda ofreciendo alguna alternativa interesante en el siguiente 1V a celebrar. Así que bueno, la cosa ha ido a trancas y barrancas el último año, pero parece ser que el próximo viernes debutamos. La clave, como siempre, la ha puesto el Andrés, que el payo se ha currao un logo con el que ya estamos pensando abrir un club-lounge-terraza-chilaut-modernen, quesecaguelaperra. Con un logo así la cosa era imparable. Los buzones de correo hierven. Habrá sonadas ausencias, pero se hará, que es lo importante. Veremos qué pasa. De momento, el primer brindis será por el grupo 1V, por su larga vida, y por los ausentes. ¡Salud! Vale. . Foto: Logo del Proyecto 1V
¡Pa los Murcianos!
Acho, este vídeo ha dado la vuelta a Murcia en dos semanas. Desde que Caval lo puso en mi Factbook me han llegado siete mensajes de texto al móvil, cuatro e mails, lo he visto en 18 perfiles del Face, en foros murcianistas, en otros blogs… Ha sido una mini revolución para la publi murcianística en la red, un pequeño milagrico, que además termina con un acho, pijo, de los de crema, hablado con la máxima sutileza huertana, y que entiendo como un regalo inesperado para este blog, cuyo única Fe es la que venera a la Estrella de Levante, nuestra cerveza. No podía dejar de subirlo, y más en esta semana de ansiedad pre derbi, después de 23 años sin partido especial en Segunda División. Desde las nueve de la mañana calentaremos motores, con almuerzo murcianista regado, como no, con Estrella a cero grados. Estáis todos invitados. Recuerdos futboleros y ambientazo en nuestra caliente por primera vez Nueva Condomina, por fin, y espero que una refundación del viejo Infierno. Os dejo con esta maravilla: ¡Pa los murcianos!
El Jalogüin

Acho, ya nos la han metío, así que para qué. No veo posible dar marcha atrás, ni con Decreto Ley, ni con agua caliente. No nos sacamos el Jalogüin de encima, así que hay que trazar una estrategia para enhuertanizarlo, o españolizarlo, que luego dicen por ahí que el achopijo es nacionalista huertano. La verdad es que el Jalogüin no es muy Murcia, pero todo tiene arreglo. Lo que a estas alturas no vamos a negar es que una fiesta con vampiresas, diablas, demonias y tal no está nunca de menos, acho. Yo no soy muy de disfrazarme, pero es que Murcia nunca lo ha sido, a pesar de que los de fuera dicen que el día del Bando nos disfrazamos, los cabrones. Me vestí de Heidi un carnaval y de Peter Pan en el colegio. Luego de moro y de hawaiano en plan disfraz aquitepilloytemato para las fiestukis del Cuqui, en el viejo Varadero, siempre en verano, que es la época murcianística en la que nos cabe lo de disfrazarnos, si acaso. Los vecinos de la Maisonnave sí que se disfrazan en carnaval, y los pamplonicas, acho, lo hacen en Nochevieja. Cosas de la España plural.
A mí no me molestaría que en un par de lustros llamaran a mi puerta unos zagales con la cantinela esa de sustotruco, pero en vez de chuches América, darles limones, alcanciles y las primeras naranjas de la temporada. Pijo, si es lo mismico que en Semana Santa, más menos, y lo puestos a dar que somos los Murcias, pues mira, americanización progresiva ya, a nuestra manera. Eso sí, que los huesos de santo y los buñuelos de viento no me los quiten, y si son de Viena, menos… Mientras no les dé a los zagales por ponerse a pegar tiros en el recreo, a mi me vale, y de paso metemos lo de thanks giving a piñón, murcianizado, claro, y así hay un caldo con pelotas más que enjuagarse al año. De hecho es que ya estamos en el camino. Esta semana ya hemos visto a mucha pesca por la calle en plan vampiresa, que estos días si no hay mil fiestones del rollo, que me sirvan una Cruzcampo. Aunque en Murcia corazón centro parece haber más resistencia jalogüinera, cierto recelo observo, pero lo que es en Puente Tocinos y extrarradio llevan un desarrollo que pasas allí la noche de Todos los Santos y te despiertas en Cincinnati.
¿Quién está introduciendo el nuevo Jalogüin? Fácil. Pues acho, las discotecas y los baretos, quien va a ser. Anda que no está hecho esto de Jalogüin para hacer cartelicos de discotecos. Cualquier cosa vale para pegarse un buen festival, pues imaginate el rollico vampiro. Pues sí, esto ya es irrefrenable, así que para que ponerse en contra. Si no puedes con tu enemigo, únete a él. En vez de susto o truco, fruta o verdura, en vez de Halloween, Jalogüin, y en vez de calabazas, buenas naranjas de temporada. Aunque para sustos el que le vamos a dar al nuevo Cartagena el próximo domingo en Nueva Condomina, por mucho que se disfracen de equipo de Primera. ¿Te va el rollo Jalogüin? Vale.
Foto: Tampoco me parece mala solución
Fotógrafos

Son el alma del periodismo, y eso les hace de otra pasta. Sin su mirada no hay noticia completa. Son la puerta de entrada de cualquier información, el condimento indispensable para los lectores. Ellos corroboran, sellan la información, la hacen real. Son los primeros en llegar, y los primeros en irse, porque una vez hecho su trabajo ya hay otro esperando, en algún lugar. Prenden la mecha de las historias, y muchas veces son ellos quienes las crean, de la nada, o de un todo escondido. Su experiencia les hace meticulosamente perfectos, y su pasta les dibuja como absolutamente despreocupados, un desaliño conceptual absolutamente irreal, que les identifica como profesionales. Auténticos y únicos profesionales. Nadie puede disfrazarse de fotógrafo. Para parecer un fotógrafo hay que serlo.
Con el tiempo pueden ver cosas que no otros no ven, y ver lo mismo que cualquiera, de otra forma, y de otras muchas. Han visto de todo, pero cada día, ven algo nuevo. Cuando guiñan su ojo para encuadrar, la cara de un fotógrafo de prensa experimenta un gesto único, especial. Es un muro añejo de arrugas que apuntan con el objetivo de alguna máquina de última generación, una nueva imagen que será noticia, que será portada, si saben valorarla en la redacción, y el gesto, siempre es el mismo. Lo demás lo llevan por dentro, en forma de cientos de miles de recuerdos archivados en fotos mentales, las que hacen con su propia alma, y que jamás podrán borrar con el icono de la papelera. Las injusticias, el dolor y la tristeza, la pena, la sangre y las miradas perdidas, el sufrimiento, las lágrimas… todo son fotos. Son trabajo, y son recuerdos. También las sonrisas, las alegrías, los abrazos y las celebraciones, los gritos, y otras lágrimas, son fotos. Y trabajo. Y también recuerdos.
Cuando miras a los ojos de un fotógrafo no es igual que mirar a los ojos de cualquiera. Ese muro de imágenes, de recuerdos, les hace únicos. Suelen sonreír, porque combaten su archivo mental con esa pasta que les hace especiales. La vida les ha dado un don, y también les ha hecho principales espectadores de todos sus horrores, y de toda su belleza. Entre ellos les basta un instante para entenderse. Hablan un lenguaje diferente, que transcriben a diario en soledad, y que saben usar entre ellos. Cuando descuelgan su cámara sobre la barra de un bar, parece que se despojan de su propio cuerpo, que descansan un peso de mil toneladas, aunque nunca se alejan demasiado de su otro yo. Como si hubieran recibido instrucción militar, vigilan con todos sus sentidos su cámara, casi pueden sentir que alguien la toque, aunque no estén mirando. Algunos duermen con la cámara en la mesilla de noche, y se despiertan con ella en las manos.
No es extraño que cuando llaman de la redacción para enviarles a un incendio, un accidente, un asesinato, ellos ya estén allí. Los fotógrafos son así. Son más que periodistas. Son la esencia de esta profesión preciosa que es el periodismo, y por eso supongo que a final de mes vuelven a sonreír, de la misma manera que cuando les miras a los ojos… Un trabajo así no se paga con dinero, debe pensar el mundo. No podemos cambiar eso, pero dedicar hoy este post a los fotógrafos, a su inconmensurable esfuerzo y dedicación y mostrar todo mi respeto por ellos es gratis. Este post, compañeros, va por todos vosotros. Chapó, y sobre todo, muchas gracias. Vale.
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Foto: El gran Caval

